Capítulo 8.
Jueves.
A la hora de almuerzo, Haruka se dirige a buscar a Michiru a su salón. Mientras camina, no puede dejar de pensar en el día anterior y la conversación que tuvo con su amiga, el saber lo mucho que ella ha sufrido, le provoca un dolor indescriptible y todo lo que quiere es apoyarla y hacerla feliz. Cuando entra al salón y la ve sentada en su escritorio, concentrada escribiendo, siente un estremecimiento en su corazón, por lo que se le acerca y la abraza, lo cual sorprende a Michiru, pero inmediatamente le corresponde el abrazo, dándose cuenta que Haruka quiere reconfortarla por lo que conversaron ayer. Luego, la rubia le ayuda a guardar sus cosas y ambas se retiran hacia el comedor, caminando por un pasillo solitario.
–Oye Haruka… quería preguntarte… ¿Desde cuándo no tienes novio?
–¿A qué viene esa pregunta? –Le responde frunciendo el ceño.
–A nada, sólo es curiosidad.
–Mmmm, no sé, hace tiempo que no tengo una relación formal… aunque no te voy a negar que he tenido varias aventuras.
–Me lo imagino.
–¿Por qué te lo imaginas?
–No lo sé… sólo que pareces el tipo de persona que suele tener muchos romances.
–¿Cómo?, ¿Qué quieres decir con eso?
–Bueno, tú eres muy coqueta y… –Haruka la mira seriamente con el ceño fruncido– Nada… no quiero decir nada. Dime y… ¿no te gustaría tener una relación estable con alguien?
–Sí… podría ser. –Responde sin mucho ánimo.
–Y… ¿qué hay de Seiya?, él podría ser tu novio. –Le dice bromeando, Haruka ríe.
–¿Sigues con eso?, ya te dije que es sólo mi amigo y que no me interesa nada más con él… ¿Pero qué hay de ti?, tú podrías ser novia de Seiya.
–¿Yo? –Michiru pregunta divertida.
–Sí, estoy segura que a él le encantaría la idea.
–¿Ah sí?... Pues no lo sé, tendríamos que preguntarle a quién de las dos prefiere. –Ambas se ríen.
–¿Y de qué se ríen mis hermosas colegas? –Seiya se les acerca y las observa de pies a cabeza, deleitándose con la belleza de ambas.
–De nada que te importe. –Haruka le dice aun sonriendo. Michiru se acerca a Seiya.
–Seiya, tenemos una pregunta para ti –Haruka le hace una seña de que guarde silencio, pero ella no le hace caso– Si tuvieras que elegir a una de nosotras para que fuera tu novia, ¿quién sería? –Michiru le pregunta riendo.
–Ooohh, que interesante, esa es una pregunta muy difícil… Veamos… –se cruza de brazos y frunce el ceño– Mmm, sí, realmente es una pregunta difícil… pero creo que definitivamente a ti Michiru… –Haruka frunce levemente los labios– …de lunes a viernes, y a Haruka para los fines de semana.
–¡Seiya!, ¡qué falta de respeto! –Los tres se ríen de buena gana.
–¿Y tú Haruka? –Seiya le palmotea suavemente la espalda.
–¿Yo qué?
–Si tuvieras que elegir entre una novia o un novio, ¿a quién elegirías?, ¿a Michiru o a mí?
–¡Seiya!, ¡Cómo se te ocurre preguntarme eso!... –Enojada le responde, Seiya y Michiru se miran ligeramente preocupados. –Por supuesto que a Michiru. –Le dice seriamente– Ni siquiera tengo que pensarlo demasiado. –Luego de un par de segundos, los tres se ríen y se van caminando hasta las escaleras. Seiya agarra a Haruka y le desordena el pelo juguetonamente, ella lo persigue para devolverle el gesto. Michiru los mira pensativa, con un leve rubor en sus mejillas.
En la tarde.
En este día todo había ido bien para Haruka, hasta la hora de salida, en que tuvo un acalorado intercambio de opiniones con el padre de uno de sus estudiantes, quien le reclamaba por considerar que ella estaba siendo muy exigente con su hijo, que el niño no estaba feliz de participar en su clase y que ella sería la culpable si obtenía bajas calificaciones. La rubia profesora intentaba explicarle que ella debía exigir a sus alumnos para mantenerlos motivados, que las calificaciones debían ganárselas y que ella también valoraba el esfuerzo y la perseverancia, no tan sólo la perfección. Cada palabra que ella le decía, era como si se las llevara el viento, ya que el señor no logró comprender su punto y Haruka decidió dejar las cosas así y arreglárselas después con el alumno en su clase.
Agotada, se dirige con paso lento al salón de Michiru, sin ganas de darle más vueltas al asunto y deseando cambiar de aire lo antes posible, ya que bastante le costó mantener la calma y no dejarse exasperar por la discusión que tuvo momentos atrás. Cuando entró, vio que la aguamarina estaba sentada en su escritorio trabajando, por lo que decidió sentarse en uno de los pupitres más cercanos a ella.
–¿Ya es hora de irnos? –Michiru le pregunta sin levantar la vista.
–Síii, ya vámonos… –Haruka suspira pesadamente– Lo único que quiero en este momento es relajarme.
–¿Pasó algo? –Le pregunta mientras sigue escribiendo.
–Sí… pero luego te cuento… Oye… ¿Por qué no salimos a algún lado?
–Mmmm, no… lo siento, no puedo.
–Aaah, Michiru vamos… Podríamos ir a comer algo delicioso por ahí y conversamos, así te cuento lo que me pasó.
–No Haruka, es que tengo mucho trabajo.
–Pero Michiru, si ya es la hora de salida… Vamos que tengo mucha hambre, no seas tan trabajólica. –Haruka le dice haciendo pucheros, Michiru deja de escribir y la mira seriamente.
–Ya te dije que no puedo. Claro, para ti es fácil disponer de tu tiempo, ya que no tienes que revisar tareas, confeccionar guías de refuerzo o material de apoyo, ni corregir exámenes, sólo tienes que presentarte en las clases y hacer un par de ejercicios. –Haruka frunce el ceño y se pone de pie, mirándola con seriedad.
–Está bien si no quieres salir conmigo, pero no tienes derecho a menospreciar mi trabajo. –La rubia sale del salón sintiéndose ofendida, Michiru se queda sentada atónita, no puede creer que le haya dicho eso a su amiga, su mejor amiga y la persona que ama tanto. La trató tal como acostumbra a relacionarse con los demás.
Saliendo del salón, Haruka por poco choca con Seiya, quien va caminando abrazado con una joven profesora rubia de cabello largo. Ambos la miran e intentan hablarle, pero ella sigue caminando con rapidez hasta las escaleras, donde la pierden de vista.
–Vaya, Haruka se ve muy molesta.
–Sí, qué raro… ¿Y qué le habrá pasado? –Seiya cuestiona con el ceño fruncido.
–Seguramente Michiru le dijo algo, ya ves que venía saliendo de su salón.
–No creo… ellas son amigas, así que dudo que Michiru le haya hecho algo.
–Si tú lo dices… pero te apuesto que fue culpa de Michiru, aunque sean amigas, ella suele comportarse de manera extraña, así que no dudo que algo le dijo.
–Ya Minako, no hables mal de Michiru, por si no lo sabes ella… –En ese momento, ven que la aguamarina sale prácticamente corriendo de su salón, con sus cosas colgando de un brazo y su chaqueta a medio poner, dando un portazo y dirigiéndose rápidamente hacia las escaleras.
–¿Ves?, te dije que fue culpa de ella, seguramente va corriendo a pedirle perdón… –Seiya se queda en silencio unos segundos, analizando la situación, hasta que se da vuelta a ver a su compañera– …pero yo creo que Haruka no debería…
–Ya cállate niña, ¿que no ves que no me dejas pensar? –La abraza y le desordena el pelo en forma juguetona, ambos se ríen, aunque Seiya sigue pensando en la actitud de sus dos amigas.
En el estacionamiento Haruka, bastante ofuscada, ya ha guardado sus cosas en el auto y se dispone a subir en él cuando escucha unos pasos y una voz agitada tras ella.
–¡Haruka!... ¡Espera! –La aludida se da vuelta y ve a Michiru corriendo hacia ella, con su chaqueta puesta sólo en un brazo, con la mitad de sus cosas en sus manos y el resto regadas por el suelo. –Perdóname Haruka… de verdad siento mucho lo que te dije… No sé por qué lo hice. –La aguamarina le dice con una expresión de angustia.
–Está bien Michiru, te entiendo… No debí insistir tanto en que saliéramos, yo sé que tu trabajo es muy importante para ti… mucho más que yo. –Michiru deja caer el resto de sus pertenencias y la abraza fuertemente.
–No Haruka, por favor no pienses eso… –Se separa un poco de ella y la mira a los ojos– Para mí tú eres… lo más importante que tengo en la vida… es sólo que estoy un poco estresada y reaccioné de mala manera, pero de verdad me siento muy mal por lo que te dije. No merecías que te tratara de esa forma… por favor perdóname… ¿Me perdonas Haruka? –Michiru estira su brazo y acaricia la mejilla de su amiga, hasta que esta asiente y le sonríe. La rubia le ayuda a colocar la chaqueta correctamente y a recoger sus cosas. Luego ambas se suben al auto.
–¿Entonces no piensas que mis clases son poca cosa?
–Por supuesto que no. Sé que te planificas seriamente tus clases y que te esfuerzas bastante en ellas… De verdad te admiro mucho Haruka y creo que eres una excelente profesora… Yo no sería capaz de hacer lo que tú haces con tanta facilidad… Y no lo digo para hacerte sentir bien después de la estupidez que te dije, de verdad lo pienso... –Michiru le toma la mano– Oye y… ¿Todavía está en pie la invitación a cenar?
–Mmmm sí… si tú quieres. –Haruka le responde desanimada mientras se suelta de Michiru, pone en marcha el auto y salen del colegio. La aguamarina la observa en silencio y baja la cabeza, pensando el por qué se habrá dejado llevar por su mal humor, lo cual cree que podría haber arruinado su relación con su mejor amiga y amor secreto. En eso, no se da cuenta que el auto se detiene.
–Ya vamos Michiru, ¿O te vas a quedar ahí sentada? –La rubia le habla desde fuera del auto con una gran sonrisa, mientras le abre la puerta.
–Pensé que seguías molesta conmigo. –Michiru toma la mano de Haruka, quien le ayuda a bajarse.
–¿Molesta?, claro que no. Lo que pasó ya lo olvidé, lo que no puedo olvidar es el hambre que tengo… ¿No ves que en mi trabajo gasto mucha energía y necesito reponerla? –Michiru la mira con ternura y se acerca a abrazarla mientras huele el aroma de su cuello, Haruka le corresponde el abrazo.
–¿Haruka?, ¿Te dije que te quiero mucho? –Le pregunta sin soltarla.
–Mmmm, hoy no. –Se separa un poco de ella, aún abrazándola. Ambas se miran a los ojos, sonriendo.
Viernes.
A primera hora, todos se dirigen en un transporte privado a la ciudad en que se realizará el congreso de educación. Luego de más de dos horas de camino, llegan al hotel. Allí, las habitaciones ya han sido asignadas por Darien, quien obviamente puso a Michiru y Haruka juntas, para decepción de sus compañeros de trabajo, quienes esperaban poder estar más cerca de Haruka sin que Michiru estuviera todo el tiempo junto a ella. Seiya y Darien se ubican en una habitación en el mismo piso de la de ellas y el resto de los profesores en distintas habitaciones del piso superior.
Haruka y Michiru se encuentran en una habitación amplia, con dos camas. En un costado hay un ventanal con vista al mar, el cual cautiva la atención de Michiru por unos momentos, mientras Haruka se entretiene con la televisión, tirada en su cama.
Luego, mientras ordena sus pertenencias, Michiru decide poner fin a la duda que tiene hace tiempo sobre Haruka.
–Haruka… ¿Puedo preguntarte algo?
–¿Mmmm? –Ella no despega la vista de la televisión, Michiru se sienta en la cama, a su lado.
–Pero no tienes que responderme si no quieres.
–Está bien.
–Tú… Mmmm… ¿Has… tenido… –Haruka deja de ver la pantalla y vuelve la vista hacia su amiga, al notar que está dando muchos rodeos para preguntar– ¿Has tenido… novia alguna vez?
–Sí. –Le contesta en forma despreocupada pero con una mirada algo divertida al ver el sonrojo en las mejillas de Michiru.
–Pero… ¿También… has tenido novio?
–Sí. –Haruka sonríe abiertamente– ¿Por qué la pregunta?
–Mmmm… Bueno… Yo quería saber… Disculpa si te incomodé –Haruka no puede evitar reírse.
–Pero si la que está incómoda eres tú.
–Bueno sí, pero no te rías de mí.
–Perdóname Michiru pero es que no puedo evitarlo… ya… ya no me río más. –Michiru se para de la cama con expresión enojada y vuelve a terminar de ordenar sus cosas. Haruka se levanta y la abraza por detrás, dándole un beso en la sien, sonriendo por lo adorable que se ve la aguamarina en ese momento. –¿Y puedo saber por qué te interesa mi vida amorosa? –Le pregunta sin soltarla de su abrazo, besándola ahora en la mejilla.
–Bueno… yo… –Unos fuertes golpes en la puerta la interrumpen, es Seiya, quien les avisa que Darien las manda a llamar, ya que las están esperando para inscribirse en las conferencias, por lo que las dos salen rápidamente de la habitación.
Después de inscribirse y recibir sus identificaciones y materiales de apoyo, todos se reúnen en uno de los salones para asistir a la primera conferencia, la cual fue extensa pero interesante. Para Haruka, esta experiencia fue bastante provechosa, ya que aprendió cosas nuevas que le servirán en su trabajo. A su lado estuvo sentada Michiru, quien permaneció muy concentrada tomando notas. Detrás de ellas estaba Seiya, quien cada cierto tiempo se empeñaba en distraer a Haruka, hablándole al oído y haciéndole bromas, hasta que Darien lo reprendió. En la tarde, el grupo se divide para asistir a diferentes conferencias según sus especializaciones o intereses, por lo que Haruka y Michiru van a distintos salones.
Cuando la conferencia ya ha comenzado, Haruka ve que Seiya entra al salón y se sienta a su lado.
–Seiya, ¿qué haces aquí? –le susurra.
–Shhh, déjame escuchar.
–Pero, ¿por qué estás aquí?, ¿no deberías estar en otra conferencia?, esta no es de tu área.
–Shhh, cállate Haruka, pon atención. –Haruka frunce el ceño y vuelve su atención a los expositores. Entonces, Seiya estira su brazo y le toma la mano, ella lo mira pero él continúa mirando al frente. De vez en cuando, él la acaricia suavemente con su pulgar, sin importarle que ella se suelte de su mano una y otra vez. Para Seiya es una sensación muy agradable estar así con Haruka, en cambio para ella, no es la gran cosa. Al finalizar la exposición, ambos se retiran del salón.
–Nunca pensé verte tan interesado en la educación física –Haruka lo mira analizadoramente.
–Por supuesto que me interesa, ¿acaso no sabes que soy un profesor muy versátil?
–¿Ah sí? Eso me gustaría verlo.
–Cuando quieras. –Ambos se miran sonriendo de forma burlesca.
Más tarde, todos se ponen de acuerdo para juntarse en la noche a beber algo en el bar del hotel. Luego, Haruka y Michiru se encuentran en su habitación. Haruka está lista, con un maquillaje muy sutil y vestida con una blusa color morado, un jeans ajustado y zapatos de taco medio.
–Vamos Michiru, sólo será un rato… pedimos algo de beber, conversamos, bromeamos y regresamos temprano. –Haruka le dice mientras toma su chaqueta para colocársela.
–No, de verdad no tengo ganas –Michiru le contesta sentada en su cama, con un libro en la mano y con expresión cansada.
–Por favor, acompáñame, no seas así –Haruka le insiste, Michiru la mira fijamente, está a punto de cambiar de idea, pero sabe que los demás no la quieren allí con ellos y a ella tampoco le interesa estar con gente que la desprecia– Bueno Haruka… yo…
–No… está bien Michiru, no te sientas obligada a ir si no quieres. Discúlpame por insistir tanto.
La rubia se coloca la chaqueta y se dirige a la puerta, se detiene y voltea para ver a Michiru, quien la observa todavía con el libro en la mano, con una expresión en sus ojos que Haruka no logra descifrar.
–Si quieres me quedo a acompañarte.
–No, claro que no. Ve y diviértete. –Michiru le sonríe levemente, Haruka abre la puerta– ¿Haruka? –Ella se voltea nuevamente– Cuídate, ¿sí? –La rubia asiente con una sonrisa y se va.
En el bar del hotel, Haruka se encuentra con Seiya y los demás. Todos están muy animados, bebiendo y conversando. A medida que la noche avanza, las risas son incontrolables y siguen pidiendo tragos y bebiendo sin límite. Más tarde, todos se encuentran bastante ebrios, por lo que poco a poco deciden retirarse, ya que al otro día deben levantarse temprano para asistir a otra conferencia. Del grupo, Seiya y Haruka quedan de los últimos, ya que ella se siente demasiado mareada para ponerse de pie y él la espera un momento.
Riéndose, ambos caminan con dificultad por uno de los pasillos del hotel, Seiya lleva la chaqueta de Haruka y ella se afirma del brazo de él para no caerse, aunque él está tan borracho como ella. Haruka entra al ascensor tropezándose y apoya su espalda en la pared riéndose más aún. Seiya se le acerca y la abraza mientras el ascensor comienza a subir. Haruka le corresponde el abrazo. Repentinamente, Seiya se separa un poco de ella y, sin soltarla, la besa en los labios.
Seiya y Haruka entran trastabillando en la habitación, besándose apasionadamente. Producto de alcohol pierden el equilibrio y caen torpemente sobre la cama. Haruka intenta incorporarse pero Seiya la toma de la cintura y la atrae hacia él, abrazándola con fuerza.
–Seiya –Haruka le toma las manos, tratando de zafarse de él.
–Shhh, no digas nada, ven... –Vuelve a atrapar sus labios con los suyos, mientras la acaricia suavemente. Sin darse cuenta, Seiya comienza a tocarla con mayor intensidad, besando su cuello y su boca mientras con una de sus manos toca sus pechos y con la otra le acaricia la espalda. La respiración de ambos se acelera notablemente y Seiya baja su mano por el cuerpo de Haruka, acariciando su cintura y su cadera. Haruka deja escapar unos suaves gemidos y rodea el cuello de Seiya con sus brazos, profundizando el beso. Seiya se separa un poco de ella y hábilmente le desabotona la blusa mientras besa su cuello.
¡Noooo!, ¡Pobre Michiru!... ¿Por qué Haruka tenía que caer en los brazos de Seiya? ¡No es justo!
Agradezco mucho a quienes leen y me dejan sus comentarios ;)
