Disclaimer: Avatarl la leyenda de Aang/ Last air bender, no es mío
Zuko estaba recargado en la pared fuera de la habitación de Toph, se podía observar la preocupación en el rostro de Zuko, se quedaba viendo el suelo mientras esperaba alguna noticia. Dentro de la habitación Katara estaba revisando a Toph, a quien se veía realmente mal, tenía los ojos cerrados y se veía más pálida de lo normal, Katara puso una mano sobre la frente de Toph, y luego salió de la habitación dejándola descansar. Al salir Katara Zuko inmediatamente fue hacia ella.
-¿Cómo esta?-
-Bueno, tiene mucha fiebre y a penas y se puede levantar-
-(Suspiro) Esto es mi culpa-
-Oye, cálmate, estará bien, solo debe descansar-
Katara comenzó a alejarse, pero se detuvo al ver a Zuko a punto de entrar en la habitación.
-Zuko espera-
Zuko se detuvo y miró a Katara.
-Ahora debe descansar, espera un poco ¿está bien?-
Zuko asintió con la cabeza y se fue del lugar al igual que Katara. Zuko salió a caminar para intentar despejarse, sabía que la causa de la enfermedad de Toph era por la noche anterior, Zuko no lograba sacar eso de su mente, se torturaba una y mil veces con eso, deseando no haberlo ocasionado, ignoraba por completo los sonidos a su alrededor, las aves cantando, el viento soplando, las olas del mar, en ese momento nada existía para Zuko más que la preocupación por Toph, preocupación que por cierto nunca había sentido así por nadie. Siguió caminando hasta que se topó con Soka quien volvía de las aguas termales.
-Oye, no te ves muy bien-
-Estoy bien, quien no lo está es Toph-
-Sigues con eso, amigo vamos, Ella es una chica fuerte, créeme, nadie lo sabe mejor que yo-
-Lo sé pero… De una u otra manera, no puedo evitar sentir esta gran preocupación por ella, en mayor parte porque sé que es mi culpa-
-Solo, dale tiempo, veras que se repondrá, después de todo, es la maestra tierra más terca que conozco-
Zuko sonrió levemente.
-Supongo que tienes razón-
-Oye, cuando no la he tenido-
-Bueno…-
-No digas nada-
Soka retomo su camino hacia la casa, Zuko por otra parte se quedo pensando un rato hasta que por fin se decidió a volver. Al llegar a la casa decidió ir a su habitación, la cual estaba por el mismo pasillo que la de Toph, y al pasar por ella logró escuchar a Toph con un tono de voz muy bajo.
-¿Katara?-
Zuko se detuvo y fue donde Toph.
-No, ella salió pero volverá pronto… ¿Necesitabas algo?-
-No… Solo quería algo de agua-
-Bueno yo puedo traerla-
-Gracias Zuko-
Zuko sonrió y fue por agua para Toph, al volver se acercó a ella para dársela.
-Descuida yo puedo-
-¿Segura?-
Toph intentó levantarse pero estaba aun muy débil para hacerlo, así que solo se desplomó en la cama.
-Creo que no-
-Descuida-
Zuko sujeto la cabeza de Toph por detrás elevándola levemente para poder darle el agua con la otra mano, Toph bebió el agua y Zuko la volvió a recostar.
-Necesitas algo más-
-Una cosa pero…-
-¿Pero qué?-
-Nada, olvídalo-
-Vamos, puedes decírmelo-
-Algo de compañía-
Zuko se sonrojo al escuchar eso.
-Bueno… Supongo que puedo hacer eso-
-No te quedes si no quieres hacerlo-
-No, está bien, me quedaré contigo-
Toph sonrió, Zuko fue por un banco de madera que estaba cerca de la puerta y lo puso a lado de la cama de Toph quien a duras penas se giró hacia donde había escuchado a Zuko, quien se sentó a lado de ella.
-Y ¿Cómo te sientes?-
-Bueno, ligeramente mejor, pero sin mucha diferencia (tose)-
-No te oyes muy bien-
-Sí… No debí salir así ayer en la noche con esa tormenta-
-Fue mi culpa, no debí haber dicho eso sobre ti-
Toph sonrió.
-Pero contéstame algo, ¿Aun puedes ver?-
-Bueno, no mucho, a penas logro diferenciar las vibraciones, en mayor parte porque mis pies no están en el suelo, pero el sonido ayuda, pero prácticamente no veo nada-
Zuko tomó la mano de Toph y la puso en su rostro.
-Ahora ve con tu mano-
Toph se sonrojó al sentir el contacto con Zuko, solamente se quedó callada y con una sonrisa en su rostro al igual que Zuko. El tiempo pasó, Zuko se quedó conversando con Toph hasta que ambos se quedaron dormidos, Zuko se quedó recargado en la cama aun sujetando la mano de Toph. En eso llegó Katara a ver como estaba Toph, está de más decir que fue una sorpresa para ella ver a Zuko así con Toph, decidió no molestarlos, así que se fue. Pasó un rato y Zuko despertó y vio a Toph aun dormida frente a él, sonrió y se fue levantó sin despertarla, fue hacia la puerta de la habitación, y cerró la puerta delicadamente, en cuanto se giró vio a todos frente a él con unas muecas de sorpresa, Zuko se quedó congelado por un momento.
-¿Qué?-
Soka fue el único que se animo a hablar.
-Bueno… Katara nos había dicho que estabas con Toph pero… No lo habíamos creído hasta ahora-
-¿Y que si estaba con ella?-
Zuko se fue del lugar y entró a su habitación, los demás por otra parte se quedaron pensando en que acababa de pasar y si debían indagar más o dejarlo así. Zuko se echó a la cama mirando hacia el techo pensando en su tiempo con Toph.
-Bueno, necesito despejarme un momento-
Zuko se levantó, tomó una toalla y salió de la casa rumbo a las aguas termales aun pensando en cómo se sentiría Toph en ese momento, en ese momento, su camino hacia las aguas parecía ser eterno, se perdió en sus pensamientos, pero en específico en lo que había pasado con Toph hasta ahora, e incluso en lo que podría pasar, estaba claro que desde que llegaron a la isla, Zuko se había acercado más a Toph, algo que él nunca habría imaginado. Se quedó perdido en eso hasta que notó el calor del agua, en ese momento despertó de su trance.
-¿A qué hora llegue?-
Zuko ignoró que perdió la noción del tiempo y de la distancia, y entró al agua, se sentó y se relajó tratando de despejar su mente de todo, que sus pensamientos estuvieran en blanco, cerró los ojos y se concentró en la sensación del agua caliente intentando no pensar en nada más, pero sin éxito, pues su mente terminó llenándose de imágenes de Toph, de su voz, su rostro, su forma de ser, todo, en ese momento en su mente no pasaba otra cosa más que Toph, Zuko abrió los ojos.
-Tiene que ser una broma-
Zuko salió del agua, se vistió y decidió regresar a la casa aun con la cabeza en las nubes y sin estar muy seguro de cómo debería sentirse. Al llegar a la casa fue rápidamente a ver a Toph, pero en el momento en el que dio vuelta en el pasillo vio a Katara quien se detuvo al ver a Zuko.
-Hola Zuko… Am quieres-
-No, no yo solo-
-SI quieres verla yo puedo esperar…-
-No, tú atiéndela, ella te necesita… Yo… Yo esperare-
Zuko se fue del lugar rumbo a la sala, fue directo al sofá, se sentó y se llevó las manos a la cara intentando tapar la vergüenza de que lo hayan visto queriendo ver a Toph, no quería aceptarlo, pero tenía una gran necesidad de verla, de saber como estaba, duró divagando un rato hasta que vio a Katara pasar por la sala, en ese momento Zuko se levantó del sofá y fue directamente a la habitación de Toph, la puerta estaba abierta, asomo la cabeza y vio a Toph recostada, no estaba seguro de si estaba dormida o no, así que decidió tocar la puerta.
-¿Quién es?-
-Hola Toph, soy yo-
Toph sonrió e intento sentarse en la cama, lo cual logró con algo de dificultad.
-Hola Zuko-
Zuko fue con ella y volvió a colocar el banco a lado de la cama de Toph y se sentó junto a ella.
-¿Cómo estás?-
-Mejor ahora que viniste tú-
Zuko se sonrojó al escuchar eso.
-Bueno, quería verte y hablar un poco contigo-
-Yo también… Bueno, me gustaría verte si pudiera, tú sabes-
-Sí, lo sé-
Zuko se quedo hablando con Toph sobre distintos temas, cada uno sin nada que ver con el anterior, pero se podía notar la alegría en los rostros de ambos, a Toph le gustaban los momentos que pasaba junto a Zuko. Duraron hablando hasta que llegó la noche, entonces Zuko se despidió de Toph dejándola dormir, y saliendo de la habitación, todos ya estaban dormidos, Zuko aprovecho para ir a su habitación sin que lo vieran, al llegar rápidamente se preparo para dormir y se acostó en su cama, pero algo no lo dejaba conciliar el sueño, era algo que había intentado ignorar por mucho tiempo, algo que no quería aceptar, pero que sin importar cuanto lo intentara ya no lo podía ocultar, fue por todo el tiempo que pasó con ella, por las largas conversaciones, por las experiencias juntos, simplemente porque eran iguales, Zuko se había enamorado de la joven maestra tierra.
