¡Buenas!
Bueno, pensé que se me había hecho tarde, pero igual pude terminar el capítulo.
Sé que me van a querer matar por algo que pasa acá, pero bueno no se preocupen que se va a arreglar ^^
Me disculpo por la tardanza, pero la imaginación anda volando sin que la pueda agarrar, por suerte hoy la pesqué, pero la muy desgraciada se me escapó de nuevo xDD No me hagan caso, ya saben que estoy re loca xDD
En fin, les dejo leer el capi por fin ^^
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Capitulo 8: La familia Uchiha
—¿Se puede saber que significa esto? – Interrogó Tsunade mirando a ambos jóvenes involucrados con mucha severidad. Sakura no podía verla, no hacía más que mirar al suelo mientras derramaba lágrimas amargas por lo que acababa de pasar, porque toda la escuela la miraba como si ella fuese una cualquiera y se burlaban de una forma muy hiriente.
Se preguntaba una y mil veces ¿Quien podía haberle hecho eso? ¿Por qué lo habían hecho? Pero no llegaba a ninguna conclusión, sólo sabía que sus amigas no podían haber sido, ninguna de sus amigas le haría una cosa así.
Mientras tanto, Sasuke sólo apretaba los puños, al tiempo que miraba a la directora sin inmutarse para nada, pues no estaba dispuesto a tolerar lo que habían hecho con Sakura. Quien quiera que haya sido lo pagaría muy caro y de eso él se encargaría.
—¿Y bien? ¿Alguno de ustedes piensa responderme? – Volvió a insistir la rubia mujer. Sakura sólo siguió con la mirada baja, pero sintió como Sasuke le tomaba de la mano, apretándola con fuerza.
—Es la verdad, Sakura está embarazada… pero eso que dice ahí es una soberana estupidez – Aseguró el Uchiha ganándose una mirada de sorpresa por parte de la ojijade —. Quien ha escrito eso ha puesto a Sakura como a una cualquiera y oportunista, y esas cosas no son ciertas.
—¿Ustedes entienden la magnitud de esto? Son jóvenes, tienen toda su vida por delante – Decía Tsunade mirándoles a ambos, sin embargo sintió algo de pena por Sakura, ya que ahora toda la escuela la estaría mirando como si fuera un bicho raro y eso sería muy triste para la chica —. En fin, tendré que hablar con sus padres.
Sasuke no dijo nada, sólo apretó más la mano de Sakura y luego de eso ambos se retiraron, aunque al pasar por la puerta los dos notaron que entraba el segundo director; Orochimaru, el cual les miró de muy mala forma.
—Tsunade – Habló el hombre de pálida piel, con su siempre extraña y algo macabra expresión —. Esa niña embarazada, hay que expulsarla de la escuela.
—¿Qué dices Orochimaru? Yo no la expulsaré, no tengo por que hacer eso – Respondió Tsunade sentándose algo molesta en su puesto, pero Orochimaru la seguía mirando fijamente.
—Esa niña no hará más que traer vergüenza al respetado nombre de la escuela, además ahora todos en la escuela la odian, sólo piénsalo Tsunade, lo mejor será que se vaya – Aseguró poniendo una cara amable, como haciendo querer ver que de verdad estaba preocupado por ella, cuando en realidad sólo lo hacía porque tenía un mal corazón.
Pero Tsunade comenzó a dudar con sus palabras, tal vez él tenía razón y lo mejor era que Sakura se fuera.
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—S-Sasuke—kun… — Susurró Sakura una vez que ambos estuvieron afuera de la dirección. La peli rosa se abrazó a él, agarrando el cuello de su camisa con ambas manos y comenzando a llorar sobre su pecho, sin poder detenerse —. Sasuke-kun… ¿Por qué me han hecho esto? – Preguntaba llena de tristeza.
—No lo sé Sakura – Sasuke la rodeó por la cintura, tratando de calmarla. No quería verla así, de una forma u otra todo esto era su culpa, si Sakura no estuviera embarazada… pero no, no podía pensar así, ahora sólo debían ver hacia adelante y no pensar en el "Y si sí" —. Pero te prometo que la persona que ha hecho esto lo pagará, no descansaré hasta saber quien ha sido, te lo juro – Dijo el chico con voz calmada, mientras que ella sólo asentía con la cabeza.
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Los chicos estaban todos en el salón, algo inquietos por lo sucedido con Sakura y Sasuke, pues no sabían que pasaría ahora con ellos. Ino, Tenten y Matsuri entraron al salón trayendo unas bolsas de basura en sus manos, mientras que Temari tenía un montón de esos dichosos volantes sobre su mesa, cortándolos en pedacitos con la ayuda de Naruko y Hinata y tirándolos todos al basurero.
—Estos son todos lo que pudimos conseguir, de verdad había demasiados – Dijo Matsuri dejando la bolsa que traía consigo sobre la mesa, la cual estaba llena de más volantes —. La persona que ha hecho esto de verdad se ha ensañado con Sakura.
—Al menos nadie más los verá – Dijo Tenten suspirando, pero todas podían notar la molestia y rabia en los ojos de Ino, quien no hacía más que apretar los puños.
—Pero eso no importa, los ha visto casi toda la escuela de todos modos, y los que no los han visto seguro serán "informados" – Comentó la rubia de ojos azules, quien era la más furiosa con todo esto, no podía creer que alguien le hubiese hecho algo así a su amiga.
—Esto era todo lo que podíamos hacer – Dijo Temari, que también se encontraba furiosa. En ese momento se le acercó su hermano menor, tomando uno de esos volantes que estaba sobre la mesa y rompiéndolo al instante.
—Esto no es todo, todavía podemos apoyarlos – Aseguró mirando a Matsuri y sonriéndole, la cual sólo le sonrió y se paró a su lado, tomando su mano.
—Gaara tiene razón, todos nosotros somos sus amigos, si estamos con ellos será mucho mejor – Opinó la castaña, dejando que su cabeza descansara sobre el pecho del pelirrojo. Para nadie fue necesario preguntar nada, era obvio que ellos dos al fin habían regresado y estaban todos felices por eso, dentro de tanta tristeza y rabia que todos sentían no estaba mal sonreír un poco y sentirse felices por alguno de sus amigos.
Shikamaru puso una mano sobre el hombro de Temari, sonriéndole, mientras que Sai abrazaba a Ino, después de todo entendía por lo que estaba pasando su novia, que le dolía el sufrimiento de su amiga. Todos los demás que estaban en el salón también se acercaron y juntos comenzaron a romper los volantes, incluso Karin y sus amigas lo hicieron.
—Aquí la única que tiene derecho de burlarse de la pelo de chicle soy yo – Aseguró la pelirroja, haciendo reír a todos los chicos.
Sakura y Sasuke entraron entonces y notaron lo que todos sus amigos estaban haciendo, por lo que se sorprendieron.
—C-chicos… — Profirió la peli rosa mientras que Sasuke la tomaba de la mano y luego la abrazaba. Ino se le acercó y le entregó un volante en sus manos.
—Vamos Sakura, únete a la fiesta – Le dijo la rubia con una sonrisa. Sakura la miró desconcertada por un momento y luego miró a Sasuke, el cual asintió con la cabeza. Ella sonrió y partió aquel papel a la mitad, luego rompiéndolo en varias partes hasta que finalmente lo soltó, dejando volar los pedacitos que quedaron esparcidos por todo el salón.
—¡Todos estamos contigo Sakura-san! – Aseguró Lee mientras le hacía su pose del tío guay, sonriendo ampliamente.
—Es verdad, no tienes que sentirte mal por esos problemáticos que no entienden nada – Le apoyó ésta vez Shikamaru mientras se llevaba sus manos a los bolsillos de su pantalón y Temari le daba un abrazo orgullosa de él.
—Además ¿Qué es esa cara de funeral? – Habló Karin con expresión arrogante —. La Sakura que yo conozco siempre está firme sin importar lo que digan los demás.
Sakura apreció el gesto de todos sus amigos y sonrió con alegría, por primera vez en todo lo que llevaba del día se sentía realmente bien, sentía que no todo estaba perdido, que no importaba como la miraran los demás, porque todos ellos estaban de su lado. Incluso le dio gusto ver que hasta Karin la apoyaba y no la juzgaba, eso sí que había sido una sorpresa.
—Gracias a todos… de verdad…
—¡Sakura-chan! – Naruto salió de entre la multitud y se fue directo a abrazar a su amiga, ganando una mirada de odio de parte de Sasuke —. Oye, oye ¿Y yo seré el padrino del bebé no es cierto? – Preguntó muy contento, habiendo ignorado por completo la mirada de tristeza de Hinata, que ahora no era más que su ex novia.
—Por supuesto que sí Naruto – Respondió la chica correspondiendo al abrazo. En ese momento Naruto dirigió una fugaz mirada a la ojiperla, la cual sólo miró al suelo sintiendo un terrible dolor en su corazón, no podía creer que su amado rubio ni siquiera le hablara, no le explicara por que la había dejado.
Naruto finalmente desvió la mirada, para seguir tratando de subirle el ánimo a su amiga, después de todo ella había hecho lo mismo con él.
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Las clases no estuvieron exentas de polémicas, muchos de los profesores miraban muy mal a Sakura, como queriendo decir que efectivamente era una desvergonzada como decía el famoso papelito, pero cada vez que lo hacían todo el salón les miraba con ojos de metralleta y ellos sólo se guardaban sus comentarios.
Por otro lado no todos los profesores eran iguales, algunos como Azuma, Kurenai, Rin y Kakashi le demostraron su apoyo a la chica, la cual estaba muy agradecida.
Pero finalmente había llegado la hora del almuerzo, así que todos salían del salón.
Temari detuvo a Matsuri antes de que ésta saliera, la tomó de la mano y la jaló fuera del salón, siendo seguidas por Tenten, Sakura y todas las chicas, que estaban ansiosas por conocer el chisme.
—¿Q-que pasa Temari? – Cuestionó la castaña sorprendida, ya que ni siquiera había podido tomar su bento antes de ser "secuestrada" por decir lo menos.
—Matsuri, queremos que nos digas toda la verdad – Comenzó la rubia, siendo secundada por Tenten.
—¿Es verdad que tú y Gaara ya lo hicieron?
—¿Eh? – El color rojo no tardó en aparecer por todo el rostro de Matsuri, quien no podía creer lo que le estaban preguntando sus amigas.
—Deja de fingir Matsuri, Temari nos contó lo que tenías el otro día en el cuello – Esta vez habló Ino, observando que Matsuri bajaba la mirada muy apenada.
—Además hoy estaban muy tomaditos de la mano y sonriéndose – Dijo ahora Naruko. Todas las chicas querían saberlo, que Matsuri les dijera la verdad, pero ella estaba demasiado avergonzada, aunque de todas formas ellas estaban mal pensado la situación.
—S-se equivocan chicas, Gaara y yo no lo hicimos – Aseguró un poco más calmada, notando como todas sus amigas suspiraban decepcionadas —. F-fuimos interrumpidos – Terminó de relatar, lo que provocó que por sus últimas palabras todas la voltearan a ver esperanzadas.
—¿Entonces volvieron Matsuri-chan? – Le preguntó Hinata sonriendo dulcemente, aunque tanto Sakura como Tenten se dieron cuenta de que algo le pasaba, sin embargo le preguntarían luego.
—Bueno… sí, volvimos el sábado… Gaara y yo somos novios otra vez – Aclaró por fin la castaña, siendo abrazada con alegría por todas sus amigas, porque por fin ella estaría feliz y ya no la verían deprimida nunca más por el amor de Gaara.
—Y ahora ¿Qué te sucede a ti Hinata? – Interrogó la joven embarazada, observando como la ojiperla bajaba la mirada con tristeza, casi a punto de llorar.
—Naruto-kun terminó conmigo – Relató llena de dolor, mientras que todas las chicas la veían asombradas, en especial la Uzumaki, ya que no estaba enterada para nada de la canallada de su hermano.
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Los chicos estaban todos en el salón, esperando a sus chicas. Gaara se apoyó sobre su mesa, mientras que Sasuke le miraba como queriendo preguntar algo.
—¿Por qué las chicas se fueron todas así, además Temari jalando a Matsuri? – Cuestionó finalmente, pero Gaara sólo se cruzó de brazos.
—Seguro la están interrogando sobre lo nuestro – Dijo Gaara de lo más calmado, pero Sasuke lo miró con sorpresa.
—¿Qué quieres decir con eso? – Preguntó sin poder creerse esa sonrisa en el rostro de su amigo, pero Gaara no le respondió, ya que en ese momento todas las chicas regresaron y él se dirigió hacia su novia, dándole un leve beso en los labios, por lo que Matsuri se sonrojó de forma bastante adorable para Gaara.
—Mi amor ¿Vas a almorzar conmigo o con las chicas? – Preguntó Gaara mientras rodeaba a Matsuri por la cintura, quien le sonreía alegremente y lo rodeó por el cuello.
—Contigo, quiero estar contigo todo el día, además te traje el almuerzo – Respondió la castaña antes de darle un largo y tierno beso en los labios a su novio. Todo el resto del salón les hacía soniditos de burla, pero a ellos dos no les importaba, ya habían pasado demasiadas cosas dolorosas como para que algo así les molestara.
En ese momento Hinata miró a Naruto, el cual al verla desvió la mirada. El rubio se acercó a Kiba y le dijo un par de cosas, para finalmente salir juntos del salón. La ojiperla bajó la mirada, pero Tenten le sonrió como diciéndole "ánimo" así que ella asintió con la cabeza, pero no podía estar animada, por más que quería se sentía muy deprimida por como la estaba tratando Naruto, porque a él parecía no importarle en lo más mínimo lo que ella podía estar sintiendo.
—"Naruto-kun ¿Qué te hice? ¿Por qué ya no me quieres?" – Pensó mientras sacaba su almuerzo. Estaba ya acostumbrada a traerle uno a Naruto, él siempre lo devoraba con alegría, pero ésta vez no lo había hecho, sólo había traído uno para ella ya que no quería ver como él la rechazaba nuevamente, sin embargo estaba dispuesta a hablar con él, a perdonar ese mal trato que él le estaba dando, tal vez si le explicaba sus verdaderas razones todo estaría bien.
Miraba a sus amigas y les tenía cierta envidia, todas estaban con los chicos que verdaderamente amaban, no negaba que le daba gusto por su amiga Matsuri, así como por el resto de sus amigas, pero tampoco podía evitar desear estar como ellas.
¿Por qué todo tenía que ser de esa forma? ¿Por qué cuando todos estaban felices ella era la única triste?
—Hinata, vamos a comer todas juntas – Le dijo Tenten tratando de animarla, pero ella negó con la cabeza, necesitaba pensar y estar sola un momento.
—No Tenten-chan, yo estaré bien sola, por favor no te preocupes y ve con las demás – Dijo poniendo aquella sonrisa de ángel, que siempre lograba tranquilizar a todo el mundo, aunque la castaña quedó algo preocupada, pero asintió con la cabeza, dejando que Hinata se fuera.
—¡Sakura-chan, vamos a comer mucho! – Gritó Naruko muy animada, mientras tomaba la mano de la peli rosa y la jalaba hacia la salida, siendo seguida por Temari, Ino y una inquieta Tenten.
Los chicos se fueron todos por su cuenta hacia el comedor, ya que ellos nunca traían comida y no todas las chicas eran tan lindas de traerles algo de comer, por eso habían envidiado a Gaara cuando se fue muy sonriente tomado de la mano con Matsuri.
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Hinata había subido a la azotea de la escuela. Estaba triste mientras miraba al cielo, no había comido nada aún, la verdad era que no tenía hambre.
—Naruto-kun… — Susurró tratando de no llorar, pero le era imposible, no entendía por que su amado le había hecho esto, por que la trataba como si no existiese, por que ignoraba todo el dolor que le estaba causando.
—¡Voy a tomar un poco de aire y regreso! – Escuchó una voz. No podía ser, era su voz.
Hinata rápidamente se secó las lágrimas y trató de huir a alguna parte, pero no alcanzó a hacerlo cuando vio a Naruto aparecer por la puerta, el cual al observarla bajó la mirada.
—No sabía que estabas aquí, ya me voy – Dijo Naruto dándose la vuelta, pero la voz de Hinata lo detuvo.
—Espera Naruto-kun – Lo llamó ella, tratando de mantener su vista al frente y de no derramar más lágrimas, mas Naruto le seguía dando la espalda —. Naruto-kun ¿Podemos hablar? Y-yo tengo algo que decirte y…
—Yo no tengo nada que hablar contigo, ya terminamos y lo sabes – Nuevamente Naruto la había tratado fríamente y había intentado alejarse de la escena, pero ésta vez Hinata lo tomó del brazo, impidiendo que se fuera.
—No… no te vayas por favor… sólo quiero saber por que terminaste conmigo, y-yo… a mí no me importa que tú estés enfermo, yo sólo quiero estar contigo – Decía la Hyûga tratando de convencerlo, de hacerle entender que estar alejados era lo peor en éste momento —. Yo no sé que tienes, pero quiero estar a tu lado.
—Tú no entiendes nada Hinata, eres tan ingenua… — Naruto al fin se volteó, mirándola de una forma en que nunca la había mirado antes, tan fría a inexpresiva que Hinata sintió una punzada en su pecho —. Yo ya no siento nada por ti, las cosas ya estaban mal desde antes ¿Qué acaso no te diste cuenta?
—No me digas eso… — Rogó Hinata comenzando a llorar, porque simplemente no podía creer que Naruto, su amado y tierno Naruto estaba siendo tan cruel —. Naruto-kun yo te amo…
—Pero yo no te amo, ya no – Aseguró el rubio antes de hacer que ella lo soltara, alejándose del lugar caminando. Bajó las escaleras que daban a la azotea y se dejó caer en el suelo, llorando —. Perdóname Hinata, pero es mejor así… no quiero que me tengas lástima, olvídate de mí – Decía a la nada, como si estuviese hablando con ella, pero sabía que Hinata no lo oía.
Y ella, simplemente no podía parar de llorar, mientras que caía de rodillas sobre el suelo y trataba de calmarse, pero era inútil, completamente inútil.
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Gaara y Matsuri estaban sentados sobre el césped, debajo de un árbol para que no les molestara la luz del sol. El pelirrojo probó la comida que le hizo su novia, la cual lo miraba con los ojos llenos de brillo, expectante por saber que le diría él.
—¿Y… te gusta? – Preguntó la castaña algo nerviosa, la verdad era la primera vez que Gaara probaba su comida, ya que el año pasado no había sido posible porque habían terminado, por eso ahora estaba muy esperanzada por oírlo, por que él le dijera que opinaba.
—Está delicioso Matsuri – Le dijo Gaara sonriente. Matsuri se sintió mucho más aliviada al oírlo, así que sonrió ampliamente.
Después de que los dos acabaron de comer la chica se disponía a levantarse, pero él la jaló de la mano, haciendo que quedara abrazada a él y que su cabeza diera sobre su pecho.
—G-Gaara… — Matsuri se sonrojó por ese acto tan vergonzoso, además de que estaban en la escuela y no era apropiado, pero a Gaara no parecía importarle.
—Mi amor… ¿No crees que hay cierto tema pendiente entre nosotros? – Le preguntó Gaara, susurrándole al oído. Sonrió al darse cuenta de que Matsuri había temblado gracias a lo que hizo, por lo que se sintió muy satisfecho. Por otro lado, ella supo enseguida de lo que él estaba hablando, pero le daba demasiada vergüenza admitirlo.
—¿D-de que hablas? ¿Qué tema pendiente?
—No te hagas, lo sabes… — Gaara apoyó una de sus manos sobre la espalda de Matsuri, mientras que la otra subía por su pierna, lentamente, perdiéndose bajo la falda de la joven —. Sabes bien lo que quiero… sabes que te necesito…
—Gaara… estamos en la escuela… no seas pervertido… — Le reclamó Matsuri, mas Gaara sólo la tomó del mentón y comenzó a besarla en los labios de forma apasionada, sin importarle que cualquiera los pudiera ver, mientras que su mano derecha se adentraba un poco más bajo la falda de la castaña, que estaba muy sonrojada pero correspondía a su beso con la misma intensidad.
—Te amo Matsu – Le dijo el pelirrojo al separarse, logrando sacarle otra sonrisa a la chica y que ella lo volviera a besar de forma apasionada. Al separarse ella lo miró a los ojos, sonriendo.
—¿De verdad quieres eso? – Preguntó Matsuri, bajando la mirada una vez más por la pena que le daba hablar de esto. Vio como Gaara asentía con la cabeza, lo que sin duda la ponía más nerviosa —. Gaara yo no sé, no sé si sea buena idea… me da un poco de miedo…
—¿Por qué vas a tener miedo? – Cuestionó Gaara riendo un tanto divertido, por lo que Matsuri le dio un golpecito en el pecho.
—No te rías tonto, acuérdate de que yo soy virgen… y… me da pena… — Matsuri lo abrazó, cerrando sus ojos y escondiendo su rostro en su pecho —. Además no me quiero quedar embarazada… no quiero que me pase lo de Sakura, ella está sufriendo mucho.
—Pero usamos protección – Insistió Gaara, ganándose otro golpecito leve por parte de su novia, la cual se había molestado y avergonzado por su comentario.
—No, no quiero que mi primera vez sea con condón, tonto, tonto – Le volvió a pegar, pero Gaara la detuvo y la abrazó una vez más, acariciando su cabello.
—¿Y entonces que hacemos?
—Yo puedo investigar sobre los otros métodos pero… — La castaña se detuvo a media frase, mirando a su novio directo a los ojos, esos ojos que a ella tanto le gustaban —. Pero sólo será cuando yo me sienta lista, todavía no, además acabamos de volver, llevamos sólo dos días y no quiero adelantarme, no quiero sufrir el doble si las cosas no funcionan – Terminó de decir, a lo que Gaara negó con la cabeza, frunciendo el ceño.
—Te aseguro que esta vez las cosas sí van a funcionar, no voy a perderte.
Matsuri sólo sonrió, aliviada por esa convicción que mostraba Gaara en sus palabras y en su mirada. Tendría que confiar en él, porque ya no tenía miedo de hacerlo, estaba segura de que Gaara no la decepcionaría de nuevo.
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Fugaku tiró un costoso jarrón contra la pared, provocando que éste se rompiera con el contacto. Sus ojos sólo podían mostrar una cosa y eso era rabia, ira y furia, estaba totalmente fuera de sí con la noticia que acababa de recibir de la escuela.
—¡¿Cómo has podido Sasuke? – Gritó golpeando el escritorio de su oficina. Él no lo aceptaba, tenía otros planes para Sasuke, pero él siempre terminaba por desbaratarlo todo, desde que había llegado a su vida no había hecho más que decepcionarle, que arruinarlo todo, Sasuke era lo peor que podría haberle pasado.
El fuerte sonido de cosas rompiéndose llegó a los oídos de Mikoto Uchiha, quien se alarmó por el escándalo que estaba haciendo su esposo en el estudio. De inmediato entró, viendo como Fugaku arrojaba un montón de papeles al suelo, completamente furioso.
—¿Fugaku? – Cuestionó asustada por lo que sus ojos negros veían. Su esposo la miró, contrayendo sus pupilas de la ira.
—¡Tú lo sabías, tú siempre lo has solapado! – Acusó a su mujer, quien no entendía nada de lo que estaba pasando. Fugaku se le acercó, tomándola por los hombros de forma brusca y zarandeándola un poco —. ¡Responde Mikoto, tú lo sabías todo! ¡¿Lo sabías no es verdad?
—¿D—de que estás hablando? – Preguntó Mikoto aterrada, pues Fugaku jamás la había tratado así, nunca la había sacudido de esa manera —. F-Fugaku…
—¡Me refiero a que el inútil de tu hijo dejó embarazada a su novia! – Gritó el Uchiha, notando como los ojos de su mujer se abrían con la sorpresa —. ¿Acaso vas a decirme que no estabas enterada? – Preguntó más calmado, soltándola.
—No… no tenía idea…
—Sasuke no es más que una decepción, alguien que no merece llevar el apellido Uchiha, porque siempre ha hecho todo lo contrario a lo que yo le he enseñado, porque es un rebelde al que has malcriado siempre y…
—¡Ya basta! – Gritó Mikoto interrumpiendo esas crueles palabras, ya no lo podía soportar más, siempre había callado al ver que su esposo incordiaba a su hijo, pero ya no lo aguantaría, había llegado el momento en que Sasuke la necesitaba más que nunca y ella debía estar a su lado —. ¡Ya no seguirás hablando mal de nuestro hijo, Sasuke es tu hijo!
—¡Cállate! ¡¿Cómo te atreves a contradecirme? – Fugaku ya no se pudo contener, y envenenado por la ira dirigió su mano hacia su esposa, dispuesto a golpearla, pero antes de llegar sintió que alguien atrapaba su mano con fuerza, tanta fuerza que su muñeca le dolía.
—No te atrevas… papá… — Dijo aquel joven de cabello azabache. Su padre le miró con sorpresa, él, quien era su mayor orgullo, nuevamente le contrariaba.
—Itachi…
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Las clases de la tarde fueron un poco más relajadas que en la mañana, aunque para Sakura todas esas miradas seguían siendo incómodas. Por otro lado, Hinata parecía aún más afectada por su rompimiento con Naruto, ya que desde que habían vuelto del almuerzo ella no decía una sola palabra. Naruto actuaba normalmente, como si no hubiese pasado nada, cosa que terminó por cabrear a su hermana, que le cogió del brazo apenas terminaron las clases, llevándoselo.
—¿Qué te pasa Naru-chan? – Preguntó el rubio un tanto desconcertado, pero la joven no le respondió, sólo siguió caminando junto con él hasta que llegaron a un pasillo, donde finalmente lo soltó —. Oye, que te estoy hablando.
—¡¿Cómo puedes ser tan cruel? – Le reclamó la Uzumaki con el ceño fruncido. Naruto la miró con expresión de confusión, ya que realmente no entendía a que se debía ese grito y esa mirada de enojo.
—¿De que va todo esto? ¿Cuándo he sido cruel yo? – Interrogó Naruto, alejándose un poco de su hermana, sin embargo ella siguió con su misma expresión.
—Por favor no te hagas el idiota, podré ser una ingenua y todo lo que quieras, pero sé perfectamente por que terminaste con Hinata-chan ¿No te das cuenta de que le estás haciendo daño? Ella está sufriendo, está muy triste… Naruto… no hagas esto…
—Tú no entiendes, si Hinata se queda a mi lado sufrirá aún más, ella es una persona demasiado frágil, se romperá si está conmigo… yo lo sé… — Naruto no dijo nada más, no dejó ni hablar a su hermana, simplemente le dio la espalda y se marchó.
Naruko por su parte no sabía que decir, no tenía idea de cómo hacer recapacitar a su hermano, de hacerle ver que estaba cometiendo un error, que dejar a Hinata no era la mejor solución a su problema, sino que esta decisión lo haría por mucho muy infeliz, pero Naruto era realmente un terco cuando se lo proponía.
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Matsuri iba de la mano con Gaara hacia su trabajo. No había vuelto a saber de su compañero desde el día del incidente del beso, así que estaba un poco nerviosa y más, porque venía acompañada de Gaara y no quería que ellos dos se fuesen a pelear, conociendo lo impulsivo que era su novio, si Hideki decía algo que le molestara estaba segura de que él no dudaría en golpearlo.
—Gaara, recuerda lo que hablamos ¿Sí? No vayas a tratar de pelearte con él – Le aconsejaba la castaña mirándolo con seriedad, a lo que él sólo le daba vuelta la cara, tratando de no mirarla pues ella fácilmente lo podía convencer con esa carita que tenía.
—Ya te lo dije, no le haré nada, sólo quiero hablar con él y disculparme… por haberlo golpeado… — Dijo Gaara un tanto apenado, sabía que había sido impulsivo con ese sujeto, pero realmente no había podido soportar aquella imagen, verlo a él besando a su Matsuri, porque nadie más que sí mismo tenía el derecho de besar a esa joven.
—Eso espero Gaara – Matsuri dejó de mirarlo para ver al frente, siguiendo con su camino, hasta que ambos jóvenes se detuvieron frente al local donde la castaña trabajaba.
Ambos entraron y enseguida Matsuri saludó a su jefe con una sonrisa. Después de eso ella entró hacia la cocina, pues por ahí había una puerta hacia el baño, para poder ponerse su uniforme, pero al llegar ahí vio a Hideki sentado sobre una silla, mirándola.
—Hola, Hideki-san – Lo saludó la chica tímidamente, pues estaba nerviosa por lo del otro día.
—Hola Matsuri – La saludó el pelinegro sonriendo. Se levantó y se acercó a ella, mirándola con cierta tristeza, cosa que la hizo sentir mal —. Sobre lo del otro día, yo… perdona por haberte besado… pero… ese sujeto…
—Hideki-san… Gaara es mi novio – Soltó Matsuri de una sola vez, ya que tenía que aclarar todas las cosas de inmediato, no quería darle esperanzas a Hideki, sólo lo quería como a un amigo, porque la persona que amaba era y sería siempre Gaara.
—Ya veo… — El chico bajó la mirada, se sintió mal, dolido, de verdad ella le gustaba, de verdad al pasar tanto tiempo junto a Matsuri había terminado enamorándose de ella, así que era triste saber que ella tenía novio —. Bueno, si ya hemos aclarado todo…
—Espera… Hideki-san – Matsuri lo miró atentamente, aunque se veía que estaba bastante apenada —. Gaara está afuera, él quiere… disculparse contigo… por favor habla con él.
Hideki sólo asintió con la cabeza, yendo hacia donde se encontraba el pelirrojo. Era verdad que le tenía una enorme rabia, al final había sido él quien le quitó la posibilidad de estar con esa adorable chica, de poder ser el novio de Matsuri, pero si ella era feliz con ese chico lo menos que podía hacer era intentar llevar las cosas en paz con él, porque a pesar de no tenerla como novia jamás renunciaría a su amistad, prefería tenerla de esa manera que perderla para siempre.
Gaara estaba sentado y mirando hacia la salida, pero enseguida se puso de pie al divisar a Hideki, quien se le acercó con seriedad. Gaara le miró de la misma manera, pero enseguida le extendió su mano, aunque esto no lo hacía de buena gana.
—Sólo quería disculparme, sin embargo… quiero que entiendas una cosa, y esa es que Matsuri es mi novia, ella y yo nos amamos, hemos pasado por muchas cosas difíciles y ahora que finalmente estamos juntos no dejaré que nadie me separe de ella ¿Lo has entendido verdad?
—No te preocupes, jamás haría algo que la pudiera lastimar – Aseguró Hideki estrechando la mano de Gaara.
Desde la puerta que daba a la cocina, Matsuri los veía a los dos con una sonrisa, estaba feliz de que las cosas se arreglasen entre ellos, aunque sea un poco, porque ambos eran importantes para ella.
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Hinata se encontraba en su trabajo, se suponía que debía estar atendiendo a los clientes en la entrada, pero estaba sentada en una silla sin hacer nada, no tenía ánimos para levantarse y sonreír como si nada estuviera pasando, no podía hacerlo.
—¿Hinata-chan? – Su amiga Yuzuki se le acercó, pues había notado el estado en el que se encontraba y ciertamente se había preocupado, Hinata no era así, ella siempre estaba sonriendo, a pesar de ser una chica tímida también era muy alegre.
—¿Qué sucede Yuzuki-chan? – Preguntó la ojiperla emitiendo una sonrisa fingida, la cual no logró convencer para nada a la joven peli azul, quien la miró con el ceño fruncido.
—Eso mismo te pregunto yo ¿Qué te sucede? ¿Por qué estás tan triste? – Quiso saber la chica, después de todo ver a Hinata así la hacía sentir muy mal, no quería que ella estuviera tan triste, era su amiga, a pesar del poco tiempo que llevaban de conocerse y de que sólo se viesen durante el trabajo, la apreciaba mucho.
—N-no es nada – Negó Hinata con la cabeza, pero era inútil, se le notaban a leguas las ganas de llorar, cualquiera se podía dar cuenta con sólo verla un momento.
—No me mientas, no tiene caso, sé que algo te pasa y no me iré hasta que no me lo cuentes, además si la jefa te ve así sentada y deprimida te regañará – Dijo Yuzuki sentándose al lado de la Hyûga, la cual la quedó mirando algo desconcertada —. Vamos, Hinata-chan puedes confiar en mí y lo sabes – Le animó con una sonrisa.
Hinata asintió con la cabeza, tratando de retener sus lágrimas, pero aún así se le escaparon un par, las cuales rodaron por sus mejillas.
—N-Naruto-kun me dejó, dice que ya no me ama… y yo… me estoy muriendo… — Confesó por fin, sin poder detener ya las lágrimas que salían sin parar de sus ojos. Yuzuki ni siquiera le preguntó por que, tan sólo la abrazó, la abrazó muy fuerte para tratar de calmarla, aunque sabía que no podía.
Hinata realmente estaba sufriendo, más que nada porque no entendía cuales habían sido las razones de Naruto para dejarla así como lo hizo, por que la había abandonado de esa forma tan cruel, sin importarle si quiera sus sentimientos.
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Sasuke había llegado a su casa, sabía que se llevaría el regaño de su vida, pero estaba preparado para soportar eso y más, sin embargo, no se esperaba que tan grande sería el conflicto que estaba a punto de vivir.
—Ya llegaste… — Le dijo Fugaku sentado en el sofá de la sala. Sasuke le miró de forma indiferente, como si no le importara en lo más mínimo su presencia —. Dime, Sasuke… ¿Es verdad lo que he oído? – Preguntó calmadamente, no se alteraría, al menos no aún, después de lo que había pasado con Itachi y con su esposa se había logrado calmar.
—Sí papá, es cierto – Fue la respuesta del joven Uchiha, quien enseguida notó como los ojos de su padre se llenaban de rabia, pero no se movió de su lugar.
—Lárgate de esta casa ahora mismo – Ordenó el hombre, tan fríamente que a su hijo le pareció como si él no fuese su padre, como si no hubiese sido él la persona que le dio la vida, porque a fin de cuentas, nunca se había comportado como tal, siempre le había despreciado por una razón que desconocía, que jamás iba a comprender.
—No sabes… cuanto he deseado oírte decirlo – Dijo Sasuke corriendo hacia su habitación.
Perfecto, si lo echaba de la casa no se quedaría ahí ni un minuto más, estaba harto de él y de todas sus malditas exigencias, de esa mirada fría que le había hecho ser igual que él, pero no, él no quería ser de esa manera, él no sería un padre horrible como lo había sido Fugaku, por eso lo mejor era largarse cuanto antes de ese infierno, lo mejor era buscarse otra vida, una lejos de ese hombre al que ya ni siquiera podía nombrar papá.
—¡Sasuke! – Fugaku explotó de pronto ¿Cómo se atrevía Sasuke a comportarse de esa manera? Como si el asunto ni siquiera le importara, como si irse de la casa fuese lo mejor que podría pasarle. Se puso de pie furioso, dirigiéndose al cuarto de su hijo, lo encontró sacando todas sus cosas de los cajones y del armario —. ¡¿Qué demonios tienes en la cabeza? ¡¿Cómo has podido decepcionarme tanto?
—¡¿De que te sorprendes? – Le gritó Sasuke en la cara, ya harto de tener que oírlo siempre en silencio, de tener que soportar que lo tratase como a basura, de oírle decir siempre que estaba decepcionado —. ¡Siempre, siempre te he decepcionado, no deberías tomarte esto así, después de todo estás acostumbrado!
—¡Estoy harto de ti! – Fugaku extendió su mano, golpeando a Sasuke en la mejilla y haciéndolo caer al suelo. El joven se limpió la poca sangre que había brotado de la herida que le causó el golpe, y volvió a pararse como si nada, después de todo ya nada importaba, estaba harto de vivir así, por eso se iría.
—Yo también estoy harto de ti, nunca creí que diría esto… pero te odio… te odio por no haber sido nunca el padre que necesité, por estarme siempre comparando con mi hermano, porque por culpa de eso siempre lo he visto a él como mi enemigo, cuando Itachi sí me ha querido y reconocido, no como tú… tú sólo me has hecho sentir miserable toda mi vida, pero ya no lo soportaré más, ya no papá… es decir… Fugaku…
—Sasuke… — Vociferó con rabia el padre de los Uchiha. Sasuke jamás le había hablado de esa manera, era cierto que a veces era rudo, pero nunca le había dicho palabras tan duras y tan ciertas a la vez ¿Y entonces que podía hacer al respecto? ¿Simplemente dejaría que se fuera?
Mientras éste se perdía en sus pensamientos, sin mover aunque sea un músculo de su cuerpo, Sasuke se encargaba de ordenar todas sus cosas, entonces de la nada apareció la que podría ser su salvación, o al menos eso creyó en ese momento, pues no podía confiar en nadie más.
—Así que has echado a patadas a mi sobrino de la casa, sólo por dejar embarazada a su novia – Se escuchó la voz de Madara. Sasuke se volteó, al igual que lo hizo Fugaku, quien frunció el ceño al verle —. Que mal hermano mío.
—Lárgate de aquí, este no es asunto tuyo – Exigió Fugaku aún molesto, pero Madara no le hizo mucho caso.
—Te equivocas, yo también soy parte de la familia Uchiha, así que este sí es asunto mío ¿O te olvidas de que yo sé muchas cosas? – Amenazó con hablar, sabiendo que lo que dijera podría arruinar la vida de su hermano Fugaku, pues al final, él no era quien para reclamar los errores de Sasuke, pues él también había cometido errores que eran aún peores.
Fugaku sólo apretó los puños con impotencia, no podía dejar que Madara hablara.
—Pf, familia… — Bufó Sasuke por lo bajo, porque lo que tenían era todo menos una familia. Siguió guardando sus cosas en silencio, hasta que vio como su tío se le acercaba.
—Sasuke, veo que estás empecinado en irte de esta casa – Habló a su sobrino, que sólo asintió con la cabeza y siguió guardando todo en una gran maleta. El hombre sonrió debajo de su máscara, esto era perfecto, Sasuke era perfecto —. Entonces, ven conmigo, te aseguro que te trataré mucho mejor de lo que aquí jamás te han tratado.
Sasuke le miró con sorpresa, siempre se había llevado bien con su tío Madara, pero jamás había pensado en irse a vivir con él, aunque ahora que lo pensaba no tenía a donde más ir, había sido un impulsivo por aceptar así como así irse de la casa sin siquiera tener un lugar a donde llegar, entonces esto era como su tabla de salvación, era perfecto.
—De acuerdo, tío Madara – Respondió el azabache sin dudarlo, dejando sorprendido por un momento a su padre ¿Pero que demonios planeaba Madara?
Sin embargo, no dijo nada, si Sasuke quería irse era mucho mejor para él, un problema menos que soportar, y con Madara lejos ya no se sentiría amenazado, todo sería mejor así, mucho mejor.
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Habían caminado durante media hora aproximadamente. Ya el sol se ponía en lo alto del cielo, haciendo que se viera de color rojizo. Ambos estaban tomados de la mano y se detuvieron frente a aquella tumba, procurando mantenerse a una distancia prudente.
—¿Es aquí Sai, es esta la tumba de tu hermano? – Preguntó la rubia de ojos azules, apretando la mano de su novio mientras este asentía con la cabeza. Su otra mano sostenía una flor de color blanco, la cual dejó sobre la piedra con cuidado, notando que la flor que tenía antes aún no estaba seca —. Vienes muy seguido ¿No es verdad?
—Lo más que puedo – Respondió Sai agachándose frente a la tumba —. Nunca te he contado como murió ¿Verdad?
Ino negó con la cabeza, la verdad era que Sai no le contaba demasiadas cosas de su vida, él era muy reservado y mientras ella hablaba hasta por los codos, el chico siempre la escuchaba atentamente sin decirle nada.
—Fue en un accidente de auto, íbamos con nuestros padres, cuando un camión nos chocó por el costado. Yo… debí haber muerto esa vez… pero mi hermano… él usó su cuerpo para salvarme, por eso fue él quien recibió el impacto… fue mi culpa… — De pronto su voz se quebró. Ino jamás lo había visto de esa manera, Sai nunca se había quebrado ante su persona, no lo había visto llorar ni una sola vez, pero ahora… ahora se veía tan frágil, tan necesitado de un abrazo, que ella no pudo hacer otra cosa más que ofrecérselo.
—Tranquilo, no fue tu culpa, no tenía como saber que algo así iba a pasar, además si tu hermano te protegió fue porque de verdad le importabas – Aseguró la rubia con una sonrisa. Sai no le dijo nada, sólo la abrazó con fuerza mientras lloraba en sus brazos como un bebé, y a pesar de no hablarle, Ino sabía que dentro de sí él agradecía sus palabras.
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Sakura se encontraba en su habitación encerrada. Después del día horrible que había tenido no estaba segura de querer asistir a la escuela mañana, pues sería sin duda una pesadilla tener que volver a soportar todas esas miradas acusadoras sobre ella, taladrándola, culpándola como si hubiese cometido el peor de los crímenes.
—Demonios… mataré a esa condenada persona… ¿Cómo se ha atrevido a hacerme algo así? – Se quejaba enojadísima, pero la verdad era que ni siquiera tenía ánimos de sentirse así, estaba muy triste, ella no había hecho nada malo, tan sólo se había entregado a la persona que amaba, no tenían por que juzgarla de esa manera.
Unos golpes a su puerta la distrajeron, haciendo que se volteara para encontrase con su primo, el cual entraba a su habitación. Sakura corrió a abrazarle, escondiéndose en su pecho, llorando.
—Tranquila mocosa, ya me contó mi mamá lo que te hicieron en la escuela – Le decía Yusuke acariciando su cabello —. No tienes que ponerte así, algunas personas son crueles y estúpidas, pero tarde o temprano lo pagarán, porque la justicia es igual para todos.
—Pero yo… me dolió tanto… como ellos me miraban, como murmuraban sobre mí… fue horrible primo… — Sollozaba la peli rosa, abrazándolo mucho más fuerte, como temiendo que él se alejara de su lado, que la dejara de proteger como lo estaba haciendo, pero él sólo correspondía a su abrazo, rodeándola por la cintura con una mano, mientras que la otra le dejaba sobre su cabeza.
—Tonta, no les hagas caso, aquí está tu primo para defenderte de quien sea ¿Me oyes? Nadie te hará daño – Le aseguró cerrando sus ojos, porque para él Sakura era como su hermanita, por eso la defendería de quien sea.
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Naruto se encontraba encerrado en su habitación, pensando en las palabras de su hermana, en que tal vez era cierto que le estaba causando un gran daño a Hinata ¿Pero que podía hacer? De verdad no quería que Hinata tuviera que sufrir por su culpa, seguía pensando que lo mejor era que se mantuvieran alejados, al menos para tener un tiempo y pensar con claridad todo lo que tenía revuelto en la cabeza.
También recordaba las palabras de Sakura, gritándole que era un cobarde, pero Sakura al final tuvo razón, lo era, no era capaz de enfrentarse a su enfermedad con valentía, tenía miedo de morir.
—Maldita sea, Hinata… — Y ahora no paraba de pensar en la mirada llena de tristeza de su ojiperla, la estaba comenzando a extrañar, Hinata le hacía falta, le hacían falta sus besos, sus caricias, le entristecía pensar en que las cosas que habían soñado juntos ahora jamás se harían realidad, porque ella merecía a alguien mejor, no a él.
Se dio una vuelta sobre su cama, tratando de alejar esos pensamientos de su mente, de quitarse de la cabeza la idea de arreglar todo con ella, porque no serviría de nada, Hinata sufriría si se quedaba a su lado, en cambio si se olvidaba de él, si ella lo dejaba de amar no le afectaría tanto verle enfermo, eso quería creer.
—Hinata… — Volvió a soltar, sintiéndose el peor de los idiotas.
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Itachi estaba parado afuera de su casa, observando como su hermano Sasuke abordaba al auto de su tío Madara luego de haber subido sólo algunas de sus cosas, pues sabía que Fugaku no le dejaría llevarlo todo, alegando que todo lo que Sasuke tenía se lo había regalado él.
El Uchiha mayor estaba decepcionado, tanto de su padre como de su hermano, porque no encontraron nada mejor para arreglar sus diferencias que tomar distancia entre ellos y así terminar por hundir a la familia en el más profundo abismo, porque ya nada sería lo mismo.
—Sasuke – Itachi se acercó a la ventanilla abierta del auto, mientras que Sasuke sólo miraba al frente, como distraído —. ¿Estás seguro de esto?
—Ya no soporto más a papá, yo estaré bien con el tío Madara, no te preocupes por mí – Respondió de lo más calmado. Itachi frunció el ceño, no e había convencido para nada aquella respuesta, esperaba que las cosas se pudieran solucionar de una mejor manera pero ahora veía que eso sería imposible, pues Fugaku no hacía si quiera un esfuerzo porque su hijo menor no se fuera de la casa —. Itachi, de todos modos gracias.
—De nada – El azabache mayor sonrió quedamente, dándose la vuelta —. Ya sabes que si me necesitas aquí estaré.
—Lo sé – Fue la única respuesta de Sasuke. Miró a su madre –que se encontraba parada en la puerta de la casa— y le hizo un gesto de adiós con su mano, ella lo correspondió mientras soltaba un par de lágrimas, después de todo no podía soportar que su hijo menor se fuera de la casa, y menos en las condiciones en que se dio todo.
Itachi regresó a la casa, parándose junto a su madre mientras veían como Sasuke partía lejos de ellos, ya estaba decidido que él se iría.
Por su parte, Fugaku se encontraba sentado en su despacho, solo. Tenía una copa de vino en su mano, la cual arrojó de pronto contra la pared, sin importarle mancharla de rojo, estaba demasiado enojado con todo lo que había pasado, jamás perdonaría a Sasuke, sin embargo no dejaba de pensar en cuales serían las intenciones de Madara ¿Para que llevarse a Sasuke, di después de todo era un inútil?
—Más importante que esto, debería de buscar a mi otro hijo, me pregunto donde podrá estar – Se dijo en pose pensativa pero a la vez preocupada, ya ni siquiera le importaba que Mikoto lo supiera, sólo quería encontrarlo, porque estaba convencido de que él sí le traería orgullo.
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Ya había caído la noche. Matsuri se recostó en su cama luego de salir del baño. Se acababa de duchar y de poner su ropa de dormir, así que ahora estaba pensando en lo sucedido hoy con Gaara en la escuela, en la "petición" que él le había hecho y en lo nerviosa que se ponía con eso.
—Dios… — Susurró con una enorme sonrisa y con las mejillas sonrojadas, tratando de imaginar como sería estar en esa situación con Gaara. Desde ese día en que estuvieron a punto de hacerlo había comenzado a imaginar lo maravilloso que sería estar con él, ahora que estaban juntos de nuevo y que nada los volvería a separar.
Pero era realmente vergonzoso fantasear así con su primera vez junto a él, además por lo que había oído de sus amigas –ya que la mayoría lo había hecho— la primera vez era bastante dolorosa y eso le daba algo de miedo.
—Gaara… — Sin querer soltó un suspiro mezclado con e nombre del chico de sus sueños. Se sentía igual que antes, soñando con él, pensando todo el tiempo en él, deseando estar a su lado, lo amaba tanto que sentía que aquella emoción no cabía en su pecho, que se desbordaba lentamente y cada vez más —. Te amo Gaara… — Y se sentía también como una niña pequeña y risueña ¿Pero que más daba?
Su celular comenzó a sonar y ella corrió como una loca a alcanzarlo, pues el tono que tenía era nada más y nada menos que el sonido especial que había puesto exclusivamente para el número de Gaara.
—¿Bueno, amor? – Contestó de lo más alegre, volviéndose a arrojar sobre la cama mientras oía la voz de su amado novio del otro lado.
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—Yo también te amo Matsuri – Decía Gaara al teléfono, estaba tan ensimismado en su conversación telefónica que apenas notó que su hermano entraba a su habitación, sin tocar pues la puerta estaba abierta —. Preciosa, te dejo pero te deseo dulces sueños, te amo mucho, mucho, bye – Terminó la llamada y miró a Kankuro, quien hacía un esfuerzo por no reírse —. ¿Qué rayos quieres Kankuro?
—¿Para que tan agresivo? ¿No vas a decirme "hola hermano querido"? – Preguntó el castaño con sarcasmo. Gaara apretó su puño con furia, odiaba cuando Kankuro se ponía así de idiota.
—Ya ¿Qué demonios quieres Kankuro? – Inquirió molesto el pelirrojo. Kankuro se sentó sobre su cama, no sin antes cerrar la puerta, parecía que hablaría de un asunto delicado.
—Escucha hermano, sé que querrás matarme cuando te diga esto pero… bueno… te vi en la escuela, con tu novia… haciendo cosas indebidas.
Gaara abrió los ojos como platos ¿Cómo era posible que Kankuro los hubiese visto? Para empezar ya ni siquiera estudiaba allí, además ¿A dónde quería llegar sacando este tema así de la nada?
—¿Q-que quieres decir con eso? ¿Cómo que me viste? – Cuestionó Gaara algo nervioso, de pronto se sintió muy avergonzado.
—Lo que pasa es que me pidieron unos papeles de la escuela en la universidad, y como no los tenía los fui a pedir, ahí fue cuando te vi, por cierto, eres un pervertido – Rió poniendo una expresión pícara en el rostro, causando el leve sonrojo de su hermano menor.
—¡Cállate Kankuro! – Exigió Gaara molesto. Kankuro soltó una carcajada, nunca había visto a Gaara tan avergonzado —. Además ¿A dónde quieres llegar con todo esto?
—Ah sí, sólo quería aconsejarte que te controles hermanito, no vayas a hacer cosas indebidas con tu novia en la escuela – Decía negando con su dedo índice. Gaara le miró con expresión asesina, agarrando un cojín de su cama.
—¡Lárgate de mi habitación! – Gritó enfadado lanzando el cojín a su hermano, quien corrió fuera del cuarto con una sonrisa burlona. Aunque finalmente él tenía razón, más le valía a Gaara controlar sus impulsos cuando estuviera a solas con Matsuri, lo sabía muy bien pero le era muy difícil.
Finalmente se puso de pie para cerrar la puerta y se recostó enfadado en su cama, tratando de pensar en otra cosa que no fuera estar con ella ahí, justo a su lado, besándola.
—Cálmate, maldita sea – Se regañó a sí mismo, escondiendo su cabeza con la almohada.
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El día había llegado. Hinata se encontraba peinando su cabello frente al espejo, mientras pensaba con tristeza en las palabras de Naruto. No lo podía entender, Naruto no era así ¿Por qué le hacía esto?
Quería largarse a llorar una vez más, pero sabía que eso no estaría bien, debía ser fuerte y no rendirse, tenía que recuperar a Naruto, porque simplemente no podía ser cierto que él ya no la amara, no podía ser verdad.
—Naruto-kun, sé que mentías, yo lo sé… - Bajó la mirada y dejó de cepillar su cabello. Se sentía tan triste, tenía tanto miedo de ya no estar más junto a él.
Decidió que lo mejor era dejar de pensar en eso y tomando su bolso se fue hacia afuera a esperar a su primo.
Neji estaba como loco buscando unos libros que le prestó Tenten, no los encontraba por ninguna parte.
—Rayos, a lo mejor los dejé en la escuela, seguro debajo del banco, que despistado me he vuelto – Se dijo enfadado consigo mismo. Tomó su bolso y bajó para llevar a sus primas a la escuela.
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Sakura había llegado a la escuela temprano, no quería encontrarse con todos esos idiotas que la iban a mirar como si fuese un bicho raro otra vez, así que su primo se había ofrecido a llevarla hoy.
Bajó con ella y la dejó en la puerta de la escuela, despidiéndose de ella con un fuerte abrazo, entonces, cuando se dio la vuelta dispuesto a regresar a su auto, chocó sin querer con alguien, tirando su bolso y sus cosas.
—Perdona… oh, pero si eres tú Hinata – Dijo el chico sonriendo. Hinata le miró y también sonrió.
—Buenos días Yusuke-kun, me alegra verte por aquí – Dijo la Hyûga con sinceridad. En ese instante volteó hacia su derecha y pudo ver a Naruto parado algo alejado de ellos, viéndoles con tristeza, pero al darse cuenta de que ella lo miraba la ignoró y entró a la escuela —. Bueno, yo… entraré a la escuela, nos vemos otro día…
—Espera… - Yusuke la detuvo tomándola de la muñeca. No podía evitarlo, Hinata aún seguía gustándole, y ahora que las cosas con Naruto estaban tan mal, tal vez era su oportunidad —. Hinata ¿Saldrías conmigo el fin de semana?
Hinata lo pensó detenidamente por un momento, no sabía si eso era o no una buena idea ¿Pero que más daba? Al fin y al cabo Yusuke era su amigo, un gran amigo.
—Claro, con gusto, Yusuke-kun – Respondió esbozando su dulce sonrisa. Luego él la soltó y dejó que se alejara, mientras sonreía.
Continuara…
Avance:
Hinata y Yusuke tienen una cita, en donde él tratará de hacer que la ojiperla se olvide de Naruto. El rubio cada día se comporta peor, debido a su enfermedad se ha vuelto muy diferente. Gaara y Matsuri están mucho más unidos, pero Yuki decide aún no rendirse en conquistar a Gaara, sólo que esta vez lo hará acercándose sin mentiras. Neji conoce a alguien que podría hacer que su relación con Tenten comience a peligrar, mientras que, Fugaku busca pistas sobre su hijo perdido.
Próximo capítulo: Búsqueda.
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Sí, ya sé que Naruto es un baka.
Jajaja, pobre de Gaara, ya se le desataron los instintos pervertidos xDD y pobre de Sasuke-kun U_U todas las cosas que le pasan en su casa, hasta se tuvo que ir, y miren con quien se fue o.o
En fin, yo me voy ya, espero que les haya gustado. Gracias por todos sus reviews y por leer y ponerme en favoritos, si Naruto fuera mío les regalaría a todas las chicas un Gaara, un Sasuke o un Naruto, no sé cual les gusta más xD (yo me quedo con el pelirrojo) y a los chicos una tierna Hinata-chan ^^
¡Bye!
