El ataque a la cabaña
Eclipse obedeció a Henry en todo y al aproximarse a Regina, relinchó y sacudió la cabeza. Ella pasó la mano por la crin del animal, sonrió y montó. Henry saltó a la grupa con el arco ceñido al cuerpo y la aljaba colgada del hombro. El caballo cabalgó por el sendero tan rápido como en la noche que fue a buscar a Zelena. Los dos permanecieron callados durante el trayecto, estaban preocupados, Regina mucho más por presentir lo que estaba sucediendo.
Se detuvieron poco antes de llegar a la cabaña de Dorothy y Ruby. Regina llevó a Eclipse detrás de los arbustos y le pidió a Henry el arco de Emma. Él se lo dio aún sin saber lo que mujer pretendía. Entonces se agacharon para observar.
Había cuatro hombres fuera de la cabaña, pero ninguna señal de Dorothy o Ruby. El fuego que habían visto provenía de la parte de atrás- caballerizas, el gallinero, las cajas de abejas que la propia Dorothy hacía, heno, lana para hilar. Estaban destruyendo todo lo que podían. Cogían telas, cajas, pieles y lo tiraban todo al fuego-reían mucho en tono desdeñoso.
El águila sobrevolaba sobre ellos a gran altura, de manera que no notaron su presencia. Regina le pidió a Henry que esperase y se acercó más. Eran muchos y no podría hacer gran cosa, pues no sabía si las mujeres estaban dentro de la cabaña, si había alguien más con ellas o cómo se encontraban. "Regina, ¿dónde están ellas?", Henry quería saber, pero no conseguía ver mucho desde donde estaba. La morena avanzó un poco más entre los arbustos y miraba hacia lo alto buscando a Emma. El pájaro estaba en una rama bastante alta al lado de la cabaña.
De repente, ellos se sentaron a la sombra de un gran árbol, frente a la cabaña, parecía que era la pausa para comer. Tenían mucha comida frente a ellos-por lo visto, cogieron todo lo que había en la cabaña para hartarse en un banquete. Henry no quiso saber de espera alguna más, descendió, por el lado contrario al que estaba Regina, por un barranco cubierto de ramaje, nadie podría verlo. Dio la vuelta por detrás del terreno y se colocó en la parte de atrás de la cabaña, único sitio desde donde no podía ser visto por los hombres.
Regina miró hacia atrás y no vio a Henry, "¡Qué fastidio! ¡Lo va a estropear todo!" Ella se encaminó hacia el lado que daba al sendero y tenía que, necesariamente, pasar por los hombres, pero antes de hacerlo, pensó que quizás habría otra forma de sorprenderlos o distraerlos para que Henry, a lo mejor, pudiera entrar en la cabaña y comprobar que las dos estuvieran bien- ella sabía que él haría eso, de algún modo estaba segura. Estaba tan cerca que escuchó lo que ellos decían "Pues esas dos aberraciones cocinan bien, ¿verdad?" "Lo que necesitan es cariño", reían con toda aquella situación "¡Necesitan un hombre!", se carcajeaban mientras comían como animales "¡De eso tendrán dentro de poco!"
Regina sintió un aterrador escalofrío atravesando su cuerpo al imaginarse que Dorothy y Ruby podrían estar dentro de la cabaña amarradas, heridas y encima teniendo que enfrentar a esos hombres. Tenía que hacer algo en aquel momento o no tendría paz. De repente, vio un bulto pasando por delante de los hombres y echándoseles encima muy rápido. Era el águila. Atacó a uno de los hombres arañando su cabeza haciendo que la sangre resbalara lentamente. Ellos apenas podían ver bien lo que pasaba, pero sabían que era un pájaro y bastante grande. Uno de ellos, que parecía ser el más joven del grupo, se rió del otro que estaba herido y se llevó un puñetazo por la chanza. Parecían estar borrachos. El águila volvió, pero volaba a una distancia que ellos no podían alcanzar. Regina buscó por todo el terreno y vio a Henry en el lado derecho de la cabaña. Observaba a los hombres escondido tras la carreta de Dorothy, pero Henry observaba algo más que a los hombres, miró hacia el cielo y Emma había desaparecido, miró hacia el horizonte tras él y se dio cuenta de que el sol se estaba poniendo. "Espero que estéis viendo esto, Regina"
Sí. Ella lo vio y en ese momento corrió hasta donde estaba Eclipse, ya que el águila también estaba allí cerca.
-Entonces, mi amor, hora de intercambiarnos, ¿no?
Se quitó la capa y dejó el arco y la aljaba cerca de Eclipse.
Ya hacía un buen rato que Henry estaba detrás de la carreta esperando un momento de distracción de aquellos hombres para poder entrar en la cabaña. La temperatura estaba bajando y la luz disminuyó, pero aún se podía ver mucho debido a la hoguera que había en la parte de atrás. Los hombres estaban decidiendo quién iría a disfrutar de las mujeres en primer lugar y ya se habían olvidado del ataque del águila. "¡Va a ser divertido! ¡A ellas les va a gustar! ¡Eran monjas, nunca han experimentado algo bueno de verdad!"
Henry sentía asco y miedo escuchando todo aquello, pero estaba decidido que entraría dentro de cualquier manera. El lobo aulló por primera vez aquella noche y tan cerca que el muchacho creyó que aparecía delante de los hombres en cualquier momento. Ya estaban entrando en la cabaña cuando el lobo rugió bien cerca. "¡Maldición! ¿Dónde está ese bicho?" El más gordo y asqueroso de ellos se giró e hizo que los otros se detuvieran en la puerta. El lobo apareció entre la oscuridad del sendero caminando lentamente, golpeando el suelo y resoplando. Henry pudo ver a lo lejos aquellos ojos amarillentos y la expresión de furia del animal. "Tened cuidado, Regina", fue lo único que logró pensar, pues se asustó más cuando escuchó al más viejo de todos reírse "Está herido, ¿no veis que está cojeando?" Y era verdad, pero Henry no se había dado cuenta. Se apartaron de la puerta de la cabaña y se acercaron al lobo apuntándole con un arco "Vamos, serás un abrigo de piel muy bonito" Tenían cuchillos en las manos y Henry se estremeció, sin embargo aprovechó que estaban distraídos y se deslizó de detrás de la carreta hasta llegar a la puerta de la cabaña y soterradamente desapareció puerta adentro.
El lobo se colocó en posición de amenaza y abrió las fauces mostrando sus dientes afilados, gruñendo insistentemente. El hombre gordo levantó el brazo que sostenía el cuchillo de mayor tamaño y pronto escucharon un ruido cortando el aire-una flecha se detuvo en sus espaldas sin tener tiempo a reaccionar. Los otros se asustaron y en un rápido movimiento el lobo avanzó sobre el que un poco antes había sido atacado por el águila. Los otros dos habían perdido el equilibrio y otra flecha pasó por ellos, pero uno de ellos agarró una antorcha y en un acto de pura cobardía la lanzó sobre el tejado de la cabaña. Ellos echaron a correr hacia la parte de atrás donde estaba la hoguera mayor, pues el lobo ya había acabado y avanzaba sobre ellos.
Henry tardó un poco en situarse allí dentro debido a la oscuridad y también al miedo, quizás había alguien vigilando a Dorothy y Ruby. Para su suerte, no.
-¿Qué estás haciendo aquí, muchacho?- preguntó Ruby en pánico. Ella estaba mirando hacia la puerta y Dorothy de espaldas amarrada a ella. Estaban en el cuarto de atrás, atadas encima de la cama.
-He venido a ayudar…- las cuerdas eran gruesas y los nudos bien hechos, corrió buscando un cuchillo cuando sintió el olor a quemado proveniente de arriba. "¡Creo que tengo que darme prisa!" Volvió al cuarto y comenzó a cortar las cuerdas que prendían a las dos mujeres. El tejado de paja no aguantó mucho y pronto las llamas se apoderaron de todo el lugar y las vigas caían por todos lados.
Fuera, el lobo habían acorralado a los dos hombres contra una pared de piedra. Uno de ellos aún sostenía un cuchillo y atizó al lobo.
-¡Te voy a arrancar toda la piel!- dio un paso hacia delante y el lobo gruñó más alto. Cuando el otro hombre cogió un trozo de madera y sí, los dos irían a atacar a la fiera, otra flecha cortó el aire clavándose en el cuello del hombre más viejo que cayó de rodillas con los ojos desorbitados mirando al otro, que comenzó a temblar-el lobo estaba cerca de él. Con un salto, el animal derrumbó al hombre dejándolo completamente desarmado y aterrado. Él cerró los ojos esperando ser mordido en el cuello, pero el lobo se quedó allí, echado sobre él, observando. Fue cuando Emma apareció. Se acercó lentamente y cuando iba a coger una piedra para golpear al hombre en la cabeza, vio que ya era demasiado tarde. El lobo había rasgado su cuello de un zarpazo.
Henry las llamó a gritos. Estaban acorralados dentro de la cabaña y el fuego crecía. Emma corrió, pero ya no se podía entrar por la parte delantera, tendría que ir por detrás. El lobo aullaba hacia la fogata y se apartaba, pero de cierta manera sabía que tenía que hacer algo-iba de un lado a otro escuchando los gritos que provenían de dentro. Cuando vio a Emma cerca de una ventana se acercó a ella. La mujer intentaba entrar, sin éxito, la ventana era muy alta para lograrlo, así que la fiera, a su lado, tomó distancia y con un saltó, que no le supuso gran esfuerzo, entró por la ventana de la cabaña aterrizando detrás de los otros tres.
-¿Qué es eso?- Dorothy se asustó más al ver el tamaño de la fiera que estaba allí que por el fuego que consumía la cabaña, pero Ruby la empujó, caminaron hacia la ventana y saltaron- primero Dorothy, después Ruby. Cuando Henry se preparaba para saltar por la ventana, escuchó un crujido de madera y miró rápidamente hacia atrás "¡Ah, no, de nuevo no!" Saltó sobre el lobo para que una viga en llamas no cayese sobre él, los dos rodaron hacia una esquina del cuarto. La fiera estaba desorientada ante la situación y cuando distinguió a Henry tan cerca llanzó la pata a su pecho provocándole arañazos de arriba abajo. Dejó al muchacho allí y saltó hacia fuera. Henry estaba aturdido y tosía mucho, ya no podía ver nada cuando sintió una mano arrastrándolo hacia fuera. Se le nubló la visión, sintió nauseas y se desmayó.
Ruby no dejaba de preguntarse a dónde irían ahora, sin poderse creer que su casa, sus cosas se habían convertido en cenizas. Lloraba, sentada en el borde del camino y Dorothy recogía, con la ayuda de Emma, lo que aún podían aprovechar. Antes, habían colocado a Henry dentro de la carreta. Después, Emma dio un silbido y Eclipse apareció enseguida seguido del caballo de Dorothy que estaba cerca.
-¡Fue muy rápido, Emma!-contaba Dorothy –Yo estaba atrás cuando escuché a Ruby y corrí…Cuando entré en la cabaña, noté un golpe en la cabeza y me desmayé, cuando volví en mí estábamos atadas y escuchando cómo destruían todo…
-Bien, tenemos que salir de aquí, no podemos saber si vendrán más
-¡Tienes que tener cuidado! Tú también tienes que irte de aquí. Las personas son malas, nunca nos dejarán en paz.
-Sí, lo sé, pero ahora tenemos que encontrar un lugar seguro para vosotras y tengo que cuidar de las heridas del muchacho- Ruby se acercó a ellas cubriéndose con la capa roja.
-¿Qué le vas a decir a Regina?
-La verdad, Ruby…No fue culpa de ella y Henry también lo sabe- miró hacia la nada, inconformada. Balanceó la cabeza apartando malos pensamientos y se giró hacia las amigas -¿Y ahora? ¿A dónde vais?
-Aquí ya no tenemos nada, Emma…- suspiró Dorothy –Dile a Regina que si encuentra a alguno de nuestros carneros suelto o alguna de las vacas aún viva, se quede con todo, vosotras los cuidareis y les sacareis provecho. Al menos así os lo podemos agradecer…Si no hubieseis venido, quizás ni estábamos vivas ahora…- abrazó a Ruby que lloraba escuchando todo eso. Terminaron de comprobar si quedaba algo que poder llevarse de aquel lugar destruido y subieron a la carreta, Emma montaba en Eclipse y fue delante- dejarían a Henry en la cabaña antes de partir definitivamente.
El camino fue solo silencio. Estaban cansadas, con miedo y muy asustadas. Emma solo podía pensar en que Regina había atacado a Henry y en cómo recibiría ella la noticia al día siguiente. El pecho del muchacho tenía cuatro arañazos que iban del hombro izquierdo hasta las costillas del lado derecho. Emma vio lo que el lobo había hecho en el cuello de aquel hombre y apartó de la imaginación lo que podría haber sucedido con Henry. No podrían esperar que Regina mantuviera el control de la fiera con tanto fuego alrededor, era natural que el lobo se mostrase agresivo con cualquiera que se acercase. Ella estaba segura de que Henry sabía lo que todo ello implicaba, y sabía aún más que Regina sería muy cruel con ella misma cuando se enterara de que había herido al muchacho.
Cuando dejaron a Emma y a Henry en la cabaña, Dorothy y Ruby se despidieron de la amiga rápidamente con la promesa de que volverían a visitarlas y darles noticias de su paradero en cuanto fuera posible.
Emma llevó a Eclipse a la parte de atrás, cerró la puerta y colocó agua al fuego, necesitaba limpiar las heridas de Henry. Buscó algunas hierbas que Zelena había dejado allí cuando el accidente de Regina "Esto servirá para que no se inflame"
La madrugada estaba comenzando, habría mucho tiempo para cuidar del chico antes de tener que salir volando de ahí. Pensó en dejarle una carta a Regina explicando lo que había sucedido, pero por primera vez no sabía ponerlo en el papel, estaba confusa y con miedo. "Si esto no acaba, perderé a Regina para siempre" Pero Emma estaba tan inmersa en sus pensamientos y prestándole a Henry todos los cuidados que no se dio cuenta-el lobo no aulló esa noche.
