Sumary: Harry Potter es un niño ignorado por sus padres, pero es más que eso, posee unos grandes poderes y guarda un gran secreto, es un rey…

Disclaimer: Harry Potter no me pertenece, es propiedad J.K. Rowling, yo solo uso los personajes y el universo para crear mis locas ideas

Aclaraciones: /palabra/ es igual a lengua de diferentes criaturas, por ejemplo parsel o idioma hada, etc….

FÉNIX SAGRADO

CAPITULO 8

**********::::::*********

Harry suspiro suavemente mientras se levantaba silenciosamente de la cama.

Ya habían parado 4 días desde que había despertado.

Se había sentido feliz cuando supo que sus esfuerzos habían valido la pena y que Amarie, la hija de Celeborn, se encontraba bien. Después de recuperar sus energías Harry estaba decidido a ayudar a cuanta gente pudiera, después de todo él había descubierto la manera de purificar las energías negativas. Sin embargo Atena y Demeter estuvieron rotundamente en contra de eso, aunque Harry aun no había perdido las esperanzas de convencerlos, y vaya que lo haría…

Aunque después de lo acontecido Harry noto como Celeborn rehuía de su mirada avergonzado, que actuaba intentando otorgarle a Harry todas las comodidades que pudiera, parecía que el líder de los elfos quería disculparse por algo, aunque Harry no sabía qué. Había intentado hablar con Celeborn en varias ocasiones, pero el elfo siempre tenía alguna excusa para salir huyendo.

Harry se estiro un poco mientras se desperezaba, después encontró la ropa que se pondría ese día doblada al lado de su cama, Harry ya se estaba acostumbrado a como lo trataban en Atlis (aunque no por eso se sentía menos incomodo). Todos los días le dejaban ropas de telas finas y aspecto majestuoso, eran prendas ligeras y cómodas, pero mostraban su rango como futuro rey irremediablemente. Una vez vestido Harry bajaba a desayunar y no podía evitar sonrojarse furiosamente cuando al entrar en el comedor todos se levantaban y le hacían suaves reverencias, había tratado en varias ocasiones de evitar ese trato tan formal, pero no había funcionado, afortunadamente su padrino lo trataba como siempre y sus guardianes habían comenzado a actuar más informalmente a su alrededor. Y después de comer venia él trabajo de Harry… acosar a Atena y Demeter para que lo dejaran visitar las casas de los afectados por las energías negativas y así poder curarlos.

Remus solo veía con diversión como su ahijado hostigaba día a día a sus guardianes y se preguntaba cuanto tiempo tardarían estos en ceder, después de todo Remus sabia (por experiencia propia) que era casi imposible negarle nada a Harry, sobre todo cuando este te miraba con esos anhelantes y puros ojos esmeraldas.

Pero Harry no solo se la pasaba todo el día hostigando a sus guardianes, también utilizaba su tiempo libre para leer el diario de su antecesor, aprovechando para practicar algunas cosas, no había avanzado demasiado, después de todo los amplios conocimientos de una larga vida eran enormes y le llevaría mucho tiempo aprenderlos todos, pero Harry seria paciente.

Ese día cuando Harry bajo a desayunar, se dio cuenta de que Atena, Demeter y Remus brillaban por su ausencia, Harry se acordó de que ese día tenían que conseguir materiales, pues en tres días reanudarían su marcha hacia la capital de Atlis y supuso que por eso los tres se encontraban ausentes.

Harry había preguntado el porqué permanecían tanto tiempo en Enki, no que le molestara, pero si se le hacía extraño; Atena le había dicho que estaban en espera de la llegada de la guardia real, y es que el viaje sería algo peligroso y querían asegurar la protección de Harry. Al niño ciertamente se le hacían exageradas e innecesarias esas medidas de protección, pero no había nada que pudiera hacer y si eso dejaba más tranquilos a sus guardianes y padrino Harry no pondría objeciones.

- Buenos días.- saludo Harry amablemente a los dos guardias que custodiaban la entrada al comedor, estos le hicieron una respetuosa reverencia, a lo que el niño les regalo una radiante sonrisa, y aunque Harry no lo sabía, esto hizo que los corazones de ambos guardias (que habían estado sufriendo debido a los efectos de las fuerzas negativas que estaban dispersas por toda Enki) se llenaran de esperanza y calidez.

En el comedor se encontraban Celeborn y su hija tomando ya el desayuno y platicando amenamente, es por eso que no se percataron de la llegada de Harry, hasta que este los saludo eufóricamente, la respuesta fue inmediata, ambos – padre e hija – dejaron de platicar para ponerse de pie e inclinarse ante el recién llegado. Harry solo suspiro resignadamente, en verdad esperaba que con el tiempo todos actuaran con más normalidad en su presencia.

- Buenos días príncipe.- saludo Amarie.- ¿Cómo amaneció hoy?

- Estupendamente.- contesto Harry sonriente y se sentó para tomar su desayuno, inmediatamente una de las cocineras dejo frente a él fruta, leche, jugo y tostadas, un desayuno ligero pero apetitoso.- Muchas gracias.- agradeció con una pequeña sonrisa, la cual fue correspondida por la cocinera antes de que esta abandonara el comedor.

El primer día Harry había intentado servirse el mismo sus alimentos, pero fue inmediatamente sacado de la cocina. En realidad a Harry no le molestaban esos tratamientos, porque ciertamente se sentía querido por toda esa gente, que estaba determinada hacer la estancia de Harry agradable y reconfortante; el problema es que Harry sentía que lo estaban malcriando, solo esperaba que no se le subiera a la cabeza. De repente la imagen de él con la misma expresión de arrogancia que tenía su hermano se le vino a la mente; asustado negó fervientemente y se propuso fervientemente que ese trato no se le subiría a la cabeza.- "Harry la humildad".- se dijo el mismo mientras tomaba un pedazo de manzana de su desayuno.

**********::::::*********

Harry caminaba lentamente por el gran patio trasero de la casa de Celeborn, logro escaparse de la constante vigilancia de los guardias y es que en verdad quería aprovechar que sus guardianes y padrino estaban fuera. Después de todo ellos no lo dejaban salir nunca de la casa, argumentando que vagar fuera era peligroso, pero a Harry no le gustaba estar mucho tiempo encerrado, y ciertamente estaba comenzando a aburrirse.

Camino alrededor de 15 minutos, disfrutando muy poco, pues los alrededores eran bastantes tristes con toda la naturaleza en agonía y ninguna criatura a la vista. De pronto Harry oyó ruidos, cono de algo balanceándose en el aire a diferentes ritmos; de nuevo, su curiosidad obtuvo lo mejor de él, ya que inmediatamente siguió el origen de los sonidos para ver que los provocaba.

Llego a una parte despejada de arboles y se quedo con la boca abierta ante la escena delante de él. Un hombre joven balanceaba una espada en lo que parecía ser un entrenamiento, sus movimientos eran precisos y sin titubeos, la espada era otra extensión de su brazo mientras lanzaba estocadas, giraba el arma o imitaba cortar algo invisible. Harry solo podía describir lo que veía como una danza, porque ciertamente ese hombre parecía que estaba en un complicado pero hermoso baile.

Harry lentamente se fue acercando, sin ser consiente siquiera de que sus pies se movían, cuando llego cerca del hombre se detuvo en seco, pues el filo de la hoja de una espada estaba peligrosamente cerca de su garganta. Los ojos esmeraldas de Harry se encontraron con los grises del hombre por un momento, antes de que el oji-gris retirara la espada lejos de Harry.

- Eso es peligroso chico.- dijo el espadachín después de un momento.- Esta es una lección que no debes olvidar, nunca te acerques cuando alguien se encuentra completamente concentrado en un entrenamiento de esgrima.- advirtió mientras envainaba su espada.

- Lo siento, no volverá a pasar.- prometió Harry.- es solo que parecía que usted estaba en medio de una danza, los movimientos eran hermosos.- el oji-gris miro al niño con sorpresa.

- Bueno, ciertamente nadie había descrito antes mi entrenamiento como 'hermoso', pero supongo que gracias.- sonrió levemente.- mi nombre es Beleg.- se presentó alargando la mano al niño.

- Soy Harry, mucho gusto.- dijo tomando la mano ofrecida con una sonrisa.- ¿eres un espadachín o algo así?.- preguntó Harry curioso

- Algo así.- contesto divertido al ver el interés del chico.- soy el comandante de la armada de Atlis, así que se utilizar diversas armas no solo la espada.

- Waou.- exclamo emocionado el oji-esmeralda.- Debes ser muy habilidoso

- Bueno, no me gusta presumir.- dijo, aunque su pecho se inflo un poco con orgullo, lo cual ocasionó una leve risita por parte de Harry.- ¿Quieres aprender?, tal vez pueda enseñarte algunas cosas.- ofreció Beleg

- ¡Claro!.- se entusiasmo Harry ante la perspectiva de aprender algo nuevo.

Beleg, definitivamente se tomaba enserio lo que él llamaba 'el sagrado arte de la espada', pues actuaba como todo un maestro estricto cuando le enseñaba a Harry algunos movimientos básicos. Aunque cuando llegó el momento en que el niño tomara una espada para practicar, descubrieron que a este le faltaba fuerza y condición física, así que Beleg le mandó un arduo programa de entrenamiento físico.

- Es imposible que manejes una espada si no tienes la condición física correcta.- explico Beleg seriamente.- y eso solo sucederá con entrenamiento y una gran disciplina por parte tuya.- continuo mientras Harry lo escuchaba atentamente.- no te mentiré, te levara tiempo prepararte, por eso necesitaras de mucha paciencia.

- Lo haré.- declaró Harry fervientemente, Beleg solo sonrió ante su entusiasta pupilo.

- A partir de ahora depende de ti y tus esfuerzos.- declaro Beleg, después de todo él se iba de Enki en tres días más por lo que no podría entrenar personalmente al niño.

- ….- Harry abrió la boca para decir algo, pero un lejano grito de '¡majestad!' provoco que se tensara ligeramente y volteara asustado.- me tengo que ir, muchas gracias por su tiempo.- se despidió apresuradamente mientras salía corriendo por donde había llegado.

Beleg solo observo atónito como el niño corría hasta perderse entre los muertos arboles.- "ese chico sí que corre rápido".- pensó levemente sorprendido.

- Bueno, es hora de reunirme con Atena, si calculo bien, ya debe haber llegado a casa de Celeborn.- murmuro para si Beleg mientras guardaba sus pertenencias cuidadosamente y se ponía su capa sobre los hombros.

**********::::::*********

- No lo encontramos por ningún lado Sir. Lupin.- informo un guardia nerviosamente.

Remus estaba en medio de un ataque de pánico, se había ido toda la mañana junto con Atena y Demeter a conseguir víveres para su viaje y al regresar se percato de la desaparición de Harry. Inmediatamente les informo de lo acontecido a los guardianes de su ahijado y estos iniciaron una pequeña movilización para buscarlo, cosa que no había funcionado pues Harry aun no había sido encontrado.

- Cálmate, en ese estado no resolverás nada.- intervino Atena tranquilizadoramente.- ya verás como el príncipe aparece sano y salvo.- dijo colocando una mano consoladora en el brazo del desesperado hombre. Remus se tranquilizó un poco ante el toque.

- Gracias.- agradeció en un suspiro y tomo la mano que la diosa tenía en su brazo mientras la miraba a los ojos, abrió la boca para decir algo pero sus palabras fueron cortadas por el grito de un soldado.

- ¡Lo hemos encontrado!

Inmediatamente Remus corrió hacia dónde provino la voz del soldado y pudo ver a su ahijado caminando hacia él sano y salvo, no espero mas y termino la distancia que los separaba para arrodillarse y abrazar fuertemente a Harry.

- No vuelvas a hacerme esto, no lo vuelvas a hacer, No lo vuelvas a hacer, No lo vuelvas a hacer….- susurro entrecortadamente mientras apretaba a Harry tan fuerte que este sentía crujir sus costillas, sin embargo no se quejo.

- Los siento.- se disculpo el niño acariciando suavemente el cabello de su padrino para calmarlo.- prometo no volver a hacerlo.

Remus tardo alrededor de cinco minutos para tranquilizarse y soltar el agarre que tenia de su ahijado, ahora que la preocupación había pasado se veía molesto.

- ¡Me puedes decir ¿Qué te paso por la cabeza para salir sin supervisión a pasear solo?.- inquirió gritando en un tono amenazante, el cual Harry no le había escuchado nunca.

- ehm… y-yo so-solo quería aire fresco.- balbuceo un poco asustado por la actitud de su padrino.- lo siento.- se excuso nuevamente bajando la cabeza y sintiendo escozor en los ojos, por lo que apretó los parpados para no llorar.

- Creo que también tenemos parte de culpa.- intervino Atena conciliadora poniendo una mano en el hombro de Remus.- el príncipe Harry ha estado encerrado todo este tiempo, es normal que se sienta asfixiado.- explicó.- sin embargo creo que es mejor que la próxima vez que quiera salir a caminar nos avise y así podremos acompañarlo.- sugirió firmemente, y ciertamente su tono no dejaba lugar para objeciones.

Remus asintió de acuerdo, respirando profundamente para tranquilizar sus emociones. Harry susurro un débil "si" todavía con la cabeza baja. Atena y Demeter intercambiaron una mirada y se retiraron silenciosamente dejando a Remus y Harry solos.

Se formo un silencio un poco incomodo entre los dos y después de unos minutos Remus abrazo a Harry y este ya no pudo seguir aguantando las lagrimas de culpa (por preocupar a su padrino), de miedo (de que Remus ya no lo quiera) y de rabia hacia sí mismo (por ser tan inconsciente)

- Lo siento padrino…, de verdad lo siento…, no dejes de quererme po-por favor…, no lo volveré a hacer…, ¡lo prometo!.-murmuraba con voz ahogada debido a las lagrimas ya que hablaba con la cabeza enterrada en el pecho de Remus.

- Tranquilo cachorro.- le dijo Remus cariñosamente frotando suavemente la espalda de Harry.- siento haberte gritado, es solo que estaba asustado, además.- tomo la cara empapada de lagrimas de Harry para que lo mirara a los ojos.- Nada en el mundo haría que dejara de quererte, puedes no llevar mi sangre, pero para mí eres mi hijo Harry…, puede que me enoje contigo cuando hagas algo peligroso, pero no por eso dejare de preocuparme y protegerte ¿entiendes?.- cuestiono seriamente.

Harry solo pudo asentir con la cabeza y regalarle una aliviada sonrisa a su padrino, mientras sentía que un gran peso se quitaba se su alma.

- Ahora creo que es mejor que entremos, pronto será hora de la cena.- sugirió Remus guiando a Harry al interior de la casa de Celeborn.

**********::::::*********

Al día siguiente Atena anuncio a Harry que le presentaría al encargado de su seguridad durante el viaje a la capital de Atlis (en donde se encontraba el castillo real). Ciertamente Harry no estaba muy deseoso de revelarse ante Beleg, le había gustado como lo trato el comandante de la armada el día anterior, como cualquier otra persona y no como si fuera alguien inalcanzable; y para ser sincero, por un momento, Harry pensó que tal vez podría encontrar en Beleg un amigo. Solo esperaba que la actitud de este no cambiara.

Así que allí se encontraba él. Parado, con su padrino a su derecha y Atena y Demeter a su izquierda, viendo fijamente a un aturdido Beleg, que lo miraba entre sorprendido y horrorizado.

- Príncipe.- comenzó Atena.- le presento al comandante de la armada real, Beleg.- señalo al aludido que aún no salía de su estupor.- Beleg, su majestad Harry Potter, heredero al trono de Atlis.- termino la diosa.

Y como si de un transe hubiera salido Beleg se incoó sobre una rodilla, poniendo la mano derecha en su corazón, el puño izquierdo en el sueño y bajando la cabeza ante Harry.

- Es un honor estar en su presencia majestad.- expreso fuerte y claro, Harry suspiro resignadamente.- he de decir que lamento profundamente mi osadía del día de ayer.- agrego en un tono que a Harry le pareció sonaba avergonzado.- en mi defensa he de decir que no tenía idea que se trataba de usted.- Harry iba a intervenir pero el comandante siguió hablando.- se que nada justifica el haber dirigido un arma hacia usted, así que asumiré cualquier castigo que me imponga.

Ante esto los presentes quedaron mudos, sobre todo los guardianes de Harry y los dos soldados que custodiaban la puerta. Después de todo era muy bien conocido en Atlis que el amenazar al rey con cualquier arma era la peor ofensa que alguien pudiera hacer. Harry, por su parte, quien había estado leyendo un poco de la historia de Atlis mediante el diario de ME, sabía que durante el reinado de Myrddin a este no le importaba para nada ese tonto protocolo, a menos que el infractor en verdad deseara herirlo o matarlo (después de todo eso era traición), pero Harry tenia la leve sospecha de que Rasputín no era tan tolerante e interiormente se preguntaba cuantas cicatrices dejaría el reinado de Rasputín a los habitantes de Atlis. Y ahora viendo a Beleg tan asustado por su "falta" sus presentimientos se estaban confirmando, y Harry no pudo evitar pensar que Atlis no era la única que necesitaba ser sacada de las tinieblas, también lo necesitaban sus habitantes.

- ….- dejando escapar un largo suspiro Harry hablo rompiendo el silencio que reinaba en el lugar.- No impondré castigo alguno pues no has realizado ninguna ofensa hacia mi persona.- declaro Harry, a lo que Beleg alzo la cabeza mirándolo con sorpresa.- Como me instruiste sabiamente "nunca te acerques cuando alguien se encuentra completamente concentrado en un entrenamiento de esgrima", yo me acerque sin anunciarme por lo que es mi culpa.- dijo con una sonrisa tranquilizadora.- ahora, por favor levanta la cabeza, no es necesaria tanta ceremonia en mi presencia.

Beleg se veía un poco reacio, pero al final acepto la petición de Harry y se levanto del suelo.

De ahí en adelante la conversación fluyo de manera más amena, Beleg aun actuaba un poco cohibido ante Harry, pero el niño hablaba con él como si se conociera desde hace mucho tiempo, preguntándole acerca de la vida de un soldado, ¿Cómo se sentía?, ¿si le gustaba proteger a las personas?, ¿Cómo entrenaba?, etc… Beleg solo respondía a las preguntas de un emocionado Harry lo mejor que podía, relajándose poco a poco sin siquiera darse cuenta.

- Entonces… ¿podrías entrenarme?.- pidió Harry son los ojos brillantes de anhelo.

- S-sí, claro.- acepto Beleg, quien no tuvo para negarle algo a esa cara.

Remus solo observaba divertido como otra persona caía rendido a los pies de su ahijado, sabía por experiencia propia que era casi imposible negarle nada a Harry, sobre todo si se miraban esos brillantes ojos esmeraldas, y definitivamente deberían ser catalogados como un arma, pues siempre lograban lo que se proponía, aunque ni el mismo Harry se percatara de ello.

**********::::::*********

El entrenamiento con Beleg era agotador, el comandante de la armada era un maestro estricto y pedía disciplina constante. Como ya le había explicado a Harry, primero tenían que aumentar su resistencia, así que el primer día de su entrenamiento, el oji-esmeralda dio 4 vueltas trotando alrededor de la residencia de Celeborn (cabe mencionar que los guardias estaban regados por el perímetro para impedir cualquier contrariedad), trabajo flexiones, sentadillas y abdominales.

Para el medio día Harry estaba exhausto y con los músculos adoloridos.

- Llevara alrededor de una semana que sus músculos se acostumbren a este ritmo y dejen de estar adoloridos.- explico Beleg cuando Harry ya hacia jadeando en busca de aire mientras sentía que sus brazos y piernas se habían convertido en gelatina.- espera una hora a que tus músculos se enfríen y después podrás ducharte.- aconsejo Beleg distraídamente

Harry solo sonrió pues el hombre no se había percatado de que dejo olvidada la formalidad. El niño solo esperaba que siguiera así.

**********::::::*********

Harry estaba seguro de que Atena y Demeter pensaban que, ahora que tenía como distracción las sesiones de entrenamiento con Beleg, ya no insistiría en su afán de ayudar a los elfos enfermos. Pero si sus guardianes pensaban que él se daba tan fácilmente por vencido, estaban muy equivocados.

Esa tarde Harry acorralo a los dos dioses tomándolos desprevenidos, nuevamente pidió que lo dejaran ayudar a los elfos de Enki y nuevamente sus guardianes se negaron. Y, siendo sincero, Harry ya se había cansado de eso.

- Ustedes me dijeron que Atlis me necesita, que solo yo puedo salvar a este reino de la destrucción.- dijo Harry exasperado.- ¿era mentira?

- Claro que no majestad.- exclamo Demeter.- solamente usted puede salvar Atlis…

- …y eso implica a sus habitantes.- intervino Harry.- ¿Cómo esperan que pueda proteger a mi reino….- los guardianes miraron a Harry un poco choqueados, después de todo era la primera vez que hablaba aceptando su papel de rey en ese lugar.- … si no me dejan ayudar a los que me necesitan?.- Atena y Demeter abrieron la boca para refutar, pero él no se los permitió.- No puedo ayudar a los demás encerrado en una burbuja de cristal protegido de todos los peligros.- ante esto los dioses no pudieron objetar nada.- Yo soy el futuro rey de Atlis, y ustedes son mis guardianes, mis confidentes.- prosiguió Harry solemnemente.- les pido que como tales confíen en mi, en mi capacidad, en que verdaderamente puedo ayudar a aquellos que me necesitan.- solicitó con la esperanza de que sus guardianes comprendieran sus palabras

- Pero eso implicaría ponerlo en peligro.- argumento débilmente Atena.

- He aprendido mi lección y les prometo no volver a cometer el mismo error dos veces.- dijo Harry tomando la mano derecha e izquierda de Atena y Demeter respectivamente.- Confíen en mi por favor.- pidió seriamente.

La diosa de la sabiduría y el dios de la curación no pudieron negarse a la solicitud, porque verdaderamente confiaban en su futuro rey y querían que este lo supiera. Así que aferrando la mano de Harry que cada uno tenía respectivamente, se hincaron frente al niño y besaron el dorso de esta suavemente (Harry no pudo evitar sonrojarse ante esto) aceptando la petición de su futuro rey.

**********::::::*********

Esa noche Harry solo alcanzó a colocarse su piyama y tumbarse bocabajo en la cama mientras se rendía agotado ante el sueño.

Esa misma tarde (no había querido esperar más tiempo), Harry junto con Remus, Atena y Demeter visitaron alrededor de quince hogares donde había algún elfo infectado con energías negativas.

Harry purifico exitosamente a todos ellos, y se percato de que mientras más lo practicaba, mas fácil se le hacía. Aunque eso no evito que acabara completamente agotado y apenas pudo cenar algo antes de acostarse y dejar que el sueño lo reclamara. Pero aun así se sentía feliz, por fin estaba haciendo algo para ayudar a los demás.

Y con ese pensamiento Harry se durmió con una sonrisa en el rostro.

**********::::::*********

Al día siguiente Harry se despertó con renovadas energías, siguió con su entrenamiento con Beleg y después de ducharse desayunó tranquilo con su padrino, guardianes, Celeborn, Amarie y Beleg. Al terminar continuó visitando las casas de los elfos en busca de los afectados por la obscuridad para ayudarles en compañía de Remus y Atena, pues Demeter se estaba encargando de preparar todo para su partida de Enki, después de todo partían mañana al amanecer.

Esa noche Celeborn hizo una 'pequeña' fiesta, donde invito a todo Enki, para despedir a Harry. El pueblo de los elfos estaba sumamente agradecido con el heredero al trono por haberlos ayudado y salvar las vidas de sus familiares, amigos y seres queridos, lástima que los que habían sido curados no podían darle sus gratitudes a Harry, pues estos se encontraban débiles y recuperándose del traumatizante evento.

Durante la fiesta Harry se divirtió mucho, sobre todo en el momento en que Demeter se puso a brindar y brindar y seguir brindando con su padrino Remus y este, con su poca resistencia al alcohol termino bastante fuera de su carácter y se la pasaba riéndose y hablando despreocupadamente con Demeter (que estaba casi en iguales condiciones) y Atena que miraba a Remus entre divertida y preocupada.

Amarie estaba hablando tranquilamente con sus amigos, al parecer de la misma edad que ella, alegremente; se veía que era una chica bastante popular.

Pero el alegre ambiente de la fiesta no llegaba a todos, noto Harry cuando miró hacia el exterior y pudo ver la solitaria figura de Celeborn sentada en una alejada banca de piedra mirando el cielo nocturno. Así que Harry salió a hacerle compañía al líder de los elfos.

- Buena fiesta.- dijo el moreno llegando y sentándose al lado de Celeborn. Y Harry no pudo dejar de notar como este se tensaba ligeramente ante su presencia, frunció el seño ante esto.- todos se están divirtiendo…, creo que mañana mi padrino tendrá una horrible resaca, pero eso es culpa de Demeter, porque le hizo beber demasiado.- añadió para aligerar el ambiente, pero al ver que Celeborn no respondía agrego.- ¿Qué te sucede?.- cuestiono preocupado.

- Y-yo… no soy digno de estar en su presencia.- dijo Celeborn después de un momento y se arrodillo delante de Harry, tomando al niño por sorpresa.

- ¿Por qué dices eso?.- pregunto tratando de entender el comportamiento del líder de los elfos.

- … .- Celeborn no contestó, solo bajo la cabeza sumamente avergonzado. Ciertamente Harry no comprendía nada.

- Levántate.- semi ordeno Harry y el elfo obedeció inmediatamente, aunque aun tenía la cabeza caída mirando hacia el suelo.- Ahora, explícate.- dijo nuevamente en voz de mando, ciertamente no le gustaba hablarle así a los demás, pero en ese caso era necesario.

- Yo… l-lo he… t-traicionado.- tartamudeo Celeborn.

- ¿Qué te hace suponer eso?

- Yo….- y Celeborn termino contándole todos sus sentimientos del día en que Harry curo a Amarie y cayo presa de la obscuridad. El niño escucho atentamente lo que el líder de los elfos tenia que decirle, Harry podía detectar el gran pesar y la culpa con la que Celeborn se inculpaba.

- Amarie es tu hija.- comenzó Harry calmadamente.- es normal que te preocupes tanto por ella y que no desees que nada malo le pase.

- Pero no me importaba el bienestar de su majestad.- refutó Celeborn aún con la cabeza gacha.

- Y no te culpo por ello, tu arrepentimiento me dice que a pesar de que quieres profundamente el bienestar de tu hija, también te preocupas por el mío, eso me dice que tienes una gran lealtad, y yo confío en ti.- declaró Harry colocando una mano en el hombro del afligido elfo, quien levanto la cabeza para observar al heredero al trono.

- Yo Celeborn, líder de los elfos, juro sobre mi vida misma, absoluta lealtad a su alteza real Harry Potter.

Harry sintió la magia del juramente envolverlo, ciertamente no quería tanta cortesía, pero no pudo evitar sentir un tenue calor en su pecho al ver que existían personas que lo querían.

- Gracias por tu lealtad, la acepto gustoso.- dijo Harry felizmente.

Se quedaron en un silencio cómodo por un tiempo, ambos abstraídos en sus pensamientos mientras miraban las estrellas del cielo.

- Será mejor entrar.- hablo Celeborn rompiendo el silencio, Harry solo asintió afirmativamente y así ambos entraron de nuevo a la fiesta.

Decir que la boca de Harry se abrió exorbitantemente a causa de la sorpresa seria un eufemismo. Después de todo, en cuanto entraron al salón vieron una asombrosa escena. Remus tenía envuelto los brazos alrededor de la cintura de Atena, mientras jalaba a la diosa en contra de él, esto para poder tener más comodidad, pues Atena y Remus se besaban como su no hubiera mañana.

&&&&&&&&::::::::::::::&&&&&&&&&&&&&&&:::::::::::::::::::::&&&&&&&&&&&

Bueno, primero que nada agradezco muchísimo su paciencia y sus comentarios.

Ciertamente estoy muy deprimida porque al parecer me llueve sobre mojado. ¡ODIO A LOS AMANTES DE LO AJENO!, y es que dos días después de haberme comprado mu nueva lap, van y me asaltan cerca de la universidad. No saben que miedo se siente que te amenacen a punta de pistola, es horrible y espero no volver a vivirlo.

Por eso seguí un consejo y me fui a un ciber a escribir este capitulo.

En realidad no tiene la calidad que a mi me hubiera gustado, pero ya los he hecho esperar demasiado por la actualización y no se me hace justo para con ustedes tampoco.

Este capi esta cortito, pero espero que les guste, de hecho yo tenia planeado que fuera más largo, pero ya no se le puede hacer nada.

En verdad agradezco muchísimo sus comentarios y paciencia y espero no abandonen la esperanza con este fic. También espero salir de shock y la depresión en la que entre.

Ahora ¿Qué les pareció la última pareja?, algunos de ustedes ya me habían insinuado que querían a Remus y Atena juntos, la verdad es que la pareja salió de repente, así como también encontré la pareja de Harry. He de aclarar que no hay cambios, la pareja de Harry será Luna (me encanta este personaje), si a alguien no le gusta pido disculpas, pero me salió de repente la inspiración. Claro que la relación amorosa se dará muchísimo más adelante (no hay que olvidar que solo tienen 11 años), por ahora solo serán grandes amigos.

Para responder la pregunta de algunos de ustedes de si Cris esta siendo controlado, no les puedo decir, porque le quitaría todo el suspenso al fic, de hacho no soy de las revelan información del fic. En primera porque le quita la emoción y en segunda porque a veces suelo cambiar mis planes con respecto a la historia.

Gracias por su apoyo…

Hasta la próxima…^_^…