bien aqui estoy... publicando a full todos mis fics

algo de mi? bueno solo para comunicarles mañana tengo una junta con los revolucionarios de mi escuela para apoyar la causa de la educacion, donde espero ganemos y nuestro sostenedor (dueño de la escuela) deje de ser un abaro y implemente mejores cosas en la institucion- aunque a nivel de pais peliamos tambien por una mejor educacion-

aprovecho mi tiempito libre para actualizar ahora que tengo mucho tiempo...

a este fic no le tengo una cuenta para saber cuando nos queda para el final pero igual pretendo que no me salga muy largo. eso si "deseo irresistible" lo sera... ya que no vamos ni en la mitad...

no saben lo mucho que me alagan con sus comentarios cada vez que publico un nuevo capi... me emocionan tanto que hasta me dan ganas de llorar- si soy una chica muy sensible aunque siempre me las aguanto y me hago la dura- pero saben muy bien que ustedes son mis pilas y me recargan día a día con sus palabras de aliento

las quiero a todas! y espero que me apoyen y me den animos para seguir peliando por la causa de la educacion!

este capi va con mucho cariño para ustedes y si les preocupa, el lemon aun no va a venir... a penas los protagonistas se estan conociendo... tengo pensado que primero se enamoren perdidamente y que ambos leven algun tiempo mas juntos para que lleguen a la intimidad... ademas Kagome es muy niña aun asi que les adelanto que seran novios en un futuro y despues de un buen tiempo juntitos y escenas comprometedoras y ultra romanticas y tiernas tendran ^.^ bueno ya saben... XD

un BESOTE PARA USTEDES Y ARIGATOOOOOOOOOOOOOOOO!


Cap. 7: "Corazón de oro"

Habían pasado dos semanas, que para Kagome fueron las más felices que había tenido. Inuyasha siempre la invita a todos lados, la había llevado al zoológico- al que ella había insistido en visitar- a un museo, a un parque de atracciones… se habían divertido muchísimo y ella había comido todo lo que le fue posible.

Inuyasha estaba igual. Nunca se había sentido tan feliz haciendo cosas tan simples, Kagome lo había llevado a una exposición donde había ido disfrazada de "Sakura card captors". La había visto tan tierna haciendo cosplay que muchas veces no pudo aguantar el reírse cuando ella inflaba las mejillas, enojada, porque esta la miraba demasiado. Había tenido la oportunidad de estar en su mundo y de olvidarse del suyo.

Ahora iba junto a Kagome quien no paraba de saltar y de tararear una alegre tonada mirándolo de vez en cuando para darle una sonrisa, que no podía evitar corresponder. Iban a encontrarse con Sango- Kagome no salía a ningún lugar sin su mejor amiga- quien había tenido que hacer un encargo de su madre, Miroku iría después de solucionar un problema en la mansión y les tocaría esperarlo. No la había besado- aunque lo intento muchísimas veces- porque ella siempre estaba demasiado excitada con las cosas que hacían (las salidas) o muy distraída para saber lo que él quería. Muchas veces, después de dejarla en su casa, tenía que bañarse con agua congelada al extremo, porque ella era tan distraída que no se fijaba que, cuando lo abrazaba y daba de saltos emocionada, se frotaba con él que de por si estaba siempre "alerta" o simplemente la miraba tanto que verla vestida de cualquier forma lo ponía sensible.

-tengo hambre…- le dijo Kagome deteniéndose y sobándose el estomago.

-acabas de comerte un pocillo completo de ramen tu sola hace menos de una hora- le dijo con las manos en los bolsillos del pantalón.

-pero tengo hambre…- le volvió a decir haciéndole un puchero que hiso que la voluntad de Inuyasha flaqueara.

-espera…- le dijo tratando de hacerse el duro. Kagome lo miro con los ojitos brillantes agrandando su puchero y haciendo tiritar el labio inferior- no me convences…- le dijo sin convicción en sus palabras… una palabra y haría lo que le pidiera.

-no me quieres…- le dijo con voz de niña chiquita. Se tapo la cara con las manos y comenzó a sollozar- me vas a dejar morir de hambre…. Sango chan nunca lo permitiría… ni ojitos bonitos tampoco…- cuando se refirió a Miroku de esa forma, sintió como su sangre hervía de celos.

-vamos…- la tomo de la mano y la llevo a comprar golosinas, al instante Kagome comenzó a brincar.

- arigato! Ouji sama!- le dijo subiéndose a su espalda- eres el mejor! Siiii!- le dijo entusiasmada. La gente cerca de ellos los miraba con ternura y soltaban risitas.

-ya…- le dijo sonrojado. Se sentía un tonto… había hecho miles de cosas en su vida! Y ahora estaba sonrojado… sonrojado!. Le compro unos chocolates y la vio comérselos como si no hubiera comido en años- como es que te cabe tanta comida si eres tan pequeña?- le pregunto. Kagome lo miro con los labios cafés por el dulce y las mejillas llenas de chocolate. Le sonrío al verla con una expresión tan tierna. Dios! A veces le daban unas ganas de abrazarla como si fuera un osito y eso lo hacía sentir afeminado… pero que podía hacer si era tan tierna?

-no lo sé- le contesto luego de tragar. Inuyasha acerco su dedo índice a los labios y le saco un poco de chocolate que tenia ahí, se lo llevo a la boca y lo saboreo bajo la atenta y sonrojada mirada de Kagome- pero siempre que camino mucho me da hambre…- Inuyasha sonrío con arrogancia, al parecer su acción la había turbado, porque no se atrevía a mirarlo a los ojos- mira!- le dijo apuntando hacia el frente- ojitos bonitos está ahí!- Kagome salió corriendo y se tiro a los brazos de Miroku. Este la recibió con una sonrisa.

-como está la princesita?- le dijo como si hablara con su hermana. En cierto punto se la recordaba mucho con su infantilismo, pero Kagome era tan diferente a cualquiera, tan especial y adorable que en vez de sentirse triste por el recuerdo solo podía sonreír.

- bien!- le exclamo- mi príncipe me compro muuuuuchos dulces ricos- Miroku soltó una risa al verla expresar con sus manos sus palabras. Paro su risa al sentir un escalofrió, no quería mirar hacia el frente, sabía que Inuyasha lo miraba feo y con la clara advertencia de "si no la sueltas ahora, date por muerto" así que la soltó no sin antes acariciar su cabeza, Kagome soltó una risa y miro a Inuyasha sin percatarse de la mirada posesiva que tenia. Miroku se rió para sus adentros, jamás se hubiese imaginado que su amigo fuera TAN celoso- ahora solo falta Sango chan y la familia estará completa!

-familia?- dijeron los hombres mirándola. Kagome asintió con una encantadora sonrisa que a ambos hombres los hiso reír.

-Sango chan es mi hermana- explico mirándolos- Inuyasha es mi Ouji sama y Miroku es un caballero de ojos bonitos- los hombres esquivaron la mirada de ella sonrojados- y yo soy… bueno la hermana menor del príncipe Inuyasha…- Inuyasha sintió un balde de agua fría… Miroku aguanto la risa mordiéndose los labios- y somos todos una familia! Miren! – dijo al ver a Sango correr hacia ellos- Sango chan! Sango chan!- grito entusiasmada.

-Inuyasha…- lo llamo Miroku al verlo con la mirada baja- cambia esa cara… no te lo tomes tan a pecho…

-claro… como a ti no te llama hermano…- dijo mirando a Kagome quien abrazaba a Sango sin perder su sonrisa.

-pero ella es una niña…- cuando Inuyasha lo miro fríamente cambio sus palabras- es una chica muy tierna… y te dice príncipe no? Que es lo que las chicas como ella siempre quieren?- Inuyasha lo pensó.

-comida?- fue lo único que se le ocurrió. En ese tiempo que la conocía lo que más sabia que a ella le gustaba era comer.

-no estúpido- le dijo Miroku retractándose al ver los ojos furiosos de Inuyasha cuando lo llamo así- un príncipe…- Inuyasha cambio su expresión y la miro. Kagome al sentirse observada agito su mano como saludo. Inuyasha le sonrío al verla con las mejillas acaloradas- es de esas que creen en el príncipe azul no te has dado cuenta porque te llama así?- y ahora lo recordaba bien. La había "rescatado" del hambre y la trataba siempre bien, ella lo admiraba por cómo era (a pesar de no saber a lo que se dedicaba) y no pudo evitar sentir calidez.

-vi una tienda que de seguro te va a gustar…- le dijo Sango a Kagome mientras estas caminaban siendo seguidas por los hombres.

-enserio? De qué es?- le pregunto con curiosidad.

-había adornos para habitaciones y muchos, muchos peluches y pulseras artesanales y esas cosas- a Kagome le brillaron los ojos con la palabra peluche.

-podemos ir?- le dijo juntando sus manos en suplica.

-debes preguntarle a los chicos- le respondió ella- aunque creo que Inuyasha san no se molestara en lo mas mínimo…- mientras pasaba el tiempo más se daba cuenta que Inuyasha estaba interesado en su amiga, la mirada que le dedicaba y como la complacía le decían que era especial para él, aunque ella sabía que era imposible negarle algo a Kagome, siempre era tan ella que nadie le negaba nada.

-hai!- Kagome se dio la vuelta y uso su carita más tierna para convencerlos. Miroku e Inuyasha la miraron tragando grueso, esa mirada… no se podían resistir ninguno de los dos a esa mirada- Ouji sama… ojitos bonitos- les dijo poniendo las manos tras su espalda. Los miro con ternura a ambos y comenzó a mover su pie derecho hacia adelante y hacia atrás como niña- podemos ir a una tienda de ositos de felpa?- pestaño repetidas veces mostrándoles una sonrisa y las mejillas sonrojadas. Ambos hombres soltaron un suspiro derrotado… ninguno de ellos, ni siquiera Inuyasha que era el más frio de los dos… podía negarle nada a ella.

-claro…-Kagome los abrazo en un impulso cayendo los tres al suelo y les beso las mejillas.

-oh gracias, gracias! No saben lo feliz que me hacen!- se puso de pie y tomo las manos de Sango- podemos ir! Podemos ir! Siii!- ambas comenzaron a saltar en círculos muy animadas y los hombres se miraron negando con su cabeza…

Se estaban volviendo blandos…

000ooo000

-awww- dijo Kagome con expresión adorable al ver un peluche con la forma de picachu- es tan lindo…- ella tenía los ojos radiantes y miraba el peluche con adoración.

Al llegar a la tienda Inuyasha casi pierde de vista a Kagome, quien al ver el lugar se puso a correr hacia todas direcciones perdiéndose entre la gente. Se separaron de Miroku y Sango quienes no pudieron seguirles el paso. Él la siguió de cerca viéndola reírse cuando el trataba de atraparla. Incluso hasta él se rió con el juego impuesto por ella. Cuando la pudo tomar de la mano, ella le saco la lengua con una sonrisa y comenzaron a ver cada osito que a ella le gustaba. No podía evitar verla y sentir cosas raras, ella era tan feliz por cosas tan simples como ver ositos de felpa o cosas bonitas que contagiaba su entusiasmo. La había visto abrazar a un hombre vestido de osito quien le acaricio la cabeza logrando que ella riera feliz de la vida, se había puesto horriblemente celoso de eso, pero enseguida, como si ella supiera que él estaba enojándose lo abrazo y lo beso en la mejilla agradeciéndole que la trajera a ese lugar. Y cuando lo hiso, toda su ira se esfumo. Era raro, pero bastaba con que ella estuviera cerca y le sonriera para espantar cualquier pensamiento negativo. Ahora se encontraban juntos mirando a esa figura felpuda de picachu que ella no dejaba de mirar con los ojos radiantes. Le gustaba, le gusta y mucho verla feliz, tenerla con él, ella le gustaba muchísimo y aun no lo entendía.

Como era posible que le gustara una chica tan infantil? Muchas veces se pregunto si ella tenía un problema mental o algo así, porque dios! Tenía quince años y actuaba como una niña de cinco!, pero había quedado demostrado que no tenía ningún problema, ella era así porque disfrutaba cada cosa de la vida… aun recordaba cómo una vez cuando Kagome estaba comiendo una paleta de caramelo vio a Sango mirarla con tanto amor que de verdad pensó que eran hermanas o familia y no pudo evitar preguntarle como la conoció…

FLASH BACK

Kagome comía sin prestarle atención a nada. Miroku, Inuyasha y Sango la miraban atentamente, vigilándola para que no se perdiera o se escapara cuando viera algo que le llamara la atención. Inuyasha aprovecho de preguntarle a Sango la duda que tenia mientras vea a Kagome sentarse en una banca a comer con tranquilidad su dulce.

-ella de me defendió- le contesto Sango sin dejar de mirar a su amiga. Los chicos se la quedaron mirando sin poder creer que una niña que podía pasar por "retrasada" había defendido a una chica tan madura como Sango.

-como es eso?- dijo Miroku exteriorizando la duda de su amigo.

- es difícil de creer cierto?- les dijo sabiendo que parecía imposible que Kagome la defendiera- Kagome es mucho más de lo que ven ahí- les dijo señalándola. Todos la miraron y Kagome los miro sonriéndoles con la paleta en la boca- nuestros padres son amigos desde la secundaria, pero yo la conocí cuando iba a segundo de primaria… unos niños se estaban burlando de mi por mis trenzas y mis lentes… Kagome había llegado desde fuera del salón al escuchar mis llantos y se puso frente a mí gritándoles que eran unos abusones sin cerebro por molestar a una niña que no se podía defender… yo estaba sorprendida, tanto así que hasta deje de llorar, todos en la escuela hablaban de Kagome porque de los niños, ella siempre era la que se veía más infantil, pero cuando yo la vi esa vez… vi a una niña que siempre defendía lo que creía estaba bien… los niños quisieron seguir molestando y uno de ellos quiso agarrar mis trenzas para tirarlas, Kagome los aparto de mi con un manotazo y se puso a pelear con ellos por defenderme… la maestra llego hecha una furia la ver el salón con sillas tiradas y con Kagome con la mejilla lastimada, todos en la escuela la amaban por ser así y la maestra la defendió al saber que había peleado por defenderme… me había sentido culpable por cómo había quedado esa vez y me disculpe, Kagome solo me había dicho que no me tenía que dejar pasar a llevar nunca por la gente mala y que lo único que ella quería era ser mi amiga- Sango tenía los ojos llorosos por sus recuerdos y Miroku la abrazo- desde ese día somos las mejores amigas y me prometí a mi misma ser más fuerte para que algún día, cuando Kagome me necesitara, yo poder defenderla…

-así que es una pequeña fierecilla- dijo Inuyasha aun sin poder creerlo, pero recordó cuando ella le había confesado haber abofeteado a Rika por tirar sus dulces.

-ella siempre se ve infantil y créanme que lo es… pero cuando una la conoce más… se da cuenta que ella es demasiado especial… incluso hay veces que ella es mucho más madura que yo… Kagome es el pilar de su casa, incluso lo era de su padre… cuando él murió la familia de ella se había hundido, pero ella los levanto con esa energía y esas ganas de vivir que siempre tiene… a veces ni yo misma puedo creer que es Kagome cuando me da un consejo acertado… siempre tiene las palabras correctas para hacerte sentir bien… todos los que la conocemos sabemos que es un ángel que dejaron venir aquí… no me explico cómo alguien que ha pasado por el dolor y muchas veces burlas crueles, siga siendo tan inocente y buena…-Sango se veía orgullosa de su amiga y se notaba en su voz que la quería con el alma. Inuyasha le dio la razón. Kagome era demasiado especial, tanto que lo hacía sentir sucio muchas veces, pero… cuando le sonreía y lo abrazaba sabia que ella era capaz de sanar cualquier tipo de mal.

-oigan!- había exclamado ella con las mejillas infladas- no se queden ahí no más! Hay que ir a ver las atracciones del parque!- les reprocho cruzando sus brazos sin cambiar la expresión. Todos soltaron las risas por verla así y se disculparon, disfrutando luego del parque.

FIN DEL FLSH BACK

-lo quieres?- le pregunto después de salir de sus recuerdos. No se arrepentía de haberla conocido y quizás y tuviera que aprender a vivir con una erección perpetua por ella, pero… había llegado a pensar que conocerla no había sido ninguna casualidad. Había visto a Miroku mirar a Kagome con nostalgia y sabia que recordaba a su hermana Koharu, y había visto como él había hablado de ella a Kagome. Lo recordaba muy bien, porque había sido la primera vez que había visto a Miroku llorar tan amargamente. Kagome había insistido en preguntarle porque se veía triste ese día…

FLASH BACK

Estaban en la mansión, habían ido a ver una película al cine y todos habían regresado a la casa de Inuyasha para reponerse del día tan ajetreado. Aunque Kagome todavía parecía con energía porque corría alrededor de los sillones donde todos los demás descansaban. Miroku ese día estaba melancólico, porque ese día era el aniversario de la muerte de su hermana menor. Sango y Kagome habían insistido en que fueran todos juntos- más Kagome- porque así la pasarían mejor. Pero después del cine Miroku se veía cada vez mas deprimido, como si se sintiera culpable por disfrutar ese día.

-qué pasa?- le pregunto Kagome arrodillada frente a él- tus ojitos siempre están brillando y más cuando Sango chan esta cerca- Miroku se sonrojo, al igual que Sango quien evito mirar. Inuyasha soltó una risita al ver que ella era muy observadora- pero ahora están muy apagados…- le dijo acariciando la mejilla de Miroku con ternura- que paso este día?- le pregunto de repente y sin rodeos. Inuyasha abrió los ojos y miro a su amigo. La transformación de la cara de Miroku había sido rápida, de una relativamente calmada a una de completa desolación y tristeza- perdiste a un ser querido?- le había preguntado al ver sus ojos.

-Kagome…- quiso llamarla Inuyasha para que dejara de hablar, pero no dijo más. Kagome había abrazado a Miroku y lo dejo apoyar su cabeza sobre su hombro.

-mi hermana murió este día hace años…- le dijo Miroku con los ojos empañados en lagrimas. Kagome lo apretó contra ella y acaricio su cabeza- era una niña… una niña que no se podía defender…- Sango se acerco a su amiga y abrió los ojos. Inuyasha extrañado se acerco a ellos y quedo perplejo. Kagome también lloraba mientras tenia a Miroku abrazado- me siento mal de disfrutar de la vida cuando ella está muerta…

-los niños no mueren…- le dijo ella con una voz tierna- ellos se van por un tiempo para después volver… diosito los cuida mucho y los mantiene con él para que después vuelvan… los niños nunca se mueren porque van a jugar con las estrellas…- Miroku pareció calmarse con sus palabras y correspondió al abrazo- yo pienso… que tu hermana estará triste si tú te sientes mal por vivir sabes?... yo creo que ella es mas feliz cuando tus ojitos bonitos brillan… además- le dijo mirándolo a los ojos con una sonrisa pero con los ojos con lagrimas- de seguro te mando a una chica bonita para cuidarte… Sango es un ejemplo claro!- Miroku le sonrío con un sonrojo. Sango tosió avergonzada- así que arriba ese ánimo! Que en vez de estar triste, deberías pensar que tu hermana está bien!- Miroku la abrazo soltando las ultimas lagrimas y Sango se tiro encima para hacer del abrazo mas cálido.

-gracias…- había escuchado decir a Miroku. Inuyasha sonrío complacido de ver a su mejor amigo mejor, pero… cuando vio a Kagome seguir llorando… pensó que esas lagrimas que salían de ella… eran las que tenia Miroku en el alma…

FIN DEL FLASH BACK

No le quedaba ninguna duda… ella era un ángel que habían mandado a la tierra… pero no se explicaba como él había llegado a conocerla… sabia que él ya había perdido su corazón hace muchísimo tiempo… después de haber matado a tanta gente sin ninguna piedad, ya no tenia sentimientos… incluso había pensado en corromper el cuerpo de esa niña que ahora lo miraba con la mirada ilusionada… no entendía porque ella estaba junto a él ahora…

-si…- le dijo bajito, respondiendo a su pregunta- pero no tengo dinero suficiente para comprarlo… es muy caro- le dijo agitando la cabeza restándole importancia- mira, mira!- le dijo apuntando a una maquina donde había muchos peluches ((N/A: esas maquinas a las que tu les echas unas monedas y una pinza metálica los saca… en lo personal esas maquinas son unas malditas tragamonedas XD))- podemos jugar ahí?- le pregunto con una sonrisa entusiasta.

-por supuesto- le dijo- soy bueno sacando peluches de esas maquinas…- le dijo con arrogancia.

-sí, claro- le dijo con burla ella. Tomándolo del brazo para ir a la maquina.

-solo espera y veras…

000ooo000

-ah! Kawai!- grito emocionada con más de 7 peluches en las manos. Miroku y Sango los habían encontrado y estaban animando a Inuyasha quien parecía muy concentrado moviendo el control de la maquina- awww- dijo abrazando mas sus regalos.

-y este es el ultimo- dijo Inuyasha sacando un conejo de color rosado. Se lo dio a Kagome, quien lo tomo como pudo con sus manos – ya que tenía todos los peluches en los brazos- y le sonrío dando vueltas sobre su lugar saltando- ves que no es tan difícil…

-ahora es mi turno…- dijo Miroku. Después de un rato salieron del local. Cada chica con 8 peluches en las manos y una expresión de felicidad envidiables. Los hombres tenían una expresión de superioridad al ver que habían complacido a "sus chicas". Inuyasha se detuvo un momento.

-espérenme en la plaza de allá- indico una que estaba a unas dos cuadras de donde estaban- vuelvo enseguida…

-vas al baño?- pregunto Miroku con una mirada burlona- mucha bebida eh?

-oh cállate pervertido…- Sango y Kagome se pusieron a reír con el comentario.

-mira quien lo dice…- respondió Miroku mirando con sorna a su amigo.

-Ouji sama es pervertido como ojitos bonitos?- pregunto Kagome. Ambas chicas ya sabían de las mañas que Miroku trataba con demasiado esfuerzo disimular. Inuyasha se sonrojo y evito mirarla a los ojos. Sango se tapo la boca para no reír al comprender que si lo era y Miroku sonrío triunfante.

-me voy…- les dijo Inuyasha para escapar de la pregunta.

-lo es?- pregunto Kagome a Miroku cuando Inuyasha se perdió de la vista de todos. No quería quedarse con la duda.

-mmm podría decirse más bien que es medio pervertido- le dijo Miroku. La verdad es que quería decir que era un pedófilo por querer tener relaciones con una niña – que era Kagome- pero eso sonaría muy serio y tal vez Kagome se espantaría, así que prefirió no decir nada.

-ohhhh- dijo con expresión sorprendida, pero entendiendo.

Habían pasado 30 minutos desde que Inuyasha se había ido. Miroku lo había llamado para preguntarle donde se había metido, pero este solo le contesto que esperara y que no dijera nada. Miroku solo pudo sonreír cuando su amigo le dijo el motivo de su tardanza. Ya había previsto que su amigo terminaría atrapado entre las alitas del pequeño angelito e iba a querer hacerla feliz. Kagome y Sango veían aburridas a su alrededor, mas Kagome quien movía el pie insistentemente. Sus premios los habían metido en una bolsa de regalo que amablemente Miroku había comprado para que transportaran sus cosas con más facilidad.

-estoy aburrida…-dijo Kagome apoyando su cabeza sobre sus manos, previamente puestas sobre sus rodillas, mirando hacia ningún lugar en especial- tardara mucho? Tengo que ir a otro sitio después…- Miroku la miro con una ceja alzada de manera interrogante. Sango se estiro en su asiento y tapo su boca cuando un bostezo escapo de sus labios.

-les darás la noticia?- pregunto Sango mirando a su amiga con ojos adormilados.

-mjmm- asintió cerrando los ojos- Mi chan- le dijo a Miroku. Este suspiro. No era que le molestara que lo llamara "Mi chan" pero sonaba femenino y su amigo ya se había burlado de él por esa razón- porque se demora Inu no Baka tanto?- pregunto ofuscada. Odiaba estar aburrida y ahora lo estaba y mucho.

-ya debe estar por venir- dijo con esperanza. En la distancia vio a Inuyasha caminar tranquilamente hacia ellos con las manos tras la espalda- mira ahí esta!- exclamo Miroku agradecido. Se iba a volver loco si le volvían a decir que estaban aburridas.

-apresúrate!- le grito Kagome con el ceño fruncido. Inuyasha llego al mismo paso y Kagome frunció más el ceño. Este solo le sonrío y le apretó la nariz- hey!- se quejo sobándose su nariz. Inuyasha le sonrío más ampliamente y Miroku le hablo a Sango al oído, ella solo asintió entendiendo lo que le decían- te tardaste mucho! Me estaba aburriendo!- le reclamo con los brazos cruzados y las mejillas infladas.

-toma niña enojona- le dijo sacando las manos de su espalda. Kagome vio un papel de regalo abultado. Lo miro extrañada e Inuyasha estiro las manos para que tomara el regalo- no lo veas tanto… es para ti- Kagome lo miro con desconfianza.

-no harás que te perdone la tardanza con un regalo- le advirtió. Inuyasha le miro con un puchero- no me convences…- le dijo seriamente- esa expresión es mía y me resulta a mi solamente…- le dijo orgullosa. Inuyasha suspiro.

-ábrelo- le repitió. Kagome obedeció, más por curiosidad que por hacerle caso. Rompió el papel y vio el peluche que había estado mirando en la tienda.

-picachu chin!- exclamo sacándolo de la envoltura. A penas lo tuvo en las manos lo abrazo y froto su mejilla contra el peluche contenta- Inu chin! Arigato!- se abrazo a él dándole un beso en la comisura de sus labios (sin darse cuenta). Estaba emocionada y muy, muy contenta por el regalo- no tenias porque… oh picachu chin! Bienvenido a la familia!- le dijo al peluche refiriéndose a los que tenía en la bolsa- mira Sango chan! Inu chin me dio un hijo!- Inuyasha se atraganto con su saliva y se sonrojo furiosamente. Miroku se puso a reír y Sango hiso lo mismo.

-oh Kagome- dijo Sango agitando la cabeza- sabes lo mal que sonó eso?- le pregunto viendo que ella movía la cabeza hacia la izquierda sin entender.

-por qué?- le pregunto sin dejar de abrazar su regalo. Miro a Inuyasha esperando que este le explicara y él negó con la cabeza.

-no importa…- le dijo mirando hacia otro lado. Miroku no dejaba de reír y menos al ver a su amigo así de rojo- espero que te haya gustado…

-gustar es poco! – le dijo emocionada- siempre quise uno!- le confesó abrazando con más fuerza su monito.

-entonces estoy perdonado por mi retraso?- le pregunto sonriendo.

-muy, muy perdonado!- lo abrazo otra vez siendo recibida por los brazos cálidos de Inuyasha- calentito…- murmuro cuando se apego mas a él sintiendo su calor. Sango los miro nerviosa pero contenta, veía fijamente los ojos brillantes de Inuyasha que estaba besando la cabeza de Kagome con cariño. Miro a Miroku y este le sonrío ofreciéndole su mano, acepto el gesto y pensó que había sido una suerte haberlos conocido… las trataban bien y las cuidaban, y eso la hacía sentir feliz.

0000oooo0000

-me puedes decir que hacemos en un hogar de niños?- pregunto Inuyasha a su acompañante. Kagome estaba junto a él en su auto, en el asiento de copiloto, mientras Miroku y Sango iban atrás. Las cosas las habían dejado en las respectivas casas de las chicas cuando les habían pedido que las fueran a dejar. Así que aprovecho de sacar el auto (que había estacionado cuando fue a buscar a Kagome, dejándolo en su casa) y se ofreció a acompañarlas a donde tenían que ir. Kagome lo miro con una linda expresión.

-Sango y yo hacemos servicio comunitario aquí…- le revelo bajándose del auto. Sango hiso lo mismo, siendo seguida de Miroku. Inuyasha bajo y le puso seguro a su auto.

-no lo sabía…- confeso Inuyasha. Jakotsu no le había hablado de que ella hacia eso, lo golpearía por no decirle algo importante como eso.

-claro que no lo sabías- le dijo Kagome divertida entrando al lugar- nos conocemos hace muy poco… y yo nunca te conté lo que hacia los fines de semana…

-por qué lo hace?- pregunto Miroku de la mano de Sango. Al parecer ninguno de los dos se había dado cuenta de que iban de la mano hasta que Kagome miro sus manos y les sonrío con picardía. De inmediato se soltaron.

-porque me gustan los niños- le dijo Kagome- y me gusta jugar con ellos y hacerlos felices…

-tú eres una niña Kagome- le dijo Inuyasha con burla- no sé cómo no te han dejado adentro…

-ja, ja, ja…- le dijo ella- a mis padres les gusta ayudar a la gente y mis abuelos hacían lo mismo en sus viajes… papá me dijo que uno siempre tenía que ayudar a los que no podían… así que yo vengo aquí y acompaño a los niños… deben conocerlos! Son todos muy lindos!- cuando Kagome vio a una monja acercárseles corrió hacia ella y la abrazo con cariño- hola!- la saludo con una enorme sonrisa.

-hola pequeña Kagome- la saludo la mujer. Miro a las personas que la acompañaban y les hiso una reverencia- buenas tardes jóvenes… querida Sango como estas?- le pregunto a la castaña que se acerco a la monja para darse un beso en la mejilla.

-bien…- le contesto- Kagome estaba impaciente por darle la noticia a los niños…- le comento a la mujer que sonrío con alegría.

-lo logro?- le pregunto sintiéndose feliz por los niños.

-claro… a Kagome le hubiera dado un ataque no poder cumplirle una promesa así a los niños…- Miroku e Inuyasha no entendían nada de lo que decían las mujeres. La monja los vio con sus caras confundidas y soltó una risita.

-Kagome les prometió llevarlos al zoológico- les conto indicándoles que la siguieran. Kagome iba muchos pasos por delante de ellos saltando en vez de caminar. Estaba impaciente por contarle a los niños que irían al zoológico la próxima semana- los niños estaban tan felices cuando ella les prometió que conseguiría llevarlos a toca costa, que se han estado portando como verdaderos angelitos para que pudieran ir todos…

-cuántos niños hay aquí?- pregunto Miroku sorprendido de la revelación. No se había esperado que ellas hicieran servicio comunitario, aunque se lo había imaginado.

-50 niños de entre 3 a 12 años- le dijo la mujer. A los hombres casi se les cae la mandíbula- en un principio las hermanas y yo pensamos que sería imposible… es mucho dinero llevar a tantos niños, pero Kagome con lo obstinada que es dijo que los llevaría a todos y que haría lo posible por hacerlo y aquí esta…- dijo sonriendo. Había muchas monjas que saludaban a Sango y a Kagome mientras estas pasaban. Kagome les hacia el signo de victoria anunciándoles así que lo había conseguido- como lo hiso?- le pregunto la hermana a Sango.

- bueno, empezamos a trabajar de medio tiempo en una cafetería después de la escuela, fuimos a vender a las ferias, en la escuela vendimos golosinas y cafés a los maestros y compañeros, y conseguimos que el dinero que sobro de las competencias de la feria del día de la flor ((la competencia en la que Miroku e Inuyasha asistieron cuando Kagome se disfrazo)) nos lo dieran para llevar a cabo la causa…- la monja acaricio la cabeza de Sango agradecida.

-mis niñas… dan tanta felicidad a esos pobres pequeños…- le dijo emocionada- que dios las bendiga y las guarde entre sus brazos…

-gracias madre… pero Kagome consiguió convencerlos con su súper puchero extra dulce- Inuyasha se puso a reír del nombre de la "técnica" de convencimiento.

-bien aquí están- dijo la mujer cuando llegaron al patio de juegos- niños!- llamo la monja- Sango y Kagome están aquí y vinieron con compañía!- anuncio la mujer con una sonrisa- les traen buenas noticias…- los niños corrieron y se tiraron a los brazos de las jovencitas que cayeron al suelo con una montaña de niños.

-qué bueno que vinieron!- gritaron los niños emocionados.

-lo conseguiste?- pregunto una niña de cabello castaño y ojos miel a Kagome.

-si! La próxima semana todos vamos a ir al zoológico! Hable con un guía y nos darán un bus para que todos vayamos mas cómodos!- los niños comenzaron a dar saltos y a gritar emocionados. Una niña de como cuatro años estiro sus bracitos para que Kagome la cogiera- vamos a ir a ver animalitos Ami chan – le dijo a la niña que la abrazo sonriendo.

-quiénes son esos?- pregunto un niño de 6 años apuntando con su dedo a Inuyasha y a Miroku.

-mira- dijo Kagome aun con la niña en brazos- el de ojos azules es Miroku san el enamorado de Sango- la mencionada se sonrojo y Miroku carraspeo nervioso- y el de ojos dorados es mi príncipe Inuyasha- las niñas exclamaron emocionadas por la revelación. Los niños se aferraron a las manos y piernas de Sango y de Kagome celosos.

-un princhipe?- le dijo la niña que tenía en sus brazos.

-tip- le dijo Kagome- Inuyasha es mi Ouji sama...- el chico miro a la monja que reía y no puso evitar hacer su típico "keh!" avergonzado.

-no es linda?- le pregunto la monja después de un rato. Estaban mirando como las chicas jugaban con los niños corriendo por todos lados jugando a las atrapadas.

-sin ninguna duda- respondió Inuyasha mirando a Kagome que se había tirado al suelo y era atrapada por muchos niños que le hacían cosquillas.

-hace cuanto tiempo vienen aquí?- pregunto Miroku viendo embobado a Sango que jugaba con unos niños a la ronda.

- Kagome viene a este lugar desde los 10 años- dijo la mujer- venia todos los fines de semana con su padre o con su madre… Sango llego un año después- la mujer miro a las chicas que había visto crecer durante los años- pensé alguna vez que ya no vendrían después de que el señor Higurashi falleciera…

-y eso?- pregunto Inuyasha mirando a la monja que miro hacia el cielo con una expresión triste.

-a Kagome le había dolido mucho esa pérdida…- la mujer se mordió los labios. No podía hablar demasiado de ese accidente porque desconocía también ella lo que había pasado- y había faltado 1 mes entero a este lugar…- Inuyasha miro a Miroku que también estaba confundido- pero un día Sango llego a decirnos lo que había pasado, ya que yo la había llamado diciéndole que los niños las extrañaban, Sango dijo que volverían pronto y que le dijéramos que se portaran bien- la mujer sonrío- a la semana Kagome había vuelto como si nada hubiese pasado y para disculparse venia todos los días después de clases… la señora Higurashi se disculpo con nosotras y nos envía cada mes una donación y nos trae golosinas…

-al parecer son muy comprometidos- dijo Miroku con una sonrisa.

-lo son… por eso los niños las aman- dijo la mujer- Kagome siempre trata de ayudar a los niños, les enseña idiomas, Sango les da clases de literatura o los llevan de paseo a los parques de por aquí… a Kagome le gusta siempre cumplir lo que les promete y siempre les dice que deben ser obedientes y estudiar mucho porque cuando ellos crecieran serian personas de bien y podrían conocer el mundo- la mujer soltó una risita y los dos hombres hicieron lo mismo- tiene un corazón enorme… les dijo que ella quería viajar cuando saliera del instituto y que les traería muchos presentes, y que cuando crecieran ella los llevaría para que lo conocieran…- la mujer dio un sollozo- no saben la alegría que les da a los niños lo que les dice… estos niños son huérfanos o habían sido maltratados por sus padres, aquí les damos acilo y los cuidamos, las chicas nos ayudan en todo lo que pueden, incluso más de lo que otros harían… cada año organizan un evento con otros voluntarios y recaudan fondos…

-tiene un corazón de oro…- murmuro Inuyasha mirando a Kagome que le hablaba en el oído a una niña chiquita.

-lo tiene, muchas veces Sango o los mismos voluntarios dicen que ella es un ángel caído del cielo… su padre decía lo mismo… desde que ella es niña que le gusta hacer felices a las personas y es tan entusiasta y alegre que a todos los contagia con el mismo espíritu…- una de las hermanas se acerco a los niños y se comenzó a reír cuando vio a Kagome hacer un puchero- todas aquí la amamos y le deseamos lo mejor…

- y créame que lo tendrá- dijo seguro Inuyasha.

-se ve que la quieres muchacho- le dijo la monja- aunque es difícil no quererla…

-lo mismo digo- dijo Miroku sonriéndole a Inuyasha. Hasta la monja se había dado cuenta que Inuyasha se estaba enamorando y eso le causaba alegría. Tal vez, eso es lo que necesitaba su amigo para salir de esa vida… una chica con un corazón de oro, tan grande que sanara su corazón…

"La esperanza es lo que mantiene vivo a los corazones… y un ángel que brinda esperanza puede salvar hasta el corazón mas perdido… solo debes dejar que este llegue a ti y te ayude"

Continuara…