La historia no me pertenece al igual que los personajes, yo solo estoy haciendo la traducción.
CAPÍTULO 8
-Tierra llamando a Caroline –Elena movió la mano delante de su cara.
-Huh, nada. Solo estaba pensando –dijo Caroline.
-¿Caroline estás bien? –preguntó su madre, mirándola con preocupación.
-Estoy bien –dijo Caroline.
-¿Qué le pasa? Parece que se ha quedado mudo –Damon señaló al híbrido.
Klaus le gruñó-. Caroline, mi vida libérame antes de que haga algo drástico.
Caroline frunció el ceño-. No, hasta que prometas dejarme marchar y no lastimes a mis amigos.
-Espera, estoy perdido –dijo Stefan.
-Desde que Caroline y Klaus están vinculados, ella encontró la manera de usar la compulsión con Niklaus –dijo Elijah con una sonrisa.
-Esto no es gracioso, hermano. Tan pronto como sea libre, pagarás por esto también –dijo Klaus.
Damon se rio-. Tú, la Barbie rubia has usando la compulsión con el gran y malvado híbrido. Vaya, estoy conmocionado. Eso significa que puedo matarlo.
-Como no te calles, te arrancaré…
-Basta de amenazas, Klaus. Discúlpate con él –le dijo Caroline a Klaus.
-No me disculparé con el hombre que hizo de tu vida humana un infierno –siseó Klaus.
-Ya no soy ese hombre –dijo Damon.
-En una cosa te equivocas, amigo. No eres un hombre. Eres monstruo como el resto de nosotros –dijo Klaus.
-¿Eso es lo que soy? –dijo Caroline con los brazos cruzados.
-De todas las personas que hay aquí, eres la única que no es un monstruo -dijo Klaus.
-Eso es lo que te dices todos los días a ti mismo –dijo Caroline. Podía sentir sus emociones y le hacía sentir triste por como él se sentía. Sabía que se preocupaba por ella. Sabía que era malvado, pero con todos esos sentimientos que seguía teniendo, le hacían querer ayudarlo.
-No eres un monstruo, Klaus. Solo haces creer a los demás eso para ser superior. No sientes nada porque no dejas entrar a la gente y una vez lo haces, lastimas a la gente que se preocupa por ti.
Elena estaba sorprendida. Nunca antes había escuchado hablar a Caroline sobre nadie de esa manera. Parecía como si Caroline conociera de verdad a Klaus.
Klaus abrió los ojos ante las palabras que salieron de su boca. El cuarto estaba en silencio y no sabía que pensar exactamente. Quería gritar, chillar y negar lo que era cierto, pero sabía que era una mentira. Se negaba a ser un cobarde o algo menos a lo que era, especialmente delante de los Salvatore y de la bruja. Él era un híbrido y uno poderoso. Se negaba a admitir sus sentimientos ante sus enemigos. Se puso de pie y antes de que Caroline pudiera detenerlo corrió hacia Damon y le partió el cuello.
-Klaus –gritó Caroline-. ¿Qué pasa contigo?
Stefan y Elena se arrodillaron para ver a Damon.
-Se lo merecía y lo sabes. Hizo de tu vida un infierno –dijo Klaus.
-Y tú estás haciendo de mi vida un infierno –dijo Caroline.
-Nunca te he lastimado físicamente –dijo Klaus levantándose y apareciendo delante de ella no muy feliz.
-Ser lastimada emocionalmente es lo mismo –dijo Caroline enfadada.
Kol se rio-. Esto es tan malo como ver una telenovela. ¿Por qué no saltáis los unos encima de los otros? Puedo sentir la tensión y está empezando a aburrirme.
-Cállate, Kol –espetó Caroline-. Y tú, siéntate. No he acabado contigo.
Klaus siseó mientras intentaba luchar contra la compulsión de su compañera. No sería obligado por amor. Klaus dio unos pasos hacia atrás, pero se detuvo. Estaba luchando. No dejaría que le controlara-. Libérame en este instante Caroline antes de que haga algo malo.
-No harás nada de eso –dijo Caroline.
-Caroline, creo que lo mejor sería que lo liberarás –dijo la Sheriff Forbes.
Caroline rodó los ojos.
-¿Podrías ayudarme un poco Rebekah? –espetó Klaus.
-¿Por qué haría eso? Esto es bastante gracioso –dijo Rebekah divertida.
-Deja de luchar y confía en mí –dijo Caroline.
-No, soy el híbrido y no me dirás lo que tengo que hacer –dijo Klaus.
-Eres la persona más testaruda que he conocido –dijo Caroline.
Kol se rio otra vez. Ahora sujetaba el móvil y empezó a grabarlos-. Esto es mejor que ver una telenovela.
-No me digas que no te lo advertí –dijo Klaus de repente transformándose en un lobo ante sus ojos.
La Sheriff Forbes y el padre de Bonnie se pusieron en pie con el pánico visible en sus ojos. Sacando sus armas.
-Eso no lo lastimará y solo lo cabreareis más –dijo Rebekah mirando al alcalde y a la Sheriff.
-Mierda –Damon se despertó para ver a un gran lobo negro mirándolo.
-No, Klaus no –dijo Caroline empujando a Damon hacia el sofá-. No te perdonaré si lo matas.
El gran lobo negro gruñó y salió corriendo de la casa.
-Que he hecho –dijo Caroline-. Probablemente va a matar a alguien.
-Quieres decir a todo el pueblo –dijo Damon.
-Mi hermano ha tenido berrinches peores que éste, Señora Forbes. Lo encontraré, no debería ser muy difícil –dijo Elijah.
El grupo vio como el original mayor se iba dejándolos a solas con Rebekah y Kol. Caroline sabía que Kol haría algo estúpido.
-Lo ves te dije que saltarás sobre Klaus cuando tuviste la oportunidad –bromeó Kol.
Caroline siseó-. Cállate. No me gusta Klaus.
-¿Qué era eso de tener sexo híbrido con Klaus? –preguntó Kol.
Todos abrieron los ojos y algunos jadearon. Damon se rio pero su madre no se veía muy contenta.
Caroline se recordó a si misma que tenía que matar a Kol cuando tuviera la oportunidad. Su madre probablemente nunca lo dejaría pasar.
LOR
Klaus gruñó mientras corría más rápido por el bosque. Sus grandes patas hacían un suave sonido mientras golpeaba el suelo del bosque.
Los oscuros árboles pasaban por su lado y la luna brillaba intensamente en el cielo oscuro. Su oído buscaba cualquier signo o movimiento cerca de él y sus ojos oscuros miraban fijamente a la oscuridad.
Estaba buscando una presa. Esa fue una de las razones por las que se fue. No quería quedarse porque temía lastimar a Caroline. Ahora mismo estaba tan cabreado. Todo lo que quería hacer era hincar el diente en la víctima más cercana que pudiera encontrar.
De repente se detuvo cuando llegó a un estanque que estaba a su izquierda. La luz de la luna iluminando el centro del claro. Sus ojos se dilataron mientras miraba a su alrededor. De repente escuchó un pequeño grito delante de él.
Klaus mostró sus colmillos de híbrido y caminó lentamente cerca del claro hacia los árboles. Siguió caminando hasta que vio a otro lobo gruñendo y rugiendo hacia algo en un árbol. Klaus miró hacia arriba para ver a una chica joven no más de catorce años intentando escalar hasta la parte más alta del árbol. Podía oler el miedo de la chica. Era embriagador. Klaus vio como el tonto lobo intentaba saltar hacia una de las ramas más bajas. Como si pudiera sostenerlo. ¿Qué esperaba el lobo? Klaus gruño irritado. Más que eso, quería una pelea. No le importaba con quien fuera.
El lobo se dio la vuelta para ver a Klaus. Klaus corrió y se quedó delante del lobo en cuestión de segundos. El lobo gris le gruñó. El lobo probablemente estaría pensando que le iba a quitar la comida, pero se dio cuenta de que solo era la mitad de eso. Notó la marca en la cara del lobo debajo de sus ojos derecho. Sabía que era un símbolo, era un clan llamado "Moon-Soul". Sabía que el clan no solo buscaba comida, especialmente en luna llena. Estaban buscando victimas para sacrificar.
Klaus arremetió contra él, pero se detuvo cuando una rama de árbol se rompió cerca de él. La chica joven cayó al suelo. El lobo gris se dio la vuelta y se lanzó hacia la atemorizada chica. Klaus nunca había visto a nadie tan espantado como ella. Era joven y por alguna razón no quería sentir como la lastimaba.
A Klaus le llevó un momento darse cuenta de que el lobo gris tenia los dientes en el cuello de la chica. Klaus saltó y apartó al lobo gris de la chica. Klaus atacó al lobo.
-Niklaus.
Klaus se dio la vuelta con la sangre cubriendo su pelaje. Gruñó molesto, pero estaba contento de que Caroline no hubiera ido a buscarlo. Klaus se transformó y Elijah le acercó un par de pantalones y una camisa-. Gracias, hermano.
-Ni me lo menciones. Espero que se te haya pasado tu pequeño berrinche –dijo Elijah.
Klaus gruñó molesto-. No intentes ponerme a prueba, especialmente después de lo que hiciste, aliándote con ella y dejando que se salga con la suya.
-Es tu compañera. Si quieres que te ame, no estás haciendo un buen trabajo –dijo Elijah.
Klaus estaba a punto de gritarle cuando escuchó un susurro.
Elijah miró a su alrededor y localizó a la joven chica entre los árboles intentando gatear para alejarse. Elijah apareció delante de ella y la chica gritó-. No, shh todo irá bien –Elijah le cogió la cara suavemente y sus ojos se dilataron-. Te pondrás bien, no voy a lastimarte.
Klaus se colocó de pie a su lado-. Parece que tienes un horrible corte, amor –Klaus mordió su muñeca y la acercó a la boca de la chica-. Eso es.
Klaus sonrió y Elijah no estaba seguro de que pensar. Pensó que iba a matar a la pobre chica. Quizás Caroline lo estaba cambiando.
Klaus la soltó y la herida en su cuello desapreció-. Ve a casa y no recuerdes nada de esto.
La chica asintió y corrió para salir del bosque.
-¿Te sientes mejor hermano? –dijo Elijah.
-Un poco, pero encontré a otro miembro del clan "Moon-soul". Tenemos que atrapar a uno y descubrir que están haciendo aquí –dijo Klaus.
-¿Qué sugieres? –preguntó Elijah.
-Que encontremos a alguien que haga de anzuelo–dijo Klaus.
-¿A quién sugerirías para eso? –preguntó Elijah.
Klaus sonrió.
LOR
-Cállate, Kol –Caroline estaba a punto de arrancarle el corazón.
-¿Qué? Solo estaba diciendo la verdad sobre lo que escuché. Además me estaba preguntando como funcionaba eso si él es un lobo y tú…
-Eww, deja de ser un asqueroso Kol –espetó Rebekah.
-Si, por favor detente antes de que te mate –espetó Caroline-. ¿Habéis visto a Tyler? –le preguntó a su madre.
-No. ¿Por qué? ¿Pasó algo? –preguntó su madre.
Caroline tragó en seco. No le contaría a su madre el horrible incidente con Tyler y Klaus. Quería olvidarlo como si nunca hubiera ocurrido-. No creo que vaya a volver por un tiempo. Klaus le obligó a que se marchara.
-Oh cielo –su madre la acercó para abrazarla.
-Creo que todos deberíamos salir de aquí -dijo Bonnie.
-¿Por qué querrías hacer eso? –dijo Kol apareciendo delante de ella-. Todos podéis quedaros aquí. Tenemos espacio suficiente.
-¿Por qué? ¿Para qué puedas matarnos mientras dormimos? –dijo Damon.
-Quizás a ti, pero tengo cosas más importantes en las que pensar –Kol corrió hacia la radio y la encendió.
Kol se acercó a Bonnie y le tomó la mano-. ¿Me concedes este baile?
Bonnie frunció el ceño-. No.
-Si –dijo Kol.
-No –dijo Bonnie lo lanzó contra el suelo. Se sentó molesta mientras su padre fulminaba con la mirada a Kol.
Kol se dio cuenta de eso así que se sentó al lado de Bonnie-. Supongo que merecía eso.
Bonnie no entendía porque estaba vinculada al original más loco de todos.
-¿Por qué te gusta mi hija? Hay muchas más chicas entre las que puedes escoger –preguntó el padre de Bonnie.
-Como dije antes, no fue mi elección, pero me alegro que sea así. Me gusta su hija porque es desafiante y captó mi interés –dijo Kol.
Su padre suspiró molesto-. No le gustas así que sugiero que encuentres a alguien más.
Kol lo miró fijamente molesto. A Bonnie no le gustaba la mirada que le estaba dando a su padre-. Ni se te ocurra Kol.
-Pensaba que podíamos pasar un buen rato –dijo Kol.
La puerta se abrió y Caroline miró hacia él. Klaus la fulminó con la mirada, pero no dijo nada.
-Encontré a otro miembro del "Moon-soul". Están en el pueblo buscando sacrificios.
-Parece divertido –dijo Damon-. ¿Cuándo iremos de caza?
-Me alegro de que aceptes la oferta, Damon. Estaba pensando en que serias el anzuelo perfecto –dijo Klaus.
-¿Qué? –dijo Damon.
-Prepárate mañana por la noche, ahora todo el mundo fuera de mi casa –dijo Klaus saliendo del cuarto de estar.
-Eso es una buena señal. No ha matado a nadie aun -dijo Damon.
Elena rodó los ojos-. Vámonos.
Todos se levantaron y se fueron excepto Caroline que decidió quedarse. No quería que Klaus se volviera loco y fuera a por sus amigos.
Kol y Rebekah también se marcharon de la casa.
-Caroline –su madre se puso de pie a su lado.
-Estaré bien. Estoy segura –dijo Caroline. La abrazó y vio cómo se fue. Elijah cerró la puerta y volvió hacia la casa.
Caroline se quedó de pie hasta que escuchó un grito. Corrió buscando para ver de dónde provenía el sonido. Abrió la puerta y vio a Klaus sacudiendo a Celeste. Caroline corrió hacia él y lo apartó de la bruja.
Celeste cayó al suelo jadeando en busca de aire.
Klaus gruñó a Caroline-. No me has dejado otra opción –Klaus corrió hacia la celda y arrastró a Celeste-. Quiero que rompas la compulsión que Caroline me ha puesto permanentemente.
-No puedo -dijo Celeste.
-No me mientras –gruñó Klaus cogiéndole del brazo-. Sé que es posible y si no lo haces, mataré a tu hermana.
-No, por favor –dijo Celeste.
-Klaus detente. ¿No ves que lo que estás haciendo está mal? –gritó Caroline.
-Entonces hazlo, Celeste.
Con las lágrimas cayendo por su cara, Celeste pronunció unas palabras que causaron que las velas se encendieran.
Caroline quería detenerla, pero Klaus la cogió sujetándola por los brazos-. Te quedarás aquí y no te moverás.
Caroline frunció el ceño cuando se dio cuenta de que no podía moverse. El hechizo funcionó. Bajó la mirada para encontrarse con Celeste que casi no podía mantenerse de pie.
Klaus bajó la mirada hacia Celeste, cogiéndola del brazo y levantándola.
-Klaus, por favor no. Solo estaba haciendo lo que le pedí que hiciera –dijo Caroline.
Klaus se quedó de pie decidiendo si matar o no a la bruja. Miró a Caroline que le estaba suplicando que no lo hiciera. Soltó a Celeste dejando que cayera al suelo.
-Este es tu último aviso Celeste. No me decepciones otra vez –Klaus tomó a Caroline de la mano-. Vámonos, amor. Tenemos mucho de qué hablar.
Caroline no dijo nada mientras subía las escaleras hasta su habitación. Él la soltó-. Si es así como intentas enamorarme. Entonces intenta otra cosa. Tu falso encanto no va a funcionar.
Caroline no lo vio venir cuando Klaus corrió hacia ella tomándola del cuello. La sujetó contra la pared mientras Caroline intentaba respirar. Caroline lo miró fijamente a sus ojos azules violentos y cegados por la furia.
-Te estoy advirtiendo, amor. Si no te callas puede que utilice la compulsión para que te despidas de tus emociones –siseó Klaus.
-No te atreverías –jadeó Caroline de repente cayendo al suelo.
-¿Estás intentando ponerme a prueba, un bebé vampiro? –Klaus se acercó a ella mientras se ponía de pie contra la pared. Le sujetó los brazos por encima de su cabeza.
-No lo hagas –dijo Caroline asustada.
Klaus besó suavemente su cuello y su cara-. No, no lo haré, porque eres mi luz. Sin ti solo habría oscuridad. Pero hay peores cosas que puedo hacer.
Caroline jadeó cuando él presionó su cuerpo contra el de ella-. Pero eso no significa que no consiga lo que quiero –presionó sus labios contra los de ella. Klaus introdujo su lengua y la besó desesperadamente. Ella abrió los ojos mientras él presionaba más su cuerpo contra el de ella. Le soltó la muñeca y la tomó de la cara. Caroline luchó por ser dominante, pero se dio por vencida y se perdió en el beso. Su agarre sobre ella era poderoso y quedó cautivada completamente. Ella jadeó en busca de aire cuando él le mordió el cuello-. Detente.
-¿Por qué? Te gusta cuando te muerdo. Puedo sentirlo –dijo Klaus dejando un rastro de besos por su cuello.
Caroline podía sentir como el veneno atravesaba su piel. Su vista empezó a nublarse-. Por favor suéltame –no podía amar a un hombre como ese. Él podía cambiar si quisiera, pero ella ya no estaba tan segura. Su pulso se aceleró cuando él acarició y succionó su garganta. Él se apartó y lo siguiente que ella sintió fue su sangre gotear por su boca. Sujetó su muñeca y bebió durante un minuto.
-Es suficiente amor –Klaus la cogió y la sentó en su mesa-. Te sientes bien amor.
-Gilipollas –dijo Caroline.
Klaus se rio-. Debería castigarte por eso, pero tengo una idea mejor –la cogió de las piernas e hizo que rodeara su cintura y la acercó-. Antes de que nos vincularan, me di cuenta de que era lo que hizo que volviera a ti. Desde que te di mi sangre no podía sacarte de mi mente.
-Qué suerte para ti, porque yo no siento lo mismo –dijo Caroline.
-No me mientas –Klaus le cogió la cara y sus ojos se dilataron-. Dime la verdad amor.
-Está bien, me sentía obligada por ti. Me gustabas, pero siempre lo arruinabas cuando matabas a alguien –dijo Caroline.
-Y no importaba lo que hiciera, no podía olvidarte-. ¿Tú puedes amor? –ronroneó Klaus cruelmente mientras trazaba su cuello y su brazo con la mano.
De ninguna forma admitiría eso delante de él. Además, estaba empezando a cabrearla. Sus ojos se oscurecieron y sus colmillos crecieron. Ella gruñó y lo empujó contra el suelo. Pasó por su lado molesta-. Cállate –Caroline fue hasta la puerta pero Klaus la detuvo. Sus ojos eran negros y dorados y ella se tensó preguntándose que vendría después.
-No te alejes de mí –gruñó.
-No intentes que sea alguien que no soy –gruñó también Caroline.
-No tengo que hacer nada. Está en tu sangre. Solo te lo estás negando a ti misma, amor –dijo Klaus.
-Cállate –dijo Caroline.
-Oblígame –gruñó Klaus.
Caroline lo miró. Parecía como si se estuvieran alejando. Los ojos de Klaus aun eran homicidas y Caroline quiso encontrar una estaca y clavársela. Caroline saltó y Klaus se apartó. La cogió de la cintura y la puso contra el suelo.
Klaus la besó y la rubia gimió desde el fondo de su garganta. Movió la cabeza, pero Klaus le sujetó la mandíbula para profundizar el beso. Él se movió unas cuantas veces haciendo que gimiera. Lo odiaba.
Klaus bajó la mirada hacia su compañera que estaba acostada debajo de él. Llevaba puesto un vestido amarillo. Subió las manos hasta que alcanzó su cuello y la cuerda que sujetaba su vestido-. Esta es tu oportunidad para detenerme amor antes de que te de placer aquí mismo en el suelo.
La puerta se abrió lentamente y Klaus gruñó molesta.
-¿Es así como tienes sexo con tu compañera? Siempre pensé que sería al estilo perrito –dijo Kol apoyándose en la puerta.
Caroline se sonrojó, pero nadie pareció darse cuenta porque Klaus salió de encima de ella y derribó a Kol. Caroline se sentó aliviada. Lo que fuera que la poseyó a hacer eso fue estúpido. Se alegraba de que le hubiera detenido de cometer un gran error.
Aunque en el fondo de su mente se preguntaba cómo habría sido si hubiera tenido la oportunidad con Klaus. No podía dejar ni siquiera que su mente pensara en ello. Él era su enemigo. ¿En que estaba pensando?
LOR
Katherine estaba limpiando la habitación cuando escuchó un ruido en el pasillo. Con un vestido morado puesto abrió la puerta y miró hacia el pasillo. Cuatro puertas más abajo vio a Klaus derribar a su hermano pequeño. Tenía una estaca en una mano. Estaba a punto de salir corriendo de ahí, pero Elijah apareció ante ella.
-Quédate aquí. Yo me encargaré –entonces Elijah apareció delante de sus hermanos.
Katherine vio como Elijah se encargaba de la situación sin violencia. Se recostó cuando Klaus la miró fijamente. Se retiró y fui hacia la habitación. Jadeó cuando Kol apareció de repente ante ella.
-Así, que ésta es la chica que le gusta tanto a mi hermano –Kol la miró de arriba abajo.
-Tú debes ser el hermano pequeño -dijo Katherine.
-Sí y el que está más bueno -dijo Kol.
Katherine se echó a reír-. Eres muy modesto.
-Sí, y podría contarte historias que te harían sonrojar durante días si…
-¿Kol, que estás haciendo? –dijo Elijah.
-Solo estaba conociendo a tu doppelgänger –dijo Kol.
-Si estás aburrido Kol, porque no vas a buscar a tu bruja –dijo Elijah.
-Buena idea –dijo Kol desapareciendo de la habitación.
-¿Estás bien, Katherine? –le susurró Elijah, su boca cerca de su oreja derecha.
-Sí, estoy bien –Katherine tembló cuando su mano se deslizó por su brazos. No estaba segura de porque se sentía tan extraño. Sentía como si le faltara algo de su vida. Amaba a Elijah, pero se preguntó porque había partes que había desparecido de su vida pasada. Lo ignoró mientras Elijah la levantaba y la cargaba hasta el cuarto de baño. La sentó en el lavado.
Katherine se sonrojó cuando le cogió las piernas y las colocó alrededor de su cintura-. ¿Katherine confías en mí? –preguntó Elijah con voz calmada.
-Si…si –Katherine estaba completamente hipnotizada por él. Elijah era hermoso y deseó recordar más sobre su pasado.
-¿Qué pasa? –preguntó Elijah notando algo diferente en ella.
-No sé quién soy. Siento que me falta algo –dijo Katherine.
Elijah la miró fijamente. La amaba, pero no la quiera así. Echaba de menos a esa chica maliciosa y mentirosa que solía conocer.
-Estoy seguro de que recordaras pronto –Elijah la atrajo hacia él y la besó suavemente-. Eres tan hermosa.
Fue dejando un rastro de besos en el lado izquierdo de su cuello. Katherine cerró los ojos, mientras sentía el calor y el deseo. Ella le agarró del pelo y lo besó-. Te deseo.
Elijah sonrió.
LOR
Kol se acostó en la cama mirando el techo. Estaba aburrido y deseaba tener algo de entretenimiento. Escuchó un sonido que le era familiar en el piso de arriba y la doppelgänger gritó de placer. Kol rodó los ojos. Como si su hermano fuera tan bueno-. Tengo que salir de aquí.
Kol se marchó de la casa y fue hasta el bar más cercano. Caminó y vio a Bonnie, Elena y a los hermanos Salvatore sentados en una mesa. Sonrió y se acercó hacia ellos-. Hola señoritas.
-¿Qué estás haciendo aquí? –preguntó Bonnie.
-Intentando encontrar algo de entretenimiento. Además, no quiera quedarme y escuchar a mi hermano mayor follarse a la doppelgänger.
Damon escupió su bebida. Stefan miró fijamente a Elena.
-Estaba hablando de Katherine –Kol se sentó al lado de Bonnie-. Y Caroline está bien, pero sabe cómo montárselo.
-Caroline nunca se acostaría con Klaus –dijo Elena molesta.
-No, pero estuvieron a punto de hacerlo además de succionarse los labios antes de que interrumpiera –dijo Kol.
-Están vinculados esa es probablemente la razón –dijo Elena.
-¿Por qué estás aquí de todas formas? –preguntó Damon molesto.
-Estoy aquí para entretenerme. Quizás podría entretenerme bailando contigo, señorita Bennett –preguntó Kol.
-No, vete –dijo Bonnie.
-Ves a esa castaña de allí. Es mi cena, si no bailas conmigo -dijo Kol.
-Así que, ahora acudes a las amenazas para conseguir mujeres. Buena suerte con eso –dijo Damon.
Kol se recordó a si mismo romperle el brazo la próxima vez que viera a Damon.
Bonnie fulminó con la mirada a Kol-. Está bien, pero mantén las manos para ti mismo –se levantó y tomó su mano.
Kol le colocó una mano en la cintura y la otra en el hombro-. ¿Cuáles son tus planes para esta noche, hermosa?
-Cosas normales como dormir –dijo Bonnie.
Kol sonrió satisfecho-. ¿Sabes que tienes unos ojos sexys, Bennett?
-¿Es así como le pides una cita a una chica? –peguntó Bonnie.
-No, solo estoy diciendo la verdad. Además, no dirías eso si me dejaras mostrarte lo que puedo hacer a ese cuerpo perfecto que tienes –dijo Kol.
Bonnie rodó los ojos-. Estoy segura de que no necesito que me lo cuentes.
-Pero una vez que tengas una parte de mí nunca querrás dejarme marchar, porque estarías gritando mi nombre todas las noches, cariño –dijo Kol.
Bonnie se sonrojó y apartó la mirada.
-Mira eso, conseguí un sonrojo de mi amada bruja –dijo Kol.
-No me sonrojo.
-Sí que lo haces –dijo Kol.
-No lo hago.
-Sí, sí que lo haces –Kol la atrajo hacia él y la besó en los labios.
Bonnie abrió los ojos. Jadeó apartándose de él. Le abofeteó y se alejó.
Kol vio cómo se marchaba sorprendido. ¿Qué había hecho mal?
Bonnie deseó no haberlo abofeteado. Tan pronto como lo hizo fue como si se hubiera a bofeteado a sí misma. Ahora le dolía la cara. ¿De verdad estaba pasando esto?
-Me voy a casa –le dijo Bonnie al grupo.
-Iré contigo –dijo Elena.
Stefan y Damon las siguieron.
Kol se quedó sentado tristemente. Tenía que pensar en una forma de que Bonnie se quedara con él. Kol suspiró molesto. Se fue del bar y se metió en su coche. Cuando llego a casa se encontró a Rebekah leyendo un libro cerca de la chimenea. Se acercó a Rebekah y le quitó el libre-. ¿Qué es esto?
-Devuélveme el maldito libro –dijo Rebekah.
Kol miró la cubierta-. Cincuenta sombras de Grey.
-Devuélveme eso –Rebekah lo persiguió alrededor del sofá.
-Estoy aburrido y quiero saber qué es esto –Kol empezó a leer-. ¿Qué dem…. Por favor puedo hacer algo mejor que esto.
Rebekah le quitó el libro-. Puedes leerlo cuando termine.
Kol sonrió cuando vio Elijah bajar las escaleras con unos pantalones y una camiseta.
-Hey Elijah, Rebekah tiene algo que te puede interesar –dijo Kol con una sonrisa.
Elijah lo miró fijamente-. ¿Y que podría interesarme, querido hermano?
Kol acercó a Elijah hasta el cuarto y le cogió el libro a Rebekah otra vez.
-Estúpido estaba leyendo eso –dijo Rebekah.
-Queremos darte esto porque creo te dará unas indicaciones para la cama –Kol se rio.
Elijah le dio la vuelta al libreo-. ¿Qué demonios es esto?
-Es un libro pornográfico querido hermano. ¿Qué pensabas que era? –dijo Kol.
Rebekah le quitó el libro-. Dame eso.
-Eso no fue bonito, hermano –dijo Kol.
-Oh, cállate –dijo Rebekah.
-Está bien, apuesto a que Klaus querría ver este libro –dijo Kol notando que Caroline se acercaba vestida con un albornoz.
-¿Darle a Klaus qué? –dijo Caroline.
Rebekah gruñó. Se levantó y le tendió el libro a Caroline. Entonces se marchó del cuarto.
La cara de Caroline enrojeció al leer la portada del libro-. No te atrevas. Sabes lo loco que está y si le das alguna idea será peor para mí –espetó.
Kol le quitó el libro a Caroline y subió corriendo las escaleras.
Caroline gruñó y corrió detrás de Kol. Maldito. Si le daba el libro a Klaus no habría nada que la locura de Klaus no hiciera. Lo peor de todo esto, temía enamorarse de él. No quería enamorarse de él.
Eso la arruinaría. Sabía que lo haría. Caería en la oscuridad y nunca querría volver.
Eso era lo que más temía de todo.
