Capítulo 7

Un respiro.

OoOo - En alguna parte

Era de noche y la habitación estaba sumida en completo silencio y casi total oscuridad. De no ser por unas ventanas que daban al exterior por las cuales se colaban unos débiles rayos del sol, no se podría ver nada. El silencio fue interrumpido por el ruido de una copa al estrellarse al suelo.

-¡IDIOTAS!- grito una mujer mirando a unas figuras arrodilladas.- ¡Serán estúpidos! ¡Les dije que no era buen momento para infiltrarse! ¡¿Se los dije o no se los dije?!

-P-pero mi señora….- comenzó a hablar uno… Solo para que el lugar donde estaba arrodillado fuera envuelto en oscuridad y desapareciera sin darle tiempo a gritar o a exclamar algo. El resto que estaba bajo aún más la cabeza.

-¿Alguien más desea hablar? – ninguno se atrevió. Todos apreciaban su vida lo suficiente para no discutir. La mujer volvió a sentarse ya que se había levantado para lanzar su copa.- Debemos esperar. Nuestra Señora aún no tiene fuerzas, ni energía para despertar. El sello aún no está debilitado… ¿Cómo van las preparaciones?

-Todo va bien Señora.- hablo una de las figuras- El grupo seleccionado se ha infiltrado exitosamente, y pronto cumplirá sus órdenes.

-Perfecto… Comiencen los preparativos para la segunda parte. No por nada hemos observado silenciosamente este momento. El tiempo ha llegado para despertar a Nuestra Señora de la Oscuridad.

OoOo – Japón, Tokyo. Mansión Kido.

Dejó su bolsa en una mesa junto a su espada para volver a darle una mirada a la habitación. Parecía enorme. Más grande que el lugar que le habían dado en el Santuario. El lugar, la ciudad… Todo la mareaba un poco. Demasiadas cosas juntas. Y sumado a eso, la manera de transportarse desde el Santuario hasta ese lugar… Sintió un breve escalofrío. Nunca más lo haría. No se volvería a subir a una de esas máquinas extrañas. Mejor usaba algo de su poder, pero ¿un avión? ¡Ni hablar!

Se sentó en la cama mientras suspiraba y luego se dejó caer de espaldas. Cerró los ojos para descansar su cuerpo y mente unos instantes. Justo comenzaba a relajarse cuando alguien golpeó la puerta. Masculló un poco, quería dormir, quería descansar y olvidarse de todo por unos miserables minutos.

Junto voluntad para levantarse y abrir la puerta… La persona que estaba detrás era nada más ni menos que Shun.

-Hola…- la saludo- ¿Cómo te sientes?

Se había quedado algo preocupado al verla en el avión, la guerrera si bien siempre había mantenido una apariencia fuerte pero en esa oportunidad… Pudo verla como lo que era: una chica (mujer) que claramente no conocía muchas cosas.

-Estoy bien, no te preocupes tanto.- le sonrió divertida. Había notado que él se preocupado.- Eso sí, te juro que no vuelvo a subirme a un avión en lo que me queda de mi vida…

Ambos se rieron ante esas palabras. No era la primera vez que ella lo decía…

-Bueno… -Andrómeda pareció dudar un poco.

-¿Qué sucede?- le preguntó al verlo dudar. Era algo extraño verlo así.

Shun se rio algo nervioso al ser un poco descubierto. La verdad era que no sabía realmente cómo preguntárselo, y ni había podido pedirle consejo a los demás. Seiya no era en absoluto una figura a quien recurriría, Hyoga y Shiryu a quienes podría haber podido pedir consejo… Estaban ocupados. Y su hermano había desaparecido fiel a su costumbre. ¡Ni siquiera era que iba a pedirle algo fuera de lo común! Al ver la mirada expectante de la pelinaranja, se aclaró un poco la garganta.

-Nada grave… Solo me preguntaba… Si quisieras…

Atalaya lo miro unos momentos y no pudo evitar comenzar a reírse. Shun la miro un poco desconcertado y quizás, un poco dolido. ¡Él estaba peleando por preguntarle algo y ella se largaba a reír!

-¡Oye! – se quejó finalmente.

-¡Lo siento!- se llevó unas manos a la boca para intentar no reírse, pero no lograba evitarlo. De a poco se calmó, pero mantuvo la sonrisa divertida- Es que… Es gracioso ver a un caballero trabarse con las palabras…

-No es gracioso…. – suspiro algo resignado

-Como digas… ¿Y qué me ibas a preguntar?

-Bueno…-esta vez decidió que no volvería a darle motivo de risa, ya bastante había tenido con lo de hace unos momentos.- Quisiera saber si te interesaría recorrer la ciudad…

Algo bueno tenía que salir de haber acompañado en algunas ocasiones a June o a las amazonas. Sabía de algunos lugares relativamente tranquilos…

Eso la tomo totalmente desprevenida. ¿Recorrer la ciudad? Apenas si había visto la parte de afuera de la mansión… Y francamente algo le decía (afortunadamente no era esa voz molesta que solía armarle líos existenciales) que no le gustaría, pero también sabía que debía salir y no encerrarse….

-Bueno… Supongo que no estará mal salir un poco… Pero… no usaremos esa cosa… ¿verdad?

Esta vez fue Shun quien se rio un poco.

-No. No lo haremos, solo caminaremos así que tranquila.- le aseguró.

OoOo – Grecia – Santuario de Athena

Habían pasado unos días desde que se había decidido que la diosa regresara a su casa en la ciudad junto con los caballeros de bronce y su amiga Atalaya. Y aunque había tenido la posibilidad de irse, había decidido quedarse por una cuestión lógica: quería asegurarse que no hubieran más espías.

Aunque estaba casi segura que algún otro dios le estaba jugando alguna broma porque justo le había tocado recorrer el Santuario con ese sujeto. No sabía cómo tratarlo, no sabía qué decirle. Y su amiga no estaba para ayudarle a inventar una excusa para no tratarlo.

-¿Tanto me odias? – La pregunta la tomó por sorpresa.- ¿O es que me guardas rencor por aquella vez?

En efecto Camus sabía que ella estaba enojada… Quizás demasiado molesta con él, y lo había evitado las veces que había podido. Agradecía al Patriarca por ponerlos juntos y así tener la oportunidad de hablar, aunque ella no estuviera bajo sus órdenes había obedecido en señal de buena voluntad.

-No…-dijo finalmente Weiss- No te odio.

Por más que le pesare, no podía odiarlo. Se había enterado de los detalles pero aun así… Por alguna razón le disgustaba las cosas.

-¿Entonces? ¿Por qué me evitabas cuando quería hablar contigo?

-¡Yo no…..!

Acuario la miro con una ceja levantada y ella no pudo terminar su frase. Obviamente iba a mentir. Sí lo había estado evitando usando a su amiga como excusa, y luego intentando encontrar otras cosas para no tener que enfrentarlo.

-Si no me odias y, según tú, no me evitabas… No entiendo por qué recién ahora he podido hablar contigo.

No recibió respuesta. La pelirroja simplemente optó por la solución más fácil: comenzar a caminar más rápido. Pero no se esperó que él la detuviera tomándola del brazo.

-Ya basta, Weiss. Si tienes que decirme algo, dilo de una vez. No te comportes como una niña.- Quizás no era la mejor manera de decirlo, pero ya estaba harto de ser ignorado, de ser tratado como si no existiera. Y de que ella buscara excusas donde no las había. Esto debía terminar.

-No tengo nada que decirte. No te debo explicaciones, ¿por qué debe importarte lo que yo haga o deje de hacer? No somos nada.

Ante esas palabras ambos se quedaron en silencio unos momentos. Como si fueran palabras que no debían pronunciarse, o como si el simple hecho de decirlas estableciera un límite que a ninguno le gustaba. Pero él no iba a aceptarlo, no iba a decir en voz alta que sí le importaba lo que pasaba. Y que eso de ser ignorado le disgustaba como nunca antes.

-Somos aliados…- fue su única excusa.

Pasó unos momentos que hicieron que el caballero pensara en volver a indagar, pero no habló. No lo hizo porque de repente ella había volteado y por primera vez en meses, podía volver a ver esos ojos de fuego...

-¡Bien! ¡¿Quieres saber?! ¡ERES UN ESTUPIDO! ¡UN TARADO! ¡UN TREMENDO IMBÉCIL!- comenzó a gritarle mientras se soltaba- ¡¿CÓMO SE TE OCURRIÓ SEMEJANTE ESTUPIDEZ?! ¡PODRÍAS HABER MATADO TU MALDITA Y ESTÚPIDA ALMA! ¡Y AHÍ NI HADES NI ZEUS PODRÍAN HABERTE AYUDADO TREMENDO PEDAZO DE IDIOTA! ¡¿Y QUE HUBIERAS HECHO SI ELLA NO TE PERDONABA?! ¡¿SI EFECTIVAMENTE TE DEJABA EN EL OTRO MUNDO?!

Entonces comprendió. El enfado no venía por lo sucedido aquella vez. Era por otra cosa... La había preocupado. Aunque pronto comenzó a entender la otra razón por la cual debía tener cuidado: el ambiente comenzaba a ponerse pesado, y más caliente con cada palabra… ¡Ella estaba encendiendo su cosmos sin darse cuenta! Tuvo que encender su propio cosmos para protegerse, y aunque sabía que quizás alertaría al resto era eso o quemarse.

-¡De acuerdo! ¡Entendí! ¡Cálmate!- le pidió

-¡¿CÓMO DEMONIOS QUIERES QUE ME CALME SI TU ERES TAN IRRESPONSABLE QUE APENAS PUEDES CUIDARTE A TI MISMO?!

No pudo evitar sentirse contento al verla de ese modo. Después de todo, al parecer no lo odiaba realmente. Solo cuando unas ramas cerca se prendieron fuego supo que debía detenerla, o calmarla antes de que las cosas se salieran de control.

-¡Oye! ¡Yo no soy tan irresponsable! – Se quejó pero la tomo nuevamente del brazo y la obligo a mirarlo bien.- Sé cuidarme. Tranquilízate… Confiábamos en nuestra Diosa, y decidimos arriesgarnos por ella en aquel entonces, era eso o quedarnos sentados cruzados de brazos mirando como Hades la atacaba.

-De todos modos…. ¿Y si…?

-Ya deja de preocuparte por eso… Vas a incendiar todo.-le dijo finalmente alzando una ceja y señalando la rama que había congelado para evitar que se esparciera el fuego, aunque comenzaba a derretirse.

Cuando Weiss miró hacia la rama no pudo evitar ruborizarse de la vergüenza. ¿Qué demonios estaba haciendo? ¡Se suponía que ella era la más controlada!

OoOo – Ciudad de Tokyo.

Tragó saliva al ver la imagen. Demasiada gente. No se comparaba en nada a lo que estaba acostumbrada, de hecho ni siquiera se asemejaba al pueblo que estaba cerca del campamento. Primero que nada, demasiado ruido. Esas cosas con ruedas iban más rápido de lo que parecían. Después, música por donde mirara.

Definitivamente NO le gustaba el lugar. Demasiado de todo. ¿Cómo rayos alguien podía vivir ahí? Y por si fuera poco, el aire se sentía pesado, había pocos árboles y había pocos espacios verdes. Estaba casi segura que si María estuviera ahí, le daría un ataque.

-¿Estas bien?

-¿Ah? – la voz la había sacado de sus pensamientos y miró hacia el lugar de donde provenía solo para ver a Shun. Se sintió algo tonta, ¿en que estaba pensando? No podía dejarse abrumar por algo tan simple…Se aclaró levemente la garganta.- Sí… Lo estoy.- intento sonar lo más convincente que pudo.

"Mentirosa." Pensó para sus adentros, pero no se lo dijo. Solo le sonrió con calma y le indicó por donde seguir caminando. Al parecer la ciudad era algo nuevo para ella, se le notaba en su actitud y su forma de moverse, de modo que era casi imposible ocultarlo a menos que fuera demasiado buena actriz. Cosa que obviamente no lo era.

Tardaron un poco en moverse de su lugar, ya que él esperaba que ella se terminara de acomodar y de sentirse cómoda para comenzar a recorrer algunos lugares. La primera vez que le intento explicar algo, noto que a Atalaya no le gustaba sentirse fuera de lugar y por lo tanto el explicarle cosas que a él le parecían básicas (como por donde cruzar la calle, qué significaban esos faros con tres luces), la ponían incomoda. Por un instante pensó que quizás no había sido la mejor manera de pasar tiempo realmente (siendo sinceros, nunca habían estado así).

Decidió guiarla y mostrarle de manera menos directa las cosas. Y que mejor lugar para mostrarle que un pequeño parque dentro de esa jungla de cemento. Eso cambio absolutamente todo.

-¡Vaya! No sabía que podía existir un lugar así por acá…- comentó Atalaya mientras miraba alrededor, quizás no era un gran "bosque" pero al menos era verde.- Realmente el aire aquí se siente mucho más liviano.

Shun se rió levemente al verla recorrer un poco el parque. Iba a tener que agradecerle a la señorita Saori por darle ese consejo, de llevarla a ese lugar para que se relajara ante el escenario tan desconocido como lo era la ciudad.

Pasaron unas horas para que Atalaya terminara de relajarse totalmente

Habían pasado un buen tiempo durante el paseo. Shun le había mostrado buenos lugares y hasta le había comprado algo de ropa (nunca supo que realmente podían conseguirse tantas cosas)

-Es bueno poder estar así… A veces creo que eres el único que entiende las cosas… El resto, solo malinterpreta todo.-suspiro

-¿Y por qué no les dices la verdad? – comentó de pronto

-¿De qué me serviría? No me escucharan en absoluto…- se quejó levemente mientras tomaba su vaso con jugo para darle unos sorbos.

Shun solo sonrió. Sabía que sus amigos, especialmente Hyoga y Seiya estaban muy confundidos con la situación y no terminaban de entender la razón de mandar a alguien más. Shiryu… Bueno, el dragón era el más calmado de todos así que simplemente había dicho que prefería esperar a que Atalaya hablara y explicara mejor.

-Sé que te escucharan, no son tan malos en verdad… Quizás Seiya sea solo algo… -dudo por unos momentos decir que se precipitaba- algo cabeza dura.

-¿Algo? Por lo que vi es MUY cabeza dura- y tuvo que casi morderse la lengua para no llamarlo cabeza hueca por todas las tonterías que lo había hecho hacer...

-Bueno… pero es de buen corazón, y no debes preocuparte- la tranquilizo sonriendo mientras también tomaba algo de su vaso- Si se los explicas bien, y bien ellos entenderán. No son malos…

Permaneció callada unos momentos pero luego suspiro. Tenía razón. Tampoco podía pasarse mucho tiempo sin hablar.

-Haré el intento…- era lo único que podía prometer al respecto.

OoOo – Semanas después

-¿Todavía no has hablado con ellos?

La pregunta la desconcertó totalmente. Sobre todo por la identidad de quien había venido. Saori estaba al tanto de la pequeña "rivalidad" que existía en la casa entre los de bronce (a excepción de uno) y Atalaya. La guerrera solo desvió la mirada de la revista y miro a la diosa

-Bueno…. No realmente…

-Sería buena idea que les comentaras qué sucede en verdad. Aún a los demás no les has dicho todo ¿no?

Tragó saliva y dejo a un costado lo que estaba leyendo.

-No. –Admitió finalmente- No es fácil escuchar realmente lo que debería decirles y aún así no hay chances de que en verdad entiendan…

-Quien sabe… Quizás te sorprendas-le sonrió- Pero no dejes que el miedo te paralice. Simplemente háblales ¿sí?

Era más fácil decirlo que hacerlo. Suspiro y le prometió que lo intentaría. Que vería si podía conversar y aclarar todas las dudas, pero de algo estaba segura. No sería fácil y no tenía muchos ánimos para eso. Sin duda, el viejo de Zeus la había metido en un lio total del que ni ella tenía idea de qué estaba sucediendo.


Nota de Autora

Finalmente sigo publicando esto. Tengo hasta el cap 15 listo pero trataré de no publicar todo junto o me quedo sin capítulos.

Weiss casi nos quema una parte del santuario si no fuera por Camus...

Espero que les haya gustado. Saludos

Lady Seika Lerki