Hola a todos, lamento la larga espera que habéis tenido que sufrir para leerlo. Pero aquí esta, por fin, el séptimo capítulo. Sigo trabajando incansablemente en esta saga que está rozando su final con la punta de los dedos. Gracias a todos por vuestro apoyo, me hacen muy feliz las review que me mandáis ^^
LA TRAICION JAMÁS SABIDA (7)
Silver entra en la estancia, después de revolverle el pelo al mago. Pasea la mirada por allí, descubriendo a Malcolm sentado en el colchón, con cara de sorpresa.
-Vaya, ¿le has estado matando del cansancio?-se ríe cuando la mano metálica le golpea el hombro, con un poco mas de fuerza de la necesaria. El mayor se gira para ver que el moreno se ha puesto como un tomate-, au, ten cuidado con esa fuerza muchacho-se ríe, sobándose el lugar del golpe-, hola Malcolm, cuánto tiempo sin verte-el castaño se levanta, abrazándole-.
-Me alegro de que estés bien, Roderick-murmura-, pensaba que no volvería a verte-le sonríe, apretándole los hombros.
-Espera… Ese nombre-Silver se gira, mirándolo, viendo que tiene los ojos muy abiertos-, ese… Ese nombre-.
-¿Sí?-Twisted ve en su gesto que le está invitando a decir algo. El zíngaro se lleva la mano a la cara, mirándolo entre los dedos-, Roderick Gorvarsone es mi nombre, Twisted… Yo soy a quien supuestamente mataste hace seis años-el mago contiene el aliento, sintiendo de repente una gran opresión en el pecho-, los tres-mira a Graves-, hemos sido víctimas de un gran complot. A mi querían impedirme entrar en la Liga, mientras que a ti querían expulsarte de ella… Y a ti Malcolm, a ti querían matarte- los ojos marrones de él se abren de la sorpresa.
Viendo que Twisted está a punto de caer presa de la desesperación, Malcolm se levanta y corre a abrazarlo. El moreno se aferra con ambas manos a los brazos del pistolero, clavándole los hierros en el derecho, pero Graves no se queja lo más mínimo.
-Twisted, mírame. ¡Mírame!-alza el tono de su voz, logrando que los temblorosos ojos verdes se fijen en él-, cálmate mi niño… Ya ha pasado-Graves le sigue hablando calmadamente, hasta que las tenazas que son sus manos se relajan sobre sus brazos, y el castaño lo abraza suavemente.
Silver se acerca a ellos, dándole unos golpes discretos en el hombro a Malcolm, los cuales Twisted no ve, ya que está con la mirada para otro lado. Al pistolero se le cae el alma a los pies cuando el mayor niega con la cabeza. Esto todavía no se ha acabado.
Graves conduce a su gitano hacia el colchón, ayudándolo a ponerse en él. Twisted contiene el aliento cuando ve el brazo derecho de su hombre, donde la camisa a la altura que le ha agarrado presenta una pequeña mancha de sangre. El herido se mira el brazo, pero le sonríe después, acariciándole las mejillas.
-No te preocupes, lo curaré ahora… Descansa, lo necesitas-le recuesta y le da un beso, mirándolo con ternura.
Silver sonríe desde detrás, contemplando la escena con cariño. Twisted se encoge en la cama, poniéndose en posición fetal, sin ni siquiera acordarse de quitarse el brazo, y al mayor le recuerda sus años en la cárcel. El castaño va a buscar el botiquín y lo encuentra donde siempre, al lado de la mesilla… Esa mesilla que le trae tantos recuerdos. Lo coge y se pone al lado de una ventana, mientras se quita la camisa, dejándose el torso al descubierto. Silver se acerca a él.
-¿Te ayudo con eso?-Graves asiente, extendiendo el brazo. Silver ve que uno de los hierros le ha hecho un desgarrón algo profundo en la piel-, creo que tendré que coserlo un poco-comenta, mientras busca algo para desinfectar, aguja e hilo. Comienza a enhebrar, dejando la aguja a un lado y comenzando a desinfectarlo-. No sabía que te habías hecho un tatuaje-Graves le enseña el brazo izquierdo.
-Es simple, pero me gusta-tuerce un poco el gesto cuando el liquido le toca el musculo y comienza a actuar. No puede evitar desviar la mirada hacia donde está su hombre, el cual le da la espalda. Malcolm ve que tiembla ligeramente, no oye ningún sollozo, pero sabe que está llorando.
-Lo ha pasado muy mal, muchacho-el mayor comienza a coserlo, con puntadas pequeñas y perfectas mientras que el otro se muerde los labios-, y todavía no está fuera de peligro-su tono de voz se baja al máximo, teniendo el castaño que afinar el oído-, han dejado en libertad a Stanley-Malcolm va a decir algo, pero el mayor se lleva el dedo a los labios, indicándole que se calle-, está obsesionado con él. Quiere tenerlo para él a toda costa-termina de coserle y le venda-, la semana que estuve en las celdas de castigo y a Stanley le dieron permiso para estar con Twisted… Esa semana se volvió loco. Una sola semana en la que Twisted acabó medio muerto de cansancio y desangrado-Malcolm aprieta los puños con rabia-, y quien lo dejó en libertad fue el mismo que ha montado todo este embrollo-.
-Necesito saberlo, Roderick, ¿quién ha sido?-Silver corta la venda, atándola, y mirándole a los ojos.
-Es una larga historia, Malcolm… Y tú estás implicado en ella hasta las cejas. El que montó todo este tinglado te odia a muerte, y va a hacer todo lo posible para destruirte-ambos se giran cuando ven a Twisted avanzar hacia ellos.
Sin mediar palabra, abraza a Malcolm, fuertemente, reposando su cabeza en uno de sus hombros. El castaño le rodea la cintura con sus brazos.
-Vámonos-su tono es casi de súplica-, vámonos lejos de aquí… Donde no puedan encontrarnos… Solo quiero estar contigo, sin que nos molesten, sin saber nada de nadie-su voz tiembla y Graves le acaricia suavemente la espalda.
-Os encontraran allá a donde vayáis, muchacho. Con esa gente no se juega-Twisted se gira hacia Silver.
-Entonces dinos cómo podemos librarnos de ellos… Estoy… Cansado, solo quiero estar con Malcolm, tranquilo. No sé por qué estamos en todo esto-.
-Mátalos… Matándolos a todos es la única forma, tanto a Stanley como a Brad, su, digamos, mecenas-.
-¿Ese tal Brad es el que ha montado todo esto?-la voz del pistolero hierve de la ira-, entonces le voy a hacer pagar todo lo que nos ha hecho sufrir. Voy a hacerle sufrir todo lo que hemos pasado por su jodida culpa-Silver niega con la cabeza.
-A menos que lo sepas todo no vas a poder ponerle una mano encima, Malcolm… Brad y tú estáis más relacionados de lo que piensas-.
-Suéltalo ya, me estas poniendo nervioso-casi grita el mago.
-Brad, el que nos está tocando las narices desde hace seis años, es tu hermano, Malcolm… Tu hermano gemelo-mira a Twisted, al cual se le abren los ojos.
-Como he podido ser tan imbécil-susurra, mirando a Malcolm-, yo…Maldito sea…-se aleja de él, poniéndose en pie y dando vueltas-, ¿cómo no he podido darme cuenta de que no eras tú aquella noche?-le mira con angustia.
-Tranquilo, ven aquí-Malcom lo vuelve a abrazar-, ¿y se puede saber por qué quiere verme muerto?-.
-Eres el primogénito de una de las familias más importantes de Valoran. El heredero de una gran fortuna, muchas tierras y bastantes títulos, si mi información no me falla-Silver se ríe un poco cuando los ve a los dos con la boca abierta.
-¿Q-qué?-el pistolero no puede creérselo.
-Espera Silver… ¿Entonces por qué lo abandonaron cuando era un bebé?-ambos se miran, mirando luego al mayor, esperando ansiosos su respuesta.
-La señora creía que iba solo a tener un heredero… Pero resulta que fuisteis dos y parece ser que tus padres no querían trabajar más de lo necesario. Decidieron deshacerse del pequeño… Pero parece ser que a quien le encargaron el trabajito se equivocó de niño. Tu hermano sabe que eres el mayor, y que puedes reclamar la fortuna de tus padres, por eso quiere matarte-.
-Yo no quiero tener nada que ver con eso. He crecido en un mundo diferente, no estoy apegado nada más que a mi gente… Solo… Solo por eso nos ha hecho de sufrir… Le han hecho de sufrir a él todo lo que no está escrito, por un puñado de oro-su tono de voz se alza-, voy… Voy a matarlo, lo voy a dejar seco a tiros-se va de allí dando un portazo, rumbo a la taberna de anoche, donde dejó su escopeta.
Twisted mira a Silver, y este le sonríe, tristemente.
-Me alegro mucho de verte Silver… ¿Qué tal están todos?-.
-Muy bien muchacho, algunos te echan de menos-.
-¿E… Es verdad que Stanley viene a por mí?-.
-¿Has estado escuchando?-el moreno asiente-, si, es la verdad. Brad quiere deshacerse de nosotros tres a toda costa. De Malcolm porque es el primogénito, de ti porque eres su pareja, tú eras el medio más fácil para deshacerse de él sin mancharse las manos. Planeó todo para meterte en su cárcel, y hacerte sentir tanto odio por él que cuando salieras fueras a matarlo sin preámbulos-.
-¿Y qué hay de ti?-Silver se ríe.
-Bueno de mí porque descubrí todo su plan antes de que comenzara a funcionar. Yo era amigo de Malcolm mucho antes de que Brad se enterase de que no era el primogénito. Soy un pez gordo, por decirlo así, pero no tan gordo como la familia Graves. Malcolm me salvó de una buena, y nos hicimos amigos-se encoge de hombros-, desde entonces velamos el uno por el otro-.
Se quedan en silencio, hasta que unos pasos les previenen del regreso del pistolero. Abre la puerta, escopeta en mano, dirigiéndose donde están su camisa, poncho y hombrera, poniéndoselo.
-Menuda escenita tienes que haber montado en la taberna con esas pintas-se ríe Silver, pero los hombros tensos de Graves le indican que no está para bromitas, sino realmente cabreado.
Tiene intención de salir por la puerta cuando Twisted le retiene, agarrándole del brazo.
-Estás loco si piensas que te voy a dejar marchar solo, Malcolm-lo mira fijamente a los ojos, pero sonriéndole sutilmente-, siempre hemos sido un equipo, y ahora no va a ser menos-.
Desde su posición, Silver los observa con la felicidad en su gesto, contento de que al menos esto haya quedado bien.
Luego de cerrar con llave, el grupo de tres pasea por las calles, pausadamente, disfrutando de la compañía agradable.
-¿Qué sucedió cuando Viktor de acogió en su casa?-pregunta Silver, curioso. No han podido hablar por un año, así que no sabe que es lo que pasó. El gesto de Twisted se relaja considerablemente, y una sonrisa de tranquilidad adorna su cara mientras mira hacia el frente, haciendo que Graves se maraville de verlo así, pero una pequeña punzada de celos le pincha entre los ojos.
-Tardé varias horas en salir del túnel-comienza a relatar…
Un año antes:
Angustiado por el angosto pasillo y sin más apoyo que uno de sus brazos, Twisted comienza a deslizarse penosamente por el túnel. Imaginando que sería un pobre túnel simplemente excavado en la roca y en la tierra, se sorprende al comprobar bajo sus dedos el frio tacto del azulejo, algo polvoriento, y en el techo buenos apuntalamientos.
Comprende que sea pequeño, parece estar hecho justo a su medida, para que pueda deslizarse, no libremente, pero si cómodamente. Las horas parecen transcurrir lentamente, su brazo se va agotando poco a poco al igual que sus piernas. El túnel apenas serpentea, iluminado por unos artefactos que Twisted no logra identificar, seguramente producto de la brillante mente del hombre-máquina. Finalmente, agotado, se deja caer un momento, empapado de sudor, contra el frio suelo, agradeciendo el frescor en su mejilla peluda.
Se obliga a levantarse de nuevo, quiere salir de allí. Por muy bien apuntalado que esté, teme que pueda derrumbarse, y no va a morirse estando rozando la libertad con la punta de los dedos. Vuelve a arrastrarse, con tenacidad aunque lentamente… Al cabo de lo que para él han sido unas cuantas horas, siente el fresco aire en la cara, aunque no ve ninguna luz. El aire es más que suficiente para impulsarlo hacia delante, con anhelo.
Antes de que se dé cuenta, una fuerte brisa le azota el rostro, enfriándole el sudor de la frente. Sus ojos verdes esmeralda se abren desmesuradamente, al contemplar la fresca noche, y en el oscuro cielo la luna llena, que no contemplaba desde hace cinco largos años. Parpadea lentamente, sin darse cuenta de que sus ojos le llenan de lágrimas al contemplarla, y que su cuerpo se mueve solo, tumbándolo en la blanda y verde hierba. Cierra los ojos, y sin poder controlarse, todos los sollozos se convierten en aullidos de libertad, y el peso de estos cinco años parece agolparse todo a la vez en sus huesos, impidiéndole moverse.
Acaba riéndose en alto, feliz, y a duras penas se levanta, poniéndose de rodillas y luego de pie, con esfuerzo. Mira alrededor. Silver le había dicho que Viktor estaría por allí, pero parece que no hay nadie. Disfrutando de su libertad y con una sonrisa, se sienta de nuevo en la hierba, acariciándola con temblorosos dedos. Al cabo de un rato se vuelve a levantar, notándose más ágil y comienza a pasearse. No ha dejado de mirar la luna, en su lento descender por el cielo.
Pero todavía ni asoma el primero rayo de sol, cuando tres puntos luminosos aparecen a su derecha. Con todos los sentidos alerta, se fija en que van avanzando hacia él. El punto superior se hace más grande, iluminando parcialmente una máscara con la luz rojiza, y las dos luces igualadas brillan más, en el lugar de los ojos.
-Hola Twisted-le saluda, cuando termina de acercarse-, soy Viktor-se presenta.
-Te recuerdo-dice el mago, todavía algo agazapado en las sombras.
La mano mecánica de la espalda de Viktor le apunta, iluminándole tenuemente el rostro, haciendo que el moreno sienta el calor que desprende.
-Vámonos sin más preámbulos. Estamos lejos de la prisión, pero aun pueden detectarnos-Viktor le tiende una capa, pero Twisted la rechaza aunque la noche es algo fresca. La sensación de las corrientes de aire sobre su piel es divina.
Su piel se estremece con cada roce del aire sobre ella, haciéndole soltar suspiros. No habla, y Viktor tampoco hace nada por mantener una conversación, sabe que el moreno necesita tiempo, y que quiere disfrutar de sus primeras horas de libertad. El amanecer les pilla en camino, y Twisted pide un alto.
-Por favor… Quiero verlo-el hombre-máquina asiente y Twisted se sienta en el suelo. No están cerca de ninguna ciudad y avanzan por un llano medio cubierto por la hierba. Se sienta en un terreno terroso, mientras contempla con la emoción sujeta a su pecho como el astro rey poco a poco emerge del horizonte, iluminando poco a poco sus facciones.
Cuando el disco solar esta ya por encima del horizonte, con un suspiro, el mago se levanta.
-Gracias… Necesitaba verlo… Y muchas gracias por todo también-sin pensarlo dos veces, le abraza con su única extremidad, sorprendiendo a Viktor.
-No hay de qué, compañero-pese a sus palabras no corresponde el abrazo. Vuelven a ponerse en marcha, cruzando paisaje sin cesar.
Tienen que parar varias veces en el camino, hasta llegar a una gran ciudad en la ruta. Twisted no pregunta, aunque tampoco sabe qué ciudad es.
-Cogeremos un transporte que nos lleve a Zaun, no tardaremos más de medio día en llegar, entonces podrás relajarte-le palmea el hombro-, te recomiendo que te pongas la capa, Twisted. Llamas demasiado la atención con el traje de preso-Viktor le tiende la capa, pero viendo que no puede ponérsela, le ayuda, ciñéndosela alrededor del cuello-, por suerte creo que nadie te reconocerá. Tienes una pinta un poco lamentable-.
Twisted tuerce el gesto, y se adentran en la gran ciudad. El humor del mago cambia radicalmente, volviéndose alegre, sonriendo sin darse cuenta. De camino a donde tienen que coger el vehículo pasan por un mercado. Twisted procura no detenerse demasiado, ya que su salvador es un hombre algo impaciente y quiere llegar cuanto antes a su destino. No puede evitar robar una pera, con maestría sin que nadie se dé cuenta.
Cuando Viktor se da la vuelta para decirle algo, le pilla hincándole el diente, y se ríe por lo bajo. Al llegar a su destino y estar todo perfectamente planeado, montan en el carro sin más dilación mientras el moreno disfruta de los últimos bocados de la fruta. Al meterse en el carro, experimenta un pequeño alivio, del que Viktor se da cuenta.
-¿No te encuentras bien?-pregunta, y el mago se encoge de hombros, con una sonrisa.
-Todavía no me he acostumbrado a los espacios abiertos, la verdad… Pero me ha gustado el paseo-.
-Procura no robar nada, podrían haberte pillado-la risa de Twisted llena el vehículo.
-En la cárcel aprendí muchas cosas, entre ellas a que si quiero algo, tengo que conseguirlo por medios poco ortodoxos si no puedo conseguirlo bien… Además, me apetecía-se encoge de hombros, mirando calmadamente por el paisaje.
Durante el trayecto hablan poco, Viktor es quien habla sobre todo, explicándole algunas cosas y Twisted no puede evitar preguntar acerca de su brazo. Llegan a la casa del artificiero cuando se pone el sol y siguen hablando de ello.
-Tienes que descansar mucho, es un proceso doloroso y bastante poco agradable-enfrente del moreno se alza un edificio marrón, poco destacable sobre los otros. El ladrillo está desgastado por el paso de los años y dos grandes puertas de madera, muy recias les dan la bienvenida cuando se abren desde dentro. Para sorpresa del mago, no hay nadie detrás-, mecanización-dice Viktor simplemente.
Deja varias cosas encima de una mesa, mientras se quita su capa y Twisted hace lo mismo, admirando la amplitud de la sala-laboratorio.
-Pediré que te preparen un buen baño caliente para que te relajes-se comunica por un interfono y al cabo de un momento, aparece una señora, que lo conduce-, ve tranquilo, iré a ver cómo va el acomodo de tu habitación-.
Twisted asiente y sigue a la mujer por una serie de interminables pasillos, hasta una estancia enorme, la cual mira maravillado. Es un baño, de unos veinte metros cuadrados, con una gran bañera en el centro que más bien parece una piscina pequeña.
-Tienes ahí todo lo necesario-le dice la mujer, con una voz que le parece algo metalizada-, no dudes en llamar si lo necesitas-Twisted la ve alejarse y salir por la puerta… Quizás ha sido su impresión, pero en el eco del baño le parece haber oído engranajes procedentes de su cuerpo.
Se encoge de hombros, quitándose los harapos que tiene por ropa. La bañera está llena de agua caliente, que llena la estancia de vapor, relajándolo. Metiendo primero un pie y luego el otro, acaba por sentarse dentro, con el agua hasta el cuello, soltando un suspiro de satisfacción como nunca antes. Se sumerge del todo en el agua, mojándose la cabeza, sintiendo el agua correr entre sus cabellos y pegarse estos a su espalda cuando rompe la superficie del agua.
-Aaah-sus ojos verdes se pasean por la estancia, algo nublados, fijándose en una cuchilla y una barra de jabón a un lado, junto con un espejo. Pone el espejo en su apoyo, y sin salir del agua se mesa la barba, girando la cara. Hacia realmente mucho tiempo que no se miraba en un espejo, y la verdad es que tenía un aspecto lamentable.
Toma la barra de jabón, mojándola y comenzándola a pasarla por el estropeado vello de su cara, mejor afeitarse todo y que crezca nuevo pelo, para sanearlo. Comienza a deslizar la cuchilla, llevándose con los cabellos dañados parte del peso sobre sus hombros también. Un nuevo comienzo que puede terminar estupendamente, con la muerte de la más sucia y traidora de las ratas.
Termina de afeitarse y se da el gustazo de quedarse en la bañera un buen rato, ya que el agua está permanentemente caliente. Tiene que pedirle a Viktor que le mande a alguien a cortarle el pelo… Entonces se acuerda de la doncella de antes… Pero no sabe qué hacer o decir.
-Emm…-intenta comenzar a hablar, algo vacilante. Entonces se abre la puerta y la doncella de antes aparece.
-¿Si, señor?-Twisted se queda perplejo. Ni ha pronunciado una palabra y ya está ahí.
-Esto… ¿Podrías arreglarme el pelo un poco?-pregunta dudoso.
-En seguida, señor-asiente ella. Se dirige a un armario y coge lo necesario-, ¿cómo lo desea?-.
-Solo corta lo que esté dañado, por favor-asiente de nuevo y con suavidad comienza a cortar las puntas de su cabello.
Le ha crecido mucho en su estancia en la cárcel, y aunque se lo ha cortado a veces con la navaja de afeitar, lo tiene bastante dañado. Daño que la sirvienta se está encargando de reparar poco a poco. Las tijeras resuenan en la gran estancia y Twisted casi puede oír los mechones caer al suelo. Luego de un largo rato, ella vuelve a hablar.
-Terminado señor, cuando guste puede salir del agua, no tenga prisa-se levanta y se va de allí… Y al moreno le parece volver a oír ruidos de engranares procedentes de su rodilla. Encogiéndose de hombros, vuelve a sumergirse en la bañera, y cogiendo un bote de champú, comienza a lavarse el pelo…
Al cabo de un buen rato sale, secándose con una suave toalla del todo, y enrollándosela a la cintura, ya que se niega a ponerse de nuevo ese sucedáneo de ropas. Cuando sale a la gran estancia, Viktor está ahí esperándolo, y lo saluda nada más verle entrar.
-Te ha sentado bastante bien el baño, Twisted-le dice-, te llevaré a tu habitación a que descanses. Te llevarán la cena allí-el mago asiente y se deja guiar por una serie de pasillos que contienen tecnología que él no comprende.
Luego de andar por los pasillos, finalmente llegan delante de una puerta de madera, la cual abre Viktor, cediéndole el paso al mago.
-Esta será tu habitación mientras estés aquí, Twisted. Te traerán ahora mismo de cenar. Descansa mucho, mañana será un día doloroso para ti-el científico nota el temblor hacerse dueño del cuerpo del moreno…
Actualidad:
Sin darse cuenta de cuando ni donde, Twisted se sorprende agarrando la mano de Malcolm, y sonríe ante eso, después de tantos años sin poder hacerlo. Aprieta su mano suavemente, sintiendo el calor que desprende, y es correspondido por el pistolero. Toma algo de aire luego de haber estado relatando lo que sucedió, y se dedica a contemplar la ciudad bajo los dorados rayos del sol. Mira a Malcolm con una sonrisa, y sin contenerse, lo besa con pasión, ante la risa alegre de Silver.
-¿Y eso?-pregunta el mayor, mirándolos sonriendo.
-Me apetecía. Quería hacerlo-le abraza, pero la sonrisa se borra de su rostro-, yo… Lo lamento Malcolm… Te he herido-le acaricia suavemente la parte de la cara que tiene morada y baja la mirada, ocultándola bajo su sombrero.
Pero Malcolm le quita el sombrero con una mano, y con la otra le sube la barbilla, mirándolo a los ojos y sonriéndole, acariciándole la mejilla con el pulgar.
-Una herida como esta nunca podrá dolerme tanto como la que nos ha causado ese malnacido en el alma-le dice, retirándole el pelo hacia detrás y rodeándolo cálidamente con los brazos. Twisted se abraza a él fuertemente, escondiéndose en su pecho.
-Lo siento tanto-susurra el pelilargo, acariciando la espalda de su hombre.
Su burbuja se explota cuando un carraspeo algo divertido corta el aire, y Twisted mira a Silver como un tomate, al igual que Malcolm.
-Vamos parejita, que no estamos de paseo, aunque me encanta veros así-mira por las calles-, tenéis que estar atentos, seguramente Stanley me ha seguido, sin ninguna duda… Aunque puede que tarde un día más en llegar aquí… Tenemos que prepararnos-.
-Nos han visto salir de la otra casa, seguro que tienen a alguien vigilándonos… Podemos reinstalarnos en la antigua y a partir de ahí formar un buen plan-propone Twisted-, sabemos que ese tío de pensar no es mucho. A lo mejor puedo hacer de cebo-.
-Ah, de eso nada-saltan los otros dos al mismo tiempo.
-Escuchadme por favor… Tenemos que hacerles picar el anzuelo-…
Mientras Twisted termina de explicarles el plan llegan a donde se alojaban los Campeones hace seis años. Malcolm abre la puerta, y un polvoriento y mal iluminado interior les da la bienvenida. Silver oye el quedo jadeo del moreno al ver de nuevo su antiguo hogar, vacio, salvo por la cama, ahí, solitaria en un rincón.
Cubierta por una capa de polvo, se mantiene igual que como se quedó hace seis años, revuelta, con signos de lucha. El silencio se hace presente, y sin darse cuenta Twisted avanza hasta quedarse delante del mueble, quieto nada más. Graves lo abraza por detrás, sin decir una palabra, apoyándolo con su presencia, hasta que el moreno habla de nuevo.
-No había contado con verla de nuevo-susurra-, les pedí a los hombres de Viktor que no la llevaran a la nueva casa a propósito… Pero se me había olvidado completamente que estaba aquí-acaricia las manos que lo rodean, suavemente con su mano humana-, ya no la necesito… Ya no-sonríe y de repente nota un ligero sabor salado en las comisuras de su boca-, ahora somos libres del pasado. Esto no pinta nada aquí-.
Malcolm lo abraza más fuerte, dándole la vuelta.
-¿A dónde quieres ir?-le pregunta, secando sus lágrimas.
-Quiero viajar contigo a mi lado siempre-le responde, sonriéndole-, vamos, no tenemos tiempo que perder… Quiero ponerme en ruta en cuanto nos hayamos deshecho de Stanley-.
Los tres se ponen en movimiento, saliendo de la casa de nuevo y yendo a la otra, para comenzar a trasladar las cosas.
-¿Qué tal te fue ese año que pasaste con Viktor?-pregunta Silver.
-Fue muy emocionante. Es muy inteligente y aprendí cosas con él acerca de la mecánica… Sobre todo a cuidar mi brazo-.
-¿Te dolió?-Twisted asiente.
-Pero era un dolor soportable para lo que significó tener de nuevo un brazo-.
-¿Y qué trabajos hiciste?-pregunta Malcolm.
-Tuve que recuperar unos planos. No me acuerdo muy bien del nombre del otro, pero es rival de Viktor. Se los robó, experimentos que estaba realizando, completos, incluso bosquejos de ideas. Otro traidor que le robó-.
-¿Durante todo un año?-Malcolm esta asombrado.
-Sí, estaban bastante dispersos, hasta que conseguí encontrarlos todos y devolvérselos a su dueño me llevo bastante tiempo… Pero por fin soy libre-.
Llegan a la casa de nuevo, entrando los tres por la puerta y cerrando, sin advertir un par de hombres que los han estado siguiendo. Estos hacen señas a otros, y estos a otros, hasta que las señales llegan al destinatario. Los pómulos de este se alzan en una sonrisa, achicando su ojo y haciendo que el parche que porta en el otro se levante ligeramente…
Dentro de nada los siguientes capítulos, gracias por leer ^^
