Clan 8: Lo que no debió ser

Zetsu Negro había estado viviendo tanto tiempo que tiende a perder la noción del mismo, el entorno cambia constantemente… las personas nacen y mueren en un parpadeo… algo insignificante para su ser inmortal darle seguimiento.

Ahora el bosque es más espeso cuando camina entre las sombras, el cielo contiene las mismas estrellas y aquella figura oscurecida no parpadea ante cualquier escenario que se le presente mientras acecha a sus objetivos con la esperanza de encontrar a los transmigrantes que le ayudaran al regreso de su madre.

Los descendientes de Hagoromo se han dividido en por lo menos tres ramas que vigila constantemente sin perder a ningún callejero que desea salir de su radar porque ellos a comparación de la familia que dejo Hamura tienen la fuerza necesaria para llevar su plan maestro en funcionamiento.

Hay tantas opciones en esta generación de guerra, los clanes luchan entre si y Zetsu negro al carecer de emociones no puede divertirse de la desgracia ajena… no… el solo vigila a los que posiblemente tenga el legado de Asura e Indra.

Por el momento se centra en Senju y Uchiha… los Uzumaki por este instante los dejara ya que no contienen a cualquiera que fuera interesante o potencial de alguno de sus "sobrinos" además que viven en relativa paz con los otros clanes.

Sin embargo, en una ocasión salió de su rutina cuando sintió algo abriéndose camino en el bosque… minúsculo e insignificante… cualquier cosa ajena al chakra que pudiera molestarlo, pero era curioso… aun atrofiado mentalmente, obsesivo y la carente de debilidad de las emociones… su curiosidad o cuidado paranoico eran altas como digno shinobi (aunque originalmente, no existía esta profesión).

Pero volviendo a la línea de recuerdos, ese día Zetsu negro se asomó indagador entre la maleza que muy bien lo ocultaba, medio cuerpo dentro de la tierra y la casi sin respiración que lo envolvían fácilmente con el entorno.

Observo sin parpadear cuando una niña herida cayo de lo que sea se abrió en el aire y se quedó tirada unos largos segundos palpando el suelo, como si tratara de ubicarse… curioso, considerando que posiblemente era un Hyuga pero actuaba como si no pudiera ver.

Claro que Zetsu solo mantuvo el interés unos momentos cuando decidió que era aburrido sobre todo cuando tenía mejores cosas que hacer que ver a un descendiente de Hamura que seguro fue víctima de algún jutsu de tele transporté tratando de orientarse.

La dejo a su suerte.

La paso por alto como otro ser insignificante en este mundo, la voluntad de Kaguya sin embargo inclino la cabeza cuando vio que esa misma mocosa se abría paso en el bosque al mero estilo salvaje de vida… la vio incontables ocasiones de forma accidental… como desarrollaba el movimiento de tierra sin sellos y encontraba escenarios de sangre donde la primera vez vomito para después enterrarlos en un acto humanitario que no estaba familiarizado en esta era.

Y al parecer muy ciega.

El zetsu se tenía que esforzar por no ser atrapado en cierto punto de sus constantes casualidades, la niña se estaba haciendo muy aguda para su propio bien sobre todo si la enseñaban dos de sus objetivos.

Empezó a ser peligrosa en el bosque, muy notable para cualquier clan que se topara con ella, pero no importante para su criterio al carecer de la naturaleza asesina… ¿Quién no mata cuando tiene oportunidad? Pensó perezosamente cuestionando esta falta de malicia.

Pero para el Zetsu negro pronto perdía el interés en investigar, solo atento al heredero de Senju y Uchiha que por azares del destino habían coincidido haciéndolos una fuerte opción para ser las rencarnaciones de Indra y Asura.

Cuando se rompió su amistad en un drama digno de ser entretenido, la voluntad de Kaguya tarareo aprobatorio…. El destino jugaba en sus manos, la discordia estaba sembrada firmemente y esos niños se hacían más fuertes en ser los elegidos.

Perdió la pista de la niña ciega en este punto, no le intereso buscarla ni medirla como un peligro para sus encargos cuando es obvio que la abandonaron a su suerte… este error, Zetsu lo estaría notando varios años después.

XXXXX

Hashirama miro largamente el lecho donde su padre yace debajo de una sábana blanca, la luz del sol no entra suficiente a través de la pequeña ventana y el olor a sangre impregna todo el lugar junto con el acero oxidado opacando en mucho el incienso de la velación.

Es un cuarto pequeño de madera sin adornos donde siempre velan a la casa principal de Senju… donde Kawarama había estado en su momento y que gracias al sabio… ninguno de sus pequeños hermanos han seguido.

No hay nadie acompañándolo, no necesita a nadie en ese momento a pesar que es conocido por su soleada personalidad social.

Su armadura es un desastre al igual que su cabello, hay arañazos en su rostro y moretones creciendo en lo que se puede ver de piel pero en sus ojos opacos hay resolución severa mientras está sentado en la madera sin molestarse en buscar un cojín con sus piernas engarrotadas de un seiza rígido.

Su padre está muerto.

Un pensamiento aterrador invade su mente conforme la realidad de las cosas se aclara en esa soledad impuesta junto a un cadáver al que debería estar llorando y se siente tan mal.

Aprieta los puños, su ceño se profundiza y cualquiera que lo vea daría un paso hacia atrás por lo aterrador que se mira.

Oh, Hashirama no puede perdonarse que no sienta la perdida… que no hay dolor en este deceso… no hace falta que sus hermanos lo acompañen… porque no hay lagrima que derramar por un hombre que les enseño que los shinobis estaban condenados a morir por honor en un campo de batalla que ellos no hicieron.

Unas simples herramientas con un fin.

Su padre obtuvo lo que quería, ahora descansaría junto con Kawarama quien era un niño a comparación.

Suspira, siente el dolor en su frente arrebatando esa cinta que le muestra cansadamente el símbolo Senju… parpadea incontables veces ante la imagen… vuelve a sentirse arrepentido de sentir tanta esperanza ahora que su padre se ha ido… ahora que es el jefe del clan.

Sonríe imperceptible, se ilumina un poco su rostro y quiere saltar en su lugar pero hace una mueca de sus piernas adormecidas… sus pies protestan cayendo patéticamente de cara con un gemido de dolor.

-¿Hashi?- la voz amortiguada de Itama llega a través de la puerta preocupado.

Se siente torpe, adormecido y los dolores fantasmas empiezan a ser perceptibles, Hashirama sabe que no es un buen día pero se queda en esa posición mirando la madera tan cercas de su nariz -No pasa nada- replica después de un segundo de darse cuenta que no ha respondido.

No hay regaños de su padre, el hombre que yace unos centímetros de su patética posición.

La puerta se escucha corriéndose, la luz del sol entra desvergonzadamente por esta rendija y el rostro de Itama vendado se asoma con cuidado mirando el trasero levantado de su hermano que está en el piso… suspira y niega por paciencia pero se detiene al mirar el cuerpo de su padre en el altar, provocando que lagrimee.

Fue un hombre estricto que nunca le permitía ser emocional, golpeaba a Hashi cada vez que hacia algo desaprobador y Tobi no dejaba de defenderlos ante su mirada decepcionada.

Para el joven Senju de buen corazón… extrañaría a su padre.

Hashirama parpadea ante la luz del sol, frunce el ceño para voltear donde sabe su hermano aguarda en silencio… lo ve llorar y se levanta de su ridícula posición para pararse en su gracia, ignora las heridas más tiempo a favor de abrazar fuertemente al menor de sus hermanos.

Extraña que no haya regaños de Tobi, parpadea aturdido de no verlo en ese momento encima de sus acciones de aislar la velación del líder de clan para el resto de la familia… quiere preguntar, pero Itama sigue aferrado a sí mismo como si fuera a ahogarse -ya Itama, todo estará bien- murmura con cuidado.

El olor de sangre, rasguños y hierbas medicinales… su pequeño hermano sobrevivió a la escaramuza que mato a su padre siendo el consuelo más grande de su vida.

Ignora el sentimiento de malestar por no importarle la muerte de su padre, estaba más agradecido que sus hermanos hayan salido de la lucha con bien.

-Hashirama-sama- pregunta la voz grave de Shiroheki, el segundo al mando de su padre ahí inclinado afuera de la puerta con una posición sumisa pero incierta.

Hashirama ahora ve más allá de su posición debajo del marco de la puerta, la luz del sol baña a la alineación del clan cuyos vendajes eran notorios pero más su estado de conflicto por lo que sería su futuro ahora en adelante.

Están esperándolo, es notorio y abraza más fuerte a su hermano antes de soltarlo para dar unos pasos tentativos al exterior de ese pequeño cuarto.

Es un día de duelo, se recuerda al mirar a cada integrante cuyos rostros estaban en blanco o guardando el dolor de las pérdidas que sufrieron para más tarde… no ve rastro de Tobirama, pero confía que este con bien y lleve su dolor para sí mismo como siempre.

Ahora tiene esperanza, se recuerda y se endereza en toda su altura con los ojos llameantes en un fuego que sería recordado por generaciones.

Es su momento de cambio, es el líder del clan y si obtiene el apoyo de su amiga… juntos podían ser escuchados por Madara.

Es algo que en otro universo, se llevaría a cabo después de otro periodo de guerra.

XXXXX

Sentada en una roca en ese claro que ha escarbado con su tierra control manteniendo su espada en mano, despide a Kenshin para que prepare a los que viajaran a enseñarse algo de sellos con los Uzumaki… un acuerdo que fue complejo pero que seguro ambos lados estarán beneficiados… sabe que su segundo al mando la mira con cierta aprensión por dejarla sola, pero obedece.

El siempre obedece.

Ella necesita un tiempo a solas, meditar tranquilamente en su mundo ciego y hacer reflexiones de lo que ha llegado su creación con por lo menos dos meses desde que el ultimo integrante llego.

Las jerarquías en el clan siguen molestándole, pero Toph resuelve que es un sacrificio que debe tomar con calma… que ella quería hacer esto y solo con ese pensamiento terco… procura no gritar cada vez que alguien le llama con esos honoríficos de sama y derivados.

Casi puede escuchar al grupo Avatar incrédulo a sus oídos.

Pero Kenshin le informa que es necesario, aunque da ciertas libertades conforme sus miembros se familiarizan con ella y acepta los cambios en algunas reglas a favor de no mantener a las futuras generaciones tan restringidas y con dos opciones que en el futuro replantara para su "casa principal".

Planeación… control… ingresos… diplomacia… todo tipo de administración ¿Quién esperaba que la gran Toph Beifong terminara en eso? Seguro como la tierra control que nadie de su mundo lo imaginaria, sobretodo habiendo huido de su casa por esto mismo.

A veces anhela su libertad de despertarse a la hora que quería, dormir debajo de la roca o entre raíces, escupir sin miramientos y no bañarse todos los días… pero es su sacrificio ¿Cómo podía superar al cabeza hueca si no avanzaba?

Katara seguro estaría orgullosa de saber que Toph se levantaba sin necesidad de que le gritaran.

Sonrie al acomodarse más en la dura roca, Toph despeja en momento sus sentidos… agudiza a su entorno… Esto ya es un movimiento estándar para detectar cualquier peligro y no simple paranoia, lo que uno adopta al pasar años en este mundo oscuro al que llego.

Se relaja, escucha el mundo moverse y olvida lo peligroso del entorno pero no baja la guardia.

Toph trata de no pensar, pero no lo evita al cuestionar sus años viajando en el equipo avatar que a comparación era más relajado a pesar de tener una nación detrás de ellos… sonríe un poco en la oscuridad de su ceguera, la espada colocada en su regazo y dejando que el entrenamiento se lave de sus músculos cansados.

Siempre ha sido una constante formación desde que llego que haría orgulloso a Aang y a Katara por otra parte seria la nula necesidad de levantarla a gritos.

Constantemente ofrece un pensamiento a ellos que la sacaron de la casa Beifong… los espíritus también son una adición en sus rezos por los tontos que ahora forman su círculo en ese mundo, uno que crece a favor de los Senju, no hay ninguna pista para Mada.

Vuelve a sonreír.

Hashi sigue siendo un idiota, uno muy alto para su desgracia y tan hábil… su kenjutsu shinobi es tan diferente al que le han enseñado, el taijutsu es impecable y eso sin contar todas esas habilidades espeluznantes con esa cosa divertida que ella no tiene (carga un enorme pergamino para saber que usos le daría y no le interesa).

Desde que se encontraron no deja de venir a verla en cada oportunidad.

Sabe que se contiene en sus peleas amistosas, que es un monstruo en un campo de batalla afuera de esta comunidad… su gente lo ha investigado, las famas en que creció el chico Blando le duelen en el corazón y la imagen de Aang que siempre simulaba se ha lavado de Hashirama por completo.

El evita el tema, como si no existieran problemas cuando están juntos y lo deja… ofrece su sonrisa, sus comentarios mordaces y toscos tratos para darle alegría… un poco de paz que puede ofrecerle.

Por ahora.

No se quedaría así por mucho tiempo.

Por otra parte ahora el acosador… el hermano pequeño de Hashi y cuyo nombre es igual de ridículo, Tobirama al parecer decidió marcar esto como territorio para sus patrullas de clan, no le interesa como pero ahí está el hombre apareciendo de vez en cuando solo para atacarla repentinamente para mantenerla, según el… en constante vigilia para un civil.

Es extraño, incómodo y ha explotado por esto incontables veces pero es como discutir con una pared de tierra… nunca la escucha y siempre la está vigilando ya sea con sus hermanos o solo, su gente puede detectarlo rondando el perímetro de la comunidad y lo dejan ser.

Tobirama es un idiota sin humor que no sale de comentarios insultantes a su persona por ser considerada descuidada, Toph asegura que si recordaba bien lo que Aang le conto… sería un Zuko antes del equipo avatar.

Luego esta Itama, el más pequeño de los tres hermanos y al que salvo en algún punto de su llegada… es tan retraído, nervioso y puede sentir su corazón saltando cada vez que le habla directamente… es muy suave, tan diferente a la aspereza de Tobirama y lo burbujeante de Hashirama.

Es el más puro, el que no tiene una fama entre los hombres árboles y el que huele menos a sangre.

No quiere acusar, pero puede asegurarse que sus hermanos mayores lo protegen abiertamente de cualquier necesidad del asesinato… fue hija única, no tiene un estándar para colocar esa relación… pero sabe es muy buena.

Es tan difícil imaginar a esos tontos asesinando.

Tarareo un poco moviéndose en su roca, Toph bosteza un poco de su sueño y analiza la opción de regresar directo a descansar antes de que Kenshin se desocupe para arrastrarla a algún compromiso que como jefe de clan debe atender.

Con la tensión entre la comunidad creciendo, quizás estén a punto de planear mover el complejo a un área más tranquila.

También debe pensar en la alianza con los Uzumaki, los planes de contactar directamente con el líder de ese clan y establecer algo más que promesas… ser más formales.

El país del hierro tiene prejuicios sobre los shinobis, pero su clan parece acostumbrarse a sus visitantes… sobretodo Hashirama quien es un buen entretenimiento para los niños… por lo que a pesar de las iniciales incomodidades, ahora hay respeto más allá de su orden directa.

Lo ha discutido con Kenshin, si todo va en marcha y tienen el respaldo de Uzumaki… tendera sus servicios a los Senju, golpeara sentido a los Uchiha… quizás buscara a los Aburame y hasta los espeluznantes Nara… comenzara como una piedra angular donde la herrería hará esta función, casi jura escucha la voz aprobadora de Aang con su siempre pacificas formas de resolver las cosas.

Ella era tan genial, se regodeaba ante tal pensamiento.

Escucha las hojas crujir de una manera metódica y entrenada sacándola de sus reflexiones, se mantiene en su roca sin moverse cuando un Kunai silba en el aire… ella suspira agitando su mano descuidadamente, el arma rebota en el suelo como un mosquito muy grande y se masajea el puente de la nariz con frustración por estos saludos violentos aun para sus estándares.

-Estas siendo descuidada, como siempre- una voz grave e inmutable dice en un aterrizaje sosegado delante de su roca, ella voltea los ojos por el mero regaño implícito -un civil solo, no es prudente- continua al levantarse en su altura con todo el porte de tener el derecho a tal observación.

Tobirama no muestra nada en su aspecto dominante, su armadura está rota, hay heridas de sangre seca visibles en su rostro, se instala contra las corrientes de aire para no ser olfateado y tiene cansancio en sus músculos pero no lo muestra en su postura que sabe es leído por esa niña que aunque no considera como un civil… tampoco es un shinobi.

-Donde esta ese samurái- espeta sin dejar de arquear la ceja que aunque el gesto se pierde para su víctima, aun trata de expresar su descontento en oleadas… se convence que esta molestia es por la arrogancia de esa mujer incapaz de asesinar para estar sola con tantos enemigos codiciándola.

Reina en su temperamento, es muy temprano para esto, pero arquea la ceja cuestionable -Buenos días a ti también, acosador- regresa Toph con un tono de suficiencia, puede sentir la molestia en el sujeto y lo apunta como un logro para esa puntuación imaginaria en victorias.

Es inexpresivo según Itama y Hashi por lo que molestarlo es casi un deporte (es igualmente molesto pero en algo debe compensar su sacrificio de soportarlo).

Hay un silencio extenso, la maestra tierra no evita arquear la ceja cuestionando por qué no se ha ido cuando ya hicieron los intercambios viciosos de despectivos comentarios… lo siente mirarla, sus latidos no son erráticos pero ahora puede decir que hay un ritmo irregular.

-¿Qué sucede?- pregunta con sospecha, sus ojos parpadean cuando solo escucha el crujir de ropa en lo que asume un cruzar de brazos -¿todos están bien?- un poco de pánico se resbala en su tono preocupada.

Tobirama suspira, no muestra nada en su rostro y solo aprieta el agarre en sus brazos cruzados que descansan en su pecho -Todos están bien- admite con un movimiento ligero de cejas.

Hace un puchero que no puede sostener oculto por su largo flequillo, Toph frunce de nuevo -¿entonces?- empuja, siente que hay algo que le quiere decir… o simplemente tiene algo dibujado en la cara por la mirada que siente encima.

El shinobi muerde el interior de su mejilla sin mostrar esa indecisión al controlar su propio ritmo cardiaco, el viento cambia y el mismo se ajusta para que el olor a suciedad o sangre no lleguen a su ciega compañera -nuestro padre ha muerto- dice sin calidez, solo como si estuviera informando y no sintiendo la perdida.

Como si en verdad no importaba que otro más ha desaparecido de su vida… como Kawarama hace tantos años.

Registra el tono en el que le dicen la noticia, sus ojos se abren en grande y se queda así unos largos segundos tortuosos -Oh- murmura incómodamente en su lugar sentada, la espada olvidada en su regazo y esa enorme necesidad de querer estar en otro lado -lo siento mucho- dice en un tono forzado e incierto, no es capaz de consolar… nunca lo fue y ahora lo demostraba con las ganas de haberse ido con Kenshin.

Puede ver su incomodidad, tan obvia para alguien sin entrenamiento y quiere regañarla, pero no puede solo se queda ahí parado viéndola ferozmente con esos ojos malditos que aun en su clan hacen revolverse de miedo -No hay nada que sentir- dice sin emoción, Tobirama solo parpadea una sola vez con la imagen de la reciente lucha y su retirada con un padre moribundo.

Hay un dolor por ahí amortiguado, pero no lo expresa… no es digno de un shinobi.

El senju niega -Es el destino de un shinobi- agrega tardíamente, suspira nuevamente y se deja caer sin gracia en el duro suelo ante las protestas de sus heridas no hace mueca alguna, su armadura cruje y cierra sus ojos cansados.

El mantra es recordado, solo otro más en la larga lista de decesos… lo superaran… siempre lo hacen.

Toph escucha todo este cambio confundida -No son desechables- ella murmura de mal humor, levanta la mano callándolo en segundos algo raro que funcione pero siente su molestia -Mira Tobi, no soy buena consolando- admite sin rodeos -pero no estaré escuchando sobre "el destino del shinobi" a mis alrededores- regaña airadamente, haciendo una voz fingida en la parte de shinobis.

Puede escuchar a una Katara imaginaria jadeando por su incapacidad de darle un abrazo a alguien que puede necesitarlo… pero ella es tierra ¡no es blanda! No puede permitirse abrazar ni ser abrazada sin bajar un nivel de su respeto.

El Senju voltea los ojos con fastidio, es casi rutinario en torno a esa niña -no me llames Tobi- corrige airadamente -Y no busco consuelo- agrego orgulloso pero sin decir nada sobre lo último, sobre ese mantra que su padre perforo en su mente.

-Gracias a los espíritus, no estaré abrazándote- Toph dice con ironía o alivio, puede sentir que está siendo objeto de una mirada fulminante pero chasquea los dientes en desprecio al peligroso shinobi -Entonces ¿Qué buscas?- ella pregunta inclinando la cabeza, ahora balancea sus pies descalzos y sucios desde esa altura con un rostro totalmente curioso.

Tobirama tuerce la boca en su rostro inmutable, se obliga a relajarse aun cuando todo empieza a doler ante la adrenalina apagándose -No estar en el complejo- admite pensando en lo que estará de regreso a su casa.

-Supongo que debe ser un dolor- murmura Toph no permitiendo que ese silencio se extienda, es raro estar conversando semi civilizadamente con el acosador.

-Ni te imaginas- murmura Tobirama frunciendo el ceño, ahora piensa que quizás debió de haberse quedado para vigilar que su tonto hermano no haga tonterías o controlar el llanto de Itama.

¿Por qué esta en ese lugar? Tiene responsabilidades con su clan.

-¿Entonces viniste a avisarme?- pregunta incierta Toph dando un salto al suelo que la recibió gustosa, su espada es instalada en su cintura y truena su cuello dolorosamente -no pensé que fueras el tipo de persona que huye de sus responsabilidades-

Tobirama levanta el rostro insultado con su ceño que haría correr a cualquiera por la colina, pero ve el rostro de la chica que le sonríe con la mano extendida como si le animara a aceptarla.

-Vamos, necesitan que te traten- apura descaradamente la maestra tierra, ahora puede oler la sangre seca y sentir irregularidades en el chico sentado… terquedad que puede ser digna de un maestro tierra.

El shinobi se niega a ser levantado, escucha el murmullo ofendido de la chica pero se muerde sus ganas de cuestionarle como supo ya que noto el cambio del viento… obvio fue olfateado y se llegó a la conclusión.

-Solo quítate todo ese metal y estoy seguro no serás tan raro como yo- Toph canturrea desde donde empieza a hacer su camino a través de la tierra labrada de sus entrenamientos, está en la cima y voltea inclinando su cabeza -vamos Tonto… esas heridas se pondrán feas- apura groseramente.

Da un salto, aterriza con gracia y le lanza una mirada de muerte carmesí, el shinobi se quita su armadura contra su mejor juicio junto con su casco… escondiéndolos en una de las raíces, la chica tiene el descaro de parecer impaciente cuando regresa a su lugar.

Toph nunca entenderá como trabaja la mente de los hombres árboles, pero está feliz que el tonto no haya sido tan terco para arrastrarlo al complejo donde pedirá ayuda para que lo curen antes de que se ponga fea las heridas.

En el camino Tobirama se cuestiona su calidad mental al seguir a la joven que se mueve fácilmente entre los árboles, ella parece hablar en lo alto sobre cualquier cosa al azar y se desconecta al no ser importantes… pero sigue ahí, permite ser dirigido a través de la comunidad civil que no dudan en lanzarles miradas de odio que el gustoso regresa con la misma intensidad apática.

Hoy perdió a su líder de clan, su padre seguro está en el santuario Senju y debería estar acarreando al tonto de su hermano mayor para recibir el título de cabeza de clan o controlar a Itama.

Pero está ahí, siguiendo a una joven ciega que no actúa como cualquiera en el clan… se ve tan firme ante todo y sobresale por sus blandas formas de pensar… No pertenece entre ellos, piensa como siempre.

Es sospechosa, su parte shinobi declara… pero su hermano confía en ella con tal fuerza que es aterradora.

Tobirama se mantiene neutral cuando cruzan el marco de entrada, hay miradas… samurái que no deberían de estar en su país lo miran cuidadosamente pero no hacen nada para insultarlo, lo respetan por Toph a quien hicieron su líder de clan aun cuando carece de toda comprensión sobre el funcionamiento de uno.

Ella no es uno de ellos tampoco.

Se sienta torpemente en la habitación a la que fue dirigido, lo desvisten dejándolo en pantalón ante los sanadores que parece haber entre esta gente… Toph aguarda aburrida en la esquina nada incomoda, la bendición de ser ciega piensa el shinobi pero no evita tratar de echarla fuera por la lógica que ninguna dama debe estar cerca si no es sanadora, algo que no funciona para su frustración.

Hay algunos que quieren reírse de su miseria, pero los silencia con una mirada... Hashirama ha estado haciendo muy social con esta gente, se percata con molestia.

Ella le lanza comentarios sobre su falta de reacción cuando lo tratan con las hierbas que le hacen arder las heridas, se queja ruidosamente de hombres arboles sin sentido común y no deja de repetir lo terco que fue de venir hasta ese punto sin tratamiento.

No hay lastima en la manera en que lo trata en toda la discusión, Tobirama solo bufa y manda miradas de muerte en todo el proceso… ahora se da cuenta que no solo vino a ese lugar por la necesidad de alejarse del complejo, sino porque no quería ver a nadie conocido dándole el pésame.

No lo acepta pero le agrada saber que no hay abrazos de consuelo.

XXXXX

Corre la noticia prontamente de que el líder del Clan Senju ha muerto, Madara suspira tranquilo y apático cuando su padre se jacta de esta pequeña victoria como si hubiera sido el culpable de tal deceso con sus propias manos.

Si, quizás fue en la ultima escaramuza pero Butsuma Senju y Dajimaeran Uchiha no se enfrentaron.

Es una hermosa noche, piensa Madara al mirar ligeramente el cielo a través de la terraza… hay sonidos de animales o platicas amortiguadas en el complejo… una parte está preocupado por su amigo pero asesina dicha emoción impropia.

Son enemigos, se debe recordar al servir el té para su padre y para sí mismo con una elegancia digna de la tradición.

Izuna los está viendo, puede sentir a su pequeño hermanito en el rincón alejado de la habitación de mal humor… es difícil levantarle el ánimo últimamente, se ha vuelto cada vez más como su padre de vengativo y cruel… trata de limar las asperezas antes de que sea demasiado tarde, un trabajo que tomara su tiempo.

-Sera algo fácil derribarlos de ahora en adelante- promete su padre confiado al beber su taza con cuidado a pesar de querer derramarla sin gracia ante su pequeña victoria universal.

Madara no responde, solo aguarda silencioso y calculador -no sería prudente subestimarlos- admite después de un rato.

Hashirama puede ser un idealista, blando y tonto… pero en la batalla es peligroso, una fuerza de tener en cuenta.

Su padre respeta su punto de vista, su hermano le lanza un vistazo despectivo pero igual consideran sus palabras como verdaderas.

Cuando se queda solo mira el cielo sentado en la terraza, suspira adormilado y trata de no pensar en otros tiempos… en pescar esa preocupación de cierta amiga que ha enterrado por prioridades… pensar solo en el futuro o su clan.

No pasa ni una semana cuando en una mañana normal, Dajimaeran Uchiha no se levanta de su lecho tomando por sorpresa a todo el complejo.

Madara no parpadea, solo toma el liderazgo con tranquilidad y aprieta el puño... su padre murió en relativa tranquilidad para la vida de un shinobi a comparación de sus hermanos.

Es tan injusto, pero trata de no pensar amargamente sobre esta comparación.

XXXXX

Hashirama Senju vuelve a invadir el complejo Beifong una mañana después de una semana desde que Toph supo del deceso del padre, llega como un vendaval lleno de caos que muchos de su clan se han acostumbrado… las risas se escuchan cuando ella sale al jardín, siente a cada niño siguiendo al shinobi alto como patos muy entusiastas.

Las madres vigilan desde las terrazas donde hacen tapicería o cualquier trabajo de bordado que la verdad Toph no está muy enterada… sonríe ante los sonidos burbujeantes, las vibraciones de la tierra y es como si no hubiera nada malo en el mundo.

Juegos civiles, acuso el shinobi cuando vio a los niños jugando en el jardín una de sus tantas invasiones… no dudo en pedir unirse aun con las miradas incrédulas de los padres considerando al diferencia de edad muy en serio… después fue difícil separarlos en cada visita.

-Ey chico Blando- saluda al sentarse en la terraza principal donde un árbol torcido fue adaptado en vez de cortarlo, es un recuerdo de la bienvenida de ese tonto a su casa que casi destruyo.

-Toph- canta Hashirama pero tropieza cayendo al suelo dolorosamente -vamos Kamiyama, Kumanaku, Harada, Mizuki, Hikari, Akira, Mei y Sora… tengo que hablar con mi amiga- llora con cada nombre dicho a la perfección, es muy suave para ser un asesino.

La maestra tierra sonríe pero niega cualquier intención de ir a salvarlo de las garras del montón de mocosos que adivina por las vibraciones están encima de su amigo como pequeños obstáculos tercos.

Se escuchan suspiros, las madres vienen una a una a recoger a sus bendiciones con pequeñas despedidas entre ellas y el shinobi… los niños lloran por más tiempo, pero no lo hay… Toph puede sentir que hay gravedad en el ambiente de manera tan drástica que se endereza.

-Quieres empezar- dice resuelta sin un atisbo de broma en su voz, Toph dirige su rostro en dirección donde siente a su amigo tomar asiento a su lado.

El ríe sin verdadero humor, hay una presencia aplastante y es aterrador para la maestra tierra… pero se mantiene, arquea la ceja haciendo un sonido inquisitivo -No hay tiempo que perder- dice seriamente Hashirama.

-Ya hemos perdido suficiente, creo que puedo con eso- admite la maestra tierra vibrando de anticipación, hay promesas no dichas pero el inicio de un sueño al que han atrasado hasta este momento es emocionante.

Hashirama niega divertido pero su rostro se vuelve igual de severo -Quiero una alianza con tu clan- dice alto, para ser escuchado por todos los guardias con convicción de iniciar su sueño aunque seguro carece de formalidad.

El luto de su padre ha pasado, aun contra todo pronostico respeto estos días de duelo... aun cuando no dolió... no hubo lagrimas... pero sobretodo, fue la muerte ideal para ese hombre.

-Sabes que no necesitas preguntar- Toph regresa sin molestarse en diplomacia con su amigo, siempre fue el plan unirse cuando tuvieran oportunidad -mi clan es tu clan… Senju-

-Y mi clan… es tu clan… Beifong- regresa Hashirama mas confiado que nunca.

Por supuesto que la maestra tierra ya estaba planeando abandonar esta comunidad, su gente no duda en seguirla y después de dos días de empacar… se marchan al bosque para hacerse de un territorio cercas del complejo Senju de manera provisional, porque ella aun piensa que su casa estará entre las de sus amigos.

Tobirama hace un equipo de escolta para ellos, Itama esta incluido y Toph no quiere sentirse ofendida... pero no evita murmurar insultos sobretodo para el acosador que de vez en cuando aparece solo para medirlos asustando a uno que otro niño.

Se enteran en el camino que Madara es líder de su clan.

No es optimista, el cabeza hueca es terco y seguro como los espíritus que sera difícil convencerlo de ceder cuando su respaldo no son mas que un montón de orgullosos vengativos que no pueden ver mas allá de sus narices.

Si, quizás subestima esa rivalidad considerando que mataron a su familia... pero no es necesario que califique a todos los Senju como responsables.

Tendrá un dolor de cabeza si sigue pensando en eso, es mejor actuar... la táctica "golpearlo hasta que entienda" se oye muy bien para ella.

También debe planear su bienvenida a este bosque ¡el bandido ciego esta de regreso!

XXXXX

Fin del capítulo.

Bueno lo que no debio de ser.

Neah20 fuera