Conocer a Marvel ha sido genial, nos la pasamos metiéndonos coca y me ha regalado algunos éxtasis, jamás había probado algo así, la primera vez que me metí uno me dio un subidon de adrenalina tan grande que mi corazón se acelero a una rapidez que jamás había experimentado, en un momento creí que me explotaría, estuve horas eufórica, esa noche en el club baile como una diosa, así que ahora Marvel me regalo unos cuantos, aunque no hay nada mejor que la coca que este me vende, es de muy buena calidad la que me traía Cashmere no se le compara y la consigo a un muy buen precio, Marv me hace muy buenos descuentos donde somos amigos, el chico me visita seguido en el club y pide uno que otro privado donde más que bailar nos dedicamos a jalar, a veces me va a buscar a la universidad y nos vamos a mi departamento a hacer cualquier cosa, en su mayoría fumar yerba, la sensación de esta me relaja tanto que suelo dormir por horas, duermo mas en el día que en las noches, sé que me está afectando un poco en la universidad pero vamos no puedo ser perfecta.

Señorita Everdeen – me habla Coin, mi profesora – preste atención a la clase.

Lo siento – me disculpo avergonzada ante las miradas de mis compañeros.

Bien ahora que Katniss ha vuelto a este mundo – se burla haciendo reír a mis compañeros – necesito que formen equipos, 4 integrantes nadie más ni nadie menos, prepararan un desfile de modas, en el cual presentaran 8 diseños, ustedes eligen la temática y las modelos, este trabajo tendrá el valor del 60% de la nota final del semestre, júntense en grupo tomen bien su decisión de compañeros por qué no aceptare cambios más adelante.

Rayos, este es un trabajo genial, amo diseñar ropa y todas esas cosas, pero no me gusta trabajar en grupo, mis compañeros y yo nunca contamos con el mismo tiempo, ellos suelen juntarse en las tarde o noche y yo no puedo tengo que trabajar e ir a los ensayos, bailar para Peeta y perder el tiempo con Marvel, además nadie va a querer hacer equipo conmigo, soy la rara de este lugar, callada sin muchos amigos y drogadicta…

Oye Everdeen – me habla Cinna, uno de mis compañeros, es un chico moreno y delgado, se le nota lo diseñador el chico tiene estilo y es muy gay –quieres ser con nosotros.

Claro – respondo demasiado rápido, me emociona que alguien me considere en su grupo, miro a quienes forman parte de él, esta Cinna, una chica morena con aspecto intimidante, que no reconozco y Gale Hawthorne, conozco al chico desde primer año, nunca he entendido por que eligió esta carrera pero siempre me ayudaba a estudiar, es un chico genial.

Qué bien Kat – me sonríe Gale – esta es Clove – me presenta a la otra chica.

Que tal – es todo lo que ella dice, creo que no está muy contenta de que integre con ellos.

Hola Clove – intento darle una sonrisa, rayos odio ser tan poco sociable, nunca se me ha dado bien relacionarme con mis pares.

Bien comencemos – aplaude Cinna.

Nos pasamos el resto de la hora de clase y parte del receso coordinando lo que haremos, hemos decidido basar nuestro desfilo en el cielo la tierra y el infierno, he propuesto como modelos a las chicas del club, obviamente ellos no saben que son desnudista pero sé que mis amigas no se negaran, también le puedo pedir ayuda a uno que otro bailarín para que desfilen los trajes de hombres, estoy tan emocionado Cinna y Gale encontraron mis bocetos geniales aunque aun debo trabajar mucho en ellos, Clove no opino mucho pero tampoco me ha criticado, tengo que esforzarme por hacerlo bien, quiero que todos se den cuenta de lo capas que soy, mientras mejor lo haga antes dejare de quitarme la ropa, necesito una vida normal.

Quieres que te lleve a casa – me pregunta Gale cuando ya vamos saliendo de la universidad – ando en coche así no tienes que irte en autobús con este frio.

No te preocupes – le sonrió – no quiero desviarte de tu camino, además no creo que la idea le agrade mucho a tu novia – apunto hacia donde se encuentra una pelirroja con la que vi a Gale varias veces.

Nah - me devuelve la sonrisa – Finch y yo lo dejamos hace unas semanas, que dices te llevo.

Claro… - me interrumpe el timbre de mensaje de mi celular – dame un segundo – le pido al chico frente a mi mientras saco el teléfono de mi bolso.

"Necesito que vengas hoy a mi departamento, me debes un baile y lo quiero ahora" Peeta

Lo siento Gale, voy a otro lado – le muestro mi teléfono – una de mis amigas me necesita y tengo que ir a su departamento – miento.

Puedo llevarte hasta allá, vamos Kat deja que te lleve así conversamos un rato – el chico pasa uno de sus brazos por mis hombros y me dirige donde tiene estacionado su auto. En primer año siempre solía mirar a Gale, es un chico alto y atlético con la piel aceitunada y ojos grises, su cabello castaño siempre largo y desordenado le queda genial, además siempre ha sido muy simpático y atento aunque cuando comenzó a salir con Finch, se alejo totalmente solo nos saludábamos cuando nos encontrábamos en los pasillos de la universidad.

Hacemos el camino a casa de Peeta sumergido en una agradable conversación, el me habla de su madre y sus hermanos con los cuales vive y el por qué decidió estudiar diseño, yo le cuento sobre mamá y Prim y lo mucho que las extraño, también le cuento cosas de mi vida con Glimmer, pero omito todos los comentarios sobre mi trabajo en el club, aunque me gusta mi trabajo me avergüenza un poco contar que me quito la ropa para ganar dinero.

Aquí estamos – detiene el auto frente al impresionante edificio donde vive Peeta – parece que tienes una amiga con dinero, porque estos departamentos deben costar un dineral.

Su padre es empresario – invento – ya sabes es la típica chica que vive con su padre empresario divorciada de su madre despreocupada.

Hija de papi – se ríe.

Nos vemos Gale – lo beso en la mejilla – nos vemos mañana en clases, gracias por traerme.

Oh espera Kat aun no te bajes – el chico se baja del auto y corre a abrir mi puerta – ahora si puede bajar Señorita Eveerden.

No era necesario – rio ante su ocurrencia – pero eso fue muy caballero Sr Hawthorne.

Adiós Kat – me da un abrazo – nos vemos en clases.

Una vez me despido de Gale me dirijo hasta el edificio donde vive mi jefe, es un imponente edificio de 25 pisos, Peeta por supuesto vive en el último piso donde está el pent-house, he venido unas cuantas veces a bailar para él en su casa, su piso es enorme, tiene un salón del tamaño de todo mi departamento, con una televisión gigante y equipos de música de ultima generación, todas las paredes son de un pulcro color blanco, adornado de distintos cuadros abstractos, algunas fotografías familiares, el piso es de color negro reluciente, no sé como lo hace la señora que trabaja para él para que no haya ni una mota de polvo en el piso, lo más impresionante del departamento es la vista que tiene, la pared que da al balcón es completamente de cristal por lo cual tiene una vista panorámica a la ciudad.

Hola Señorita Katniss – me saluda Sae, la nana de Peeta – el jefe la está esperando en su despacho.

Gracias Sae – le sonrió a la mujer.

Camino por un pasillo hasta donde se encuentra el despacho, golpeo la puerta suavemente, uno nunca sabe con qué humor estará Peeta, a veces siento que tiene doble personalidad, un día es simpático y amable y otro es un ogro.

Pase – me grita desde el interior, por su tono deduzco que su día ha sido una mierda.

Hola Señor Mellark – lo saludo tomando asiento frente a él – como va su día.

Como la mierda – me responde fijando su gélida mirada en mí – quien es el chico que te vino a dejar.

Un compañero de la universidad – con el tiempo he aprendido que es mejor darle las respuestas que quiere, de lo contrario terminaremos en una discusión.

Que paso con tu querido Marvel – puedo notar el sarcasmo en su voz.

No empieces Peeta – hablo tranquila – sabes que no tengo que darte explicaciones de mi vida.

Pero si de tu trabajo – eleva un poco el tono – y Marvel se ha convertido en un cliente frecuente del club.

Ese no es problemas mío – cruzo mis brazos sobre el pecho –deberías agradecerme que conseguí un cliente mas para el club.

Querrás decir un cliente mas para ti – sus ojos están furiosos – y ahora llegas con otro chico, también pretendes convertirlo en uno de tus clientes y pasearte con el por el club, mientras yo veo como pone sus malditas manos sobre ti.

Tal vez – respondo molesta – vas a querer que baile o solo me has hecho venir a perder el tiempo.

Por qué te gusta ponerme furioso – me pregunta pasándose las manos por el pelo – sabes que me enferma pensar en que bailas para otro igual como lo haces para mí.

Peeta – le susurro acercándome a el – mírame – lo tomo del mentón igual como lo hace el cuando quiere que lo mire – solo a ti te bailo de esa forma – clavo mis ojos en los suyo – los demás bailes son solo eso.

Y los nuestros – me pregunta apoyando su frente sobre la mía – son solo un baile para ti.

No… - Peeta no me deja seguir hablando ya que posa sus labios sobre los míos, me besa de una forma tan dulce, nunca antes alguien me ha besado así, pasa su lengua por mi labio inferior, cuando separo mis labios siento como su lengua asalta mi boca, el beso se va tornando apasionado y las manos de Peeta ya están recorriendo mi cuerpo, sonríe contra mi boca cuando escucha un gemido salir de esta.

Dios Kat, me vuelves loco – se levanta de su sitio, levantándome con él y me sienta en el borde del escritorio – llevo tanto tiempo deseando besarte.

Mmmm – es todo lo que logro articular, no sé que tiene este hombre, que me hace perder la razón, sentir sus labios en mi cuello, me hacen desear tenerlo dentro de mí.

Peeta – jadeo – esto no está bien.

El rubio deja de besarme y abro mis ojos para observarlo, tiene el pelo revuelto y la boca hinchada de tanto besarnos, pero su mirada ha vuelto a ser fría y calculadora – por qué no está bien – me pregunta sin ninguna emoción en su rostro.

Eres mi jefe, no debemos confundir las cosa– agacho la cabeza avergonzada, esa excusa a sonado realmente mala.

Mientes muy mal Katniss.

No quiero ser tu puta – le suelto la verdad – no quiero acostarme contigo solo porque pagas mi universidad.

Hey, te dije que cuando tengamos sexo no será por dinero si no por deseo, y yo a ti te deseo nena.

Y yo a ti – murmuro bajito.

Peeta me toma de la mano y salimos del despacho, caminamos de vuelta por el pasillo, llegamos al salón donde yo siempre bailo para él, cuando pienso que nos vamos a preparar para el baile, seguimos de largo hacía otro pasillo, este lugar es nuevo para mí nunca antes había estado por este lado del departamento, Peeta se detiene en una puerta y la abre, es su habitación, el lugar es enorme, debe tener el tamaño de todo el apartamento que comparto con Glimmer, me sienta al borde de la cama y él se dirige a un costado del cuarto, me siento nerviosa, dios como me metí en esto, este hombre me descontrola, siento que estoy empezando a hiperventilar, cielos me hace falta un poco de yerba en este momento, las manos me sudan y mi corazón late rápido, suena una música lenta, pero no es como las otras canciones que Peeta siempre elige cuando me hace bailar para él, esta canción es romántica y tranquila, cierro los ojos e intento clamar mi corazón con la suave música.

Kat – Peeta murmura mi nombre, abro los ojos y lo veo arrodillado frente a mi – está todo bien – me pregunta con cariño mientras acaricia mi rostro.

Si – logro susurrar.

Segura – vuelve a insistir.

Si es solo…. Nervios – intento darle una sonrisa convincente.

Sabes que eres muy mala mintiendo cariño – me sonríe mientras desata mi trenza – dime que es lo que pasa.

Bueno es solo que no tengo mucha experiencia sexual…

Eres virgen – me pregunta con los ojos desorbitados.

No – murmuro avergonzada – es solo que no he estado con muchos chicos, de hecho solo he estado con uno, mi novio de la secundaria, y estar con él no fue una experiencia muy agradable – veo a Peeta fruncir el ceño luego de mi declaración - Tresh no era precisamente un chico dulce, y las veces que nos acostamos fue rudo y atolondrado, jamás se preocupo por hacerme llegar al clímax, ni de hacerme el amor.

Entonces tu nunca has tenido un orgasmo – me mira extrañado.

No… ósea si – empiezo a sonrojarme – solo aquella vez en tu despacho del club.

Oh – el no dice nada más.

Peeta yo lo siento…

Porque te estás disculpando Kat – me pregunta un poco molesto – no es tu culpa que tu ex haya sido un idiota.

Me disculpo porque quiero estar contigo – suspiro – pero me da miedo no ser lo que esperas…

Eso no me importa Kat… espero yo ser lo que tu esperas… enserio quieres que tengamos sexo – la duda esta clara en sus ojos, toda la pasión y el fuego de hace un rato ha sido reemplazada por la duda.

Si – no lo dejo hablar más y lo beso.

Peeta solo duda un segundo antes de corresponderme, me besa lenta y apasionadamente, su lengua y la mía pelean por el control del beso, sus manos recorren mi cuerpo, primero mi espalda, luego mis brazos hasta posarse en mi cadera, lleva sus besos hasta mi clavícula y me da pequeñas mordidas que provocan mis gemidos, no sé en qué momento Peeta me tiene tumbada en la cama con su cuerpo sobre el mío, sus manos se entretiene en mis piernas, mientras yo le beso el lóbulo de la oreja, al parecer le gusta porque lo escucho gruñir, jamás había escuchado un sonido mas excitante que ese, en un arrebato de valentía, hago un movimiento hasta quedar sobre él, Peeta me mira confundido pero yo solo le regalo una sonrisa divertida antes de abalanzarme a besar su cuello, lo muerdo un poco y el gruñe mi nombre, podría pasar horas escuchando ese sonido, tomo el dobladillo de su camiseta para quitársela con su ayuda, su torso es perfecto, cada musculo bien definido, cada vello en su lugar, Peeta me quita el suéter y la camiseta dejándome solo en sujetador, se endereza un poco para quedar frente a mí y besar mis entre el valle de mis senos, con una sola mano me desabrocha el sujetador, me tiene expuesta frente a él y me encanta, lleva su boca hasta mi seno, lo besa, lo chupa y lo muerde arrancándome gemidos de placer.

Katniss – gruñe – si sigues haciendo esos sonidos voy a correrme sin siquiera haber entrado en ti – vuelve a dejarme debajo de su cuerpo y me desabrocha el botón de los jeans, los baja lentamente y yo levanto mis caderas para que me los pueda quitar sin problemas – me encantan tus tangas de chica buena – sonríe y baja para besarme el monte de Venus – de verdad adoro como Hello Kitty se ve en ti, pero ahora estorba un poco en mi tarea – me quita las bragas y me deja desnuda completamente para el por primera vez, vuelve a besarme los labios hasta dejarme sin aliento, luego besa mi cuello, mis pechos, mis costillas, mi ombligo y sigue bajando lenta y tortuosamente hasta mi intimidad, besa el monte de Venus y más abajo, la sensación de su boca en mi intimidad es la gloria, mueve hábilmente su lengua contra mi centro, siento que voy a explotar en cualquier momento, chupa y tira mi clítoris, lo muerde y lo besa, no he parada de gritar desde que encontró ese punto, una sensación de calor se aloja en mi abdomen, Peeta debe ser un dios del sexo por que la sensación que me está haciendo sentir es celestial.

Peetaaa – gruño – ohh Peeta – grito mientras me dejo llevar por el orgasmo que este hombre me acaba de regalar.

Me encanta que digas mi nombre mientras te corres – me besa – dios Katniss sabes tan bien, te gusto nena – me pregunta por pura cortesía.

Esa pregunta esta demás Peeta – rio junto con el – jamás había sentido algo así.-

Bueno ahora vas a sentir algo mejor – me sonríe mientras se acomoda entre mis piernas – necesito estar dentro tuyo Kat, te necesito tanto – escucho el sonido del envoltorio del preservativo y luego la cabeza de su pene en mi entrada, empuja poco a poco sus caderas contra las mías, entrando centímetro a centímetro en mi interior – Dios nena eres tan estrecha – gruñe cuando está completamente dentro de mí, me mira a los ojos mientras comienza moverse lentamente, sus caderas chocan contra las mías de una forma rítmica y placentera, cierro los ojos mientras vuelvo a gemir – mírame cariño – me exige – no quiero que dejes de mirarme – abro mis ojos para enfocarlos en los suyos, el azul de sus ojos ya no existen solo veo el negro de la lujuria y la pasión, Peeta comienza a aumentar el ritmo de sus embestidas, mientras yo me aferro a su espalda intentándome fundir aun mas en su cuerpo, mueve las caderas en círculos y eso es todo lo que necesitas para llevarme al borde del placer – Peeta por favor – le ruego – haz que me vaya nene, quiero correrme para ti – veo en su cara que le gustan mis palabras, sus embestidas se hacen más duras y mas rápidas, intento no cerrar los ojos mientras vivo mi segundo orgasmo en menos de diez minutos, me dejo ir completamente y Peeta también, ambos gritamos el nombre del otro y nos fundimos en un beso.

Eso ha sido genial – le sonrió.

Puede repetirse – me da una mirada lujuriosa – solo dame unos minutos.

No puedo nene, debo ir a trabajar.

No vayas – me pide, puedo ver la suplica en sus ojos – quédate esta noche conmigo.

Y el trabajo – pregunto.

Tranquila, no voy a despedirte – me sonríe antes de besarme.

"Mi nombre es Katniss Everdeen, tengo 23 años, mi padre es un imbécil, mi madre no encuentra un buen trabajo, debo enviar dinero a casa para que a Prim no le falte nada, entre a la universidad, hoy soy una desnudista, mañana seré una diseñadora, soy una drogadicta, pero mi jefe se ha convertido en mi mejor adicción"