CAP 7

Zick levanto la manta y Elena cerro los ojos sin poderlo evitar. Estaba asustada y temblaba. No quería mirar ¿Por que le habría pedido a Zick que la quitase? Siguió así un rato esperando a oír algún ruido que le indicase que Zick estaba ahí, que estaba con ella.

Silencio.

Elena ya no notaba la mano de Zick sujetando la suya y un frio terrible inundo su cuerpo, pero no por miedo si no por que realmente hacia un frio que pelaba. Instantaneamente agarro una manta y se tapo con ella.

La bombilla se encendió y abro los ojos de par en par. De nuevo volvía a estar en una cama. La suya, en su casa.

Al pie en la cama contemplándola con una cara indescifrable estaba Zick.

-¿Que... es esto?...¿Que pasa? le pregunto la pequeña al mayor.

-Vas a revivir el día de tu muerte.

-¡¿Que?! -Se levanto tan rápido de la cama que se callo de bruces al suelo- Ni se te ocurra reírte.

Pero Zick no estaba para reírse. En realidad no estaba para nada, volvío a desaparecer en las narices de Elena.

"¿Como hará eso?" -penso la supuesta niña.

Desde abajo escuchó a su madre decir:

-Elena ¿eres tu? ¿Estas bien?

-Si soy yo mama -dijo levantándose- pero no estoy nada bien. -susurro

De nuevo silencio, como en el Hospital. Entonces Elena se dio cuenta de lo que significaba revivir el día de la muerte. Zick, no se refería a morir en si. Si no a cambiar radicalmente de comportamiento. El se había vuelto ariscó y ella... bueno ella se había obsesionado tanto con saber lo que le pasaba que dejo su vida atrás para dedicarse unicamente a ser la sombra de Zick.

Pero ahora le estaba dando la oportunidad de revivir el día en que ocurrió todo para saber, para comprender y si era posible para evitar.

De nuevo el frio inundo su cuerpo y la devolvió a la realidad. Ahora lo primordial era ponerse ropa de invierno. La temperatura de Oldmill en Septiembre era mortal.

Abrió el armario y se encontró, como no, con el conjunto de invierno creado por ella misma que tantos problemas le había causado.

¡No!

Esta vez no se lo pondría. No tropezaría con la misma piedra. A lo mejor la indumentaria no tenia nada que ver, pero al menos lo habría intentado y Zick lo sabría. Se puso la ropa de siempre, se hizo las coletas de trenzas tan típicas de ella como el calor para Canarias. Se puso un abrigo de piel y bajo las escaleras no sin antes guardarse su querida carta en el bolsillo interior.

Le costaba un poco andar y se pregunto si eso de rejuvenecer y envejecer tan rápido acabaría causando estragos en su físico.

Prefirió pensar que no y que era por los nervios.

Desayuno rápido, le dio un beso a su madre y a sus hermanos como si le fuera la vida en ello por si no volvía y se despidió de Bombolo para ir disparada a la puerta de la casa de al lado. Dejando a los cuatro con la boca abierta detrás.

La recibió un Zick de 12 años con una sonrisa de oreja a oreja en la cara y un símbolo azul en la mano derecha.

Al ver el símbolo a Elena le asaltaron un monton de recuerdos en su mente. Eran tantos que por poco se desmalla pero solo se quedo un poco atontada y con la boca abierta. Al fin lo entendía todo ahora era el momento de evitar. Desde las sombras noto como el Zick mayor aplaudía mientras que el Zick niño la miraba con cara rara.


casi estamos al final del fic.