Nuevamente con una actualización, gracias por sus comentarios y por quienes han leido sin comentar. Sin mucho preambulo aquí les dejo la continuación, el título dice mucho, disfruten.

REVELACIONES

La mañana había comenzado de lo mas normal, a pesar de los berrinches hechos por lo mellizos, debido a la negativa de su madre al no dejarlos salir de la habitación. Sin embargo, nada hubiese vaticinado que este día terminaría convirtiéndose en la peor de las pesadillas para esta joven familia.

Llegaron lo mas rápido que pudieron al hotel, percibiendo el raro ambiente que circulaba por todo el lugar, miradas inquietantes hacían presagiar que algo no muy bueno estaba ocurriendo, situación que alarmo aun más a la joven madre, que sin detenerse subió hasta su habitación, para confirmar lo antes dicho por Akane, que su pequeña hija estaba desaparecida.

Sakuno, Ryoma y Keiko entraron en la habitación, igualmente preocupados, ya que también pudieron percibir aquel extraño ambiente, ellos solo intercambiaban miradas, pero no decían nada para no inquietar mas a Sakuno. Una vez ingresado en el cuarto, la joven madre corrió a donde estaban sus hijos o al menos donde deberían estar, no obstante, sus mayores miedos empezaban a tomar forma, comprobando que alguien faltaba, su querida Ranko. Sin importar lo que veía, registro todo el lugar, tratando de convencerse que era verdad que ella había desaparecido.

Al verla con tanta aflicción Ryoma se acerco a ella, intentando tranquilizarla, pues primero debían escuchar lo que Akane tenía que decir, antes de sacar conclusiones precipitadas. Entonces, Keiko le facilito un vaso con agua, y dirigiéndose a la niñera, le pidió que explicara la situación. Inmediatamente Akane dio inicio a su relato de los hechos, pero esto no tranquilizaba en nada a Sakuno, no escuchaba lo que quería, "donde estaba Ranko".

La nerviosa niñera no sabía muy bien que decir, en realidad, ella tampoco sabía en donde se había metido Ranko, fue entonces que recordó lo que le había dicho Yue momentos antes. Todo lo relacionado con el plan que ellos tenían para localizar a Ryoma, así que ahora las miradas se concentraban en el pequeño chico.

Yue donde esta tu hermana – preguntó Keiko con delicadeza para no asustar mas al niño, que ya tenía suficiente.

N-no…se – apenas balbuceaba sin poder mirarlos directamente.

Al ver el temor en los ojos del niño, Keiko se llevo a la niñera, dejando a sus padres hablar con él, ya que muchas personas inquietaban más al pequeño. No obstante, Ryoma cuando se percato de las intenciones de la mujer, también comenzaba a salir, pero tanto Keiko como Sakuno se lo impidieron, esta última le había tomado la mano con fuerza, no tuvo más alternativa que quedarse, aunque no comprendía por que Keiko también insistía en que él no se fuera.

Amor…dime sabes a donde iba a ir Ranko a buscar a Ryoma – decía Sakuno con dulzura, mientras acariciaba su rostro.

Ma…má…lo siento – sus lagrimas comenzaban a nublar su vista – es mi culpa…yo le dije…a Ranko…que trajera a…Ryoma-sama – lo decía mirando al tenísta, quien al escuchar estas palabras se sentía culpable.

No, mi amor…no es tu culpa…dime donde dijo Ranko que iría

Ella iba para donde esta el señor del teléfono – su madre comprendió que se refería a la recepción.

Le preguntaría cual era la habitación de Ryoma ¿Cierto? – su hijo asentía con la cabeza.

Pero el recepcionista no le debe haber dicho nada, Joe se encarga que no den ninguna información de mi – confirmaba Ryoma

Si eso es cierto, entonces adonde iría después – se cuestionaba la mujer, cada vez más preocupada, que simulaba su nerviosismo en frente de su hijo.

A lo mejor…fue a buscar…a ese viejo – volvía a decir Yue

¿Qué viejo? – emitía Sakuno

Ese viejo…el que esta con Ryoma-sama

Joe – decía el aludido, confirmaba el pequeño – lo voy a llamar, si se encontró con ella, debe saber donde esta.

Mientras esto acontecía, fuera de la habitación se hallaba Keiko tratando de averiguar el paradero de la pequeña, interrogaba al guardaespalda que debería haber estado en el hotel con los niños, pero que ingeniosamente Ranko pudo eludir para escapar sin ser vista. De todas formas, Michael, el guardaespaldas, había estado investigando desde que se percataron de la ausencia de la niña, así que algo de información relevante pudieron obtener.

Unos instantes mas tarde, Sakuno y Ryoma salían de la habitación, dejando a Yue con Akane, ya un poco más tranquilo, después de haber sido consolado por su madre.

Keiko…sabes algo – su voz apenas se escuchaba.

Según Michael, Ranko salió del hotel acompañada de un botones, esto fue confirmado por uno de los que hacia limpieza, pero nadie sabe quien es este sujeto, por otro lado, los guardias del hotel no vieron a nadie sospechoso, aunque tampoco se dieron cuenta si Ranko andaba por ahí – hablaba con toda seriedad Keiko.

Llamé a Joe y me dijo que el no ha visto a Ranko en todo el día – confirmaba Ryoma.

Tengo que ir a buscarla – se apresuraba Sakuno.

Espera…acabo de hablar con un detective amigo mío, él viene para acá – la detenía Keiko.

No puedo quedarme sentada esperando, si se perdió, ella no conoce la ciudad – su nerviosismo resaltaba en cada palabra que decía, además de su rostro que reflejaba toda la angustia que tenía.

Sakuno…Keiko tiene razón, debes esperar a que llegue el detective – rodeándola con sus brazos, calmando a su ángel – y no te preocupes le pedí a Joe que buscará a Ranko, se llevó a mis guardias con él.

Pero…esta bien – aceptando los brazos de Ryoma que le entregaban una paz que no conocía – gracias…Ryoma…por estar aquí.

De que hablas…yo estoy aquí por que quiero…lo de estar contigo fue en serio – se lo decía muy cerca de su oído para que solo ella oyera.

En eso se escucha la puerta, entrando seguido un grupo de hombres…

Querida Keiko…que gusto en verte – saluda un hombre mayor, de cabellos oscuros con algunas canas asomándose debido a la edad, llevaba anteojos de vidrios rectangulares, dejando ver parte de los ojos; traía puesto un traje dos piezas de color gris suave, con una corbata azul.

Arthur…pero lastima que no sea una visita de cortesía – decía la mujer un poco apenada.

Si tienes razón, entonces, cuéntame bien que paso – su voz cambio raudamente a una seria.

Unos minutos después, las presentaciones ya estaban hechas, y todo lo sucedido hasta ese momento estaba dicho. Por tanto, el detective Arthur comenzó explicando las alternativas de lo sucedido, aunque solo fuesen especulaciones, pues mientras no encontraran la ubicación de la niña no podía asegurar nada.

Primero debemos verificar con la policía si no han visto alguna niña con las descripciones de Ranko…algo que puede ser fácil de averiguar – miraba a uno de sus acompañantes – llama al Inspector Edward…dile que es un favor mío.

Como usted diga – se escucho la voz de uno de los hombres que venían con el detective, su aspecto era juvenil, sencillo en la vestimenta, pero con un semblante serio en su mirada.

Mientras tanto…hablaremos con el personal del hotel…de seguro alguien mas vio alguna cosa que nos pueda ser de ayuda – el otro acompañante, entendió lo dicho y salió de la habitación.

Sr. Arthur…Ranko estará bien – una voz de preocupación afloraba en Sakuno.

Espero que sí…voy a ser sincero contigo – se sentó al frente de ella, y con una postura paternalista le habló – por lo dicho por ese hombre, ella salió acompañada por un "supuesto" botones del hotel, cosa que debemos confirmar, existe la posibilidad que ese sujeto no sea un botones – la miraba a los ojos esperando que ella comprendiera la gravedad de esto.

Que…esta diciendo que mi hija halla sido…- no pudo terminar, una angustia callo sobre ella, apoyando su cuerpo en los brazos de Ryoma, que en ningún momento se aparto de ella.

Todo es posible… pero si ese fuese el caso…habría que esperar para ver, que quien se la llevo se comunique contigo.

Esperar – Ryoma soltó una voz incrédula – en vez de esperar no deberían estarla buscando.

En eso estamos, pero si se la llevaron no será tan fácil encontrarla.

Pero si le hacen daño, mientras nosotros estamos aquí sentados – empuñaba su mano con rabia.

No lo creo, ellos saben que la necesitan, así que no le harán daño, si lo que buscan es un rescate – muy calmadamente decía el detective, quien ya estaba acostumbrado a este tipo de asuntos.

Fue entonces, que uno de los hombres del detective, confirmó que el sujeto que se vio acompañando a Ranko, no era del personal del hotel, pues el recepcionista quien también lo había visto, era el encargado de contratar a los trabajadores y no se había empleado a nadie en el ultimo mes, así que era imposible que este individuo fuera parte del hotel. Asimismo, ya se había dado parte a la policía, que por el momento no tenían ninguna señal de la pequeña.

Los siguientes minutos fueron eternos, una densa atmósfera invadía la habitación en la que se encontraban, se podía observar como el nerviosismo impedía que cualquiera estuviese en calma, no era para menos, aun no sabían nada con respecto a Ranko, no había señal clara de lo que estaba ocurriendo, se encontraban en total incertidumbre. Repentinamente, fueron sacados de su estado, el sonido esperanzador del teléfono irrumpió en la habitación; inmediatamente Sakuno levanto el auricular.

Aló…quien habla – nerviosamente emitía.

Tenemos a su hija – se escuchó la ronca voz de un hombre – escuche en silencio.

DONDE ESTA MI HIJA – gritaba de agonía, mientras su mano era firmemente sujeta por Ryoma.

Cállese y escuche…no llame a la policía, esto es entre usted y yo

Quiero hablar con ella – interrumpió Sakuno, casi sin entender lo que el hombre le decía.

Espere…- se escuchó que llamaba a otro, diciéndole que trajera a la niña al teléfono.

M-mami – una débil voz se escuchaba.

Ranko estas bien – casi llorando por el temor.

Tengo miedo…esta todo oscuro – su voz se oía llena de temor, situación que angustiaba más a la joven madre.

No te asuste mi niña pronto iré por ti – trataba de decir con voz calma, para no asustar aun más a su pequeña. En eso cambio drásticamente su semblante, al oír nuevamente la voz ronca del hombre.

Ya escuchó, así que mas vale que haga lo que yo le diga, sino su hija pagara por su culpa – amenazadoramente hablaba, para provocar un gran terror en la mujer.

Que debo hacer

Ahora esperar…llamaré mas tarde – sintió como era cortada la comunicación.

Alo…alo…por favor…mi hija – sollozaba Sakuno, que se veía debilitada con la confirmación de la noticia.

Una vez verificado que todo esto se trataba de un secuestro, tanto el detective como la policía comenzaron su labor, de la manera más discreta posible, para evitar cualquier filtración a la prensa, ya que un paso en falso la vida de la pequeña corría peligro.

Por consiguiente, el detective Arthur trató en vano de que Sakuno escuchará el procedimiento a seguir, estaba tan perturbada por la reciente conversación, que ninguna indicación que le fuese dada entraba en ella, lo único que sentía era como un inmenso sufrimiento se apoderaba de su ser, la impotencia que tenía al no poder hacer nada por rescatar a su hija, a sabiendas que esta se encontraba muy asustada, no le permitían reaccionar con claridad.

Por lo tanto, al ver que Sakuno en estos momentos no se encontraba en sus cabales, Keiko le pidió a Ryoma que se la llevara un rato a la habitación, necesitaba un poco de tranquilidad, además de recuperar fuerzas para enfrentar lo que recién estaba comenzando. El joven asintió sin dudarlo, dejando al tanto a Joe, quien ya se encontraba con ellos, de que le informará de cualquier acontecimiento que sucediese.

Así fue como Ryoma tomo a su amada por la cintura, para guiarla hacia el dormitorio, ya que esta se hallaba en un estado de semiinconsciencia, incapaz de ejercer voluntad de rechazo. Una vez dentro, Keiko le llevo un vaso con agua y azúcar, entregándoselo al chico para que este se lo diera. Una tristeza embargaba al joven tenísta, pues se sentía incapaz de poder ayudar a su lindo ángel, se encontraba preocupado tanto por la madre como por la hija, sin tener certeza clara de ello, ya que en su interior nacía un sentimiento nunca antes percibido, algo le decía que debía proteger a esta familia, casi como si le perteneciera.

Al ver a su Sakuno con aquel semblante decaído, sentada a un costado de la cama, un agobiante dolor atravesaba su pecho, sabía que esos sentimientos eran por que él amaba a la chica más que a nadie y quería verla feliz, pero no sabía muy bien que hacer para consolar en algo a su amada, pues tenía claro que no podría retirar esa cara de tristeza mientras Ranko no apareciera.

Por su cabeza cruzaban incontables pensamientos, todo esto que estaba sucediendo lo hacían comprender que su amor hacia Sakuno era mucho mayor de lo que hubiese imaginado, no solo eso, también pudo percibir que el cariño que sentía hacia esos niños no era normal, pues al ver la carita de culpabilidad del pequeño Yue, su corazón se paralizó por un segundo, dejándolo un poco confundido, ya que él no era de los que sentía compasión por las personas, ni aun tratándose de un niño, por unos momentos pensó que en una situación como esta, cualquier ser humano podría reaccionar así.

No obstante, aquel sentimiento de dolor que aun permanecía en él, era mucho mayor de lo que pudiese llegar a sentir por un completo extraño, algo en su interior estaba cambiando, no tenía claridad de lo que era, pero sabía que lo que fuese era por culpa de aquellos niños, que sin darse cuenta, estos pequeños habían abierto un hueco en su corazón, que de alguna forma lo hacían vulnerable al sufrimiento que esta familia estaba viviendo.

Aun sumido en sus pensamientos, una susurrante voz llena de amargura lo trajo de vuelta a la realidad.

Ryoma – llamaba Sakuno, al escuchar su voz, se inclinó ante ella.

Ehhh… Saku…- esa manera de llamarla le entrego una calidez a su interior, que por momentos aminoraba todo el dolor que estaba viviendo.

G-gracias…por quedarte…conmigo – poco a poco recuperaba el control de sí, sabía que debía ser fuerte para lo que viniese, además, la sola presencia de Ryoma la hacía sentir protegida.

Siempre voy a estar contigo…no voy a permitir que nada malo les pase ni a ti ni a los niños – sus palabras sonaban con seguridad para convencer a Sakuno que lo que decía era verdad.

Lo se – todo lo que estaba pasando y la actitud del chico ante esta situación, le daban confianza suficiente para creer en cada palabra de su amado.

Mi ángel…se que este no es un buen momento pero…quiero decirte…que Te Amo – posó una de sus manos en el rostro de la chica, acariciándolo con delicadeza.

Yo…también…Te Amo – con un leve sonrojo al ver como era observada por Ryoma, que sin dudarlo toco sus suaves labios con los de él, demostrándole cuanto la amaba, quien al sentir este cálido sentimiento correspondió sin negarse.

Si ya te encuentras bien…es mejor que vayamos donde los demás – mientras comenzaba a ponerse de pie.

Espera…hay algo…que debes saber – lo detuvo tomándolo del brazo. Sorprendiendo un poco a Ryoma, pues cualquier cosa que fuese no podía ser más importante que hablar con el detective y resolver lo de Ranko.

No te preocupes…después que recuperemos a Ranko podemos hablar – estas palabras llenaban de alegría a Sakuno, al ver la preocupación de Ryoma por su hija.

No…tiene que ser ahora – su firmeza en las palabras no permitieron al chico insistir en marcharse.

Esta bien…que es lo tan importante que no puede esperar a después – se sentaba al lado de ella, mientras le tomaba la mano con dulzura.

E-es sobre… - comenzaba a tartamudear, pero respiró profundo para continuar, ante la atenta mirada de Ryoma, que no se imaginaba lo que estaba a punto de escuchar.

Tranquila…dime estoy oyendo – dándole valor para proseguir.

S-si…hay algo que tú no sabes…cuando te fuiste hace 6 años… - no sabía muy bien como decirlo, pero esta vez debía seguir.

Espera…- tenía un poco de temor, a caso había otra razón para dejarlo, fueron sus pensamientos, debido a lo ocurrido la noche anterior.

Por favor…déjame hablar – sus ojos le decía que confiara en ella, así como él mismo se lo había pedido.

Esta bien continúa – al mirarla se tranquilizó un poco, no había mucho tiempo así que decidió escuchar hasta el final sin interrumpir.

Sucedieron cosas que tú… ignoras por completo – que él desconoce, pero que, se preguntaba – aquella noche…me dejaste algo más…que tú amor…aunque yo…halla creído que no…me amabas.

Pero te amaba, no…te amo – silenciado por unos delgados dedos que cubrían sus labios.

Ahora…lo sé…pero como te decía…un tiempo después me entere…que había quedado…embarazada – miraba a Ryoma con ternura, indagando en su mirada alguna señal de lo que esta noticia provocaría en él.

E-em…ba…ra…za…da – su rostro se encontraba pálido de la impresión, no comprendía como había sido tan idiota, como para no darse cuenta al ver a esos niños, si Ranko era igual a él, y más aun si tan solo hubiese sacado cuentas con las fechas – son mis…hijos – mirando a Sakuno, para recibir una confirmación.

Por supuesto…de quien mas – le entregaba una de esas sonrisas que a él le fascinaban.

Pero…por que – el mismo se callaba, sabía perfectamente por que ella no le había dicho nada – perdóname por haberte dejado sola, soy un tonto, no me di cuenta.

Ya no importa…por que ahora…estas conmigo – abrazando con fuerza y, por primera vez, con seguridad absoluta ya que era correspondida – te amo Ryoma – poniéndose de pie, depositaba un cariñoso beso en su frente, como si se tratase de uno de sus hijos.

Y yo a ti… - besándola en los labios.

Aquel mágico momento, que tanto tiempo tuvo que esperar para ser realizado, se vio interrumpido por el abrir de una puerta.

P-perdón por interrumpir…pero el detective te llama…Sakuno – Keiko esbozaba una sonrisa al ver aquella tierna escena.

Esta bien…vamos – tomando la mano de Ryoma comenzó a caminar, ya estaba mas tranquila, por fin podía continuar, había recibido el valor que necesitaba para enfrentar esto, pues ahora ya no estaba sola, alguien mas lucharía con ella por la misma causa.

Una vez en la sala principal, el semblante de Sakuno cambio repentinamente, su cuerpo comenzó a temblar de miedo, situación que alarmo a Ryoma, quien el verla así apretó su mano con fuerza, entregándole palabras de apoyo.

Estoy aquí…hagamos esto juntos – su voz sonaba serena, dándole fuerzas para seguir – no te preocupes yo voy hablar.

G-gracias – apoyándose en él.

Ambos se sentaron en el sofá que estaba frente al detective Arthur, todo lucía distinto a como estaba antes que ellos abandonaran la habitación. Frente a ellos se hallaba una pequeña mesa, y sobre esta todo un equipo telefónico con grabadoras, además, de los implementos necesarios que se necesitarían para poder rastrear cualquier pista de los delincuentes. Por otro lado, un gran tumulto de gente ahora se esparcía por la sala, entre personal del hotel, policías y los cercanos a Sakuno.

Ya estas mejor pequeña – mirando a Sakuno con ternura, le decía el detective.

S-si – apenas audible contestaba.

Escucha…pronto llamará el secuestrador…cuando hables con él…

Yo hablaré – interrumpió Ryoma.

Agradezco tus buenas intenciones…pero van a querer hablar con la madre…sino hasta yo hablaría

Ya le dije que yo hablaré…ella no esta en condiciones…

Lo siento…pero eso no es posible – decía con cierta molestia.

Pero yo soy el PADRE de Ranko…me escucharan – declaraba Ryoma con tanta seguridad y rudeza que nadie dudaba de lo que oía. No obstante, no solo los que estaban en la sala se enteraron de esto, sino que unos pequeños oídos descubrían semejante verdad de su vida, algo que nunca se hubiese imaginado, pero nadie se percato de aquello.

Disculpa…no sabía que tú eras él padre – al ver que Sakuno confirmó aquello prosiguió – esta bien…tienes que ser cuidadoso con tus palabras…no puedes hacerlos enojar…y trata que la conversación se alargue lo más posible…así podemos rastrear la llamada…entiendes.

Por unos minutos más, el detective Arthur siguió explicando el procedimiento a seguir, todo era atentamente escuchado por la pareja, que permanecía junta en todo instante. Hasta que fueron interrumpidos por Akane, la niñera, quien llamaba a Sakuno pues su hijo no se encontraba muy bien, ya que nuevamente le subía fiebre y parecía que comenzaba a delirar. Por tanto, ambos se pusieron de pie, dirigiéndose rápidamente a donde Yue.

Que pasa Yue – Sakuno se sentaba a un lado de su hijo, mientras comprobaba que el pequeño ardía en fiebre, un poco preocupada miraba a Ryoma, quien hizo una señal a Akane para que llamara al doctor.

M-ma…ma – trataba de hablar, pero su voz sonaba entrecortada.

No te preocupes…ya viene el doctor – escuchaba la voz de su madre.

Ran…ko…donde es…ta – en su delirio no recordaba bien que sucedía.

Debes dormir…ella esta bien – no podía preocupar mas a su hijo.

El doctor no tardo en llegar, al comprobar el estado del pequeño y enterarse de todo lo que estaba ocurriendo, les informó a sus padres que Yue se pondría bien, pero había que bajarle la fiebre pues eso podría perjudicar su estado. Aunque les explicó que esto era una forma normal de reaccionar, a tan especial situación, considerando que él ya estaba delicado, no podían pedir que su hijo estuviese bien si estaba angustiado por la desaparición de su hermana. Un rato después, Yue comenzaba a despertar, le habían colocado un medicamento por intravenosa, para así bajarle con mayor rapidez la fiebre.

Mama…mi hermana – con tristeza decía Yue.

Ella estará bien – trataba de convencerlo su madre.

Pequeño…no te preocupes…no permitiré que le pase nada a tu hermana – emitía Ryoma. Al notar que el joven tenísta le hablaba, se sorprendió unos momentos, pues empezó a recordar lo que había escuchado instantes atrás.

Tú…eres mi…papá – sorprendiendo a sus oyentes, que aun no habían hablado de cómo les iban a contar de esto.

Si…Yue, él es tú papá – al ver que el aludido no decía palabras.

Te puedo llamar…papá – sus ojos lo miraban con dulzura, incapaz de poner negarle algo.

Claro – confirmaba un sorprendido chico, que no pensó que sería tan fácilmente aceptado.

Yue…ahora tienes que descansar – arropaba a su hijo, besándolo en la frente.

Papá – con sorpresa oyó estas palabras, y más al ver al pequeño que esperaba que él hiciese algo.

Quiere que lo beses – le decía Sakuno, que encontraba divertido todo esto. Toda esta situación incomodaba un poco a Ryoma, el no estaba acostumbrado a este tipo de expresiones, pero accedió dudoso a la petición, no podía negarse a esos ojos que lo miraban suplicantes.

Al volver a la habitación principal, comprendieron que nada había cambiando, aquella misma densa atmósfera que minutos atrás invadían sus cuerpos, los volvía a cubrir. Desde que percibieron la desaparición de Ranko, habían pasado alrededor de 4 horas, en donde, lo único claro era que había sido secuestrada, pero todavía no tenían certeza real de cómo concluiría esta historia.

Cada minuto que pasaba, era más angustiante, sobre todo para sus padres, que aun no recibían ninguna esperanzadora noticia. Todos quienes se encontraban en la habitación reflejaban en sus rostros el nerviosismo de la espera, hallándose sumergidos en una inmensa incertidumbre, que parecía no acabar, sin embargo, solo quedaba aguardar a la bendita llamada.

Continuara...

Y que les pareció, solo comenten no vemos en unos días.