N;A: Bueno chicos, aquí les dejo este capitulo, a partir de este capítulo, comienza lo que es la verdadera trama, aquí comienza a tener color todo, quiero dar las gracias por los comentarios, muchas gracias, en verdad, gracias a ellos puedo continuar con la historia.
Me mandaron un mensaje privado diciéndome ¿Y Jack Sparrow?, *riendo* tranquilos amigos, que el capitán Jack Sparrow, falta poco para que de su aparición y nos encante con sus locuras. Espero disfruten el capitulo, y recuerden decirme su opinión.
CAPITULO VII
"ODA A LA MELANCOLIA"
El sol iluminaba los siete mares en su encanto apogeo, su reflejo se podía observar en él, a lo lejos, navegaba un barco monumental, recorriendo el océano con tranquilidad, sus velas se movían al ritmo del viento, se podría decir que el viento estaba de su lado.
La proa era enorme, con sus detalles de madera fina e ilustrada, y la bandera de Inglaterra al viento, moviéndose con todo orgullo, había tripulantes ingleses que caminaban e un lado a otro, cargando barriles y demás cosas. Dos guardias estaban en la proa, peleándose con disgusto, no solo ellos, sino también los demás, estaban hablando enfurecidos, con sus sombreros puestos.
Los soldados Ingleses había algo a lo que le deberían temer en todo el mundo, el Océano, ¿Por qué habría una patria llena de orgullo, tenerle miedo al mar?, muchos de sus compañeros, y navíos también, han desaparecido a mar abierto. ¿La razón?, no la sabían, las razones se habían agotado para ellos, al escuchar los rumores, de que se habían hundido en lo más profundo del Océano, tenían un miedo rotunda a navegar en mar abierto.
Por eso discutían ambos soldados, solamente habían escuchado las historias en boca de otros marineros, ¿Serian rumores?, en realidad no, ya que habían desaparecido demasiados, se podría considerar como una verdad. Se decía que era un fantasma mujer en venganza de que su esposo se ahogó en el mar, otros, decían que era una bestia enorme que los asesinaba sin piedad.
Ambos peleaban por defender sus ideas, empujándose unos a otros— ¡No! —Exclamó el guardia, sosteniendo con sus mano el sombrero, impidiendo que las brisas del mar lo empujaran—Debemos volver a tierra, aquí moriremos todos, vendrá por nosotros la bestia del mar.
— ¡Eso es imposible! —gritó otro, con sus ademanes de hombre sabio, los demás solamente continuaban discutiendo, ¿Sera porque sentía el aliento de la muerte en sus cuellos? —No es ninguna bestia, es la esposa del marinero que se ahogó, ¡Busca venganza!
— ¡Todos ustedes son unos incrédulos! —Vociferó otro con fuerza, esperando a que estos lo escucharan. El capitán de la nave, estaba dentro del barco, firmando unos papeleos, cuando escuchó el escándalo, afuera en la proa, arqueo ambas cejas extrañado, preguntándose en sus adentros, ¿Qué estará pasando?
Dejo su pluma en el bote de tinta, para que reposara mejor, abrió las puertecillas del barco, encontrándose que con ese escándalo, viendo como sus tripulantes peleaban entre sí, y se gritaban fuertemente, ¡Caray!, hasta las bestias más profundas del Océano escucharían esos gritos.
— ¡¿Qué es este escándalo? — gritó el capitán, mirándolos a todos por igual, después, suspiró—Si van a matarse, háganlo afuera del barco.
Los demás guardias se echaron a reír ante el sarcasmo de su capitán, uno acomodo su sombrero, de acuerdo a su cabeza, mirando a su capitán—No es eso señor—contestó, haciendo un gesto sensato y severo—Debemos tocar puerto lo antes posible.
Los soldados se miraron entre sí extrañados, el capitán frunció el gesto, con su peluca blanca, mirándolo distantemente— ¿Por qué?
—El espíritu de la mujer señor…—continuo otro, sin el debido permiso para hablar, este lo escuchó atentamente—Está buscando venganza porque su esposo se ahogó, y ahora, hundirá nuestro barco, como lo hizo con los otros.
El barullo entre ellos comenzó de nuevo, pero esta vez, gritando más que antes, el capitán se cruzó de brazos, negando con la cabeza, ante las necedades de sus tripulantes.
— ¡No Capitán! —Discutió entre gritos otro soldado, colocándose enfrente de todos, girando su cuerpo, continuamente—Sera mejor que le lancemos comida a la bestia, ¡Así se calmara! —Le gritó en su rostro a su otro compañero, en un segundo, todos se comenzaron a pelear de nuevo, el Capitán los miro descontento, abriendo sus ojos de impresión.
— ¡Basta! —Gritó el capitán con fuerza, el barullo se calmó—Son una bola de incrédulos, son solo rumores, nada nos pasara en mar abierto, no podemos ir a puerto, así que déjense de tonterías, y vuelvan a sus puestos, que el mar no nos ara da….
Poco antes de que el confiado capitán, pudiera terminar su frase, sintieron como el barco se detuvo con fuerza, tambaleándose las velas, junto con la bandera de Inglaterra. Todos se sostuvieron de los barandales del barco, extrañados, corrieron directo hacia la proa, habían pensado que el barco, golpeo algo.
— ¿Qué fue eso? —preguntó uno de ellos, todavía sosteniéndose de los barandales, un guardia se asomó para ver el mar, asegurando, que lo que había pasado, había sido un simple arrecife.
—De seguro golpeamos un arrecife—contestó, tranquilo y completamente seguro de sus palabras, los demás no estaban seguros de ello, otro arqueo ambas cejas, mirando el océano más de cerca, algo no andaba bien, comenzó a moverse muy rápido.
— ¿Qué le ocurre al mar? —Los latidos de su corazón estaban acelerados y sus labios secos ante el terrible miedo que sentía, otro se acercó a mirarlo, al verlo, de primera vista, lo veía normal, pero, pudo observar cómo comenzó a picarse demasiado, de un momento a otro, ¿Qué le está ocurriendo?
El barco se deslizaba de un lado hacia otro, bruscamente, el capitán trataba de no preocuparse demasiado, o pondría nerviosos a sus tripulantes, el viento extremadamente cambio, hacia otra dirección. Se escuchaba como el barco crujía, provocando un ruido aterrador.
—Tranquilos—dijo el capitán, sosteniéndose de los barandales—De seguro el arrecife que golpeamos era muy grande.
Pero estos no estaban tranquilos, sentían cada vez más fuerte el mar, sentían como en cualquier momento su barco se voltearía, un eco estruendoroso se pudo escuchar de bajo de los mares, provocando que los nervios de todos, se apoderaran de su cuerpo, el viento soplaba con fuerza, pero esta vez, se sentía diferente al que ellos estaban acostumbrados, las velas perdieron el rumbo, ¿Qué está pasando?
El capitán estaba enfrente de un soldado, que abrió sus ojos de un golpe, al ver de lejos, algo que jamás sus ojos mortales había presenciado, este, con las piernas temblándole, señalo con su mano hacia el horizonte, el capitán volteo extrañado, encontrándose con una ola inmensa, que se dirigía al barco, aquella ola del mar, provocaba sombra ante el sol, de lo grande que era, ¿Sería un tsunami?, no, jamás habían visto tal cosa, el capitán toco una campana rápidamente, sin dejar de ver a ese monstruo que continuaba con rapidez.
— ¡Cambien de rumbo! —gritó el capitán con fuerza, sin dejar de tocar la campana, todos los soldados se movieron, otros, se subieron a las velas, para que estas recibieran mejor el viento, pero era inútil, el capitán corrió hacia el timón, girándolo a trescientos sesenta grados, hasta atorarlo, el timón no soportaría tanta presión, las manos del capitán no dejaban de temblar, la luz del sol se había desvanecido, al ver a ese monstruo, que solamente era agua, que cada vez, estaba ,más cerca de ellos. Trataba de girar el barco en una dirección opuesta, pero le fue inútil, el viento no estaba a su favor, de hecho, la brisa se había convertido en un vendaval endemoniado, uno de los soldados, que se encontraba arriba, en una vela, lo arrastró consigo el huracán, El viento lo controlaba el mismísimo demonio, el mar, los mismísimos muertos.
¿Qué es lo que ocurría?, el barco no podía alejarse de aquella ola, que cada vez, tapaba más la luz del sol.
— ¡El viento se ha puesto en nuestra contra capitán! —Gritó uno con fuerza, mirando como el barco estaba, más cerca de ese monstruo del océano, debajo del barco, vieron como un torbellino se comenzó a formar en el mar, era tan grande, y lo peor de todo es que arrastraba al barco en él, algunos cayeron del barco, tragándoselos el torbellino, pero el capitán estaba dispuesto a salvar su nave, ¿Cómo?, no había escapatoria, si saltaban del barco, el torbellino se los tragaría, si buscaban áreas elevadas el huracán los arrastraría, solamente quedaba una sola cosa por hacer, encomendarse a dios.
Truenos infernales se escuchaban en el cielo. La Ola ya estaba casi tocando el barco, el capitán abrió la boca, sus labios estaban pálidos ante el miedo, y entre cortados, la muerte arrastraría con todos. Justo antes de que esa ola golpeara el barco, el capitán dijo una última palabra, una palabra, que diría todo capitán a su tripulación.
— ¡Abandonen la nave! —gritó el capitán, corriendo de ahí lo más rápido posible, aunque sería inútil.
Por fin cayó en el barco ese monstruo del Océano, destrozándolo por completo, los soldados corrían lejos de él, el agua los alcanzo, arrastrándolos con fuerza, sin dejar que respiraran ni un segundo, el grito desesperado por estos haría estremecer al más valiente, si no los arrastraba el agua, se los tragaba el torbellino en el mar.
El Océano se había vuelto completamente fuera de sí, jamás se había visto de esa manera, el agua enfurecida, las aguas revolcaron al pobre capitán, que deseaba salvar su barco, pero le fue inútil.
La fuerza del mar rompió en mil pedazos los ventanales del barco, dando paso al agua que movía con furia por los pasillos, llevándose todo lo que había adentro, en un segundo, el mar remolco el barco, tragándoselo completamente, tirando las velas, con la insignia de Inglaterra llevándosela hacia el fondo, tragándose a todos.
Ninguno de los tripulantes se había salvado, todos habían muerto ahogados, el mar, se había llevado consigo, ese barco, en un momento, el mar se tranquilizó de nuevo, lo único que flotaba en ese lugar, donde murieron junto con su capitán, era la bandera de Inglaterra, que se la llevaba las aguas tranquilizadoras, flotando su insignia, marcando sus tumbas.
OOO
En el rostro de ese hombre, la luna en el mar riela, en la lona gime el viento, y se alza en blando movimiento, olas de plata y azul. Isabella se había encaminado en la búsqueda del Pirata Jack Sparrow, había preguntado en diferentes lugares, y diferentes mercaderos, pero ninguno le había dado la información que ella necesitaba.
Si bien, un hombre de tez negra, le había dicho que solamente hay un lugar en donde seguro podría encontrarlo, "Tortuga"
Isabella, harta de aquella situación tan ridícula para ella, se subió a un mesa, disparando un tiro al aire, para que esos ebrios, sucios, y viles Piratas le dijeran donde estaba Jack Sparrow, y si, estaba en tortuga ¿Cómo había cambiado exactamente?
En cuanto escucharon aquel disparo, los sonidos de golpes en el rostro, las botellas rotas, y la música rápida, se detuvieron, mirando a Isabella, quien todavía estaba encima de la mesa, solamente uno de ellos le contesto, un hombre al que su voz era diferente a muchas otras a las que había oído, preguntándole "¿Buscas al capitán Jack Sparrow?"
Isabella al principio ignoro su voz, pero después, giro su mirada hacia ese hombre al que todavía no le veía el rostro, a causa de ese sombrero tan extravagante, lo único que pudo verle en ese momento fueron esos anillos grandes que tenía en sus dedos, con unas cuantas cicatrices.
Y supe en ese instante, que su rostro, esa manera en que miraba, con esos ojos moca recuelo, tan parecidos a los de él, se me hacían familiares, yo había visto antes ese rostro, pero, ¿En dónde?
— ¿Quién es usted? —Le pregunto Isabella, bajando de la mesa sigilosamente, los demás Piratas volvieron a lo suyo, este tenía la mirada hacia abajo, y la alzo para poder verle el rostro a esa mujer, que la había visto desde que entro a Tortuga.
Aquel hombre entrecerró los ojos por un instante, la impresión le lleno sus pensamientos, todavía no lo podía creer, aquellos ojos calaíta intensos, cabellera negra como la misma noche, se le hizo tan familiar ver ese rostro de nuevo, vio en ella la misma imagen de Rafael, las mismas manos, la misma mirada penetrante, ¿Podría ser posible que ella?
Isabella abrió sus ojos, para poder verlo mejor, lo primero que vio, fue ese cabello rizado, estilado, largo, con perlas y pequeñas cruces, su gran sombrero bicornio adornado con plumas de faisán, que le rozaban un poco su rostro.
Llevaba una larga levita de color carmesí bordada con un diseño floral blanco, y una banda atada alrededor de su cintura. Su bigote descuidado y barba en dos trenzas sobre su barbilla, con esa piel rojiza y rugosa. Su físico era completamente fuera de lo normal, a punto de vista de Isabella.
Sus ojos obscuros la miraban frenéticamente, con las plumas de su sombrero rozándole el rostro, Isabella no se acercaba, continuaba de pie a unos pocos centímetros de la mesa, en donde él estaba sentado, sosteniendo un tarro grande con Ron. Este al ver que esa mujer no se acercaba, hablo de nuevo con esa voz áspera y secante.
—Acércate mujer—dijo él, como si ya la hubiera tratado antes, sosteniendo su tarro con seguridad, haciendo una sonrisa extraña, mostrando sus dientes de oro, y plata—No muerdo…bueno, a veces.
Isabella lo miraba de arriba abajo, camino lentamente hacia la mesa, sentándose en la silla libre que estaba enfrente de él. Este le mostro su tarro de Ron, insinuándole a Isabella si no quería un trago, esta negó con la cabeza.
—No, Gracias.
—¿Buscas a Jack Sparrow?—Le preguntó con esa voz extraña y llena de secretos, esa voz, Esa voz, donde la he oído, es tan lejana y a la vez tan familiar, ella recargo sus codos sobre la mesa, quitándose su sombrero negro, colocándolo a un lado de su brazo izquierdo. Lo miro de reojo.
— ¿A que se debe la curiosidad? —le contestó Isabella, el hombre se llevo un gran sorbo de Ron a la boca, Isabella simplemente lo miro, tumbo el tarro sobre la mesa, provocando que unas gotas de Ron cayeran a la mesa, Isabella fingió no darse cuenta.
—Todo lo que tenga que ver con Jack Sparrow, tiene que ver conmigo.
¿Por qué?, este hombre conoce a Jack.
— ¿Lo conoce? —Pregunto Isabella extrañada sin dejar de mirar sus tres anillos grandes, tomo su tarro, colocándolo enfrente de él, acercando su mirada hacia la de ella.
—Digamos... —empezó a hablar en un tono irónico, acomodando su espalda en la silla —Que lo conozco un poco…
Isabella entrecerró sus ojos, no comprendiendo las palabras de aquel hombre, este volvió a acercarse, mirándole el rostro tan fino que tenia— ¿Qué es lo que quieres de Jack Sparrow?
Isabella suspiro, llevando su mano hacia su cinturón que le rodeaba su fina cintura—Necesito encontrarlo.., él es el único quien puede ayudarme.
El hombre de bigote descuidado oprimió su tarro de Ron, suspirando de igual manera en la que ella lo había echo— ¿Cuánto te debe? —Preguntó rápidamente.
Isabella frunció su mirada deliberadamente.
—No estoy hablando de deudas—respondió Isabella cerrando su puño, sin dejar de sostener la funda de su espada—Hablo de otros asuntos, más importantes.
—Oh—exhalo un suspiro aliviado, llevándose otro sorbo de Ron a su boca, en un segundo, su gesto cambio radicalmente— ¿Cuál es tu nombre mujer?
Isabella se quedo atónita por un segundo, no estando segura si decirle su nombre a ese hombre, pero, tuvo que hacerlo, dijo su nombre con decisión, mirando a ese capitán a los ojos—Isabella Miller Lawrence
¿Isabella Lawrence? Pensó el hombre de ropa descuidada, ese nombre le retumbo en sus pensamientos como una oleada de un Huracán, con tan solo escucharlo, supo de que se trataría el porqué de encontrarlo. Tenía enfrente de el la hija de "Don Rafael"
Esta viva… pensó el capitán oprimiendo su tarro de ron, desde que la vio entrar a tortuga, supo que era ella, de alguna manera u otra, logro captar ese rostro, su hija estaba viva, toda la corte había pensado por casi 25 años, que estaba muerta, al igual que su padre.
Teach, divago por un segundo, ¿Sera que su padre también este vivo?, almenos ella engaño a la hermandad, y eso, iba por completo contra el código, Traición, engaños. Son las palabra que el capitán Teach tenía en su mente, mas no actuó en sé momento, dejo que la situación siguiera su curso, como un barco en alta mar vislumbrando los horizontes desconocidos.
—Lawrence… ¿eh? —Musito en un tono extrañado, entreabriendo sus labios y vagando en sus pensamientos, la miro a los ojos fijamente, completamente seguro de sus ideas, al escuchar el nombre de esa fina joya, única en su valor—En ese caso, creo que puedo decirte en donde está el.
— ¿Dónde? —Preguntó Isabella deseosa de una respuesta.
—Lo único que puedo decirte es, que él se encuentra en la isla Lincoln, buscando algo que él necesita, y que quiere encontrarlo.
— ¿El busca algo? —cuestionó Isabella colocándose de pie de la silla, en donde se encontraba sentada, giro su mirada por un segundo, cerrando sus ojos grandes. — ¿Qué es lo que busca?
En cuanto la mujer de ojos turquesa volteo hacia la mesa, este hombre ya no estaba, lo único que se encontraba encima de la mesa, era su tarro de Ron vacío, Isabella se impresiono al no verlo, camino hacia la mesa, esperando poder encontrarlo, pero no lo vio, de un segundo a otro, se había ido, y ella ni siquiera pudo ver.
Sin más remedio, la joven respiro el suficiente aire como para asimilar la situación, tomo su sombrero, colocándoselo de nuevo, caminando lejos del burdel en el que ella estaba, y en el que conoció a ese hombre, que improvisadamente le dijo donde estaba, no tuvo tiempo de preguntarle su nombre. En ese aspecto, también fue misterioso.
Isabella salió del Burdel, camino hacia el barco en donde la habían traído esos pesqueros de tez negra, tenía otra pista para llegar al capitán Jack Sparrow, "La isla Lincoln" deseaba que al fin fuera en ese lugar, en donde lo encontrara.
El soplo del viento lo sintió en sus cabellos dorados, rozándole su rostro fino, y enfriando sus labios delgados. No estaba segura de si ese Pirata le había dicho la verdad, pero, ¿Qué podría hacer?, nadie en la isla le había dado una pista, o al menos, decirle como es exactamente el, para que pudiera reconocerlo.
Lo que le dijo ese hombre lleno de misterio, y secretos, eran las únicas armas que ella tenía, para poder encontrarlo, dicho la verdad o no, no tenía otra opción. Lord Conningham necesita aquel barco que Jack tiene, y que nunca le dijo a Isabella cual era exactamente, había oído mucho hablar de Jack Sparrow, y es que, un Pirata con tanta fama, era imposible de ignorar.
Diferentes historias escuchó, y en un momento de su vida, pensó, en mandarlo a la Horca.
He cruzado Océanos de Tiempo para Encontrarte
