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CAPITULO 8

-MIIRANDO LAS ESTRELLAS-

Nunca antes me había perdido en los movimientos lentos y pocos sincronizados del mar. Miraba atenta pero al mismo tiempo distraídamente los pequeños volúmenes de olas que se formaban en la superficie haciendo que nuestra nave se moviera de un lado hacia otro. Agaché e incline un poco la cabeza hacia abajo para ver como salpicaba el agua que estaba arrastrando la nave formando un blanco chorro de agua salada, golpetear en mis pies. Volví mi mirada hacia el inmenso mar donde no se observaba rastro de tierra.

Aún faltaba para llegar a nuestro destino.

Según el capitán no faltaban más de cuatro horas. Solté un pequeño suspiro y apoye mi mentón sobre mis brazos que estaban apoyados en las barras que nos protegían de no caer al mar. Ahora no le tenía miedo al agua, sabía que estaba a salvo aquí. Por un micro segundo se me cruzo la idea de que la nave podría voltearse por alguna razón desconocida y ahogarme. Pero sabía que no pasaría, el capitán había asegurado más de mil veces que a pesar de que sea un viaje barato era un viaje muy seguro. Le insistí tanto en que no era tan segura la nave y mi miedo era tan grande que después de recibir reprimendas por parte de la anciana, me tranquilice.

-Estoy empezando a marearme. Esta cosa se mueve mucho – Ryoga llego a sentarse a mi lado -¿Qué haces? La comida esta lista.

-Estaba pensando y escapando de la mirada de Shamppo. Parece que no confiara en mí, parece molesta, me mira… raro.

-No le hagas caso, sabes como es. Esta loca – dice riendo nerviosamente.

-Eso nunca lo dude. Pero… -mordí mi labio, una carga me invadía la conciencia –No le he agradecido aun por haberme ayudado el día en que Kodashi me atacó ¿Crees que este enojada conmigo por eso?

Ryoga no dijo nada. Lo mire de reojo y parecía igual de pensativo que yo. Miró hacia el horizonte, imitando mi posición. Abrió la boca y luego el cerro, estrechando sus ojos dijo:

-¿Piensas que esta resentida porque no le agradeciste? Puede ser. Ya sabes, viene de una tribu de mujeres muy orgullosas.

-Entonces no está orgullosa de que no le haya agradecido por haberme salvado la vida – dije con sarcasmo.

-¿Quien entiende a las amazonas? – lanzo la pregunta al aire con tono divertido, cambiando la frase "¿Quién entiende a las mujeres?"

Sonreí, pero mi sonrisa últimamente no alcanzaba mis ojos.

Estaba pasando por una etapa deprimente, nada me hacía sonreír como antes, aunque Ryoga dijera e hiciera de todo por hacerme cambiar el ánimo, todo era inútil. Había perdido mi fuerza, había abandonado a mi familia, había abandonado a Ranma, lo había dejado todo y ahora iba en una aventura en busca de mi fuerza para poder regresar y ser digna de heredar el dojo de mi padre. Poder ser digna del amor de Ranma y demostrarle que no tiene que cuidarme la espalda a cada momento, de demostrarle que puedo cuidarme sola y ser independiente. Pero había algo que me carcomía la cabeza ¿El me estaría esperando? Nunca olvidaré el momento en que dijo que me amaba, en que vi sus ojos cargados de lágrimas, donde creo haber sido la única en la faz de la tierra en ver su lado más vulnerable. Aun me cuestiono si todo habría sido una farsa para convencerme de quedarme, un truco para persuadirme ¿y si hubiera sido cierto? Lo habría lastimado y eso me lastimaba a mí también.

Cuando Ranma sufría, yo lo sentía. Podía sentir todo lo que el sentía, como si estuviéramos conectados. De alguna manera llegué a involucrarme tanto en la vida de Ranma que conocía todos sus movimientos, todos sus gestos, sus miedos, sus locuras, sus alegrías, absolutamente todo. Lo conocía tan bien y lo amaba con locura que ese sentimiento hizo que me aferrara a el tanto como si fuéramos una sola persona –metafóricamente hablando- como si un hilo nos conectara.

Cerré los ojos lentamente al recordar aquel beso. Recordar sentir sus labios moverse con un poco de torpeza sobre los míos, hizo que la piel se me pusiera de gallina. Sin percatarme había apuñado mis manos del estremecimiento que me causaba, una corriente electrizante se acumulaba en mi estómago y viajaba por todo mi cuerpo haciéndome estremecer. Quise recordar más, sabía que Ryoga estaba diciendo algo pero mi mente viajaba aquel momento. Aquel momento en el cuarto del consultorio del doctor tofu, el momento en que Ranma con fuerza puso sus labios sobre mí, cuando empezó a moverlos inexpertos y luego con esa conexión que había entre ambos, nuestros labios se acoplaron tan perfectamente como si hubiera besado a tantos chicos en el pasado que fuera experta. Pero no.

Recordaba todo eso, a cada momento del día, lo recordaba para sentirme viva, para sentir que era realmente feliz. Pero toda esa felicidad se evaporaba en segundos y era remplazada por una tristeza infinita y cuestionamientos: Cuando recuerde ese día ¿No sentiré nada? Cuando recuerde su beso ¿Me dará igual? Cuando recuerde el momento en que dijo que me amaba ¿Será como si me lo hubiera dicho cualquier persona? Cuando recuerde la sonrisa de mi padre, el cariño de mi hermana, el afecto de toda mi familia ¿Me dará igual? todas esos cuestionamientos formaban remolinos de sentimientos en mi pecho, que no podía evitar sentir pavor.

-Akane – Ryoga me llamo alzando la voz. Pegue un brinquito al escuchar su voz, como si me despertara de un sueño –Has estado distraída últimamente, me preocupas.

-Con todo lo que ha pasado ¿Quién no estuviera igual?

Ryoga soltó un suspiro, no dijo nada después de un rato.

-Akane, si él te amara no dudes que estaría buscándote en este momento. No creas que no me doy cuenta. Soy tu amigo y me preocupo por ti, también pensé que todo esto era una locura. Arriesgar tu vida. Pero, pero como igual que tú las artes marciales son mi razón de ser, aprender técnicas, ser más fuerte cada día. Por eso trato de tener empatía con todo lo que te está pasando. Por eso decidí venir contigo y protegerte hasta que él te encuentre. Porque aunque no lo creas, estoy seguro de que lo veremos pronto. Y no estará nada feliz.

Mi corazón dio un vuelco. Podía sentir como latía tan fuerte con solo hablar de él. Una ráfaga de vértigo me invadió y el frio se apoderó de mi ¿Ranma vendría por mí? Bueno, no lo había pensado, el sería capaz… si me amara. Miré a Ryoga con temor, pero él me miraba con una sonrisa.

-Ven – me extendió la mano –Si nos demoramos seguramente nos dejarán sin comida. Ese marinero loco es un abusivo glotón. Se cree con el derecho de tener más porción que el resto solo porque maneja la nave.

Sin decir ni una sola palabra, le tendí la mano y nos fuimos.

Después de habernos reunido con el resto y ver como peleaban la anciana, Ryoga, Shamppo y el capitán por la comida por fin terminamos. Yo no había tenido mucha hambre, de hecho, no había tenido mucha hambre desde hace días. Había comido el arroz con curri y guisado de Ryoga, estaba realmente delicioso, aunque mi estómago reclamara que no quería más. La anciana había insistido en que tenía que alimentarme bien, estaba preocupada por así decirlo. Shamppo no disimulaba su mirada filosa cuando su abuela me preguntaba cómo me sentía. No había entablado ningún tipo de conversación con ella, solo podía sentir su presencia y era algo que me incomodaba demasiado, aun no entendía porque nos acompañaba en este viaje.

-¡Tierra a la vista! – grito el capitán desde su puesto.

Miré a la anciana y la ansiedad crecía en mi estómago cada vez más. Estábamos cerca, estábamos cerca de llegar con esos monjes y perder mis sentimientos. Mis manos comenzaron a sudar, el viaje había resultado hasta ahora apacible, no había llegado a imaginar que el momento llegaría tan rápido. Miré a Ryoga y el entendió lo que me pasaba, asintió con la cabeza y acarició mi mano.

-Siento como si fueran a llevarme con un científico loco y quitarme el cerebro – dijo con nerviosismo –Estoy asustada.

-No te preocupes, no dejaré que te quiten el cerebro. Akane, recuerda que esto es solo el principio ¿Aun estás segura? Podemos volver si quieres.

Lo miré asustada, confundida y nerviosa. Luego miré a Shamppo que estaba apoyada en las barras y mirándome con aprensión, luego miré a la anciana que me observaba con detenimiento como si tratara de leerme la mente. Pensé en mi familia, en mi responsabilidad como heredera del dojo, pensé en Ranma y diez mil veces en Ranma.

-Sí, estoy segura.

Después de media hora y haber llegado por fin a China, el capitán nos dio una breve despedida deseándonos lo mejor en nuestro viaje y agradeciendo por haber preferido los servicios marítimos Ling.

-Será mejor que busquemos un lugar donde pasar la noche – comentó Ryoga.

La anciana lo miro de inmediato.

-Claro que no. Aun es de día comenzaremos nuestro camino hasta el anochecer y acamparemos en el bosque.

-¿Esta loca? Akane está cansada, no ha dormido bien. Lo que menos le convendría seria caminar. Usted misma lo dice todo el tiempo descansa Akane, tienes que tener fuerzas Akane, recuerda que es un entrenamiento duro - hablaba imitando la chillona voz de la anciana –bla bla bla, recuerde el estado de ella.

-Calla Ryoga, si mi abuela dice que caminaremos lo haremos – salió Ukyo en defensa de su abuela.

-¡Pues yo no pienso permitirlo!

-¡Ryoga! Basta, por favor. Estoy bien, puedo caminar, tampoco estoy inválida.

Estaba harta de que todos me trataran como a una moribunda, me sentía furiosa conmigo misma por dar esa apariencia de chica delicada que necesitaba de alguien que la protegiera y que saliera a su defensa siempre. Traté de no mirar a Ryoga, me sentí un poco mal por hablarle así pero mi orgullo seguía con la herida abierta.

-¿Por dónde es? – pregunté de mala gana a la anciana.

-Por aquí.

Ella camino delante de nosotros. Ryoga camino de tras de mí, no dijo ni una sola palabra después de que yo dijera que estaba bien. Apreté mi agarre a la mochila sintiéndome una miserable por no pedirle disculpas. Pero desde que había perdido mi fuerza, me costaba agradecer y pedir perdón.

Después de una hora de caminata y mover mis hombros para tratar de aligerar el peso de la mochila. Estaba comenzando a sentirme exhausta ¿Por caminar una hora? Antes podía caminar hasta por un día entero y ahora me cansaba por caminar una hora. Me sentía enojada, frustrada y decepcionada de mi misma. Ryoga me había preguntado varias veces si estaba bien, incluso se había ofrecido ayudarme a cargar mi mochila, pero se lo negué muchas veces. Mi orgullo quería demostrarles a todos que por lo menos era capaz de llevar mis cosas. Mis ojos escocían cuando mis piernas comenzaron a temblar y me vi obligada a respirar por la boca. No dije ni una sola palabra, mordí muchas veces mis labios tratando de distraerme del dolor de mi cuerpo. Incluso lastime mi labio de tantas veces que lo mordía.

Entonces sentí como me arrebataban la mochila.

-¡Dije que estoy bien, Ryo… - mis palabras murieron cuando vi a Shamppo tomando mis cosas.

Ella me miro como si nada.

-Se nota que estas cansada. Abuela ¿No crees que sea mejor que descansemos?

-No, aún hay luz. Cuando este oscuro lo haremos.

Me pareció ver a Shamppo murmurando palabras en chino y frunciendo el rostro ¿Por qué me ayudaba? Aun no me cabía en la cabeza.

-Ven, Akane. Deja que te cargue.

-¡Estoy bien! ¡No voy a desmayarme! ¿De acuerdo? – apreté mis puños. Los ojos se me llenaron de lágrimas, tuve que pestañar muchas veces para no dejar derramar ninguna.

Ryoga se quedó pálido. Solté un bufido y seguí a la anciana que estaba más delante de nosotros dejando a Shamppo y a Ryoga atrás. Después de mucho tiempo de caminata estábamos subiendo una empinada así que sentía la presión en mis piernas. Estaba empapada en sudor, mis manos temblaba, mis piernas me pedían a gritos parar, pero no quería darme por vencida. Mi corazón comenzó a martillear y las palabras de Ryoga eran como balas perdidas que apenas podía escuchar. Respiraba agitadamente mientras hacia el mayor esfuerzo por seguirle el paso a la anciana. Me agarraba de montículos de tierra, de ramas de árboles, de todo lo que tuviera a mi paso para no desfallecer. Esto era realmente humillante.

El tiempo paso volando para mí, sentía todo tan superficial, mi única meta era seguir el paso de la vieja. Mi mente estaba aislada de todo lo demás, mi cuerpo estaba llorando del dolor y cansancio. Mi cabeza comenzó a doler, mis ojos a escocer y la boca la tenía realmente seca.

-¡Basta ya! – Grito Ryoga - ¡Será mejor que se detenga o seguirá el viaje usted sola!

Me detuve sin poder reclamar nada ya que no podía articular ni una sola palabra. La anciana miró a Ryoga y luego a mí. Sus ojos filosos me estudiaron por unos segundos. Y luego su semblante cambio a una apacible y simpática mujer.

-Bien, descansaremos aquí. Ryoga, ve a buscar algo de leña para hacer una fogata y busca hongos para la cena. Shamppo ayúdame a montar las tiendas y tú, Akane, será mejor que tomes agua y duermas hasta que la cena este lista.

Shamppo, Ryoga y yo nos miramos sorprendidos al cambio drástico en la anciana. Primero quería apresurarse en llegar rápido y ahora no se inmuto por que Ryoga le dijo que descansáramos.

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RANMA

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Estaba acostado mirando las estrellas. Había decidido salir del pequeño cuarto de nuestra nave para distraerme un poco. No había podido conciliar el sueño y menos con Mousse quejándose de que no le daba espacio en la cama. Nos había tocado compartir una pequeñísima habitación donde apenas podíamos caminar dos personas para que Ukyo pudiera tener su privacidad. Conseguimos la nave más barata que pudimos encontrar y después de muchas disputas sobre como dormiríamos por fin pudimos descansar.

Pero ahora estaba acostado en el piso de madera con olor a pescado y un ligero olor a arena de mar, pero no me importaba, prefería estar mil veces aquí que con Mousse. El cielo estaba realmente despejado, las estrellas iluminaban absolutamente todo. Sentía que con solo alzar mi mano podría tocarlas. Entonces un momento de deja vu cruzo por mi cabeza. El momento en que besé a Akane y sentía que podía tocar las estrellas con mis manos. Rememoré una y otra vez nuestro último encuentro, nuestras palabras, nuestro beso. Rememoré y estudié cada detalle de sus labios. Son suaves pero a la vez duros, son carnosos y su sabor es realmente enloquecedor. Su lengua es suave y sabia como saborearme. No pude evitar estremecerme y desear con todas mis fuerzas que Akane estuviera aquí. Entre mis brazos. Observando las estrellas.

Pero ella estaba con Ryoga. Un pinchazo de indignación y amargura me subió por el estómago ¿Cómo podía ser posible que ese cerdo estuviera con ella y yo no? apreté mi cabello, tenía mis manos como almohadas debajo de mí. Había imaginado como molería a golpes a Ryoga por no decirme nada, por haberse ido con Akane sin advertirme. Y también había imaginado miles de veces como le gritaba a Akane por dejarme atrás, por ser una niña loca y testaruda, luego la llevaría donde nadie nos viera y la besaría como un loco, la acariciaría y le diría que me ame como yo la amo a ella, que regrese conmigo y la seguiría besando hasta que mis labios se conviertan en cenizas. Me sonrojé por el deseo de querer tocarla y besarla, esto antes no me había pasado, me sentía abochornado y para quitarme este sentimiento recordé el momento en que me rechazó. Sabía que era inmaduro de mi parte no aceptar lo que sentía pero era la única forma de ser el niño que realmente era y no el hombre en que me estaba convirtiendo y le costaba admitir sus sentimientos y deseos.

-¿No puedes dormir? – Ukyo apareció con una ropa ligera de dormir.

-No, Mouse no deja de hacer ruidos extraños.

Ella soltó una pequeña risa como si comprendiera perfectamente a lo que me refería y se sentó a mi lado. Yo seguía en mi posición.

-Si quieres… p-puedes dormir conmigo.

La miré rápidamente. Ella estaba sonrojada mientras miraba sus dedos, los estaba estrechando y jugando con ellos. Yo también me sonrojé, no porque me agradara la idea, si no que ella era mi amiga y yo no podía verla con otros ojos. Ni siquiera podía imaginarme durmiendo con otra persona que no fuera Akane. Y antes ya había dormido junto a ella aunque sea convertido en mujer, y no puedo imaginarme haciéndolo con otra persona.

-Que dices, Ukyo. Claro que no podría hacerlo.

-¿Y porque no? A fin de cuentas, soy tu prometida. No tiene nada de malo.

Solté un suspiro y seguí mirando las estrellas.

-No hablemos de esto ¿Quieres? No hagas que este viaje se vuelva incómodo.

-¿Incomodo? Disculpa por querer ser amable contigo y querer que duermas bien.

-Pues estoy bien aquí, gracias.

-¿Qué te pasa, Ranma?

-¿Qué me pasa de qué?

Ella me fulmino con los ojos.

-Desde que volviste de China no eres el mismo.

-No te entiendo.

-¡Me refiero a que has cambiado tu trato conmigo! Antes éramos más unidos, ibas a verme a mi local o me buscabas para conversar. Pero desde que llegaron de China lo único que haces es pisarle la falda a Akane.

-¿Pisarle la falda? Fue hace poco que llegamos de China donde por cierto casi perdemos la vida. Gracias – dije con sarcasmo.

-¿No crees que no me había dado cuenta de cómo la miras ahora? Antes pasaba desapercibida, pero desde que llegaron de China no le quitas la mirada de encima. Incluso en su boda falsa la seguías con la mirada a todos lados. En la calle, en la escuela. Te volviste más sobreprotector y más intenso con ella. ¡Todos nos hemos dado cuenta!

-¡No fue ninguna boda falsa! Y deja de decir esas cosas. Después de lo que pasamos en China es normal que me porte de esa manera sobreprotectora con ella y quiera estar pendiente de ella.

-¿O sea que te hubieras casado con ella? Eso es lo que me tratas de decir.

-Es normal, es mi prometida. Si ustedes no nos hubiera interrumpido, creo que ahora estuviéramos casados – en mi interior estaba sorprendido de decir todas estas cosas. Mis palabras solo salían.

-¡En la azotea me dijiste otra cosa! Dijiste que estabas con ella porque te sentías culpable.

-Lo que haya dicho o no, no importa ahora. Akane es mi prometida y tengo que protegerla.

-¡Yo también soy tu prometida!

-¡Akane está ahora en peligro! ¡Entiende! Esta con una vieja loca, una chica que la odia y un despistado que de seguro la perderá de vista ¿Cómo puedes reprocharme estar pendiente de ella?

Ukyo me miro desconcertada y luego alicaída.

-La amas ¿verdad? Quiero que me digas la verdad.

Solté un suspiro. Estaba harto de tener a todos haciéndome esa pregunta. Aunque no me la hayan hecho realmente, en sus miradas se veía ¿A caso era tan predecible? No quería tener que dar explicaciones de mis sentimientos. Odiaba cuando querían meterse en mis asuntos privados.

-Lo que yo sienta por Akane es asunto mío.

Ukyo guardó silencio. Quería evitar verla porque no quería pelear ni dar explicaciones. Lo único que cabía en mi cabeza ahora, era encontrar a mi prometida y traerla de vuelta a casa. Con todo lo que había pasado mis nervios estaban de punta, me enojaba por cualquier cosa y apenas podía dormir ¿Akane estará pasando por lo mismo?

-Bien, pero te digo una cosa, Ranma. No me doy por vencida fácilmente.

No dije nada y esperé pacientemente a que se fuera a dormir. Hasta que así lo hizo, por fin pude soltar todo el aire en mis pulmones, mis sentidos dejaron de estar tensos y pude seguir observando las estrellas e imaginar mi reencuentro con Akane.

No sé cuánto tiempo pasó hasta que me quedé dormido. Abrí los ojos lentamente debido a la luz ¿me había dormido en la cubierta? Me estiré y sentí un dolor de cabeza que me empezó a molestar. Miré a mi alrededor y vi a Mousse de pie pescando.

-¿Desayuno? – pregunté mientras me levantaba. Sentí un ligero mareo haciéndome sentir débil por unos segundos.

-¡No te quedes ahí y ven ayudarme! Si quieres comer será mejor que ayudes un poco.

-Bien ¿acaso no te enseñaron a pescar en esa tribu de locos?

-¡No nos llames así! – trato de lanzarme algo, pero lo esquivé fácilmente.

-Cálmate Mousse, no quiero tener que pelear y luego ganarte para tener que casarme contigo – hice un gesto de asco –No eres mi tipo. Nada personal – dije alzando los hombros con inocencia.

-Vaya, haciendo bromas cuando tu prometida está arriesgando su vida.

-Cállate.

Traté de ayudar a Mousse, pero pasamos la mayoría del tiempo peleando porque a decir verdad yo era un asco pescando al igual que él. Habíamos conseguido pura basura, latas, algas y hasta un zapato. Esto estaba saliendo realmente mal y tenía muchísima hambre.

-¿Qué hacen ustedes dos? – Ukyo estaba de tras de nosotros mirándonos divertida –Moriremos de hambre si de ustedes depende la comida. Qué bueno que vine, ya tengo listo el desayuno ¡Okonomiyakis a la mesa!

-¿Alguien dijo Okonomiyakis? – Apareció el capitán, los ojos le brillaban de emoción – hace mucho tiempo que no los pruebo.

-Bien, gracias Ukyo. Mousse es un desastre pescando.

-¡Tú también!

-Qué bueno que hay una linda chica aquí que cocine. Me pregunto cómo le habrá ido a mi hermano llevando a esos chicos. ¡Por cierto! También iban a China, que coincidencia.

-¡¿Iban a China?! – Aparté a Mousse de un golpe para acercarme al capitán - ¿Iba una chica de cabello corto con ellos?

Mi corazón comenzó a latir con fuerza. Alguien que hubiera visto a Akane era como un rayo de esperanza y me hacía sentir cada vez más cerca de ella.

-Oh si, iban con una anciana. Un chico y una chica realmente linda los acompañaban. La otra chica parecía estar enferma y tenía una mirada muy triste.

Mi corazón dio un vuelco. Se trataba de Akane ¿Enferma y triste? Hice puños con mis manos y la impotencia se aferró a mi cuerpo con desesperación. Sentí un nuevo en la garganta y el dolor de cabeza aumento.

-Creo que era pareja de aquel muchacho. El parecía muy pendiente de ella, hasta la abrazaba y todo.

La felicidad y la esperanza se esfumaron en un instante ¿Ryoga comportándose de ese modo? La rabia comenzó a invadirme el estómago, el hambre se me había quitado de golpe. Tenía los sentidos tensionados ¿Cómo puede el consolarla cuando yo soy su prometido? Ukyo me lanzo una mirada furtiva, queriendo darse cuenta de mi reacción. Mousse soltó un silbido y nos dio la espalda.

-¿Cuándo falta para llegar? – pregunte secamente.

-No lo sé, tal vez un par de horas más. Llegaremos antes del atardecer- dijo el capitán observando el cielo.

-Bien – les di la espalda para alejarme de ellos.

-¡Ranma! ¿No vas a comer? – Ukyo me trato de alcanzar, pero no quería mirarla.

-No tengo hambre.

Me aleje de ella. Me alejé de todos. Necesitaba estar solo.

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Hola chicos! Feliz domingo , feliz lunes! O feliz dia dependiendo de cuando lean este cap! ¿Cómo han estado? Espero que bien. Aquí vengo con otro cap. Espero que les guste.

paulayjoaqui : ((Hola pobre akane, de verdad se va a olvidar d los sentimientos que tiene por Ranma? Y Ranma va a llegar después de eso? Ya quiero ver ese entrenamiento y ese reencuentro entre ellos, ojalá Ranma le dejé claro a ukyo q no la quiere como mujere,o no? Así deja de molestar que bronca me hace dar ukyo no la aguanto.. y todo esto de que shampoo fue y está tan tranquila es para sospechar, q anda pasando? Espero esté bien. Besos)) ninguna mujer aguanta a otra que quiera quitarle lo suyo! Jaja gracias por tu comentario y besos igual para ti.

BelyPendragon :((hola! ay... me tienes en ascuas hahahaha, quiero saber que sucederá en el entrenamiento.
Pobre Ranma :( , aunque sea medio egoista con Akane de cierta forma en no pensar en lo que ella quiere, igual me da penita :( !

Ya mi niña, suerte con sus cosas de la U, mucho exito y aquí estaremos esperando su actualización.
Saludos! (Gracias por tu coment! Y sii ya pude hacer mi papeleo y ahora solo falta esperar el dia para ingresar a clases! Espero que este cap te haya gustado saludos!

litapaz : ((esto se esta poniendo bueno...maldita ukio y su sisaña que bueno que ranma la puso en su lugar : D
nooo quiero que akane se olvide de que ama a ranma : (
besitos te leoo en el siguiente capitulo)) jajaja me encanta tu comentario no te puedo adelantar nada pero te aseguro que pasaran muchas cosas.

rosefe-123: ((Me preocupa la presencia de shampoo)) gracias por tu coment! Besos

afrika : ((Siempre he detestado a shampoo pero a ukio la aborresco siempre en su papel de sufrida y buena amiga y es una piedra en el zapato dd mi a dorada Akane , me intriga la precencia de Ryoga espero pronta actualizacion me encanta Azul Fuego)) gracias! :D me alegra mucho leer tu comentario espero seguir escribiendo bien y que te guste la historia. Saludos.

Solcito: ((Amo esta historia ranma sufre mucho esta muy preocupadp)) siii asi debe de ser! Pa que aprenda a valorar a Akane jajaj no mentira besitos y saludos.

Esmeralda Saotom: ((Hola que tal como estas...m emociona saber como Ranma se preocupa por Akane eso es ser tan varonil la ama y mucho que lindo sera de verdad que Ukyo va con buenas intenciones y Shampoo también? Lo bueno es que Akane se quiere recuperar por Ranma sugiere regresar asu lado ojala y lo logre que bonito m enamora tu fic ...bueno espero tu actualización bay y saludos)) muchas cosas pueden pasar en esta historia jeje espero que te haya gustado este cap! Un saludo.