Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de myonlyheroin, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
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Capítulo 8
Crecí con un amor por la Navidad, gracias a mis padres. Ellos nunca me dijeron que Santa no existía o nos dejaron atraparlos en el acto. Siempre había un regalo debajo el árbol de parte del gran hombre, a pesar de que secretamente sabía que eran todos de ellos. Creo que quería mantener viva la magia para ellos tanto como lo hicieron para mí.
Pero nada hacía Navidad más especial que verla a través de los ojos de mis hijos. La primera Navidad de Toby me hizo dar cuenta que era más mágico vivirla a través de los niños que en cualquier otra forma. Cuando Toby tenía dos años, fue la primera Navidad en la que sabía que él realmente podría participar. Nos esforzamos por él. Al final, le encantaron las cajas más que los juguetes. Sus risitas y su expresión asombrada lo compensaron.
Ahora, al estar casado y tener dos hijos… bueno, eso significaba más magia y recuerdos cariñosos. Había sido un torbellino de actividades de último minuto después de la cita de Rose. Había regalos de última hora que recoger, entregas de los productos de panadería de Bella, y Toby decidió en la víspera de Navidad, de todos los días, que necesitaba ir a la tienda.
Podría haber actuado molesto, pero en el fondo, amaba que él insistiera que necesitaba salir y conseguir algo para su mamá y hermana. Así que, enfrentamos a las masas de compradores de última hora. Al final, él eligió unas pantuflas para su mamá, y un unicornio de peluche para su hermana, y juguetes para masticar para Buster. Me avisó que ya tenía algo para mí, pero que era una sorpresa y que no quería verme conseguir carbón si me enteraba demasiado pronto.
Antes de regresar a casa, nos detuvimos en una cafetería en el camino. Le compré chocolate caliente y un muffin, junto con un café para mí.
Ayudé a Toby a sentarse en la parte delantera de la tienda, y una vez que estuvo ubicado, puse su bebida y muffin enfrente de él.
—No es tan bueno como el de mamá —me dijo, dando un gran mordisco y dejando que las migas cayeran por su barbilla.
—Siempre dices eso —respondí, sonriendo.
—Bueno, papá, es la verdad. Nada supera a los de mamá. Ella me hace los de extra chocolate, ¡y son perfectos! —afirmó, justo antes de soltar una risita y tomar un sorbo de su bebida.
Dándole una servilleta, tomé un trago de mi café.
—Tienes razón. Y ella solo los hace para ti. Los llama su receta especial para Toby.
Su sonrisa en respuesta me calentó el alma.
—¿Crees que a Rose le gustará lo que le compré? —Inclinó la cabeza, esperanza brillando en sus ojos.
Tomé otro sorbo, antes de pasarme los dedos por la barbilla por el rastrojo que apenas se estaba formando. Bella insistió en que me dejara crecer la barba de nuevo. No estaba muy seguro de cómo mi pequeña Rose tomaría ese aspecto en mí.
—Sé que le encantará. Ella te adora, y atesora todo lo que le das. ¿Por qué te preocupas?
Toby soltó un suave suspiro antes de tocar la tapa de su taza.
—Solo quiero que sea feliz. Odio que los doctores la estén molestando. —Miró por encima de su taza hacia mí, un pequeño ceño fruncido en su cara.
—También lo odio. ¿Pero sabes qué? Tú eres un hermano muy especial y amable por preocuparte al respecto. No quiero que te preocupes. Sé que es difícil ver a tu hermana tener que pasar por todo eso, cuando en realidad solo quieres mejorar todo. La vida es así de complicada —dije, mi voz volviéndose un poco aguda mientras trataba de controlar mis emociones—. Entonces, ¿qué te parece si tú te preocupas por hacerla gritar de felicidad y sonreír, mientras yo me preocupo por lo que ella está pasando? Que la hagas feliz es suficiente, Toby. Apuesto a que ella ni siquiera se da cuenta de todo lo que está pasando, pero lo que recordará de esto, es a ti haciéndola sonreír, dándole peluches, y leyéndole. Ella no olvidará eso. A veces, todo lo bueno supera con creces lo malo.
Toby extendió la mano para que la estrechara.
—Trato —asintió, sonriendo más ahora—. Pero si ella termina llorando, le voy a decir a mamá que las lágrimas son tu culpa.
Soltando una fuerte carcajada, le hice un fosforito juguetonamente.
—Bien. Con mucho gusto me echaré la culpa de eso, solo por esta vez. —Agarré mi café, tomando un último trago—. ¿Qué te parece si volvemos a casa y preparamos las cosas para Santa?
Asintió y se deslizó de la silla, mientras yo agarraba su bebida y el resto de su muffin para llevarlo con él.
—Rosie puede tener la otra mitad de mi muffin, pero el chocolate caliente es todo mío.
Salí de la tienda riendo, sintiéndome más ligero al instante.
En el momento que atravesamos la puerta, el olor a galletas de jengibre se apoderó de nuestros sentidos. Me acerqué por detrás a mi esposa y la besé en el cuello suavemente antes de envolver mis brazos alrededor de ella.
—¡Edward! Me asustaste muchísimo. —Me fulminó juguetonamente con la mirada por encima del hombro.
—¡Lo siento! Pensé que me habías visto, miraste directamente a Toby cuando entró —le dije, robándome un poco del glaseado y lamiéndolo de mi dedo, lo que solo causó que mi esposa me echara.
Encontré a mis hijos acurrucados junto al árbol de Navidad, jugando con autos.
—Toby, lleva a tu hermana y ayúdala a lavarse las manos antes de darle el muffin.
Los dejé hacer sus cosas mientras comenzaba a esconder los regalos que Toby había traído a casa. Mis ojos se posaron en todos los regalos envueltos que iban a ir debajo del árbol pronto. Esperaba que la magia de la Navidad fuera siempre para mis hijos como había sido para mí, y todavía continuaba siendo.
Poco tiempo más tarde —después de que pasáramos una buena parte de la tarde decorando una casa de jengibre y algunas galletas de Navidad— me encontré acurrucado con mis hijos viendo a Rodolfo en la televisión mientras Bella comenzaba a preparar la comida para mañana y nos hacía un pequeño festín para Nochebuena.
Rose no parecía interesada en el programa. Ella solo se sentó acurrucada en mis brazos, sus ojos moviéndose de la televisión, al árbol de Navidad, a su hermano. Sabía que una vez que tuviera los implantes, y si los aceptaba, ella amaría la televisión un poco más. Después, una vez que ella pudiera leer, los subtítulos serían una gran ayuda.
En silencio esperé que la próxima Navidad, todavía quisiera sentarse en mi regazo mientras veíamos esta película y ella se reiría mientras se perdía en la historia.
—Oigan, chicos, la cena —dijo Bella, después señalizó para Rose, antes de levantarla de mis brazos.
Toby estaba emocionado en la cena. Habló casi todo el tiempo, perdiendo fuerza una vez que su mamá le trajo a él y a su hermana una galleta de postre.
Le estaba ayudando a Bella con los platos cuando Toby entró, luciendo cansado. Me jaló de la camisa, queriendo que me diera la vuelta.
—Papá... ¿podemos Rose y yo dormir en mi habitación? ¿También Buster?
Él pocas veces pedía esto, así que no había forma de que le dijera que no. Bella me dio un asentimiento.
—Creo que podemos solucionarlo. ¿Por qué no vas a ayudarle a tu hermana a lavarse los dientes?, y yo prepararé tu habitación.
La cama de Toby era grande, así que retiré las sábanas y le llevé a Rose su almohada y su animal de peluche favorito. Después, fui a revisar a los pequeños minions, los encontré jugando con agua en el baño. Me incliné por detrás de ellos y cerré el agua.
—Ve a ponerte el pijama y lleva a Buster a tu habitación. Yo ayudaré a Rosie. ¿Vas a leerle?
—Sí, creo que puse The Night Before Christmas en mi mesa de luz —dijo, antes de ir a su habitación a cambiarse.
Le ayudé a Rose a ponerse el pijama, la besé suavemente en la mejilla y señalicé que era hora de dormir. Ella respondió con un asentimiento y un bostezo; sabía que no pasaría mucho tiempo antes de que estuviera dormida.
Unos minutos después, los tuve a los dos acomodados en la cama de Toby, con Buster echado a los pies de esta. Les di a ambos besos y les dije buenas noches, acariciando el pelaje de Buster en mi salida.
Encontré a mi esposa acurrucada en el sofá con una copa de vino, observando el fuego que ardía en la chimenea, todos los regalos alrededor del árbol de Navidad. Todo lo que nos quedaba eran los calcetines.
—Te traje una cerveza, y algunas galletas —dijo, acurrucándose en mí una vez que me senté.
La besé suave y lentamente.
—Gracias, hermosa.
Ella sonrió, apoyando la cabeza en mi hombro mientras ambos bebíamos nuestras bebidas lentamente. Pronto, preparamos los calcetines, dejamos las galletas y la leche para Santa, ambos comiendo otra galleta y asegurándonos de dejar las migas para que los niños las encontraran.
Justo antes de que nos fuéramos a la cama, eché un vistazo a los niños. Los dos estaban profundamente dormidos, Toby con el libro extendido sobre su pecho y Rose acurrucada en su hermano, mientras Buster estaba acurrucado en sus pies, feliz. Silenciosamente entré y agarré el libro, lo coloqué en su mesa de luz y los besé a los dos una vez más en la coronilla suavemente.
~.~
La mañana siguiente llegó demasiado pronto. Fui despertado por Toby corriendo en nuestra habitación y saltando en la cama.
—¡Papá! ¡Los hemos dejado dormir lo suficiente! Y si no quieres que Rose se involucre... —dijo, corriendo de regreso, riendo con entusiasmo.
Bella y yo nos apresuramos a salir de la cama, agarrando nuestras batas en el camino. Una vez que miré el reloj, me encontré completamente feliz de que programáramos la cafetera la noche anterior.
Cinco de la mañana.
Tomé un largo sorbo y esperé sentirme más despierto. Una vez que mi esposa y yo nos sentamos, Toby comenzó a repartir los regalos, y no pude enojarme porque nos despertara demasiado temprano. Los ojos ampliados de Rose y las enormes sonrisas mientras abría sus regalos ayudaron a compensarlo.
Mientras miraba a mi familia entre el papel de regalo rasgado, los calcetines llenos de cosas, los juguetes y todo lo demás, mi corazón se sentía lleno.
—¿Papá? —preguntó Toby mientras me entregaba un regalo envuelto—. Te hice esto.
Lo abrí con cuidado, y adentro encontré un portarretratos con una foto de todos nosotros y una carta pegada con cinta adhesiva dentro del portarretratos al lado de la foto, con la letra de Toby por todas partes.
Papá,
Tú haces que cada Navidad sea especial. Haces que esta familia sea perfecta. Solo quería que supieras que te agradezco.
Toby.
P.D.: Mamá me ayudó.
Lo atraje a mis brazos y lo abracé, besándole la coronilla.
—Gracias. Me encanta. Te amo.
Los niños no duraron mucho después del desayuno, pero una vez que se despertaron de la siesta, estuvieron de vuelta, jugando con sus nuevos juguetes, y no pude pedir una mejor Navidad.
¡Hola!
Disculpen la demora. Espero que hayan disfrutado el capítulo, ¿me cuentan qué les pareció?
Gracias por sus reviews en el capítulo anterior: Pam Malfoy Black, cavendano13, Merce, Tata XOXO, alejandra1987, Lady Grigori, somas, saraipineda44, krisr0405, Jenn Hale, terewee, tulgarita, Sther Evans, LOQUIBELL, May Cullen M, Mar91, bbluelilas, Jade HSos, Klara Anastacia Cullen, Noir Lark, Noelia, lizdayanna, Adriu, freedom2604, Kabum, kaja0507, Ali-Lu Kuran Hale, y ET.
¡Hasta el próximo capítulo!
