Descargo de responsabilidad: Glee no me pertenece y tampoco me pertenece esta historia.
¡Disfrútenlo y comenten!
Capítulo 7
Viernes, 31 de Agosto del 2012, 11:20 AM
Los siguientes días de escuela son iguales a los dos primeros. Llenos de drama. Mi casillero parece haberse convertido en el eje de notas y cartas desagradables, ninguna de las cuales he visto ser puestas dentro o sobre el casillero. En realidad no entiendo lo que gana la gente haciendo cosas como esta si no tienen el valor de reclamarlas. Como la nota de esta mañana. Todo lo que ponía era Puta.
¿En serio? ¿Cuál es la creatividad en eso? ¿No podían respaldarlo con una historia interesante? ¿Tal vez un par de detalles de mi indiscreción? Si tengo que leer esta mierda todos los días, lo menos que pueden hacer es hacerlo interesante. Si me fuera a rebajar a dejar una nota en el casillero de alguien, al menos tendría la cortesía de entretener a quien quiera que la leyera en el proceso. Escribiría algo interesante como: Te vi en la cama con mi novio anoche. Realmente no aprecio el aceite de masaje en mi pepino. Puta.
Me río y se siente raro, reír tan alto por mis propios pensamientos. Miro alrededor y no queda nadie en el pasillo excepto yo. En lugar de arrancar las notas como probablemente debería hacer, saco mi bolígrafo y las hago un poco más creativas. Muchas gracias, transeúnte.
Kurt pone su bandeja frente a la mía. Hemos estado obteniendo nuestras propias bandejas, ya que él cree que lo único que quiero es ensalada. Me sonríe como si tuviera un secreto que sabe que quiero. Si no es nada más que un rumor, voy a pasar.
— ¿Cómo fueron las pruebas para el atletismo ayer? —pregunta.
Me encojo de hombros. —No fui.
—Seh, lo sé.
— ¿Entonces por qué preguntas?
Se ríe. —Porque me gusta aclarar las cosas contigo antes de creerlas. ¿Por qué no fuiste?
Me encojo de hombros nuevamente.
— ¿Qué hay con ese encogimiento de hombros? ¿Tienes un tic nervioso?
Me encojo otra vez. —No siento ganas de ser parte de un equipo con nadie de aquí. Ha perdido su atractivo.
Arruga el ceño. —Primero que todo, el atletismo es uno de los deportes más individuales a los que te puedes unir. Segundo, pensé que habías dicho que las actividades extracurriculares eran la razón por la que estabas aquí.
—No sé por qué estoy aquí —digo—. Tal vez necesito ser testigo de una buena dosis de naturaleza humana en su peor momento antes de entrar al mundo real. Será menos chocante.
Me señala con un tallo de apio y levanta una ceja. —Eso es cierto. Una introducción gradual a los peligros de la sociedad ayudarán a soportar el golpe. No podemos liberarte sola en la jungla cuando has sido malcriada en un zoológico toda tu vida.
—Bonita analogía.
Me hace un guiño y muerde el apio. —Hablando de analogía. ¿Qué es lo que pasa con tu casillero? Estaba cubierto en analogías sexuales y metáforas hoy.
Río. — ¿Te gusta? Me llevó un tiempo, pero me estaba sintiendo creativa.
Asiente. —Especialmente me gustó la que dice: Eres una puta, te tiraste a Kurt el mormón.
Sacudo la cabeza. —Ahora esa no puedo reclamarla. Era un original. Pero son divertidos ¿no crees?
—Bueno —dice—. Eran divertidos. Ya no lo son. Vi a Quinn arrancándolas ahora mismo.
Levanto rápidamente la vista hacia él mientras sonríe diabólicamente otra vez. Supongo que éste es el secreto que tenía problemas guardando.
—Eso es raro. —Estoy curiosa por saber por qué Quinn se molestaría en hacer tal cosa. No hemos estado corriendo desde la última vez que hablamos. De hecho, ni siquiera interactuamos. Se sienta al otro lado del salón en el primer turno y no la veo el resto del día además del almuerzo. Aun entonces, se sienta en el otro lado de la cafetería con sus amigas. Pensé que, después de un punto muerto, nos esquivaríamos mutuamente, pero supongo que estaba equivocada.
— ¿Puedo preguntarte algo? —dice Kurt.
Me encojo de hombros sólo para irritarlo.
— ¿Los rumores sobre ella son ciertos? ¿Sobre su temperamento? ¿Y su hermana?
Trato de parecer desconcertada por su comentario, pero es la primera vez que escucho algo sobre una hermana. —No lo sé. Todo lo que sé es que he pasado bastante tiempo con ella para saber que me asusta lo suficiente para no querer pasar mucho más.
Realmente quiero preguntarle sobre el comentario de la hermana, pero no puedo evitar situaciones donde mi testarudez mete su fea cabeza. Por alguna razón, sondear información sobre Quinn Fabray es una de esas situaciones.
—Oye —dice una voz detrás de mí. Inmediatamente sé que no es Quinn, porque soy indiferente a esta voz. Al tiempo que me doy vuelta, Brody balancea su pierna sobre la banca junto a la mía y se sienta—. ¿Estás ocupada después de clases?
Meto el apio en una burbuja en la salsa y lo muerdo. —Probablemente.
Brody sacude la cabeza. —Esa no es una respuesta suficientemente buena. Nos encontraremos después del último turno.
Se levanta y se va antes de que pueda objetar algo. Kurt me sonríe con satisfacción.
Y sólo me encojo de hombros.
No tengo idea de qué quiere hablar Brody conmigo, pero si está pensando en venir mañana por la noche, necesita una lobotomía. Estoy más que lista este año para alejar a los chicos. Especialmente si significa no tener a Britt para comer helado después de que ellos se van a casa. El helado era la única cosa atrayente de besuquearse con los chicos.
Al menos él es fiel a su forma. Está esperando en mi carro, recostado por el lado de la puerta del conductor cuando llego al estacionamiento.
—Hola princesa —dice. No sé si es el sonido de su voz o el hecho de que acaba de darme un sobrenombre, pero sus palabras hacen que me encoja. Camino hacia él y me apoyo sobre el auto vecino.
—No me llames princesa de nuevo. Jamás.
Se ríe y se desliza frente a mí, agarrando mi cintura en sus manos. —Está bien. ¿Qué tal hermosa?
— ¿Qué tal si sólo me llamas Rachel?
— ¿Por qué tienes que estar tan enojada todo el tiempo? —Alcanza mi rostro y sostiene mis mejillas en sus manos, entonces me besa. Tristemente, lo dejo. En gran parte porque siento que se lo ha ganado por soportarme el mes entero. Aunque no se merece muchos favores devueltos, así que quito la cara después de unos segundos.
— ¿Qué quieres?
Desliza su brazo alrededor de mi cintura. —A ti. —Comienza a besarme el cuello, lo empujo y se echa hacia atrás—. ¿Qué?
— ¿No lees las pistas? Te dije que no iba a dormir contigo. No intento jugar o que me persigas como hacen las chicas tontas. Quieres más y yo no quiero, así que pienso que necesitamos aceptar que estamos en un punto muerto y seguir adelante.
Me mira fijamente, suspira y tira de mí hacia él, abrazándome. —No necesito más Rachel. Está bien del modo que es. No presionaré otra vez. Sólo me gusta ir a tu casa y quiero ir mañana por la noche. —Intenta darme esa sonrisa que hace bajar pantys—. Ahora deja de estar enojada conmigo y ven aquí. —Tira de mi rostro hacia el suyo y me besa nuevamente.
Tan irritada y enojada como estoy, no puedo evitar sentirme aliviada de que, tan pronto como sus labios encuentran los míos, la irritación cede, gracias al entumecimiento que se apodera. Sólo por esa razón, dejo que continúe besándome. Me recuesta sobre el auto y recorre mi cabello con sus manos, besa mi mandíbula y luego mi cuello. Apoyo la cabeza en el auto y levanto la muñeca para ver la hora. Claire sale del pueblo por trabajo, así que necesito ir a la tienda y comprar azúcar que me dure todo el fin de semana. No sé cuánto tiempo planea tocarme, pero el helado comienza a sonar tentador ahora mismo. Ruedo los ojos y dejo caer el brazo. De pronto, el ritmo cardíaco se me triplica, el estómago comienza a dar vueltas y tengo todos esos sentimientos que se supone que una chica tenga cuando los labios de un chico sexy están sobre ella. Sólo que no tengo esa reacción por el chico cuyos labios están sobre mí. Estoy reaccionando a la chica sexy que me mira fijamente desde el otro lado del estacionamiento.
Quinn está de pie junto a su carro con el codo sobre el marco de la puerta, observándonos. Inmediatamente empujo a Brody, me doy media vuelta y entro en mi auto.
—Así que, ¿mañana por la noche? —pregunta.
Enciendo el auto y lo miro. —No. Hemos terminado.
Cierro la puerta y retrocedo en el estacionamiento, insegura de si estoy enojada, avergonzada o encaprichada. ¿Cómo es que me hace eso? ¿Cómo demonios incita este tipo de sentimientos en mí desde el otro lado del aparcamiento? Creo que necesito una intervención.
Feliz inicio de semana
