Capitulo 8

Decir que Harry estaba furioso era innecesario, jamás habría creído que su padre sería capaz de algo así, claro está que sabía que como Señor Oscuro mataba y torturaba, pero violación, ¿y la del hijo de su supuesto mano derecha? Comprendía que su padre estaba molesto con Lucius por el error en el Ministerio, pero desquitarse con Draco y de esa manera era inconcebible. Nunca había tenido real aprecio por Draco, habían muchos años de rivalidad entre ellos, pero era solo eso, una rivalidad de chicos, nada más, como para desearle algo así

Toda la noche que paso en vigilia con Snape, lo único que hizo fue pensar que le diría a su padre, claro entre disfrutar estar tan cerca del objeto de sus deseos, le habría encantado pasar la noche con Snape en otros términos, pero por lo menos durante la espera pudieron conversar bastante y llego a conocer mucho mas del Maestro de Pociones de lo que ya sabía, y eso solo hizo que los sentimientos que tenia por el mago aumentaran.

Siempre había visto a Snape como alguien valiente y leal, pero esta noche lo vio como un ser humano que amaba, aunque fuera a su ahijado, y eso le dio aun más ansias de encontrar un camino a los brazos del hombre.

Apenas Snape se marcho, decidió ir a hablar con Voldemort, sabía que la confrontación sería difícil, pero era mejor arreglar las cosas en este momento, comprendía todo lo que tenía que hacer su padre para mantener su "imperio del mal" pero tendrían que poner límites. Ya que no soportaría algo así de nuevo.

Había doblado la esquina cuando casi choco con su padre por lo distraído que estaba. Voldemort lo miro extrañado.

-¿Qué pasa Harry? ¿Ha sucedido algo?- pregunto el Señor Oscuro

-¿Cómo pudiste hacer algo así?- fue lo primero que salió de su boca, no comprendía porque siempre le pasaba eso, quizás era demasiado Griffindor, pero era como si no pudiera pensar antes de hablar.

-¿Hacer qué? ¿De qué estás hablando hijo?- el Señor Oscuro lo miraba sin comprender nada.

-¿Cómo pudiste hacerle algo así a Draco? Yo sé que debes castigar a los mortífagos cuando cometen errores y todo eso, pero violar a Draco por los errores de su padre…-

-¿Violar a Draco? Yo no he violado a nadie, le di una opción y él acepto-

- ¡Claro, tu le diste una opción! Sabes muy bien que cuando le pides algo a uno de tus seguidores no hay opción aunque les digas que si, y el hecho de que él no haya dicho que no, no lo hace menos violación.

Pero el ver la mirada de desolación de su padre fue algo que no esperaba, había algo aquí que no alcanzaba a comprender.

-¿De verdad tú crees que Draco lo considero una violación aunque lo haya disfrutado?- Le pregunto el Señor Oscuro de manera ausente y la respuesta de Padre es demasiada información murió en sus labios al ver la mirada perdida del poderoso mago.

-Padre, ¿Qué sucede? Puedes confiar en mí, hay algo que no me estás diciendo. Estoy aquí y puedo ayudarte- le dijo dándole la mano.

-Acompáñame.- Fue toda la respuesta del Señor Oscuro y cuando comenzaron a caminar en dirección del estudio esperó con ganas que su padre le contara todo y que en realidad pudiera ayudarlo y también arreglar todo el asunto con Draco. Solo esperaba que Snape tuviera mejor suerte con el joven mago y no estuviera tan confundido como lo estaba él.

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-Severus- le dijo el joven.-Te estaba esperando.-

-No lo habría creído por la forma en que huiste antes- dijo el hombre mirándolo de pies a cabeza como asesando que se encontrara bien.

Estiro una mano cuando el Maestro de Pociones se acercó a él, y sin saber cómo se encontró envuelto en los brazos de su padrino. Muchos acusaban al hombre de frio y despiadado, pero bajo el exterior frio y duro había un hombre que lo quería, y su memoria lo llevo años atrás cuando con paciencia le explicaba el fino arte de hacer pociones y como lo consolaba cuando sus padres se iban en su largos viajes al extranjero solamente dejándolo con los elfos. Él amaba a su padres, pero eso no quitaba que ellos habían sido bastante fríos con él cuando crecía, dentro de su mente comprendía que ellos estaban haciendo lo mejor posible al criar al heredero Malfoy, pero aun así no quitaba el dolor en el corazón de un niño de siete años que no comprendía porque sus padres no lo arrullaban o se iban por largo tiempo dejándolo solo. Aunque con el tiempo descubrió que nunca estuvo solo en realidad, aunque en teoría quedaba al cuidado de los elfos, siempre era en las ocasiones que Severus estaba de visita en la mansión, y después de un tiempo sabía que podría encontrar a su padrino en la habitación de al lado en esas ocasiones y él a diferencia de sus padres siempre tenía tiempo para él, para un cuento o una historia contada mientas le enseñaba a picar, cortar o moler ingredientes.

Y en estos momentos en los brazos de su padrino supo que tenía un aliado incondicional y que si por alguna razón sus planes podían hacerse realidad seria todo más sencillo con la ayuda del hombre.

Soltándose del abrazo lo miro y comenzó

-Estoy bien Severus, no te preocupes por mí. Aunque creo que debemos hablar, hay mucho que debo contarte. Necesito tu ayuda.- y con esas palabras comenzó a contarle todo desde el principio cuando había sido convocado por Voldemort, esperando en su corazón que Severus pudiera ayudarlo a lograr lo que se había propuesto y que esta vez la suerte estuviera de su lado.