Capítulo 8
Oasis
La mirada de Hitoka se acostumbró a la poca luz de la mañana.
Era demasiado temprano, pero con la maleta en las manos y su uniforme del equipo abrigándola, se sintió cómoda al subirse al vehículo.
Sus compañeros de primer año la había escoltado a la escuela y muy a pesar de la mirada preocupada de su madre, decidió aventurarse al plan que ya estaba decidido. Le dolía verla así, entendía que de alguna manera su madre quería resolver el problema, pero tampoco deseaba asumir el que en verdad su vida estuviera en peligro. Era difícil aceptar que de alguna manera podría no volver a verla.
No exageraba, las cosas con los acosadores nunca terminaban en finales felices.
Pero la presencia de un grupo de chicos le hacía pensar que las probabilidades eran menores, y más aun con maestros cerca. Hitoka se hacía la misma pregunta, ¿necesitaba a un hombre en su vida para sentirse segura?
Tsukishima seguía en su papel aunque ambos sabían que no era necesario. Con novio o sin, aquel espectro le había dejado claro que no existía obstáculo para su enfermizo deseo, pero no era necesario tener un título para ser parte de su ira.
Caras apenas alumbradas le dieron a bienvenida. El profesor Takeda y el entrenador le asintieron con seguirdad.
Kiyoko se sentó junto a ella en la parte de atrás, rodeada por sus brazos y permitiéndole dormir en su hombro todo lo que quisiera del viaje. Entre su abrazo, el resto de los chicos haciendo ruido y emocionados por el campamento en Tokyo, Hitoka volvió a experimentar la normalidad de la convivencia con sus amigos.
Un segundo de descanso, se dijo, para prepararse a lo que podría pasar.
¿Estaba tranquila? No, la alerta en su sistema estaba prendida para siempre.
Pero podía disfrutar de lo cotidiano hasta que la siguiente sorpresa llegase.
Y llegó, para dejarla sin palabras.
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El campamento de Tokio los recibió con los brazos abiertos
Los viejos amigos se dieron la bienvenida y Yachi sintió alivio cuando las demás managers también se pegaron a ella. Eran muchos equipos, muchos maestros y gente que conocía.
—¡LAS SANTIDADES DE KARASUNO!
Los fuertes gritos de Taketora Yamamoto le hicieron saltar de su lugar, aferrándose instintivamente a Kiyoko y escondiendo su rostro. Su compañera la cubrió de forma protectora ante el suceso, lanzándole una mirada muy pesada al jugador de Nekoma quien no tenía idea de qué era lo que había hecho mal.
Tal vez estaban sensibles y algo irritados, pero inclusive los ya estaban listos para atacar. Le sorprendió lo fácil que su corazón comenzó a latir y lo débiles que sentía sus piernas.
—¡TORA! ¡te he dicho mil veces que no debes asustar a las chicas! —gritó Morisuke, jalando a un descorazonado Taketora— ¡D-de verdad, pido disculpas por su comportamiento! —dijo el libero ante Kiyoko, quien simplemente asintió.
Kuroo alzó una ceja.
—Es muy temprano para pelear, ¿No, Sawamura?
—Es solo que…—dijo el capitán de Karasuno con una expresión de cansancio— no hay problema.
Un suspiro colectivo del equipo negro se escuchó.
Kuroo estaba intrigado.
Yachi caminó con la cabeza gacha. La llevaron justo a donde los domitorios de las chicas yacían, en el mismo gran salón de la escuela donde podría estar acompañada y dejar sus maletas.
Intentó con su mejor esfuerzo no parecer lo mal que se sentía (aquellas semanas la habían hecho envejecer mucho más de la cuenta) y realmente quería disculparse con el chico del mohak.
Todo iba bien hasta que notó cómo el profesor Takeda reunía a los demás maestros y entrenadores en una esquina del gimnasio y Yachi sintió la vergüenza; de alguna manera los extaba exponiendo, cualquier cosa "extraña" que pudiera pasarles a los demás era su culpa. Era una maldición.
No cabía duda que hablaban de ella, la miraban como si fuese una cosa radioactiva.
Yachi quiso llorar.
Pero no quería estar sola.
Tragó sus lágrimas y apretó los labios para no soltarse.
Observó el primer entrenamiento como cualquier otro espectador.
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—¿Qué te sucede, pequeño saltamontes?
Hinata miró aturdido a Bokuto Koutaro, quien le tendía una toalla limpia desde hacía varios segundos. El pequeño suspiró, tomando la oferta y balbuceando algunas cosas para si mismo.
Bokuto parpadeó, eso era algo nuevo en el pequeño cuervo.
Akaashi alzó una ceja también confundido, el equipo de Karasuno se veía mucho más perdido que de costumbre y todo ese entuciasmo de la primera vez se hubiera desvanecido. Bokuto no pudo aguantar la curiosidad de preguntar aún cuando se notaba que el aire era pesado.
Hinata lucía relamente dudoso en responder.
Pero su mirada cayó en la pequeña manager de su equipo.
—¡OH! —exclamó el mayor, Akaashi vió venir la desgracia— ¡Oh, oh, oh! ¡Pequeño Shojo! Tienes una chica en tu corazón.
El cuervo soltó un largo suspiro. Akaashi estaba muy seguro que eso no era verdad.
Bokuto volvió a probar suerte.
—¿Estás enamorado de Yacchan?—preguntó sin pena, pero el pequeño cuervo no prestó atención.
—Senpai, ¿qué harías si una chica estuviera acosándote?
Bokuto alzó una ceja, ¿qué clase de pregunta evasiva era esa?
—¿Qué quieres decir con eso, Hinata-kun? —preguntó Akaashi en su lugar (su muy acertado e inteligente kouhai).
—Quiero decir…si una chica alguna vez ha intentado, ¿perseguirlos? ¿vigilarlos?
—¿Cómo una fanática? —dijo Bokuto.
—Algo más fuerte que eso…—La mirada de los buhos fue sobre de él. Hinata agitó las manos en forma negativa— ¡N-no es por mi! Yach…—Hinata dudó por un segundo—… disculpen, pero no puedo decirlo.
Akaashi asintió.
—Bueno, si una chica estuviera persiguiéndome lo primero que haría sería preguntarle porqué—dijo Bokuto, frotando su barbilla—¡aunque ese tipo de cosas son muy normales cuando eres uno de los mejores jugadores en Japón! Usualmente son muy inofensivas.
—¿Y si…roba tus cosas? ¿y acosa también a tus amigos? —preguntó Hinata. Akaashi pudo notar las grandes manchas oscuras debajo de sus ojos— ¿y Si entran a tu casa? ¿Amenazan a tu equipo?
—¡Woah, woah, woah! —exclamó el capitán de Fukurodani— ¡esto escaló muy rápido! ¿Todo bien en casa, pequeño Shojo?
Hinata bajó la mirada, sus cejas se fruncían.
—creo que en ese caso sería mejor hablar con las autoridades—dijo Akaashi. Bokuto asintió efusivamente—
—¿y si nada de eso funciona?
Akaashi miró al pequeño cuervo enconvarse en su lugar sin apartar su atención de la manager en la banca.
Un escalofrío recorrió su espalda.
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Kuroo Tetsuro parpadeó atónito. Las palabras que el entrenador Ukai decía con nada de discreción a Nekomata-sensei lo aturdieron un segundo.
—…Acosando a nuestra mánager.
El capitán de Nekoma no acostumbraba a estar en esa clase de situaciones (ni a escuchar conversaciones a escondidas) pero su atención se concentró inmediatamente las palabras aterrizaron en su mente. La cara seria de ambos entrenadores le provocó un golpe de adrenalina. ¿Estaba siendo testigo accidental de una confrontación entre maestros? Y la primera cosa que cruzó por su mente fue horrible ¿Era Nekomata-sensei acusado de haber estado acosando a una manager?
A una chica claramente menor de edad.
Su pecho dolió y casi delató su posición. Cubrió su boca con una mano para intentar respirar y no soltár otro grito de asombro. Había escuchado la conversación incompleta y probablemente estaba confundiendo las cosas, pero la cara seria de Ukai le cayó como agua helada por el cuerpo.
¿Sería Nekomata-sensei capaz de….?
Negó con la cabeza, no se atrevía a considerarlo.
Debía encontrar respuestas.
Para su suerte, Sawamura y sus compañeros de tercer año también se encontraban cerca. Una gran nuve negra los rodeaba ante su derrota en la práctica y su pobre desempeño en el comienzo del campamento. Talvez, Kuroo pensó, era a causa de que ellos sabían lo que Ukai le decía a su entrenador.
Tal vez ellos sabían.
Sin dudar, caminó atravesando los jardines que los separaban con un andar estóico y robotico.
Los chicos de Karasuno apenas notaron su presencia.
—Sawamura, debemos hablar.
El capitán suspiró, levantándose de su lugar como si su cuerpo pesara toneladas.
—¿Qué sucede, Kuroo?
—Pero no aquí—dijo, bajando la voz lo más que pudo. Daichi alzó una ceja confundido— es… delicado.
—¿ocurrió algo?—Daichi acercó su rostro, interesado. Sus compañeros los miraban a lo lejos.
Kuroo apretó los labios.
—¿A caso alguna de tus managers ha sido molestada? —preguntó sin más, esperando a que el super oido de Kenma no lo escuchara. Podía verlo juzgándolo y analizando la situación desde el el otro lado de la cancha.
Como supuso, el capitán de Karasuno se estremeció y su rostro envejeció ante él. Lucía como un padre preocupado y claramente afectado por la constante culpa.
Pero no lucía molesto.
—¿Cómo supiste…?—dijo, apretando los puños. Kuroo rezó porque no se estrellaran en su cara— bueno, creo que es mejor que lo escuches de nosotros.
El estómago de Kuroo se hundió, aquella solo era la confirmación de su temor. ¿Su propio entrenador habia hecho esas cosas? ¿desde el campamento anterior?
Sawamura se encorvó como un abuelo.
—¿Está todo bien, Daichi? —preguntó Sugawara. Claro, pesó Kuroo, el también se metería en la plática aunque no se lo pidieran.
—Kuroo se ha enterado del asunto de Yachi
y para el colmo, era de la pequeña y adorable manager de primer año.
Sintió un sabor metalico en la boca, se había mordido en la parte interior.
—Creo que debimos haber hablado de esto entre los capitanes—dijo Suga, claramente enojado y mucho más irritado que de costumbre.
Kuroo no pudo soportarlo más.
—Sea lo que fuese que Nekomata-sensei ha estado haciendo pido disculpas—dijo en un arrebato de vergüenza. Su rostro estaba sonrojado—lo reportaremos al director como es debido, pero no debemos extenderlo hacia otros.
—¿De qué demónios estas hablando, Tetsuroo?
La voz de Suga fue igual que una bofetada.
—Yachi ha estado siendo acosada por alguien de nuestra escuela, y ha sido un mes horrible para ella—dijo Sugawara con dureza— supusimos que si la traíamos hasta Tokio en un lugar lleno de gente que conocemos tal vez podríamos identificar al tipo
—No queríamos hacer de esto un asunto grande y por discreción decidimos hablarlo solo con los maestros—continuó Sawamura— Yachi merecía venir tanto como nosotros.
La sangre de su rostro se drenó de golpe y su garganta estaba seca.
—pero yo dije que ustedes, los capitanes, serían lo suficientemente maduros para entender la situación—le contestó Suga.
—Yachi no quiere ser tratada diferente.
—¡Pero si algo sucede la sorpresa definitivamente va a hacer que la traten diferente!
Kuroo alzó una mano para poder hablar.
—Entonces, ¿Estan seguros que es alguien de su escuela?
Suga asintió.
—esto tiene tiempo, el tipo ha sido horriblemente persistente y aterrador.
El capitán de Nekoma sintió que una carcajada escaparía de su garganta, pero por respeto decidió tragársela. El alivio era tan grande que no cabía en su corazón. Ukai solamente estaba informando a su entrenador de la situación. Él claramente estaba siendo un idiota.
—Eso explica las caras largas—dijo, ya mucho más tranquilo— realmente se ven terribles.
Suga masculló una maldición.
—Intenta respirar en paz cuando sabes que alguien te observa todo el tiempo.
—¡Woah! Acabo de enterarme de la situación, estoy completamente de acuerdo que es un asco. Las chicas merecen tranquilidad—pasó una mano por su rebelde cabello—concuerdo con Sugamama, los demás deben saber sobre esto.
—…—Daichi pelliscó el puente de su nariz— Yachi estaba aterrada cuando Ukai le dijo a Nekomata. No quiere que nadie más lo sepa y lo entiendo.
—Perooo… si nadie se entera y algo sucede, ¿no crees que las cosas se pondrán feas, Sawamura? ¿Yacchan no se sentirá peor?
La cara de el capitán se sonrojó de vergüenza, pero en el fondo sabía que Kuroo tenía razón. Dirigió una mirada significativa a la cancha donde se estaban dando los encuentros; Chicos que conocía se movían entre ellos, estaban rodeados de gente que realmente podían indentificar cara a cara. ¿Aceptarían estas personas la responsabilidad?
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—¿A caso quieren negociar sus castigos de hoy, Sawamura?
Masaki soltó una leve risa mientras Daiki golpeaba animadamente al capitán de Karasuno en la espalda sin leer la situación. Bokuto Koutaro estaba extrañamente sentado en las gradas tranquilamente mientras aparentemente sostenía una pelea de miradas con su mejor amigo. Akaashi, su fiel co-capitán, parecía estar gritando internamente de la desesperación.
Suga apretó su mano en señal de apoyo.
—No han estado en su mejor forma este día—dijo Masaki— mucho más que la primera vez.
—Bueno, tenemos una explicación a eso—dijo Daichi, sintiendose repentinamente inseguro de sus palabras. Yachi no sabía nada de lo que esban haciendo— han estado ocurriendo contratiempos…
—¡No inventes excusas, Sawamura! —exclamó Daiki.
—Déjalo hablar, es un asunto serio—le cayó Kuroo con dureza. La conversación se tornó mucho más quieta de lo que quiso, llamando la atención de todos los presentens. Akaashi alzó una ceja.
Daichi cuadró los hombros.
—Una de nuestras mánagers ha estado siendo molestada por un sujeto que no conocemos—soltó como una bomba, arrepintiéndose al instante—La ha perseguido a la escuela, la ha perseguido a su casa y ha… y ha amenazado a uno de mis jugadores de primer año.
Todos lucían sorprendidos, incluso Kuroo quien ya sabía el principio de la historia.
Daichi continuó.
—Pensarán que la mejor solución sería presentarlo a la policía, pero nadie se ha tomado un par de papeles, fotos y flores de manera seria. El tipo sabe quiénes somos y cuándo estamos con ella. No ha llegado a lastimar a nadie, pero el asunto está subiendo muy rápido de nivel y no tenemos apoyo.
—Imaginamos que si la traíamos a un espacio reducido con gente que conocemos, podríamos al menos identificarlo en caso de tenga el valor de hacerse presente—Suga continuó— o en el menor de ello, brindarle un tiempo de descanzo a Yachi.
El silencio era pesado.
—oh demónios—exclamó Bokuto.
—Queríamos decirles todo esto aunque los maestros estén enterados. No estamos pidiéndoles que vigilen las 24 horas del día, pero si que estuvieran atentos y si algo llegara a pasar…
—¿Quieres decir que han contemplado la posibilidad de que algo pueda sucedernos a nosotros? —dijo Daiki, irritado— o peor aún, ¿a nuestras mánagers?
—Ogano…—murmuró Masaki.
—¡Es estúpido! Esto debe ser manejado por profesionales, Esa chica no debió salir y exponer a otros por su…
—¿estás deciendo que es su culpa? Antes de que termines esa frase, déjame decirte que las chicas no deberían tener miedo a salir de sus casas o a participar en sus clubes, pero ¿sabes? Existen tipos que las culpan por otros tipos enfermos—masculló Kuroo mucho más fuerte— Yachi no está pidiendo tu ayuda, solo estan informando a tu pobre trasero que si ves algo o a alguien extraño vayas a decírselo a tu entrenador. No necesita a alguien como tú para defenderla.
El capitán de Shinzen apretó los labios.
—Bien dicho, bro.
—lo sé, bro.
—Siento en diferir, pero probablemente sea mejor insistir con las autoridades—dijo Akaashi—no creo que poner a cargo a un grupo de adolescentes sea la mejor opción para ayudar a Yachi-san.
—¡pero Akaashi!
—Lo hemos intentado, pero al no ver pruebas sobre su identidad o alguien lastimado lo más que hemos logrado es que vigilaran su casa por un tiempo. La cual, por cierto, ya ha sido allanada dos veces.
—Simplemente queremos que tengan los ojos abiertos a cualquier cosa extraña—Daichi se encogió en su lugar—por su bien y el de Yachi.
—estaremos al tanto, Sawamura—dijo Masaki con un asentimiento de cabeza. Daiki no dijo ni una palabra más. Los capitanes de Shinzen y Ubugawa se retiraron en un incómodo silencio mientras los demás los observaban atravesar la canchan. Daichi se desplomó en su lugar y cubrió con sus manos su rostro para soltar un largo suspiro.
Suga se sintió culpable.
—Oi, no des importancia a sus palabras. Algunos no piensan antes de hablar—le dijo Kuroo con una sonrisa de compasión.
—Exacto, algunos no tienen firltro en su cerebro.
—Bokuto-san, tu eres uno de esos.
—¡Pero yo no tengo miedo Akaashi!
—No, no… entiendo por qué dijo eso—Daichi sonrió a penas— sabía que algo así sucedería.
—tienes muy poca fé en nosotros, Sawamura.
—Me siento ofendido, bro. Pensé que éramos amigos cercanos de Karasuno.
—Apreciamos su maduréz—dijo Suga—al menos sabemos que tenemos verdaderos amigos aquí.
—Yacchan es de la familia, es horrible que algo así le suceda a alguien tan dulce como ella—Bokuto se lamentó— oh demónios, tengo muchas gánas de golpear al tipo.
—usarás tu super vista de buho, bro.
—apuesta a que si, Bro. Si intenta escabullirse lo atraparé.
Akaashi negó lentamente con la cabeza.
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Daichi alzó la mano para tocar la puerta.
Pero, algo lo detuvo.
¿Estaba listo para escuchar lo que Yachi tenía qué decir? Habían hecho exactamente lo que la chica había pedido que no hicieran, ahora los capitanes de los otros equipos sabían, para bien o para mal, lo que ocultaban. Daiki no le daba buena espina, y si no hubiera sido por Kuroo y su rápida contestación hubiera golpeado al chico sin duda.
Si llegase a tratar mal a su manager…
Sacudió la cabeza, al menos sabía dónde quedaban las lealtades.
Aclaró su garganta e intentó no sentirse nervioso. Su pijama estaba limpia, el estaba duchado y olía bien.
—¿Daichi? —preguntó Kiyoko. Asomada sobre la puerta, lucía una versión mucho más casual de lo que conocía. Su cabello estaba sujeto en una cola de caballo.
Detrás de ella se asomaron más caras femeninas.
—eh, espero no interrumpir nada…pero quería hablar con Yachi un segundo.
—oh no, en absoluto. Estábamos informando a las chicas sobre eso—dijo ella como si fuera algo normal. Las cejas de Daichi se alzaron—¿Gustas pasar?
Su garganta se cerró, estaban invitándolo a un espacio prohibido para los chicos.
Y en la noche.
—P-pero si Ukai…
—confiamos en ti, capitán. Solo será un segundo.
Temblando, asintió.
El salón era normal, pero los futones en el suelo le daban el toque de extrañesa necesaria. Estaban utilizando una escuela como dormitorios y las chicas habían logrado hacerlo lucir acogedor.
Yachi yacía entre las demás mánagers en un círculo como si hubieran estado en una especie de reunión. Lo miró y sonrió con pesar, sospechando la razón de su presencia. Las chicas no se sintieron ni un poco incómdas por su entrada.
—¡Justamente hablábamos de ti, Daichi-san! —dijo Yukie, la mánager de Fukurodani.
—Hemos escuchado lo que pasó, lamento mucho lo que dijo nuestro capitán—se disculpó Mako— a veces parece que no tienen más que Voleibol en la cabeza.
—No, está bien.
—¡Por su puesto que no! Acosadores son problema serio—dijo Kaori.
—Es un problema muy recurrente entre las mánagers—le dijo Shimizu— más de lo que nos gustaría.
—sabemos lo que Hitoka ha pasado, nos ha tocado a todas en algún momento de nuestro tiempo en el equipo—Yukie contestó.
—y queremos ayudar. Con o sin la ayuda o aprovación de nuestros capitanes—continuó Eri.
—Sé que lo has hecho por mi bien, Daichi-san—dijo Yachi, lucía apenada— Las chicas me lo han explicado y no puedo agradecirte todo lo que has hecho por mi. Siento que debo todo.
—Para nada, eres parte de Karasuno—dijo el capitán—yo soy quien debe pedirte disculpas por actuar sin tu consentimiento.
—Nosotras estamos de lado de Yachi aunque nuestros capitanes dijeran que no nos involucráramos, ¡Estoy dispuesta a meterle algo de razón a Daiki si es necesario! —exclamó Mako.
Daichi sonrió.
Al salir al pasillo se parcató que nadie pudiera verlo atravesar la noche saliendo directamente del cuarto de las chicas, o la sangre correría.
Suga había tenido razón todo el tiempo.
La primera noche del campamento pasó.
Lamento mucho haberme tardado siglos en actualizar!
le debo esta actualización a mi amiga Annie por haberme ayudado a desarrollar el resto de la historia y a darle un final.
sin ella no hubiera tenido los ánimos para continuar. Gracias por querer a Yachi tanto como yo.
Ahora si, saquen las apuestas, digan sus teorías conspirativas, me encanta leer sus comentarios largos y extensos!
