Capítulo 8: Frías fiestas

Disculpen por tanta demora de más de dos meses las cosas en la escuela se habían puestos feas y sobreviví a una serie de examenes, pero por fin he podido traerles un nuevo capítulo, que podría considerarse un especial navideño.

Les mando unos saludos a Neogirl y a Madame Purple.

Sin más preámbulos:

En Arendelle la navidad estaba ya a una vuelta a la esquina, y el ambiente de la alegría navideña y el invierno ya invadían Arendelle; la familia real se estaba preparando para las celebraciones, ya que ese día iban a dar inicio a las fiestas; y el torpe muñeco de nieve y el aventurero reno buscaban tradiciones familiares.

―Oye Elsa, ¿No crees que este el momento ideal para anunciarles a nuestros súbditos sobre la llegada del nuevo heredero?

―No estoy aun lista para anunciarles sobre mi embarazo, surgirían dudas, preguntas, se haría un escándalo. Mejor lo diré cuando este 100% segura de querer conservar a este niño. Aparte no quiero arruinarles las fiestas con mis problemas.

―Un niño no es problema, es una bendición. ―dice Anna consolando a su hermana.

―Será mejor que iniciemos de una buena vez las fiestas. Vamos. ―dice el monarca tratando de pensar en otra cosa. ― ¿Kristoff que es eso?―le pregunta la reina al repartidor de hielo cuando lo ve entrar con una escultura de un troll.

―Es un platillo tradicional troll, ¿gustan? ―les pregunta Kristoff a las chicas y después lambe la estatua llenándose la cara de musgo.

―No gracias. ―responden ambas hermanas, Elsa por su parte trataba de evitar vomitarse y disimular las náuseas que le habían causado el platillo de Kristoff.


Mientras tanto a kilómetros de Arendelle, en la Islas del Sur el ex-príncipe todavía seguía pagando su condena; tratado como un vil sirviente, humillado por la mayoría de los hermanos Westergard, la indiferencia de sus padres…

"No puede ser que haya sido rebajado a esclavo ya estoy cansado de esto" ―pensaba el miserable pelirrojo.

―Ya sé podría hacer un túnel, escapar de las Islas de Sur, e iniciar una nueva vida en otro lugar muy lejos de aquí.― se decía a si mismo Hans. ―Sólo necesitaré una pala o una cuchara― pero para su mala suerte no había ni una triste pala ya que el jardinero había mando cambiar las herramientas. ― ¡Rayos!― y pateó una cubeta que golpeó a una carretilla llena de heno que tumbó a Hans y lo tiró a una enorme montaña de excremento. ― ¡Por un demonio lo que me faltaba!

Y para complementar su humillación sus hermanos que iban pasando por ahí se burlaban de su mala suerte y lo fastidiaban.

―Oh, Hola Hansy, ¿cómo sabe la mierda de caballo? ¿Muy sabrosa?― le decía Runo burlonamente.

―Creo que sí le gustó, vamos a darle otro poco.― dijo Rudi y le embarró un puño de estiércol en la cara a su hermano.

― ¡Erg!― Se quejaba Hans.

― ¿Quieres otro poco? ¡Pues toma!― le dio Rudi arrojándole excremento en la cara y Hans le dio un golpe en la nariz a Rudi haciendo que sangrara. ―Ahhh, ¿con que quieres jugar rudo? Vas a ver…

Y entre los gemelos empezaron a golpear a Hans sin parar hasta que una débil pero decida voz los interrumpió:

― ¡Oigan ya déjenlo! No hagan de su existencia más miserable de lo que ya es, ¿No pueden madurar de una vez? ―les dijo Lars uno de los pocos Hermanos Westergard que era amable con Hans.

―Oye, ¿y si mejor te vas a meter tu nariz en otro de tus libros anticuados polvorientos de nerd? ―le dijo Runo.

― ¿Y si mejor se le une Hansy a nuestro jueguito?― pero antes de que Rudi le diera una paliza a Lars y arrojarlo al suelo y llenarlo de caca de caballo una voz femenina los interrumpió:

―Y si mejor par de rhinocéros sin quehacer cierran sus stupidebouches y se van a hacer algo de provecho. ―les dice una rubia mujer molesta.

―Linda este es sólo un juego entre hombres, así que déjanos continuar jugar amistosamente con nuestro hermanito.

―Si muñeca, esto es sólo algo entre hombres, no marimachas como tú…― dijo Rudi riéndose para luego ser sorprendido por una bofetada por parte de la francesa que lo hizo sangrar de la boca.

―Habré sido marimacha travesti, todo lo que quieras, pero ustedes dos son un par de cobardes connards que se ponen a pelear con uno y menos fuerte que ustedes, ¿creían que no los vi? Son una vergüenza pónganse con uno de su tamaño gorilles.

― ¿Y si no lo queremos hacer?

― ¿Quieres saber? ―y la rubia los sujeta por la camisa asesinándolos con la mirada y amenazándolos con su espada que se acerba lentamente al pescuezo de los gemelos.

― ¡Monique! Aquí estas, no te ensucies las manos con estos bribones, no valen la pena.― le dice Robert a su esposa y esta los suelta y va hacia su esposo.

― ¡OYE, dile a la perra de tu mujer que no se meta en donde no la llamen!― Le dice Rudi a su hermano y luego este le da una golpiza que le sacó sangre de la boca y rompiéndole la nariz al octavo príncipe de las Islas.

― ¡Más respeto a mi mujer imbécil!

―Tienes suerte de que esta perra no te haya mordido. ―les dice Monique a los gemelos.

Y después de estarse gritando insultos y uno que otro golpe casual llegó el rey de las Islas del Sur.

― ¡Qué es todo este maldito lío!― les grita el rey Caleb.

―Pues este par andan de buscapleitos e insultan a una dama.

― ¡Tú una dama! ¡JAJAJA! ¡Que buen chiste!― dijo Runo que ya iba ser golpeado por Robert pero su cónyuge lo detuvo antes de que se volvieran a pelear.

―Parecen unos niños ustedes, ¡compórtense!

―Ellos fueron los que comenzaron todo, Lars solo iba a defenderlo…

― ¡Lars! ¡Ya te he dicho que no andes defendiendo al enclenque de Hans! Así nunca va a poder defenderse solo.

― ¡Pero!, ¡¿Por qué lo regaña a él?! A quienes debe castigas es a ese par de mastodonte sin cerebro. ¿Qué clase de padre es?

―Y usted madeimoselle Monique, no se meta en lo que no le incumba, y la manera en la que educo a mis hijos no es asunto suyo. Y por favor actúe más acorde a lo que es: una simple mujer.

―Padre, no la trates así ella sólo quería impedir que lastimaran a Lars aparte de que ellos…

―Robert, debería mantener mejor vigilada a tu mujer y ponerle un límite. Y los demás háganme el favor de retirarse. ―los primeros en irse fueron Rudi y Runo y seguidos por el rey sólo se quedaron el matrimonio y Lars.

―Gracias por esa Monique.― le agradece Lars a su cuñada.

―No fue nada, sólo quería evitar que Olga enviudara muy joven.― dice la mujer con una risita y Lars sólo ríe nervioso y sale del establo seguido por la pareja de esposos. Dejando al ex-príncipe solo con su miserable existencia.


―Robert por eso no me gusta venir aquí, hermanos son unos pesados abusivos y tu padre es un desgraciado, discúlpame, pero no me gusta su actitud.

―Monique, sólo venimos de paso, solamente para visitar a mi madre para ver cómo esta… y cómo le va a Hans con su condena.

―Yo solamente vine por tu madre, ella es de las pocas personas de esta familia que realmente valen la pena.

Unos pasos después se toparon con un desesperado Hans.

― ¡Monique! ¡POR FAVOR! ¡Ayúdame a salir de esta miserable pocilga! ―le decía Hans desesperado a su cuñada jalándole la falda y Robert alejaba a su esposa, ya que la actitud de su hermano ya le estaba dando miedo. ―Ya estoy harto de esto, por favor sácame.

―Corazón no puedo hacer eso. ―le responde calmadamente la rubia sacudiéndose la falda.

―Sé que eres capaz de sacarme sigilosamente de aquí, sin que nadie se dé cuenta.

―Me das lástima, pero no ayudo a rufianes cómo tú, pero aunque quisiera, estaría cometiendo un crimen, me quitarían mi rango y terminaría igual que tú, y eso es algo que no quiero. Pero en parte te lo tienes merecido, nunca pensé que un soldado tan capaz y astuto como tú pudiera caer tan bajo, tratando de asesinar a una mujer desarmada, agradece que antes no te mandaron a la horca, lo que hiciste en Arendelle es algo muy grave.

― ¡Pero esa bruja tiene unos peligrosos poderes, trato de asesinar a dos hombres! Si no lo hizo fue porque la detuve.

―Pero hubo testigos de que trataste de asesinarla y de que traicionaste a la corona.

―Oigan, ¿por qué vinieron a las Islas del Sur, si ustedes casi nunca vienen?

―Porque vinimos a visitar a nuestra madre hermano, ha estado muy decaída, por tus desgraciadas acciones.

―Me siento mal de sólo verla así.― dice Monique con un tono triste.

―Tal vez un cambie de ambiente mejore su salud.― comenta Robert.

― ¿A qué te refieres?

―A que salga por una temporada de las Islas del Sur, un aire diferente le caería de maravilla…

―La llevaremos a Villeneuve con nosotros, seguramente le alegrará ver a su amiga la reina Bella― interrumpe Monique a su marido.

―Sólo espero que se mejore. ―dice Robert.

―Esperen cómo esta mamá porque con tanto trabajo pesado no he podido saber de ella…

―Anda medio triste, decaída, débil… ―le responde el doceavo príncipe.

―Es mi culpa― piensa en voz alta el triste pelirrojo.

―Bueno querido cuñado sólo te queda enfrentar tu condena como un hombre. Adieu.

― ¿Ya se van?

―Tengo asuntos que atender en Villeneuve.

Y la pareja se retira y dejaron al pelirrojo pensativo.

"Porqué será que siento que dejé en Arendelle algo más que el recuerdo de mi desagradable presencia". Y el ex-príncipe continúa con sus pesados deberes hasta que sintió que algo lo golpeó por la nuca.

― ¡RUDI! ¡RUNO! , ¡¿Qué NO APRENDEN DESGRACIADOS?!

―Oh casi lo olvidaba cuñado, tu regalo de navidad adelantado, son nougats por parte de mi nana, ¡Joyeux Noël à venir, petit prince!― se retira la francesa de los jardines dejando su cuñado ahora sí solo.

―No puede ser que mis bajas acciones afecten tanto a mi pobre madre. ―dice el miserable pelirrojo con tristeza y continúa con sus tareas.


―Madre, ten cuidado. ―le dice Robert a la reina Gjerta mientras le ayudaba a subir al barco.

―Hijo, no soy una vieja. Oh hace mucho que no salía del reino, que hermoso es el océano. ―decía la reina mientras contemplaba el mar que con el atardecer parecía ámbar dorado.

―Señora ¿cómo ha estado de salud?― le pregunta Monique a su suegra.

―He estado un poco cansada, y tanta tensión y pleitos en el palacio ha provocado que me bajara la presión, que bueno que vinieron hijos y que invitaran a vivir una temporada con ustedes, ya quería abandonar ese nefasto palacio… Querida ya te he dicho muchas veces que no me digas señora me haces sentir vieja, dime mamá suegra, Moni.

―Oui, mamá suegra. ―dice la rubia tímidamente.

―Me siento avergonzada por la actitud de mis hijos y de mi marido, él siempre ha sido muy severo, en especial con mi Hansy, me disculpo en nombre de ellos.

―No se preocupe, por cierto, ¿Hasta cuándo piensa quedarse con nosotros ma… mamá suegra?

―Mmm… hasta enero.

― ¿No va a pasar las fiestas con su familia?

―Ustedes son mi familia también. ―dice la reina tomando de su té. ―Oye querida, ¿sabes cómo se encuentra la familia de Bella y Adam?, hace mucho que no los veo, lo último que supe de ellos fue que Beatrice se casó con científico inglés.

―Pues, se encuentran de maravilla, Benjamin ha sido un excelente rey con innovadoras ideas, y una de su hijas la princesa Marinella está próxima a casarse.

―Oh, ya ansío verlos, por cierto ¿cómo les ha ido a ustedes dos en Villeneuve?

―A Monique hace poco la ascendieron a Brigadier.

―Oh, muchas felicidades Monique, eres una mujer muy capaz, lo que haces no lo hace cualquiera, sigue así querida y llegaras lejos, oye hijo, ¿por cierto no te has enterado?

― ¿De qué madre?

―Las esposas de tus hermanos Grant, Fredbjorn y Franz, están encintas.― dice Gjerta mientras bebe su té.

― ¡¿Otra vez!? Ya no es novedad, prácticamente cada año hay al menos un niño nuevo en la familia Westergard, pero eso es nuevo en Grant.

― ¿Y ustedes para cuando nos sorprenden con un niño? ―pregunta Gjerta y su nuera escupe el té que estaba bebiendo por la borda a causa de la improvista pregunta.

― ¡¿Madre?! ¿No crees que es demasiado pronto para eso? Monique ni yo ni siquiera tenemos ni un año de casados. ―dice Robert mientras ayuda a su esposa por ahogarse con el té.

―Quiero nietos.

―Pero ya tienes como treinta y tantos.

―Pero quiero nietos por parte de ustedes.

―Pero, aún no me siento lista para ser madre.―por fin habla Monique ya recuperada.

―Aparte de que a mí a Monique nos faltan muchas cosas que experimentar antes de convertirnos en padres.

―Pues yo opino que ustedes dos tendrían unos niños divinos, preciosos. ―comenta la reina Gjerta.


Mientras tanto en Arendelle en lo que Olaf estaba buscando tradiciones familiares, y después fuera atacado por los lobos y se perdiera en el bosque, la familia real lo estaba buscando.

―Ooolaaaf. ¿Dondé estas? ―buscaba la reina.

―OLAF.― grita la princesa.

―Elsa deberías volver al palacio, no te vaya a afectar el tiempo.

―No, vamos a encontrar a Olaf, no puedo quedarme en casa como si nada mientras Olaf está perdido a punto de ser atacados por lobos y todos ustedes buscando en medio de la noche y con este clima, voy a seguir. Aparte el frío es parte de mí.

―Sí como no, ¿y el resfriado de hace una semana?

―Sólo fue alergia. ―dice y tose la soberana.

―Como quieras pero piensa en el bebé.

Después de un rato las hermanas encontraron al torpe muñeco de nieve y la reina creo un magnifico árbol navideño con sus poderes y para darle el toque final Olaf colocó la estrella para posteriormente continuar con la cálida celebración.


Espero hayan disfrutado el capítulo, a ver si pueden adivinar en quien fue inspirada el OC Monique, la cuñada de Hans

Nos vemos hasta la próxima, y juro que esta vez no me tardaré dos meses XD