Para suerte de Momo su infancia fue bastante normal y feliz. Aunque también era cierto que debió estudiar y trabajar mucho por la refinada y dura educación que su madre quería que tuviese. La madre de Momo la cuidaba como si fuese una princesa que debía ser tratada con sumo cuidado, como si estuviese hecha de porcelana y se pudiese romper con el más mínimo contacto. A la edad de 4 años, la pequeña niña controló por primera vez su quirk, de manera torpe e irregular hacía pequeñas matryoshkas, hasta que por fin pudo realizar una que consideró perfecta, en forma y pintura. No se pudo sentir más orgullosa al escuchar a su madre llamar a su padre diciendo que su pequeña hija era un genio.
Era una pequeña señorita preciosa e inteligente, refinada y educada, cosa con la que su madre estaba contenta. Sin embargo, la señora Yaoyorozu se opuso fervientemente cuando su hija le dijo alegremente que quería ser una heroína. Lo decía totalmente ilusionada y emocionada, y sus grandes y expresivos ojos brillaban con fuerza. La mujer no pudo hacer cambiar de opinión a su hija y poco a poco fue comprendiendo el deseo y la determinación de su pequeña Momo. Al igual que muchos niños de su edad, la pequeña Yaoyorozu se había quedado embobada mirando como All Might salvaba a gente mientras sonreía. Ella quería ser así, quería salvar y ayudar.
Por lo que desde muy joven estudió y analizó los usos que podría tener su quirk. Desarrollándolo gradualmente. Creando cosas cada vez más complejas. Estudiando situaciones peligrosas. Qué objetos podía crear dependiendo de la situación. Materiales que podían serle de utilidad. A diferencia de otros aspirantes a héroe, ella pasaba el mayor tiempo estudiando. Ese era su entrenamiento. Por supuesto, también entrenaba su cuerpo para que pudiera ir creando cada vez más cosas y más complejas. Estudió severamente, obteniendo calificaciones perfectas, pues sabía que dichas calificaciones le abrirían las puertas de la UA.
Y así fue, gracias a sus notas, su determinación y su quirk, consiguió poder asistir a la prueba de la UA para alumnos recomendados. Se sintió bastante cohibida al ver tantos jóvenes talentos allí reunidos, pero sabía que ella debía estar allí. Había estudiado duramente, se había esforzado y había creado mil y un usos para su quirk. En dicho examen sus ojos pudieron encontrar por primera vez a Todoroki Shoto, un joven con un increíble quirk y un gran talento. Ellos dos fueron parte de las cuatro personas que entraron por recomendación a UA. Lo que Momo no sabía es que ese chico de mirada seria y con el cabello blanco como la nieve y rojo como el fuego se convertiría en el futuro en su marido.
Su relación durante los comienzos en UA fue de respeto y de admiración mutua. Los dos reconocían los talentos que el otro poseía. Desde los inicios, Momo demostró lo capaz que era para convertirse en héroe, dejando a Shoto sorprendido en varias ocasiones, cómo cuando en la prueba de héroes y villanos de All Might explicó los puntos del encuentro de Izuku y Uraraka vs Bakugou e Iida de manera precisa. Ambos mostraban preocupación el uno del otro, ya fuese después de la batalla contra el asesino de héroes donde Shoto tomó parte, o cuando Momo se encontraba decaída después de quedar eliminada del festival deportivo por Tokoyami. No dudó en animarla durante el examen contra Aizawa y no dudó en acercarse después más a ella. Yaoyorozu atesoraba las palabras y las acciones del bicolor, gracias a él su confianza había vuelto a ella y además con su voto la había hecho ser vicepresidenta, cargo del que estaba sumamente orgullosa. ¿Cómo no podía haber recobrado su confianza? Si después de todo, aquel joven prodigio reconocía su valía.
Conforme pasaron las semanas, su relación se fue acercando. En algunas ocasiones, mientras estaba sentada en su pupitre estudiando en una hora de estudio, Shoto desde su asiento pronunciaba su nombre y le preguntaba acerca de alguna materia. Ella estaba encantada de poder ayudar al bicolor, por lo que intentaba resolver de la mejor forma su duda. Inconscientemente, la chica de la creación se descubrió en más de una ocasión buscando el inconfundible cabello de Todoroki en múltiples sitios; ya fuese en el Lunch Rush, después de clase mientras iban a los dormitorios o incluso en los entrenamientos. Su subconsciente hacía que sus ojos se clavasen en el lugar donde se encontraba el joven. A veces, sin poder controlarlo, su corazón latía rápidamente cuando se encontraba cerca de Todoroki, sintiéndose avergonzada y nerviosa sin saber el motivo. Incluso el día anterior dejó al pobre Shoto con la palabra en la boca, cuando éste se acercó a Momo para preguntarle una duda.
Flash back
-Yaoyorozu ¿Cómo se resuelve este ejercicio de Ectoplasm-sensei?- El horario escolar de ese jueves había finalizado, en ese instante acababan de terminar la hora con dicho profesor y Shoto al ojear su tarea se dio cuenta de que el último ejercicio no lo entendía demasiado bien, por lo que sin dudar se levantó de su asiento y se quedó de pie junto a la mesa de su compañera mientras le enseñaba su cuaderno.
Momo fijó sus ojos azabaches en el block de notas de Shoto, que con letra pulcra y elegante había copiado los ejercicios que el profesor había escrito en la pizarra. No le dio tiempo a empezar siquiera a explicarle cómo se solucionaba, Todoroki se había agachado un poco para escuchar con atención lo que decía su compañera, pero de repente sintió como Kaminari caía sobre su espalda y le empujaba en dirección a Yaoyorozu. El hijo de Endeavor no se esperaba aquel empujón por parte del rubio y cayó sobre la chica que intentaba explicarle el problema teórico.
-¡Lo siento!- esa fue la respuesta de Kaminari mientras se levantaba y volvía a jugar por la clase acompañado de Kirishima. Aunque Jirou fue detrás del rubio para regañarle y decirle que tuviera cuidado.
-¡Kaminari-kun, no se debe jugar en la clase!- la voz del delegado hizo acto de presencia.
Por su parte, Todoroki se llevó la mano a la espalda por el sorpresivo golpe mientras su cabeza se levantaba para observar la cara de su compañera. Ambos rostros estaba sumamente cerca, Momo tenía un ligero rubor en sus mejillas al tener a Shoto sobre ella, y el chico con heterocromía se sonrojó levemente por la cercanía.
-Lo siento si te he hecho daño, Yaoyorozu.- Se colocó de nuevo al lado de su compañera, analizando su cuerpo por si su caída le había causado algún daño.
-E-esto… ¡Te explicaré el ejercicio en otra ocasión, Todoroki-san!- la chica literalmente huyó tras decir eso, dejando a un Todoroki confuso y desorientado.
Tras eso, avanzó rápidamente por los pasillos y se encerró en su habitación. No quería ver a nadie en ese preciso instante, y mucho menos a Todoroki. Aun sentía los latidos de su acelerado corazón al sentir el cuerpo del muchacho sobre ella. Estaba tumbada sobre su amplia cama, ni siquiera se había quitado el uniforme, solo había llegado y se había lanzado sobre su mullido colchón. Estuvo así unos minutos, rememorando lo ocurrido e intentando calmar su corazón. Dentro de su mochila, escuchó su móvil sonar, alargó su brazo y metió su mano para buscar el pequeño aparato.
"¿Por qué narices has salido corriendo del salón de clases?"
El mensaje era de Jirou, con quien normalmente regresaba a sus dormitorios y al parecer al no esperarla y al salir de clase de una manera tan poco común había hecho que se preocupase. Tenía que calmar su cabeza y su corazón antes de volver a encontrarse con el chico mitad y mitad, por lo que decidió que discutiría las cosas con Kyoka. Decidió mandarle un mensaje.
"¿Puedo ir a tu habitación? Necesito hablar contigo."
Por supuesto la respuesta afirmativa de su amiga no se hizo esperar. Luego de leer el mensaje se levantó de su cama para cambiarse de ropa e ir en dirección a la habitación de Jirou. Se colocó los pantalones deportivos de UA y una camiseta de manga corta, salió de su habitación y esperó pacientemente a que el ascensor se abriese. Para su sorpresa, dentro del ascensor estaba el chico al que quería dar esquinazo, quien al ver como Momo salía a toda prisa fue en su busca tras dejar su mochila y cambiarse de ropa. Ambos se quedaron congelados al verse, uno aun dentro del ascensor y la otra parada frente a él. Todoroki dio un paso, saliendo del ascensor y colocándose a un lado de la morena.
-Yaoyorozu…- no le dejó acabar lo que quería decir, la joven volvió a ser víctima de los alocados latidos de su corazón al escuchar cómo Todoroki pronunciaba su nombre con su profunda voz. Una de sus manos fue a su pecho, notando como su corazón latía desenfrenadamente con la sola presencia del bicolor.
-Lo siento mucho, Todoroki-san. He quedado con alguien y no puedo retrasarme.- y tras eso desapareció tras las puertas del ascensor, dejando a un molesto y perplejo Shoto que no entendía el por qué de las huidas de su compañera.
El joven recapituló los últimos acontecimientos que había presenciado con la joven de la coleta y en ningún momento había dado pie a que le rehuyera. No entendía el comportamiento de Yaoyorozu, pero estaba completamente seguro de que llegaría al final del asunto. Si había algo que le molestase a la joven, sabría lo que era. Le dolía que la chica escapase cómo si él quisiera hacerle daño. Solo quería estar con ella. Pasar su tiempo junto a ella, como los últimos días. Se sentía sumamente calmado y relajado con ella. Incluso se podría decir que era feliz junto a ella. Hace unos días, había hablado con Iida y con Midoriya y tras una pequeña charla, ellos dedujeron que lo que sentía por ella era amor. Al principio, ni si quiera sopeso esa posibilidad, sin embargo, se había encontrado a sí mismo buscando a la chica de la creación con la mirada o buscando un pretexto para acercarse a ella. Le había costado mucho aceptarlo, nunca pensó que él pudiera sentir un sentimiento tan cálido y especial, pero ya no tenía ninguna duda.
Un molesto sentimiento se alojó en su corazón al ver cómo se marchaba en el ascensor. Además, de que se había puesto un poco celoso tras escuchar eso de qué había quedado con otra persona. Con una molesta mueca en su cara decidió ir por las escaleras en vez de seguir esperando al ascensor.
Por su parte, Yaoyorozu había llegado jadeando y visiblemente sonrojada a la habitación de Jirou, no le había dicho al bicolor que iba a la habitación de su amiga porque pensaba que Todoroki la seguiría hasta allí. Entró sin llamar, cerrando rápidamente la puerta tras de sí, sorprendiendo a la rockera que se hallaba practicando con su bajo.
-¿De quién huyes?- preguntó en tono de broma la dueña de la habitación.
-De Todoroki-san.- Kyoka la miró sin comprender aquello. Últimamente los estudiantes recomendados pasaban mucho tiempo juntos y era rara la ocasión en la que no se les veía juntos.
-¿Ha pasado algo entre vosotros?
Momo la miró sin entender y sin saber por qué, quizás por las nuevas y frenéticas emociones que sentía, algunas lágrimas cayeron de sus ojos. Kyoka la miró estática, apartando su bajo y tomando la mano de su amiga para que se sentase en el suelo junto a ella. Yaoyorozu le explicó lo ocurrido ese día, lo que había pasado entre ellos y lo que había sentido. Tras unos segundos silenciosos por Earphone jack tomó la palabra.
-Estás enamorada de Todoroki. Y créeme, Yaomomo, llevas enamorada de él bastante tiempo.
Y después de eso, Kyoka empezó a numerar con sus dedos todo lo relacionado entre ellos. Las veces que iban a estudiar los dos juntos, cuando se sentaba para almorzar en algunas ocasiones, cuando él se metía en la habitación de ella únicamente para hablar y pasar tiempo con ella, las sonrisas que ambos se dedicaban…
-Has actuado así por qué acabas de ser consciente de tus sentimientos y no has sabido cómo manejarlos.
-¿Y qué puedo hacer?
-Confesarte.
Aquella palabra parecía tan importante y tan poderosa. Esa palabra podría destruir su amistad o convertirla en algo mejor.
-¿Y si me rechaza?
Jirou miró a su amiga cómo si le hubiese salido un ojo en la frente. ¿Yaomomo estaba ciega? ¿Acaso no veía cómo Todoroki se comportaba con ella? Pero antes de que pudiese hablar, Momo volvía a tomar la palabra.
-¿Y tú cómo sabes tanto de este tema? ¿Hay algo que tengas que contarme?
Fin del flash back
Aquello ocurrió el día anterior, ese viernes Todoroki Shoto estaba dispuesto a dejarle bien claro lo que sentía a Yaoyorozu, incluso si con eso echaba a perder su amistad. No podía soportar más seguir ignorando esos sentimientos. Por lo que después de las clases, justo tras sonar la campana le pidió si podía hablar con ella. Momo al encontrarse la seria y decidida mirada de Shoto solo pudo asentir tímidamente y seguirlo hasta un lugar apartado.
Mientras seguía al bicolor, su mente pensaba las distintas razones por la que Shoto iba a hablar con ella, al supuso que era para pedirle explicaciones sobre sus constantes huidas del día anterior. Pero lo que ella no sabía ni percibía el nerviosismo que mantenía al chico en un estado caótico en su interior. Llegaron hasta las puertas del edificio de la UA, Todoroki encaró a aquella chica que ocupaba continuamente sus pensamientos y tras unos minutos en una constante tensión inhaló aire, lo dejó salir y empezó a hablar.
-Me gustas, Yaoyorozu.- Su palabras fueron claras y precisas. La noche anterior había pensado una pequeña confesión para declararse a la morena, pero en el momento de la verdad los nervios habían hecho que olvidase todo lo que le quería decir, cómo le hacía sentir y cuánto la quería junto a él. Por lo que pensó, que lo mejor sería ir directo al grano y decírselo claramente. No dijo nada más, tras eso se quedó callado mirando a Momo.
Momo de entre todas las situaciones que contempló en su mente, esa no estaba entre ellas. Había pensado que Todoroki iba a preguntarle por su extraño comportamiento de ayer, o quizás que recibiría un regaño de su parte por no ayudarle con ese ejercicio, o incluso que iba a decirle que estaba molestó con ella. Así que no pudo evitar dejar salir de su boca un leve grito mientras los colores ascendían por su rostro. Buscó desesperadamente las palabras que correspondieran a los sentimientos del chico, pero no las encontró, su mente se había quedado trastocada al oír la sincera y directa declaración de Todoroki.
Shoto al verla sonrojada y agitando sus manos, pensó que la chica no sabía cómo rechazarlo sin hacerle daño, por lo que decidió no aumentar más la tortura de la joven.
-No hace falta que me respondas nada. Solo quería decírtelo.
Sus pasos empezaron tras decir eso, con sus manos guardadas en los bolsillos de su uniforme y con el corazón roto, emprendió el camino hasta los dormitorios con la cabeza agachada. La desesperación atacó a Momo al ver cómo el chico empezaba su marcha de manera triste. No sabía qué hacer o qué decir. Tenía un nudo en la garganta que no dejaba que las palabras saliesen de su boca, pero si eso seguía así Todoroki se alejaría cada vez más de ella. Con cada paso que daba a ella le parecía que el chico se alejaba kilómetros. Por lo que dejó de pensar e hizo caso a su corazón, que gritaba por qué fuese por él. Corrió la distancia que Shoto se alejó de ella, y agarrándole del brazo hizo que se diera la vuelta para que volviera a mirarla. Una expresión de sorpresa se instaló en su rostro al ser girado de esa forma, pero lo que más le impactó era como tras eso el rostro de Yaoyorozu se acercaba a él.
En ese preciso lugar, sintió cómo los segundos se convertían en minutos. Vio como esa preciosa chica aproximaba su rostro al suyo con los ojos fuertemente cerrados y con un bello tono rojizo en sus mejillas. Aun con la sorpresa, se obligó a cerrar los ojos al sentir los suaves labios de Yaoyorozu presionando con dulzura los suyos. Sacó las manos de sus bolsillos, y dudándolo, colocó sus manos sobre los hombros de ella para aproximarla más a él.
Fue un primer beso torpe, donde los jóvenes no sabían cómo besarse pero se negaban a separarse. Momo fue la que se separó de él, degustando el sabor ajeno en sus labios y buscando las palabras que correspondieran a la confesión de él.
-Todoroki-san… Yo…
-Shhh…
Y tras eso, volvió a buscar sus labios. No quería que hablara, solo quería volver a sentir esa perfecta sensación que sintió cuando sus labios se unieron con los de ella. Al notar el tacto de sus finas manos sobre su torso, se aventuró a tomarla de la nuca. No para profundizar el beso, aún no se sentía confiado para eso, sino para evitar que la joven se alejase de nuevo de él.
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No es el lemon, pero sí que es un buen one-shot ¿eh? El lemon seguramente sea el siguiente one-shot, aun lo estoy escribiendo pero no tengo demasiado tiempo estos días. A partir de ahora, subiré solo one-shot los domingos, me hubiese gustado subir más pero no tengo tiempo.
Además de eso, para los lectores de mi otra historia creo que también meteré algo de lemon, más adelante claro.
Ladywarrior95: Yo ante todo pregunto jajajaja. Aun tengo varios one-shot escritos y casi listos para subir, pero no tengo tiempo para estar con el ordenador ni casi para estar en mi casa, esa es la razón por la que no puedo subir tan seguido.
Serenaaa: Ojala tener un Todoroki así en la vida, ¿verdad? Momo es una suertuda jajajaaja.
ZeroKyo: Espero que tus complicaciones se resuelvan y vuelvas a tener traquilidad. Siempre agradezco muchos tus comentarios porque me ayudan muchísimo. Menos mal que me dices eso, porque cuando subí el capitulo pensé que me salí mucho de sus personalidades.
TraviesaK64: Es cuestión de tiempo que suba el lemon, y puede que no solo sea uno, sino que en el futuro tengáis más…
Hasta la próxima!
