ATENCIÓN: LOS PERSONAJES AQUÍ EXPUESTOS PERTENECEN A MASAMI KURUMADA Y TOEI ANIMATION. ESTO ES SIN FINES DE LUCRO.
AL DIABLO LOS TRIÁNGULOS AMOROSOS, YO QUIERO UN PENTÁGONO
Capítulo VIII
Confusiones
Ese día fue uno de los más largos de mi vida. Después de la escuela, y aunque con mucha pena, fui a comprarme una prueba para hacérmela y confirmar mis sospecha; al final, el resultado fue lo que esperaba, una pequeña e inesperada sorpresa estaba a pronto de llegar a nuestras vidas. Sin embargo, en ese momento, una confusión tenía colmada mi mente. Por un lado, la felicidad de darte un hijo (siempre supe lo mucho que deseabas formar una familia y muchas veces hablamos de ello, entre jugando y planeando, pero creíamos que aún faltaba tiempo para eso); por otro lado, todo eso me angustiaba, teníamos apenas 17 años, el bebé nacería poco después de que termináramos la preparatoria ¿qué íbamos a hacer? Además, no sé qué pensaría mi abuelo, siempre me decía que no te creía digno de mí pero que mientras me viera feliz y tú me respetaras, él estaba conforme. Pero ya un hijo tuyo (y a esta edad) quizá sería demasiado a su tolerancia. Pensé que lo mejor era decírtelo, de antemano sabría que no me dejarías pero quería saber tu opinión.
Como sea, no pude concentrarme en ello. Mi abuelo me pidió que estuviera lista para la cena con su nuevo socio: Ludwig. Él llegó muy puntual a la casa de Grecia. Ludwig era un hombre alto (imponente) y elegante, era de la clase de tipos que eran muy carismáticos (característica de un buen líder), además era un hombre muy elocuente e interesante. Yo sólo escuchaba su conversación, estaba muy inmersa en mis asuntos; además de que estaba cenando con mucho entusiasmo (desde que nos separamos no tenía ánimos de comer, pero en mi estado debía comer bien, quería que nuestro hijo naciera sano y fuerte como su padre).
-Como ve, esta sociedad nos convendrá a ambos- decía Ludwig al final de la cena mientras Tatsumi le servía un poco de whisky.
-Claro. Permítame un momento, revisaré los papeles en mi despacho. Pero pase a la sala, en un momento iré con ustedes- dijo mi abuelo indicándome implícitamente que atendiera a nuestro invitado.
Yo paseaba por la sala distraídamente, seguía inmersa en mis asuntos. Además, ese hombre no me daba buena espina y menos con esa manera de mirarme. Me senté intentando ser lo más educada posible. Sin embargo, él se sentó junto de mí y comenzó a hacerme la plática.
-No imaginaba que el señor Kido tuviera una nieta tan hermosa como tú.
Inmediatamente me percaté de sus intenciones. Y claro que no me importaba, podría ser un futuro socio de mi abuelo pero no le permitiría nada- Ah, sí…
-Y dime ¿cómo te trata la vida en Europa? Supongo que ya has dejado varios corazones rotos, como también debiste dejarlos en oriente- se acercó un poco y pude sentir su aliento con un ligero olor a whisky y tabaco.
-Tengo novio. Vive en Japón y se llama Seiya- declaré tajante.
Él sólo rió- Un chiquillo de lo más tonto, me imagino. Porque sólo un tonto te dejaría sola- se aceró aún más.
-¡Él no es un tonto!... Además ¿qué quiere decir con todo esto?
Sonrió- ¿Sabes? Eres muy hermosa y, aunque pareces muy tímida, tienes cierto carácter. Eso me agrada, en cierta forma me recuerdas a mi difunta esposa- tomó un largo sorbo de su bebida.
Me puse de pie inmediatamente, no quería que sucediera ahí otra cosa. Ludwig pareció comprender que no me parecía la situación y supo jugar bien sus cartas.
-Vaya, parece que te haces la difícil. Mejor aún, podríamos estar mucho tiempo con este juego; y antes de que me protestes, toma en cuenta que el futuro de la fortuna de los Kido en poco estará en mis manos. Sé que tu abuelo no podrá reusarse a mi oferta.
No supe qué responderle. Ese hombre parecía que conocía muy bien su juego. Mi abuelo interrumpió (afortunadamente); sin embargo, con la mala noticia de que iba a aceptar hacer negocios con Ludwig. Cuando él se marchó de la casa, mi abuelo me dijo que él nos había invitado a Italia a pasar unos días en su mansión (aunque quizá se convertiría en una estancia por tiempo indefinido en aquel país), definitivamente no quería y le hice saber a mi abuelo que ese tipo no me había caído bien; pero él me confesó que los negocios no andaban muy bien.
-Además ya estoy viejo, cualquier día de estos me puedo morir y tú no sabrás qué hacer al frente de todo. Es mejor que un hombre inteligente como él maneje todo- me dijo mi abuelo.
En ese momento lo abracé, siempre se preocupaba por mí, aún creía que era una niña que no podría hacer frente a los problemas de la vida adulta. Si él en ese momento hubiera sabido que ya no era una niña y que más bien ya era una mujer que iba a tener un hijo del hombre que más amaba en el mundo.
Le pedí ir a descansar, quería olvidar ese trago amargo que había sido conocer a Ludwig y mejor quise escribirte una carta. Aún no tenía el valor de contarte lo que me sucedía pero ya quería ponerte en sobre aviso. Te escribí una carta informándote del viaje a Italia y contándote que me sentía un poco mal. Como siempre, rematé diciéndote lo mucho que te amaba y te extrañaba. Mientras la guardaba en un sobre no imaginé que esa serían mis últimas palabras de un silencio que duró 15 años.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Mientras se miraba en el espejo cayó en la cuenta de algo curioso. Jamás hacía eso, y ahora se revisaba que no hubiese ninguna mancha o arruga en su camiseta; además de que no hubiera ni un sólo cabello fuera de su lugar en su ya de por sí alborotada cabellera.
Era una suerte que Soma no estuviera, seguramente le parecería divertido verlo así. Sin embargo, eso no le importaba a Koga en ese momento, él sólo pensaba en qué hacer, qué decir y cómo comportarse con esa chica que lo tenía vuelto de cabeza.
Había sido un poco complicado lograr esa cita, primero controlar sus nervios y pedirle a Yuna salir. Pero había sido igualmente difícil decirle a su madre que no podría estar ese fin de semana con ella.
-Pero Koga, no hemos pasado un día juntos desde que entraste a la escuela- le dijo por teléfono- Además, en pocos días debo regresar a Grecia.
-Mamá es que tengo mucha tarea.
Al final había cedido con muchas dudas, sabía que Koga nunca dejaba para el último momento sus deberes.
Así, el chico se concentró en que todo saliera lo mejor posible. Ya que consideró que estaba bien, bajó a la entrada del edificio principal, ahí se habían quedado de ver. Cuando llegó, antes de bajar las escaleras, vio que Yuna ya estaba ahí. Se maldijo a sí mismo por llegar tarde. Ella se veía tan hermosa. Suspiró para tomar valor, y bajó las escaleras.
-¡Koga!- dijo ella al verlo.
-¡Ho... Hola! Siento el retraso.
-No te preocupes, llegas a tiempo es que yo estaba un poco ansiosa y llegué antes.
-Ah... Bueno pues vamos- ella asintió y salieron.
En un principio, no hablaron mucho. Koga temía decir alguna tontería. Sin embargo, poco a poco empezaron a fluir las palabras entre ellos. Ambos hablaban de las costumbres de sus países de origen.
-Debe ser increíble vivir en Grecia, su cultura es maravillosa, con toda su mitología.
-Sí. Desde que tengo memoria, mi madre me llevaba a las ruinas del Santuario... Ojalá algún día pueda llevarte- comentó e inmediatamente se puso rojo al avergonzarse por su comentario, quizás había sido demasiado atrevido.
-Am... sí, también me gustaría llevarte a conocer Rusia oriental. No tiene edificaciones majestuosas pero tiene paisajes hermosos.
-Me imagino que allá todo es igual de hermoso- comentó sin pensarlo mucho.
Después de pasar a la oficina de correo, caminaron sin rumbo fijo. Llegaron a un parque cercano y se sentaron en una banca. Aún el silencio predominaba entre ellos. Koga se sentía como un tonto, tenía ahí a Yuna sólo para él, sin que nada los distrajera, y lo único que podía hacer era quedarse callado cuando había cientos de cosas que quería decirle.
Un leve viento sopló y Koga miró a Yuna quien, con los ojos cerrados, disfrutaba de cómo el viento recorría su rostro y jugueteaba con su largo cabello rubio.
Suspiró la chica y dijo:- Me encanta sentir el aire, es tan relajante... Gracias por invitarme Koga, hacía tiempo que no salía a pasear, así que esto me sienta tan bien.
-D...de nada... -hubo otro silencio- Supongo que no sales desde que terminaste con Ryuho.
Yuna lo miró- Sí.
-Qué tonto es por terminar contigo.
-No me gusta hablar sobre eso pero...-suspiró- supongo que haré una excepción. Ryuho y yo terminamos por mutuo acuerdo, no hay más. No se trata del drama que las malas lenguas se han encargado de difundir.
-Pero ¿y esa mujer? Yo lo vi el otro día con ella.
-Ryuho es un chico que ha sufrido mucho desde el accidente de su padre, él ha tenido que ver por él y su madre; así que Paradox ha sido un gran apoyo para él.
-Pero entre ellos...
-No hay nada. Aunque Ryuho me ha confesado que ella le gusta mucho y ella ya lo sabe. Pero creen que lo mejor es esperar un poco.
-Entonces hizo mal en dejarte sólo por una fantasía; y no entiendo cómo hablas tan fresca de eso y que seas su amiga.
Yuna sonrió algo divertida- Ay Koga ¿por qué crees que el final de una relación debe ser una tragedia? Lo que hubo entre nosotros fue muy lindo, Ryuho me gustaba mucho y es muy buena persona, y siempre será mi primer interés amoroso; pero poco a poco la chispa se perdió y ahora sólo somos amigos... Cuando Paradox apareció ya ninguno sentía lo mismo por el otro.
-Ya veo... Bueno, como sea, yo en su lugar hubiera hecho hasta lo imposible por tenerte siempre feliz y enamorada de mí- declaró.
-¿En serio?
Koga se puso muy rojo, parecía que iba a explotar. Agachó la cabeza, siguió el consejo de Seiya dejando que su corazón hablara pero a su corazón se le había ido la lengua- Bu... bueno... yo es que... yo...- tenía tantas ganas de decirle lo que ella le hacía sentir.
Miró a otro lado tratando de buscar valor. En ese momento la vio. Estaba ahí de nuevo esa niña con la mirada tan dulce.-Aria...
-¿Qué?
-Ven- le dijo Koga a la rubia y sin pensarlo la tomó de la mano y la llevó con la peliazul.
Por su parte, Yuna se sintió muy contenta; lo cierto era que cuando conoció a Koga le llamó la atención y poco a poco su interés hacia él había crecido (su carácter fuerte y el contraste con su timidez, entre otras cosas, lo hacían muy interesante). Y ahora que él le tomaba la mano, con ese tacto fuerte y a la vez suave, supo que lo quería conocer aún más.
Sin embargo, toda ilusión se rompió cuando llegaron hasta esa chica por la que él mostraba mucho entusiasmo.
-¡Aria!
-Ah joven...am...- dijo la chica quien aún no sabía el nombre de ese chico que le había parecido tan lindo y amable.
-Koga, ese es mi nombre- le sonrió- Y ella es Yuna- entonces se percató de que estaba tomándole la mano, avergonzado la soltó. La rubia, por su parte, creyó que él rompió el contacto porque esa chica le interesaba.
-Mucho gusto señorita- le saludó Aria.
-Igualmente.
-Y... ¿Quieren un helado? Yo les invito, no olvido que te lo debo Aria.
La chica asintió tímidamente. Koga le preguntó a Yuna de qué sabor quería y fue a comprarlos, dejando a las chicas charlando. Mientras esperaba las observó, se sentía muy contento de estar con ellas... Aunque se sentía muy confundido; las dos despertaban en él ciertos sentimientos y tal vez haberlas reunido no era muy conveniente.
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La tensión estaba en el aire, sólo por el hecho de haberse visto con Ludwig en ese día. Cómo odiaba a ese hombre, mientras ella trataba de hablar de negocios y concluir el asunto, él sacaba a tema lo bella que se veía e insistía en hablar de Koga. El colmo fue cuando le dijo:- Deberías considerar darle un hermano o hermana.
Ante ese comentario ella ya no pudo más y se fue de ahí. Ya no quería verlo de nuevo, no sabría contenerse y abofetearlo por todo lo que era, hacía y decía. Por otro lado, estaba el asunto de Seiya. Había sido una tonta al permitir que él fuera tan atento con ella, la invitara a salir, la tomara de la mano y, el colmo, que se besaran. No sabía qué debía hacer respecto a él, seguía sintiendo lo mismo pero… las cosas habían cambiado tanto que estar con él podría traer consecuencias desastrosas.
Sin embargo, ahora intentaba distraerse. Esa tarde iría Koga a pasar un rato con ella y no quería que la viera agobiada. Estaba un tanto preocupada por él, le sorprendió mucho que no quisiera pasar el fin de semana ¿qué le estaría pasando? Bueno, adolescentes son adolescentes y quizá sólo estaba en una etapa; además no podía quejarse, Koga estaba demostrando mucha disciplina en su nueva escuela y con eso Saori estaba más que satisfecha.
Esa tarde la pasó con Koga, ya le había hecho saber que regresaría a Grecia. No sabía si era por la noticia o por alguna otra razón, pero lo notaba algo triste.
-Hijo ¿no te gustó la comida? - le preguntó.
-Ah no es eso... es que...
-No te preocupes Koga, volveré pronto.
-Sí mamá.
-Oye quiero felicitarte- le dijo tomando su mano- Te has portado muy bien en la escuela, Shaina no me ha dado ni una sola queja.
-Sssí. No la han requerido en la escuela. Por cierto ¿por qué no se está quedando en la casa?
-Ah pues es que no quiere- le respondió pues, por dignidad no había querido hospedarse en la casa donde el hombre que amó, pasó tanto tiempo con otra.
-¿Por qué?
-Es que... la casa es muy grande para que esté sola tanto tiempo.
-Ah... ¿Y por qué no viene ahora que estás tú?
-Pues ya está instalada en otro lugar. Y ya no hagas tantas preguntas- se levantaron de la mesa- Mejor porqué no aprovechamos la tarde y vemos una película juntos, hace mucho que no lo hacemos.
Koga sonrió- Está bien pero que sea una de acción; la última vez tú elegiste y me aburren mucho las comedias románticas...
-Koga, sabes que odio esas películas de acción, tanta testosterona me estresa.
-Bueno mejor vemos una animada, esas nos gustan a los dos
Saori le sonrió- Bueno...- suspiró, abrazó a su hijo y le dio un beso en su mejilla.
-Mamá... Y ahora...-comentó extrañado.
-Nada es que...-suspiró- últimamente he pensado en lo que mucho que has crecido... -le tomó su cara- Aún recuerdo cuando eras un bebé y ahora, ya eres todo un joven.
-Ay mamá se nota que estos días separados te han pegado.
Saori lo volvió a abrazar- Koga, mi niño... No sabes cuánto te amo.
-Yo también- la estrechó entre sus brazos que ya eran tan fuertes como los de Seiya a su edad. Hubo un silencio y...- Am, mamá ¿si vamos a ver la película?
-Ah sí; perdón me dejé llevar. Bueno adelántate a la sala de televisión yo iré por unos bocadillos.
-De acuerdo- vio a su madre irse mientras sonreía. No cabía duda que había un lazo muy especial entre ellos, producto de que sólo los dos conformaban esa pequeña familia. Se iba como ella se lo indicó y de pronto, junto al teléfono había un papel que decía con la letra de su madre: "Ludwig 11am".
¿Qué significaba aquello? ¿Quién era ese tipo?
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Ludwig 11am…Ludwig 11am… Ludwig… -pensaba una y otra vez. Desde ese día se había quedado un poco inquieta. Incluso había dejado de pensar en lo sucedido con Yuna. Ahora su principal inquietud era el nombre de ese hombre. Su madre jamás le ocultaba cosas y él conocía a todos los socios y personas con las que ella se veía y hacía negocios; pero ella jamás le habló Ludwig.
Aquella tarde estaba distraído. Soma, Ryuho, Haruto, Yuna y él estaban debajo de un árbol haciendo sus deberes.
Soma bostezó y se estiró- Bueno ya está terminado…
-Am… Soma te falta resolver unas preguntas del cuestionario- comentó Ryuho viendo el cuaderno de su amigo.
-Digamos que lo dejaré en blanco. No me gusta sobresalir por mis notas. Eso es más para chicos como ustedes- miró a Koga- ¿Tú ya terminaste?
-¿Qué? Ah sí… desde hace un rato.
-Con razón estás con esa mirada perdida… será que andas recordando tu fin de semana con…
-Soma será mejor que no hables de cosas que no nos incumben- dijo Ryuho.
Koga intentó que no se notara su sonrojo, era un secreto a voces que había salido con Yuna- No, es que estoy un poco preocupado por mi madre.
-¿Qué le sucede?- preguntó Ryuho.
-Pues es que… ella se vio con un hombre.
-¿Y eso qué?- preguntó Soma- Por lo que me has dado a entender, ella o es madre soltera o se separó de tu padre.
Definitivamente a Koga no le gustaba hablar de eso, pero Soma era su amigo, y sabía que podía confiar en Yuna; a Ryuho y Haruto no los conocía muy bien pero se estaba dando cuenta que eran buenos chicos; así que quiso sincerarse con sus amigos- Jamás conocí a mi padre…- se sorprendió por declararlo así, sin más; y también le asombró que ninguno lo juzgara por ello (en sus anteriores escuelas siempre eso causaba revuelo)- pero lo que me preocupa es que ella me haya ocultado que se viera con ese tipo.
-Insisto ¿y eso qué?... No seas mal pensado, quizá sólo sea un asunto de trabajo o algo así y sino pues que viva el amor.
-Soma shh…- terció Ryuho- ¿Acaso ella no acostumbra hacerlo?
-Exacto. No sé, me parece muy misterioso.
-Bueno quizá sea un hombre con el que apenas está empezando a hacer negocios o algo así. Apenas acaban de llegar a Japón y apenas están comenzando los acercamientos- trató de confortarlo Ryuho.
Koga le sonrió; ese chico era buena persona, sin duda la primera impresión que tenía de él ya se estaba borrando. Yuna tenía razón en considerarlo un buen amigo. Entonces miró a la chica, estaba muy callada. Desde que regresaron de su cita, ella estaba un tanto callada y distante.
-Tienes razón Ryuho- concedió Soma.
-Bueno, es cierto; no debo preocuparme por ese tal Ludwig- comentó Koga.
Pero en ese momento, tan sólo de escuchar ese nombre, Haruto cerró de golpe el libro en el que estaba inmerso. Ryuho y Soma cambiaron de expresión a una muy seria.
-¡¿Qué dijiste?!- cuestionó Haruto- ¡¿Ludwig?!
Koga asintió tímidamente, parecía como si hubiese dicho una grosería.
-Ese desgraciado- dijo Soma entre dientes.
-Detesto a ese hombre- comentó Ryuho.
-¿Qué pasa?- Koga estaba muy confundido.
-Ludwig no es un nombre muy común por aquí ¿sabes?- comenzó a decir Haruto- Sólo conocemos a uno y ese tipo es muy peligroso.
-Pero qué…
-Ese hombre mandó asesinar a mi padre- dijo Soma apretando el puño.
-Y casi mata al mío. Él le provocó el accidente por el que quedó ciego- dijo Ryuho a su vez también con rabia.
-¿En serio?
-Koga, sabes que bromeo con muchas cosas pero con eso no. Ludwig me quitó todo en la vida, por su culpa mi padre murió y algún día lo probaré.
-Sí Koga. Él iba a hacer negocios con mi padre, pero a él no le parecieron algunas cosas y "casualmente" tuvo un accidente del que afortunadamente salió vivo, pero perdió la vista. No te imaginas lo que ha sido mi vida desde ese día.
-Koga- intervino Haruto- Ludwig es un empresario extranjero que vino hace unos años desde Italia. Aunque se presenta como empresario, se dice que tiene negocios sucios en muchas partes y que cuando algo empieza a salirle mal, "milagrosamente" sucede algo muy conveniente donde él termina ganando.
-Pero mi madre no haría negocios con alguien así.
-Ten mucho cuidado Koga. Ludwig es un hombre muy poderoso y ni te imaginas hasta donde mueve a su gente. Él está en todas partes. Incluso aquí, se dice que está a punto de comprar esta escuela de la que ya es dueño de una pequeña parte.
Koga sintió un poco de alivio. Así que era eso. A él le vendería la escuela su madre. Ahora todo tenía más sentido. Aunque estaba convencido de que eso no eran más que rumores; su madre era una mujer muy inteligente e íntegra y jamás haría negocios con un tipo así. Pero sabía que no sacaría a sus amigos de su idea.
-Sí- intervino Soma- por eso mandó aquí al odioso de su hijito.
-¿Quién?
-El engreído de Edén…
-¿Edén?- Koga rió para sus adentros; con razón tanta tirria hacia Ludwig, a ninguno de ellos no les simpatizaba Edén (y no los culpaba) y por eso veían cosas donde no las había- Ah, pero el hecho de que Edén sea un idiota no significa que su padre también lo sea.
-Ay Koga... Qué necio eres, juzgas mal a las personas; el profesor Seiya no te cae bien y por eso no quieres participar en ningún equipo ni competencia (así le darías una lección al presumido de Edén); y ahora resulta que para ti Ludwig es buen sujeto; todo lo entiendes al revés… Ludwig y Edén son unos idiotas, lo llevan en la sangre. Podría jurar por lo que sea, incluso por el amor de mi novia, que esos dos y toda su familia han de ser unos engreídos y viles.
-Haber, ¿cómo está eso de tu novia?- preguntó intrigado Ryuho- ¿acaso tienes un romance escondido por ahí?
-Bueno no tan escondido como él tuyo pero…-Ryuho se puso rojo. Comenzaron a discutir jugando. Haruto se quedó muy pensativo con el tema de Ludwig. Koga miró a Yuna quien, después de no haber intervenido en ningún momento en la conversación, volvía distraídamente a su tarea.
Koga se acercó a ella y le habló en voz un poco baja- ¿Es…estás bbien?
-Sí Koga.
-Si quieres te ayudo con tu tarea.
-Am… no gracias, ya estoy terminando.
-Am, chicos- dijo Haruto dirigiéndose a Soma y Ryuho- ¿porqué no vamos a ver qué habrá de postre en la cena?- pretextó para dejar sola a la pareja.
-Ah, yo ya investigué habrá tarta de fresa y…- comenzó a decir Soma.
-Yo creo que mejor vamos a cerciorarnos- agregó Ryuho entendiendo la situación.
-Pero… ah… ya entiendo… sí hay que ir a ver- recogieron sus cosas y se fueron de ahí discutiendo de nuevo en juego.
-Ese Soma, tiene mucha chispa- comentó Koga.
-Sí. No me esperaba eso de que tiene novia, aunque sí sospechaba que le gustaba alguien; desde hace tiempo anda muy contento… Supongo que los chicos son así cuando una chica les gusta.
Hubo un incómodo silencio, Koga no entendía a qué se refería- Pues… supongo; Ryuho se veía muy contento cuando lo vi con esa mujer y…
-El fin de semana estabas muy contento ¿cierto? Cuando viste a Aria tu rostro se iluminó- Koga no supo qué decir- es una chica muy linda. Cuando platicamos me percaté de que también le simpatizas mucho- hubo otro silencio- Bueno, quizá yo tengo la culpa por esperar otra cosa, tal vez deba dejar de salir con jovencitos que no saben lo que quieren y deba salir con alguien más maduro.
-Yuna…- comenzó a decir intentando explicar esa situación que ni él mismo tenía clara. Sin embargo, se vio interrumpido cuando una sombra apareció. Era Edén, quien sostenía un balón de baloncesto, y que estaba muy serio. Quizá hasta molesto -¿Se te ofrece algo?
-Tú y yo. Te reto.
-¿De qué hablas?
-Que estoy harto de que me quieras hacer a un lado. Soy mejor que tú en todo y te lo voy a demostrar.
-¿Disculpa?
Le arrojó el balón y Koga lo atrapó- Un juego. Tú contra mí. Ahora.
-Pero estoy en medio de algo.
-No seas cobarde y juega.
-Está bien, está bien- -le devolvió el balón y se puso de pie. Siguió a Edén hasta la cancha de baloncesto; verlos pasar llamó la atención de quien los veían pasar, era muy bien sabido que Edén era prácticamente la estrella deportiva de la escuela, y Koga, en el poco tiempo que llevaba ahí, había sobresalido por su talento en el deporte; sin duda, verlos competir era todo un espectáculo.
Cuando llegaron Koga notó que su contrincante se veía un tanto molesto; no se imaginaba que su presencia le era tan molesta.
-Media cancha jugaremos sólo dos cuartos de tiempo- le dijo Edén.
-Está bien.
Comenzaron a jugar y poco a poco los curiosos se acercaron a ver el partido. Desde el principio Koga se dio cuenta que era cierto lo que Edén presumía, era un tipo muy hábil, y sentía que tenía más ventaja (no sólo porque era más alto), se trataba de una cuestión de mucha seriedad, él estaba jugando de manera semi profesional.
El marcador estaba a favor del ojiverde así que Koga se tuvo que esforzar aún más. Así, el marcador quedó muy parejo al final del primer cuarto.
-¡Koga! ¡Koga! ¿Qué haces?- le llamó Haruto en el breve descanso.
-Edén... Edén me desafió- dijo Koga tratando de recuperar el aliento.
-¡Bien Koga dale su merecido!- expresó Soma con entusiasmo.
-Ya deja de chismosear y vuelve al juego- le gritó Edén.
Koga se acercó de nuevo a él y Edén le habló en voz muy baja y un tanto enojado- Ni creas que voy a dejártela.
-¿Qué?- preguntó Koga comprender.
-Te lo advierto y ni creas que la impresionas con su paseíto en el fin de semana.
Koga intuyó de qué hablaba. Entonces miró hacia los espectadores y su mirada se encontró con la de Yuna; desde ese momento su concentración comenzó a perderse poco a poco.
En la segunda parte del partido, Edén parecía aún más serio. Su nivel de juego aumentó de una manera increíble- ¡Rayos! ¿Es un marciano o qué?- pensó Koga al no poder alcanzar el nivel de su contrincante. Y es que en su juego parecía que se burlaba de él, y comenzó a adelantarse en el marcador. Koga, siempre impulsivo y poco acostumbrado a perder, comenzó a jugar desesperadamente. Perder la cabeza no le ayudaba en nada, comenzó a desconcentrarse aún más que con los comentarios del ojiverde, así comenzó a alejarse del marcador. Cada vez más con la mente caliente, tropezaba y se equivocaba en sus tiros, mientras que su oponente estaba de lo más tranquilo.
Al final, Edén ganó con una diferencia aplastante. Serio, como siempre, se acercó al derrotado Koga quien estaba tendido en el suelo de lo agotado (y aún sin comprender qué pasó ahí).
-Te dije que era mejor que tú en todo- le dijo Edén por lo bajo- en todo ¿me entendiste?... Y te repito que no me quitaré de en medio tan fácil.
Se fue. Koga se quedó sin comprender. Sus amigos se acercaron. Estaba tan cabreado que ni siquiera dejó que le ayudaran a levantarse.
-Koga ¿qué te pasa?- preguntó Soma.
-Ya será para próxima- le animó Ryuho.
Koga se pasó de largo y los ignoró. Se dirigió hacia Yuna -¡¿Qué tienes que ver con Edén?!
-¿Qué?- la chica estaba muy confundida.
-¡Olvídalo!- se siguió muy enojado. Y esperaba que nadie le dijera nada, era capaz de empezar una pelea y terminar en problemas.
De pronto una mano lo sujetó del hombro con fuerza -Koga espera- era Seiya.
Lo que le faltaba que ÉL apareciera en ese momento.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Seiya estaba enojado como hacía años no lo estaba. No todo había resultado como él quería. Aquella mañana había ido desesperado a buscar a Saori después de que ella no le respondía sus llamadas.
-¡Saori! ¡Saori!- gritó afuera de la mansión.
Cuando la puerta se abrió, él se ilusionó por verla. Sin embargo, en un primer instante vio la figura de un hombre, quien lo recibía
-Joven Seiya- dijo Tatsumi muy serio.
-Ah Tatsumi, qué susto. Por un momento pensé que era otro hombre y...
-El señor de la casa no está en este momento. Y él me ha encargado muchísimo que cuide de mi señora, así que debo pedirle que se vaya.
-¿Qué? Pero... ¿Acaso hay otro hombre en la vida de Saori?
Tatsumi tomó valor y respondió con una verdad a medias- Sí. Y escúcheme bien, él es más educado que usted y sé que ama incondicionalmente a mi señora con el más puro cariño.
-Pues yo también y sabes que nunca dejare de...
-¡TATSUMI! -interrumpió Saori molesta como pocas veces.
-Mi señora, yo sólo...
-Ve por nuestro equipaje ahora mismo.
-Pero...
-¡Ahora mismo dije!
El sirviente obedeció, no sin antes ver despectivamente a Seiya. -Saori...- intentó decirle éste.
-Escucha Seiya no quiero que vengas a mi casa de nuevo a gritarme.
-Pero yo quería saber...
-Por favor.
-Saori. Dame unos minutos para hablar.
-No, no puedo. Estoy por partir a Grecia.
-¿Qué? Pero volverás ¿cierto?
Saori suspiró -Sí.
-Sabes que te estaré esperando.
-Seiya- dudó un instante lo que diría- cuando regrese hablaremos... sobre nosotros.
-¿Ennn... serio?
-Sí. Necesito ordenar unas cosas en mi vida, en mi mente y... mi corazón.
Seiya sintió esperanza. Sin embargo, cuando vio a Tatsumi salir con el equipaje, en su mirada le repetía lo dicho: "él me encargó muchísimo que cuidara a mi señora".Él, por su parte, apenas pudo despedirse de Saori ante la mirada vigilante de su fiel sirviente.
Estaba molesto por no haber podido aclarar las cosas con ella y más enojado por "ese hombre" del que Tatsumi había hablado. Aunque sabía que Tatsumi nunca lo quiso cerca de la nieta de su jefe y por ello era una posibilidad que él mintiera. Sin embargo, conocía perfectamente a Saori y sabía que algo ocultaba. Todo era tan confuso porque ya se habían besado un par de veces desde su reencuentro.
¿Qué era lo que ocultaba? ¿Estaba jugando con él? ¿Sólo lo estaba utilizando o realmente lo quería? Lo único que podía hacer era no rendirse y luchar por la mujer de su vida.
Cuando regresó a la escuela, inmediatamente algunos chicos le invitaron a ver el juego que se estaba desarrollando en la cancha de baloncesto. Edén y Koga estaban en un reñido partido en el que este último estaba quedando muy mal.
Seiya reconoció los errores de Koga, cuando él tenía su edad también perdía la cabeza con facilidad y eso nublaba su razonamiento. Normalmente la causa y remedio era Saori, sus celos siempre lo hacían rabiar, pero al final su entonces novia era la única que lo lograba entrar en razón. Y así estaba Koga, se estaba dejando perder por su enojo y frustración. Él (Seiya) veía mucho talento en ese joven y creía que podría convertirlo en un talentoso deportista. Por lo menos, deseaba que fuera él quien ocupara el lugar de Edén en las competencias inter-escolares. Pero ahora se daba cuenta que tenía mucho trabajo que hacer con él, y eso era un verdadero reto (más tomando en cuenta el carácter del chico) pero estaba dispuesto a afrontarlo.
Al final del encuentro se acercó a Koga, notando que estaba tan enojado que ignoró a sus amigos, incluso algo le dijo a esa chica, Yuna, con una expresión muy molesta.
-Koga espera- lo sujetó del hombro.
-¿Y ahora qué quiere?
Los amigos del muchacho se quedaron observando y Seiya les hizo una seña de que estaba bien y los dejaran solos. Cuando por fin se quedaron asolas, Seiya intentó tomar paciencia para hablar con el joven.
-Koga estuve viendo el partido y...
-Se quiere burlar o qué.
-Para nada. Me agradó verte y notar tus errores.
-¿Se divirtió viéndome perder?
Seiya suspiró- No me refiero a eso. Edén es un joven muy hábil, al igual que tú, pero ha tenido un entrenamiento muy estricto y se nota, por eso es tan disciplinado.
-¡Ajá! ¿Va a decir algo más o ya me puedo ir?
-Tranquilo chico. Mira, eso es precisamente lo que te hizo perder. Empiezas a enojarte y pierdes concentración... Lo que quiero decir es que me gustaría enseñarte a controlarte y enfocar esas energías en el deporte.
-¿Y cómo?- preguntó sin bajar la guardia.
-Edén tiene algo que tú, a pesar de ser tan hábil, no tienes. Él controla lo que hay aquí- se señaló la cabeza- pero le falta mucho de lo que hay acá- señaló el pecho de Koga exactamente donde estaba su corazón- Tú te dejas llevar demasiado por lo segundo y te pierdes cuando te rebasa lo que sientes.
-¿A qué quiere llegar con todo esto?- preguntó más tranquilo.
-Oficialmente, quiero prepararte para que participes en lugar de Edén en las competencias de atletismo... Extraoficialmente, quiero ayudarte porque me importas mucho- declaró sin pensarlo.
Ante esa declaración Koga no supo que decir. Así que respondió (al igual que su profesor) sólo sintiendo- De acuerdo. Quiero darle su merecido a ese engreído.
-Y lo harás, pero como todo un caballero; sin recurrir a tus impulsos- entonces le tendió la mano para cerrar el trato- ¿Hecho?
-Hecho- estrechó su mano sintiendo el fuerte tacto de Seiya.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
-Se puede saber ¿a qué rayos me trajiste aquí?-preguntó el joven mientras bajaba de su lujoso automóvil deportivo y se quitaba sus gafas oscuras al notar hacia dónde lo había guiado su querida hermana- Porque ese cuento de que tu automóvil no servía, no me lo creo; sé que tu esposo te hubiera comprado uno nuevo si hubiese sido el caso.
-Tranquilo Amor. Me conoces bien y sabes que no hago las cosas sólo porque sí. Y resulta que me puedes ser útil en cierta idea que tengo. Así que vamos- le indicó que entrarán al lugar.
-¿Yo? ¿Y para eso me traes a la escuela de tu principito? Sabes que detesto todo lo que tenga que ver con tus hijos.
-Odio que hables en plural de mi descendencia, sólo Edén es mi hijo; la otra escuincla la tengo que soportar porque venía incluida en el paquete.
Amor rió- ¿Y qué me dices de la otra niña?
-Esa ni me la menciones. Sólo es una arrimada… En fin, hay que entrar.
-Medea, me niego a entrar si no me dices exactamente ¿para qué?
-Porque nos conviene. Te conviene ¿o acaso quieres perder los lujos a los que te he acostumbrado desde que me casé con Ludwig?
-Nnno, pero ¿qué tiene que ver eso?
-Que tenemos cierta entrometida que me puede causar muchos problemas. Así que lo mejor será quitarla del camino.
-¿Y no sería mejor usar "esos métodos" que sueles aplicar con tus obstáculos?
-Amor, tienes que aprender que a veces hay otras formas de dañar a alguien ¿para qué mancharse las manos de sangre cuando puedes herir a alguien, haciendo pedazos a sus seres queridos?
-Sigo sin comprender, pero vamos que ya me dejaste con la intriga- se puso sus gafas oscuras.
-Tú sólo procura verte galán y cuando vea a tu "presa"… bueno tú ya sabrás qué hacer. Mientras yo veré qué más puedo averiguar y así idear algo más.
-Está bien- suspiró y entró junto a su hermana (quien estaba acompañada de su sirviente y guardaespaldas Tokisada).
Mientras Medea pensaba qué más hacer con Koga y Seiya, quienes convenientemente estaban en ese lugar. Sin duda, Saori Kido se arrepentiría de haberse cruzado en su vida y, sobre todo habérsele metido hasta por los ojos a su marido.
CONTINUARÁ…
PARTICULARMENTE NO ES UN CAPÍTULO TRASCENDENTAL, PERO TIENE CIERTA IMPORTANCIA YA QUE ESTÁ PLAGADO DE PLANTEAMIENTOS QUE FUNDAMENTARÁN LO QUE ESTÁ POR VENIR EN LA HISTORIA. DE ANTEMANO ME DISCULPO SI ES QUE LES PARECIÓ TEDIOSO.
POR OTRO LADO, QUISIERA PEDIRLES UNA PEQUEÑA TREGUA CREATIVA, ES DECIR, ME TARDARÉ UN POCO MÁS DE LO ACOSTUMBRADO EN PUBLICAR EL (LOS) SIGUIENTES(S) CAPÍTULO(S) YA QUE, EN PRIMER LUGAR, HE DESCUIDADO ALGUNOS ASPECTOS DE MI VIDA PERSONAL POR ENFOCARME A ESTE PROYECTO; ADEMÁS QUE ESTOY ACTUALMENTE ESCRIBIENDO OTRO FIC QUE, ADEMÁS DE TENER DERECHO DE ANTIGÜEDAD, TIENE UNA TRAMA UN TANTO COMPLEJA, Y POR LO TANTO QUIERO TAMBIÉN DEDICARLE ALGO DE TIEMPO. PERO NO SE PREOCUPEN QUE LA PRESENTE TRAMA ESTÁ PRÁCTICAMENTE DEFINIDA EN SU TOTALIDAD.
EN FIN, MUCHOS SALUDOS Y ESPERO NOS LEEMOS PRONTO. MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS.
