¡Hola, hola! Si, ya sé que no me he pasado por aquí en un buen tiempo T.T, pero es que tuve unos problemas, la imaginación se me fue quién sabe a donde, el cargador de mi lap se descompuso y cuando todo eso se arregló me llegó una mala noticia, mi fiel y canino amigo "Pinto" que estuvo conmigo por 9 largos años enfermó, pero eso no fue lo triste, sino que después de varios días de tratamiento, pues no resultó y finalmente murió =( No me sentía muy motivada, así que por eso me tarde en traerles este nuevo capitulo.
Respuesta a comentarios:
Merokochan: Si, yo también extraño a Elliot en la serie :( y no es que me queje de ese cubanito sexy *-* que entró a suplirlo, pero...mi detective favorito que siempre esté con Olivia es Elliot, en fin, que más se puede hacer. ¡Oh! Gracias por leerme :D Estaré ansiosa de leer una historia tuya Cx
Vane155: Que gusto que te guste (?) xD
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Capitulo 8: Algo que no se puede ocultar.
-Él debe estar mintiendome-Murmuró molesto, aunque en su interior sabía que Maeno o cualquiera que fuera el nombre actual, estaba diciendo la verdad.
Los 2 habían cambiado demasiado en 18 años, pero aún así debió de sospechar que se trataba de Jung Min, debió saberlo, ¿Como pudo no reconocerlo ni una sola vez? Incluso Jung supo que era el mismo Shouta que conoción en la infancia.
-No puede ser-
Al principio fue dificil creerle, pues pasaron tantos años que de alguna forma había "bloqueado" su pasado, pero, esa fotografía donde se reflejaba un Shouta y Maeno, o mejor dicho, un Jung Min de niños que sonreían para la camara, teniendo como fondo la playa había logrado devolverle a su memoria esos 3 años de su infancia donde fueron inseparables, las cosas que el rubio mencionó comenzaron a tener sentido, todo era claro en le mente de Kisa, recordaba Kitakyuushu, la primera vez que sus miradas se encontraron, el porque se decían Hyeong-donseng, y todas esas veces en que pasearon por la playa, siendo Jung quién regañaba a Shouta por caminar descalzo a expensas de que algún vidrio o algo le hiriera.
Tambien recordaba lo feliz que fue cuando supo que Jung se quedaría en Japón, o siendo más especificos en Kitakyushu, pues los padres de Shouta insistieron en que "Era mejor quedarse, ¿Que caso tenía viajar si no contaban con nadie en Japón?". Pero la estancia permanente no había sido solo por ese motivo, sino más bien por el hecho de que el padre de Jung había comenzado a trabajar como el secretario del padre de Shouta (Este último era director en una telvisora) y la señora Park ayudaba en el restaurante del que era dueña la madre de Shouta.
-¿Porque no me lo dijo antes?-
Esa era otra duda que embargaba a su pobre corazón, cuando habían sostenido aquella relación fugaz nunca le mencionó nada, si ya se habían reencontrado, entonces, ¿Porque esperar hasta ahora para revelarle que era Jung? ¿Cual era su proposito?
-Solo se burló de mí-Era la única explicación-¿Como puede actuar así, despues de todo lo que pasó entre nosotros?-No entendía-¿Porque me hiso creer que seguía ausente en mi vida?-
¿Acaso era una venganza? Pero no tenía sentido, él nunca había hecho algo para lastimarlo, absolutamente nada, todo lo contrario, siempre se esmeraba en hacer feliz a Jung, sus risas, sus logros, sus palabras de aliento, todo, todo era para Jung, porque aunque era muy joven en ese tiempo...
-Me gustaba-Pronunció Shouta, sorprendiendose él mismo por pronunicar esas palabras, sintiendo su corazón acelerarse y sus mejillas teñirse de carmín.
No, recordar sus sentimientos por esa persona no le traería nada bueno.
.
. -Cuidense mucho-Dijo en tono preocupado la señora Kisa mientras abrazaba a Shouta y Jung-Tienen todo lo necesario en casa, así que prometan que no irán a la ciudad, al menos que sea una emergencia- -Tranquila, querida-Exclamó el señor Kisa-Los dos son unos chicos responsables- -Le aseguro que nuestro hijo cuidará muy bien de Shouta-Añadió el padre de Jung-Puede confiar en que estaran bien- -No hay de que preocuparse-Dijo sonriente la señora Park. Los padres de Shouta y Jung habían sido invitados a un evento muy importante en Tokio, del cuál no podían declinar la invitación, y aunque al principio pensaron en llevar a los jovencitos, creyeron que estar en medio de una elegante fiesta donde solo se hablaba de negiocios o dejarlos encerrados en la habitación era algo demasiado aburrido, así que habían optado por dejarlos solos por ese fin de semana. Despues de una algo -muy- larga despedida, Shouta y Jung quedaron solos, viendo como el auto se alejaba más y más. -Shouta- -Yo...debo...estaré en el estudio-Exclamó nervioso Shouta-Tengo...algo importante que hacer- -Claro- El pequeño pelinegro entró presuroso a su casa, días atrás se le había confesado a Jung, pero el mayor no le había dado respuesta alguna, así que el hecho de estar solos durante un fin de semana le ponía locamente nervioso. . . Cerca de las diez Jung se acercó a la sala de estudio, golpeó ligeramente la puerta de cristal para llamar la atención del menor, quién se encontraba sentado en la butaca del piano, y que con una expresión apenada le permitió entrar -Te traje la cena, pensé que tendrías hambre-Exclamó Jung, alzando un poco la charola que llevaba en la mano para que Shouta notara el sándwich y el jugo de naranja. -Gracias-Musitó el dueño de ojos cafés, haciendose a un lado para que su amigo se sentara en el mismo lugar que él. -Debes alimentarte mejor o te quedaras enano para siempre-Dijo en un tono un tanto burlón el rubio; el menor era demasiado delgado a comparación de otros chicos de su edad, lo curioso era que su cintura se asimilaba al de una chica, y no ayudaba mucho ese corte estilo bob más la estatura y las facciones finas que poseía. -No me voy a quedar enano-Le respondió molesto el menor de los Kisa mientras tomaba el sandwich y le daba un mordisco-Ya veras como te voy a superar, y cuando eso suceda te voy a aplastar- Los minutos fueron pasando lentamente hasta que Jung decidió terminar con ese incomodo ambiente. -Shouta, tengo algo que decirte- El recien nombrado le dio un sorbo a su jugo de naranja. -¿Se trata de algo importante?-Preguntó nervioso Shouta, mientras comenzaba a tocar el piano para parecer desinterasado en el tema que el otro le proponía-¿No podemos hablar mañana?- -Es sobre lo que dijiste el otro día- -Será mejor que olvidemos eso, no tiene importancia, es algo tonto-Dejó de interpretar la pieza triste que había venido a su mente en ese momento, luego, tragó saliva y continuo-Yo...estaba confundido, eso es todo, lamento haberte incomodado- -No me incomodo en lo absoluto-Confesó Jung, sonriendo. -¿Ah?- -Es solo que estaba aterrado- -¿Porque lo estarías?-Cuestionó consternado Shouta-Yo soy quién ha dicho todo eso, soy yo quién esta mal, soy yo el que debe estar aterrado de que le puedas decir a alguien más, tú no has hecho nada malo, yo tengo la culpa por ser extraño- -No es por eso, bueno, más o menos, es algo complicado, es que...-Jung entrelazó su mano con la de Shouta-Porque, aún con todos "esos" detalles-Colocó su mano libre en las teclas del piano, siguiendo a la par esa misma tonada que el menor tocaba-Estoy feliz...de que sientas lo mismo que yo siento por ti- -Jung, ya sé que está mal que yo sienta esto y sé que tú no vas a corresponderme nunca, pero entiende que tenía que decirtel...-Shouta le observó sorprendido-¿QUÉ?- -No te lo dije antes porque pensé que en cuanto lo supieras ibas a alejarme de ti por considerarme un pervertido o un fenomeno- -Yo...- -Te quiero, Shouta- Y despues de haber dicho eso, no hubo más palabras que Jung quisiera agregar, pues le quiso demostrar su sentir mediante un beso, un dulce roce de labios que les provocaba temblar de emoción, una cálida unión que les provocaba un insesante latir en sus corazones, una inexperta batalla entre sus lenguas que les robaba el aliento. -Jung-Pronunció apenas y audiblemente el menor, ya que no quería separarse de esa pasional danza que le ofrecía el mayor. -¿Qué?-Contestó el otro. Una voz jadeante, un rojo intenso cubriendo las mejillas, esos hermosos ojos cafés que le miraban con un brillo de ilusión y esa suave mano que sostenía le hacían dichoso, ¿Y como no serlo? Si era Shouta. -Te quiero- La inocencia con la que el menor se lo había dicho se merecía otro beso, solo que este fue un poco más intenso que el primero. -Eres tan lindo- 2 años pasaron desde que se habían conocieron, y aunque al principio creyó que todo era debido al agradecimiento por haberle salvado, pero la tonta felicidad que nacía cada vez que Shouta se acercaba a él, lo sobreprotector que era, esas insesantes ganas de estar solo con él, los celos que tenía cuando alguien se le acercaba al menor hicieron que terminara por deshechar la idea de que se trataba de un simple cariño o agradecimiento, lo que sentía iba más allá. -No soy lindo- -Claro que lo eres- Jung comenzó a repartir pequeños besos por el rostro del menor, hasta que en cierto punto descendió hasta el cuello. Quería saber que tan sensible era Shouta, chupó y mordió esa suave piel, serciorandose de dejar marcas rojizas, mientras tanto dejó que su mano empezara a colarse por la playera café que el otro llevaba puesta, creyó que Shouta lo alejaría, sin embargo, fue acción contraria lo que obtuvo, el menor se dejó hacer aquello, llevando sus manos a la rubia cabellera para que Jung siguiera mordisqueando su cuello, dejó incluso de apretar los labios para que escaparan delicados suspiros. "Se siente bien..."Pensó el mayor. Repentinamente Shouta se levantó de su lugar y quedó frente al mayor. -Disculpa...no quise hacerlo-Se apresuró a decir, tal vez Shouta se sentía incomodo con los toques, y no lo culpaba, apenas habían aclarado las cosas sobre sus sentimientos y ya lo había atacado con caricias nada inocentes, y es que aunque no era mucha la diferencia de edad, ¡Shouta era todavía un niño!-Siento haberte incomodado- Una acción sorprendió a la pareja, o mejor dicho, a Jung, y esa fue cuando el pelinegro le tomó las manos y el mismo las acomodo en su cintura. -No te disculpes-Shouta se inclinó y besó a Jung-Quiero estar contigo- Estaba mal aceptar "ese" paso, pero mandó todo razonamiento al demonio... -Vamos a tú habitación- No iba a desaprovechar la oportunidad de hacer "eso" cuando el mismo Shouta se lo pedía en un tono tan sensual (Quién diría que siendo tan joven podía ser así de érotico) . . Solo una habitación de aquella casa permanecía en total oscuridad, dejando que la traviesa iluminación de la luna entrara por la ventana que mecía melodiosamente sus cortinas debido a la fresca brisa marina de la noche, cualquiera podría jurar que ese sería el rincón más silencioso del hogar, pero no era así, pues 2 cuerpos recostados en un pequeño colchón se movían al compas en una secreta danza erotica, revolviendo las sabanas azules que cubrían su desnudez. -Mnghh- ¿Estaba mal? Probablemente si, pues dudaba que los padres de ambos aprobaran su relación, es decir, gritar a los 4 vientos que estaban enamorados no era cosa fácil, con el solo hecho de ser 2 hombres ya estaba "mal" antes los demas, y ni que decir de sus edades, eran extremadamente jovenes, él tenía 14 y Shouta 12 años, pero nada es más delicioso que lo prohibido, y él lo sabía bien, porque aún con todo en contra no podía evitarlo, amaba a ese niño que tenía debajo suyo retorciendose de placer. -Hazlo- No sabía muy bien donde tocar, había tenido sueños eroticos (como cualquier chico de su edad, suponía), pero esta era la primera vez que ponía en practica "tatuar" una piel con chupetones e indecorosos caminos de saliva que viajaban del cuello hasta el vientre y por la espalda. -Ahh...- Solo había una palabra para aquello que sentía al momento de sentir como su miembro entraba en Shouta, y eso era: Fantastico. Esa caliente y apretada entrada rodeando su miembro era maravillosa. -No llores-Le dijo en tono suave al menor que liberaba gotas saladas de sus ojos y que se retorcía un poco en una mezcla de dolor y placer-Por favor-En uno de sus tantos sueños deseó poseer alguna vez al menor de esa forma, pero no continuaría si eso le provocaba más dolor que placer-Si quieres...parare- -No lo hagas-Shouta le sonrió a Jung-No estas haciendo nada mal- Esas palabras fueron suficientes para que durante las siguientes horas ellos estuvieran en la cama unidos en una danza donde con cada embestir, cada beso, cada caricia en el lugar indicado, se demostraban su amor. . . -Tengo sueño-Murmuró el pelinegro, dando un gran bostezo mientras se aferraba al pecho del mayor. -Buenas noches- Era una locura lo que hacían, si alguien los descubría se meterían en serios problemas, pero sus padres no estaban, así que por el momento no tenían de que preocuparse, solo disfrutar de ese fin de semana, ya luego se ocuparían de mantener las apariencias hasta que fuera el momento indicado, esa noche lo único importante era que estaban juntos.
Era viernes en la tarde, y comunmente en un día como ese la familia Kisa junto con los Park estarían frente a una fogata en la orilla de la playa, disfrutando de una deliciosa cena mientras disfrutaban del maravilloso paisaje que tenían, pero aquel día era totalmente.
-Si solo yo... nunca me hubiese marchado-Se alejó de la mesa en donde había estado con Shouta y se dirigió a la cocina del restaurante, solo bastó echar un pequeño vistazo y encontrar fácilmente la gabeta donde se guardaba el licor, agarró una botella de vino identica a la que Shouta había tirado al suelo, una vez hecho esto volvió a su mesa-Todo sería muy distinto-
Le quitó el corcho a la botella, pero en vez de vaciar la bebida en alguna copa, bebió directamente de ella.
-Ojala todo fuera como antes-
Era tan sencillo en aquel entonces, y es que Shouta solo tenía ojos para él, no importaba qué, cuando o donde, el menor siempre estaba a su lado. ¿Porqué ahora tenía que ser diferente al pasado? ¡No! Imposible, al fin tenía en sus manos lo que creyó perdido durante años,no permitiría que Yukina se quedara con lo que más amaba, prefería morirse, o matar al mismo Shouta antes de dejar que eso sucediera, las cosas a medias no eran de su agrado, y no cambiaría de parecer, era todo o nada.
-No lo voy a dejar ir-
Él nunca había podido olvidar a Shouta, ¿Porque el menor si se había olvidado de él? Aquello no era nada justo.
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Había sido buena idea adentrarse en el parque, pues era el camino más corto para llegar a la estación de tren y así ir al departamento de Kisa. Esta vez para hablar con Kisa haría con más cautela el llamarlo desde la puerta, porque, tal cuál como le había dicho su amiga, si hacía solo escandalos o entraba y salía de la comisaría no terminaría nunca de arreglar las cosas con su ¿Pareja? ¡Si, claro! No podía llamarlo de esa manera ahora, su relación había culminado. Las cosas se dificultaban, no estaba seguro de que Shouta le abriera la puerta despues del escandalo que había formado la noche anterior, lo conocía bastante bien.
-Pero eso fue hace mucho-
Prestó atención a las bancas que se encontraban metros más adelante por la vereda donde él caminaba, una persona estaba sentada en una banca que quedaba bajo unos arboles, lo que hacía imposible ver su rostro. Era extraño que alguien estuviese en el parque, pues la hora no era muy asidua para visitarlo a menos que se utilizara para cortar camino hacia algun dirección como lo hacía él.
-Yo ya no siento eso por él-
¡Un segundo! Esa voz la conocía a la perfección.
Se fue acercando sigilosamente para corroborar su teoría.
-No, es imposible, yo no puedo...no puedo...seguir enamorado de él-
Se escondió de tras de un árbol cercano y quedó impactado al reconocer a la persona que estaba en ese lugar hablando consigo mismo. ¡Era Kisa!
-No puedo seguir amandolo-
Yukina se dio cuenta de que Kisa se levantaba de esa banca, dispuesto a continuar su camino. Esta era su oportunidad para hablar con él.
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Estaba a punto de beber nuevamente de la botella cuando se percato que alguien había entrado al lugar, se trataba de Mamoru, quién observaba un poco consternado el desastre que Kisa había dejado allí, restandole un poco de importancia al recién llegado dio un gran sorbo al vino. El "subordinado" de Maeno solo caminó en silencio, esquivando la gran mancha de vino formada en la alfombra, las copas y las demas cosas que una vez estuvieron en la mesa, finalmente se sentó en el lugar donde había estado el editor.
-¿Que paso aquí?-Alejó la botella de Maeno antes de que pudiera seguirla bebiendo, no dejaría que se embriagara para cometer una nueva locura-¿Donde está Kisa-san?-
-Se fue-Respondió Maeno. Trató de quitarle la botella a Mamoru, sin exito alguno.
-¿Qué?-Pronunció impresionado su amigo-¿Como que se fue?-Se sintió alarmado al saber que el otro se había ido, se supone que su deber era vigilarlo, tal cual como un halcón acechando a su presa, ahora que Kisa se encontraba sin vigilancia podía bien ir a alguna comisaría-Iré a su departamento-
-No creo que este allí-
-Entonces le marcaré a su celular...-
-Dejalo-Dijo Maeno-Al menos por hoy-
-No te entiendo, primero dices que no me aleje de él ni un segundo para que despues tú le digas que puede marcharse, no te entiendo-Musitó confundido Mamoru-¿Que sucedió?
-Lo sabe todo-
-¿Qué?-Pronunció algo consternado Mamoru-¿A que te refieres con que lo sabe "todo"?-
-Sobre quién es Park Jung Min-
-¿Park Jung Min? ¿Y ese quién demonios es? Maeno, sé claro ¿De que rayos me hablas?-Mamoru notó la fotografía que estaba en la mesa, la tomó entre sus manos y trató de identificar a las personas que aparecían, pero no le tomó mucha importancia, así que prosiguió con su cuestionamiento-¿Y esto? ¿Quienes son?-
-Somos Shouta y yo-
-¿Qué?-Mamoru volvió a ver la fotografía, esta vez con más detenimiento. Bueno, si miraba con más detenimiento si podía encontrar las semejanzas fisicas-Creí que lo conocías desde hace 2 años solamente-
-No-
-¿Desde cuando?-
-20 años, aunque tuve que alejarme de él por casi 18 años-
-Vaya, no esperaba esto-Dejó la fotografía en la mesa y miró con severidad a su amigo-Exactamente, ¿Cuando tenías planeado decirme sobre el pasado que tenían ustedes 2?-
-Jamas-Declaró Maeno. Logró arrebatarle el vino a Mamoru, necesitaba aquel embriagante liquido para no recordar la mirada llena de odio, frialdad y decepción que su Shouta le había dirigido-Ni siquiera iba a decirselo a él, pero tuve que hacerlo, ¿Puedes creer que todo este tiempo estuve frente a él y no me reconocía?
-Bueno, fueron muchos años sin verse, ¿Acaso tú lo reconociste inmediatamente?-
-Claro que si-
Mamoru se acomodo más en ese asiento donde anteriormente había estado Kisa, siempre creyó que lo sabía todo sobre Maeno, pero al parecer estaba muy equivocado. Presentía que aquella sería una larga conversación.
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El pelinegro parecía ir muy metido en sus pensamientos pues no se había dado cuenta de la presencia del castaño.
-¡Shouta-san!-Exclamó finalmente Yukina, despues de ir siguiendo por varios minutos al editor.
Kisa se detuvo inmediatamente, dando un pequeño respingo al saberse perseguido, pero controlandose (si eso era posible) un poco al darse cuenta que se trataba de su amado y no de un delincuente-violador o peor, de Maeno. Debía ser fuerte y no caer en la tentación, así que ignoró el llamado y decidió continuar su camino.
-¡Shouta-san!-Volvió a gritar el castaño-Tenemos que hablar-
-No tenemos nada de que hablar-Dijo Shouta con firmeza-¿Cuantas veces tengo que repetírtelo?-
Si por alguna casualidad Maeno los llegaba a encontrar juntos no quería ni imaginarse lo que podría ocurrir, estaba aterrado.
-Por favor, hablemos, solo una vez más-
Al no recibir respuesta y ver como Shouta seguía su camino sin siquiera voltear Kou no lo soportó más, no iba a dejar irlo así que aceleró el paso para poder abrazarlo por la espalda, aferró sus brazos a la pequeña cintura y recostó su cabeza en la curbatura del cuello.
-Dejame ir-
-No voy a soltarte, necesito hablar contigo-¿Porque soltarlo y dejarle ir? Si poder estrecharlo y aspirar ese dulce perfume le hacía inmensamente feliz-Por favor-
-Creo que ayer te deje muy claro cuales son mis sentimientos, ¿No?-Le dolía hablarle de esa manera tan dura a su Kou, pero era lo mejor-¿Cuantas veces quieres que te lo repita?-
-No me vengas con ese tipo de cosas-Exclamó el castaño-No hemos aclarado nada, así que hablemos-
-No quiero hablar nada contigo, todo quedo claro, que tú no quieras entenderlo ya no es cosa mía-
Kou dio un largo suspiro, Shouta era muy necio, pero él le convencería de hablar. Giró al pelinegro con cuidado y lo tomó por la barbilla para enfrentarlo con la mirada.
-¿Me dices que todo quedo "claro"?-Exclamó con ironía el castaño, la verdad es que seguía sin comprender la actitud de Shouta-¡No me vengas con ese tipo de cosas! ¿Por qué me alejas de ti?-
-Porque no siento nada por ti-
Yukina se inclinó para poder estar más cerca de los labios de Shouta, sonrió al ver como el editor se sonrojaba por tenerlo tan cerca. Como extrañaba sus labios, necesitaba besarlos, quería perderse en esa mirada, en realidad llevaban pocos días peleados, pero esos días sin su amado Kisa-san fueron eternos, su corazón lo extrañaba, lo quería de regreso en su vida.
-Mientes-
Shouta tragó saliva ante la mirada tentadora que le daba el menor, este último se sintió victorioso al ver que acorralaba más y más a su primer amor.
Cada vez se convencía más de que aquellas fotos y video habían sido grabados antes de que su relación comenzara, la duda era ¿Porque Shouta se esmeraba en decir que eran actuales? ¿Se sentiría inseguro como las otras veces en que habían discutido?
-No...lo hago-
-Si lo haces-Tomó a Kisa por la cintura y lo atrajo hacia él-Es más…estoy tan seguro de que me amas tanto que si yo te besara ahora…tú no objetarías nada, no me apartarías, y estoy completamente seguro de que corresponderías-
-No haré lo que tú dices…no voy a corresponderte-Shouta decía eso, pero era más que claro que estaba perdido en la tierna mirada de Yukina-No lo haré-
-¿No?-
-Claro que si, porque yo no siento amor ni deseo por ti-
-¿Enserio?-
-Si-
-Pues no te creo-
-Tú eres solo un mocoso con el que me divertí un rato, me importa muy poco si me…-
Kisa no pudo seguir hablando, Yukina había sellado sus labios con un ansiado beso, trató de apartarse, pero el más alto ejercía una fuerza sorprendente para no dejarlo ir.
No debía corresponder a ese beso, era muy peligroso, más sin embargo, no pudo ni un segundo más luchar contra sus sentimientos, el corazón le ganó a la razón, ¿Cómo resistirse? Si Kou le sujetaba con firmeza de la cintura, mientras dejaba que su lengua paseara descaradamente por la boca de Shouta, haciendo chocar sus alientos entrecortados. No supo exactamente en que momento mando por el caño todas las amenazas de Maeno, simplemente comenzó a corresponder a ese beso que el universitario le daba, dejó que sus manos se deslizaran lentamente por los hombros del más alto hasta llegar al cuello, aferrándose fuerte mientras se paraba de puntas para no alejarse de esos labios, cerrando los ojos al sentir unas cuantas lagrimas que fluían.
-Te lo dije-Murmuro Yukina con algo de dificultad, pues no quería separarse muchos segundos de los labios de su Shouta.
El beso se intensificó, sus lenguas en una danza erótica, dejando que esa electricidad recorriera por sus cuerpos, sintiendo el calor del abrazo, todo era perfecto.
Shouta no podía seguir callando lo que su corazón decía a gritos, su límite había llegado a su fin.
-Kou…-Probablemente se arrepentiría por no ser precavido, pero necesitaba decírselo a la persona que tenía frente a él, no podía seguir mintiéndole, ya no quería mentirle más, correría el riesgo de decirle aquellas palabras, no importaba que el castaño creía que eran falsas palabras, debía decírselo-Te amo-
-Y yo a ti Shouta-
Kou sonrió y lo abrazó más, sentía como su corazón le era devuelto.
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Disculpen si encuentran un horror ortográfico por allí jejeje es que actualmente estoy en un programa que no sé como rayos se llama, pero que no me indica si se me escapa por ahí una mala palabra :( y aunque me doy cuenta de unos errores y los corrijo, hay otros que se me escapan de la vista.
Por su atención, gracias. ¡Chao, chao!
