Disclaimer: Algunos de los personajes mencionados aquí no son propiedad mía, son de J.K. Rowling.

N/a: ¡Hola! Bueno... ¡bienvenidos a la nueva imagen (bueno... no es la gran cosa.. solo cambié la manía loca que tenía por poner líneas horizontales por puntos de separación :S y, ¡El resumen cambió!) del fic! Como este es un capítulo TAN especial... merece cambios. En fin, es de los mejores capítulos (se los dice la autora: así que no hay de otra xD); es el capítulo.. bueno, con ESTE capítulo mi cabeza armó la historia previa que acaban de leer el los anteriores 7 capítulos de este loco fic (y si todavía piensan: "creo que la loca es la autora, xqe esta historia no parece nadita de loca...", con este capítulo el ojo no les va a quedar cuadrado... ni mucho menos cúbico... nooo, les va a quedar... emm... les va a quedar... (aiish.. genial, ahora ni palabras tengo ¬¬)... ¡bueno! ¡confórmense con saber que el ojo les va a quedar sobrehumano!), entonces... casi casi les escribí la introducción en los anteriores, ¿ok? Así que ahorita ya empieza lo bueno... lo que le prometí a Anel desde hace un año (xD)... bueno, no tanto... pero bien que ella me anda dice y dice que quiere saber que demonios es lo que va a pasar (bueno... con las palabras tan bonitas que yo uso no me lo dijo, pero casi casi fue así, verdad Madame Delacour? xD), entonces PARA TODO AQUEL QUE ME HA DEJADO REVIEW (XQE SE QUE HAY MÁS LECTORES -A LOS CUALES QUIERO MATAR XQE NO DEJAN REVIEW.. (para más información vayan con mi agente: avril3potter3and3ca xD xqe ella bien que sabe de mis ataques de paranoia-rabiosa-compulsiva que me dan cada que recibo un mail diciéndome la gente que tiene el fic en favoritos, alertas, etc, Y NO SE DIGNAN A DEJAR POR LO MENOS UN "ACTUALIZA PRONTO, BYE"!!!!)- AQUÍ TIENEN EL ANSIADO CAPÍTULO... EL MEJOR DE TOOODO EL FIC (POR EL MOMENTO xD):

PD: No estoy loca, ¿ok? xD


Capítulo 8. ¡Pelirrojo abajo...!

— ¿Lo debo de hacer hoy o mañana?

— Ay, Hermione. Pues yo te recomendaría que hoy, porque mañana no creo que sea posible... es su cumpleaños, recuerda.

¡Cierto! Tenía que hacer todo lo posible por separarlo de Heather. Y tal vez eso sería más sencillo aún con el Veritaserum bajo la manga. Tenía que planear que iba a preguntarle, faltaba que se le confundieran las cosas y terminara haciéndole las preguntas sin relevancia.

Aunque eso tampoco tenía importancia. ¡Tendría a Ron bajo su poder!

···

A Ginny le brillaban los ojos; Hermione supuso que a ella también. Era el plan perfecto: le preguntaría todas las dudas que la atormentaban desde que pasó... bueno, desde que Heather se interpuso entre ellos...

Su cabeza era un lío total... no tenía idea de qué preguntarle...

Y el problema de que Ron se pudiera desmayar... o algo peor era otro punto importante. Aunque Ginny le repitiera constantemente que nada iba a pasarle, no estaba segura.

Bah, el filtro de amor no tenía nada que ver con el Veritaserum. No iba a pasarle nada...

¿Cierto?

···

Ron se despegó de Heather por... décima vez.

— Emm... ¿Heather? —La tomó de los hombros a una distancia considerable para que no se le volviera a enroscar como serpiente otra vez—, ¿Sabes algo? La verdad no me siento cómodo repitiendo todo ese espectáculo que Lavender y yo hacíamos el año pasado...

— Oh, Ron —Se zafó de una forma escalofriante... puesto que en un abrir y cerrar de ojos ya estaba fuera del agarre de Ron... bueno... no precisamente; sus brazos fueron como unos imanes hacia el cuello del pelirrojo—. No hay nadie aquí, podemos hacer lo que queramos...

— Oh, princesita, yo no lo creo —Una chica cruzó a toda velocidad la Sala Común y se dirigió hasta Ron con la mirada fúrica—. Tu y yo tenemos que hablar —Lo anterior dicho en un tono alarmante para el pelirrojo.

— Pero...

— Pero nada, vamos —Y Ginny tomó a Ron por el cuello de la camisa, y sin siquiera dirigirle la palabra de nuevo a Heather, lo sacó a jalonadas de la Sala Común.

— ¿Cuál es tu problema? —Repuso él al ya estar en los jardines.

— ¿Mí problema? Tú eres el loco desquiciado...

— ¿Desquiciado? ¿Qué, te despertaste con la cabeza en los pies o qué te pasa? —Haber dicho aquello había sido un grave error... su brazo no parecía responder a causa del dolor.

— Si vuelves a decirme eso te juro que... —Pero su boca se abrió desmesuradamente y los ojos se le ensancharon de una forma increíble; Ron, sin pensarlo dos veces, volteó a ver qué era lo que tenía así a su pequeña hermanita... y su boca y ojos quedaron de la misma manera que los de Ginny.

···

Hermione llegó hasta su dormitorio con la mirada apagada y con ganas de leer. No entendía a donde se había dirigido la emoción que había experimentado hacía solo unos minutos atrás. Pero eso ya no importaba, solamente quería recostarse en su cama y leer en su libro de pociones si estar bajo el efecto de dos pociones diferentes al mismo tiempo no causaba ningún daño.

Rebuscó en su baúl y encontró sus libros de Pociones (obviamente no iba a tener sólo uno, ¡era Hermione Granger, necesitaba saberlo TODO!). Los acomodó en su cama y al azar escogió el más viejo de todos: "Pociones y Efectos", tenía más o menos unos cincuenta años (de su primera publicación; Hermione lo había comprado hacía unos dos años) y le había sido de gran utilidad para muchas de sus pociones. Dejó a un costado "Pociones del Siglo XX" y "Cómo hacer tus propias pociones en un ciclo lunar", y se dispuso a comenzar su lectura.

Pero como siempre, algo tenía que estropearlo todo...

— Maldita enana pecosa... pero me las va a pagar... oh, claro que lo hará —Murmuraba por lo bajo la peor enemiga de Hermione en ese momento: esa escurridiza, alta y... bonita (¡Pero recuerden que es malvada! Que es una chica loca... mala... ¡Que está haciendo la vida de Hermione un infierno total!... Así que, el hecho de ser bonita no era de gran importancia, al menos no para Hermione... ¿De acuerdo?) Heather. Revolvía sus manos entre la fina seda canela de su bata con rabia. Se detuvo bruscamente al ver a Hermione recostada en su cama y se dispuso a verla con desdén. A Hermione no le importó, al contrario, el imaginar la cara de horror que pondría ella al desenmascararla enfrente de su perfecto Ron la hizo sentir tan, pero tan bien...

Hermione regresó a su lectura con una sonrisa levemente dibujada en su rostro. Buscó en el índice algo relacionado con filtros de amor... o Veritaserum. Y encontró muchas cosas interesantes, pero al parecer hace cincuenta años a nadie se le ocurría poner a un pelirrojo guapísimo bajo el efecto de un filtro de amor y una poción de la verdad al mismo tiempo. Y si Hermione se ponía a pensar en ello tenía sentido: si estás embrujando a alguien para que esté enamorado de ti, no hay necesidad de hacerle beber Veritaserum para interrogarlo sobre su eterno amor no-real hacia ti.

Bufó y tiró el libro al suelo. Pero inmediatamente se arrepintió, y como una niña que acababa de tirar su juguete preferido, se agachó desesperada para recoger el libro. Y una risita burlona la sacó de quicio.

— Lo siento —Se "disculpó" esa psicópata—, es que eres tan predecible...

— ¿En serio? Nunca lo había pensado... pero en fin, tú debes estar tan ocupada deshaciendo tu bata que mi libro tirado no debe ser tan importante como para reírse... ¿o sí? —Y aquello no tuvo significado alguno para Hermione cuando repasó lo que le acababa de decir a Heather... pero la cara de desconcierto que ésta puso valió la pena.

Y Hermione ni siquiera se había dado cuenta de la situación en la que la bata de Heather estaba hasta que pronunció esas palabras. La pobre bata estaba toda arrugada y a punto de deshacerse, al parecer era mejor mantenerse alejado de las manos de Heather cuando estaba enojada...

Cosa que, como era evidente, Hermione no estaba haciendo.

···

¿Lo que veían era cierto?

¿No estaban alucinando?

Aunque no era demasiado raro por parte de George, pero... ¿Charlotte?

¿Realmente Charlotte estaba...?

Ginny no podía ni pronunciarlo en su mente.

Pero la verdad no se veían mal...

Aunque el hecho de que tu hermano mayor estuviera besando a una de las chicas más respetuosas de Hogwarts la turbaba demasiado. No era normal... no era ni siquiera concebible... ¡Chalotte no era la clase de chica que se enamoraría de George! O sea, era... ¡Era George!

Y Ron ni hablar; él creía que su hermano se había golpeado la cabeza o algo así... o que Charlotte era la que tuvo aquel fatal accidente cerebral... esperen, sí, eso último tenía más sentido.

Era sólo que... Charlotte era muy bonita. Era muy inteligente. Era muy respetuosa. Era muy correcta. Muy amable. Muy tierna... ¡¿Qué demonios tenía que estar haciendo George con ella?! No... más bien, ¡¿Cuál era el problema tan grave que tenía aquella chica que sus labios estaban tocando los de su hermano?!

Esperen, ¿Qué demonios estaba haciendo George ahí?

···

Heather miraba pausadamente a la castaña con extraño interés por sus libros.

— ¿Se te ofrece algo? —Espetó ésta al ver que su compañera (psicópata, recuerden que es una psicópata) de cuarto trataba de leer los nombres de los libros que tenía a un costado de la cama.

— Mira, la verdad yo preferiría el vestidito azul, porque el rosa ya está demasiado usado, ¿no crees? —Lavender y Parvati entraron en la habitación sin saber nada acerca de... nada.

Pero la maldita Heather tuvo suerte de nuevo, y eso ya no le estaba gustando a Hermione. ¿Por qué todo siempre le salía tan bien a ella y a la castaña no?

Era injusto...

Pero con esos libritos toda la farsa acabaría. Y ella y Ron podrían estar juntos de nuevo, pudo ver el miedo en los ojos de Heather, así que no había duda.

Parvati se les quedó viendo con aire taciturno.

— Buenos días —Saludó—. Lavender y yo vamos a ir a Hogsmeade a comprar unos... bueno, vamos a salir, ¿quieren venir? Vamos por Charlotte si quieren y así iríamos las cuatro...

— No, gracias, Parvati. Eres muy amable, pero no puedo ir... voy... voy a... ¡voy a estudiar! —Era la excusa perfecta: ¿quién lo le cree a Hermione que va a estudiar en sábado?

— Bueno, tú te lo pierdes —Sonrió—. Heather, ¿tú vienes?

— No, gracias. Yo también me voy a quedar en el castillo. Ron y yo —Recalcó esa última palabra, y para Hermione fue como una puñalada al corazón— vamos a organizarnos para mañana.

— ¡Cierto! —Lavender se dio la vuelta, con una sonrisa enorme en los labios—, ¡mañana es su cumpleaños! Oh, Heather, ¡dime que le vas a hacer una fiesta! Sería estupendo. Sólo imagínalo: tomamos la Sala Común en la noche... que Harry vaya por él con una excusa acerca de... ¡de los deberes de Pociones! Y entonces bajan y...

— Lo siento —Se excusó la psicópata—, pero pensábamos en hacer algo más... privado. ¿Si comprenden, verdad? —Sonrió picaronamente, y eso no le gustó para nada a Hermione.

Lo peor fueron las risitas de sus otras dos compañeras.

···

No tenía sentido... ¿George en Hogwarts?

Ginny se frotó los ojos, y Ron la miró, irónico.

¿Acaso Ron sabía por qué su hermano mayor estaba presente en su colegio, después de haberlo dejado hacia dos años?

No... no podía ser... ¡Ginny tendría que haberse enterado antes!

Pero luego miró el semblante de su otro hermano, y se dio cuenta de que Ronald no tenía idea de que hacia George ahí... Era extraño, y mucho más viéndolo besar a la amiga de la novia de Ron.

Todo era tan confuso... quería hablar de algo importante con su hermano, pero ya se le había olvidado por ver aquella situación. Y al parecer Ron también había olvidado el por qué los dos menores del clan Weasley se encontraban ahí. Ah, la verdad ya no importaba... ¿O sí?

— Suficiente —Declaró Ron al darse cuenta de que ya no podía tolerar aquello, no más—. ¿Qué era lo que me ibas a decir? Estaba mucho mejor con Heather que aquí viendo a... ¡Ginny! ¿A donde vas? —Su hermanita menor ya estaba a medio camino del lugar en donde se encontraba George.

— ¿Qué es lo que está pasando aquí? George, ¿qué demonios haces en Hogwarts? —Ginny fulminaba a George con la mirada, pero no porque estuviera ahí, sino porque aún seguía besando a Charlotte apasionadamente, sin siquiera dar señales de haber oído a su pequeña hermana pelirroja.

Uno. Tres. Cinco. Tal vez más minutos después de eso, George pareció reconocer a aquella persona cruzada de brazos.

— ¡Ginny! ¡Qué sorpresa! —Sonrió, mientras deslizaba su brazo alrededor de los hombros de Charlotte y la apretaba más hacia sí.

— George... —Charlote estaba más roja que un tomate—, yo mejor te dejo —Dijo al tiempo que trataba de zafarse del fuerte agarre del susodicho.

— ¡No, tu no te vas a ninguna parte, muñeca! —Al decir esto, no quedó duda: Charlotte tenía un color sobrehumano instalado en sus mejillas; qué digo sus mejillas, solo hacia falta verla de lejos y confundirla con un semáforo...—. Yo sólo vine por un pedido especial, y me encontré a mi novia...

— ¿PERDÓN? —Gritaron las dos chicas, y Ron supo que aquel momento era el perfecto para marcharse de una buena vez.

···

Al final las malditas abusadoras de sus supuestas "amigas" se habían marchado, y de nuevo Heather y ella eran las únicas presentes en la habitación.

¿Privado? Era lo único que le llegaba a la mente a Hermione en aquel momento. ¿Qué habrá querido decir aquella psicópata con privado?

Su mente no quería pensar en lo que estaba pensando, así que tomó desesperada el siguiente libro que cayó en sus manos. ¡Claro! ¿Cómo pudo habérsele pasado "Pociones y Consecuencias"? ¡Prácticamente el título le decía todo!

Lo leyó un buen rato, buscaba desenfrenadamente algo relacionado con su duda... buscaba y buscaba, y nada.

¡No era justo!

¡Quería estar segura de que su Ron no se le iba a morir ahí!

¡Sólo eso!

¿Acaso era tanto pedir?

— «Ginny dijo que no le iba a pasar nada —Trató de convencerse—. Pero... ¿Qué tal si se equivoca? No, yo no soy lo demasiado fuerte como para verlo morir... y menos por mi culpa; no... no, esto es una mala idea, nunca debí creer que era algo bueno... ¡Siempre fue idea de Ginny! Sus ideas son raras, y malas... y raras; tenía que haber esperado algo así. ¿Veritaserum? No, no y no».

Miró hacia la ventana. El Sol se veía a lo lejos, y podía escuchar los gritos de felicidad de algunos estudiantes jugando en los extensos y frescos prados del colegio.

Pero aún así siguió sintiendo una mirada gélida y rabiosa.

— Heather, en serio, ¿te puedo ayudar en algo, o eres mi nueva admiradora?

— ¿De qué demonios estás hablando? —Espetó ella bruscamente.

— Pues como noto que te me quedas viendo, parece como si fuera alguna clase de heroína para ti o algo por el estilo...

— Que seas la amiga de Harry Potter y lo hayas acompañado a varias misiones no quiere decir que seas una heroína. No te robes el crédito de lo que él o Ron hicieron —Dijo despectivamente, entrecerrando los ojos con malicia. ¡Maldita bruja! Tenía unas ganas tremendas de matarla lenta y dolorosamente...

Pero se contuvo, nuevamente. No importaba, la venganza sería tremendamente dulce cuando su pequeño jueguito terminara.

Oh, sí. Ese día será uno de los mejores.

Y Hermione iba a empezar hoy mismo.

Con el Veritaserum.

¡Oh, vamos! ¡Después de aquello no le van a negar que necesite saber que era de Ron antes de que Heather y un jugo de calabaza se cruzaran en su pre-perfecta vida arruinada por solo un lapso mini corto-vengativo de tiempo!

···

Heather ya no estaba.

Bueno, tampoco esperaba que se hubiera quedado ahí todo ese rato... extraño.

Pero la necesitaba... no sabía porqué, pero le necesitaba intensamente. No podía dejar de pensar en ella, en que necesitaba acariciarla, abrazarla, besarla... decirle todas las cosas que le gusta. La necesitaba tanto, que no razonaba.

No se estaba dando cuenta de que había salido de nuevo de la Sala Común y estaba en camino hacia su vestidor en los campos de Quidditch.

No se estaba dando cuenta de que había tomado su escoba y que se había montado en ella. Tampoco se dio cuenta del momento en que dio aquel pequeño saltito para darle impulso a su Barredora.

Estaba como un ciego. No tenía idea de nada; solo quería verla. Solamente se bastaba con mirarla, porque estaba loco de amor. De ese amor tan especial y tan fuerte que sentía por ella desde un principio.

Antes de que su cerebro reaccionara (algo que definitivamente no estaba ocurriendo), Ron ya se encontraba enfrente de la ventana de la habitación donde su princesa aguardaba por él.

Su mano, áspera y grande, se abría paso silenciosamente por las cortinas que cubrían aquel dormitorio.

Pero grande fue su sorpresa al oír a su princesa gritar.

— ¡Ronald! —Le gritó—, ¡Pero qué te pasa! ¿Qué —Bajó la voz al ver que Hermione volteaba a verlos con el entrecejo fruncido— rayos estás haciendo aquí?

— Heather, ¿desde cuándo hablas sola? —Se oyó la voz amortiguada de la castaña.

— Métete en tus asuntos —Le espetó, luego volvió la mirada hacia Ron, quien se le quedaba viendo de una forma muy extraña.

— Necesitaba verte —Susurró débilmente—. Te necesito... mucho.

— Ron, espérame en la Sala Común, ahora bajo —Le ordenó nerviosamente.

— ¿Por qué no bajas conmigo? Ya estoy aquí...

— Sólo espérame en la Sala Común y ya, ¿de acuerdo?

Ron asintió mirándola embelesado. Y Heather cerró con fuerza las cortinas de la ventana.

— ¿A dónde vas? —Hermione le preguntó, interesada.

— ¿Qué acaso no tienes una vida? —Contestó bruscamente.

— «¿Cuál vida? ¿La que me robaste?» —Pensó entre triste y enojada Hermione; saltó de la cama y fue tras esa chica psicópata.

···

Corrió lo más rápido (y silencioso) que pudo.

Llegó a la puerta que conducía a sus dormitorios y entreabrió la puerta para no ser observada.

La pequeña rendija que se había formado entre la puerta y el concreto de la pared solo le dejaba ver a Heather dando vueltas por toda la Sala Común. Parecía nerviosa. Vaya, esto de sacarla de quicio era demasiado sencillo.

Al fin entró un despistado Ron a la Sala y Heather se le abalanzó encima.

— ¡Oh, Ron! ¿Te sientes mal? Te ves enfermo —Lo sentó en el sillón más cercano—. Ten —Le ofreció un vaso lleno de un líquido color café claro. Té. Pero Hermione estaba segura de que contenía una sustancia más—, es un té que mi mamá me enseñó a hacer, es muy bueno para cuando te sientes desequilibrado, mareado, ansioso... —Y continuó con una lista eterna de síntomas. Al parecer no tenía idea de lo que le pasaba a Ron así que decía cualquier síntoma malo que se le viniera en mente.

Pero a Hermione solo le importaba que Ron se hubiera llevado a los labios aquella sustancia... té, lo que sea. Ya estaba bajo el efecto de aquel filtro de amor nuevamente.

¿Cómo pudo haber sido tan estúpida?

¡Tan lenta!

Si tan solo hubiera llegado dos segundos antes (porque en ese tiempo fácilmente puedes verter una sustancia en otra)...

Si tan solo en Hogwarts funcionaran los aparatos eléctricos, y el papá de Hermione no le hubiera confiscado la cámara de video a la castaña sólo por haber grabado a sus tías en una de sus borracheras...

Podría haberla atrapado.

Podría haber grabado el maldito momento en que Heather puso filtro de amor en el té famoso.

Pero no. Como siempre en estos últimos días, semanas... ¡ya ni siquiera llevaba la cuenta!... todo le salía mal.

¡Absolutamente todo!

Pero eso cambiaría.

Y Hermione se moría de ganas de que ya se hiciera de noche, y que tuvieran que quedarse nuevamente solos, solamente Ron y ella.

Ay, que bonito se oía...

···

— ¿Desde cuándo es tu novia? ¿Y por qué yo no me entero de nada?

— No, Ginny. Esto es un malentendido —Charlotte finalmente pudo zafarse del brazo asfixiante de George y miraba a éste con un odio... —. Yo no soy nada de George; primero me como el brazo —Dijo como una vez había dicho Heather acerca de lo mismo.

— No harías eso, cariño —George le guiño un ojo, y Charlotte maldijo que sus mejillas se tornaran rosadas nuevamente.

Y sin que ninguna de las dos pudiera predecirlo, George tomó fuertemente del brazo de Charlotte y la condujo lo más lejos posible de su hermana.

Claro que, Ginevra Molly Weasley nunca se rinde.

— Charlotte, vamos, sé perfectamente que sientes algo por mí. Si no fuera así, no hubieras aceptado el beso.

— ¡Estaba adormilada! Además —Lo miró con toda la fuerza de voluntad que pudo conseguir en aquel momento—, sé perfectamente la clase de tipo que eres. Si salieras conmigo solo me enamorarías lo suficiente hasta que te hartaras de mí y me rompieras el corazón, ¿no es así?

— Bueno... he hecho eso, lo admito —Sus ojos azules brillaban con particularidad al decir eso—. Pero quiero cambiar, y tu eres una chica muy especial para mí...

— ¡Solamente hemos hablado siete veces!

— ¿Las has contado? —Sonrió pícaro, y Charlotte se ruborizó aún más.

— Ese no es el punto. Sólo quiero que le digas a tu hermana que lo que dices es una mentira, porque yo nunca, ¿me oyes? nunca me fijaría en ti.

Y se dio la media vuelta y se fue.

Y dejó a George y a una Ginny escondida detrás de él estupefactos.

···

Movía con nerviosismo las manos.

Ya habían pasado dos horas, y casi nadie interesante había cruzado el gran umbral para entrar al Gran Comedor.

Nadie.

Parecía que Hermione iba a comer sola. No había rastros de Harry (que por cierto se preguntaba donde podría encontrarse), ni de Ron, ni de Ginny (a la que, realmente, estaba esperando con desesperación).

Al fin, llego la pelirroja y Hermione le hizo señas frenéticamente con la mano para que la viera.

Así fue, y Ginny emprendió el camino hasta su mejor amiga. Llegó con el rostro algo confundido, pero aún así escuchó atenta todo lo que Hermione había investigado (nada, pero debían hacer plática de algo); hasta que llegó la parte de lo que había visto.

— ¡Hermione! ¿Por qué grabaste a tus tías borrachas? —Le reclamó.

— Eso no tiene caso, porque en Hogwarts no funciona ninguna clase de aparato eléctrico.

Ginny se cruzó de brazos y miró la jarra de agua que tenía enfrente —Dices que le hizo beber un té, según porque se sentía mal, ¿no?

— Sí, pero yo creo que lo inventó todo...

— ¿En serio? ¿Heather? ¿La que nunca inventa nada? —Dijo con sarcasmo.

— Vamos, Gin. Lo que menos necesito ahora es tu gran apoyo sarcastical; hace rato dudaba acerca de tu plan —Confesó.

— Hermione —Le puso una mano en el hombro—, tú siempre dudas de mis planes. ¡Es por eso que son geniales! ¡Nunca debe de faltar tu mirada incrédula y tus negatividades para hacer de un plan, el plan perfecto! —Sonrió—. No te apures, yo nunca te presionaría para que le pasara algo malo a Ron. Es mi hermano, y yo lo quiero mucho. Es por eso que sé que tú —Le puso un dedo en el pecho, señalándola—, eres la indicada para estar con mi hermanito tonto; no esa bruja desgraciada.

— Gracias, Gin —Ambas sonrieron.

— Ahora —Dijo Ginny, separándose bruscamente—, hay que afinar los últimos detalles del plan.

Estuvieron toda la hora preparando todo, cada movimiento, cada palabra, incluso los gestos que Hermione haría.

Todo tenía que quedar perfecto.

E iba a serlo.

Un plan marca Ginny Weasley nunca fallaba.

¡Al fin le darían una lección a esa bruja amargada!

···

Ese té en verdad que funcionaba. Ron se sentía tan bien. Sonrió a Heather y su novia le respondió el gesto.

— Veo que ya te sientes mejor —Heather se sentó a lado suyo y lo miró, radiante—. Ron, ¿qué vamos a hacer mañana? —Le sonrió pícara.

— Pensaba que me darías una sorpresa —Sonrió de la misma forma.

— Así será, pero mi sorpresa no va a ser hasta en la noche —Y ahora sí, la sonrisa de Ron abarcaba todo su rostro—, y hay que hablar de lo que vamos a hacer en el día. Hace rato Lavender me dijo que te hiciera una fiesta, pero eso... no me gusta.

— Claro, a ti no te gusta nada de eso —Razonó su novio y le dio un beso en la frente, cariñoso.

Heather se dejó consentir por su novio. Todo era perfecto.

¿Qué, acaso esa come-libros va a poder desenmascararla?

Los libros que estaba leyendo podían ser de alguna ayuda... pero nunca la llevarían a la verdad.

Hermione Granger nunca le ganaría.

Al fin... y eso no era lo mejor.

Por más que se queden juntos las noches que quieran Heather estaba segura de que Hermione no encontraría nada. Absolutamente nada. O a lo mejor nada más se confundiría más. Sí, eso seguramente pasaría.

Conocía a la enana pelirroja, así que no faltaba poco para que se le ocurriera uno de sus perfectos "planes" y traten de hacerle saber a Ron lo que pasa.

¿Es que están tontas o cuál es su problema?

Ron sólo tiene ojos para lo que Heather dice, para lo que Heather haga. Si su pequeña hermana y su antigua "amiga" trataran de causarle algun daño, Ron se volvería loco.

Y Heather estaba más que segura de ello.

Todos los magos tienen un As bajo la manga, pero Heather tenía todo el juego de cartas.

···

Bueno, el miedo debió haber sido la etapa uno.

Según la tabla periódica de los síntomas antes de aplicar un plan perfecto marca Ginny Weasley (Tabla creada por la mencionada).

La etapa dos era la confianza.

— ¡Esto va a ser pan comido! —Exclamó, feliz, la castaña dos horas antes de que empezara su castigo con Ron—. Ginny, no sé cómo pude dudar de este plan, ¡vamos a atrapar a Heather, y va a ser más rápido y sencillo de lo que pensaba!

La etapa tres era la emoción desesperada por que el momento llegue.

— ¡Ginny! ¡No puedo esperar más! ¡Estoy tan feliz! ¡Esto va a ser genial! —Daba pequeños saltitos en la silla en lo que Ginny trataba de arreglarle un poco el cabello enredado. Sólo faltaba una hora.

La etapa cuatro era el nerviosismo imprevisto (por la persona).

— ¡Oh, Ginny! —Se revolvía las manos, nerviosa—. Estoy tan nerviosa, ¿qué tal si me nota nerviosa? No... a lo mejor no —Empezó a hablar sola, y Ginny pensó que debería agregar eso a la etapa cuatro. ¡Oh, y faltaba solo media hora!

La etapa cinco era el inventar cosas que podrían pasar, o tal vez no.

— ¿Y si me mira con extrañeza al verme nerviosa? No, ¡al verme tan arreglada! A lo mejor y piensa que lo hago por él... y malinterpreta todo... ¿Y si se desmaya? Tal vez no se muera, pero desmayarse es una posibilidad, ¿no crees, Gin? —La castaña estaba siendo arrastrada por su amiga por fuera de los terrenos de Hogwarts, donde ella y el pelirrojo habían acordado verse para seguir con sus rondas. Faltaban solo quince minutos, y al parecer Hermione tomó eso para seguir con su perorata—. Ginny, es muy temprano aún. ¡Va a creer que estoy desesperada...!

— Pareces desesperada —Respondió, sin poder contenerse más. Hermione parpadeó varias veces—. Vamos, Herm. No va a pasar nada. Tú solo vas a ir a dar un par de vueltas con mi hermano, y ya.

La etapa seis (sí, hay más etapas) era el repaso del plan, hecho nerviosamente por la persona.

— Entonces llega Ron, lo saludo —Empezó a hacer movimientos mecánicos como si el pelirrojo ya estuviera ahí—, luego planeamos en que parte del colegio revisaremos primero... luego... Ginny, ¡¿qué seguía?! —La miró, desesperada.

— Van a ese lugar, y luego tú propones otro —Contestó la pelirroja con simpleza—. Después...

— ¡Oh, si! Ya recordé —Sonrió—, después de eso le invento algo para irnos a las cocinas y así beber algo, ¿verdad?

— Sí, y le dices que entretenga a los elfos porque a ti te mortifica utilizarlos...

— Que por cierto estoy muy molesta contigo por meterlos en tu plan —La miró ceñuda.

— ¡Pero si ellos ni siquiera lo saben! —Puso los ojos en blanco—. Tú solamente te aseguras de tomar un vaso y verterle esto —Le dio la famosa botellita transparente—, ¿de acuerdo?

— Sí —Gruñó la castaña—. Y ya después —Continuó— le empiezo a hacer las preguntas...

La etapa siete (¡es una tabla de síntomas, que querían! ¿Qué fueran tres?) era la repentina inseguridad.

— Ginny —Susurró, a los cinco minutos antes de las seis—, esto no parece una buena idea... no va a funcionar... se me va a morir, estoy segura —Vaya, le agregó negatividad, eso era nuevo.

— No va a pasar nada —Le repitió por centésima vez—. Ya te dije que todo va a salir bien.

— Ginny, no me dejes —Hermione la apretó fuertemente del brazo, aprisionándola para que no la abandonara a su suerte.

— ¡Se supone que ustedes tienen que estar solos! ¡No sería lo mismo verlo, a que me lo cuentes! Y creeme, que me gusta más que la gente me cuente las cosas... —Sonrió de forma cómplice—. No te apures, yo me quedaré despierta toda la noche si así lo deseas...

La etapa ocho era el miedo... otra vez.

— ¡Pero no sería lo mismo! ¿De qué me sirve saber que vas a estar despierta toda la noche, y no estás aquí conmigo? —La interrumpió, fuera de control—. Ginny, tengo mucho miedo. ¡Me tengo que quedar yo sola con él! ¡Tengo que romper las reglas dándole el Verita...!

— Como si nunca hubieras roto las reglas —Ginny la miró, sarcástica.

La etapa nueve era la irritabilidad-nerviosa-rabiosa con ganas de romper la cabeza de la creadora de la tabla de la cual estamos hablando.

— ¡ESE NO ES EL PUNTO! —Hermione definitivamente estaba fuera de control. Ginny le puso una mano sobre los labios y la otra sobre un hombro.

— ¡Cállate! No te alteres, que así vamos a llamar...

— ¡¿Qué no me altere?! Ginny, ¿Es que acaso no te das cuenta de lo que voy a hacer?

— ¡Solamente vas a descubrir la verdad! ¡Vas a hacer que las cosas caigan en su respectivo lugar!

— Oh, y ya empezaste con tus metáforas —La vio ceñuda.

— ¡No son simples metáforas! Es la verdad. Mira, quieres que todo vuelva a la normalidad, ¿no? Quieres que Heather reciba lo que se merece, ¿verdad?

Hermione asintió a regañadientes.

— ¡Eso es exactamente lo que vamos a hacer!

— Discúlpame, pero es lo que yo voy a hacer —Hizo énfasis en la palabra "yo" y la miró con los brazos cruzados.

— ¡Yo fui la del plan! —Se defendió.

— Eso no viene al caso...

— ¡Oh! Ya son dos para las seis, mejor me voy. ¡Suerte! —Y desapareció tan rápido que Hermione creyó que había usado Aparición.

¡Oh, cierto! La etapa diez era dejar a la persona sola... y con todos los síntomas anteriores mezclados entre sí... ¡ah! y probablemente rezar porque la persona no regrese corriendo porque no tuvo agallas para hacer el plan, pero esa ya es otra historia...

— «Maldita Ginevra... me las va a pagar ¿Cómo se atreve a dejarme así? Y ahora resulta que le voy a preguntar a Ron... ¡Oh, Merlín! ¿Qué le iba a preguntar? Oh, no... esto está muy mal, muy pero muy mal... ».

Se revolvió nuevamente las manos, rezando interiormente para que no se le estropeara todo, y para que todo saliera perfectamente.

Para que los elfos domésticos no la notaran verter el Veritaserum en el jugo de calabaza... que todos los pasillos, torres, áreas verdes, escaleras, aulas, etc., estuvieran vacías para hacer de esto más rápido... rezando por que su vida no fuera a ser expulsada del colegio.

¡Y Ron no llegaba!

¿Dónde estará?

···

El pelirrojo estaba con Heather en la lechucería. Ni siquiera recordaba a que habían ido...

Miró su reloj y el brinco que dio hizo suficiente para que, tanto como él y Heather rodaran en el suelo...

— ¿Qué pasa? —Reclamó su novia al tiempo que se levantaba.

— Ya son las seis —Dijo Ron mientras se ponía uno de sus zapatos velozmente—. Ya debería estar con Hermione haciendo las rondas...

— Oh, Ron... —Le reprochó y miró con tristeza sus zapatos, los cuales también yacían en el suelo—. ¿No puedes faltar hoy?

— No —Respondió él desde la puerta—. Si Hermione le llegara a decir a McGonnagal, estoy muerto —Dijo saliendo completamente.

— ¡Adiós! —Gritó ella.

Malditos castigos...

···

— Perdona —Apenas alcanzó a decir Ron. Se dobló y sujetó su estómago con fuerza.

— ¿Dónde estabas? —Preguntó viéndolo de forma extrañada; había corrido, era evidente. ¿Eso no afectaría si le daba dos pociones?

Se regañó mentalmente, ¡siempre tenía que estar pensando lo peor!

— Estaba... estaba... —Ron levantó la cabeza— estaba en el baño —Mintió.

— Oh... —Hermione volteó hacia la esquina— ¿Y porqué no fuiste al de aquella esquina? Es el más cercano...

— Porque yo ya estaba en el de las mazmorras...

— ¿Fuiste hasta las mazmorras?

— ¿Podemos dejar este tema, por favor? —Ron la miró fijamente, y Hermione se ruborizó.

— Si, sí... lo siento —Se disculpó—. ¿Y bien? ¿Por donde quieres empezar? — «Tranquilízate Hermione, respira profundo, y todo va a pasar muy rápido, ¿de acuerdo?».

— Pues... donde sea, para mí es lo mismo —Ron ya se había erguido totalmente y la miraba, expectante—. Es una lástima que tengamos que estar castigados en sábado, ¿verdad?

— Sí... —Susurró—. Ya sé que hacer, tu dices un lugar por el cual empezar ahorita, luego yo otro y así, ¿de acuerdo?

— De acuerdo —Ron sonrió, y Hermione deseó tener algo en donde sostenerse—. Mmm... —Ron fingió que pensaba por un momento—, hay que ir a... —Siguió meditándolo un poco— ¡ya sé! Vamos a la Torre de Ravenclaw.

— ¿Hasta allá? — «No repliques, que así es mejor —Se regañó internamente—, pueden ir de una vez a las cocinas de regreso, ¡tonta!» —Se dio un golpe mental.

— ¿Prefieres que vayamos a...?

— No, no. Vamos a la Torre de Ravenclaw —Se apresuró en contestar.

···

Caminaron lo que parecieron horas (para Hermione), pero en realidad habían sido veinte minutos (sí, señores, Hogwarts es grande). En el camino no encontraron nada fuera de lo común, todavía eran las seis de la tarde, no podían estar haciendo nada malo aún.

Y ahora que lo pensaba la castaña eso era una tontería. ¿Para qué empezar un castigo a la hora en la que todos los estudiantes regresan de Hogsmeade?

Pero bueno, no iba a ir corriendo hasta la oficina de su Jefa de Casa sólo para decirle eso.

Y había otro problema... no podían regresar a las cocinas... tendrían que ir más tarde, probablemente algunos despistados estudiantes de Hufflepuff podrían pasar rápidamente a las cocinas por algún postre o algo así.

Tendría que esperar a la hora en la que Ron y ella cenan.

La medianoche.

···

¡Otras seis horas más de caminar!

Hermione ahora sí necesitaba un vaso con agua.

¡Necesitaba mil vasos de agua!

Y estaba segura de que Ron también los necesitaba. Con algo extra, su adorada comida.

¡Gracias a Circe ya era la medianoche!

Corrieron con las fuerzas que les quedaban hasta las cocinas. Ron le hizo cosquillas a la pera con desesperación, y al final pudieron entrar.

Los elfos domésticos no parecieron alarmarse por su presencia, al contrario (y como siempre) les atendieron amable y excitadamente.

— ¿Le ofrezco algo, señor? —Dijo un pequeño elfo con nariz puntiaguda.

— Pues...

— Dos vasos de jugo de calabaza —Se apresuró Hermione.

— ¡Yo los traeré! —Gritó, emocionado un elfo muy familiar.

— ¡Dobby! —Exclamaron ambos al mismo tiempo, y Ron volteó a ver a Hermione, extrañado.

— Hola, amigos de Harry Potter —Los saludó cortésmente—, les traeré los jugos, señores, esperen solo un poco...

— ¡Déjame ayudarte, Dobby! —Exclamó Hermione de pronto—. Tendrías muchas cosas que cargar, porque tu quieres comer algo, ¿no, Ron?

— ¿Qué? —Ron la miró algo despistado, al parecer estaba tratando de memorizar algo—. ¡Ah, sí! Claro... Dobby, ¿Podrías prepararme unos pastelillos de chocolate con relleno cremoso? Sería genial... ¡Ah! Y...

Ron siguió con su pedido eterno de alimento.

Y en eso Hermione se apresuró a tomar la jarra de jugo de calabaza, tomar dos vasos y llevarlos a una mesa cercana.

Con los dedos resbalosos, sacó la pequeña botellita transparente de su bolsillo, con los dedos más resbalosos aún trató de abrir la tapa nerviosamente. Al ver que de ese modo nunca lo iba a lograr, respiró hondo varias veces y frotó su mano con su falda nerviosamente para quitarle el sudor (lo que creía que la hacía resbalosa).

—... y con eso sería todo Dobby, por favor —¡Oh, no! ¡Ron ya había terminado de dar su pedido!

— «Cálmate, tú estás a cargo de las bebidas... Dobby va a hacer los alimentos... ¡Cálmate Hermione, por Merlín!».

— Con permiso —Dijo Dobby al tiempo que tomaba un vaso y lo llevaba hacia el preciso lugar donde se encontraba Ron. Algo malo, algo demasiado malo.

Abrió los ojos desmesuradamente, hasta tomar el aspecto de parecer platos y abrió quien sabe como la botella y vertió el líquido invisible en el vaso que, supuestamente, era para ella.

Corrió más rápido que Dobby y le dio a Ron su bebida.

— Ten, está más fresca —Dijo—. Pensé que como vas a comer más que yo... tal vez necesites el jugo un poco más fresco...

— Gracias —Respondió amablemente. Hermione le tendió el vaso y Ron se lo bebió... ¡Sí, se lo bebió!

Aunque no todo, porque quería esperar hasta la comida, como había dicho la castaña.

Hermione se dio la vuelta, y aceptó amablemente el vaso que Dobby le ofreció. Bebió un poco de jugo y soltó un gran suspiro.

Lo había logrado. ¡Ron había tomado el Veritaserum!

Ahora sólo tenía que rezar porque no se le muriera...

···

Al principio había cerrado los ojos con fuerza, pero después los abrió, y Hermione notó un brillo diferente en ellos.

Ya estaba bajo el efecto de la poción de la verdad.

Iba a probar con algo, pero sería demasiado arriesgado en las cocinas, con tantos elfos domésticos presentes. Así que esperó hasta que acabaran la comida.

— Me siento extraño —Confesó el pelirrojo al salir de las cocinas.

— Debe ser la cantidad de comida que ingeriste; además, comiste muy rápido —Hermione lo miró, feliz.

— ¿Qué pasa? —Preguntó Ron.

— Nada... es sólo que recordaba cosas...

— Oh —Ron miró hacia el frente—. ¿Vamos al haya para dormir?

— Claro —Contestó, emocionada. Las millones de preguntas se abrían paso por su mente.

Llegaron hasta el haya, y acomodaron sus túnicas en el suelo, para después recostarse en ellas. Hermione tenía una sonrisa merecedora al record Guinness por el tiempo, y por el tamaño.

— Ron —Susurró—, ¿puedo preguntarte algo?

— ¿Qué pasa?

— Pues... quería saber... bueno, son varias preguntas, ¿no te molesta, verdad?

— No, la verdad no —La miró sinceramente, y Hermione amó que cada pequeña cosa que le preguntara estuviera siendo contestada con la pura verdad.

— Es que... yo quería saber —¡Al diablo con los nervios! ¡Al diablo con la inseguridad! ¡Al diablo con el plan! ¡Hermione le iba a preguntar lo que a ella le convenía!—, bueno... ¿Sientes algo por mí? —Soltó más rápido de lo que creyó que soportaría.

— ¿Qué? —Se sorprendió—. ¿Por ti? No, Hermione... yo no siento nada por ti, es decir, eres mi amiga, pero ¿por qué me preguntas eso?

— Este... —¿QUÉ? No, era un error, Hermione hasta esperó ver su reacción ante la pregunta de Ron, a lo mejor ella se había tomado el Veritaserum... pero que tonterías, ¡ella le dio el vaso correcto!

Entonces... ¿Ron no la amaba?

Probó otra cosa.

— Olvídalo... fue una tontería que se me ocurrió de pronto —Se retractó dolida, mientras sonreía, claramente—. ¿Amas mucho a Heather?

— Daría mi vida por ella —Contestó casi al momento al que Hermione terminó su pregunta.

— ¿Y cómo se conocieron? —Probó, más dolida aún.

— Eso fue hace mucho tiempo —Ron sonrió—. Fue en el primer año... es más, la conocí en el Expreso a Hogwarts.

— ¿En serio? —Hermione no tenía idea de aquello.

— Sí, fue extraño, porque ella abrió la puerta del compartimiento buscando al sapo de Neville...

— ¿Qué? —Se extrañó. ¡Ella era la que había hecho eso!

— Sí, Trevor. Ella lo estaba ayudando a buscarlo porque lo había perdido...

— No, no, Ron. Esa era yo. ¿Recuerdas? Llegué a su compartimiento en el momento en el que tú ibas a hacer un hechizo...

— No, esa fue Heather... —La miró fijamente, y dos segundos después, Hermione supo que algo estaba mal.

— ¡Ron!

Pero él ya estaba inconsciente en el suelo.

O eso esperaba Hermione.

¡No se le pudo haber muerto!

Pero eso no era todo...

¿Acaso le había dado la poción "Piensa que tu novia es tu mejor amiga y viceversa"?

¡No entendía nada!

O... ¿Lo que Heather le ha estado dando todas estas semanas... realmente es un filtro de amor?


N/a: ¡Muajajajaja! xD. Díganme si cambio el resumen o lo dejo así... ¡Besos! xD

P.D.: Si el ojo no les quedó sobrehumano... ¡entonces no entendieron nada! xD

P.D. 2: Ahora si necesito reviews para continuar... y los que me tienen en favoritos, alertas, etc. y no han dejado review ¡piquen el botoncito verde! xD

P.D. 3: ¡Al fin hice un cap enorme! Se lo dedico a: Vero, Dani y a Anel :) (En especial a Dani que era a la que le decía cuantas palabras tiene y aún así quería que continuara... ah, no.. yo era la que quería continuar, ¿verdad xD?)

P.D. 4: El fic (con todo y notas principales y finales) fue de 8,257 palabras (segun el contador de fanfiction, el word decia otra cosa ¬¬) xD.

P.D. 5: ¡Gracias por leer! :)