Kuon se despertó al sentir la perdida de calor y la dulce fragancia, por un momento estuvo desorientado hasta que recordó donde estaba; mientras su mente se aclaraba completamente escucho una dulce melodía, se levantó para ver donde estaba su Kyoko, entonces la vio tan hermosa sentada tocando un piano, ajena a todo a su alrededor su estaba llena de dolor y al mismo tiempo era hermosa.

"no creo que algún día tenga suficiente de esta mujer, es tan hermosa" pensaba mientras una tonta sonrisa aparecía en su rostro, pero luego se desvaneció al ver que su rostro mostraba dolor.

-buenos días- murmuro rompiendo el encanto-¿Cómo te sientes?- pregunto el hombre un poco preocupado por la reacción de la joven

-buenos días Kuon, estoy bien- dijo sin mirarlo a la cara, ella no quería ver el desprecio o la lastima en su rostro- lamento haberte causado molestias anoche, no tienes nada de que preocuparte

-no fueron molestias, debo de confesar de que me sorprendió mucho tu historia…

-supongo que rompí la imagen que tenías de mi como la mujer japonesa perfecta.- interrumpió ella

-¿de que estas hablando?- dijo acercándose a ella, tomo su barbilla para obligarla a levantar la mirada, pero Kyoko se negaba a abrir los ojos- mírame por favor- suplicó. Lentamente ella abrió los ojos para ver los ojos azules más hermosos y cálidos- no has roto nada, sigo creyendo que eres esa mujer perfecta. Lo que te paso no es tu culpa y si me topara con esos animales juro que los destrozaría yo mismo por hacerte daño.

-aun no puedo creer que sigas aquí- suspiro, dándole una tímida sonrisa- yo no soy como crees, no soy buena en muchas cosas y puedo ser muy despitada.- empezó a hablar rápidamente debido a la cercanía que tenia con Kuon

-¿podrías seguir tocando?- Ren quiso cambiar el tema y mejorar el tenso ambiente que se sentía

-perdón si te desperté, no quería incomodarte… pero me deje llevar por la música- murmuro avergonzada.

-no te preocupes, me gustó mucho tu interpretación por favor continua- pero ella negó con la cabeza

-es hora de desayunar, y quizás de seguir con la historia todavía no te he contado como me uní al mundo del espectáculo. Prometo que las partes más difíciles ya las pasamos. Pero primero necesito bañarme y creo que también tú.

Kuon fue a su departamento de mala gana, pero Kyoko tenía razón necesitaba una ducha y calmar sus alocados pensamientos. Mientras Kyoko tomo una ducha rápida y se arregló para preparar un desayuno al estilo occidental; para cuando Kuon volvió a su departamento ella ya tenía lista la mesa

-su alteza la mesa está servida- bromeo ella- estas de suerte dudo que hayas tenido un desayuno de verdad en años.

-claro que los tengo, algunas veces- comento un poco ofendido

Después de desayunar los dos decidieron que como era su día libre era momento de trabajar en el jardín de Kyoko. Kuon era dirigido al estudio hasta quedar frente a un cuadro, el miro confundido

-¿que no íbamos al techo?- Kyoko río un poco

-espera un poco- dijo mientras deslizaba una llave por en una cerradura oculta en la pintura, realmente eso no era un cuadro era la puerta de las escaleras.- bienvenido a mi pequeño jardín de hadas.

Las escaleras estaban pintadas de blanco y negro figurando las teclas de un gigantesco piano, pero era más impresionante las cosas que había creado en ese jardín, los andadores eran hechos de pequeñas piedras blancas y negras formando espirales, en medio había un pequeño kiosko con bancas y una mesa al centro, incluso tenía una fuente en tres niveles que servía como bebedero de aves, todo estaba muy bien ubicado solo faltaban plantar algunas flores.

-supongo que pude haber dejado que los trabajadores terminaran el jardín, pero me gustaría aportar algo a mi pequeño jardín de hadas, así que decidí que yo misma plantaría todas las flores, creo que fue un error, todavía no tengo tiempo para ello. –Kyoko miraba con ojos soñadores su jardín, parecía perdida en su propio mundo. Lo que hizo que Kuon riera.

-y yo doy gracias a los dioses por ello, sino no tendría la oportunidad de terminar de escuchar tu historia.

-está bien empecemos por este lado, mientras continuo la historia. Kyoko señalo el área de trabajo

Ayano estuvo muy pendiente de mi e incluso me ofreció alojamiento en el centro de ayuda del cual ella era la dueña, por un tiempo me negué rotundamente no deseaba causar molestias, pero Ethan el padre de Haru me convenció diciéndome que él necesitaba a una enfermera o alguien que lo ayudara cuidar a su pequeña calamidad y quien mejor para el puesto que yo, no podía decirle que no el pobre hombre, estaba muy enfermo tenía dañados los riñones y el hígado de sus días de borrachera. Así fue como llegue a vivir con Ayano y Tadashi, ellos se convirtieron en mi familia, siempre estaban al pendiente de mí y además podía aprender muchas cosas nuevas debido a la gente que llegaba al lugar; a pesar de que se recibían donaciones para ayudar a todas las personas que iban a este centro, el dinero no era suficiente; Tadashi me contó que hacía muchos años el dinero no era un problema, pero los negocios no habían marchado bien en los últimos años, ahora se tenían que limitar no podían dar toda la ayuda como querían, muchas de las cosas teníamos que hacerlas nosotros mismos. Todos los días veíamos como nos limitábamos más en la comida así que decidí que ayudaría a la familia, al principio tuve dos empleos uno en un restaurante francés y otro en una estética como recepcionista.

Me sentía frustrada, me sentía como cuando estuve con sho por más que trabajaba no era suficiente, solo que esta vez lo hacía para ayudar a las primeras personas que mostraban cariño hacía mí; ahí fue cuando Ayano me dijo que debía de sacar todas esas cosas que me detenían a avanzar, yo no podía dejar que los errores del pasado me consumieran. En un primer momento sabía que tenía que luchar, pero no sabía exactamente como hasta que recordé mi promesa de ser la mejor en el mundo del espectáculo; decidí que era momento de entrar a ese mundo. Cierta ocasión Haru y yo pasábamos cerca de una agencia, y simplemente por uno de mis locos impulsos entre y pregunte por las audiciones, que para mi suerte o desgracia se llevaba a cabo una al día siguiente por la tarde; asistí a la audición lo más preparada que pude en el corto tiempo que tenía y debo decir que no me fue muy bien, la verdad es que me fue pésimo, nadie me tomó en serio ese día pero no los culpo yo no estaba preparada todavía así que te imaginaras que salí muy deprimida recordando las palabras de Shoutaro aunque en ese momento pensaba como él estaría burlándose de mi rotundo fracaso; así que impulsada por mi deseo momentáneo de venganza y odio, pero al mismo tiempo recordé que esto no era solo para vengarme de Shoutaro sino para ayudar con un ingreso aceptable a la familia que amablemente me estaba ayudando, yo no me rendiría lo volvería a intentar en esta misma agencia estaba determinada a hacerlo. Pase dos semana aprendiendo lo más que pude sobre actuación y para el final de la misma semana decidí cambiar mi apariencia, gaste mi dinero en cortar mi cabello y teñirlo de castaño claro al igual que el color de Haru- Kyko sonrió al recordar al pequeño niño- admito que él fue mi inspiración para este cambio incluso tenía unas lentillas azules, me arregle y peine lo mejor que pude, creo que hice un buen trabajo porque Haru dijo algo de acerca de no dejarme salir sola a la calle, que llamaba la atención, es más tuvo que ir conmigo argumentando que me protegería, bueno él se volvió muy sobreprotector conmigo después del ataque que sufrí.

Bueno aun así fui a la misma agencia en la que había fallado, en ese momento recuerdo que me sentía más preparada para afrontar el reto, no solo había cambiado mi apariencia sino también mi manera de caminar y de hablar, mi confianza había subido de nivel gracias a Ayano, pero casi toda esa confianza salió corriendo cuando entre al estudio y vi a todas esas jóvenes hermosas, todas iban muy bien arregladas y maquilladas sabían lo que estaban haciendo, mientras que yo solo era un novata, aunque creo que ni siquiera puedo decir que llegaba a novata. Tuve que respirar profundamente varias veces para calmarme, pensé una y mil veces en el personaje que había creado, uno que pudiera hacer esto ya que como Kyoko no lo lograría pero lo haría como alguien más, así surgió Setsuka, esa chica fuerte, decidida, a la que todo mundo ama, pero sobretodo nunca se deja intimidar por nadie; claro que la tuve que pulir en muchos aspectos, como el caminado ella debía de mostrar seducción, así que vi varias pasarelas pero ninguna fue de mi agrado hasta que vi a esa hermosa mujer parecía un hada con su cabello rubio y ojos azules, su marido dijo algo de ser la mujer más hermosa del mundo; claro que no podía tomar su paso, eso sería copiar su estilo y no sería yo así que lo modifique un poco. Debo de decir que aprendí de la manera más cruel que este mundo es muy difícil todos te quieren verte fallar así que tuve que trabajar en mi actitud.- Kyoko suspiro pensando en todos los problemas que habia tenido con otros actores por lo cual su cara mostraba molestia.

Comencé con pequeños comerciales, mientras que me inscribí a clases de actuación nada baratas debo de decir, pero poco a poco fui subiendo, claro que me esforzaba más que los demás para ayudar a la familia Kimura, y a mí misma; así que mi ascenso fue un poco más rápido, claro que siempre que tenía problemas buscaba apoyo de los actores veteranos si tenía la oportunidad, aunque muchos fueron muy agradables otros solo querían destrozarme pero siempre hubo gente buena apoyándome, me sentí más amada en otro país que en el mío, incluso hice una amiga ella se llama Kanae, la conocí cuando ella fue a una pasarela, trabajaba como modelo pero Kanae deseaba que la reconocieran como actriz, aunque tubo ciertas complicaciones.- dijo un poco avergonzada- supongo que es de mala educación hablar de la vida de otras personas sin su consentimiento. Pero bueno poco a poco el nombre de Setsuka comenzó a vender pero llegue a un punto donde me perdí a mi misma, en un principio solo lo hacía para restregarle en la cara a él idiota que me había lastimado que yo era buena pero luego me di cuenta de que no era solo eso había más, la actuación me gustaba era algo que estaba haciendo para mí no para él. El problema fue aceptar el cariño de los demás y los buenos comentarios que hacían sobre mi trabajo; Ayano y Haru se encargaron principalmente de ese problema, tenía que valorarme ya que siempre creí que decepcionaría a los demás por lo cual me esforzaba de más y termine enferma varias veces incluso eso afecto mi trabajo. Luego estaba el problema del amor yo no podía aceptar tal sentimiento, no quería que nadie me volviera a lastimar, por supuesto que aceptaba el cariño de Ayano, Haru y los demás pero cuando se trataba de amor de pareja o alguna de esas cosas yo reaccionaba muy mal simplemente lo odiaba, eso fue lo más difícil de aprender "tienes que dejar el pasado atrás y continuar… además tú ya aprendiste la lección será muy difícil de que te vuelvan a engañar. No puedes tener miedo para siempre o dejaras que eso te controle dejando que Shoutaro gane" eso fue lo que dijo Ayano, fue lo que me hiso reaccionar un poco, ahí estaba el reto si yo quería ser la mejor actriz tenía que encontrar la forma de interpretar el amor romántico, fue muy complicado pero lo logre. Así fue como una empresa americana se interesó en mí, debo decir que en un principio me asusto tenía miedo de ir a un lugar donde no conocía a nadie, pero Tadashi se ofreció a llevarme, así él se convirtió en mi manager.

La mirada de Kyoko se volvió un poco triste, parecía que de pronto quería cambiar la atención obtenida aún no se sentía cómoda diciendo que ella era una Kimura no solo porque Ayano la había amado y cuidado como su propia hija durante el poco tiempo que pasaron juntas, sino porque lo era por línea de sangre y si decía eso tendría que contarle porque estaba en Japón y de su encuentro con su abuelo, las clases tan largas de economía, administración y muchas otras cosas que necesito para estar a la altura de una Kimura. Además también recordaba que aún no había hecho progreso alguno en lo que respecta a su padre y el tiempo no estaba a su favor puede que su abuelo este tranquilo por el momento pero no será así siempre pronto mandara por ella; y la última vez que vio a Sebastián no tuvo mucho tiempo para hablar más bien no encontró ninguna conversación que pudiera hacer pero se había conformado con solo estar cerca de él.

Kyoko se quedó callada, perdida en sus pensamientos. Mientras Kuon la miraba como esperando a que continuara pero vio que no lo haría.

-supongo que ahí no puede acabar su historia.- ella lo miro sorprendida y un poco nerviosa aunque ella trataba de que no se notara esto último.

-ya te conté mi historia, ¿qué más quieres saber?

-bueno no sé, ¿Cómo fue tu estancia en estados unidos? ¿Conociste a alguien especial? ¿Cómo son la pareja que se hace llamar como tus padres? era la pregunta que no quería contestar

-lo siento pero no hay mucho que contar, solo que conocí a una linda pareja que prácticamente me adopto - su mirada se volvió triste inmediatamente cuando se dio cuenta de que Kuon la miraba preocupado quiso corregirse- no me mal interpretes es solo que los extraño mucho además está el hecho de que tendría que hablar de la muerte de Ayano y de la Ethan- lo último lo dijo casi en un susurro- aun duele, ella fue como la madre que siempre desee tener y cuando por fin la tuve bueno ella… poco después le siguió él, dejando solo a un pequeño niño. Yo me he estado haciendo cargo de él, pero no pude traerlo conmigo debido a la escuela pero la pareja que me cuido en América se encarga de cuidarlo mientras estoy trabajando.

Kyoko se sintió un poco mal por escapar de casa sin despedirse de Haru, pero sabía que si se lo decía él no la dejaría marcharse sola; y ella no estaba dispuesta a arriesgar a un niño en todo esto si Saena lo veía lo utilizaría para chantajearla y Kyoko preferiría dar todo lo que posee con tal de que nadie le hiciera daño al pequeño, el no pasaría por lo mismo que ella; jamás lo permitiría.

Kuon vio su dolor y las lágrimas contenidas, realmente ese tema muy delicado para ella, aunque no podía creer que ella le contara el atentado que sufrió y no pudiera decir sobre la muerte de esa mujer; entonces comprendió que él no podía juzgarla a él le pasaba lo mismo, jamás había hablado sobre el accidente de Rick.

-vamos a terminar de colocar las flores de ese espacio y entonces tu jardín ya estará terminado- comento para distraerla y funciono, Kyoko levanto la mirada y vio sorprendida que casi habían terminado y lo tarde que era, lo que le hizo recordar que no habían comido nada, casi sufrió un ataque de nervios al darse cuenta de la hora.

-dios, te he tenido trabajando arduamente y no te he dado de comer ¿qué clase de anfitriona soy? De seguro piensas que soy la peor que puede existir- Kuon no tuvo más remedio que reírse de las caras que la chica hacia

-un día de estos te vas a quedar calva, es más no tengo hambre- bromeo, mientras ella le devolvía una mirada asesina

-tú y yo vamos a bajar ahora mismo a preparar algo para comer- enfatizo cada una de las palabras, mientras caminaba hacia el hombre y lo tomaba de la mano para guiarlo a la cocina, aunque eso no era necesario ya que Kuon sabia el camino, pero él no diría nada si tenía la oportunidad de tocar a esa linda mujer

"Señor si voy a morir ahora que sea en los brazos de esta mujer, ¿Cómo el simple hecho de caminar puede ser tan jodidamente sexy? Me hace sentir como si fuera un adolescente hormonal, realmente me está volviendo loco y un depravado." Kuon no podía evitar pensar así y menos cuando Kyoko había decidido que usaría unos shorts cortos, que al parecer Kuon no podía dejar de ver mientras ella lo arrastraba a la cocina "control, todo está bien, con un carajo todo esta jodidamente bien en ella, sus piernas son de infarto y su trasero es algo que deseo tocar"

-por cierto es tu turno de contarme tu historia- Kyoko le sonrió inocentemente. Mientras que Kuon parecía ser tragado por la tierra "esta chica sabe cómo bajarle los ánimos a alguien… pero no puedo negarme a contarle ella me ha tenido la confianza. Ella me va a odiar."

Pasaron el resto de la tarde escuchando la historia de Kuon, pero solo que esta vez Kyoko era la que consolaba al pobre chico.

-vamos es momento para perdonarte a ti mismo- susurro la chica, mientras le acariciaba el brazo- todo pasa por alguna razón. Yo por ejemplo estoy en donde estoy debido a todo lo que tuve que pasar, hay muchas cosas que me hubiera gustado evitar pero gracias a ellas conocí a gente maravillosa.

Kuon no dijo ninguna palabra, mientras su mente trataba comprender lo que ella le decía- supongo que tienes razón- suspiro- ahora le debo muchas explicaciones a mis padres, demonios supongo que no me darán el premio al mejor hijo del mundo, soy patético no

-bueno eso lo podemos arreglar, solo necesitas llamarlos o mejor a un porque no los visitas o invítalos a venir a verte- la cara de Kuon parecía haberse vuelto por lo menos dos tonos más blanco de lo normal

-quizás aún no estoy listo para eso, tengo mucho trabajo que hacer y ellos deben de estar ocupados

-sabes que tendrás que enfrentarlos. ¿o me estás diciendo que tienes miedo de tus padres?- bromeaba Kyoko

-solo si mi madre cocina si, entonces tendré pánico.- Kyoko le sonrió en la comprensión

-bueno supongo que tienes algo en contra de la comida- Kyoko hablo mientras veía como el sol se ocultaba entre los edificios suspiro antes de continuar- supongo que mañana me espera un largo día, pero fue agradable tener compañía este fin de semana

-también me divertí, quizás podemos arreglar nuestros horarios para ir a comer- Kuon esperaba que ella no se fuera a negar

-claro, eso me es posible hasta que llegue mi manager ya que él se pone un poco estricto con eso de cumplir con horarios, pero que te parece si yo te enseño un poco de cocina por las noches por supuesto solo cuando los dos tengamos tiempo- dijo sonriéndole

-eso me parece muy bien, aunque debo de advertirte que soy pésimo en la cocina.- los dos comenzaron a reír.

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En otra parte de la ciudad Sho estaba muy molesto con su manager al no conseguir lo que él deseaba

-cómo es que no puedes obtener la información de esa mocosa simplona de Kyoko- murmuro molesto, al ver el informe sin ninguna novedad de la chica

-han pasado cuatro años, desde la última vez que la viste la gente cambia Sho- shoko trataba de hacerlo entrar en razón

-se supone que tengo a uno de los mejores equipos de investigación tras su pista cómo es posible que aún no la encuentren- grito- esa maldita mujer, maldigo la hora en que Saena se casó con el presidente de la compañía.

-¿pero para que quiere que tú la encuentres? Aun no lo entiendo

-esa bruja avara no quiere gastar su dinero, por eso me obliga a mí a buscarla solo por esa estúpida grabación del día que Kyoko se enteró de la verdad. Pero bueno ella tiene la culpa por escuchar pláticas que no son de su incumbencia, y no es como si le hubiera mentido, ella es una chica simplona y sin chiste alguno, como puede pensar que yo el gran Fuwa Sho se fijaría en ella, aunque debo decir que tiene un bueno justo por haberse fijado en mí.

-no crees que Saena-san quiere que te cases con su hija, así aseguraría tener acceso a tu dinero- murmuro Shoko pensando en las causas del porque querían encontrar a la chica con tanta desesperación

-por supuesto que no- se quedó pensando por unos momentos antes de que su cerebro viera imágenes de una boda forzada con una chica simplona y aburrida- debo de pensar en una forma de salir de esto. Quizás si me cazo antes eso haga que me deje de molestar

-dudo que eso funcione, a menos de que la chica traiga beneficios a la compañía- dijo pensativa, antes de aterrorizarse al ver la cara de su cliente- no lo estarás pensando en serio

-claro que sí y tengo a la candidata perfecta para eso… mándale un caro ramo de rosas a Hell Setsuka

-no creo que esto sea una buena idea- comento para ella misma pero sabía que no habría manera humana de sacarle la idea hasta que por él mismo viera sus errores. Suspiro al pensar en la larga semana que les esperaba nada podría ir bien o ¿sí?

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A la mañana siguiente Kyoko y Kuon tenía que ir a sus trabajos, por desgracia Ren estaría ocupado hasta la tarde para volver a trabajar en la película que hacían juntos. Eso le dejaba el camino libre a Sho para tratar de ganar su compañía.

Antes de llegar al set Kyoko podía escuchar las quejas de María, la niña quería estar en el set para verla pero no la dejaban pasar.

-buenos días María, parece que hoy tienes muchas energías no- le comento con una sonrisa a la pequeña, la cual prácticamente se arrogo a sus brazos.

-one-sama, hacía tanto que no te veía y quería ver como trabajabas pero estos gorilas no me dejan pasar

-qué te parece si yo trato de arreglar el problema aquí- Setsuka se dirigió a los guardias y con un poco de encanto los convenció de dejarla pasar con la condición de que ella se haría responsable de cualquier daño que la pequeña realizará. María estaba tan feliz de estar con su hermana, que prácticamente irradiaba alegría.

-bueno días Setsuka-sama, le han enviado esto- dijo uno de los ayudantes con un enorme ramo de rosas rojas decorado maravillosamente, Kyoko reconocía que era hermoso pero eso no lo importo cuando vio la tarjeta:

Para la mujer más bella, espero que estas flores se encuentren a su altura.

Sho Fuwa

-podrías devolverlas por favor- dijo un hombre con una hermosa sonrisa deslumbrante y una mirada calculadora, él era alto, bien parecido de ojos grises y cabello negro con un estilo rockero.- no puedo dejarte ni un momento sola muñeca porque todo mundo trata de robarme a Mi chica- dijo mientras la jalaba de la cintura para tenerla más cerca de él y poder darle un beso.- te extrañe

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Lamento no haber actualizado antes lo se no tengo perdón de dios, pero he estado algo ocupada... bueno espero que les haya gustado el capitulo tratare de ya no demorarme tanto