Hipocresía

Era una calurosa tarde de jueves en el oasis de detención Barrymore. Los monstruos practicaban con sus instrumentos musicales, Elena había formado con ellos una pequeña orquesta y, aunque al principio todos en el oasis querían matarla por "esa maravillosa idea", debían admitir que luego de semanas de práctica, el grupo comenzaba a sonar bastante bien.

Greta terminaba de hornear la cena, mientras conversaba que su esposo intentaba reparar la cañería de la cocina, sin muy buenos resultados.

-¡Ya deja eso, mañana por la mañana llamaré a un plomero!

- ¿Para que Greta si ya casi está terminado? ¿Vez? Sólo falta que lo apriete un poco. – Zob tomo su herramienta y apretó la tubería. - ¡Vez terminado! – Unos segundos después, la tubería comenzó a soltar un chorro de agua.

- ¡Sí Zob terminaste con la tubería! – Dijo el espectro de su suegro mientras se iba flotando detrás de él.

- ¡Bien definitivamente mañana viene el plomero! – Greta cerró el paso del agua y se agacho a darle una toalla a su empapado esposo.

- Bien, pero él sólo va a verificar mi trabajo. – Zob se puso de pie mientras se secaba el cabello.

- ¡Por qué hay tanto ruido! – Zick entro por la puerta de la cocina, notablemente molesto.

- Los monstruos practican la rutina que Elena les enseño, ¿No es genial relación que ha logrado formar con los monstruos? – Dijo Tessa sonriendo.

- ¿Genial? ¡Es horrendo! ¡No se puede tener paz aquí! ¡Sólo vino, hizo el alboroto y se fue!

- ¿Se puede saber qué te tiene de tan pésimo humor?

- ¡No es nada mamá! Sólo estoy cansado.

- ¿Y Elena no vino contigo? Creí que iba a cenar con nosotros.

- No creo que tenga tiempo papá, ha de estar "Muy ocupada con su amigo Jonathan hablando de complejas técnicas de guardianes que yo, un simple domador, no podrá entender!

- ¡Ah ya comienzo a entender el malhumor de mi nieto! ¡El monstruo de los celos se ha hecho presente en nuestro Zick!

- ¿Celoso? ¡Yo no estoy celoso!

- ¿Qué monstruo atacar a Zick? ¡Yo salvar Zick! ¡Monstruo malo deja Zick! – Bombo entró corriendo y comenzó a limpiar al joven domador con el trapeador.

- ¡Ya deja eso Bombo no hay ningún monstruo de nada aquí! ¡Y no estoy celoso! Sólo detesto que… que les mienta, sí que les mienta, ¿por qué promete que vendrá si piensa en no hacerlo! ¡Pero cómo ahora es guardiana, es mucho para nosotros y debemos tomar un ticket de espera o sacar cita para verla, todo su tiempo es para esos guardianes!

- ¡Tranquilízate hijo! Elena sólo esta entusiasmada con su nuevo rol, es algo que ella deseaba mucho. Debes estar seguro de sus sentimientos e incluirte en su trabajo, para que en lugar de excluirte, seas parte de él.

- ¿Tú crees papá?

- ¡Claro! Los celos son malos consejeros no los escuches, eso sin duda lo heredaste de tu madre.

- ¿De mi dices? ¡Yo recuerdo a otro chico que me espiaba en mis citas!

- Eso era por que siempre tuviste un pésimo gusto escogiendo chicos y tu papá me pedía que te vigilara.

- Al menos en eso acertaste, ¡Tengo un pésimo gusto en hombres! – De pronto el timbre de la puerta sonó- Yo voy. – Greta se dirigió a la puerta principal.

- Tu no te preocupes hijo, lo de ese chico Jonathan es temporal, tu sólo debes permanecer tranquilo y al igual que tu padre, mostrar un total dominio y control de esos sentimientos vanos sin sentido. – Zick miraba a su padre con una expresión reflexiva.

- ¡No puedo creer que seas tú! – Greta gritó desde el recibidor, los Zicks corrieron a ver que ocurría.

- ¿Greta estás bien? – Al entrar, Zob vio a su esposa abrazando a un hombre, uno que él conocía, y uno que por cierto… nunca soportó.

- ¡Sí estoy excelente! ¿Zob recuerdas a Alonzo? ¡Vino a visitarme!

- ¡Es un placer volver a verte Zob!

- Digo lo mismo… no te vemos desde que te mudaste de Old Mill Village. – La sonrisa de Zob no podía ser más falsa, algo que provocó una gran risa por parte de Zick.

- ¿Y este gran muchacho risueño de atrás quién es?

- Es mi hijo, se llama Ezekiel.

- ¡Nuestro hijo querida, nuestro! – Zob abrazó a Greta y a Zick.

- ¡Te casaste con Zob!

- Sí, así es. Desde hace casi trece años.

- ¡Pues felicidades Zob, Greta es una mujer muy especial!

- Creme que lo sé bien, gracias.

- ¿Y quién es él mamá?

- Es mi mejor amigo de infancia, Alonzo Milano, ¡El también es guardián! ¡Pero no te quedes en la puerta, pasa y cena con nosotros!

- Será un placer, y hablando sobre que soy guardián, quisiera invitarlos a mi oasis de detención, le encantará. – Greta se fue abraza de su amigo hacia el comedor, mientras todos los monstruos se acercaban a ver al invitado. Zick y su padre veían desde la puerta la situación.

- ¿Así que lo importante es mantener la calma en la situación papá?

- ¡Ahora no hijo! – Zob se fue con fastidio hacia el comedor.

- ¿Qué pasarle a Zob Zick?

- Nada grave Bombo, es sólo que el monstruo de los celos ataca de nuevo.