o.oU... Yo otra vez, gracias por seguir esta historia bizarra. Como sea... aviso, este capiitulo es 100 lemon prácticamente XD... veran cosas raras, es que este capitulo fue hecho con especial atencion en los gustos de Zhena Hik, asi que jodanla a ella si no les gusta nOn... ehhh Boris K. no iba a tener el papel que cubrira aqui XD pero era una fantasia de Zhena, asi que... espero se diviertan como yo (que soy bien pervertida) me diverti escribiendolo, y que no les sea tan pesado de leer como fue para mi X.x
8. Entre los dos
-Vaya… hasta que despierta.
Yuriy frunció el entrecejo, Volcov lucía mucho más alto todavía, porque Yuriy estaba aún acostado, mientras el de por sí alto hombre, estaba en pie, con las manos tras la espalda, sin siquiera bajar la cabeza, solo los ojos dirigía hacia el pelirrojo. Yuriy intentó preguntar qué pasaba, pero apenas si pudo abrir la boca, le dolía la emisión de sonido desde la garganta, así que a media palabra terminó callándose. Al fin despertando por completo, se arrepintió de haber regresado a la realidad, sintió las manos como globos, la cabeza a punto de estallarle, los sonidos más leves alrededor le taladraban, sus ojos parecían que estallarían en cualquier instante de tan hinchados que les sentía, los cerró, el mareo lo invadió, movió negativamente la cabeza, gimiendo levemente, estaba débil… enfermo.
-Nos había asustado joven Ivanov- Yuriy sintió hundirse el cómodo colchón al lado izquierdo, donde se sentó Volcov- estuvo durmiendo por tres días, solo se despertaba muy pocas ocasiones… ¿lo recuerda?
Yuriy abrió los ojos mirando el techo al que, por cierto, pensó que debido a su delirio actual estaba muy bien pintado a diferencia de lo estropeado que normalmente le observaba. El ni siquiera recordaba más allá de la noche en que Volcov le golpeo, movió la cabeza negativamente.
-No es anormal, tranquilícese- Volcov le acarició la mejilla con sus manos callosas y grandes, Yuriy tembló porque el escalofrío del cierto temor que el hombre le provocaba se sumó al de la fiebre- no me temas…- se inclinó hacia el, rozando los delicados labios del joven con los suyos, debido a lo afónico por la enfermedad, Yuriy solo lanzó un pequeño gemido de protesta cuando abrió la boca para supuestamente gritar duro, momento aprovechado por el hombre para meter la lengua. Yuriy subió las manos para intentar alejarlo, pero estaba muy débil. Por sí mismo el hombre se alejo, relamiéndose los labios- No es mi intención asustarlo, joven Ivanov… solo era por simple curiosidad- sonrió, Yuriy no supo como interpretarlo, quiso levantarse, pero el mareo le obligó a recostarse otra vez.
De golpe vinieron los tres días perdidos, era verdad que ese tiempo estuvo dormido, pero cuando despertaba sediento, una áspera mano le tomaba la cabeza, dándole en pequeños sorbos agua, cuando no podía beber del vaso, recordaba que un paño húmedo le mojaba sus labios, cepillaron su cabello, le dieron trozos pequeños de comida en la boca, entre otras muchas atenciones que jamás recibía y rememoró que incluso, una música que le tranquilizaba se escuchaba al fondo. Solo había una persona que tenía un tocadiscos en todo el internado. Parpadeó varias veces cuando escuchó que se cerró la puerta demasiado cerca de sí… ese no era el enorme dormitorio del grupo, sino una habitación modesta, pero para una sola persona. Yuriy tragó saliva con esfuerzo, todos esos días no estuvo ni en el dormitorio, o en la enfermería, sino en la habitación de Volcov.
Se obligó a colocarse de lado, metió la mano en su prenda de ropa interior, palpando sus nalgas…las pequeñas heridas que le hizo con el bastón ya no eran mas que costras, se tranquilizó, si no habían sido abiertas, es que no había hecho ningún esfuerzo… y no lo habían hecho mientras estuvo inconciente. Llevando la mano hasta la línea que separaba ambas, se mordió el labio, intentó serenarse, porque sabía que si su corazón latía más rápido, le elevaría la fiebre que de por sí ya tenía. Tener la mano en ese lugar le hacía tener un nombre en la cabeza, y no deseaba que en estos instantes que su temperatura debía bajar en vez de subir más, la imagen de Kai en su mente lo excitara.
-¿Te diviertes tu solo?...-terminó de entrar, cerrando silencioso la puerta- Podría auxiliarte
Yuriy se exaltó sacando la mano, exactamente la persona que no debería estar ahí, le miraba con una sonrisa burlona en la boca.
-Vete- soltó fríamente, sintiendo sus mejillas muy calientes, Kai rodeó la cama para ver de frente a Yuriy, que le había dado la espalda. Sus labios estaban aún más sonrosados, los pómulos estaban enrojecidos, resaltando del resto de su muy pálida piel, los ojos mas acuosos de lo común, y esa lengua que constantemente remojaba esos secos labios, le daban un tinte tan extravagante, que Kai no pudo menos que sonreír al notar lo sensual que podía ser incluso enfermo.
-Tenemos que agradecerte… el que Volcov te haya cuidado, le hizo sentirse útil
Yuriy elevó una ceja sin entender a que se refería, Kai levantó la cobija recostándose a su lado-Estas muy caliente- Kai sonrió con doble sentido, igual que sus palabras
-Si te descubre…
-No en mucho tiempo, fue a terminar de preparar la función
Yuriy volvió a arrugar el ceño por no comprender, Kai estiró el cuello para besarle entre las cejas, que al instante dejaron de fruncirse. Eso había sido un gesto demasiado tierno para alguien como Kai, Yuriy no supo si sentirse halagado o avergonzado, se acurrucó para recargarle la frente en el pecho, una sonrisa se dibujó en la boca del muchacho con cabello en dos tonos, entrelazó sus dedos en el cabello de Yuriy.
-El cuidarte le puso de buenas… cuando ese tipo se siente muy útil, se pone raramente feliz… Hasta da miedo el desgraciado- Susurraba Kai, sintió como entre sus brazos Yuriy se agitaba por la risa- te invitare al cine gracias a él.
Yuriy elevó la vista, parpadeando un par de veces muy rápido, confundido, entreabrió los labios sin saber que decir, Kai se mordió el labio, para evitar lanzársele encima ante esa especie de actitud desenfadada y sumisa que adquirió Yuriy estando enfermo. Sano, nunca se acercaría para que lo abrazara de aquella manera buscando protección… o lo vería con ese gesto inocente de mirada tan pura, con el seño sin estar eternamente fruncido. Parecía que se le había olvidado el enojo de unos días antes.
-Voy a hacértelo, aquí y ahora- le susurró Kai al oído, conociendo a Yuriy, sabía que le pegaría, por eso no se quejó del puñetazo en las costillas
-¿Aquí?- Pareció dudar Yuriy, para sorpresa de Kai, que simplemente se esperaba una negación rotunda- Pero es la cama de Volcov- dijo con la voz ronca el pelirrojo, escucharle así encendió la última mecha de razón que le quedaba al de irises rojizos, que al instante se puso sobre Yuriy, para humedecerle la boca entre la suya, comenzando a sorber su saliva, se separó para verlo a los ojos, después de todo, no quería hacerle mal, y él estaba enfermo.
-En la escuela Volcov es como el equivalente a nuestros padres- dijo con duda en la voz, para ver si Yuriy era tan rebelde como imaginaba.
Esas palabras era lo que necesitaba escuchar. Cuando estaba en casa se preguntaba que se sentía hacer algo "sucio" en la cama de las personas que representaban la autoridad de su vida, y si algo podía más en Yuriy darle fuerza de donde no la tenía, era la rebeldía generada del rencor.
Kai abrió mucho los ojos cuando el supuestamente débil Yuriy, le estrelló las manos en la luna de la cama de madera, y sentía el ya despierto miembro del pelirrojo restregándose sobre el suyo… ahí fue cuando se dio cuenta que Yuriy se había volteado y cambiaron posiciones, ladeó la cabeza para liberar sus labios.
-Yo arriba – ordenó Yuriy. Kai sonrió de medio lado, ya vería como convencerlo de lo contrario.
-Esta… vez… no… habrá… huevos- dijo Kai con una sonrisa de medio lado, y besando entre cada palabra los labios de su amante, Yuriy acarició con la punta de la nariz la de Kai, llevándola a lo largo de la barbilla hasta la mejilla, dándole tiernos besos en ella y los ojos.
Sus manos bajaron a lo largo de los brazos de Kai, que permanecía inmóvil para disfrutar, le sacó la camiseta del pantalón, pero no tocó la piel, siguió hasta la cadera, las caricias tiernas se transformaron en un masaje lujurioso en los muslos, deslizó la mano hasta la entrepierna de Kai, que no tardó en darle el espacio al abrirlas.
-Pero si hay casi media docena- Soltó una risilla, tan ronca como su voz
-Bravo pequeño… ya sabes que dos mas dos… son cuatro- Continuó Kai la broma, contando los de ambos, ahora también el friccionaba a Yuriy, mientras le hablaba con la voz que se entrecortaba ante el masaje en sus testículos, le enrolló una pierna en la cadera para apresarlo, impulsándose cambió de nuevo de posición, Yuriy apoyó la espalda en la cama, para elevar la cadera y frotarse contra Kai.
El beso apasionado, la lengua que se metía requiriéndole atención, restregándose en los dientes, en la otra lengua, que combatía y ganaba poco terreno a comparación de la de ese muchacho que tanto le gustaba, Kai lo asfixiaba… y le encantaba. Para no separarse para tomar aire, intentaba tomarlo por la nariz, pero la enfermedad se la había tapado, comenzaba a sentir dolor en la zona nasal, tomó el cabello de dos tonos para alejarlo, tomando aire a bocanadas, Kai se haló hacia enfrente, para besarle el cuello, mientras con sus manos de un jalón, le abrió los botones del pijama.
Con besos húmedos bajó hasta el pecho, Yuriy apretó el agarré del cabello. Kai se quejó, pero sus labios fueron atrapados otra vez, Yuriy se volteó para quedar arriba otra vez, desabrochó solo los tres primeros botones, se sentó a horcajadas en Kai, que para no separar el beso se sentó también, aprovechando para agarrarle las nalgas. Yuriy tomó la base de la camiseta, sacándola sin terminar de desabrochar, Kai levantó las manos, cerrando los ojos, Yuriy le recorrió el torso con una sola caricia de manos extendidas, quitándole el cinturón con las manos torpes, Kai lanzó una risilla mirándolo tan ansioso, recargó una mano en la almohada, dejándolo hacer, la otra la subió hasta la mejilla, acariciándosela con el pulgar. Yuriy recargó la mano, Kai tenía esa facultad para enternecerlo a la vez que lo excitaba. Más tranquilo, sus dedos respondieron para desabotonarle y bajar el cierre de forma correcta.
-Ya me había asustado… por un momento pensé que tendría un accidente cuando me bajaras el cierre- dijo Kai en confidencia al oído, Yuriy palmeó la espalda que abrazaba, Kai le besó el cuello, acariciándole los costados, a la vez que jalaba la camisa para derraparla-Quítatelo- le ordenó con la voz tranquila, Yuriy frunció el seño.
-Hazlo tú si quieres- renegó, Kai sonrió ligeramente, hasta para eso tenía que ser rebelde
-Luego te quejas
Yuriy desvió la vista, no sabía como comportarse con él. Kai le tomó las caderas, para hacer que solo quedara de rodillas, sin sentarse, el pecho le quedó a la altura de su cara, el pelirrojo le recargó las manos en los hombros acariciándolos, Kai sacó la lengua, dejando una línea de saliva desde el centro hasta la tetilla izquierda, que lamió y succiono con paciencia, mientras bajaba el pantalón hasta las rodillas, Yuriy cerró los ojos, cooperando levantando las rodillas de forma consecutiva para no dejar la posición, que le ayudaba a acariciarle el pecho y la espalda de Kai, le tomó el sedoso cabello, para entrelazar sus dedos, mirando casi con adoración el tono más oscuro de la nuca, que apretó contra su cuerpo para que los labios se impregnaran en su pecho, Kai le mordió ligeramente, dejando derrapar la tetilla, Yuriy lanzó un gemido sonoro.
Cuando Kai elevó la vista, vio a Yuriy con los ojos cerrados, la respiración agitada, un grueso mechón rojo se movía al ritmo de la respiración golpeándole la cara, los labios entreabiertos.
-Házmelo…
Kai sintió temblar su propio labio inferior por la petición de su pareja, sonrió triunfante después. Llevó un par de dedos a esa boca entreabierta, Yuriy la abrió mas, para meter los dedos cuanto pudiera, esta vez el que gimió al verlo fue Kai, los sacaba y metía constantemente, el de ojos rojizos sintió un claro hormigueo en el pene, haciéndose notorio en el bulto que se formó bajo la ropa interior, del pantalón abierto. Llevó los dedos ensalivados a las nalgas de Yuriy, abrió más las piernas, sin dejar de estar hincado en la cama y recargado en Kai.
-Es… despacio- se mordió el labio para no quejarse, cuando Kai metió el segundo dedo, realmente interesado en verle los gestos, los irises rojizos se quedaron fijos en aquel rostro, con los labios apretados. La otra mano, para consuelo, le tomó el miembro, masajeándolo en movimientos ascendentes y descendentes, Yuriy se inclinó para bajar la mano hasta el miembro de Kai, bajando la ropa interior, tomándolo del extremo, con el pulgar le acaricio la cabeza del pene, Kai gimoteó una vez atrapando los labios de Yuriy, que lanzaba varios consecutivos.
El pelirrojo respiró profundamente por la boca, empujó hacia atrás a Kai, que incluso parpadeó varias veces por el golpe en la cabeza contra la cama, y seguramente hubiera reclamado si no fuera porque Yuriy le tomó demasiado fuerte el miembro
-Esto encaja aquí- dijo Yuriy, se mordió el labio inferior para no gritar, Kai no tuvo la buena suerte de prepararse para lo que seguía, lanzando un grito de dolor al sentir la piel de su miembro jalarse al haber entrado de una sola vez en él. Yuriy respiró muy agitado, cuando Kai se recuperó se sentó para golpearle el hombro con el puño, Yuriy le regresó el golpe en el pecho, ambos controlaron su respiración, se sonrieron, Kai negó con la cabeza, tomándole los hombros, le acercó para abrazarse, Yuriy le recargó la cabeza en el hombro, esperando a que pasara un poco el dolor, comenzó a moverse tranquilamente.
Kai separó el abrazo, para tomarle la cadera, para imponer el ritmo de la acción, Yuriy cerró los ojos, sintiendo la palpitación de su corazón, al elevarse su presión, en los oídos, casi y hasta podía escucharlo. Kai aceleró las embestidas, apretando las mandíbulas para que sus gemidos no fueran tan sonoros como los de Yuriy, quien abrazó nuevamente la espalda de Kai, haciendo que su propio miembro quedara entre ambos cuerpos, y se friccionara con cada vaivén.
-Estoy…oh… mojado por tu culpa- Kai sonrió de medio lado, después del sonoro grito placentero de Yuriy, unió sus frentes, sin salir de Kai, bajó las yemas de los dedos a lo largo del pecho, hasta el abdomen que mojó con sudor y semen, palpando la pegajoso mezcla
-¿Qué haces?- Preguntó Kai, detuvo la mano en el aire cuando Yuriy iba a embarrarle la cara
-Oh vamos… no seas niña- la voz de Yuriy, al parecer, con el grito había dejado de ser rasposa, dándose cuenta se tocó la garganta, Kai se la besó, dándole un ligero mordisco
-¿Es que tu no piensas salir nunca de ahí?- Regañó graciosamente Kai a su pene, Yuriy se carcajeo, negando con la cabeza
-No, ya es mío- Kai elevó la ceja ante las palabras que Yuriy dijo tan serio, pero el pelirrojo no pudo contener mucho la risa, además comenzaba a ser molesto, hizo un gracioso gesto de dolor cuando lo sacó, se recostaron de lado para mirarse.
-Oye… ¿de verdad sabe a mantequilla echada a perder?
Esta vez fue Kai el que se carcajeo
-Después te dejaré que la pruebes directamente de "tu" nueva adquisición
Yuriy frunció la nariz, dándole un mordisco en el hombro
-Hey… calma lobezno- le alejó la cabeza jalándole el cabello, Yuriy odiaba los sobrenombres, pero viniendo de Kai, luego de meditarlo decidió perdonárselo.
-¿Entonces me invitaras al cine?- Recordó Yuriy, Kai asintió con la cabeza
-Ya hasta se me había olvidado, me gustó más esta función… ¿repetimos la escena?
-No… ¡estate quieto!-Yuriy estaba realmente divertido, y debía de aceptarlo, excitado, pero el imaginar que Volcov los hallara le aterraba
-Hey…- le detuvo las manos para llamar su atención- ¿Ya viste como si quedaste arriba?- se burló Kai, recordándole la posición, Yuriy estuvo a horcajadas sobre Kai.
-¡Pero yo quería de la otra manera!- se emberrinchó, también divertido, Yuriy.
La manija de la puerta giró, Yuriy se preguntó si el corazón podía pararse de repente, Kai se dejó derrapar por el colchón hasta el suelo, acostándose bajo la cama, jalando la ropa de ambos, Yuriy sutilmente dejó que las cobijas se arrastraran del lado hacia donde desde la puerta pudiese verse Kai.
-Oh… tú, por un momento pensé que alguien interesante entraría
-¿Cómo tu mamá?
Yuriy iba a levantarse a romperle la boca a Boris, pero recordó que estaba desnudo.
-¿Sabes? Según Volcov estabas agonizando, yo te veo muy saludable… hasta sudadito y…- se acercó en tres pasos muy largos, quitándole las cobijas, Yuriy se sentó, cubriéndose el sexo con una almohada, Boris se carcajeó- ¿Qué estabas haciendo, Ivanov?
-Que demonios te importa… ¿Qué quieres?- se regañó mentalmente, en vez de preguntar debió exigir que saliera.
-Me dijeron el estúpido de Yuriy se esta muriendo´ y vine a ver si era cierto- dijo despreocupadamente con una sonrisa burlona- además te traje comida- le arrojó a la cama la manzana que Yuriy y Kai habían mordido, en la cama de Boris, tres noches atrás, estaba ennegrecida debido a la oxidación- Ahora comprendo porqué Volcov estaba tan contento contigo- comprimió las mandíbulas, hablando con los dientes apretados- de verdad no sabía que SI fueras una putita barata que se vende a cambio de concesiones
Yuriy le lanzó un puñetazo, Boris no lo vio ni siquiera venir, pero alcanzó a poner un pie detrás para no caer al suelo, ni siquiera había sido dado con la fuerza que comúnmente poseía Yuriy; con el impulso que tenía desde atrás, le regresó el puñetazo, Yuriy calló en la cama, al borde de la inconciencia, la sangre se le subió a la cabeza, el exceso de ejercicio físico al tener relaciones con Kai le había elevado la temperatura, ese puñetazo no le hubiera hecho efecto en otras circunstancias, pero por el momento, vio primero todo blanco, después borroso, no podía siquiera levantarse.
-Bueno… seamos sinceros- Boris tuvo que tragar saliva y respirar profundo para no venirse en el mismo instante en que Yuriy se llevó la mano a la cara, estirando su delgado y perfecto cuerpo en toda la cama- ya que tu pagas las concesiones- se desabrochó el cinturón y sacó su camiseta- los muchachos te hubieran hecho puré si no hubiera detenido a Sergei de noquearte- se subió en la cama, poniendo las manos a los lados de Yuriy.
Se sentía como fuera de la realidad, parpadeó varias veces, una mancha extensa que poco a poco su mente tradujo que era un rostro borroso, se puso frente a él, uniendo sus bocas. El sabor, la forma irritante en que peleaban el dominio del beso, la lengua que en vez de pedir cooperación, exigía atención.
-No…- Yuriy separó a Boris interponiendo firmemente sus brazos, pero estaba en clara desventaja
-Suplícame que te deje… y tal vez te atraviese el culo menos fuerte- Sonrió con malicia, intentando besarlo nuevamente, manoseando cuanto estaba a su alcance, Yuriy se removió, hasta que logró salir de debajo de ese cuerpo mucho mas grande y musculoso que el suyo, se puso de lado para alejarse
-"Demonios…que error"- pensó horrorizado, cuando Boris le aferró la cintura acercándole la cadera a la fuerza, Yuriy se agarró del borde de la cama para seguir jalándose lejos, asomó la cabeza por fin fuera de la cama, Kai, tranquilamente, estaba acostado viendo hacia el techo con las manos como almohada, cuando entro a su campo visual la cabeza de Yuriy, le sonrió tranquilo, el pelirrojo frunció el entrecejo cuando Kai iba a levantarse.
-No necesito tu ayuda- rezongó, Kai se recostó de nuevo.
Fue demasiado rápido todo. Boris volteó la cabeza hacia atrás para ver si la puerta no se había abierto y por eso Yuriy lo había dicho, el estaba muy ocupado luchando con el forcejeo de Yuriy para poner atención a otra cosa, Kai elevó los hombros para restarle importancia, no pensaba levantarse de todas formas, solo se acomodó, sabía que Yuriy era muy orgulloso como hombre para que llegara su "príncipe azul" a salvarlo, se limitó a pasarle simplemente la camisa del pijama de Yuriy, se lo arrebató de la mano.
Cuando Boris volteó, se encontró con el codo de Yuriy en su nariz, el golpe hizo que cerrara los ojos y cayera boca arriba en la cama, se llevo las manos a la nariz por inercia, Yuriy se giró rápidamente, atrapándole la cabeza con la camisa se la enrolló, Boris intentó tomarle las manos para evitarlo, pero el dolor y la falta de visión se lo impidieron, Yuriy se sentó sobre él, asestando puñetazos, Boris se cubrió la cabeza cruzando los brazos sobre ella, aprovechando que no tenía más defensa, Yuriy comenzó a golpearlo duramente en el abdomen, costillas y boca del estómago.
Kai se sentó, su cabeza se asomaba a la cama, mirando con indiferencia la escena, bostezó, cuando Boris alcanzó a darle un puñetazo a Yuriy y se incorporó, si el pelirrojo no se había caído de la cama fue porque se aferró al cuerpo de Boris, Yuriy le dio un cabezazo, luego un duro puñetazo entre las piernas, haciendo que volviera a caer acostado con las manos en la cara tapada, y el sexo, Kai hizo un falso gesto de dolor en la cara; el pelirrojo de un jalón acabó de quitarle el cinturón a Boris, Kai frunció el seño esquivando el cinturonzazo que estuvo a punto de recibir, Yuriy le amarró las manos al de cabello grisáceo, llevándolas a la cabecera de madera, que estaba hecha de maderas redondas verticales, en donde pasó el cinturón para mantenerlo preso. Aunque Boris forcejeó no logró evitarlo, Yuriy se carcajeó de su triunfo, al ponerse en pie y ver lo que había logrado
-Voy a matarte Ivanov… te haré pedazos-bramaba Boris intentando zafarse.
-Que triste debe ser que seas fuerte- se limpió la sangre de la boca- pero que yo sea más listo y ágil- sintió que el mareo no tardaría en dejarlo en el piso, más aún cuando la pierna de Boris le golpeó un costado, Kai se hizo a un lado para no ser aplastado por Yuriy, que se estrelló con la pared, el irises rojizos se puso en pie.
-Me la pagarás imbécil… - Yuriy se levantó, Boris pataleaba al aire al no saber desde donde le llegaría, estaba demasiado irritado de haber caído de esa forma, como para tener la cabeza fría y esperar a dar una buena patada. Yuriy tomó los pantalones de Kai y el suyo, Kai elevó la ceja en protesta, sin pudor por su desnudez estaba erguido y con los brazos cruzados, seguía viendo la escena. Yuriy esperó a que una de las piernas bajara, la atrapó, se dio vuelta pasándola bajo su brazo, el otro pie le pegaba en la espalda, pero soportó, amarrándole el pie con una de las piernas del pantalón, se levantó, para jalarlo y amarrar el otro extremo en la pata de la cama.
-¿Qué estas haciendo?... Suéltame idiota- la otra pierna sufrió el mismo proceso, pero felizmente para Yuriy no había otra pierna que pateara su espalda ya adolorida. Puso las manos en la cadera, viendo al otro amarrado de forma triunfal, respiraba muy agitado, la cabeza le dolía mucho, pero Yuriy estaba dispuesto a no demostrar debilidad ni porque estuviera enfermo. Kai, desde el otro lado de la cama, no pudo evitar carcajearse. El bravucón golpeador al que todos temían, se revolcaba con coraje en la cama, y Yuriy, sin pudor alguno, en plena desnudez había actuado y ganado. Yuriy se sorprendió de que Boris no hubiera ladrado algún improperio ante la risa de Kai… quien por cierto, lo miraba de forma enigmática, rodeó la cama para colocarse tras Yuriy, abrazando su cintura para ambos ver a Boris.
-¿No dijiste que querías estar arriba?- le susurró al oído, Yuriy dio un pequeño salto en su lugar por la sorpresa, quitando lentamente las manos de la cadera para tocar las de Kai que le enrollaban la cintura, giró la cabeza mirándolo con los ojos muy abiertos, Kai sonreía de esa forma seductora en que lo derretía- Será mejor que lo hagas ahora… porque no te dejaré hacerlo otra vez- siguió diciéndole muy, muy bajito.
-¿Estas seguro?-dijo fuerte Yuriy
-¿Con quien hablas Ivanov?… no me importa que sea la ramera de tu madre o tu amigo imaginario con la suya… suéltame estúpido
Tanto Yuriy como Kai entrecerraron los ojos
-No será tan bueno como debería… lo haré sufrir… y mucho- Kai asintió ante las palabras de Yuriy. Boris se tensó, redoblando su esfuerzo por zafar al menos sus manos. Se acercó a la cama desde abajo, poniéndose a cuatro pies, verlo gatear sobre aquel supuesto hombre fuerte, encendió a Kai, sonrió de medio lado, fue por su camisa, a la que le mordió la costura de la manga, jalándola para romperla.
-¿Qué?... Basta de bromas Ivanov… suéltame- su voz sonaba, a pesar de los gritos, baja por la camisa que le cubría todavía la cabeza.
-Suplícame que te deje… y tal vez te atraviese el culo menos fuerte- le dijo Yuriy, imitando incluso el tono de voz de Boris, regresando su burla- que triste, el cazador cazado.
Kai miró que realmente el esfuerzo de Boris no había sido inútil, le apretó más el cinturón que se estaba soltando, Boris se tensó, quedándose muy quieto, Yuriy se supone, estaba en ese instante levantándole la camisa para besarle el abdomen.
-¿Quién está ahí?- Preguntó con voz segura, pero en el interior tenia miedo… la verdad era que, más que asustado, estaba como nunca excitado- "Soy un enfermo"-pensó estremecido.
-Mi amigo imaginario- sonrió Yuriy con burla, ascendiendo con las manos por el torso, liberándole el pecho, cuyos pezones comenzó a lamer, Boris apretó la boca.
Kai sonrió de medio lado, se puso su camiseta, cerrándole los botones, era lo suficiente larga para cubrir hasta los muslos; sin dejar de succionar la tetilla, Yuriy lo miraba, se le antojó erótica la escena de Kai sin nada más que la camisa, que además, estaba rota de una manga, era el justo tinte sensual y rebelde que hacía la eterna personalidad de Kai. El de irises rojizos se puso la manga que rompió entre los dientes, arrodillándose cerca de Boris, le desenredó la cabeza, tapándole al instante los ojos con la manga. Boris gimió cuando Kai le atrapó los labios en un beso demandante a la vez que Yuriy le mordía la tetilla.
Yuriy se recargó en la cama, mientras su boca subía por el cuello, algo rodó hasta chocar con su mano, era la manzana. Bastó el instante en que Yuriy se distrajo, y Kai miró a ver porqué había parado, para que Boris recuperase un poquito de cordura.
-Esto no esta bien, suéltame- En medio de las piernas de Boris que no lograban cerrarse, Yuriy suspiró fastidiado, Kai le tapó la boca rudamente, estaba gritando cada vez mas fuerte.
-Quítala- pidió Yuriy a Kai, sonriendo malicioso, sus pupilas se empequeñecieron, su semblante se hizo casi demoníaco, Boris abrió la boca para gritar más fuerte, Yuriy le metió la manzana en la boca, carcajeándose después… Boris, de pronto se imaginó a Yuriy vendiendo sus órganos en el mercado negro, y por primera vez en muchos años, sintió el deseo, si no de llorar, si de gritar por auxilio.
-"Debo estar enfermo… ya estoy alucinando"- dijo al no escuchar mas que la respiración agitada de Yuriy en la habitación luego de un largo silencio. Kai había ido hasta su novio, tomándole la nuca lo besó fervorosamente, por esa razón Boris había permanecido unos minutos, tranquilo. Yuriy se inclinó sobre Boris, dejando caer el peso de su cuerpo en él, los músculos de la espalda del más alto se destensaron, cuando Yuriy los acaricio suavemente.
-"Maldición es en serio va violarme…pero Yuriy esta haciendo un trabajo excelente con mi cuello y… ¡no! Esta por lastimarte idiota reacciona… ¡ah! Que bien succiona mis tetillas…- Yuriy bajó el pantalón, sin despegar ni un solo segundo su boca del cuerpo que, sorprendentemente, le estaba gustando saborear-"esta lamiendo mis muslos que rico y… carajo qué estoy diciendo"… ¡uhmmm!- Boris nuevamente comenzó a removerse, pero cuando peligrosamente un par de dedos se acercaron en medio de sus nalgas, se quedó quieto como nunca en su vida. Negó con la cabeza innumerables veces, Yuriy pasó la lengua por su labio superior, demasiado excitado por lo apretadas que había puesto la musculatura de las nalgas para intentar evitarlo.
-Dolerá más… en serio, si aprietas- aconsejó burlón Yuriy, Kai puso el dorso de su mano en la boca para reírse mudo, Yuriy se dedicó a lamer las tetillas de Boris, introduciendo el primer dedo, haciendo movimientos circulares, sintió la respiración rápida de Boris, besó su pecho para tranquilizarlo, hubiera usado la otra mano de no ser porque la tenía como soporte para poder estar a gatas, y permitir que Kai se diera gusto humedeciéndole con la lengua el trasero, y acariciándole las largas piernas.
- "Ah pero que bien se siente maldita sea…no puede ser que me este gustando… maldito Yuriy, que bien lo hace…lo voy a matar…ah metió otro… torturarlo muy lento… que rico se siente, maldición… lo haré pedazos por esto…"
-Tienes cara de putita-dijo Yuriy entre risas, sentándose en sus propios talones acercó más su cadera a la de Boris, el pelirrojo combatió la última resistencia del de ojos verdes mientras se removía para impedir que lo penetraran.
Fue ya inevitable, el cinturón del que se había querido liberar, fue aferrado por sus manos hasta hacerse daño, abrió un poco las piernas, estaba triste, humillado, sentía que se partiría en dos en cualquier instante, Yuriy gimió sonoramente al estar totalmente dentro, Kai gimió a su oído, le era profundamente placentero ver a su pareja disfrutando, él estando tras Yuriy, lo inclinó penetrándolo lentamente. Su movimiento provocaba que se moviera ligeramente dentro de Boris a su vez, lo que no le permitió al de abajo acostumbrándose a algo nuevo.
Era doloroso, pero el saber que era Yuriy quien lo estaba haciendo, le llenaba de un inexplicable placer, la mezcla de sentimientos de odio y amor que sentía por él lo confundía, lo envidiaba, lo admiraba, deseaba que desapareciera porque lo anhelaba cada instante… ahora lo tenía, y no sabía si era realmente lo que deseaba, una marejada de calor le subió desde el sexo hasta el estómago, recorriéndole el pecho, cuando Yuriy aceleró las embestidas.
Kai se había salido totalmente varias veces, permanecer en esa posición sin aplastar a ninguno, e imponer un ritmo en que ninguno de los dos se saliera del que penetraba fue algo complicado, pero delicioso. Yuriy descubrió que Kai podía sacarlo y no en su totalidad cuando él penetraba a Boris profundo, así cuando Kai entrara, él saldría de Boris. Impuso el ritmo, que orquestó la tonada de voces y gemidos que inundó la habitación.
Boris no soportaba tanto coraje, la frustración mezclada con ese placer tan terrible que lo ahogaba, con bravura y por el dolor físico mordió la manzana partiéndola en tres partes, dos de las cuales se deslizaron por sus mejillas, humedeciéndolas de jugo, al caer hasta la almohada. Yuriy puso las manos a los lados de la cara de Boris para recargarse, dio una larga lamida para sorber ese resto de jugo,
-Ah… que rico se siente- Yuriy se mordió el labio, quizás quien más lo estaba disfrutando era él, Kai le mordió el hombro- Boris… quien iba a imaginar que estabas tan estrechAY MI OJO
Kai paró un instante, al igual que Yuriy, ninguno sin salir, para asomar la cabeza sobre el hombro del pelirrojo, quien se cubría la parte que gritó fue afectada, con el ojo que le quedaba abierto, miro sobre el pecho de Boris el proyectil que le había dado con certeza: un pedazo de manzana.
-Voy a matarte aborto de lobo. Te odio infeliz bastardo- Boris tenía ahora la boca abierta, y la uso como solo el sabía para insultar sin dejar espacio entre las palabras.
-No sabía que gemir tanto le molestaba al señor- replico burlón Yuriy, Kai sonrió besándole la espalda, continuó moviéndose. Yuriy, con el ojo aun cerrado, agacho el torso para recostarse sobre Boris, quien ladeo la cabeza para evitar el beso, Yuriy beso la mejilla, sacando la punta de la lengua, posándola gradualmente cada vez mas de su perímetro. Boris se removió, y se maldijo porque le había dolido mucho, Yuriy se recargó en los codos, elevando más la cadera, así arremetía más duro contra Boris y le daba mayor acceso a Kai, también comenzó a moverse.
-Deberías calmarte-lanzó un hondo gemido, mientras veía a Boris con un solo ojo abierto, al parecer un pedacito diminuto de jugo o manzana le lastimaba- ya no hay marcha atrás y… ¡ay, la mierda contigo!
Le escupió el otro ojo, le ardía demasiado para ser simple saliva, enfadado tomo los cabellos lavandas, mechoncitos salían por entre sus dedos del poderoso agarre, y a tientas con la boca, termino buscando sus labios, mientras comenzó a mover las caderas, al pasar la lengua por dentro de la mejilla de Boris se dio cuenta por que le ardió, el sabor metálico le dijo que era sangre, seguramente de tanto esfuerzo se había mordido, Yuriy sorbió la saliva de Boris, Kai aceleró las estocadas, Yuriy se separó para soltar un largo gemido, moviéndose más rápido, Boris apretó los dientes, con los ojos vendados, se sorprendió de ver una especie de lucecita blanca que se encendía cada que Yuriy golpeaba en cierta zona que parecía prometer ser muy sensible.
Yuriy fue el primero en mojar el interior de Boris, segundos después, Kai y Boris casi a la vez, se vinieron en el pelirrojo por ambos lados. Yuriy se dejó caer sobre Boris, Kai se giró para quedar boca arriba sobre el pedazo de cama que quedaba.
-Yo… voy a…- Boris cerró la boca para tragar saliva, la boca se le había secado.
-¿Matarme?- preguntó Yuriy con dificultad, su abdomen y trasero palpitaban aún provocándole cierto grado de placer.
-Arriba…la otra- dijo Boris bajito, pensando en una próxima vez, Yuriy elevó la ceja sonriendo de medio lado, comprendiendo; Kai…
-¿Estas bien?- la voz de Yuriy se había enronquecido de nuevo, finalmente recordó su dolor de garganta, y encontró que sus músculos estaban tan débiles como antes de que entrara Kai a la habitación.
-Creo que sí- respondió Boris, pero la pregunta de Yuriy no había sido para él. Los ojos de Kai estaban cerrados, su semblante en exceso frío, se levantó, la camisa que traía puesta, al instante, le cubrió el cuerpo hasta los muslos, Yuriy se incorporó, viendo como Kai salía de la habitación sin responder, se sentó al borde de la cama, con las manos apretando sus rodillas sin atreverse a seguirlo.
-"¿Se habrá enojado?... ¿Y si fue una prueba para ver de que yo era capaz y ahora me bota?"- pensó mordiéndose el labio.
-Ivanov… escucho tu respiración, sé que sigues ahí, así que desátame¿quieres?
El golpe de la culpa le calló como un balde de agua helada, viendo a Boris atado, con los pantalones abajo y la camisa abierta. En contra de su voluntad lo había hecho, y solo para darse el placer de penetrar a alguien, tragó saliva, desató las piernas de Boris, que al parecer, no tenía ya deseos de golpearle, porque no le pateo, se puso el pantalón del pijama, miró con remordimiento como Boris cerraba las piernas con un gesto de dolor, se acercó a su cuerpo, subiéndole el pantalón. El de ojos verdes coopero subiendo la cadera, Yuriy lo cerró, dejando una de sus manos en la cadera para acariciarla dulcemente.
-¿Eres tú Yuriy?- preguntó Boris, temiendo que efectivamente hubiera alguien más en la habitación, ese toque no se había parecido nada a los anteriores- responde maldita sea, o te haré peda…
Sus ojos fueron descubiertos, y toda la ira reprimida se fue al demonio cuando frente a sí, los ojos vidriosos de Yuriy le miraban con el desasosiego de haberle hecho daño. Boris sabía como reaccionar siendo fuerte contra la adversidad, ser agresivo si la circunstancia lo necesitaba, duro para no llorar… pero no sabía como enfrentarse a esos ojos azules que pedían perdón, ni tampoco a sus sentimientos que le acongojaban cuando sabía que Yuriy sufría.
-Ya pues… no pasó nada aquí, nadie se acuerda- Boris desvió la vista, apretando las quijadas, por supuesto que se acordaría toda la vida- si no hubieras sido tú, lo hubiera hecho yo…- sonrió sádico- y no hubiera sido tan suave- utilizó sin remedio la única forma que sabía salir de los problemas: la burla, el cinismo, y la apariencia de fortaleza.
Pero Yuriy lo había aprendido a conocer, y supo que encerró cada palabra. Tragó saliva.
-Te enamoraste de mi- Le dijo con el rostro serio mientras lo desataba, el corazón de Boris se le comprimió en el pecho, dejó de respirar un instante, se sentó al borde de la cama, lo que le recordó su dolor en la parte baja, le dio la espalda a Yuriy, para que no viera el notable sonrojo.
-No sueñes pelirroja…- se puso en pie abrochándose la camisa- había venido a decirte que Volcov contrató a los del cine, nos darán…-miró su reloj, seis con diez- en media hora, en el patio B, una función al aire libre, cenaremos emparedados y leche ahí… te apartamos lugar en primera fila con los demás Demoledores.
El silencio que se depositó en la habitación no fue roto, Boris metió nerviosamente las manos en sus bolsillos, Yuriy se abrazó a sí mismo cuando escuchó que se cerró la puerta tras Boris, y él… Quedó solo otra vez.
Se llevó la mano a la cabeza, le invadió un sentimiento de derrota. Elevó la vista al techo… ¿Cómo es que algo que le resultaba placentero acababa por hacerlo sufrir? Suspirando, cerró los ojos para soportar el mareo. Con dificultad se puso en pie, buscando sábanas limpias tendió de forma impecable la cama, abrió las ventanas, y la puerta, llevándose las sábanas y cobijas que fueron único testigo de lo que pasó, las lavaría por la mañana, tenía que asearse, en breve sería hora de la función, y después la vena.
Se sentía más enfermo. Y no era algo que un médico pudiese tratar.
Continúa...
