Como sea. 5:18. La velada traía sus consecuencias y Kurt se apoyó en sus puños y se quedó dormido. Una siesta sin sueño, solo la ansiedad de que Sebastian lo encontrara así. Y así fue. 5:24 pm, Kurt primero se asustó, pero su voz, su voz diciendo su nombre...
En mi Soledad
Capítulo VIII
Otra vez, en la mesa de un café.
-Kurt...- Sebastian se rio un poco cuando Kurt dio un saltito cuando salió de su sueño, arrugo un poco la nariz y con la mano que Sebastian no estaba sujetando, se talló un poco los ojos. Quizá Sebastian nunca había visto algo tan tierno. Kurt parecía un bebé despertando de su siesta vespertina.
-Sebastian...- respondió Kurt tratando de que Sebastian no notara lo dormido que estaba. Pensó que Sebastian se ofendería al pensar que no tenía lo suficiente de su atención como para quedarse despierto.
-¿Puedo pagar yo ésta vez?- Preguntó el chico alto, mientras soltaba la mano de Kurt y se sentaba en la silla de enfrente. Kurt casi pierde el equilibrio, se había sostenido mucho de la mano de Sebastian. Creyó disimularlo, pero vio que el otro chico trataba de suprimir una risita. Kurt se ruborizó un poco, como sea, café gratis, ¿por qué no?
-Está bien, supongo que debes empezar a pagarme todo lo que me debes- respondió, con ánimos de molestarlo.
-Como sea, de todos modos, la galleta que me prometiste la última vez puedo cobrármela después.
-Sebastian, eres tan insoportable- dijo rodando los ojos.
-Antes si, pero ya no- dijo antes de comenzar a caminar hacia la barra. No recordaba exactamente que café tomaba Kurt, así que solo quiso adivinar. Era una tarde calurosa de primavera, algo frío no estaría mal. "Dos mochas fríos, por favor" dijo a la cajera, pagando su orden, preguntándose si Kurt quería algo más, pero estaban suficientemente cerca de la barra, no sería molestia (mucho menos si lo hace por Kurt) levantarse varias veces para ordenar.
Sebastian se acercaba a la mesa con dos vasos de café frío. ¿Kurt no tenía calor? Ese enorme abrigo amarillo debía parecer un horno. Cuando llegó, a la mesa, preguntó eso al chico de la mesa:
-Kurt, se que eres fanático de los abrigos y suéteres entallados, pero en serio, ¿no tienes calor?
-¿Qué?...- Kurt lucía desconcertado- Ah...- y dicho esto emepzó a desabrocharse el abrigo dejando ver una camiseta blanca de manga corta.
-¿Mejor?- dijo Sebastian, tratando de animarlo
-Si, supongo
-¿Por qué traías esa cosa puesta?- dijo, señalando el abrigo y haciendo un gesto de molestia
-No sé, tenía mucho frío, me bañé en agua helada...
-¿Que tu que? ¿Por qué?- dijo la suricata sacadísma de onda
-No lo se, podrá parecer tonto, si, pero siento como mis frustraciones parecen irse más rápido entre más baje la temperatura. No se, creo que me cuesta menos trabajo llorar...
-Kurt...- respondió el chico menos casi en un suspiro, apenas audible.
De nuevo, hubo un largo momento de silencio, pero no era un silencio incómodo, tenso y pesado como el de la última vez. Este era un silencio diferente, un silencio placentero, que guarda tantas cosas por contar y que decir, y ambos querían decir y escuchar todo.
Finalmente, Kurt rompió el silencio:
-Fue una interesante plática nocturna- dijo un poco tímido, con el café aún entre las manos
-Lo se. Hace mucho que no platicaba con alguien en la noche. Usualmente eran personas que querían pasar un buen rato y terminaba metido en líos. Pero decidí cambiar, Kurt, y la idea de tener una plática nocturna para conciliar el sueño, se me hace una idea más cómoda.
-Oh... Aunque no hemos cerrado ningún asunto
-¿Como el por qué me colgaste?- dijo Sebastian guiñando un ojo
-Podemos arreglar eso después, quería hablar sobre Hunter y tu.
-¿Qué se supone que debo hacer?
-Ya te dije, rétalo.
-¿En una canción?
-Claro que si, si demuestras que te mereces más el liderazgo de los Warblers que el, quizá puedas destituirlo. No es algo muy fácil, lo se, todos le temen, pero la diferencia será que tu, Sebastian Smythe, tienes un buen motivo para ponerte el saco de Warblers.
-Gracias Kurt, realmente estaba pensando en renunciar al club...
-¡No!- dijo sin dejar terminar al otro chico
-¿Disculpa?
-No, no puedes, te tengo bajo muchos conceptos, Sebastian, pero nunca he pensado que eres un cobarde. No hagas que empiece a creerlo.
-¡Vamos Kurt! Esto no es de valentía, es cuestión de orgullo...
-¡Con más razón debes quedarte! Salir por la puerta de atrás no es algo que sea una opción. Vas a entrar a esa aula de coro, vas a retar a Hunter y te lo vas a joder, ¿Entendiste?- Dijo Kurt, estaba exasperado, un poco rojo, ¿Sudando?
-¿Joder a Hunter? No gracias, Kurt, no es precisamente mi tipo, no me gustan tan narizones.
-Siempre tienes que arruinarlo todo, Sebastian
Y el silencio placentero volvió a aparecerse. Sebastian había aceptado la propuesta de Kurt, y no era necesario que se lo dijera, tenía cierta convicción en sus ojos, la misma que podían notar todos los que lo rodeaban antes de una presentación, o incluso antes de un examen. Kurt le había prohibido rendirse, y no lo iba a defraudar. Ahora... solo quería hacer prometer lo mismo a Kurt, y prometerle que iba a estar a su lado.
Nota del autor: Hola, perdón por no actualizar. Pero ya son los últimos días de la escuela, esos en los que no hacemos nada. Así que creo que podré actualizar dos o tres veces por semana. Este capítulo lo dividiré en tres partes (contando esta) y en cada parte se resolveráun asunto en la vida de ambos. Ya en el capítulo XI empiezo con el retorno de Sebastian y habrá interacción de New Directions. En serio espero no defraudarlos. :3 Gracias por los reviews. ¡Dejen más!
