Konichiwa minna aquí Yuki Knightwalker.

Lo primero quiero pedir disculpas a todos por tardar tantísimo tiempo en actualizar y encima el capítulo que traigo hoy es algo corto, pero realmente solo tengo tiempo para escribir cuando estamos de vacaciones, ya que los fines de semana me es imposible escribir. Pero no os preocupéis, porque no pienso dejar inacabado el fanfic, además de que os voy a traer un one-shot navideño en compensación por la espera.

Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece, tampoco sus personajes, todo es de Hiro Mashima exceptuando el argumento.


Pov. Jellal

A través de la ventana de mi departamento podía observar como la luz del sol iba cubriendo la ciudad lentamente. Suspiré cansado, apenas había sido capaz de dormir una hora en toda la noche.

Porque, aunque la investigación de la desaparición de Lucy Heartfilia se había alargado hasta altas horas de la madrugada, supuse que lo que en el fondo había hecho que mis escasas horas de descanso fueran perturbadas era lo ocurrido durante el día de ayer. La investigación en la Torre del Paraíso, compartir información de Fairy Tail y los sucesos ocurridos durante la noche eran en resumidas cuentas lo que le había cargado a mi cabeza lo suficiente como para no dejarme dormir.

Decidí hacer un recuento mental de lo sucedido ayer por la noche. Después de haber salido corriendo como locos detrás de Natsu, llegamos a la mansión Heartfilia donde hicimos lo posible por encontrar alguna pista o prueba. No encontramos absolutamente nada, exceptuando a las afirmaciones de varias sirvientas de que una extraña mujer de pelo escarlata había estado paseando por los alrededores de la mansión, pero no encontramos nada más, además de que el señor Heartfilia no se encontraba en su despacho como debía ser, sino que había viajado a la ciudad vecina para arreglar algunos asuntos. Eso era lo más extraño que encontramos en toda la noche hasta que decidimos descansar las pocas horas que nos quedaban en nuestros respectivos hogares, pero Natsu había decidido quedarse allí, a la espera de los datos del equipo de investigación.

Suponía que él tampoco había podido conciliar el sueño, o ni siquiera se habría acordado de descansar algo. Seguro que se habría pasado la noche vagando por el edificio en busca de cualquier cosa que pudiera ser importante y, que ahora, se encontraría dormido en cualquier parte del lugar.

Decidí ir arreglándome ya y centrarme de lleno en la investigación, evitando cualquier tema que pudiera distraerme, aunque sabía que, del todo, no iba a ser capaz de hacerlo.

El camino hacia la casa Heartfilia era totalmente contrario a el camino que ayer me recorrí unas tres veces. A cada paso que daba, los lujos y la riqueza aumentaban por momentos. No era de extrañar que una de las familias más ricas y poderosas del país viviera en este lugar. Las calles carecían de chicles, adoquines levantados e incluso carente de restos de cigarrillos habituales en cualquier calle del resto de la ciudad.

Cuando llegue a aquel majestuoso edificio pude contener la exclamación de sorpresa que unas pocas horas antes no había sido capaz de aguantar mentalmente. Un grandísimo edificio de paredes verdes, no muy resaltonas, ya que si no serían molestas para la vista y grandes ventanales, algunos con balcones hechos con la más prestigiosa madera que jamás hubiese visto. También contaba con un grande y hermoso jardín que en ninguna mansión que hubiera visto yo hasta el momento, cubierto con un hermoso manto natural de color verde, árboles exóticos y frondosos, tanto que apenas era incapaz de diferenciar si estaban hechos artificialmente para mantener aquel color.

Al entrar al edificio comprobé que efectivamente Natsu se había quedado dormido en la entrada principal. Le moví ligeramente, intentando despertarlo, pero al final tuve que darle algún que otro golpe para que reaccionara. Después de unos minutos conseguí que se incorporase y se sentase en una silla que debía ser utilizada para esperar a ser atendidos si llegabas a la casa y el señor Heartfilia no podía atenderte. Decidí dejar de analizar todo lo que estuviera a mi alrededor y le pregunté a Natsu.

—Natsu, ¿Alguna novedad? ¿Has encontrado algo?—Interrogué interesado, aunque supuse por su expresión que no había sido capaz de encontrar nada.

—La verdad es que no he encontrado absolutamente nada—Respondió un tanto exasperado, algo muy extraño en él, pero de golpe su expresión cambió—¡Ya sé! Anoche, una de las sirvientas de Lucy me había comentado que había encontrado un extraño objeto que nunca había visto a Lucy llevarlo. ¡Puede qué tenga alguna relación con el secuestrador!

Tuve que reconocer que su argumento tenía sentido, aunque simplemente podía ser algo que Lucy había comprado recientemente y que todavía no se hubiera puesto, debido a su gran cantidad de ropa, objetos y accesorios con las que su armario y habitación contaba.

Decidimos ir en busca de aquella doncella, pero en aquella casa, era como buscar una aguja en un pajar, sin olvidar que mi compañero ni siquiera recordaba su nombre, con lo cual supuse que tardaríamos más en encontrarla de lo que pareciese a simple vista.

Nos llevó un buen rato, hasta que al final la encontramos en el lugar más obvio que ni siquiera habíamos recordado mirar en él, la habitación de Lucy.

Aquella habitación era casi como mi departamento en tamaño y amplitud, e incluso me atrevería a decir que sobrepasaba el tamaño de este. Las paredes estaban pintadas de un lila un tanto pálido, pero sin dejar de ser alegre. Cabía destacar que en este, había una gran cama con unas sábanas de la más alta calidad con algún que otro peluche encima; un armario de color blanco tres o cuatro veces más grande que el de mi habitación; algunas estanterías repletas de libros de los cuales muchos ni era capaz de reconocer el título y un gran escritorio lleno de papeles y bolígrafos apilados en perfecto orden. Dentro de la habitación Natsu había reconocido a la doncella, esta tenía el cabello rosado al igual que Natsu, pero de él salían dos pequeños cuernos de...¿un carnero?

—Sumimasen, Natsu-sama, ¿terminó ya usted de investigar el resto del edificio?— preguntó educadamente la sirvienta.

—Si, oye ¿Qué era eso que habías encontrado?—interrogó apresuradamente mi compañero

—A, se refiere a esto—respondió mientras sacaba de uno de los múltiples bolsillos que tenía aquel vestido un pequeño pañuelo escarlata con pequeños detalles en color amarillo, algunas partes de este rasgadas y cosidas con otro pedazo de tela para devolverlo a su tamaño original y y... ¿el símbolo de Fairy Tail partido por la mitad de esa tela?.

Natsu estiró su mano para cogerlo y observarlo con más detenimiento. Pude ver como sus ojos se abrían de la impresión, más se quedó parado durante varios instantes.

—Es de Erza— afirmó mi compañero rotundamente, furioso y confundido, apretando los puños con fuerza. Tuve que reconocer que me sorprendió esa afirmación, aunque desde el principio todo indicaba que Erza había sido la culpable de todo.

Me era complicado afirmarlo, pero que las doncellas la vieran dando vueltas alrededor del edificio y el pañuelo...

Mi mente se detuvo un momento para después volver a poner los engranajes de mi cabeza haciendo una reconstrucción de los hechos. ¿Cómo era posible de qué Erza, siendo una ladrona experimentada y habiendo tan pocos datos sobre ella en su expediente policial había sido capaz de dejar pistas tan claras para Natsu y para mi?

Apresuradamente le arranqué de las manos el pañuelo haciendo que despertara de su trance. Noté como era más grueso que un pañuelo normal y aun más en la parte central de este. Para comprobar si había algo dentro lo puse mirando hacia el gran ventanal de la habitación, en contraluz. Noté como la parte interior de este era más oscura que la parte más exterior, corroborando mi teoría . Saqué las llaves que tenía dentro de mi chaqueta y empecé a romper las costuras del pañuelo.

Justo como supuse, había una nota de papel dentro del pañuelo de doble fondo. Asombrado por el resultado de mi deducción, Natsu agarró y desdobló rápidamente la hoja de papel. Me puse a su lado y empecé a leer la carta.

Para Natsu:

Perdóname por esto, más en este momento no hay nada que pueda hacer. Esa chica es de quién me habías estado hablando últimamente ¿verdad?, no tienes por qué preocuparte, la protegeré hasta que pueda regresar.

Si encuentras esta carta, y sé que lo harás, porque confío plenamente en ti, por favor no vengas a buscarme, no quiero que la historia de Lisanna y Simón se vuelva a repetir.

Titania.

Para serme sincero a mi mismo, una de las cosas que más me sorprendió fue la confianza que demostraba Erza con Natsu en esta carta. Ella se arriesgaba muchísimo al escribirla si era descubierta por cualquier persona que no fuera él, aunque también tomó precauciones, como poner su seudónimo en lugar del nombre.

Mas lo que más me impactó fue la mención de Simón en esa carta. La otra chica mencionada no me sonaba de nada, pero si estaba comparando la historia de aquellos dos, posiblemente ya no se encontraran más en este mundo.

Otra vez, como ya era común en las últimas horas, los recuerdos volvieron a invadirme de nuevo, esta vez, dándome a conocer el lado oscuro de mi mismo, ¿o quizás no era yo quién había sido culpable desde el principio? No importa como se mire, los dos somos la misma persona, nacimos a la vez, parte de un mismo vientre, pero ¿quién era realmente el honrado y honorable y cual era el despiadado y tenebroso? La respuesta a esa pregunta, cuando la encuentre, será la que decida quién soy y como acabará esta historia.

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