8. Construyendo un gabinete juntos

Vivamos juntos, será divertido. ¿Pero cómo? ¿Sin casarnos? ¡Pues claro! ¿Qué no eres una mujer moderna? If you like it you like it you should put a ring on it.

Uno solo se casa una vez, así que tiene que ser en grande. Muy grande. Una no planea su boda desde que se es niña para que esta sea una pequeña cita en el registro civil, usando la ropa de la graduación con solo ocho invitados. Ya nos preocuparemos por la casa después.

—No puedo creer que subiste dos maletas enteras de maquillaje por los cuatro pisos tú sola, pero no puedes clavar un clavo. Aparte, si hubiéramos puesto un gabinete de baño en lugar de dieciséis tipos de bases distintas, nos estaríamos ahorrando esto— le dijo Sheen a su nueva y frustrada esposa.

—Disculpa— contestó ella sarcásticamente—… No es mi culpa que tú te hayas quedado con la parte más fácil. ¿Sabes? Aparte, deberías agradecerme por todo ese maquillaje, lo necesitamos.

—¿Cómo serruchar es la parte más fácil?

—¡Solo tienes que mover el brazo para enfrente y para atrás!

—¿Y crees que eso no es cansado?

—Obviamente menos que golpear con fuerza un blanco diminuto.

—De todos modos. ¿Para qué necesitamos tanto maquillaje según tú?

—¿Crees que los seguidores de tú cuenta de Instagram van a aumentar solos? Hasta ahora solo has conseguido trabajo como extra en un par de películas malas y uno que otro contrato como modelo de pequeñas pasarelas de centros comerciales de mala muerte. Necesitamos algo mejor que eso si queremos un colchón matrimonial para antes de nuestro primer aniversario.

—Oh vamos, tú sabes que es divertido dormir en un colchón individual— dijo Sheen acercándose a Libby de manera seductora.

—Buscare cualquier pretexto para pelearme contigo y hacerte ir a dormir al sillón. Y creeme cuando te digo que si me lo propongo, puedo hacer que la relación de Jimmy y Cindy parezca pacífica.

El chico se separó con un suspiro de su esposa y se recargo en la pared de su pequeño departamento. Libby sonrió de lado, vaya que quería a ese idiota, pero por el momento él no debía saberlo.

—¿Entonces se supone que todo ese maquillaje es para mí?— intentó cambiar el tema Sheen.

La verdad es que al inicio no le había encantado la idea de que Libby lo maquillara, pero con el tiempo había aprendido a aceptarlo e incluso se le hacía divertido. Mientras ella estaba en la universidad estudiando diseño, él se había convertido en su modelo masculino predilecto, y había tenido un recibimiento tan bueno en las redes sociales que habían decidido convertirlo en una fuente de dinero.

—Obviamente no todo. Alguno es mío, y el resto es para las chicas desesperadas por atención que convertiré en modelos sin paga ahora que Cindy vive a tres horas y media de camino.

Ambos guardaron silencio por un rato. Sentados en el piso, rodeados de un montón de madera aún sin forma. Pero que esperaban que con ayuda de la experiencia de Sheen de hacer princesas y caballos mágicos, en algún momento se convirtieran en un mueble.

—¿En verdad necesitamos un gabinete?— cuestiono Sheen a su esposa.

—¿Si no donde vamos a guardar todo ese maquillaje?

—Buen punto.

¿Es mi idea o siempre me desvío del tema? En fin, espero que les haya gustado.

Los quiere: yo.