NO ME PERTENECEN NI LOS PERSONAJES NI TAMPOCO EL MARCO NARRATIVO.

.:Capitulo 8: El nuevo trabajo/castigo:.

Cuando todos salieron del comedor que había sido el lugar del juicio, encontraron a Sanji y a Zoro pelándose, al principio pensaron que era normal hasta que vieron sangre en el suelo. Los dos se abalanzaron mutuamente, con el objetivo de hacerse graves heridas. Tuvieron el tiempo justo para detenerlos, pero hizo falta toda la tripulación ya que ambos tenían una fuerza increíble.

¡¿Que va a ir después de los abrazos? ¡¿Te aprovecharás de que este dormida o que? -dijo el cocinero fuera de sí.

¡Eres un histérico! ¡Yo solo quería consolarla!

Con esto el cocinero obtuvo la fuerza necesaria para liberarse y lanzar una tremenda patada contra el espadachín que la bloqueó con sus espadas.

¡Como amigo! -intentó defenderse.

¡No me vengas con cuentos! ¡Desde el principio estás de su lado! ¡TU SÓLO APROVECHAS LA SITUACIÓN MALDITO!

A duras penas conseguían detenerlos.

¿Como es que Nami no oye esto? -preguntó Chopper ya transformado.

Duerme con tapones porque hacéis mucho ruido -dijo Zorro.

¡Pero si tu eres el que se pelea!-gritó Franky.

¿¡Y COMO DEMONIOS SABES TU QUE DUERME CON TAPONES! -gritó el cocinero colérico y lanzando otra patada mortal.

¡HICE GUARDIA LA NOCHE ANTERIOR! -dijo el espadachín esquivando la patada.

¿¡COMO! ¿¡DENTRO DE SU CAMA!

¿¡PERO TU ESTÁS LOCO! -intentó defenderse el espadachín.

Todo esto es culpa tuya y de Sanji -dijo Usuff señalando a Alvida-. ¡Habéis sacado el tema de quicio!

¡Podría estar muerta! -argumentó Alvida mientras sujetaba a Sanji el brazo derecho-. ¿Como tienen tanta fuerza?

Después de Luffy -dijo Usuff- son los mejores luchadores, es normal.

¡Hay muchas formas de describirlo pero normal no es una de ellas! -gritó Alvida.

¡USUFF TIENE RAZÓN! -gritó Zorro-. ¡TE HAS PASADO DE LA RAYA! ¿¡A QUE VINO LO DEL CUBO DE AGUA!

¡SÓLO ERA UN BROMA!

¡FIJO QUE LO PLANEASTEIS TU Y ALVIDA! ¿¡COMO ES POSIBLE QUE PASES DE ACOSARLA A MARTIRIZARLA!

¿¡MARTIRIZARLA! ¡NO EXAGERES! -se defendió el cocinero-. ¡Y EL TÉRMINO ACOSAR ESTÁ TOTÁLMENTE FUERA DE TEMA!

Oh vamos, no encontrarás a nadie que me lo discuta dentro de esta tripulación -dijo el espadachín bajando más el tono-. Antes de entrar en esta maldita isla, si la hubieras encontrado dormida, apuesto a que...

¡ATRÉVETE A CONTINUAR! -dijo el cocinero fuera de sí.

Sanji le lanzó una patada que el peliverde no pudo esquivar y con una gran herida en el hombro calló al suelo. En ese justo instante la puerta frente a la que discutían se abrió y una joven maquillada pero aún risueña salió por la puerta. Todos la miraban, llevaba una camiseta roja, una falda larga por las rodillas del mismo color y por último un pañuelo también rojo en el cuello. Llevaba el pelo recogido en una coleta y los mismos pendientes rojos de antes.

Miró con atención lo que estaba pasando pero al ver al espadachín en el suelo se arrodilló junto a él.

Zorro ¿que te ha pasado?

No es nada -dijo él sentándose-. Una mala caída...

Ella examinó la situación y vio que gran parte de sus compañeros sujetaba al cocinero y otros al espadachín, miró a Sanji a los ojos y se dio cuenta.

¡¿QUE ESTÁ PASANDO AQUÍ? -le preguntó con renovada decisión.

Se lo merecía, él a empezado.

¡Me da lo mismo! ¡Te has pasado y lo sabes!

Ella ayudó a Zorro a levantarse dejando al cocinero con dos palmos de narices el cual decidió ser inteligente y alejarla de él con palabras.

Nami, quieta -dijo él calmado.

¿Porqué esperas que te haga caso? -dijo ella seria.

Porque según la condena debes hacer todo lo que yo diga, preguntarme para todo lo que vallas a hacer resumiendo, me perteneces.

¿¡QUE! En el juicio sólo dijiste lo primero -dijo ella mientras deseaba con todas sus fuerzas que aquello fuera un sueño.

Me interrumpiste y además te fuiste demasiado rápido así que, te ordeno que te quedes ahí quieta. Además tengo un regalo que te va a encantar.

¿Que me ordenas? Y haber que regalo es ese

Sanji fue corriendo a su habitación y le trajo una caja con un lazo rojo.

¡Bienvenida a tu nuevo trabajo! -dijo no con alegría sino con voz de listillo y sonrisa picarona en la cara, algo a lo que ella tendría que acostumbrarse.

Cuando ella abrió la caja se quedó muerta. Había un uniforme de chica-limpieza-sexy especialmente para ella.

¿Será una broma? -dijo palideciendo.

No, estás a mi órdenes y según el capitán me perteneces... -dijo sonriendo.

Pe-pe-pero... -intentó excusarse ella.

Venga pruébatelo -dijo él animado.

Siempre e sido muy rebelde -dijo Nami.

Y dicho esto le estampó el uniforme en la cara, para acto seguido acompañar al espadachín a la enfermería, el cocinero no había dejado de estar molesto y por esa razón exigió que la joven le llevara a la enfermería a él también.

Te portas como un crío -había dicho ella.

Esto lo había sacado de sus casillas, ¿porque al idiota-pelo-espinca sí y a él no?

Los dos chicos salieron de la enfermería con varias vendas, y tenían que darse pomadas, por el dolor. Zorro le había dado a su compañero con la funda de la espada un fortísimo golpe en la espalda, y él no podía darse la crema en la espalda, así que en cuanto el doctor comunicó a su amigo que necesitaba a alguien que le diera la pomada, él ya había pensado en la persona que lo haría y lo mejor era que era una vez al día tras la ora del baño. Una vez, al día, todos los días, hasta que le dejara de doler. Él decidía cuando dejaba de doler eso era lo mejor de todo, tras tomar la perspectiva de los acontecimientos no pudo dejar de sonreír de manera perversa.

Todos lo notaron cuando salió de la enfermería y Zorro fue el primero en hablar.

¿Y ahora que te pasa ceja-sushi?
Y a ti que te importa marimo -le dijo con una mueca de asco.

¿Que me has llamado, imbécil?

Marimo ¿algún problema idiota?

¡Ahora verás!

¡BASTA! -dijo una voz junto a ellos-. Chicos... dejar de pelear.

¡Nami! ¡Que bien, iba a buscarte! -dijo el cocinero con la misma sonrisita de antes.

¿A sí?

¡Sí! Como me perteneces tienes que hacer cosas por mí...

Aaaaaaaaaaaaaaaa -gritó la joven.

Se escondió detrás de Zorro dejando ver dos ojillos asustados por en cima de su hombro.

¡Zorro no dejes que se me acerque!

Ey, no saques las cosas de su sitio, mira...

…...MINUTOS MÁS TARDE...

¿¡Y PORQUÉ YO!

Ya te lo he dicho me perteneces y por lo tanto me sirves, por cierto, me están entrando ganas de darme una ducha -dijo el cocinero con aire divertido.

Ni de broma, n-no pienso hacerlo.

¡Pues entonces te largas de la tripulación! ¡Así son las cosas!

Nami -dijo el espadachín-. Ven

Juntos fueron al cuarto de ella, y se sentaron juntos en la cama cogidos de las manos.

Nami... si te echan... en fin sé realista, mirate la cara y la mano que hay en tu cuello es demasiado grande como para ser de ese estúpido pelo-paja, eso no es la marca de lo que te hizo el otro día, sabes tan bien como yo que si no estás aquí, en Grand Line nadie te protegerá.

S-si lo sé. Pero tengo miedo de lo que me pueda pedir.

Ese no te ará daño, sólo es una pomada, ya le conoces Mr Caballerosidad, se comporta como un abuelo...

Ambos se rieron de nuevo y sus risas llegaron a los oídos del cocinero que quiso intervenir, no para chafarles el momento sino por el peligro que había de que Nami se llevara bien con Zorro, demasiado bien.

Dio unos toques bruscos en la puerta que resonaron en la habitación.

¡Nami! -se escuchó al otro lado de la puerta-. ¡Ven un momento!

Ella se levantó temerosa, cruzó la habitación y antes de abrir la puerta intentó calmarse y recobrar la seguridad de antes. Cuando abrió, el joven la esperaba impaciente.

¿A que viene tanta risita?

A-a nada... -dijo ella avergonzada delante de sus compañeros-. Zorro solo me convencía para que te hiciera caso, antes de que me echaras...

¿A si? ¿Y como te a convencido?

Pues hablándome ¿Que quieres que te diga yo? -dijo ella alterándose.

¡La maldita verdad!

¡He dicho la verdad! -dijo ella mientras se giraba dándole la espalda al cocinero y bajaba el tono-. Pero será mal-pensado.

¡Oye que te oigo! -dijo él sonrojándose.

¡Pues ya lo llevas claro! -dijo ella volviéndose y plantandole cara-. ¿Y a que venía lo del uniforme?

Era una broma -contestó el entre risas.

Ella de pronto bajó la cabeza y evitó su mirada, apretó los puños porque no sabía dónde descargar su furia, o su pena, aún no sabía lo que era.

Sanji... -dijo por lo bajo.

Em ¿que pasa?

¿¡Pero es que no has tenido suficiente diversión! -gritó ella.

Ella en esos momentos ya había perdido los nervios, le cogió del traje y lo empujó contra la pared. No podía evitar las lágrimas, así que tenía que mantener la cabeza gacha y de pronto la puerta se abrió. Zorro la cogió y la abrazó, delante de todos y esto al cocinero lo desquició.

Consigo que te dé otra oportunidad y tu la haces llorar, ¡gran trabajo! -dijo el espadachín.

La llevó a dentro y fue con ella de nuevo.

El cocinero descargó su rabia con lo que tenía al rededor destrozándolo todo a patadas, en un arrebato de furia incontrolable. Tuvieron que sujetarlo otra vez y dejar que desahogara con una buena ducha. Cuando ya se relajó y puso darse cuenta de las comodidades del Sunny pensó:

Esto es el cielo.

Ella se sentía muy disgustada por todo lo que había pasado aquel día y pensó:

¿Como habré acabado así?

El baño de la joven navegante no había bañera, en la que pudiera relejarse en aquel momento, le costaba mucho bañarse después de lo de Thriller Bark, se sentía bastante incómoda. Decidió ir al baño de abajo con las cosas necesarias para pasar un buen rato, a solas con los pensamientos. En el barco había, en cada habitación de chicos y chicas respectivamente un baño, pero el de abajo era más grande y tenía una mejor bañera. Para que no hubiera sorpresas, al apretar un botón una tira roja, se ponía sobre el pomo de la puerta. Así se podía saber que había una persona dentro del baño. Allí nadie la molestaría. Era un lugar tranquilo y agradable, alejado de los ruidos de cubierta, Zorro le había dicho que fuera a ese baño sin duda el más tranquilo y a ella le pareció una idea genial. Sin duda no sabía lo que se le esperaba.

Como hacía normalmente, dejó las toallas colgadas y se quitó la ropa, se metió en la bañera y estuvo a punto de tocar el techo del susto cuando sintió una figura a su lado.

EN EL SIGUIENTE CAPITULO:

Aunque nadie pudiera oírlos, ambos gritaron a pleno pulmón.

Ya era la segunda vez que le pasaba. ¿Como podía tener mala suerte?

Zorro esta vez, se la había colado bien, enviando a la pobre chica, al sitio equivocado.