Advertencias: post-canon


VIII

Perdido

La había cagado terriblemente, se sentía mal debía admitirlo.

Vio con amargura caja de pañuelos con forma de caniche perteneciente al japonés, levantó la mirada allí estaba Victor dándole una mirada de reproche, todos en el sitio tenían esa mirada, se sentía terriblemente atacado, hacían que su culpa fuese aún mayor.

"No eres nada para mí, ¡suéltame!"

Había dicho palabras tan terribles por culpa de su mal temperamento cuando Katsuki había tratado de explicarle algo referente a su despliegue en la pista, Lilia le había estado insistiendo que lo hiciera con más soltura y delicadeza pero el hecho de fallar constantemente le habían puesto irascible.

- Vamos a buscar a Yuuri - dijo Victor con seriedad provocando que se quedara allí helado.

- No tengo porque...- allí iba de vuelta con su arrogancia.

- Es tu culpa, tú debes solucionarlo Yuri - el mayor había dicho su nombre a secas sin ningún mote gracioso ni el tono especial que solía emplear.

Chasqueó su lengua, salió de la pista con la vista gacha y se quitó los patines, el entrenamiento había terminado por hoy al parecer.

Victor lo esperó afuera había recogido parte de sus cosas y lo que Yuuri en su rápida y torpe retirada había olvidado. Se dirigieron al apartamento de Victor, le pareció que podría ser el lugar más lógico donde encontrarlo pero al llegar allí las luces estaban apagadas y el cerdo no estaba en ninguna de las habitaciones, ni se había asomado por allí.

El caniche de Victor había saltado emocionado a recibirlos pero parecía notar la ausencia del japonés pues estaba allí parado en la puerta como si esperara que atravesara el umbral.

- No está aquí - dijo de mala gana el rubio.

- Debemos encontrarlo, no contesta el teléfono - agregó Victor algo preocupado viendo que todas sus llamadas eran desviadas a la contestadora.

Tonto cerdo, ¿por qué era tan dramático? se mordió el labio inferior abandonando el apartamento junto al mayor.

Estaban caminando sin rumbo tratando de ver si encontraban al japonés de casualidad en su recorrido habitual.

- Realmente a ti... no te agrada Yuuri - dijo Victor repentinamente rompiendo el silencio que se había hecho un buen rato atrás.

Yuri Plisetsky apretó sus dientes.

- Sabes... aunque Yuuri no te agrade - Victor siguió hablando pese a no responderle nada - El realmente se preocupa por ti y te quiere mucho, aunque le digas todas esas cosas horribles.

- Hablas mucho anciano - lo interrumpió, no quería oír sus palabras, no quería, solo le recalcaría lo mal que lo había hecho.

Sabía bien que era un idiota, se había comportado como un mocoso con el cerdo. Yuuri después de todo estaba en un país extranjero, no tenía tiempo mucho allí, no dominaba el idioma y sería fácil que se perdiera sin su guía. Maldición esto no dejaba de hacerlo sentir más culpable y peor de lo que ya estaba.

Miró su celular, quiso enviarle un mensaje pero su dedos escribían de una manera tan torpe y nerviosa que no podía escribir nada coherente, primero y principal porque no tenía experiencia disculpándose, pidiendo perdón, nunca había estado en una situación así pero no quería hacerlo porque Victor lo obligara o los demás a su alrededor, era la culpa que sentía por lastimar a alguien que realmente sí le importaba, como rival, como amigo y familia...

Escuchó a Victor suspirar cansado.

- Quizás ha vuelto a casa - dijo el mayor al no lograr verlo en los sitios habituales, ya habían visitado el café, el minisúper, algunas tiendas que solían frecuentar, no había rastro suyo.

¿Si él fuera el cerdo a donde iría en un país como el suyo?

- Casa... - dijo de manera inconsciente el rubio, entonces supo la respuesta, no le importó mucho que Victor le gritara pidiendo saber a dónde iba, no tenía tiempo de explicarlo, solo tenía que ir allí, al único lugar en todo St. Petersburgo que podría recordarle a Hasetsu.

El sonido tranquilizante de las olas llegando a la costa le hizo saber que estaba cerca, Victor lo había seguido hasta allí, la playa, allí estaba aquel cerdito que había perdido el camino a casa.

Sentado solo en la arena con la cabeza escondida entre sus rodillas, totalmente desconectado del mundo.

- ¡Yuuri! - Victor no dudó en llamarlo preocupado mientras corría hacia él.

Yuuri alzó la mirada algo sorprendido se dejó envolver en el abrazo de Victor, cálido y reconfortante, mientras le reprochaba lo preocupado que estaba, ¿por qué no había respondido a sus llamadas?

Yuuri alzó la mirada encontrándose con la del joven ruso quien se sobresaltó algo nervioso sintiendo una punzada en su pecho al ver que era evidente que el japonés había llorado.

- ¿Y-Yurio? - pronunció su nombre algo sorprendido. Victor se había apartado prudentemente - Esto... sobre lo que paso... yo lo...

Maldito cerdo.

- ¡No te disculpes idiota! - gritó - Y-yo...yo... lo siento - dijo bajando la voz torpemente - Yo...

Sintió una caricia en su cabeza desordenando con suavidad sus cabellos.

- Está bien...- alzó la mirada encontrándose con una suave sonrisa de parte del japonés, supo que este lo perdonaba, sintió que sus defensas bajaban de golpe y Katsuki lo había envuelto en un cálido abrazo.

- Cerdo idiota - con la cara escondida en su pecho - S-suéltame.

- Es tu castigo - dijo provocando que el rubio se sobresaltara, sabía que aunque Yuri le dijera esas cosas no era del todo cierto, aun era un niño que no sabía cómo expresar todo aquello que sentía - Es broma... Gracias - dijo repentinamente y Yuri lo miró confundido - Por haber venido por mi - se separó mirando a ambos rusos - ¿Cómo supieron donde estaba?

- Yurio supo que su mami lo necesitaba - dijo Victor con un tono burlón provocando que ambos se sonrojaran.

- ¡Deja de decir cosas tan asquerosas, viejo!

- Hoy espero que nuestro pequeño Yurio ha aprendido una lección - dijo el mayor viéndolo amistosamente, ya no tenía vestigios de aquella frialdad que en un principio le había impresionado - ¡Y tu también Yuuri! ¿cómo no te vas a así y no nos dices donde estas? - dijo tomando a Yuuri de los hombros, si te hubieras perdido, si alguien te hubiera secuestrado.

- No es para tanto Victor, además mi teléfono se quedó sin batería - dijo Yuuri viendo como el otro se descontrolaba pensando los escenarios mas fatídicos, había buscado un lugar donde estar solo y pensar, pero prefería guardarse la principal razón por la que hacia un buen rato no había vuelto a casa como que realmente si estaba perdido y no recordaba el camino de vuelta.

Realmente agradecía que aquellos dos le hubieran encontrado. Ahora iban los tres juntos de regresó al lugar que en ese instante era su hogar.


NOTAS: comenzando el año con algo de angst. Sé que Yuuri no se deja intimidar por Yurio, más bien sabe que es un mocoso que a veces pretende ser un adulto pero pobre Yuuri lejos de su casa está algo sensible…

Espero que les haya gustado. Nos leemos en el siguiente capítulo.

Muchas gracias por sus reviews.

P.D siguiente capítulo incluye R-18