Capítulo 8: Surgimiento, Parte 1
Durante un par de horas Cole busco a Siriana hasta que por fin la encontró...
Siriana se encontraba en el bosque que ella anteriormente había mencionado, al parecer se encontraba en uno de esos momentos de meditación, hasta que...de repente, escucho el crujir de una rama y sintió que alguien se acercaba, así que con un movimiento repentino se puso de pie y atacó al intruso con la intensión de derribarlo. Pero, por alguna razón simplemente pasó a través de él, siendo ella quien se terminó golpeando.
—Auch…—Dijo con molestia frotando su cabeza para tratar de disminuir el dolor.
—Lo siento. Creo que fue mi culpa—Mencionó alguien a sus espaldas obligándola a girar en su encuentro—. Déjame ayudarte—Continuó mientras le ofrecía su mano para ayudarle a levantarse—. Descuida, si podrás tocarme esta vez—Rio al ver la desconfianza en su rostro.
A regañadientes tomó su mano logrando impulsarse para al fin ponerse nuevamente de pie.
—Gracias—Murmuró—. ¿Qué haces aquí Cole?—Dijo de pronto.
—Ahh… Bueno, pues… Yo…—Era más que obvio que no sabía por dónde comenzar, o incluso qué decir.
Liberando un suspiro cansado por su "respuesta" avanzó hasta una cabaña que se encontraba a sus espaldas
— ¿Vas a venir o te quedaras ahí parado?—Lo llamó, esa era su forma de decirle que lo siguiera.
Confundido, no tuvo otra opción más que seguirle.
*O*O*O*
—Phytor...es el momento de llevar a cabo nuestro plan...presiento que el Ninja Negro está cerca, úsalo para llegar con los demás—Dijo la voz misteriosa, quien se encontraba con Phytor en la ya conocida Tumba Serpentín.
—Sí, mi general—Contestó este antes de desaparecer.
*O*O*O*
La casa en la que se encontraba parecía algo antigua y llena de polvo; frente a él había una mesa de centro, en la cual había una pequeña pintura en blanco y negro. En él se podía distinguir a Siriana junto a un grupo de chicos de su misma edad, lo curioso era que todos vestían de la misma forma: con trajes de aprendiz ninja; y en medio de ellos quien parecía ser su Sensei.
Además, en esa misma mesa había una Katana Dorada que estaba sobre un soporte. Pero lo que más llamo su atención fue una pintura que se encontraba frente a él, esta pintura era de un antiguo y desconocido Monasterio; pero había algo más, el Monasterio era dividido en dos, un lado estaba lleno de luz, pero el otro estaba rodeado de oscuridad y tinieblas. Cole no dejaba de observar la misteriosa pintura, estaba tan concentrado en eso que por un momento olvidó que no estaba solo.
—Una verdadera obra de arte, ¿no crees?—Mencionó una voz a sus espaldas.
—Es grandiosa—Alcanzó a decir sin apartar su vista de la pintura— ¿Dónde estamos?—Pregunta más tonta no pudo haber hecho.
— ¿Tú dónde crees? Yo vivo aquí, bobo...—Respondió bromista.
— ¿Esta es tu casa?...—Dijo Cole algo confundido.
—SIP... Perdón por el desorden. No estoy acostumbrada a visitas—Mencionó Siriana.
Antes de que Cole pudiera decir algo, se escuchó un gran estruendo y después el techo de la casa comenzó a incendiarse, cayendo sobre ambos. Cole no tuvo problemas con ello, pero Siriana terminó entre los escombros, inconsciente. Y cuando Cole trató de ayudarle, una misteriosa red de un material que conocía perfectamente cayó sobre él, atrapándolo e inmovilizándolo.
—Perfecto...el plan está por completarse...—Mencionó Phytor acercándose a ambos mientras reía malvadamente.
*O*O*O*
En el Bounty.
—Kai, ¿qué es eso?... ¿qué ocurre?—Le decía Nya al verlo muy preocupado mientras sostenía una carta.
Cuando Kai mostró el contenido de la carta esta decía: "Tenemos a sus amigos, si los quieren con vida vayan a la Isla Oscura..."
Todos compartieron miradas de preocupación sin decir nada...
