Diabolik Lovers, al igual que todos sus personajes son propiedad de Reject.
Estudio Principal
El albino miró hastiado a ambos lados, donde se encontraban sentados sus hermanos con un aire de hartazgo similar al suyo; el mero hecho de que le ordenaran ir a reunirse con el vejestorio ya era algo molesto y sumándole que tenía que escuchar las "memorias de vida" o lo que fuera de la mocosa con pelo magenta, hacía que le hirviera la sangre.
-TSk! – Exclamo lo suficientemente alto como para que todos notaran su disgusto, mientras pateaba uno de los exquisitos sillones del estudio.
Justo antes de que pudiera ampliar su rabieta empezando a romper muebles y paredes; la puerta se abrió lentamente, dando paso a las dos personas que menos ganas tenía de ver.
Elayne reía de manera animada. La charla de camino al estudio había sido bastante entretenida, centrándose principalmente en algunas situaciones divertidas que había vivido como "mortal" el señor Tougo.
Al abrir la puerta se percató que todos los Sakamaki ya se encontraban presentes, y los miraban bastante asqueados.
La chica bajo la mirada. El hecho de entrar en una habitación y sentirse como si llevara la peste, empezaba a pesarle un poco. No creía haber hecho nada para merecer esas miradas de desaprobación, y lo único que buscaba era llevarse bien con ellos…
*como sea…*-pensó y se adentró en la habitación, guiada por la reconfortante sonrisa del albino con largos cabellos.
-Me alegra que todos se encuentren aquí.-puntualizo "cortésmente" el imponente vampiro, paseando la vista entre sus hijos. –Bien! Creo que es hora de tener una pequeña charla con respecto a nuestra encantadora invitada. –Dijo guiñando un ojo a la peli magenta.
No hubo reacción entre los presentes, o más bien no hubo un cambio notorio en el aura de aborrecimiento que manaba de ellos.
-Esto puede llevar un tiempo, así que espero se ahorren las preguntas estúpidas e intenten entender la posición de cada uno en este asunto sin hacer demasiado alboroto, aunque… pese a ser mis hijos, creo que es mucho pedir. –Aun al ser dicho con un tono de alegría y cordialidad, las hirientes palabras se habían pegado a la piel de todos y cada uno de los presentes; incluso Elayne se sentía un poco desentonada con esto.
La chica pudo ver como las sombras en los rostros de los jóvenes vampiros se hacían cada vez más profundas, el aire alrededor se tornó aún más gélido y pesado; a pesar de todo no parecía que alguien estuviera dispuesto a objetar o hacer cualquier intento de defenderse.
-Elayne, lamento tener que pedirte esto, pero me encantaría que le contaras a mis malcriados hijos, un poco de tu historia; nada que te haga sentir incomoda pospuesto, solo lo necesario para que entiendan lo que sucedió con Reiji.
*Eso…*-pensó la peli magenta.
Realmente no tenía idea de por dónde comenzar, no era como que pudiera dar una breve explicación en la cual se sumara 1 + 1 = veneno para vampiros… no?
Luego de un par de segundos acomodando sus pensamientos, lo más correcto parecía iniciar por el "principio" aun cuando eso fuera muuuuucho muuuuuuuucho tiempo atrás.
-Heee… creo que está bien… aunque no sé cómo explicarlo –Titubeo –creo que tendría que iniciar con la historia de mi familia… y si no entienden algo… simplemente pregunten, por favor. –dijo intentando aligerar sus propios nervios.
Nuevamente miro a todos los presentes, paseo la mirada de uno a otro terminando con su querido Karl, le dirigió una pequeña sonrisa dubitativa e inicio con su torpe explicación de los hechos.
-Mi nombre es Elayne Clevess…-tan solo escuchar las palabras salir de su boca se sintió estúpida, no podía haber elegido algo más épico o algo? –Por muchos años… o más bien siglos, mi familia se ha dedicado a perfeccionar la práctica de la magia, y con ello a reunir poder en el mundo mortal…
Los ojos de Reiji se clavaron en ella por un segundo, mostrando que había captado en sus palabras algo más profundo de lo que los demás pudieron percibir, sin embargo permaneció callado, observándola con un gesto completamente gélido.
-Dentro de nuestra familia, se dice que nuestra sangre tiene la esencia del edén… -la explicación no llevaba ni dos minutos cuando sus ideas ya se habían enmarañado y no tenía ni idea de cómo seguir.
Por un momento guardo silencio, si comenzaba por el mismísimo principio de su historia familiar lo más probable era que todos entraran en coma antes de llegar al punto… tomo un nuevo bocado de aire y continuo torpemente tratando de hilar algo coherente.
-Al igual que los vampiros… mi familia puede rastrearse hasta el inicio de los tiempos… y durante un largo periodo de tiempo habitamos en el mundo demoniaco junto con las otras razas fundadoras… sin embargo la energía en nuestro interior y el poder de controlar elementos del entorno nos diferenciaban notoriamente de los demás…
Debido a ciertas circunstancias…-comento Elayne en un leve susurro intentando desviar la explicación sin que nadie lo notara –La sangre de algunas mujeres en mi familia obtiene un "don" especial desde el momento de su nacimiento y se les denomina "Rosas de sangre". Ese poder nos llevó a convertimos en la familia más poderosa de todo el reino demoniaco, las rosas eran usadas como moneda para pactar alianza con otros seres y familias importantes, sin embargo los vampiros se llevaban la mejor parte en esos pactos.
La sangre de una rosa podía incrementar su poder de manera abrumadora, inclusive los vasallos humanos que coleccionaban se beneficiaban de ello, pues al beber de "nosotras", la sangre que pesa en "los hijos de Eva" se desvanece, transformándolos en algo más cercano a un vampiro que a un ser humano.
Al ver que la balanza empezaba a inclinarse, mi familia prohibió los tratos con los vampiros y sello los poderes de las rosas que se encontraban en su manos, a lo que ellos respondieron asesinando a todas las chicas "inservibles", eso inicio una guerra de poder… durante décadas los primera sangre masacraron a mi familia, intentando apoderarse de cualquier rosa que quedara. Al final una chica se entregó a ellos, como ultima ofrenda. Mi familia estaba al borde de la extinción así que huyeron a un plano inalcanzable para cualquiera fuera de nuestro linaje.
Sabiendo que su familia estaba segura, la chica que se entregó a los vampiros, maldijo su propia existencia, haciendo que el odio y repulsión que sentía se amplificara con los sentimientos de todas las rosas asesinadas… transformando su sangre en veneno, un veneno que se esparciría como una sombra sobre cualquiera que hubiese deseado obtener su poder; todos y cada uno de ellos perecerían por su sangre, entrando en frenesí al atreverse a tomar el elixir prohibido.
Fue así que entregó su cuerpo y sangre a algún codicioso fundador, él bebió hasta la última gota, consumido por el frenético deseo de poseer aquel néctar carmesí; al principio la maldición no fue percibida pues la embriaguez de la sangre lo mantenía en un estado frenético, su fuerza se había multiplicado y la magia que podía usar no se comparaba a nada existente. Tiempo después una ligera sombra se formó en su blanca piel, algo que nunca se había visto se apodero de él y rápidamente se propago entre todos aquellos que le rodeaban, por más que lo intentaron nunca pudieron encontrar una cura, y todos los esfuerzos que emplearon para encontrar a mi familia fueron en vano, por lo cual perecieron dolorosamente.
Aun no sé cómo fue que lograron contener la enfermedad… la maldición estaba diseñada para arrasar con todos en el mundo demoniaco, aun así… me alegra poder estar aquí con ustedes –la peli magenta sonrió con pícara sinceridad, esperando que el estúpidamente largo relato hubiera dejado todo "claro", pues no tenía idea de que más agregar sin tener que dar un millón de explicaciones sobre cómo había llegado a ese lugar…
Luego de una fracción de segundo, dirigió una fugaz mirada a su protector, como seña de que había terminado con su historia.
Karl sonrió levemente, su perfecta y ensayada mascara de cordialidad no dejaba pasar un ápice de la molestia que sentía; la chica se había arreglado muy bien el no tocar ningún punto peliagudo que la pusiera en desventaja, ciñéndose únicamente a la historia que todos ya conocían y sin hacer mención alguna de la fuente verdadera de su poder ni el cómo transmitirlo. Aun así era mejor dejarla en paz por el momento, seguramente con el tiempo conseguiría que ella le revelara todos y cada uno de los secretos que necesitaba develar.
-Y, ahora podemos irnos? O tenemos que seguir aguantándote a ti maldito viejo y a tu mascota? –pregunto desdeñosamente el joven pelirrojo. –Ore-sama tiene mejores cosas que hacer.
-Nfuu~ , bitch-chan… no era necesario tratar de hacerte la interesante conmigo, solo tenías que quitarte la ropa si lo que querías era atención, nfuu~ -comento pícaramente el castaño.
En cuanto a los demás, el rubio estaba completamente dormido, mientras el joven y violento albino hacia uso de todo su autocontrol para no destrozar la habitación a patadas.
-Ne… ¿para eso es que nos llamaron aquí?... ¿!SOLO PARA ESCUCHAR LAS TONTERIAS DE UNA PERRA COMO TU!?-Grito vehementemente el peli-violeta mientras estrujaba el oso entre sus brazos.
Elayne se encontraba un poco en shock, había intentado ser cuidadosa para evitar preguntas espinosas, y no revelar partes de su vida que deseaba mantener en secreto, aun así a los seis Sakamaki les importaba un reverendo pepino el quien era o de donde venía… por primera vez desde que pisó aquella mansión, se daba cuenta de la cruda y fría realidad, había pasado de ser la heredera de una poderosa línea de sangre mágica, a convertirse en una bolsa de alimento para un montón de niñatos chupasangre.
El leve golpe de realidad la obligo a desconectarse por completo durante un segundo. La presión que sentía en el pecho acompañada de un pinchazo de dolor, hacían que se formara un nudo en su garganta que acrecentaba sus ganas de llorar. Ahora lo sabía, aun cuando había sido salvada del mismísimo infierno, se encontraba completamente sola, en cuanto su protector dejara la mansión, tendría que apañárselas por si misma o perecer en el intento.
Un leve apretón en su hombro derecho la saco de su ensimismamiento. El señor Sakamaki se encontraba ahora junto a ella y le dirigía una bondadosa mirada.
-Gracias Elayne. –dijo dulcemente intentando consolar a la chica. –Como lo supuse, mis hijos no son lo suficientemente perspicaces, como para ver más profundamente en tu relato, espero los excuses por eso.
La peli magenta asintió levemente, intentando disimular su ensimismamiento.
-Por otro lado –señalo, tranquilamente el vampiro. –Aún hay un par de cosas que debemos dejar en claro, para que tu estancia en la misión sea de lo más grato posible.
Como puedes apreciar… aunque se trate de mis hijos, me temo que carecen de las habilidades suficientes para interactuar de manera civilizada, lo cual me pone en el horrible predicamento de tener que imponer mis reglas sobre ellos… -a cada letra que surgía de los finos labios del albino, el tono amenazante y opresivo se acrecentaba, borrando cualquier rastro irrespetuoso que se hubiera ceñido sobre los seis hermanos. –En primer lugar, y como anteriormente les había indicado, ninguno de ustedes tiene permitido dañar a Elayne, aquel que desobedezca esto tendrá que pagar su falta con severidad.
Segundo, tendrán que tratarla de acuerdo a su posición como mi invitada, y no al nivel de los juguetes que suelen tener… más que una invitada tendría que decir que de ahora en adelante es casi una hija para mí. –al terminar la frase, el ambiente cambio notoriamente, los rostros estupefactos de los seis hermanos habían palidecido de tal manera que parecían más estatuas de mármol que seres "vivos" -Tercero, ninguno tiene permitido tomar su sangre por la fuerza, a menos que ella la ofrezca libremente ustedes no podrán hacer el mas mínimo movimiento para intentar tomarla. Como ya mencione Elayne es alguien muy preciada para mí, y en caso de que se repita un incidente como el de Reiji, espero sean conscientes del destino que les espera.
Y por último, -dijo dirigiéndose particularmente a la peli magenta –sé que esto no formaba parte de nuestro acuerdo inicial, pero al ver detenidamente las cosas, considero que es mejor que elijas solo a uno de ellos al cual otorgarle tu sangre; por pasadas experiencias y en vista de las circunstancias, sería arriesgado para ti el quedar en medio de alguna disputa.
Elayne comprendía lo que decía, y claramente con los temperamentos de algunos era bastante factible que terminara medio muerta si empezaban a reñir por tomar su sangre; aun así no estaba ni remotamente segura de quien sería el "compañero" más adecuado y era una decisión que no se podía tomar a la ligera.
La chica trago saliva; miro detenidamente los rostros de los seis chicos e intento formarse una idea más clara de sus personalidades de acuerdo a lo poco que los conocía. La triste verdad es que no sabía absolutamente nada de ninguno y todos parecían igual de peligrosos en ese momento.
-Yo… yo… realmente no quiero tomar una decisión apresurada… -dijo con toda claridad –quisiera un poco más de tiempo para… ¿conocerlos? –no sabía si esa era la palabra correcta, realmente no deseaba conocerlos, pero "determinar su grado de locura y peligrosidad" no sonaba muy amable de su parte.
-TSK! Todos sabemos que elegirás a Raito, ambos son un par de pervertidos! –El albino había golpeado una mesita junto a él, ocasionando que las patas de la misma crujieran violentamente, mientras hacia su declaración.
-Nfuu~ incluso mis hermanos saben que somos el uno para el otro, Bitch-chan.
-Tú no vas a poner un solo dedo sobre las pertenencias de Ore-sama, maldito pervertido.
-¿Por qué todo lo tienen que decidir ellos?¿ne, Teddy? – la mirada del Kanato se había tornado desquiciada y errática de un momento a otro, haciendo que un escalofrió recorriera la espalda de la chica –Ustedes nunca nos toman en cuenta… -el sollozo entrecortado hacía difícil entenderlo, y sus ojos dejaban asomar un par de lágrimas. - ¡SIEMPRE INTENTAN TOMAR TODO LO QUE ES MIO Y ALEJARLO!
La escena era desconcertante, el menor de los trillizos había roto a llorar mientras sus hermanos simplemente arqueaban las cejas y lo ignoraban por completo.
-¡Suficiente! –el morocho finalmente había decidido hacerse escuchar, obligando a su hermano a parar su pataleta. –Padre, si me permitieras. –dijo observando fijamente al galante vampiro junto a ella. –Creo que lo más conveniente es que yo me haga cargo de ella, -la voz fría y calculadora de Reiji dejaba entre ver una segunda intención en su petición, lo cual aterraba a la peli magenta. –la mantendré a salvo de cualquier problema con mis hermanos, y me dará tiempo de enmendar el error que cometí anteriormente.
A excepción del rubio medio dormido, todos lo miraban con desgana; era verdad que sonaba como una propuesta lógica y factible, pero Elayne sabía que algo no estaba para nada bien.
-Esa decisión no es mía para tomarla, -respondió Karl, de manera gélida. –cada uno de ustedes ha dejado ver parte de sus intenciones y forma de ser; aun así ninguna es realmente satisfactoria. –la sensación de reprobación era tangible, tanto que la chica se sentía decepcionada de sí misma sin saber por qué. – Elayne tomara su decisión en el momento oportuno y todos tendrán que esperar, a menos claro que tengas algo que agregar sobre el tema Shu.
El rubio se removió en su lugar y abrió lentamente los ojos con una desgana magistral. Aquel azul tan cristalino se dirigió pesadamente primero a su padre y luego a la chica, después de unos instantes el mayor de los hermanos movió sus delicados labios.
-No tengo ningún interés en ella; puede irse con quien le plazca. –el tono cortante había sido más hiriente de lo que Elayne esperaba.
-Bien, entonces serás tú el que se encargue de cuidarla hasta que tome una decisión.
Karl había pronunciado las últimas palabras como una orden absoluta y todos los presentes lo sabían; el rubio tomo una bocanada de aire de manera pesada, y asintió con desgana. Desde varios puntos en la habitación, pequeños gestos de molestia se hicieron presentes.
-De acuerdo –puntualizó el señor Sakamaki –es todo por esta noche, retírense a sus habitaciones.
Dicho esto, todos desaparecieron en un instante sin dejar el más mínimo rastro de su presencia.
-Elayne –Dijo dulcemente el vampiro –espero que esto no te deje una mala impresión…
*¿Mala impresión?... na para nada –penso la chica para sus adentros – solo parece que todos me odia… y se odian… y lo odian… y no tengo derecho a hablar de figuras paternas… pero bueeeeee….*
La cara de confusión de la chica dejaba ver claramente todas las dudas que la invadían y el terror que sentía. Karl la miro con afecto y se sentó frente a ella.
-Sé que te será difícil para ti entender a mis hijos… - dijo el albino, desviando un poco la mirada y mostrando cierto grado de debilidad –realmente no son "malos", pero han tenido que pasar por cosas difíciles desde su nacimiento, y gran parte de ello es culpa mía…
Elayne lo miraba un tanto estupefacta, luego de como los había tratado en todo momento, era bastante extraño verlo tan vulnerable y preocupado por los chicos.
-Sabes, hubiera deseado estar a su lado en todo momento… así tal vez no me odiarían tanto; pero mi posición nunca me lo permitió… y cuando intente acercarme ya era demasiado tarde. Ahora solo me queda jugar al villano dentro de sus vidas; si su odio hacia mí los une y logra hacerlos mejores personas… hombre que se valgan por sí mismos y no cometan mis errores, entonces… es un sacrificio que estoy dispuesto a pagar.
Los ojos de la chica comenzaron a humedecerse y nuevamente apareció el nudo en su garganta. Desde el inicio se le había hecho rara tanta hostilidad para con sus hijos, viniendo de parte de alguien que la había tratado tan cordial y cariñosamente. Así que eso era… el solo quería lo mejor para ellos aun si el precio era ganarse su odio.
La imagen de aquel que había llamado "padre" por tantos años apareció frente a sus ojos, como era posible que él hubiera sido cubierto con todo el amor que ella podía dar aun siendo un monstruo, mientras la persona frente a ella era cruelmente odiada por intentar convertir a sus hijos en mejores personas…
Un suspiro, acompañado de una leve sonrisa cortaron el aire melancólico que había caído sobre ellos. Elayne se arrodillo frente al vampiro tomando aquellas frías manos entre las suyas.
-Debe ser realmente duro… -la voz cálida y reconfortante de la chica cubría ahora cada resquicio de la habitación, inundándola con una sensación íntima y hogareña. –no sé qué sucedió para que las cosas terminaran así… pero estoy segura que no fue su culpa… alguien tan amable como usted no debería pensar de esa manera, con el tiempo ellos podrán verlo y seguramente se darán cuenta de cuanto los ama…
-Oh, Elayne –dijo entrecortadamente el albino.-no creo que ellos me perdonen jamás… pero escucharte decir esas palabras, tranquiliza mi viejo corazón.
Los ojos de ambos se encontraron, la ternura que manaba de la chica era intoxicante para el vampiro; deseaba fuertemente obtener más de ella, la potencia con la que hacia fluir cada ápice de sentimiento era indescriptible, y sentir como cambiaba y se fortalecía justo frente a sus ojos lo excitaba profundamente.
-Sabes, cuando era joven siempre pensé que podría casarme por amor y criar a mis hijos para cambiar todo lo que estaba mal en el mundo demoniaco, inclusive en el mundo mortal. –dijo observando al infinito como si recordara una vida pasada. –Es doloroso, ver que todo termino así…
Elayne no quería ser entrometida, pero la curiosidad se apoderaba de ella y parecía que era la única que había escuchado estas pequeñas confesiones en mucho tiempo, tal vez si prestaba sus oídos, podría reconfortar un poco a su salvador y regresar una mínima parte de todo lo que él había hecho por ella.
-Antes… usted menciono a su esposa… -comento avergonzada, intentando esconder su curiosidad –por como la menciono… pensé que seguramente se habían amado muchísimo.
-Ja-ja –rio apagada y amargamente –supongo que hubo un gran amor al principio, ¿sabes? –la pregunta había sido lanzada al aire sin buscar realmente una respuesta. –En esos años no tenía la presión de la posición que tengo ahora, la primera vez que la vi, no podía quitar mis ojos de ella; simplemente era la mujer más hermosa que hubiera visto; Ese día bailamos sin parar toda la noche y pensé que ella era la indicada.
Un suspiro melancólico fue proferido por el vampiro antes de continuar su relato.
-Su familia acepto el compromiso y parecía que todo estaría bien, sin embargo por ese entonces fui elegido para tomar el poder luego de que la enfermedad arrasara con nuestra especie… eso la cambio… perdió a parte de su familia y el poder de su nueva posición la transformaron en alguien que no conocía, dijo que no quería tener descendencia, eso me hirió, ¿sabes? –Pregunto nuevamente sin esperar respuesta, pero ver las reacciones de la chica a cada palabra lo fascinaban –Claro que el consejo no se quedó callado respecto al tema. Era mi deber tener herederos, así que me forzaron a casarme nuevamente con otra mujer… ella era fría y perfeccionista.
A Elayne la descripción le sonó vagamente… pudo imaginarse claramente una versión femenina de Reiji… eso le ponía las cosas un poco más claras…
-Fueron años difíciles, tanto mi primer como segunda esposa se odiaban y competían día tras día, intentando ganar mi favor e incrementar sus posición. –un dejo de amargura se filtraba en cada palabra. –el amor se había desvanecido por completo. Y comenzaron a circular rumores de que estaba siendo engañado por Cordelia, mi primera esposa… al parecer se había conseguido numerosos amantes intentando procrear un heredero antes que Beatrix, al principio intente no creerlo pero años más tarde se convirtió en algo innegable. –una amarga sonrisa se dibujó en los delgados labios del vampiro.
Elayne estrecho sus manos con más fuerza, intentando consolarlo.
-Al final Beatrix quedo embarazada, y Cordelia hizo cuanto pudo por convertir la vida de los que la rodeaban, en algo miserable, fueron años terribles, Beatrix dio a luz a Shu, y posteriormente a Reiji, pero las familias importantes decían que no era suficiente, que su sangre no era suficientemente fuerte para sucederme y que Cordelia al ser hija del señor de los demonios, era la más adecuada para dar un heredero, así que nacieron los trillizos.
Pensé que todo estaría en orden una vez que Ayato fuera reconocido como sucesor, pero no fue así… siempre alguien estaba en desacuerdo y muchos decían que eran hijos de mi hermano, o algún otro amante… por eso se decidió que tomara una nueva esposa, esto solo hizo que Cordelia se transformara en un monstruo incluso con nuestros propios hijos…
El asombro y la confusión en la cara de la chica eran bastante notorios, era claro que sentía pena por él y creía en sus palabras, pero empezaba a sentirse extraña al respecto.
-En fin… por elección se decidió que la mejor candidata era alguien perteneciente a mi propia familia… habían pasado años de no verla y cuando nos reencontramos, pude sentir algo que pensé nunca sería posible, me enamore nuevamente y ella sintió lo mismo. Era realmente feliz.
Su belleza y pureza semejaban las de una preciosa rosa blanca, la ame con locura y poco tiempo después me dijo que tendríamos un hijo, sin duda ese fue el momento más feliz de toda mi existencia. Pase con ella cada momento y comencé a descuidar mis obligaciones, así que después del parto tuve que alejarme por un tiempo… -la voz del albino se apagó por un instante. –siempre me arrepiento de haberlo hecho.
Cordelia se llenó de odio enfermizo, y utilizo todo lo que pudo para dañar a Christa, hasta que finalmente el amor de mi vida enloqueció…
Siempre pensé que era algo pasajero, que se repondría con tiempo y descanso, así que le construí una hermosa misión con un gran jardín lleno de las rosas blancas que tanto amaba; pero la situación solo empeoro… al final intento matar a Subaru y me vi obligado a mantenerla confinada, por el bien de mi hijo…
Un par de lágrimas rodaban por las mejillas de Elayne, era doloroso pensar en todo lo que había sufrido aquella persona, y aun peor, sus hijos lo rechazaban sin chistar.
-Lo lamento.-dijo la chica apenada –nunca debí preguntar… si hubiera sabido… yo…
Un fino dedo se posó en los labios de la peli magenta, obligándola a guardar silencio.
-No tienes que disculparte Elayne, más bien debería agradecerte por escuchar las memorias de este "viejo" –dijo con una sonrisa melancólica el vampiro. –lo único que quisiera es que…
La frase se había cortado por la mitad, mientras Karl desviaba la mirada.
-¿Qué es lo que quisiera? –pregunto curiosa
-Sé que es algo egoísta, y para nada es tu obligación… -dijo clavando su mirada en los ojos de la chica de una manera tan profunda que le robaba el aliento. –me gustaría, mucho que lograras mostrarle a mis hijos lo que es el amor, mi historia no termino bien, pero eso no quiere decir que ellos no puedan tener una oportunidad y creo que si existe alguien en el mundo que puede ayudarlos a ser felices, eres tú.
El rubor cubrió las mejillas de la chica, aun en su piel de color caramelo, era claramente visible un leve tono rojizo acompañado de una sensación ardiente por todo su cuerpo. ¿Amor? Así que lo único que él quería realmente era que sus hijos encontraran el amor que él no había podido conseguir ¿?
En ese instante Elayne sintió como una violenta llamarada se encendió en su interior, estaba completamente determinada; devolvería toda la amabilidad que su protector le había brindado mostrándole a sus hijos lo que era querer y sentirse queridos, los obligaría a todos y cada uno a encontrar la felicidad que su padre nunca había conseguido, y cada uno probaría el cariño… incluso el amor, aun si se los tenía que meter a golpes.
#UnOscarParaPapaMaki
Dios que triste historia la suya, y peor que la niña va y se la come completita! Ósea… la historia pues… aunque podría anotar lo otro para después… ( ͡° ͜ʖ ͡°)
En fin… lamento que pasara mucho tiempo para nuevo cap… enserio una disculpa a l s que leen mis tonterías, pero como ya dije no pienso abandonar la historia y bueno…
Como siempre! Dudas, quejas, sugerencias, aclaraciones y críticas constructivas siempre son bienvenidas.
