Descargo de responsabilidad:
Bueno, considerando que esto es un fic, Naruto obviamente no me pertenece. Una lástima, ¿ne?
Reminiscence
VIII
"Un momento"
Cuando Sakura despertó era aún demasiado temprano como para que su compañero rubio incluso considerase que era de mañana. Sabiendo perfectamente que no dormiría más se levantó en silencio y abandonó la habitación con sigilo, dejando atrás a sus compañeros dormidos.
En el pasillo, capturó un destello de chakra procedente de las sombras y sonrió ligeramente.
— Voy a asegurar los alrededores, Kakashi-sensei.
Luego abandonó la escena.
Afuera, ella se deslizó entre las hierbas con cables ninja entre sus dedos y kunais con notas explosivas, asegurándose de colocar las trampas en un radio de cien metros alrededor de la casa, con la preocupación tomada de que ningún civil con buenas intenciones caería en alguna.
Satisfecha con su resultado volvió a la casa, encontrándose en la cocina con la hija de su cliente en plena elaboración del desayuno. La mujer pronto notó su presencia –técnicamente gracias a que ella le había dejado hacerlo- y sonrió a la niña.
— Buenos días, Sakura-san, ¿ha dormido bien?
Sakura sonrió, acercándose.
— Buenos días, Tsunami-san. Muy bien, gracias—luego pensó en añadir algo más— he rodeado su casa con trampas, ahora estarán más seguros.
La chica del futuro se sintió mejor al ver algo de alivio en los ojos de la mayor. Obviamente, se había quedado muy preocupada luego de enterarse que el asesino que había sido mandado tras su padre todavía estaban vivos. Nadie podría culparla.
— ¿Puedo ayudarla? —preguntó, luego de un momento de silencio, y antes que pudiera negarse agregó— por favor, no tengo mucho que hacer hasta que mis amigos despierten.
Kami quiso que la madre de Inari acabase sonriendo con aceptación, comenzando a indicarle lo que tenía que hacer. Mientras picaba los rábanos Sakura se admitió a si misma que le había mentido porque en realidad debía de estar entrenando, la costumbre sonando fuerte en ella de no parar un día en la búsqueda de fortaleza, más tenía demasiadas cosas para pensar y si no quería quedarse loca lo mejor sería pasar algo de tiempo con una actividad que no tuviese en mente el destino de sus personas queridas y el resto del mundo.
No podía dejar que sus emociones se descontrolasen y la hiciesen causar un error. No sabiendo que Kakashi la vigilaba con sus dos ojos.
Suspiró, rebanando en trocitos la zanahoria. Realmente deseaba no pensar en lo fácil que sería si tan solo pudiese tener algo de ayuda. Pero las cosas no son lo que uno quiere, ¿verdad?
No. No lo son. Inner aportó amablemente su apoyo.
Fue extraño, pero esa línea de pensamientos causó una curiosa sensación en su columna vertebral. Un presentimiento. Su ceño se frunció. ¿Pero sobre qué?
No tuvo mucho tiempo para reflexionar sobre ello.
Supo sin necesidad de girar la cabeza que Naruto y Sasuke ya se habían despertado, lo que significaba que no pasaría mucho tiempo antes que fueran al bosque a entrenar. Aunque primero venía el desayuno.
Sakura observó a su sensei con una ceja alzada. Ella sabía que en el fondo era un hombre que se preocupaba por sus alumnos, pero a veces se preguntaba qué tan en el fondo era. Y a pesar de que tenía el suficiente respeto como para no discutir sus órdenes Naruto no poseía el mismo criterio.
— Pero Kakashi-sensei, ¡¿cómo espera que hagamos esto?! —incluso en Konoha podrían haber sido capaces de escuchar su grito.
El mayor los observó con su único ojito hasta que su mirada recayó sobre la integrante femenina, quien se encogió ante la pequeña arruga que indicaba una sonrisa.
— Maa, al parecer los he sobreestimado. Si ni siquiera pueden hacer abdominales boca abajo en las ramas… —sacudió la cabeza con una falsa expresión de tristeza y luego volvió su vista a su alumna— al parecer, Sakura será la única que termine siendo Hokage y cumpliendo sus metas.
Después de sus palabras, ella se quedó quieta e incómoda, con un tic imperceptible en su ceja derecha. Maldito, gruñó, ¡lo hizo de nuevo! En el fondo escuchó a su Inner reírse.
Fue solo instantes después cuando ambos varones –sólo uno en silencio- se precipitaron hacia el primer árbol que encontraron. Sakura suspiró. Idiotas, pensó con cariño, encogiéndose mentalmente de hombros para luego caminar a paso tranquilo a uno cercano.
Escaló hasta llegar a una rama de altura media y se colgó, comenzando con el ejercicio sin titubeos. No fue ningún problema con control perfecto de chakra, más no fue el mismo caso con los otros dos niños ya que a pesar de haber aprendido a moldear el chakra un poco bastante con ella no era lo mismo.
Nadie se sorprendió cuando el rubio cayó, maldiciendo y prometiendo de que un modo u otro lo dominaría. En silencio, Sasuke aterrizó sobre el césped con una mueca casi apreciable de enojo y determinación. Bien por ellos, sonrió, sintiendo orgullosa por su ímpetu.
Después de cien abdominales, Sakura determinó que ya había sido suficiente para ella, y en cambio, se instaló entre las hojas verdes en una postura relajada. Desde allí podía ver un retazo de cielo, y sin poder evitarlo recordó las tardes donde se tiraba en una colina a hacerle compañía al perezoso de Aldea.
— ¿Pensando en algo feliz?
Sólo años de convivencia con el ex AMBU impidió que ella gritara. Eso, y el hecho de que había sentido su chakra.
— Algo así—respondió, con los ojos cerrados.
Escuchó un "mm" antes que un sutil incremento de chakra despertó instantáneamente sus reflejos. Una patada dio en su estómago y la hundió, quebrando la rama. Pero el "plop" aseguró de que se trataba sólo de un clon y fue cuestión de milisegundos antes que un puño cargado se dirigió hacia el ninja masculino, quién lo esquivó haciéndose a un lado y atrapando el brazo sólo para que ella girara su cuerpo e impactara una de sus piernas en su costado.
El Kakashi falso explotó también y Sakura apenas tuvo tiempo de esquivar la mano cerrada que iba directamente a su cabeza. ¡¿Es qué quiere matarme?! Su ceño se frunció peligrosamente mientras lanzaba unos kunais en dirección al arbusto donde estaba el verdadero al mismo tiempo que acababa con el falso de un golpe brutal.
Desviando las armas con una igual, él miró interesado antes de descubrirse frente a ella con las manos alzadas.
La corriente de pensamientos pronto volvió a funcionar en ella, quien bufó y se cruzó de hombros. Había caído redondo como una estúpida en la trama del hombre. Genial. Aproximándose a él, espetó:
— ¿Qué fue eso?
Él sonrió bajo su máscara.
— Comprobación—fue su respuesta tácita.
Sakura alzó ambas cejas antes de normalizar su expresión. Ah, es cierto. Él cree que soy un "prodigio". Dejando escapar un suspiro de irritación volvió a su posición, alegrándose en su interior que ni Naruto ni Sasuke se habían dado cuenta de su pequeño enfrentamiento.
Escaneando el lugar pronto encontró el genjutsu, desactivándolo con un movimiento de sus manos y la palabra "Kai". Tomó nota de que el próximo entrenamiento debía se ser sobre la percepción de técnicas ilusorias, no podía ser que estuviesen en peligro sólo por no ser capaces de hallar un simple genjutsu.
Recuerda que sólo eres tú la que entrena con Kurenai-sensei. Su interior señaló intentando poner algo de humildad. Naruto es malo con él y nadie se ha gastado mucho enseñándole. Sasuke prefiere los jutsus de fuego y su Sharingan no está realmente desarrollado.
Sakura asintió para sí misma. Lo sé. Entonces le tocaría a ella ayudarlos. Ociosamente se preguntó qué pensaría su sensei al saber que sus alumnos estaban aprendiendo más de su compañero que de él. Se rió entre dientes y luego negó sin comprender porque sus cavilaciones seguían esa corriente.
Él se lo merece, por usarme como trampolín para hacer que los chicos siguieran su entrenamiento, se defendió, sintiéndose algo resentida. Luego sonrió burlonamente. Pero yo no necesite hacerlo para que los niños escalasen los árboles, ¡toma eso, Kakashi-sensei!
Me rindo.
Su brillante sonrisa causó confusión al ninja mayor pero eso sólo hizo incrementar su expresión, hasta que finalmente él se fastidio por no poder molestar a su alumna y la envió con Tazuna. Maa, pero todavía están esos dos, se animó a sí mismo, acercándose para comentar de vez en cuando anotaciones "amistosas" que incrementaban su "sana" competencia.
Así fue como Sakura buscando anciano y acompañándolo a hacer las compras. Una vez más fue testigo de la miserable situación del pueblo, y cuando un niño pequeño y sucio se acercó a ella con grandes ojos tristes sintió su corazón apretarse dolorosamente.
Sacó de su bolsillo una pequeña bolsa de monedas y se la dio, notando como su mirada se agrandaba. Pronto tuvo a un niño llorando sus gracias, y a media población observándola esperanzados hasta que Tazuna la salvó, prácticamente arrastrándola hacia la verdulería.
Estando allí, Sakura recordó que los alimentos que su equipo había estado consumiendo pertenecían a la familia, por lo que habían estado comiendo a costa del anciano y su hija. Su ceño se frunció e hizo el amago de ayudar con el pago al hombre, recibiendo una fuerte negativa.
— No necesito compasión, mocosa —él prácticamente gruñó. Peor luego añadió—… además… es lo único que puedo hacer sabiendo que están aquí a pesar de haber sido engañados, arriesgando sus vidas por mí.
Sakura asintió resignadamente sin abandonar la idea de ayudar de algún modo.
Puedes ir a cazar, su "yo" interior sugirió.
Con eso en mente detuvo de un solo movimiento la mano que iba sobre su bolsa. Dio una mirada de poderosa advertencia al hombre que había intentado robarle antes de soltarle. Tazuna negó tristemente con la cabeza mientras éste huía a todas prisas de la joven a su lado.
— Y así fue como Gato nos dejó…—murmuró, el anciano, la tristeza y frustración evidente en su voz.
Sakura lo observó por un instante antes de girar su mirada hacia otro lado para que no viese sus ojos. La imagen le recordaba más de lo que cualquiera podría suponer. Puedo entender porque personas como Pain quisiesen un mundo sin guerras, pobreza y dolor.
Rechazó esos pensamientos cuando Tazuna llamó su atención, y asintiéndole ambos se dirigieron a la casa del constructor.
Era de noche cuando uno de sus compañeros regresó, habiendo dejado al otro entrenando. Ella no se sorprendió al encontrarse solamente con Sasuke, quien le dedicó una de sus silenciosas miradas antes de acomodarse en la sala. Sakura se encogió de hombres mentalmente y volvió su atención al pergamino que estaba actualmente leyendo.
Se trataba de un genjutsu que sumía en un sueño profundo a la persona que lo recibía y combinándolo con el ninjutsu médico aceleraba el proceso de curación. Era realmente útil, sobre todo si tenías un compañero con tendencias peligrosas a ponerse en riesgo y otro dotado con un grandísimo problema de orgullo que no sabía siempre dar marcha atrás.
Pero, miró hacia el niño callado, no los cambiaría por nada. El amor que les tenía se vio reflejado en sus ojos por un instante antes de seguir con su lectura, sabiendo que ser sorprendida quedaría en una dudosa posición. No necesitaba que él pensase que seguía siendo su fan.
¡Por Kami! ¿Te lo imaginas volver a nuestros días de acosadora? Las palabras la hicieron encogerse en su lugar. ¡De ninguna manera! Chilló, intentando mantener su expresión neutral ante los sentimientos que la sobrecogían, en especial el espanto.
Probablemente no lo hizo muy bien ya que se encontró frente a los ojos ligeramente entrecerrados del Uchiha. Avergonzada lo ignoró, metiendo su cabeza tras el pergamino, perdiéndose de la pequeña chispa de diversión que brilló por un segundo en la mirada oscura.
La noche llegó pronto, pero a pesar de que las estrellas aparecieron no lo hizo su amigo rubio, así que tomando un recipiente salió de la casa luego de avisarle a su sensei donde iba, en dirección al contenedor del Kyubi. No fue una sorpresa hallarlo colgado de una rama, con la cara manchada de tierra y un par de moretones productos de las caídas.
— ¡Naruto! —llamó, ocasionando que éste se sorprendiese y acabara resbalándose— ¡Ups! Lo siento —se acercó algo abochornada y le mostró el paquete— te he traído algo de comida.
Los ojos azules brillaron inmensamente mientras le dedicaba una de sus hermosas sonrisas— ¡Muchas gracias, Sakura-chan! —ni bien terminar sus palabras se apropió de él y comenzó a devorarlo con ansias.
La chica resopló divertida, dejándose caer a su lado con delicadeza. Por un par de minutos sólo se oyó el sonido que el niño hacía al comer hasta que él habló.
— Sakura-chan… —comenzó, su voz curiosamente más seria de lo que uno esperaría. Ella lo observó con atención, causando que éste se sonrojara y prefiriese mirar su pies— tú… tu… ¿estás bien? —su pregunta balbuceante terminó en una insólita inquisición.
O tal vez no, pensó para sí. Después de todo, se había gastado la vida despreciando al niño y besando el aire que exhalaba otro. Ni siquiera Naruto era tan poco observador como para no darse cuenta de que había algo que realmente no parecía cuadrar.
— Sí… —respondió, luego de segundos sin decir nada. Sonrió ampliamente al joven— estoy mejor que nunca, Naruto.
Él la miró fijamente hasta que finalmente devolvió su gesto, pareciendo bastante satisfecho, y aunque Sakura se cuestionó el por qué sería eso no expresó su duda en voz alta, prefiriendo simplemente acompañarlo.
Eran más de las doce, y Naruto aún no dejaba de entrenar, habiendo logrado hacer veinte abdominales sin terminar en el suelo. Sin embargo, no parecía ser bastante para él. Oculta, Sakura lo vigilaba desde una rama cercana. Supuestamente se había regresado a la casa pero en realidad había enviado un clon para avisar a su sensei que se quedaría con el chico.
Tenía un extraño presentimiento sobre algo que sucedería pronto así que sabiendo que su otro compañero estaría protegido por el ninja copia, además de que Zabuza no atacaría hasta el próximo día, ella optó por velar por la persona que había sido su hermano adoptivo por varios años en la otra línea de tiempo.
Tal vez Sakura había sido una mocosa molesta cuando era joven pero eso no quería decir que haría las cosas de igual forma. Ella viajaría a Suna y besaría a Gaara antes de eso.
¡No hace falta dramatizar tanto! Inner murmuró, rodando los ojos. Bueno, no es como si estuviera feo o algo así, pero…
… pero nos mataría antes de incluso intentarlo, terminó en su mente, casi ignorando la primera parte.
¡Exacto!
Suspiró, por tercera o cuarta vez en el día. La pelea contra Zabuza y Haku se avecinaba, lo último que quería pensar era sobre el atractivo del futuro Kazekage, gracias.
… Aunque tiene unos ojos hermosos, ¿verdad? Y un pelo muy suave, aunque no tanto como Neji o Sasuke…
Dio gracias al genjutsu que guardaba su presencia porque si no Naruto habría visto a la muchacha de cabellos rosados golpear su cabeza contra el ronco del árbol.
… No sabes cuándo te odio.
En su interior, Inner sonrió maliciosamente. Oh, chica, cuanto amo joderte.
Maldita ella y su maldita "doble" personalidad.
Y hasta aquí llego yo c:
¿Sorprendidos? :P No los culpo, incluso yo me siento así. Digo, considerando que actualizó casi cada dos semanas xD En fin, espero que los haya gustado. Los amo, enserio, sus comentarios son tan hermosos *-* ¡Muchas gracias por todo su apoyo, gente hermosa!
Sigan cuidándose :)
¡Abrazos de aceituna y besos de uva para todos! :D
PDTA: No duden en señalar cualquier detalle que crean que digno de su atención ;)
