VIII

- Serena.- Galaxia le sonrió en tanto sostenía al pequeño en sus brazos.- Endimion es un bebé hermoso, y no lo digo porque sea igualito mi hijo. . .

- Pero que dices mujer.- Armando se les acerco.- Se parece más a mí. . . ¿A que si?

- Nada de eso papá.- Darien, que estaba sentado al lado de Serena miro a su progenitor.- Endy es igual a mí. . . ¿Verdad cariño?

- Claro que si.- La rubia miro alegre como su hijo eran bien recibido por los padres de Darien.

Aunque tenía que admitir que no solo el bebé había sido bien recibido, tanto Galaxia como Armando la habían recibido como un miembro más de la familia, aceptándola como la madre del pequeño hijo de Darien, no habían hecho comentarios ni nada sobre la extraña situación, aunque esperaba que Darien les hubiese explicado al manos algo, ella no era de mentir, y odiaría tener que mentirles a aquellas personas tan amables.

- Hay que pensar en su bautizo.- Observo de pronto Galaxia

- Mamá, Endy solo tiene un par de horas de nacido.- Darien murmuro entre risas.- Porque mejor no dejas que llevemos a Serena y al bebé a casa, que se instalen bien y ya luego podremos ver cuando lo bautizamos.

- En eso Darien tiene razón.- Armando se acercó más a su nieto.- Sigo insistiendo que se parece más a mí. . .

.

Diamante camino entre los pasillos, mirando sigilosamente en todas direcciones, esperaba poder encontrar a aquella belleza de cabello verde y ojos preciosos, le resultaba una locura, pero apenas había visto a aquella enfermera que Serena había identificado como Esmeralda.

- Preciosa Esmeralda.- Murmuro para si en tanto miraba las estaciones de las enfermeras.

Ni cuando había conocido a Serena había sentido algo así, esa necesidad de volver a ver a aquella mujer, esa ansia de estar frente a ella y mirarla a los ojos, robarla y que fuera suya, complemente suya.

- ¿Dónde estás preciosa?

La vio minutos después, estaba en una estación arreglando unos papales, no sabía muy bien cómo podía acercarse a ella, curiosamente su buena actitud ante las mujeres parecía haber desaparecido.

- Eh. . . Yo. . .- Murmuro como un tartamudo.- Hola. . .

- Buenas tardes señor.- Esmeralda le sonrió y se lo quedo mirando.- ¿Puedo ayudarlo?

- Yo. . .- No sabía que decir.

- ¿Busca a alguien?- Le pregunto ella.- ¿O necesita alguna información?

- Si yo. . . Me preguntaba. . .- No tenía excusa pasara.- Quería saber. . . ¿Cuándo darán de alta a la paciente Serena Tsukino?

Se colgó de lo primero que se le vino a la mente, sabía que Serena no se enfadaría con él por usarla para acercarse a alguien, menos si se trataba de una chica.

- Pues. . .- La peli verde miro entre los papeles.- La señora Serena. . . Tsukino aquí esta. . l doctor ha previsto su alta médica para dentro de tres días más.

- Genial. . .

- ¿Necesita algo más?

- Eh. . .- Ahora si ya no tenía más que decir.- No, era solo eso enfermera. . .

- Esmeralda.

- Muchas gracias enfermera Esmeralda.

- ¡Esmeralda!.- Otra enfermera mucho más mayor apareció, parecía enojada con la peli verde.- No me gusta que te distraigas, tienes muchos trabajo que hacer. . .

- No se estaba distrayendo.- Observo Diamante.- Me estaba dando información.

- Lo siento señor.- La enfermera.- Pero es que esta mujer siempre se distrae con las otras enfermeras. . .

- Yo. . .- Esmeralda intento defenderse.

- Silencio.- La enfermara mayor la callo.- Vete a hacer tu trabajo.

- Si enfermera Zirconia.- La peliverde se fue antes de que él pudiese hablarle otra cosa más.

- Mucho cuidado de cómo trata a las personas.- Diamante se volvió para mirar a la otra enfermera.

- Soy la jefa de enfermeras señor.- Murmuro la mujer.- Soy quien mantiene a raya a estas holgazanas.

.

- De modo que te fue bien con los padres de Darien.- Mina cargaba al bebé con una sonrisa en la boca.- Eres hermoso mi pequeño.

- Aun no he podido hablar con Darien sobre qué les dijo, pero me han aceptado aparentemente bien y sobre todo al niño, que era lo que me importaba.

- Hablando de Darien.- Mina le entrego al pequeño.- ¿Dónde está ahora?

- Fue a casa a dejar a sus padres, y a Luna y Artemis y después volverá.

- Por lo que vi está más cercano a ti.

- Solo un poco. . .

- Pues yo diría que más que un poco.- Murmuro Mina entre risas.- Y escuche muchas veces como te llamaba cariño. .

- Pues yo no me di cuenta.

- No te hagas Serena.- Mina iba a sentarse en el sillón que adornaba la sala, pero al dar unos cuantos pasos se mareo.

- ¿Estas bien?- Aun desde la cama podía ver que su prima no se sentía bien.

- Solo fue un mareo. . . Supongo que por todo el ajetreo.

- Prometo que apenas salga de esta clínica me pondré a trabajar, no quiero que cargues con todo el trabajo. . .- Serena vio cómo su prima de pronto se levantaba rápidamente e iba corriendo al baño.- ¿Segura que estas bien?

Iba a levantarse para ver cómo estaba su prima, pero Endy despertó y con claras señales de querer comer, de modo que se puso a amantarlo, pero en todo momento mirando hacia la puerta del baño a la espera de que Mina saliera para ver si se encontraba mal. Tras unos minutos la rubia salió un tanto pálida.

- Mina no tienes buena cara. . .

- Tu tampoco la tendría después de tener nauseas.

- Mina.- Serena la miro de pies a cabeza.- Yo creo que estas embarazada.

- No digas tonterías Serena. . .

- Estas igual de cómo estaba yo cuando me entere de que esperaba a Endy.

- Porque tú ya sabias que tenías que estar embarazada.

- Si tú lo dices.- Serena sonrió.- Pues yo creo que si estas embarazada. . .

- Parece que el haber tenido un bebé hace desear que todos estemos embazados.

.

- Serena parece una buena chica.- Murmuro Galaxia en tanto miraba a su hijo, estaban en el estudio de Darien.- y Endimion es una hermosura de bebé.

- Darien dime una cosa.- Armando que estaba detrás del escritorio suspiro.- ¿Te casaras con la joven? Sé que estamos en tiempos modernos, pero nunca un Chiba ha nacido o se ha criado fuera del matrimonio.

- Estoy de acuerdo con tu padre hijo.

- Mamá. . . Papá.- Darien había esperado algo como eso.- Las cosas con Serena están algo complicadas.

- Luna ya me dijo que ella es la chica por la suspirabas en la universidad.- Galaxia hablo rápidamente.- Recuerdo que Luna siempre me decía lo enamorado que estabas de ella, que te hayas casado con otra mujer. . .

- No le hables de Rei querida. . .

- Tú la nombraste. . .- Refunfuño Galaxia.- Además esa mujer nunca me cayó del todo bien.

- No hables de los muertos querido. . .

- Oigan escuchen.- Darien suspiro.- Hay algo que tengo que decirles, es algo importante y serio.

- ¿Pasa algo malo hijo?- Armando se levantó.- ¿Algo con las empresas?

- No padre, se trata de mi matrimonio con Rei. . .

Era hora de decirles la verdad a sus padres, sobre todo si pensaba en arreglar las cosas con Serena, si pensaba que alguna vez podría tener alguna oportunidad con la rubia. Sabía que tenía casi un camino a cuestas, pero estaba dispuesto a luchar con ella.

- . . . De modo que deje a Serena pensando que estaba conmigo por mi dinero. . .

- Tenias razones para pensarlo hijo.- Galaxia se compadeció.- Mal que mal ella insistió en casarse contigo. . .

- Ella me amaba. . .

- ¿Y si tú la amabas tanto porque entonces desconfiaste de ella?- Le rebatió Armando.- Siempre te he tenido como un hombre sensato hijo, dejaste a la mujer que amabas porque no fuiste capa de hablar verdaderamente con ella.

- Lo sé papá.- Murmuro Darien.- Pero yo. . .

- Pero nada hijo.- Lo interrumpió el hombre mayor.- Eres un Chiba. . . Un Chiba no se deja vencer tan fácilmente, iras con Serena arreglaras las cosas con ella. . . Olvídate de su ex esposa.

.

- Es un mini clon de Chiba.- Murmuro Diamante al ver al bebé dormir.- No sé si eso es bueno o malo. . .

- ¡Diamante!- Serena estallo en risas.- No seas malo con Darien, además sabes que Endy iba a ser un clon de él.

- Lo sé, pero tenía la secreta esperanza de que fuera más parecido a ti.- El pelipletadeado se sentó en el sofá cerca.- ¿Y cuando viene la linda enfermera?

- Lo sabía. . . Sabía que te había gustado.- La rubia le sonrió.- Se llama Esmeralda. . .

- Ya lo sé. . .

- Parece que ya has hecho tus averiguaciones. . .

- Por supuesto.- Diamante la miro a los ojos.- Tu sabes que yo siempre te he querido mucho mi Serena. . . Pero sé que lo nuestro no puede ser amor. . .

- Siempre te lo deje claro.- Murmuro la rubia incomoda.

- Lo sé, y tranquila, a lo que me refiero es que he comprendido eso hace mucho, la última vez que me rechazaste me quedo claro, desde entonces he pensado que ya es hora de que salga con otras mujeres y lo he estado haciendo, pero no lo sé desde que vi a esa belleza de ojos verdes es como si ninguna otra mujer existiera para mí de hecho. . . Cuando entre y la vi con Endymion en brazos desee que ese fuera mi hijo con ella.

Serena miro a Diamante, lo conocía lo suficiente para saber que era sincero al decir que estaba interesado en la enfermera, a decir verdad ella se había tomado el tiempo de observar a Esmeralda, parecía una buena chica, era amable con ella, y se notaba que le agradaban los bebés.

- Vaya flechazo.- La rubia sonrió.- Aunque me alegro por ti Diamante, mereces una buena mujer a tu lado. . .

- Pues espero que ella me tome en cuenta. . . Tuve la oportunidad de hablarle pero me trato como a un paciente. . .

- Olvidas que estamos en una clínica. . .

- Lo sé, supongo que es un poco tonto pensar que pudo haber sentido algo por mí. . .

- Dale tiempo al tiempo, estaré aquí tres días. . . Eres bienvenido a visitarme, de preferente de nueve de la mañana a 4 de la tarde, ese es el horario en que Esmeralda me atenderá. . .

Había tomado notas mentales de los horarios en que Esmeralda le había explicado que la atendería, de modo que había decidido aprovechar esa información para utilidad de su amigo.

- Te lo agradezco mucho.

.

Una vez dentro del ascensor Darien iba repasando mentalmente todo lo que le diría a Serena, tenía mucho de qué hablar, y ciertamente quería que la rubia descansara, pero al menos esperaba poder pedirle perdón, miro las rosas rojas que llevaba en las manos y sonrió, ella amaba las rosas rojas, Serena no había cambiado en todos esos años.

-. . . Por cierto.- Desde afuera escucho la voz de Diamante, al parecer él seguía con Serena en el cuarto.- No has cobrado el cheque que te di. . .

¿Un cheque? Darien se quedó quieto, esperando poder escuchar más sobre la conversación de aquellos dos. ¿Por qué Serena tenía un cheque de Diamante?

- Pues no he podido cotizar bien. . . Es mucho el dinero que m entregaste, necesito encontrar algo que cubra todas mis necesidades.

¿Diamante le había dado dinero a Serena? Darien apretó los rosas rojas y decido entrar, no iba a dejarse llevar de nuevo por ese tipo de cosas, no caería de nuevo en ese tipo de trampas, de modo que toco suavemente la puerta y entro.

- Hola Diamante.- Entro y se acercó a la rubia que tenía entre sus brazos a su hijo.- ¿Cómo esta nuestro hijo?

- Dormido.- Sonrió la rubia.- Hace poco despertó para comer, pero se volvió a dormir.

- Esmeralda dice que los bebés recién nacidos solo duermen y comen. . .

- Es normal.

- Bueno yo los dejos.- Murmuro Diamante.- Aun tengo que ver algunas cosas. . . Vendré a verte pronto Serena.

Darien prefirió mirar a su hijo en tanto sentía al otro hombre caminar por el cuarto y salir por completo de la habitación, él quería preguntar por todo el asunto de aquel cheque, pero quería ignorar también todo aquello, su único objetivo era tratar de recuperar a la mujer que amaba, su preciosa Serena.

- Serena. . .- Darien la miro.- ¿Podemos hablar?

- Claro. . .

- Yo. . .- No sabía dónde empezar.- Necesito que hablemos de un tema serio. . . Muy serio.

.

Cuando la vio Diamante respiro hondo, nunca antes una mujer lo había puesto así de nervioso, ella era especial, lo supo desde que la vio por primera vez, lo raro era como hablarle, como no parecer un acosador.

- Ho. . . Hola.- Se le acerco lentamente.- ¿Cómo estás?

- Buenas tardes.- La peliverde le sonrió en tanto llevaba algunos papeles.- ¿Necesita algo señor?

- Yo. . . Si. . . Necesito.- Diamante la miro.- Sé que voy a parecer loco, pero me gustaría mucho que aceptaras salir a tomar un café conmigo. . .

- ¿Un café?

- Si. . . O un té. . . O un chocolate caliente, leche, jugo. . . Lo que tú quieras. . .

- Bueno no sé. . . No es correcto que salga con pacientes. . .

- No soy paciente.- Agrego rápidamente el peliplateado.- Solo un café. . .

- Mi turno termino termina dentro de un hora, no sé si pueda esperarme. . .

- Claro que puedo.

Y quiero, estuvo a punto de decirle, pero lo pensó mejor, ahí si iba a quedar como un loco, iba a tener que ir con cuidado. Se acercó a ella sin dejar de mirarla a los ojos, esperanzado de que aceptara.

- ¿Qué me dices?

- Esta bien. . .

.

- Serena quiero pedirte perdón.- Murmuro Darien mientras se sentaba en el sofá cercano a la cama.- Perdón por todo lo que te hice. . . Por destruir aquello tan hermoso que teníamos. . .

- Darien.- La rubia susurro.- Eso ya paso hace mucho. . .

- Lo que necesito decirte es importante.- Darien la miro.- Yo. . . Fui un tonto, nunca debí dejarte, debiste ser tú con quien me casara. . .

- No sigas.- Serena sintió como sus lágrimas amenazaban con salir de sus ojos.- Yo ya sufrí demasiado en el pasado. . . Es mejor que nos olvidemos de eso. . . Además ahora esta Endy. . .

- Yo quiero que le demos una familia a nuestro hijo.- El pelinegro hablo rápidamente.- Endy lo merece, él no tiene la culpa de todo lo que ha pasado.

Y era cierto, su hijo era el resultado de muchas maquinaciones de la maldita de Rei, pero de una cosa estaba agradecido, y era que después de todo aquello las cosas habían resultado mejor, tenía un hijo con la mujer que amaba. Pero el problema era volver a tener el amor que Serena alguna vez le tuvo, ver en aquellos preciosos ojos el cariño y el verdadero amor.

- Y nuestro pequeño tendrá tanto a su madre como a su padre. . .- Murmuro ella en tanto se acomodaba.- Darien es mejor que olvidemos todo, ya no vale la pena recordar. . . Rei está muerta, lo que tuvimos término hace mucho. . .

- ¿Nunca me vas a perdonar verdad?- Le pregunto Darien.

- Dime algo antes.

- Lo que tú quieras cariño.

- ¿Amabas a Rei cuando te casaste con ella?

- No. . . Solo me case con ella porque me hiso creer que estaba embarazada de mí. . .

- ¿Estuviste con ella mientras estabas conmigo?

- Por supuesto que no. . .- Sabia a lo que la rubia se refería.- Lo mío con Rei comenzó después de haber terminado contigo. . .

- Yo no sé qué pensar, a decir verdad quiero que sepas que he estado pensando en la idea de buscar una casita para Endy y para mí.

- ¿Por qué?- Darien la miro ceñudo.

- Creo que es lo mejor, ya bastante he invadido tu vida, prácticamente te visto obligado a aceptarme en tu casa tras el incendio de mi edificio. . .

- Nadie me obligo a llevarte a mi casa, lo quise hacer porque quería.- Se acercó a la rubia con cuidado, temiendo estropear todo.- Porque quería cuidarte, y también cuida de nuestro bebé.

Había esperado que Serena no quisiera perdonarlo tan fácil, pero el que quisiera irse a vivir sola no le gustaba para nada, menos con el bebé recién nacido, demandaría mucho tiempo y cuidados, además que la misma rubia tenía que tener su tiempo de reposo.

- Serena piensa mejor en la idea de irte a vivir sola con el niño. . . Quiero decir, Endy necesita del cien por ciento de tu tiempo y tú misma tienes que descansar, no estarás en condiciones de cuidar de ti misma sin dejar de cuidar al niño. . . Quédate conmigo, deja que te cuide, que cuide de nuestro pequeño. . .

- Yo. .

Serena había que Darien tenía razón, si se iba a vivir sola con el niño no tendría tiempo para cuidar ciento por ciento de Endy, y aunque le encantaba ser madre, tenía que comenzar a entender lo que era cuidar de un bebé, en especial un recién nacido. Sería una locura irse sola en ese estado.

- Supongo que debo aceptar, reconozco que no sería capaz de cuidar del niño, aún tengo mucho que aprender. . .

- Yo quiero contratar una enfermera o nana, que te ayude para que tú puedas descansar.

- ¿No crees que es mucho?

- Quiero que estés bien, sé que serás una excelente madre, pero no puedes estar ciento por ciento ahí para Endy, yo te apoyare en todo, pero mientras yo no esté en casa quiero que recibas ayuda.

.

- ¡Eres descarada!- La enfermera en jefe estaba furiosa.- Te he visto como le coqueteas a ese hombre que visita la habitación donde está la señora Tsukino, aquí no contratamos mujeres que andan de cama en cama, si quieres un amante búscalo fuera de este lugar.

Esmeralda se estaba preparando para salir de su jornada laboral, tras quitarse el uniforme se digirió al casillo para guardar sus cosas e ir a ver si el hombre estaba o no esperándola.

- No puede creer que yo ando buscando. . .

- Te conozco Esmeralda.- La mujer la miro.- Sé que te contrataron aquí porque eres amante de unos de los directivos del hospital. . .

- Eso no es cierto. . .

- A mí no me engañas, toda la clínica sabe que eres amante de. . .

- ¡No mienta!- Murmuro entre lágrimas la peliverde.

Desde que había llegado a trabajar a esa clínica había sido acosada sexualmente por uno de los directivos de la clínica, había denunciado el hecho, pero el hombre había dado vuelta la historia, la había dejado como la amante de él, la mujer que no quería terminar la relación, también se había aseguro de que ninguna otra clínica la contratara, él hombre era influyente en el medio de la salud.

- ¡No me grites!- La mujer subió la voz.- Soy tu jefa, puedo hacer que te sancionen. . .

- Haga lo que quiera.- La joven guardo sus cosas en el casillero que le habían asignado en la sala de enfermeras.

Quizá podría dedicarse a trabajar como enfermera particular, de esa forma nunca tendría que volver al hospital, saberse perseguida por aquel asqueroso hombre le ponía los pelos de punta.

- Hola.- Diamante se acercó a saludarla, cuando se encontraron en la salida del hospital.

- Buenas tardes.- La joven, a pesar de haberse limpiado el rostro tras el enfrentamiento con la enfermera jefa suspiro con pena.

- ¿Sucede algo malo?

- No, nada. . . ¿Vamos?

.

Darien miro a su bebe en brazos de la rubia, no pudo evitar sonreír, le parecía casi algo mágico que Serena fuese la madre de su hijo, lo único malo era que ella no parecía querer interesarse en él, y con justa razón. Cuanto quería regresar el tiempo atrás y arrepentirse de todo lo que había hecho en el pasado.

- No es necesario que te quedes Darien.- Oyó que le decía la rubia.- Además tienes trabajo mañana y. . .

- Tengo algunos días libres y pretendo pasarlos contigo. . .

- Querrás decir con Endy. . .

- No Serena.- El pelinegro la miro intensamente.- Quiero estar cerca de ti, no por Endy, sino por ti y por mí.

- No es necesario Darien, estoy bien, el doctor dice que estoy bien, mañana me dará el alta y podremos ir a casa. . .

- No voy a dar mi brazo a torcer.- Darien se acomodó en el sofá de la habitación.- Me quedo aquí te guste o no.

- Bien.- La rubia suspiro.

Miro por algunos segundos a Darien, le resultaba irreconocible si lo comparaba con el chico del pasado, incluso con el hombre que meses antes se había enterado de sorpresa que iba a ser padre, era admirable que él hubiese podido soportar todo aquello si querer echarse para atrás en la responsabilidad de un hijo.

.

- Ya veo. . .- Diamante escucho atento y lleno de molestia el relato de la peliverde.

No podía creer todo lo que la chica estaba pasando, deseaba ir y pegarle un puñetazo al miserable que acosaba a su preciosa peliverde. De hecho tenía en mente muchos planes para hacerlo pagar.

- Estaba pensando en comenzar a buscar trabajo como enfermera privada.- Murmuro de pronto ella.- Así me perderían la pista al menos un par de años. . .

- Tengo algunos conocidos que necesitan de una enfermera privada.- Murmuro Diamante rápidamente, no era cierto, pero si movía algunos contactos podría encontrar algo para ella.- Si te interesa, puedo preguntar.

- Me gustaría mucho.- La joven se enjuago las lágrimas.- Lo siento, no debí decirle todo esto, pero usted fue muy incisivo. . .

- Naturalmente, estaba muy afectada.- Le puso una mano en la mejilla.- No soportaría verte llorar. . .

- Yo. . .- La joven se sonrojo.- Debería irme. . .

- No aun no, dame algunos minutos más de tu tiempo, por favor.

- Esta bien.- La joven le sonrió.- Muchas gracias, yo nunca me he sentido tan apoyada en todo esto, nadie me cree. . .

- Yo si te creo Esmeralda, de hecho si me das la oportunidad puedo ayudarte. . .

- Acepto tu ayuda. . .

- Gracias por confiar en mí.

.

Darien miro a la joven dormir, Serena era realmente hermosa, dormía tan plácidamente que una parte de él tenía todas las intenciones de levantar las mantas de la cama, meter ahí y abrazarla. Tenía que volver a ganarse el amor de aquella rubia, pero no sabía cómo, estaba claro que ella no iba a poner nada de su parte, y en justa razón, aunque aún habían muchos temas que tratar él estaba dispuesto a hacer oídos sordos a todo aquello con tal de volver a tener una oportunidad con ella.

- Te amo.- Susurro en tanto le daba un beso en la frente y se acercaba a la pequeña cuna que la clínica había dispuesto para su hijito.

Amigas tanto tiempo sin poder actualizar, quiero que sepan que no las he olvidado, pero del 100% de mi tiempo casi no me queda mucho para sentarme a actualizar, entre mi trabajo y mis estudios casi ni tengo tiempo si para comer o dormir xD. Espero que este nuevo capítulo sea de su agrado. Un gran abrazo lunar.

Y por las mismas razones amigas no me da mucho tiempo para responder sus comentarios, pero quiero que sepan que todos y cada uno de ellos los leo con mucho interés y cariño.

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