Hola nenas! Espero que a las lectoras del fic no las esté decepcionando con la historia. ¿Les va gustando? Espero sus comentarios como siempre, y bueno, les agradezco como siempre a quienes se dan el tiempo de leer y comentar, por las alertas y todo eso, que me hacen sonreir! Dedicado a todas ustedes. Besotes y gracias!

Disfrutad!


Pov Edward

Al día siguiente, Elizabeth me informo que desde la fiscalía centro había llegado una copia de la notificación que se le había hecho a Lea y Sue Clearwater. El primer juicio se haría dentro de dos semanas. Jacob y yo discutimos sobre algunos detalles del caso, y barajábamos la opción, no certera, de que la autora intelectual del asesinato de Charly Swan estaba entre esas dos mujeres. Además, estaban los cargos de la demanda que impusimos contra los daños que todo esto le causaron a Bella. Me encargaría de refundir en la cárcel a los responsables, materiales e intelectuales.

-Este, hemos pasado por alto un detalle: hace unos años, hubo una denuncia de violación en contra de Charly Swan, y los documentos dicen que fue contra de su hija...-

-Lo hablaremos con Bella- respondí. Y era verdad, ese detalle lo habíamos pasado por alto. Pero después de todo, era imposible que Charly hubiese hecho eso en contra de su hija, por la forma en que ella hablaba de su padre. Levanté el auricular, y le pedí a Elizabeth que le pidiera a Bella que viniese a mi oficina. A los minutos, entró, después de golpear un par de veces

-¿Me necesitan?-

-Sí, Bella. Queremos ponerte al tanto sobre el juicio por el caso de tu padre, pero antes, tenemos una pregunta que hacerte- le dijo Jacob, mientras la invitaba a sentarse.

-Ustedes dirán-

-Bella, hay una denuncia de hace unos años en contra de tu padre por intento de violación en tu contra...- comenzó a decir Jacob, pero Bella lo interrumpió de inmediato con su voz temblorosa

-¡Mi padre nunca hizo eso!-

-Cálmate Bella...- comenzó a decir Jacob, mientras Elizabeth entraba a la oficina

-Jacob, tus clientes están aquí-

-Ok, voy enseguida- indicó él

-Ve Jacob, yo hablo con Bella- le pedí, necesitaba estar a solas con Bella.

-Está bien- dijo, luego se puso de pie y salió. Yo me levanté de mi asiento, y rodeé el escritorio para sentarme cerca de ella

-Bella, cariño, necesito que me digas la verdad de lo que sucedió con esa denuncia. No tengas miedo- mientras la tomaba de las manos

-¡¿A caso no me crees cuando te digo que él no...?- preguntó algo alterada y temblorosa

-Bella, sólo te estoy pidiendo que me expliques a que se debe esa denuncia en contra de tu padre. No estoy levantando juicios. Si tú me dices que no lo hizo, pues te creo, pero necesito tener claro eso. Lo preguntarán en el juicio, amor- le dije lo más suavemente que pude. Me miró con dolor, mientras las lágrimas comenzaban a rodar por su rostro

-Una noche... papá llegó ebrio a casa, como la mayoría de las noches. Las cosas no estaba bien con Sue, siempre los escuchaba discutir. Yo estaba acostada, odiaba escuchar sus discusiones. Estaba con la luz apagada, en mi cama, cubierta por las colchas hasta la cabeza. De pronto, sentí caer sobre mí un gran peso, y me di cuenta que... que era papá...- dijo, rompiendo en llanto –él me decía "Sue", él pensaba que yo era Sue. Cuando me di cuenta, ella estaba recostada en el umbral de la puerta mirando todo aquello y tomaba fotografías; se reía de forma maquiavélica, mientras yo le pedía a papá que se quitara, que era yo, no Sue... Ella lo confundió... él no me hizo nada, no sé de dónde saqué fuerza, que le di un empujón, que lo hizo caer al suelo...- dijo, enterrando su cara sobre sus manos. Me levanté, y la estreché en mi pecho

-Es suficiente amor, calma-

-Ella... ella denuncio a papá... pero él no hizo nada, te lo juro. Incluso no sabía por que cargaban esa acusación en su contra...él no recordaba nada- dijo, sollozando en mi pecho

-Entiendo cariño, ahora cálmate- maldita Sue. Me encargaría de hacerla pagar. Nunca había perdido un juicio, y esta no sería la primera vez. Estaba convencido, ella tiene que tener parte en el crimen de Charly Swan.

Le tuve que pedir a Elizabeth que le preparara de su te milagroso para ayudar a tranquilizarla, pues no dejaba de llorar. Me partía el alma verla así. En ese momento juré que nada ni nadie la volvería a atormentar como esa mujer lo hizo.

POV Bella

-¿Estas más tranquila, cielo?- me preguntó Elizabeth, después que me tomé el té

-Sí, gracias...-

-Verás que todo acaba pronto-

-Espero que sea así- dije. Maldita Sue, que había ensuciado los recuerdos que tenia de mi padre. Maldita.

-Bella, vete a casa. Descansa. Además, ya tus labores aquí terminaron, no es necesario que sigas...-

-Le extrañaré, Elizabeth. Muchas gracias por todo- le dije, dándole un fuerte abrazo

-Aquí estaré para lo que necesites. Ahora vete, el chofer te espera-

-Vendré a verte-

-Eso espero. No desaparezcas- me dijo. Tomé mis cosas y Salí del despacho. De camino a casa, planeé una ducha larga para relajarme, y luego repasaría algunas materias de la universidad. Tenía que ponerme al día de más de un mes de ausencia. Esperaba que pudiese rendir.

-Hemos llegado, señorita.- me dijo Sam, el chofer

-Muchas gracias, Sam-

-Cuando se le ofrezca señorita- me dijo el amable hombre. Salí rumbo al apartamento. Cuando entré, me dispuse a llamar a Edward para avisarle que ya estaba en casa, cuando llamaron a la puerta. Cuando la abrí, me quedé espantada y petrificada en la puerta

-Veo que no entiendes mis mensajes, maldita asesina- era Sue Clearwater. Intenté cerrar la puerta antes que ella entrara, pero demoré demasiado. Entró, cerrando la puerta tras de ella, me tomó con violencia del mentón. Su mirada era de furia, amenazadora. –Óyeme bien, "Bellita". Si no pides que detengan la investigación...-

-¿Fuiste tú verdad...? Tú mataste a...-

-¡Claro que no! Si yo lo amaba- dijo, con fingida ternura -¡Tú lo mataste! ¡Tú!-

-¡No lo hice!-

-Escúchame bien Isabella, ya tu padre arruinó mi vida, y mira cómo acabó. No me tientes a hacerte terminar igual que él...-

-No haré que detengan la investigación. Si quieres, pues mátame...-

-Muy valiente, niñita, muy valiente... no sabes en dónde te estas metiendo...-

-¡No te tengo miedo!-

-Isabella, sólo vine a advertirte: no te metas en mi camino, o lo lamentarás...-

-¡Ya no tengo nada que lamentar. Acabaste con la tranquilidad y la vida de mi padre, acabaste con mi tranquilidad también. Ahora no me importa nada!-

-Ya veremos quien termina perdiendo en esta historia, Bellita...- dijo. Luego soltó mi mentón, empujándome hasta caer al piso. Me miró con odio, luego dio media vuelta y salió, cerrando la puerta de un portazo. En ese momento, rompí en llanto. ¡Hasta cuando! Estaba harta de todo esto... pero no daría mi brazo a torcer, seguiría con esto hasta que ella pagara, y si después ella se vengaba de mi matándome, pues no me importaba. Allí me quedé llorando, de rabia, impotencia, mientras envolvía mis piernas entre mis brazos... en eso, mi celular comenzó a sonar: era Edward. Pero estaba muy alterada para contestarle. No podía dejar de llorar.

Edward insistió más de diez veces. Tendría que inventarle algo... de seguro vendría si no contestaba. Así que levanté y me fui directo a la ducha. Allí me relajé un poco, solo un poco. Salí después de casi media hora. Revisé mi teléfono, y tenía un mensaje de voz de Edward: "Bella, voy para allá, y espero que tengas una buena excusa para no haber contestado mis llamadas, y si no abres, tiraré la puerta" dijo, y colgó. Me fui a vestir con rapidez. Tres minutos después, golpearon a la puerta.

-¡Por qué me preocupas de esta manera!- dijo, abrazándome por la cintura

-Perdóname, estaba alterada, y decidí tomar una pastilla relajante. Me quedé profundamente dormida. Después me desperté y me metí a la ducha. Recién ahí vi tus llamadas y oí tu mensaje- le dije, tratando se sonar convincente. El me escrutó con la mirada

-¿Estas segura?- preguntó. Sólo asentí –Es raro que me digas que necesitas pastillas para dormir, sabiendo lo buena que eres para eso...- dijo, tratando de sonar bromista

-¡Deja de burlarte!- lo increpé, dándole un pequeño golpe en las costillas.

-Ok, perdona. ¿Estás más tranquila?-

-Sí- mentí – ¿Tienes hambre? No he preparado nada, pero no demoro en inventar algo...-

-Cocinemos entonces- dijo, mientras íbamos a la cocina. Agradecí que estuviese ahí, conmigo. Me sentía segura con él a mi lado. Así menos daría mi brazo a torcer.

-¿Y Ángela?- me dijo mientras me llevaba hasta la cocina

-Viaje de estudio. Llegará hasta el domingo-

-Muy bien. A ver arquitecta, con que me vas a sorprender para paliar el hambre-

-Mmm...Veamos... ¿pastas?-

-Pastas está bien- me dijo. Se quitó su saco, su corbata y comenzamos a cocinar. Según lo que me dijo, llevaba viviendo solo hace bastantes años, por lo que ya se manejaba en la cocina. Terminamos de cocinar cuarenta minutos después, y cenamos dándonos de comer el uno a otro, de manera muy romántica. ¿Sabrá Edward toda la calma que trae a mí, cuando está conmigo? A veces me lo quedaba mirando mientras hacía cualquier cosa, distraído e inconsciente de que yo lo miraba, y me parecía increíble que alguien como él pudiese sentir amor por mí. Y cuando me miraba, o me tocaba, o me besaba yo sentía en una especie de remolino que me alteraba desde el centro del alma, pasando por cada capa de mi piel.

-Esto estuvo de maravilla- dijo, llevándome hasta el sillón para reposar de la cena

-Para que veas que cocino muy bien-

-Te recuerdo que no cocinaste sola, niñita-

-Hacemos un buen equipo entonces- rectifiqué. Nos sentamos de manera que el quedó rodeándome con su cuerpo, mientras pasaba sus brazos por mi cintura, reposando sus blancas manos sobre mi abdomen, mientras su boca quedaba justo a la altura de mi cuello.

-Y cuáles son tus planes para mañana...- quise saber

-¿Lo olvidas? Es el primer juicio contra Vulturi. Espero que sea el único, aunque por la magnitud de las pruebas, probablemente sea más de uno-

-Lo había olvidado. Y a qué hora tienes que estar allá-

-A las diez. Hablaremos con los representantes de las familias demandantes, y ya a las once comienza el juicio-

-De seguro sale todo como lo planeas- dije. Respondió solo con un "aha", pues estaba entretenido paseando su nariz por el contorno de mi cuello. ¡Por todos los cielos! Luego no fue sólo su nariz por mi cuello, sino sus labios que se deslizaban, haciéndome estremecer. Sentí como mi remolino interno se convertía en un verdadero torbellino cálido. Giré mi rostro, y busqué sus labios. Me fijé en sus ojos, y estaba oscuros, deseoso. Me miró un instante y luego me besó con tal pasión, como nunca lo había hecho. Llevé mis manos hasta su cuello, acariciándolo con apremio, mientras sus brazos me estrechaban con fuerza a su cuerpo.

-Bella... te deseo...- dijo en un susurro, muy cerca de mis labios, sin darme oportunidad a responder. Una de sus manos estaba fuertemente aferrada a mi nuca, para tener absoluto control de mis labios. Y por Dios, yo también lo deseaba tanto.

-Edward...- logré decir, muy suavemente, con mi respiración entrecortada de puro deseo. Sin demora, y de forma muy ágil, se levantó, tomándome entre sus brazos, sin apartar la vista de mis ojos, y me llevó hasta mi cuarto. Una vez allí, me dejó caer sobre la cama, ,y continuó besándome con tanta pasión que perdí la noción de tiempo y espacio.

POV Edward

Sus labios quedaron ligeramente abiertos, a merced del calor de mi boca, y del sensual movimiento de mi lengua que se movía para tomar posesión.

Su cuerpo desnudo, era el espectáculo más hermoso que jamás había presenciado, dándome el placer de recorrerlo completamente con mis manos y con mis labios, mientras su respiración era jadeante por la misma oleada caliente de excitación sensual que a mí me invadía.

Por Dios, cómo la deseaba, como nunca antes había deseado a una mujer. Y es que hasta ahora vine a saber las poderosas sensaciones que se desataban en el cuerpo cuando el amor y el deseo van cogidos de la mano. Y es que ¿qué sabía yo del amor? Hasta ahora nada, absolutamente nada. Me sentía como un adolecente aprendiz quemándose de amor y placer en los brazos de su primer amor.

El cuerpo de Bella se arqueaba en respuesta al roce de nuestros cuerpos, y sus manos aferraban fuertemente el cabello de mi nuca en respuesta al placer abrazador, que supe, ardió en su interior. Y es que yo me sentía igual.

Nunca me había sentido así con una mujer, y comencé a darme cuenta que nunca lo sería, que Bella era la única.

-Bella... te amo...- le dije, a punto de incrementar nuestro encuentro íntimo.

-Ed... Edward...- gemía ella en mi oído. En ese momento, ya no hubo nada que nos separa. Éramos uno, yo estaba en ella, llenándola de mí, mientras el vaivén de nuestros cuerpos, hacía que ambos comenzáramos a ascender tan alto, a punto de llegar al mismísimo firmamento. Después de un momento, sentí como sus músculos se tornaron rígidos, lista para alcanzar su clímax, mientras mi control se devastaba llevándome también hacia la mismo momento culmine.

Ella y yo estallamos en mil pedazos, mientras yo la aferraba a mí con fuerza, y mientras ella profería un grito jadeante, para luego, con cuidado, dejarla caer sobre las almohadas.

Hasta que nuestra respiración se normalizó, no fuimos capaces de hablar. Sólo nos mirábamos y nos acariciábamos una y otra vez.

-Eres mía, Isabella- le dije en un susurro cuando pude controlar jadeo, mientras ella me miraba con sus ojos líquidos, producto de tanto placer

-Te amo, Edward- respondió. Enseguida llevó sus dedos hasta mis labios y los recorrió con lentitud. Ese sólo roce de sus dedos sobre mis labios, me llevaron a desearla una vez más. Y se lo hice saber, cuando aparté su mano de mi boca, pegándola a sus labios, antes de volver a hacerle el amor con paciencia y ternura tan absorbente, que fue aún más devastadora que la lujuria de nuestro primer encuentro.

Después de semejante noche, nuestros cuerpos quedaron rendidos el uno junto al otro, abrazados, muy quietos.

Por supuesto, fui yo quien primero abrió los ojos ante la luz de la mañana... desvié mi vista hacia la hermosa mujer que tenía en mis brazos, y me pareció un sueño. Besé su sien delicadamente para evitar despertarla. Luego vi la hora, y me lamenté de tener que comenzar a levantarme, pues tenía el tiempo justo para pasar por mi apartamento, darme una ducha, cambiarme y partir al bufete.

Y así lo hice. Salí con pesar del apartamento de Bella, dejándola plácidamente dormida.

-Entonces hermanito, ¿me cuentas de quién se trata?¿o tendré que averiguarlo por mis medios?- me dijo Emmett, quien se sentó a desayunar,mientras yo hacía el nudo de mi corbata. Intenté hacerme el desentendido, pero la ausencia de la noche en mi apartamento, y la sonrisa que cargaba en mi rostro, me delataban

-No sé si deba decírtelo... eres un chismoso...-

-¡Edward, maldita sea, tú y yo nunca hemos tenido secretos! Así que dime de una vez quien es...-

-Emmett, por ahora, confórmate con saber que tu hermano está feliz e irrevocablemente enamorado como un chiquillo de quince. Ahora me voy, tengo el tiempo justo. Hablamos en la noche- le dije, tomando mi portafolio, y saliendo de allí, antes de que Emmett siguiera preguntando.

A la entrada del edificio, me encontré con el muchacho que cada día se plantaba ahí a vender flores. Siempre me pregunté por qué escogía ese lugar precisamente para venderlas... así que me pareció buena idea comprar un par de ramos para darles a Elizabeth y a Rose.

-¡Muy buenos días, mi fiel Elizabeth!- le dije, acercándome a su escritorio para darle un beso en la mejilla y darle el ramo de flores

-Este... eh, buenos días- respondió confundida, mirándome y mirando las flores de forma alternada -¿te sientes bien?-

-¡De maravilla, mujer!- respondí animadamente, mientras entraba a mi despacho. Ella me venía pisando los talones:

-¿Qué te sucede? ¿Por qué traes esa sonrisa en los labios?-

-¿Qué sonrisa?- le respondí como un bobo, mientras sentía las comisuras de mis labios levantadas de forma incluso exagerada

-¿No me vas a decir?-

-No ahora Elizabeth. ¿Rose ya llegó?-

-Sí, hace unos minutos-

-Bien- dije, tomando el otro ramo de flores y dirigiéndome a su despacho, mientras Elizabeth se quedaba ahí, estupefacta por mi extraño comportamiento.

Entré al despacho de mi amiga sin golpear

-Qué bueno que llegas, tenemos que...- comenzó a decir, luego me miró y detuvo sus palabras, para escrutarme con la mirada

-¿Qué?- le pregunté con la sonrisa en los labios y el ramo de flores en mis manos

-Dime tú que sucede...-

-Ah! Te traje estas flores, para desearte suerte por lo de hoy-

-¿Tú trayéndome flores?¿Tú deseándome suerte?¿Tú sonriendo de esa manera?- cuestionó de forma divertida –Todo esto es producto del nombre de una mujer, ¿no?-

-¡No sólo de su nombre, Rose, de toda ella, toda ella!- le dije, levantándola de su asiento, y abrazándola mientras la daba vueltas en el aire.

-Edward Culle, te mereces el amor de una mujer como Bella. No sabes lo feliz que me hace verte así, amigo-

-Rose, la amo tanto, tanto. ¡Y lo mejor es que ella me ama también!-

-Muy bien adolecente exultante. De veras estoy feliz por ti, pero tenemos trabajo, y dentro de unas horas, debemos marchar al juzgado, ¿recuerdas?¿caso Vulturi,constructora?-

-Lo recuerdo. Pero no te preocupes, sé que hoy nada puede salir mal-

-Espero. Vámonos entonces "Romeo". Un juicio nos espera- me dijo, tomando su portafolio y sacándome de ahí por el brazo.

POV Bella

Desperté de golpe, un tanto adolorida. Al cabo de segundos, recordé todo. Recordé mi noche, la noche más hermosa que jamás había tenido, y me decepcionó encontrarme sola en aquella cama. Enseguida miré la hora, ¡Válgame el cielo! Si se supone que tendría que estar desayunando para salir rumbo al aeropuerto en busca de los testigos del caso Vulturi. Me levanté tan rápido como pude, rumbo a la ducha, pero al pasar frente al gran espejo de mi cuarto, una nota pegada en ella me detuvo. "No quise poner en riesgo mi vida despertándote al salir, y es que anoche te quieté bastantes horas de sueño, que prometo, recompensaré con creces. Te amo, no lo olvides" Sonreí y suspiré, llevando la nota hasta mi pecho. ¡Me ama, él me ama! Luego, desvié la vista hasta la chica que reflejaba el espejo delante de mí. Y es que ya no era la misma de ayer, me sentía diferente, y no tenía explicación para ello. ¿Acaso es el amor? ¡Probablemente, Bella! Me dije a mi misma. Además, mis ojos se veían más grandes y más oscuros de lo normal, y quizás hasta más brillante. Bien, no quise distraerme más, y me fui a la ducha. Abrí el armario, y tomé unos simples jeans y una camiseta. Pero enseguida medite: ese sería un día importante, no? así que porque no cambiar de atuendo. Así que cogí un vestido negro con cuello en v, ajustado, con mangas de medio brazo y de largo hasta sobre la rodilla, y unos tacones también del mismo color. ¡Perfecta, Isabella!

Treinta minutos más tarde, llamaron al citófono. Era Sam, el chofer del bufete, quien venía por mí, para ir hasta el aeropuerto.

-Señorita, tenemos el tiempo justo para llegar al aeropuerto y luego al juzgado-

-Acelera entonces Sam- le dije. Y así lo hizo. Estuvimos en tiempo record en el aeropuerto, llegando justo a tiempo para recibir a los testigos del caso Vulturi.

Nos fuimos directo al juzgado, pues el juicio debía de estar a punto de comenzar. Allí no esperaba Jacob, a quien presenté a los dos testigos. Con él estaba quedé con ella, mientras Jacob conducía a los caballeros hasta adentro para que hablaran con Rosalie y Edward.

-¿Cómo estás, Bella?-me preguntó Elizabeth

-Muy bien. Este... ¿los abogados llegaron hace mucho?-

-Algo más de media hora. Rosalie estaba algo neurótica por que los testigos no llegaban, pero Edward se veía...diferente...-

-¿Diferente?-

-Parecía un adolecente, además de estar más seguro que de costumbre de que hoy ganaría el juicio-

-Vaya...-

-Entremos Bella-me indicó, guiándome por el brazo hacia el salón.

La sala estaba repleta. Por un lado estaban todas las familias que se hacían parte de la demanda, también vi a Jacob junto a los testigos, además de otras personas que no supe reconocer. Del otro lado, supe que había gente que trabajaba para Aro Vulturi, entre ellos estaba Mike. Me espanté, pues no quería que me viera. Le pedí a Elizabeth que nos sentáramos atrás, para evitar ser vista.

Los primeros en entrar fueron los demandados, Vulturi y sus abogados. El dueño de la constructora no era muy viejo. Observaba todo a su alrededor con desconfianza y altivez. Sus abogados, que eran cuatro, apenas se sentaron, abrieron sus portafolios y comenzaron a hojear documentos, un tanto nerviosos.

Luego, el grupo de demandantes. La primera en entrar fue Rosalie, que se veía elegantemente atractiva, y muy segura de sí misma. Le siguieron el matrimonio representante de las familias demandantes, quienes también se veían muy tranquilos. Y por último, mi estómago se contrajo, cuando mi vista captó la presencia de Edward en el lugar. Vestía un traje gris oscuro, que lo hacía ver imponente, seguro, avasallador. Sentí mis pómulos enrojecerse, pues no pude evitar recordar la noche anterior entre sus brazos. Todos ellos se veían serios, concentrados, pero muy tranquilos.

Cuando entró el juez, el secretario ordenó a los presentes ponerse en pie, hasta que el magistrado tomó asiento.

Enseguida el mismo hombre, comenzó a hablar: "Caso 289.765: Constructora Vulruti. Nombre de los demandantes..."y siguió con su relato para poner en conocimiento al magistrado.

Y así continuó el juicio por más de tres horas. Hicieron pasar al demandado, quien insistía en inocencia. Además se sorprendió cuando vio que como testigos, los demandantes tenían a ex colaboradores suyos. Edward lo enfrentaba con sutileza, con perspicacia, haciéndolo incluso quedar atrapado por sus propias palabras. Yo sabía que era un mal momento, pero ver así a Edward, me provocaba algo de placer, pues se veía tan sensual... ¡Ok Bella, basta! Me decía, sofocando el calor que la imagen de Edward me provocaba y mirando hacia cualquier otro lado.

-Señores, creo que tengo la información necesaria para tomar una decisión. Habrá un receso de una hora, por lo que a las dos reanudaremos el juicio y daré a conocer mi decisión- dijo el juez golpeando con su martillo. Todos se pusieron de pie, y salieron. Rosalie, Edward y los demandantes se retiraron por otra puerta diferente por la que salimos nosotros.

-Querida, vámonos a comer algo a la cafetería- me dijo Elizabeth mientras salíamos.

-Está bien- asentí. Ya tenía algo de hambre, pues con el apuro, no había alcanzado a desayunar. Es más, me parecía increíble que a esas alturas, no me hubiese desmayado ya.

-Es por ahí. Adelántate, yo pasaré al tocador-

-Allá te espero- le dije. Cuando comencé a caminar hacia la cafetería, una ruda mano me tomó por el brazo. Cuando giré, vi a Mike Newton.

-Necesito hablarte- dijo, empujándome hacia una puerta. La abrió y me metió allí. Era una especie de sala pequeña, que estaba vacía.

-Mike, que... que sucede...-

-¿Qué sucede? Bella, las pruebas que el abogado ese presentó como pruebas son los que manejo yo en mi oficina, ¿fuiste hasta allá sólo para sacarme información?-

-Mike, yo...-

-¡¿Sabes en el aprieto que me has colocado?- dijo, tomándome nuevamente por el brazo con algo de violencia

-Mike, no te sucederá nada. Te juro que no pasará nada contigo. Es mejor que seas parte de los que colaboraron con la investigación. Todos los que estén del lado de Vulturi, caerán junto con él. Te juro que no te sucederá nada...- me quedó mirando. Él no era un tipo violento, todo lo contrario. Pero seguramente esto lo había puesto con los nervios de punta.

-¿Estás segura Bella...?- dijo, soltando mi brazo, para luego tomar mis manos

-Si Mike. Te lo aseguro...-

-Oh, Bella...- dijo, abrazándome –Sé que puedo confiar en ti...- me dijo.

-¿Señor Newton?...- oh, por Dios. La puerta se había abierto, y a la sala habían entrado Rosalie... y Edward. Él había sido quien habló. Mike me soltó con demasiada lentitud, y se giró hacia los abogados. Yo estaba roja como un tomate, mientras Edward a penas me miraba

-¿Si?-

-Lo estábamos buscando, necesitamos hablar con usted-

-Ustedes dirán- dijo él, mientras se acercaban hasta nosotros. La mirada de Edward era imperturbable y seria, mientras que Rosalie...¿sonreía? ¿Qué le parecía tan gracioso?-

POV Edward

-Elizabeth, ¿Bella se fue con Jacob?-

-Oh, no. Jacob se fue hasta el bufete, tenía citas pendientes allí. A Bella le pedí que se adelantara a la cafetería...-

-No estaba en la cafetería-recordé, pues veníamos de allí con Rose

- Edward, tenemos que buscar a Newton, recuerdas...- intervino Rosalie, ¿pero dónde se habrá metido Bella?

-Es cierto-

-Ella es la secretaria de Newton- me dijo Rose indicando a una mujer. Nos acercamos hasta ella y le preguntamos por el paradero de su jefe.

-Creo que lo ví entrar por esa puerta con una mujer... Bella creo que se llamaba. Ella había ido un par de veces a la oficina...- dijo. La interrumpí agradeciéndole la información. Cuando abrí la puerta, el arquitectucho ése la estaba abrazando. Ya sabía yo que iba a querer algo con ella por la información.

-¿Señor Newton?- dije, algo molesto por como los encontré. "Cálmate Edward" me repetía la voz de mi conciencia.

-¿Si?-

-Lo estábamos buscando, necesitamos hablar con usted-

-Ustedes dirán- dijo, sin soltar la mano de Isabella. Qué bien: Jacob la podía abrazar, y este tipo podía tomarle las manos, ¿y yo?

-Verá, queremos salvaguardar su integridad profesional. Entendemos que usted facilitó parte de la prueba que presentamos hoy. Atendiendo a eso, usted también seria parte de los responsables y caería parte de esegravamen. Así que preparamos un documento, en donde se le libera de posibles cargos, atendiendo que Vulturi lo obligaba. Además, estaba prestando colaboración para aclarar la investigación. También deberá firmar su carta de renuncia irrevocable para que sea desvinculado de la empresa- "pero si no sueltas la mano de MI chica, me olvidaré de todo eso, y te meteré a la cárcel" pensé luego de explicarle todo.

-Les agradezco... este fue mi primer trabajo luego de egresar, por eso no me quedó de otra que obedecer al jefe...-

-Lo entendemos Señor Newton. Ahora, acompáñeme por favor a firmar los documentos- dijo ahora Rosalie.

-Claro- le dijo a mi colega –Bella, ¿crees que podamos repetir la salida de la otra noche? Ahora tendré mucho tiempo libre- le dijo a Bella, sonriendo. ¡Fastidioso arquitectucho!

-Quizás Mike...- respondió nerviosa

-Pues te llamaré- le dijo, besando su mejilla –Hasta luego licenciado- dijo, estirando su mano. No me quedó de otra que estirar la mía y despedirme como un caballero que era:

-Hasta luego señor Newton-

Rosalie salió con Newton de allí guiñándome el ojo, pues estaba divertidísima viendo aquello.

-¿Recuerdas el plazo que te di de las dos semanas...?- le dije a Bella cuando estuvimos solos, mirándola a los ojos, en una actitud muy serio

-Si...- respondió algo confundida

-Bueno, cambié de opinión: tienes plazo hasta mañana, no más tiempo...- le dije, acercándome a ella, y tomándola por la cintura. Ella pasó sus brazos por mis hombros y sonrió

-Por mí está bien, que se enteren de una vez...- me dijo, enseguida nos besamos. Y es que ella me tranquilizaba por completo. Adoraba que me besara así.

-¿Así que ya tienes otra cita con ese...?-

-No, no tengo cita. Pero tenía que sacármelo de encima... ¿Supongo que no te habrás puesto celoso...?-

-¡Claro que no!- le dije algo molesto. Ella se rio de buena gana de mi reacción. Enseguida me puse serio –Pagarás por esto, niñita...-

-¿Y cómo pretendes hacerme pagar?-

-Tendrás que sacrificar lo que más te gusta: dormir, pues esta noche no dormirás, y yo me encargaré de eso...- le dije. Ella se mordió el labio inferior, y aferró mis cabellos con fuerza, haciéndose más a mí

-No sé si sea justo...- susurró

-Yo soy el abogado aquí, yo sé lo que es justo o no...-

-Pues... tendré que pagar entonces- me dijo, y ya no aguanté más y volví a besarla con tanta pasión que olvidé en donde estaba, deseando tomarla y hacerla mía una vez más en ese momento.

Llevé mis labios hasta su aromático cuello, dejándome envolver por su aroma y su sabor.

-Edward...se te hará tarde...- dijo ella con dificultad. Quizás eso fuera cierto, pero no me importaba. En ese momento, y en cualquier otro, no me importaba nada más que no fuera ella.

-Ah, se me olvidaba comentarte: te ves hermosa con ese atuendo. Dudo que pueda concentrarme...- le dije, tomándola por la cintura y sacándola de la pequeña sala. Ella por supuesto, se sonrojó de inmediato.

-¿Qué pasará ahora?- me preguntó mientras íbamos de canino a la cafetería para que comiera algo

-Bueno, supuse que por la contundencia de las pruebas, este juicio podría haberse extendido, que era lo que yo esperaba. Pero creo que son tan claras, que el juez tendrá su resolución para ahora, después del receso-

-En contra de Vulturi, supongo-

-Me ofende que dudes...- le dije con tono algo resentido

-No dudo de ti, perdona...-

-Una cosa más por la que tendrás que pagar esta noche, arquitecta- le dije, tomándola de la cintura. Cuando entramos, Elizabeth estaba comiendo algo junto a Rosalie. Nos acercamos a ellas, Isabella pidió una ensalada césar y yo solo alcancé a tomar un café, mientras revisaba los últimos documentos.

-Bien Rosalie, es hora. Nos encontramos en la salida luego de la resolución. Luego nos vamos al bufete...-

-¡Y nos preparamos para la celebración!- intervino mi buena amiga de forma muy entusiasta

-Exacto Rosalie. Bueno damas, con su permiso. Nos vemos en un rato- dije, levantándome de la mesa. Antes de irme, le mandé un beso con mi mano a Bella, quien enseguida se ruborizó. ¡Ah, por Dios, como amaba a esa mujer!

POV Bella

¿Qué tiene de malo que yo tenga una relación con Edward? Nada... ¿Entonces por qué me ponía tan nerviosa eso de que todos lo supieran?... ¡Isabella, eres una tonta! Me gritó mi voz interna. Y tenía razón, si lo único que quería era que todos lo supieran de una vez.

Cuando volvimos a entrar a la sala, las dos partes estaban ya instaladas en sus lugares, esperando que el juez tomara su lugar.

Y tal como lo vaticinara Edward y Rosalie, el juez encontró a Aro Vulturi culpable de todos los cargos que se le imputaban. Además, no tenía derecho a apelar pues estaba en curso una serie de demandas más de las construcciones anteriores. Rosalie y Edward mantuvieron la compostura, mientras que sus representados y el resto de las familias aplaudían de pura alegría. Vulturi no lo podía creer, menos que tuviera que pasar en la cárcel hasta que el juez diera a conocer la sentencia.

-¡Edward, somos unos genios!- le dijo Rosalie a Edward mientras íbamos de camino al bufete. Enseguida se dio la vuelta hacia el asiento trasero en donde Elizabeth y yo nos encontrábamos y me habló –Bella, eres parte del triunfo. Sin tu excelente trabajo, no hubiésemos podido tener este éxito tan rotundo, o quías nos hubiéramos demorado más tiempo, ¿verdad Edward?- le dijo, dándole un codazo a Edward quien conducía

-Muy cierto, Rosalie- asintió, mientras me lanzaba una intensa mirada por el espejo retrovisor.

-¿Qué haremos para celebrar?- dijo ella, cuando se volvió a acomodar en su asiento

-¿Te parece si celebramos con una cena en mi apartamento?-propuso Edward

-¡Perfecto!-

-Eso sí, te aviso de antemano que Emmett estará allí...-

-¡No me puedes hacer esto, Cullen!...- le espetó Rose en un grito a Edward. Luego suspiró, se arregló el cabello, y dijo con toda la calma con que fue capaz –Celebraré en otro lado...- dijo ella, mientras Elizabeth y yo estábamos atrás como espectadoras de aquella discusión.

-¡Anda ya Rose! Deja de sufrir y de hacer sufrir a Emmett. Enfréntalo, escúpele todo lo que tienes para decirle- le dijo él con toda calma

-¡¿Y tengo que usar precisamente "mi" celebración para eso? ¿Por qué pretendes arruinar mi momento?- le espetó Rose

-Sabes que será amargo al principio, pero después, quizás, tengas más motivos para celebrar...-

-Estás defendiendo a tu hermano- dijo ella, cruzándose de brazos, seriamente, con la vista en frente

-Cometió un error que lo pagó con creces, o qué, ¿tienes miedo?-

-¡¿Miedo? Ja! No me hagas reir, Edward-

-Demuéstralo, y enfréntate a él-

-¡Pues es lo que haré!- concluyó ella, roja de ira, mientras Edward soltaba una risa de triunfo.

-¡¿Quién más?-

-Quien más qué...-

-Quien más irá esta noche-

-Le diré a Jacob que lleve a su nueva "amiga", irá Bella por supuesto, Emmett, tú y yo-

-A las nueve- concluyó ella

-A las nueve está bien- aceptó él.


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