Hola¡¡¡ ¿Qué tal estáis todos? Yo ahora tengo un poquito de fiebre y agotada por la gripe, pero quitando eso se puede decir que estoy bien ^_^. Bueno me retarse mucho en éste capítulo, pero es que no sabía cómo diablos enfocarlo, lo rescribí tres veces¡¡¡¡ Así que tened piedad de mí cuando lo leáis por favor... no vale mandarme virus ni cartas bomba¡¡¡

Respondo reviews:

* Yussi: La conversación de Blaise con Draco es sencilla. Se supone que Draco es un mujeriego, entonces Zabini no le cree, y simplemente le da como caso imposible, él piensa que le está mintiendo y lo deja con la palabra en la boca. Es cierto que el capítulo fue tranquilito, pero digamos que de alguna forma tenía que poner la acción, y el capítulo se me hizo largo, larguísimo (diez folios, no te creas) y apenas explicaba nada. Espero que te guste.

* mep : Claro que me gustó tu final¡¡¡¡ Si estuvo GENIAL¡¡¡Yo sigo con todos mis fics, pero es que son demasiados y es normal que me retrase, no soy una máquina¡¡¡ Yo deseo que éste te guste también... aunque no sé yo... Besos¡¡¡

* Miina: Digamos que me siento muy identificada con Draco con las parte de Don Orgullo. Yo soy muy orgullosa y sé lo que puede llegar a hacer ese cabroncete. Me encanta ver sufrir a Draco, pero el pobre, ya es hora de que tenga algo bueno ¿no?  La Patri me la vi ésta misma tarde por el messenger, y me dijo que te diera recuerdo ^_^. Enga, besitos¡¡¡

* Jeru: Jajajajaja. No mujer, de momento éste fic se queda tal y como está ¿pero a que da una tensión increíble la escenita dichosa? A mí Dos Orgullos me encanta, fue una paranoia que me salió bien, al fin algo que me sale bien¡¡¡¡ Bravo¡¡¡ No me imagino a Draco cobarde, pero tampoco lo veo muy valiente, más bien solo cuando se ve en aprietos, pero es que Ginny es realmente su peor aprieto... pobrecito¡¡¡ Besos¡¡¡

* Andrés Corrales: Andresito, mi vida, tú como siempre con mis primeros capítulos. Sé que Dímelo te encantó entero, así que no digas que fue solo por continuarlo¡¡¡¡ La verdad es que es cierto que la historia éste me cuesta mucho más, pero hijo, a veces me echas unas críticas que no sé si pegarte cuando te vea o comerte a besos. Prefiero lo último la verdad. Te quiero¡¡¡

* Joy Evans: Muchas gracias por comprenderme, es que Draco no se merece aún el perdón de Ginny, vamos, se cree que la puede manejar así como así. Que somos humanas¡¡¡¡ Que las cosas duelen¡¡¡¡ Y ella no es una excepción... Besos¡¡

* kat: Yo continúo tranquila, pero tenéis que tener un poco de paciencia ¿vale? Gracias por todo y Besos¡¡¡

* bellatrix_chamed: Claro que hay que dejarlo sufrir¡¡¡ ¿Tú no viste lo que le hizo a Ginny? Y todo por Don Orgullo, el capullo, que siempre está de por medio el muy cabrito... Besos¡¡¡

* Bere Radcliffe: Hola exagerá¡¡¡ Ginny decidirá bien y tú tranquila por Draco... a lo mejor se encuentra con más de una sorpresa... ¿será buena o mala? Besos niña¡¡¡¡

* Kap d Weasley: Gracias por los ánimos y por confiar en mí, espero que te guste y no defraudarte... no vale atarme ¿ok? Besos¡¡¡

* Athena Katsura: Que no es para tanto chiquilla¡¡¡ Me vas a poner colorada... yo lo sigo pero no te prometo nada ¿ok? Besitos y gracias¡¡¡

* Wapka: Gracias por el elogio... ¿quién te paga para que me halagues? Jajajaja, no es broma, muchas gracias por todo, aunque es uno más, en serio, los hay muchísimo mejores. Besos¡¡¡

* Mirelle : Hola¡¡¡ Bueno a mí me cuesta muchísimo escribir los capítulos de éste fic, sobretodo la personalidad de Draco. Draco es malo, malo de verdad, y ponerlo de santo no va conmigo, sinceramente, sobretodo por que me gustan los demonios, son más sexys ¿no crees? Gracias por todo¡¡¡ Besos¡¡¡

* ^nan^ : Jajajajajajajajajja. Patri aún me pregunto que tienen tus reviews que los leo una y otra vez y no paro de reírme¡¡¡¡ Jajajajajaajajajajajaja. Me encanta tu alegría, en serio, te quiero mucho. Besos¡¡¡

Ahora contar que el otro día fui a una discoteca a bailar y me encontré con que el gogó (ya sabéis, los chicos estos que bailan) iba vestido como un mortífago¡¡¡ Máscara blanca incluida, me dio de todo y me maldije por no tener una cámara de fotos maldita sea¡¡¡¡ Lo mejor es que estaba bueníiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisimo, bailaba de escándalo y era rubio¡¡¡¡¡¡¡ Se parecía a Ángel el de Buffy the vampire Slayer ¿sabéis de quién os hablo? El actor se llama David Boreanaz, es tan mono...

Ahora os dejo con el capítulo, recordad que estoy malita y que me parece horrible, que no esperéis mucho, y no me matéis¡¡¡No está corregido, si tiene un fallo gordo perdonadme. Besos¡¡¡¡

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Todo: Capítulo 8

Se quedó tal y como estaba, agarrando con fuerza la toalla a su pecho, mojada de pies a cabeza y llena de espuma por algunas partes visibles del cuerpo. Lo miraba sin poder dar crédito a lo que veía. El corazón latía desbocado y la presión sanguínea tuvo que subirle hasta límites insospechados ¿Qué hacía allí Draco?.

El rubio apartó lentamente el puño de la taquilla de Harry. Se lamentó en silencio de no tener allí su varita para arreglarlo, pero ahora eso era lo que menos le importaba. Ginny había aparecido de la nada, semidesnuda y envuelta en una toalla que dejaba ver sus interminables pecas. El rubio pensó que tenía miles, y que si pudiese desearía besarlas una a una y tan poquito a poco que hiciese a Ginny estremecer bajo sus brazos de nuevo.

Pero cuando volvió a la realidad vio que era completamente imposible, la pelirroja se veía bastante enfadada, y conociéndola lo único que le mandaría a contar serían los granos de Crabbe. Pero aún así se quedó admirándola unos instantes más, deleitándose en el deseo de besarla y no poder, de tocarla y prohibírselo alguien que de nuevo llamaba insistentemente a su puerta interior: TOC - TOC

Y cuando Malfoy la abrió...

Oh sorpresa¡¡¡ Era nada más y nada menos que Orgullo, que traía en sus manos unos muñecos que representaban a Harry con Ginny besándose. Solo aquella imagen lo hizo enfurecer de tal modo que apretó los puños con fuerza, haciendo que las uñas se le marcaran en las palmas de las manos. La niña estaba irresistible, eso había que admitirlo, pero no se podía permitir el lujo de caer rendido ante ella, aunque sabía que más de una vez Ginny había ganado la batalla en ese aspecto.

- No puedes entrar aquí¡¡¡ – le dijo furiosa de repente, frunciendo el ceño y recobrando la compostura. Draco arrugó la frente y la pelirroja pudo ver como una gota de sudor le caía de la barbilla para perderse por el hueco de la camisa abierta, solo el pensamiento de ser la gota le hizo tragar saliva.

- Claro que puedo¡¡¡ - repuso el rubio. La pelirroja apretó los labios hasta hacerlos palidecer, siendo una réplica exacta de McGonagall cuando Longbottom se equivocaba al transformar la tetera en un mapache.

- ¿Se puede saber qué haces en los vestuarios, Draco?

¿Y ahora que hacía? ¿Le decía la verdad? Cabía la posibilidad de que Ginny se lo contara a su amigas y éstas difundieran el cotilleo, pero no era el estilo de la pelirroja. A Ginny le gustaba luchar sola fuera cual fuese el enemigo, y eso era algo que a Draco derretía de manera sublime. Pero no era tiempo de derretirse, más bien era tiempo de congelarse, de parecer tan frío como el hielo. El Draco de todos, el Malfoy distante.

- Castigo – respondió finalmente, sintiendo como la sangre bombeaba con rapidez. Ginny sonrió ampliamente, asintiendo lenta y quedando más que satisfecha con la respuesta, dando por entendido que no necesitaba más explicaciones. Draco desvió sus ojos grises, sumamente interesado de repente en la taquilla de Parvati.

- Así que cumples el castigo por pegarle a Harry... y tienes que recoger los vestuarios - Ella lo miró suspicaz, entrecerrando sus ojos marrones y abriéndolos al máximo cuando vio el cubo que transportaba – Oh Dios¡¡¡ Y a la manera muggle¡¡¡¡

Soltó una carcajada al aire, y no pudo parar en un buen rato de reír. Nunca se había imaginado a Draco recogiendo toallas y arrodillado en el suelo fregando las losas hasta que admirase su rostro afilado en el reflejo del suelo. Si Ron pudiera verlo... ahora se lamentaba de no tener a mano la cámara de Colin.

Se fue tranquilizando poco a poco, y se dio cuenta de que Draco permanecía con los brazos cruzados, la camisa semiabierta y gotas de sudor cayéndole por la sien. Ginny dedujo que hasta sucio estaba lindo, bastante lindo, todo había que admitirlo, pero no podía rendirse, no ahora. Se acercó como pudo a uno de los bancos del vestuario, descalza e intentando no resbalarse en el camino, dejando espuma y agua por el suelo bajo la atenta mirada de Draco. Ella se sentó y el rubio se quedó allí, inmóvil, esperando que dijera algo.

- Vamos – le dijo al chico, haciéndole un gesto con la mano como si lo invitara a continuar. Draco la miró perplejo ¿pretendía que hiciese su trabajo con ella delante? ¿Quería humillarlo hasta dejarlo dos metros bajo tierra? Eniendo en cuenta que estaban enfadados, que le había pegado a Harry y todo lo demás... bueno, era una gran ocasión para verlo morder el polvo ¿Y siendo como era no estaba en Slytherin? Draco se planteó seriamente el hecho de que Ginny hubiese podido chantajear al sombrero seleccionador.

- Vete – Masculló entre dientes, intentando controlar las ganas de abrazarla y de quitarle aquella toalla que tanto estorbaba a la hora de admirar el paisaje.

- Ni lo sueñes rubito

- Por qué no – La pelirroja abrió los ojos y alzó las cejas, divertida y asombrada de que hiciera la pregunta.

- ¿Perderme al mismísimo Draco Malfoy limpiando la mierda que tiramos? Estás loco si piensas que me voy a ir – cruzó las piernas, y el chico vio extasiado como una gota proveniente del interior del muslo se deslizaba hasta llegar al tobillo. Parecía que tenía el camino trazado de antemano, pues se dirigía con lentitud pero segura al inspeccionar el terreno. Recordó sus manos, una vez ella recorrieron ese caminito serpenteante, si ahora él volviera a rozarla...

No podía soportarlo, Ginny observándolo hacer el trabajo de un Elfo Doméstico y para colmo desnuda y mojada... tan... tan... respiró hondo. La verdad es que la escena no era lo mejor para su salud, ni física ni mental ni ninguna otra que existiera.

La pelirroja estaba disfrutando al máximo con todo aquello. Ver a Draco de esa manera no lo había imaginado ni en sus mejores sueños, pero aún se preguntaba cómo podía llegar a ser tan sexy.

Recordó entonces su boca susurrándole en la noche, su cuerpo tenso encima del suyo y las manos recorriendo la fina capa de sudor que la cubría. Le gustaba sentir ese estremecimiento cuando sus pieles se rozaban, la angustia de verlo aparecer en cada esquina, horas largas e interminables hasta que llegase la noche y se encontraran. Carne que se buscaba con el alivio de las horas que le quedaban por estar entrelazadas. Una contra otra, peleando por tener la autoridad suficiente para dominar el terreno, una lucha encarnizada que Ginny echaba de menos.

Y ahora estaba frente a ella, frío e inerte, distante como el mismo hielo. Hielo que antes derretía, pero que ahora no podía controlar. Y ella, ella que lo deseaba, que cada vez que lo observaba una sacudida en su cuerpo le anunciaba la necesidad de tenerlo, y las mariposas aparecían en el vientre adueñándose de todo su ser, volando libres hasta hacer que su piel se erizase como sucedía en esos instantes por el simple hecho de estar a escasos centímetros de su cuerpo.

Era química, o tal vez física, o ambas cosas. Lo único que Ginny sabía era que la mezcla de su piel con la de Draco le gustaba demasiado como para olvidarse tan pronto de ella.

Pero le gustaba verlo sufrir, y ahora lo estaba consiguiendo. Se levantó con suma lentitud y abrió su taquilla, fue entonces cuando de ella cayó una caja envuelta con papel de regalo bastante bonito, de flores rosas y blancas, y una tarjeta en forma de corazón. Ginny miró a Draco, que observaba la tarjeta como si se tratara de su mayor enemigo.

Sonrió ante la perspectiva de enfadar en serio al rubio, y sin apenas remordimientos la recogió del suelo y comenzó a abrirla, viendo al chico impaciente por saber lo que decía. Pero Ginny tuvo que soltar la tarjeta, porque de repente se convirtió en una boca enorme que levitaba frente a ella. La pelirroja miró horrorizada a Draco, que a su vez no quitaba la vista de encima al Howler (sí, él fue listo y lo dedujo en seguida) cuando comenzó a gritar a pleno pulmón o lo que demonios tuviese esa cosa que le hiciera levantar la voz de aquella manera.

- PERDÓNAME GINNY¡¡¡ - lo repitió varias veces, retumbando como el eco en las paredes del vestuario de Gryffindor.

Ambos chicos reconocieron la voz de Harry. Cuando el Howler terminó de gritar se autodestruyó en una pequeña bola de fuego que dejó cenizas esparcidas por el suelo.

Draco sintió como la ira le invadía con rapidez, sintiendo sus mejillas enrojecer y su corazón latiendo a un Pum pum de velocidad vertiginosa. Así que Harry quería guerra ¿no había tenido suficiente con la pelea de la fiesta? Ginny era suya, SUYA¡¡¡ ¿Tan difícil de entender era? .

Miraba a la pelirroja desenvolver el regalo, y frente a sus ojos apareció una caja de bombones mágicos rellenos de diferentes sabores marca "Morgan Brewster". Ginny le sonrió y Draco sintió un nudo en el estómago. Él nunca le había regalado bombones, en realidad jamás le había regalado nada, eso lo veía estúpido, pero al parecer a Ginny le había gustado bastante.

- Vaya... mis preferidos – Observó a Draco de pasada mientras se sentaba en el banco de nuevo, poniendo la cajita en su regazo y cogiendo uno de los bombones ¿Se podía tener bombones preferidos?. Tenían formas diferentes, unos de rayo (ese era el que más odiaba Draco), otros de sombrero de mago, algunos de varita y diferentes tipos de estrellas, soles y lunas.

Ginny cogió uno que tenía forma de rayo (cómo no, pensaba el rubio) y lo mordió con delicadeza. Al instante se vio como el interior del bombón tenía una especie de espuma rosa que tenía un aspecto delicioso. La pelirroja cerró los ojos, saboreando en su boca el sabor del dulce, sabiendo que Draco la estaría mirando lo hizo de manera exagerada.

- Mmm... – abrió un ojo con disimulo y vio al rubio con el ceño fruncido – Sabe a frambuesa.

- Anda qué bien – lo dijo de mal humor, y ambos lo sabían, así que con furia contenida comenzó a recoger lo que le quedaba del vestuario, intentando no mirar a Ginny comer aquellos bombones.

De reojo veía como cogía el siguiente, que era un corazón bastante más grande que el resto, se lo llevó con lentitud hacia la boca y al morderlo se escuchó un clack sonoro al quebrarse el chocolate y un "Ay¡¡" de los labios de la chica. Cuando Draco volteó a verla casi se quedó sin aire: Ginny seguía sentada en la banca, con la caja de bombones en su regazo y tapándose la boca con su mano libre, mientras que por la otra le caía un líquido transparente que le goteaba, manchándole la toalla. Aquello sin saber por qué le excitó bastante.

- De licor – pudo susurrar la pelirroja, aún con la mano tapándole la boca.

Entonces hizo algo que a Draco le puso demasiado nervioso y demasiado acalorado: Ginny comenzó a chupar uno a uno sus dedos llenos de licor. Los lamía tomándose su tiempo, bajando lentamente hasta la palma de la mano y siguiendo el recorrido que marcaba el líquido transparente.

El rubio tragó saliva, fijando su vista gris en ella a la vez que se pegaba como un imán a la taquilla de Thomas, trastabillando a su paso con las toallas esparcidas por el suelo. Veía pasar la lengua de Ginny por cada trozo de piel, cada peca y cada milímetro sin pasarse ni siquiera un tramo. La caja de bombones cayó al suelo, pero ninguno de los dos se dio cuenta de ello, o no quisieron darse cuenta.

La pelirroja veía la reacción que tenía Draco ante lo que estaba sucediendo y sonrió interiormente cuando observó que abría y cerraba la boca sin pronunciar palabra, solo respirando con algo de dificultad y gimiendo de manera débil. Ginny lo miraba fijamente, sus ojos marrones lo desafiaban a aguantar aquella tortura sin que pudiera hacer nada al respecto el chico, pues sabía que ahora ninguno estaba en posesión del otro.

Comenzó entonces a recorrer de nuevo el camino pecoso, pero en vez de lamer, esta vez besaba. Sentía en sus labios el sabor embriagante del licor mezclado con el agua de la ducha y gimió sonoramente solo por ver cómo Draco temblaba al escucharla, con el simple hecho de contemplarla. Despegó sus labios de la piel pecosa y le sonrió, relamiéndose y pasando la lengua por su boca.

- Adoro el licor – lo dijo como si fuera la cosa más normal del mundo, y Draco no pudo más que asentir ante tal afirmación.

Se tranquilizó bastante al ver que la tortura física había terminado, pero aquello duró poco, ya que tuvo que aguantar el aire en sus pulmones cuando observó como Ginny se echaba de nuevo sobre la piel el licor que aún contenía el bombón en forma de corazón.

- Gin... Ginny... – No podía articular apenas palabra, las única spalabras que tenía en mente eran "Ginny, pecas, lamer y sexo"

El rubio se imaginó que ese corazón de bombón era el suyo propio, que Ginny lo manejaba con absoluta maestría y que comía una y otra vez con auténtico deleite y pasión. Desde ese mismo instante el dulce de la pasión para Draco Malfoy serían los bombones de licor.

-No hagas es... eso – le dijo a la pelirroja, señalándola con el dedo índice e intentando aparentar una autoridad que en aquellos instantes no poseía. Y ella lo observó inocente desde su posición, sus ojos marrones muy abiertos, calculando en todo momento la magnitud de sensaciones que provocaba sus movimientos en el cuerpo de Draco.

- Pero si no hago nada – se defendió Ginny, indiferente ante las súplicas del chico, que comenzaba a temblar descontroladamente a la vez que sudaba con su camisa entreabierta.

Le gustaba verlo así, indefenso e inmune, deseoso de besarla y sin poder hacerlo, porque Ginny sabía perfectamente que el orgullo le podía, que era el mayor obstáculo en la relación que mantenían, o que en su tiempo, mantuvieron.

Frunció el ceño tan solo de pensar que era el pasado, pero sin embargo no se echó para atrás en la venganza. Volvió a lamer sus dedos, dejando ver como la lengua recorría una y otra vez los mismos sitios, el mismo camino y similitud de sensaciones.

Draco no sabía qué hacer, quería mirar y no mirar, lamer y no lamer, tenerla y no tenerla ¿Por qué la tortura era a veces el bien y el mal al mismo tiempo? ¿Por qué tan difícil decidirse? Entonces notó que Ginny se acercaba lentamente hacia él, con el rostro sonriente y el cabello pelirrojo pegado aún a la cara. Draco intentó apartarse del camino pero su cuerpo no se lo permitía, y comprendió que realmente tampoco lo deseaba. Se quedó a escaso medio metro de él, con las manos en la espalda y aquella toalla manchada de licor y tan sexy... incluso mojada dejaba el ambiente embriagado de vainilla.

Ginny aspiró hondo, acercándose un poco más a Draco ¿Y si lo besaba? Bueno, la verdad es que no se iba a negar, era algo así como... recordar los viejos tiempos, sí, eso era... y tenerla tan juntita, casi piel contra piel, aquello era una dulce tortura, demasiado dulce como para dejarla escapar.

Notaba el aliento de Ginny con un ligero toque de licor mezclándose con el suyo propio, los labios carnosos, dibujados aún la sonrisa en ellos, la piel moteada y mojada y aquellos ojos. Ojos marrones y profundos como pozos, pozos en los que se ahogaba hasta morir y renacer en ellos, dulce muerte que aceptaba si era aquellos ojos lo último que vería en vida. Pensó un instante en lo que había sufrido días atrás por no tenerla, por no tocarla, besarla y adentrarse en ella, dentro, muy adentro, hasta hacerla gritar desesperada rompiendo el silencio oscuro de la noche. La solución era tan sencilla que le impresionó conocerla tan rápido:

Mejor con ella que sin ella.

La cogió por la cintura, apretándola contra él y Ginny notó su corazón palpitar como no lo hacía desde semanas atrás. Era él y no otro, no Harry ni otro chico. Solo Draco, el maldito Malfoy de ojos grises y rostro afilado. Lo miraba desde la corta distancia que lo separaban, notando como la respiración del rubio se estaba acelerando.

- Me estás volviendo loco – lo dijo así, de repente, más como un lamento que como una noticia, y Ginny vio reflejado en sus ojos todo lo que había sufrido esos días sin ella. Dependencia que les hizo perder la cabeza a los dos, orgullo que se instaló en ambos sin dejarles ver cuánto se necesitaban.

Aquello le hizo reflexionar, y comprender que era cierto, que ella también se estaba volviendo loca sin él, que se había comportado como una tonta y que era hora de arreglar las cosas.

Draco solo la miraba, la miraba y contemplaba hasta que...

TOC – TOC

De nuevo Orgullo estaba frente a la puerta del rubio para estropearle el momento, aquel momento que había estado esperando desde que la vio con la toalla salir de la ducha. Le abrió la puerta, como era evidente, pero ésta vez le cerró el paso. No iba a perderla, no más por él, no más por nada ni por nadie. Harry incluido. Lo volteó, poniéndolo de espaldas a él y le dio una patada, mandándolo lejos, bien lejos, lo suficiente como para que no volviera en una buena temporada.

De nuevo se centró en Ginny, en ella y solo en ella, y vio que era hora de recuperarla.

- Perd... – comenzó a decir la palabra mágica, pero Ginny lo acalló con un dedo en los labios, negando con la cabeza.

- Lo sé... – fue apenas un susurro, y si Draco no hubiese estado a escasos milímetro de sus labios no lo hubiese escuchado. Sonrió, sonrió al ver que de nuevo la tenía, que era suya y no de Potter, y que jamás volvería a dejarla.

- Te quiero – y ella lo besó dejando en sus labios el sabor del licor, antes amargo y ahora dulce, era tan hermosa... Al abrir los ojos vio como se pasaba la lengua por la forma de la boca.

- ¿Y ahora? – preguntó la pelirroja, Draco le echó un vistazo a la vestimenta y sonrió ampliamente.

- Mírate¡¡¡¡ Estás a medio duchar... creo que te ayudaré a enjabonarte. – Ginny alzó las cejas.

- ¿En serio? – Y comenzó a quitarse la toalla, haciéndola caer al suelo y teniendo Draco que aguantar la respiración durante varios segundos.

- Eso es trampa – respondió fingiéndose enojado.

- No, solo es un arma de mujer – y diciendo esto se metió en la ducha.

Draco observó su andar, y ese cuerpo menudito lleno de pecas.

Imposible no quererla.

Imposible no desear tenerla.

La voz de Ginny en la lejanía le hizo despertar de su ensoñación.

- Ey Draco, ¿Vas a venir a enjabonarme o llamo a Harry? – Frunció el ceño ante aquella amenaza, y dedujo que era mejor no hacerla esperar, entrando en las duchas con ropa incluida.

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Aquí lo dejo, sé que es patético, pero es que me atranqué demasiado en ésta historia, de todos modos ya le queda poco. Besos¡¡¡ Dejad opiniones...