Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, la trama es de mi autoría.

Si eres menor de edad, lees la historia bajo vuestra responsabilidad ya que contiene escenas con un contenido HOT fuerte.

Capitulo VII

¿Vecinos con derechos? o ¿Vecinos enemigos?

EPOV

Mi muerto corazón entre las frías paredes de mi pecho no cabía en si del gozo y del placer.

Cada instante entre sus brazos era una resurrección a la vida de humano, me hacía sentir como si no hubiese muerto literalmente por la gripe española, ya no era tan fuerte ni necesario el deseo que sentía por su sangre, no lo negaba existía, pero era muy ínfimo en mi eternidad.

Al mirar su suave piel sonrojada por el calor de nuestra pasión en su cama, no podía dejar de maravillarme cada vez más con lo hermosa que era mi Bella, daba gracias a la eternidad por haberme permitido conocer a mi hermosa tua cantante, ver su pelo extendido sobre la almohada me hacía preguntarme si es que no exageraba con mi "desbordante amor", muchas veces ella me incitaba a seguir mientras que yo en mi interior perdía prácticamente el control de mi cuerpo sobre el de ella.

En el fondo de mi ser me sentía muy feliz por estar con Bella, sabía de antemano que muchas veces le hacia daño con mis actitudes, los distanciamientos que tuve al principio con ella por el tema sexual, fui cruel e injusto con ella, pero en mi interior creo que ya suplí esos errores con creces, mal que mal pase por alto la moral y rectitud religiosa que me inculcaron los Masen al hacer el amor con Bella sin estar casados. Ella era mi todo.

He encontrado una razón para mi
para cambiar quien solía ser
una razón para comenzar de nuevo
y esa razón eres tú.

Pero aún había algo que le ocultaba a mi amada. Algo que no sabía como lo tomaría, existía la remota posibilidad que lo tomara como un abuso hacia su persona todas las veces en las cuales habíamos intimado, mal que mal por decirlo de alguna forma "saltaba de una ventana a la otra" y en ningún momento le había ni siquiera insinuado remotamente el hecho de que era su vecino.

Mientras pasaba las puntas de mis dedos por su rostro, sentía sus pequeños estremecimientos, claro, frio y calor, la pobre ahora que ya no estaba con la temperatura alta, a mi más mínimo toque le daba frio. Lentamente me separe de ella sin dejar de anhelar cada trozo de su ser, me dirigí hacia el baño para enfriarme si es que era en forma adicional para mi un hecho así. Los pensamientos bailaban por mi mente, trataba en la mayoría de que ocurrieran a modo humano y no vampírico, su reacción, la esperaba, tenía miedo a que fuera negativa, pero reflexionando conmigo mismo yo no le había mentido, solo le oculte un poco de información acerca de mi hogar, tendría que entrar a explicarle cada uno de los detalles aunque no eran abundantes sin embargo tampoco sabía ella donde estaba el resto de los Cullen, ni nada, me limite a disfrutar de cada momento con mi amada. Y nada más deje a mi familia de lado aunque tenía claro que la Duende ya habría comentado con más de alguno de mis hermanos las posiciones y torturas que me había echo pasar Bella.

Mi familia, la extrañaba, pero ellos decidieron fabricar de alguna manera esa mansión en ese lugar y por llamémosle "casualidades de la vida" para darme un mayor espacio personal, no ponían un pie en la casa, a lo más mantenía el contacto con Alice, pero de ahí a algo más allá, nada de nada. Mi vida era monótona los pocos minutos del día que pasaba sin la compañía de mi ángel, ya que estaba solo; ni siquiera tenía la concentración necesaria para componer alguna melodía en el piano que era mi más grande y fiel amigo. Simplemente frustrado cuando estaba solo, así me sentía. Me retire de la habitación de Bella y me dispuse a caminar por los jardines. Mis pasos me llevarían al lugar en el cual resolvería mis inquietudes, dejándome tranquilo conmigo mismo, sanando el vacio que mi amada no podía suplir: mi familia, Los Cullen.

BPOV

Algo andaba mal hoy día, era la primera vez que Edward se levantaba y me dejaba abandonada prácticamente después de haber echo el amor de manera tan desenfrenada. Sentía que mi corazón se encogía de a poco, si había algo que era como el veneno para mí, eran estas reacciones que tenía mi amado. Él era todo por lo que vivía, pero algo me daba mala espina, mi intuición de mujer, mi sexto sentido me hacía sospechar algo, Edward no me dijo la verdad, pero tampoco encontraba alguna razón para que me mintiera, no sabía que pasaba, lo mejor sería ponerse de pie y comenzar un nuevo día.

Al levantarme mi bajo vientre me dolió un poco, además de otras partes, pero en cierto modo ya me estaba acostumbrando, una actividad física como la que llevaba a cabo por las noches tenía que pasar cuenta en algún momento del día. Era un poco masoquista, porque "era un dolor que causa placer" y vaya que me gustaba. Siempre le había tenido respeto al dolor, no era que todas las veces fuera placentero, mi mente no lograba borrar de su recuerdo el sufrimiento vivido anteriormente, la indiferencia, pero -¿porque recordaba estas cosas ahora? -. Me dirigí al baño a darme una ducha con agua tibia, para relajar la tensión que sentía en todo mi cuerpo, las maripositas aun revoloteaban por mi estomago, era a veces tan feliz y esa felicidad en momentos como este me hacia desdichada en alguna forma, algo se avecinaba, no era que yo fuera vidente ni que nada como Alice, pero de un tiempo a esta fecha "intuía" algunas cosas y me daban resultado.

El tiempo parecía detenerse al estar sola, me había vuelto dependiente de Edward, él decía a su vez que yo era su marca de heroína, mientras que él era el mejor de los alucinógenos, la mezcla perfecta de una buena dosis de droga y unos cuantos grados de alcohol en la cabeza. Pasaban los segundos, estos se hacían eternos dando paso a las horas y lo que comenzó siendo una mañana solitaria, daba paso a un atardecer en sombras, las nubes comenzaban a ocultar lentamente al astro rey, sus rayos se contraían y pareciera como si mis esperanzas de que mi amado volviera se iban mientras el sol se ocultaba de a poco en una silenciosa agonía para mi corazón ansioso.

Las habitaciones de la mansión se hacían cada vez más pequeñas, mis pasos agitados recorrían sin cesar cada rincón disponible que ofrecía mi hogar, nuestro hogar. Sintiéndome mareada de tanto pensar y dar vueltas una y otra vez, una brisa entro por las ventanas invitándome con ella a salir al aire libre, quizás, solo quizás encontraría las respuestas a ese algo que anidaba en mi mente. Los jardines se abrían ante mis ojos como el botón de las rosas cuando empieza a florecer, nunca antes les había dado la mayor importancia posible, pero ya que ahora se daban las condiciones, -¿Por qué no aprovechar la ocasión?.

Recorría de manera minuciosa los diversos tipos de plantas, los arboles que se alzaban de manera majestuosa enfrente de mis ojos, hasta que mi caminar se detuvo cuando llegue a la pérgola, ansiaba que el crepúsculo trajera consigo la lluvia, rogaba a mi alma tranquilidad y paz mental, de pronto un cuervo cruzo el cielo y se dirigió hacia el lado contrario al que yo me encontraba, se perdió a lo lejos, pero sin mayor demora volvió hasta mi y se quedo "estacionado" en el aire agitando sus oscuras alas enfrente de mis asustadizos ojos; el animal después de unos segundos dio una vuelta alrededor de mi cabeza a una distancia prudente de esta y luego se dirigió de nuevo hacia la lejanía, nunca me había decidido a investigar más allá del limite de lo impuesto entre mi mansión y lo otro.

Caminaba a paso lento, vigilante, el ritmo de mi corazón se aceleraba con cada paso, sentía el como mi sangre bombeaba a una velocidad aún mayor que la normal, mis poros segregaban una fina capa de sudor por mi cuerpo, esquivaba con mis pies las finas ramas que se interponían en mi paso para alcanzar el objetivo que ni yo misma sabía cual era. De pronto un reflejo plateado llamo mi atención por entre unos arbustos bajos, -¿qué podía ser plateado?- mi mente estaba entrando en un mar de confusiones, una iluminación llego a mi mente, pero la deseche de inmediato, mis pasos cada vez se acercaban al dichoso "objeto" plateado, unas traicionera lagrimas resbalaron por mis mejillas, perfecto, elegante, conocido, no era más y nada menos que el volvo de Edward, no cabía duda alguna, era su misma matrícula, pero ¿que hacía el vehículo de Edward ahí perdido entre unos arbustos, se encontraba escondido?, rodee el volvo y cuando llegue a la parte trasera fije mi vista hacia el frente: ante mis expectantes ojos se encontraba una mansión elegante por lo que parecía estaba construida hace poco tiempo; deje de lado el auto y me encamine por un camino señalado con piedras por la orilla hasta llegar a la entrada, el corazón ya se me salía por la boca de tanta adrenalina que tenia acumulada en mi cuerpo, entreabrí la puerta de manera silenciosa y una fuerte melodía llena de sentimientos invadió mis sentidos:

No soy una perfecta persona
como tantas cosas que deseo y que no hice
pero continuo aprendiendo
y parece que tengo que decir antes de irme
que solo quiero que sepas

Encontré una razón para mi
para cambiar quién era
una razón para empezar todo de nuevo
y esa razón eres tu

La letra reflejaba demasiado a Edward, -¿qué haría él ahí?- mi mente y mi corazón pedían gritos una respuesta a mis inquietudes, esta no se hizo de esperar mucho ya que en una mesa a la entrada de la mansión se ubicaba una foto familiar en donde aparecían todos los Cullen. Sentí unos ligeros ruidos en el segundo piso , por lo cual me dirigí de manera lenta pero segura hacia las escaleras que estaban en las cercanías; el olor era inconfundible, era su aroma dulzón, el que tanto había anhelado estas horas que pase sin su grata compañía.

Desde una puerta procedía el sonido más fuerte de The Reason, gire el pomo de manera lenta, intuía lo que me podría encontrar adentro, con un suave click la puerta cedió ante mi por lo que la abrí y entre, la habitación era enorme, lo que más distinguía era un sofá de cuero negro y a los lados en el suelo la ropa que Edward había llevado la noche anterior. Si de algo estaba segura era de que mi vampiro me debía una buena explicación. El agua de una ducha cercana corría lentamente, - quizás se fue de caza y se mancho- trataba de buscarle una excusa posible ante todas las ideas que surgían, ninguna me satisfacía del todo, la sangre comenzaba a hervir de a poco en mis venas, -¿porqué tener una "casa" al lado de la tuya y no decirle nada a tu amada?- eso era lo que me dolía, la omisión de este detalle, no era una gran cosa pero de una época a otra aparte de estar más perceptiva también estaba un poco sensible, las lagrimas nuevamente bajaron como las gotas de lluvia, al principio silenciosas, luego con mayor fuerza dejando paso a mis ojos vidriosos; di vuelta rápidamente quería irme de este lugar, después hablaría con Edward para que me explicara a que se debía todo esto, mis pasos se dirigieron hacia la puerta, un mareo recorrió mi cuerpo entero, sentía que pisaba sin el suelo y mi cuerpo se precipitaba hacia el suelo, pero unos brazos me rodearon la cintura mientras me apegaban a un cuerpo húmedo y frio.

-Bella- su voz sonada cautelosa como con miedo a destruir una pieza de cristal, una cosa era que llorara, otra muy distinta que fuera un objeto de cristal- que… que estas haciendo… aquí?.

-Hola Edward ¿como estas? Yo bien muchas gracias, nada te extrañaba tanto después de la desen… frenada noche de aaaa moooor – sentía como las lagrimas bajaban ahora como pequeños riachuelos por mi cara, me gire de modo suave para enfrentarme a él- Edward que significa esto?.

-Eeeeh yo verás Bella mmm… bueno esta es mi casa-.

-¿Cuándo pensabas decírmelo?- sus brazos aún mantenían aferrada mi cintura, unas nauseas comenzaron a surgir en lo más profundo de mi ser- ¿me puedes soltar?.

-Bella porque reaccionas así- sus manos ya estaban separadas de mi cuerpo, pero no así sus ojos.

-¿Porque reacciono así? Me dejas sola, triste y abandonada, no me dejas una nota, yo me esfuerzo… y tú que?- mis lagrimas se comenzaban a calmar dando paso a un sentimiento más fuerte, rabia, mi vista se había posado en un gran ventanal que daba justo a la habitación mía. – Así que las veces que te desaparecías era tan simple como saltar de mi ventana al estar saciado y saltar de vuelta cayendo encima mío para otro arranque sexual?.

-Pero Bella, no reacciones así, yo yo yo te lo puedo explicar.

-Noooo- grite de forma dolorosa, no era algo tan terrible, pero no sabía porque estaba tan herida con tanta rabia en mi interior- así que eras mi vecino y no me dijistes? No fuiste capaz de darme una bienvenida siendo que tú ya estabas instalado aquí?.

-Pero Bella te entregue mi florcita- una leve sonrisa asomo a los labios de Edward- no te di una bienvenida es porque no sabia que eras tú mi vecina, me entere cuando empezaste a salir de tú casa, tú olor a fresias llego a mi y yo pues… después paso lo del lago.

-¿Quéeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee?- no que no sea cierto por favor.

-Pues bueno presencie la escena del lago, cuando tu estabas enmmm … en la roca y pues… yo…

-Me vas a decir que fuiste capaz de presenciar cuando me toque y no fuiste capaz de hacerlo TÚ?- que horror, es que esto era lo último, lo de la casa de lo aceptaba, pero esto y que no me lo allá comentado antes.

-Pues… eh si… pero quédate tranquila, yo también hice lo mío propio, solo que aferrado a un árbol – y rio de forma histérica, tendría que estar bien asustado para que tuviera esas reacciones.

-Edward… pero como no confiasteis en mi, no me dijiste lo de la casa, ahora el lago… - una nausea aun mayor que las demás amenazo por salir de mi interior por lo que me dirigí a trompicones al baño que estaba con la puerta abierta. Tensión, si eso era.

-Bella, tranquila, te lo puedo explicar- susurraba mientras acariciaba en forma delicada mis cabellos con una mano y con la otra me mojaba la frente con agua helada. –Verás lo del lago me lleno de orgullo, fue ese el detonante para que me acercara a ti de nuevo, no abría aceptado ninguna insinuación sino hubiese existido esa escena en mi mente; hoy me fui porque quería estar solo un poco, extraño a mi familia, no sé mucho de ellos últimamente; la casa la construyeron por visión de Alice aquí, pero nunca me imagine que serías mi vecina, lo descubrí hace poco.

-Edward, ¿porque no me hablaste de lo que te pasaba?- mi voz sono débil, mi amado me tomo entre sus brazos y me llevo hasta la habitación en donde me deposito en el sillón mientras yo apoyaba mi cabeza en su frio pecho.

-No lo sé, últimamente no pienso mucho cuando estoy sin ti, eres mi marca de heroína, te necesito para actuar de forma coherente, perdón, ya vez no soy perfecto- continuaba sonando la canción quedando justo en la parte precisa:

Lo siento si te lastimé
es algo con lo que convives a diario
y toda la pena que puse a través de ti
deseo poder tomar todo de lejos
y ser el único quién coja todos tus rasgones
esto es porqué te necesito oír.

Encontré una razón para mi
para cambiar quién era
una razón para empezar todo de nuevo
y esa razón eres tu, esa razón eres tú,
esa razón eres tu , esa razón eres tu.

No soy una perfecta persona
nunca quise hacerte esas cosas
y parece que tengo algo que decir
antes de irme
sólo quiero que lo sepas

Encontré una razón para mostrarte
un lado de mi que tu no conoces
una razón para hacer todo esto
y esa razón eres tu.

-Te amo- sus palabras eran como el bálsamo en mis heridas, las nauseas habían pasado al igual que los mareos, estaba en mi hogar feliz.

-Yo también te amo, prometo no omitir más cosas, pero ¿podemos ser vecinos con ventaja? – su propuesta me hizo reír mucho.

-Jajaja jaja jajajaja que eres loco Edward, somos mucho más que eso, nos pertenecemos para siempre.

-Para siempre- recalco mi amado mientras me acurrucaba en su pecho y de forma silenciosa él perdonaba mi actuar y yo sus omisiones. Estaba claro, esa noche me quedaría en su casa con mi milagro personal.

Muchas gracias por sus review, sus favoritos como historia y autor.
Espero que sea de su agrado la historia y cualquier idea me la comunican.

Atte. BlackCullen.