«Robar en la basílica del Sagrado Corazón»
Ese pensamiento no paró de pasar por mi mente durante los días próximos. Ni Chat ni yo habíamos dado el aviso de cuando sería el robo, ya que acordamos esperar a que los dos estuviéramos mentalizados para hurtar allí. Él me había dado su aprobación dos días atrás, yo era la única que todavía se mostraba indecisa ante la idea, aún habiendo transcurrido ya una semana desde nuestra visita a Montmarte.
—¿Pensando todavía en ese asunto?
Tikki desde que le conté lo sucedido se habría mostrado muy paciente conmigo al respecto, tal y como cabría esperar de ella. Me sentía impotente y culpable, pues por culpa de mis dudas estaba atrasándolos a los tres con el robo.
Me mordí el labio inferior nerviosa, algo que no pasó desapercibido para mí atenta compañera.
—Ya te dije que no hay nada malo en que te lo pienses detenidamente, Marinette— sin duda era un libro abierto—. Es normal que pienses al respecto, este robo es mucho más serio que el anterior.
—Lo sé— exhalé—, pero no puedo evitar pensar que por mi culpa los estoy atrasando.
—Pero Marinette...—intentó convencerme con otros argumentos, pero antes de poder hacerlo fue interrumpida.
—¡Marinette!— la voz de mi madre sonó desde abajo y se escucharon pasos subir por las escaleras que llevaban a la ''puerta'' de mi habitación. Vi un pequeño destello rojo pasar rápidamente delante de mis ojos, por lo que supe que mi kwami había ido a esconderse.
En ese momento, la trampilla que comunicaba mi dormitorio con el resto de la casa se abrió, mostrando a mi madre que ya había terminado de subir las escaleras.
—Manon, llegara en unos minutos. Estáte atenta y cuídala bien, ¿de acuerdo?
Antes de que pudiese contestar, ya había desaparecido por el umbral de las escaleras. Suspiré, el significado oculto de aquellas palabras no me había sido indiferente. Estaba segura de que por su mente había aparecido mi hermana sin llegar a dudas.
—Marinette, ¿te encuentras bien?— me cuestionó Tikki preocupada tras salir de su anterior escondite.
—¿Eh? Sí, ¿por qué no iba a estarlo?— le respondí. La pequeña kwami se acercó a mí y me acarició las mejillas.
—Estás llorando— confesó la mariquita. Ahí fue cuando me di cuenta que lo que había hecho era secar mis lágrimas.
—Ya veo, ni siquiera me di cuenta— cogí un pañuelo y borré todo el rastro que pudiera quedar de ellas—. Suele pasarme cuando recuerdo algo.
Tikki alzó una ceja confundida, sin saber de qué estaba hablando.
—No es algo de lo que me guste hablar— dije, dando el tema zanjado. Ella asintió, no queriendo incomodarme.
Tuvieron que pasar unos minutos hasta que otra palabra se oyera en la habitación y no fue precisamente de nosotras dos.
Tal y como me habían avisado un rato antes, Manon llegó a mi habitación para jugar conmigo mientras su madre trabajaba como presentadora de televisión. La imagen de la niña castaña contrastaba radicalmente el aura que había en la habitación. Esa vitalidad, felicidad e inocencia que cohabitaban en sincronía en un cuerpo tan diminuto, logró que fácilmente olvidara la tristeza que me causaba la ausencia de Bridgette y que se me contagiara una pequeña cantidad de la alegría que ella solía portar. Solo con su amplia sonrisa y sus ojos brillantes...
—¡Marinette!— gritó mi nombre eufórica y curvó sus labios, regalándome una de sus tiernas sonrisas.
—Hola Manon— le devolví el gesto casi inconscientemente.
—¡Juguemos a las muñecas!— pidió como de costumbre.
Yo asentí e iba a dirigirme a la estantería donde guardaba varios peluches, cuando un pequeño tirón en mi camiseta me lo impidió.
—No quiero jugar con esos peluches.
—Está bien, en ese caso juguemos con las que trajiste— Manon nuevamente se negó—. Entonces, ¿con cuáles jugaremos?
—¡Con tus peluches de Ladybug y Chat Noir!
No me acordé de ellos hasta que los mencionó. Era cierto que poseía dos peluches de ellos dos que siempre estaban perdidos en mi memoria (y en mi habitación). Recordaba vagamente habérselos mencionado en un tiempo lejano, pero jamás pensé que algún día preguntaría por ellos.
—¿Todavía los tienes, verdad?— preguntó esperanzada. Yo asentí con la cabeza, solía ignorarlos pero todavía los poseía.
Avancé hasta un baúl abandonado en el rincón y tras abrirlo, comencé a buscar entre los antiguos juguetes que guardaba allí. Tardé unos minutos pero al final logré hallarlos. Regresé sobre mis pasos y antes de poder asimilarlo, Manon ya tenía a Ladybug entre sus manos. Resignada, tuve que optar por usar el muñeco de Chat Noir.
—Entonces, ¿tienes algún villano en mente?
—¿Villano?— preguntó con inocencia— Yo quiero jugar a robar un banco.
Tragué saliva, acababa de mencionar las únicas palabras que no quería escuchar. Los nervios comenzaron a fluir por mi cuerpo desde la punta de mis pies hasta mis labios que temblaban inquietos. Las frases se trababan en mi lengua y tan solo podía limitarme a decir vocablos inteligibles.
—¿Marinette?
—S-sí, j-juguemos.
Es posible que atribuyera mi temblor al frío que se colaba por la ventana de mi habitación, ya que no mencionó nada al respecto.
Rumió y al cabo de unos segundos clavó sus ojos en mí, con una sonrisa de oreja a oreja.
—Ya sé donde podemos robar.
Así fue como pasé el resto de mi tarde recreando miles de robos con Manon, en un principio estaba más incómoda pero con el pasar del tiempo fui relajándome más. ¿Y para qué negarlo? Disfruté esos diminutos hurtos que hicimos en la cocina y otras habitaciones de la casa. Por unas horas realicé aquello que tanto temía y parte del miedo que me carcomía la sangre fue desvaneciéndose.
Cuando ella ya se fue, me acerqué a mi escritorio y comencé a navegar por Internet. Pude ver de soslayo que estaba bajo la mirada atenta de Tikki, al igual que también pude admirar como intentó contener la emoción al ver lo que estaba escribiendo.
—Entonces, ¿al final vas a...— antes de que terminara su pregunta yo asentí tranquila—. ¡Bien!— gritó alegre, sin poder reprimirse.
Yo reí por lo bajo, y terminé de escribir el mensaje.
Un capítulo nuevo después de un siglo y medio... ¡Lo siento mucho! T.T Siempre prometo que intentaré publicar más a menudo y jamás cumplo con esa promesa :'c
Contestación de reviews:
ForeverStayStrong: Eres un sol *-* Muchas gracias por esperar tan pacientemente mi historia, ¡sin duda eres la mejor! Ahora mismo pienso ponerme a escribir el siguiente capítulo de ''La voleur fantôme'' para entregarte el próximo capítulo y junto a él el siguiente robo de estos dos traviesos ladrones lo más pronto posible ;)
Se despide Kirara213.
