Cáp. 8
Un hombre de oscuros cabellos estaba esperando a que un pequeño terminara de limpiar sus botas; mientras que él leía las últimas noticias sobre los rusos.
-Espero conocer pronto a ese tal Taisho Vassili
-¿¡Oh, a Inuyasha!?-
-¿Lo conoces pequeño?-
-¡Claro que lo conozco!-
-¿Cómo te llamas pequeño?-
-Mi nombre es Shippou Philipov, señor…
-Bueno, pequeño Shippou, dime lo que sepas sobre nuestro querido héroe de guerra.
-Pero…
-No temas, además, te daré algo a cambio.
-¿Hum?-
-Ves esa caja de chocolates, podrás tomar los que quieras, mientras que me brindes la información que necesite.
El niño miro con deleite la caja de chocolates. Había de todo tipo: chocolate blanco, chocolate oscuro, agrio o dulce. Rellenos de licor o de dulce frambuesa. Pequeños como una cereza, y otros como una barra de 30 cm. Mordió su labio inferior, la tentación era demasiada…
Un pelotón había salido en misión de exploración. La ciudad estaba perfectamente vigilada por los soldados alemanes, así que los ponía como un blanco fácil.
-Suke…algo está mal.
-Deja de quejarte Midori…ten valor
-Déjame recordarte que soy mujer.
-Y te recuerdo que yo voy frente a ti. Eres protegida por 2 cuerpos por detrás y 2 por delante
-Eso no cambia las cosas.
-Cómo digas.
-Guarden silencio, ya casi llegamos a la biblioteca.
Inuyasha comandaba el pelotón. Antes de llegar a la biblioteca había un pequeño claro. Cinco metros de distancia, para cualquiera no es nada, pero para unos soldados y a la vista de cualquier soldado armado o incluso con un francotirador. Sería como atravesar un desierto infestado de trampas.
-Bueno, con cada número que diga, pasará uno.
-¿Quién será el primero?-
-¿Voluntarios?-
Como era de esperarse, nadie contestó. Suspiró resignado preparándose para cruzar. Sujetó su arma fuertemente y salió corriendo, agudizando todos sus sentidos. Se lanzó tras unos cuantos escombros; respiro más tranquilo al ver que nadie estaba cerca de momento, así que debían de aprovechar.
Hizo una seña con las manos, pidiéndoles que se acercasen. Susuke fue el primero, y llegó sin peligro alguno. Luego le siguió Mizuo, a quien tampoco le dispararon y así continuamente, hasta que llegaron al último. Quien no contó con la misma suerte y le dispararon limpiamente en el pecho. Inuyasha intentó ir, tal vez había oportunidad de salvarlo, pero fue retenido por los demás. No podían retrasarse, si alguien caía…nadie regresaba por él.
Oraron unos momentos por su compañero caído y siguieron. La biblioteca era un lugar muy solo. Sus enormes libreros aún contaban con unos cuantos libros. Gateaban por el piso, intentando ser lo más callados posibles, hasta que escucharon un disparo tras ellos y un golpe en seco.
-"¡Suke!"-
Todos se movieron lo más rápido que pudieron para esconderse de los disparos que los rozaban. Escuchaba como destruían parte de los libreros y los libros caían uno a uno.
Buscaba a sus compañeros, esperando que estuvieran a salvo; escuchaba como algunos disparos salían cerca de donde se encontraba, pero lo lograba encontrar el lugar exacto.
Cuando el humo de los libros al caer y de los disparos, logro enfocar a su compañera, llena de polvo, unas cuantas cortaduras y respirando agitadamente.
-Mizuo…escapa…lo entretendré
La mujer movió la cabeza de forma negativa antes de mover sus labios intentando decir:
-"Tú eres nuestra esperanza, no debes de morir aquí…"
Y después de eso, lanzó un pedazo de tabique, llamando la atención del soldado, y saliendo para disparar. Al parecer le dio en el blanco, por el quejido de dolor que escucho, pero a los pocos segundos después, el cuerpo de la joven mujer cayó inerte con un disparo en la cabeza.
Tragó con dificultad al ver el cadáver de su compañera. Escucho la voz de los alemanes. La ira le dominaba lentamente, pero no entendía muy bien el por que de su inmovilidad. Al parecer su instinto de supervivencia le indicaba que se quedara quieto y callado.
Continuara…
