No podía recuperarse. Cada parte de ella estaba fuera de control. Su corazón se aceleró salvajemente, sus pulmones jadeaban en busca de aire, con los ojos borrosos de vez en cuando ya que no podía apartar la mirada de la caliente y hambrienta mirada de Sesshomaru.

Todo se sentía tan bien, tan correcto, tan placentero que no podía dejar de gemir y susurrar sonidos tontos.

Sesshomaru - Jadeó, se apoyó en el sofá con una sacudida de placer que la sorprendió. Cayó dentro de un movimiento urgente y torpe y se agarró a la parte posterior de sus hombros.

Kagome - Gruñó en respuesta, su empuje se intensificó con el de ella. Luego siguió jadeando en el tiempo con su ritmo, por lo que todo esto se hizo más terriblemente mejor.

Ella se mordió el labio con fuerza al sentir como el orgasmo se intensificaba. Luego dejó escapar el aliento, jadeó su nombre, su cuerpo estaba temblando sin poder hacer nada con las ondas de placer intenso.

Él hizo un sonido ahogado y se mantuvo completamente inmóvil mientras trataba de aguantar los temblores de su orgasmo. La entrada de ella se apretó a él más fuerte, y finalmente lo liberó, su tensión se relajó en una serie de golpes rápidos y torpes.

Ambos se derrumbaron juntos, sus cuerpos calientes, saciados y enredados en el sofá. Ella todavía podía escuchar en su respiración su nombre, y quería oírlo decirlo siempre de esa manera. Cómo era preciosa. También que la necesitaba más que su aliento.

Los codos de él se flexionaron, y dejó caer suavemente su peso sobre el de ella, enterrando su rostro en el hueco de su cuello por unos momentos. Ella lo abrazó con fuerza, experimentando una oleada de ridículo orgullo por haberle dado esto, y haberlo hecho sentir tanto.

Levantó la cabeza y miró hacia ella.

¿Estás bien? - Ella asintió con la cabeza, la garganta le dolía de una forma extraña.

Estuvo realmente bien.

Bien no comienza a describirlo.

No había sido salvaje, sucio o creativo en particular, pero había sido más que eso, mejor que eso. El mejor sexo de su vida. Ella se movió incomoda bajo su peso, tratando de ignorar una cierta ansiedad en aumento.

Deberías tener cuidado con el condón.

Él se levantó de mala gana y salió de ella, teniendo cuidado con el condón. Luego se fue a tirarlo a la basura y lavarse.

Tenía una sensación de frío otra vez, ahora que no estaba presionada contra el cuerpo caliente de Sesshomaru, se agachó para ponerse su pijama de nuevo. Estaba pasando la camiseta por su cabeza cuando el regresó.

No podía dejar de mirar lascivamente su cuerpo desnudo, su largo costado, sus fuertes músculos y su plano abdomen. Él se puso sus pantalones de nuevo, pero no su camiseta o su sudadera, añadió más leña al fuego, y volvió a sentarse en el sofá junto a ella.

La tomó en sus brazos mientras ella los cubría a ambos con la manta. Se acurrucó contra él.

Por la mañana, iba a tener que lidiar con la realidad, pero no podía soportar pensar en ello esa noche. No cuando todo se sentía tan bien, tan correcto, tanto como en casa.

Kagome - Murmuró, acariciando su pelo.

Hmm - Sus ojos estaban cerrados. El fuego era caliente y Sesshomaru estaba caliente, y ella estaba caliente otra vez también.

Kagome

Hmm

No dijo nada más. Tal vez él había decidido que estaba casi dormida y que la conversación era más o menos inútil. Entonces ella se quedó dormida. Así que no habría oído si hubiera dicho otra cosa.

Kagome se despertó unas horas más tarde, sintiéndose deliciosamente cálida y un poco apretada. Ella parpadeó, tratando de orientarse. La habitación estaba a oscuras excepto por la luz del fuego, que se había apagado un poco.

Sesshomaru debía haber pasado algo de tiempo mientras ella dormía para avivar el fuego y añadir otro tronco, o se habría apagado mucho antes.

Ahora Sesshomaru estaba a su lado en el sofá. O, más exactamente, estaba detrás de ella. Estaba tumbada de lado, frente al fuego, y él le hacía mimos, sus brazos estaban alrededor de ella, abrazándola contra él.

Ella se movió un poco y le oyó aclararse la garganta. Miró por encima del hombro para ver que él tenía los ojos abiertos.

Hola - Ella no sabía que más decir.

Todavía estaba oscuro afuera, a pesar de que sonaba como si el hielo se hubiese detenido. Aún quedaban unas pocas horas hasta el amanecer. Ella no tenía que haber despertado en el mundo real todavía.

Hola - Respondió él, con alegría en su voz - ¿Cómo está tu tobillo?

Está bie. - Todavía le estaba doliendo, pero no tanto como antes. Se movió para comprobarlo y descubrió que se podía mover un poco mejor.

Ella suspiró y se acurrucó de nuevo más cómodamente contra el calor de él. Al hacerlo, sintió algo que golpeaba su trasero.

Uh - Dijo ella, mirando hacia atrás - ¿Qué vas a hacer con eso?

Nada por el momento.

Ella movió su culo contra su erección y sonrió cuando le oyó gemir en respuesta.

¿Fue eso una invitación? - Pregunto él con voz ronca.

No realmente - Admitió - Estoy bastante cómoda, no estoy segura de querer quitarme la ropa otra vez.

Era la verdad. Se sentía caliente y cómoda, y no muy entusiasmada con quitarse la pijama. Rodó sobre su espalda, girando sobre sí misma hasta que estaba tumbada sobre él. La ayudó a que bajara la cabeza para poder besarla.

Estoy seguro de que podemos evitar quitarte la pijama si tenemos que hacerlo.

Ella se rió y le devolvió el beso, deslizando sus dedos por su grueso cabello.

Se besaron durante largo tiempo, sin prisa, de manera que excitó a Kagome, aunque sin la intensidad de excitación que había experimentado antes.

Su cuerpo zumbaba agradablemente pero no se sentía particularmente urgente o necesitada. Todavía no quería desnudarse de nuevo.

Ella le acariciaba la mejilla mientras se besaban, disfrutando del sonido chirriante y la sensación de su barba contra su piel, cuando ella sintió que él estaba meciendo su pelvis hacia arriba contra ella.

Estaba muy duro. Estaba mucho más ido que lo estaba ella. El conocimiento de esto le dio a ella otro tipo de sensación. Se sintió inspirada, se apartó de su boca y besó hacia abajo sobre su pecho desnudo.

Le gustaban sus esbeltos músculos y el ligero vello que tenía y la forma en que su vientre plano se movía mientras sudaba.

Cuando llego a la tela, enganchó sus dedos alrededor de la cinturilla y tiró sus pantalones hacia abajo, maniobrando cuidadosamente el obstáculo prominente de su erección.

Pensé que no querías quitarte la ropa - Dijo, la misma sonrisa aun en su voz a pesar de lo ronca que estaba.

No estoy pensando en quitarme la ropa - Tomó su erección con ambas manos.

En respuesta a la pregunta que se desarrolló en su rostro, ella se inclinó y lamió una línea hacia su eje. Él se sacudió, por la sorpresa o el placer, o por ambos.

Kagome - Susurró, inclinándose hacia ella y enterrando sus dedos en su cabello desordenado.

Ella sonrió, sintiéndose extrañamente contenta y posesiva. Entonces envolvió su boca alrededor de su miembro ahuecando las mejillas. Él ahogó un gemido, apretando sus manos en su cabello.

Kagome, no tienes porque… - Sus palabras se interrumpieron cuando ella volvió a succionar. Él soltó otro sonido delicioso sin aliento.

Ella sabía que le estaba gustando. Sabía que su cuerpo estaba respondiendo a sus intentos de agradarle. Una oleada de emoción y orgullo la abrumó.

Mantuvo la base de su erección en una mano y usó su boca tan hábilmente como podía. No era muy experta en esta actividad, pero no era su primera vez. A juzgar por sus respuestas, debía estar haciendo un trabajo bastante bueno.

Él había llegado hasta a sujetar el cojín del sofá con una mano, hincando sus dedos en el tejido. Con la otra mano, iba suavemente guiando el movimiento de la cabeza de ella, lo que ayudaba a encontrar el ritmo que quería.

A medida que los músculos de sus muslos y su vientre se apretaban, él comenzó a perder parte de su control. Sus caderas se sacudían para arriba hacia la boca de ella en pequeños empujones, como si no pudiera mantenerse quieto. Como el movimiento no la estaba empujando o exigiendo, él no estaba tratando de follar su garganta, por lo que no se puso nerviosa.

A él le costaba decir su nombre, y a ella le encantaba como sonaba. Le encantó como se hizo más espeso, y como se quedaba más sin aliento a medida que lo llevaba hacia el clímax.

Ella cambió de posición su cuerpo y movió la mano que había estado utilizando para agarrar el muslo hasta que pudo acariciar delicadamente sus testículos. Él apretó el colchón con una mano y con la otra apretó su cabello.

Ella sabía que él estaba a punto de venirse. La sangre de ella corría por sus venas tan salvajemente que causó un rugido en sus oídos. Chupó con fuerza alrededor de su miembro y masajeó sus testículos un poco más fuerte.

Él se vino con una exclamación ahogada y arqueó su espalda contra el sofá mientras se dejaba ir. Ella lo acarició y chupó a través de las ondas de liberación, y se limpió su boca con una sonrisa cuando ella finalmente se enderezó.

El cuerpo de él se había vuelto completamente flácido, acostado en una postura enrojecida y desgarbada, sobre la sabana de franela. Nunca lo había visto así antes, y no podía creer que le había hecho eso a él.

Él encontró la energía para tirar de ella y ponerla encima de él, y ella se estiró y se retorció contra su gran cuerpo.

Gracias - Dijo, acariciándole el pelo otra vez, como si no pudiera encontrar las fuerzas para besarla.

De nada - Cuando se frotó contra él, se dio cuenta de que se había excitado más de lo que se había dado cuenta, de nada más que darle placer de esa manera.

Todavía no estaba demasiado intenso, aunque, por lo menos no había arruinado su satisfacción. Después de unos minutos, ella sintió que su respiración había vuelto a la normalidad, y una de las manos de él comenzó a acariciar su espalda y la parte inferior.

Entonces tomó esto como una señal de que él se había recuperado de su orgasmo, levantó la cabeza y sonrió hacia él.

Ves. Yo no tenía que quitarme la ropa.

Él soltó una carcajada y apretó sus brazos alrededor de ella en un abrazo.

¿Estás bien? - Preguntó cuando aflojó sus brazos.

Estoy bien.

¿Estás segura? Porque estaría feliz…

Te dije que no quería quitarme…

¿De verdad crees que soy tan poco imaginativo que no puedo encontrar una manera de satisfacerte sin quitarte la ropa? - Realmente sonaba vagamente insultado.

Bueno, no estoy segura… - Interrumpió con una inhalación rápida cuando sintió su mano por debajo, que entraba por su cinturilla y se deslizaba por entre sus piernas. Estaba mojada de nuevo, y él sería plenamente consciente de este hecho cuando él…

Oh dios mío - Exclamó ella, aferrándose a sus hombros cuando empezó a acariciarle con los dedos.

No pasó mucho tiempo para que su mano hábil la llevara hasta el orgasmo y ella se quedara sin aliento y se sacudiera encima de él cuando el placer deliciosamente contenido se liberó.

Oh, eso estuvo bien - Gimió ella mientras su peso se relajaba después - Eres sin duda muy útil.

Él se atragantó con su risa por la broma de ella de mal gusto y la levantó más arriba para poder besarla. No dejaba de besarla. Y cada beso se sentía como una caricia.

Eres tan increíble, Kagome - Murmuró entre besos. - Tan dulce, tan hermosa, tan generosa, tan valiente.

La emoción la abrumó, de forma más poderosa que su liberación física. Tenía tantas ganas de oír esas palabras. Tantas ganas de creer en ellas. Pero eran peligrosas. Incluso antes del amanecer, esto era peligroso. Ella resopló en un intento de distraerse.

¿Valiente? A pesar de tus impresionantes atributos, no me costó mucho a mí hacerlo…

Él la hizo callar con otro beso, esta vez más largo, persistente e impresionante.

Eres la persona más valiente que he conocido, Kagome. Siempre lo has sido.

No entendía por qué pensaba eso. No sabía por qué él parecía creerlo. No entendía nada de esto, y quería desesperadamente que esto no terminara. Si pasaba más tiempo, sin embargo, nunca se recuperaría.

Tratando de encontrar un compromiso consigo misma, acabando con la parte realmente peligrosa, pero no poniendo fin a la noche completamente, se acomodó en sus brazos, agachando la cabeza para que no pudiera darle un beso más.

Está bien. Después del esfuerzo de valentía, estoy cansada de nuevo.

Él se agacho y tiró de la manta sobre ambos. Ella lo sintió besar su cabello, y él no dijo nada más.

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Saludos especiales a:

Faby Sama

Naoki Caos

Lica

Gracias por ser leer nenas :3

Y a todos los que leen :3

Pronto actualizare las otras historias, no las dejare sin terminar, sé que me he tardado mucho pero he tenido muy poco tiempo.

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Hasta pronto

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Gothika