Los personajes no me pertenecen. Le pertenecen al gran autor, Akira Toriyama.
Capítulo 8
"Una misión en puerta"
Año 761 "Pasado" Planeta Freezer #79
Trunks vio con sumo fastidio a algunos soldados que estaban a los alrededores. Llamaban mucho la atención gracias a las posturas en los que ambos se encontraban: El viajero del tiempo no dejaba de sujetar fuertemente, por los hombros, a Nappa; mientras que éste último seguía tratando de liberarse sin éxito. Eran actitudes sumamente prejuiciosas, así que se vieron obligados a apaciguarse para no levantar cualquier sospecha.
Trunks suspiró lenta y profundamente, pudo reprimir el impulso en querer hacer a hablar a Nappa a base de golpes. Aflojó un poco el agarre en la que tenía sometido al saiyajin, aún tomándolo por los hombros lo empujó un poco contra la pared, sin levantar ninguna actitud sospechosa se acercó a él para susurrarle:
— ¿Cuánto tiempo nos hicimos de ida y vuelta? —Le preguntó con apremio.
Nappa arqueó una ceja, incrédulo, producto por esa pregunta tan inesperada que nada tenía que ver con ese tal "Goten". Sin demostrar el temor que estaba sintiendo en esos precisos momentos, le sostuvo la mirada al muchacho. Estaba tentado en no responderle, pero en vez de eso, de un solo manotazo deshizo el agarre, dibujó una mueca despectiva y respondió:
—Diez meses— Gruñó por lo bajo para no ser escuchado por los soldados que seguían por ahí.
— ¡¿Qué?!— Exclamó Trunks, atónito.
El viajero del tiempo estaba a punto de preguntarle por última vez en donde estaba su padre y su hermana, pero se vio interrumpido cuando escuchó una voz aguda y chillona a sus espaldas.
—Primero Raditz y ahora Vegeta—Dijo alguien que, por el tono de su voz, se encontraba sumamente feliz y esperanzado. Nappa vio con amargura al dueño de esa voz, mientras que Trunks se daba media vuelta para saber el motivo de por qué el ambiente se había convertido, de un momento a otro, en algo sombrío. Frente a ellos, se apareció un extraterrestre pequeño, de piel escamosa y de un color morado pálido, su rostro era parecido al de un anfibio y como el resto de los soldados vestía una armadura con protectores en los hombros y llevaba puesto un scouter verde—. Qué curioso que el grupo de monos no estén juntos ¿Qué pasó, Nappa? ¿Los saiyajins por fin serán exterminados? Me pregunto quién fue el valiente, pero a la vez estúpido que exterminó a Vegeta—Vio que tanto Nappa y Trunks hacían acto de querer atacarlo, así que agregó dando énfasis—. Matarnos entre nosotros sería nuestra entrada a la furia del Gran Freezer, una condena de muerte. Es una gran lástima ya que me hubiera gustado ser yo el aniquilador del último sobreviviente de la raza de monos.
Trunks parpadeó un par de veces, necesitaba corroborar lo último que había dicho el soldado con cara de anfibio. Por el rabillo del ojo observó a Nappa, quien se había ruborizado levemente y tenía los ojos en blanco. Trunks regresó su atención a Cui y se dispuso a buscar cualquier señal de mentira, se alivió mucho cuando no encontró ninguna.
—Estás hablando pura mierda, gusano patético—Escupió Nappa con la rabia contenida.
—Cuida tu lengua, saiyajin—Amenazó sin borrar la sonrisa socarrona de su rostro—. El gran Freezer viene en camino. ¿No crees que se molestará mucho al no encontrar a su príncipe mono mascota en la base? ¿Será que acaso nos hicieron el favor de matarlo? —Siguió diciendo Cui sin importarle ocasionar una pequeña disputa en frente de muchos testigos.
Nappa sabía que no tenía ninguna oportunidad contra él, estaba tan furioso que no estaba dentro de sus cabales. Por unos instantes tuvo el absurdo y tentado impulso de pedirle a Trunks que lo matara, sin importarle la ordenanza de que entre soldados dentro de la élite de la O.I.C estaba prohibido matarse los unos a los otros, al menos que contara con el permiso del Gran Freezer. Por esto último, sabía que Cui no lo asesinaría, pero eso no implicaba en que quería volver a ser humillado por ese asqueroso imbécil a base de una pelea en donde no tenía ni la más remota posibilidad en surgir vencedor; debía comportarse, tranquilizarse. Vegeta siempre le hacía recordar cuál era su lugar dentro de la O.I.C; le ordenaba constantemente en asilar un comportamiento imponente, firme y frío; las riñas también estaban de más, ya que eran un blanco fácil de burlas y palizas por parte de los miembros de alto nivel. Vegeta rara veces los sermoneaban, aclarándoles y recordándoles en que por nada del mundo deberían perder los estribos si no querían ser los siguientes estúpidos en desatar la gran furia del Tirano; unos cuantos regaños y palizas por parte del príncipe eran suficientes para que él y Raditz no cayeran en provocaciones; todo eso era necesario para conservar la digna y peligrosa reputación de la raza saiyajin. Por su honor y juramento estaba obligado en obedecerlo, aunque Freezer era el rey supremo, Vegeta, para él, siempre sería su superior antes que el tirano. La voz de Raspberry lo sacó de su trance.
—Señor Cui, ya puede irse— Anunció Raspberry desde el umbral, mirando disimuladamente la escena en la que estaban envueltos los tres soldados.
Cui asintió con una seca cabezada sin romper el contacto visual con Nappa. Una última mirada de odio y se dio medio vuelta en dirección a su nave.
—Nos volveremos a ver… si tienen suerte—Dijo sin voltearse a mirarlos de nuevo.
La zona de despegue estaba eminentemente despejada, la nave de Cui se estaba alejando a una velocidad de vértigo. Trunks pudo ver que, a unos diez metros de donde estaban, solo había un par de soldados que mandaban mensajes de voz por medio de unos intercomunicadores que conectaban sobre los paredones. Aprovechó que nadie les prestaba atención para, otra vez, dirigirse al saiyajin.
—Nappa, necesito que me lleves al hangar—Demandó Trunks apesadumbrado.
El aludido abrió los ojos como platos, producto de la desconfianza al ver en como el muchacho cambiaba el semblante de una furiosa a una suplicante. Parpadeó un par de veces y carraspeó para parecer inmutable ante las palabras del viajero del tiempo. Trató de alejarse de él lo más lejos posible, pero la pared de mármol se lo impedía.
— ¡¿Acaso eres estúpido?!—Lo regañó con una mezcla de burla y recelo—, ¿No sabes que no nos está permitido entrar ahí?
—Lo sé—Respondió Trunks con aspereza—. Escucha, yo también quiero matar a Freezer.
Las reacciones no se hicieron esperar. Nappa puso los ojos en blanco, se había quedado inmóvil, a pesar de que su boca se había abierto exageradamente no pudo proferir sonido alguno; estaba totalmente impactado.
En cuanto a Trunks, solo le quedaba esperar en que el saiyajin calvo despertara de su conmoción. No le quedó otra opción, tuvo que decirle esa vil mentira; un sutil cambio de planes en el último minuto. Contaba en que, al exponer esa calumnia, cubriría gran parte de sus verídicas intenciones en lo que implicaba su misión principal. Al decirle a Nappa que quería derrotar a Freezer, esperaba abrir una fibra sensible dentro de él, tal vez algo nostálgico, que el saiyajin recordara en como era su vida antes de la llegada de la lagartija cuando se impuso sobre su raza y que de un día para otro ya eran, considerablemente, meros esclavos. Trunks advirtió que con eso había despertado el infinito odio e impotencia que, con tanto recelo, Nappa ocultaba tras una fría e inmutable mascara de falso respeto cuando se arrodillaba hipócritamente frente al tirano y, cuando se dirigían a él, su príncipe Vegeta hacía parecer su tono voz como lo más elegante y educadamente posible. Trunks supo que había sido un golpe bajo al decirle, con mucha sutileza, que Freezer seguía siendo infinitamente superior a la poderosísima raza saiyajin, a excepción de él… un hibrido.
Nappa temblaba involuntariamente, el muchacho se podía dar cuenta de eso. En el semblante adulto podían verse marcas de miedo, humillación y de odio que dejó una irremediable huella en su interior, producto de un trato altamente deshonroso en los últimos años, de un trato que, a pesar de lo denigrante y patético que había sido, seguía sin afectar el orgullo latente que los caracterizaba, esperando el momento para manifestarse junto con el poder que, él sabía y Vegeta también, seguía escondido sin querer salir todavía: La transformación legendaria.
Trunks se sorprendió ante lo que veía ¿Desde cuándo un saiyajin se veía tan transparente? Su padre nunca se dejó leer, le recordaba a un roble macizo, completamente duro por fuera y, también por dentro, impenetrable; que no se dejaba atemorizar ni siquiera intimidar por nada y por nadie. Por unos momentos no podía discernir la expresión ausente de Nappa, hasta que se dio cuenta que bajo esa mascara de frialdad había un alma que quería salir para liberarse por fin de la mierda de vida que conllevaba. Los ojos negros seguían clavados en los suyos, podía sentir la furia que dimanaba en ellos. Pudo apreciar una leve vergüenza y una ligera repugnancia en esa mueca de rabia, supuso entonces de que estaba mostrando una sincera lastima al saiyajin calvo. Se serenó lo más que pudo, pero sin dejar de fruncir su ceño. De repente y sin darse cuenta de nada, se sintió acorralado contra la pared, con unas manos enormes que apretaban fuertemente sus hombros.
—Muchacho de mierda…—Comenzó a decir Nappa después de un corto lapso que en realidad pareció ser horas.
— ¡Escúchame! —Lo cortó Trunks alejándolo de él—. No es seguro hablar aquí.
— ¡Tú solo quieres sacarme información sobre el chiquillo!—Rugió el gigante acercándose peligrosamente al muchacho. Éste ni siquiera se inmutó.
A Trunks no le tomó ni un segundo en comprender las palabras del saiyajin, sacudió ligeramente la cabeza, desesperado.
—No será sobre él—Dijo Trunks perdiendo la poca paciencia que tenía hacía unos instantes—. Además, estoy seguro que el señor Vegeta no lo matará.
— ¡Já! ¿Por qué crees eso? ¿Por lo que dijo Cui? Esa sabandija siempre miente.
Trunks arqueó una ceja.
—Como tú—Lo acusó en son de burla. Nappa bufó—. Freezer no tardará en llegar, y necesito que me lleves al hangar. Créeme que tengo un plan para derrotarlo.
— ¡No tengo por qué obedecer órdenes tuyas, mocoso!, ¡Solo sigo las órdenes de Vegeta! —Se escandalizó Nappa en voz tan potente que algunos soldados lo miraban como si se hubiera vuelto loco.
—Y no seguirás obedeciendo órdenes sino me llevas al hangar… ahora—Amenazó Trunks con ojos llenos de furia.
Bra jadeaba sin fuerza, su pecho bajaba y subía al compás de una agitada respiración; le dolía todo su cuerpo. Las raspaduras le provocaban leves espasmos producto de un pavoroso ardor sobre sus heridas abiertas, y algunas quemazones en sus brazos, espalda y cadera la hacían sollozar desconsoladamente.
Vegeta estaba frente a ella, contemplándola, su esfera de energía había desaparecido, sin embargo, aún tenía su brazo levantado apuntando con la palma de su mano el rostro de la niña. Mientras la miraba, sentía una molesta opresión en su pecho, era algo nuevo para él, jamás en la vida había sentido algo así. Tenía muchas dudas aflorando dentro de su mente, así que olvidó esa rara e incómoda sensación y caminó un par de pasos hacia la chiquilla.
Bra tembló involuntariamente, no por el acercamiento tan repentino de su padre, sino por el suplicio de dolor por la que estaba sometida. Miró sus piernas, sabía que una de ellas estaba fracturada, vio como el diario asomaba desde el borde de su bota, con disimulo, usó su otro pie para empujarlo hacia el fondo. Sus ojos bañados a lágrima viva buscaron a los de su padre. Éste seguía observándola, estaba sumamente enojado y, si no lo conociera, también parecía contrariado. Siempre ponía ese semblante cuando la regañaba por algo que ella no había hecho, y horas después se disculpaba de la acusación cuando Trunks admitía la culpa ¿Acaso su padre se sentía atormentado por el hecho de haberla maltratado? Podría ser una opción a considerar. Desde el momento en que se quitó el casco, le pareció ver un deseo insaciable y despiadado de matar en los rasgos de Vegeta, para que después, él extinguiera la bola de energía y adoptara un porte relajante pero a la vez intimidante. Se sintió miserable cuando, por unos leves instantes, consideró en que su padre era un asesino ¡No!, ¡No podía permitirse en pensar en esas ridículas ideas! Pero luego recordó la misión en el planeta "Daroyar".
"Pero eran malos" Pensó Bra para justificar la acción de su padre "Además, Trunks también mató y él es una buena persona" siguió engañándose.
Desvió su mirada por unos breves segundos en dirección a su bota, donde seguía guardado el diario de su madre del futuro. Aunque aún le faltaban muchas páginas por leer, nada, absolutamente nada le confirmaba que su padre era un tipo cruel y despreciable como Freezer. Al principio su madre lo acusaba en ser el responsable de la muerte de Yamcha y la de los demás, pero en las siguientes páginas rectificaba que fue Nappa el responsable; mientras continuaba su lectura tenía la esperanza en que, tal vez, su padre no le había dado tiempo de intervenir y evitar que los muchachos muriesen, pero Bulma ya no había escrito nada más de ese día: La llegada de los saiyajins a la tierra. A pesar de leer y seguir siendo testigo del pasado de Vegeta, se oponía en quitarse la venda de los ojos y aceptar que todo lo que ella creía de su héroe eran puras mentiras.
No pretendía justificar las acciones de su padre, pero no tenía otra opción. Bulma escribió en un apartado en donde explicaba que Vegeta solo era un esclavo que seguía las ordenes de Freezer ¿Qué conclusión podía tener de eso? Su madre fue la única persona que logró conocer muy a fondo el corazón de su padre. Cuando tenía el tiempo y el espacio para leer, Bra también pudo darse cuenta de algo inusual: Descubrió que algunas páginas habían sido arrancadas por alguien que no tuvo el mayor cuidado de dejar pequeñas partes de hojas que aún se encontraban débilmente sujetas al espiral. También había palabras y a veces algunas oraciones que fueron desesperadamente borradas por la presión y rapidez de un lapicero; era algo curioso porque antes y después del espacio en negro se mencionaba a su padre. Para Bra, eso solo significaba una cosa: que la persona que se había dedicado en borrar esas frases y que eso evitó que ella no pudiera descifrar por ningún medio esos escritos, quería ocultar algo que estaba evidentemente relacionado con Vegeta ¿Quién pudo haber sido? ¿Su madre? ¿Mirai Trunks? ¡¿Qué era lo que le ocultaban?!
Bra volvió a temblar, lo anterior lo había pensado en breves segundos que Vegeta no se dio cuenta de su ausencia mental. Su padre aún la miraba, la analizaba, descifrando sus rasgos con esas rendijas negras que parecían puñales abrasadores. Su interior tanto como su exterior, cada sentimiento dentro de ella estaba siendo expuesto, era un libro abierto para él, un libro delicado y transparente. De repente, pasó algo inesperado: su padre la tenía sujeta por el cuello de su traje. Bra gimió de dolor, ahora estaba cara a cara con el príncipe. Volvió a ser una muñeca de trapo, sintió en como su cuerpo era zarandeado sin ninguna consideración, otra vez esa sensación de Déjà Vu. No comprendía por qué su padre todavía seguía sacudiéndola con rudeza, entonces comprendió que lo que él quería era que ella se pusiera de pie. En cuanto lo hizo, sus piernas la traicionaron y cayó al suelo soltando un alarido de dolor.
Vegeta compuso una mueca de asco al ver la debilidad de la niña, quiso hacer acto de burlarse de ella, pero se lo pensó mejor y decidió que tendría la ocasión para hacerlo después. La contempló sin ocultar su emoción, la misma emoción que transmitía un niño cuando veía un espécimen único en algún zoológico. Se cruzó de brazos, decidió dejarla en el suelo mientras se ocupaba en interrogarla.
— ¿Cómo te llamas, chiquilla? —Le preguntó, arrastrando las palabras.
La pequeña Brief soltó un sollozo antes de responder—B-Bra—Se apresuró a decir sin perder el contacto visual con su padre.
— ¿Bra?—La niña asintió, en sus mejillas seguían cayendo lágrimas silenciosas—. Bien, entonces…—Vegeta calló de repente, paseó su mirada en donde estaban las naves, después volvió a posar sus ojos en dirección a la niña—. El otro —Vio el semblante de desconcierto de Bra, así que decidió explicarse sin mayor rodeos—Tu compañero ¿Cómo se llama?
Bra tragó saliva antes de responder—Se-Senshi.
—No mientas—Acusó el saiyajin con aire siniestro, provocando que la niña retrocediera a arrastras.
—N-no lo… hago—Farfulló ella—. Le estoy diciendo la verdad.
— ¿Por qué Freezer los recluyó en mi escuadrón?
Bra detectó ese inolvidable matiz de rencor en la palabra "Freezer", era casi el mismo tono de voz que su padre solía usar cuando hacía mención al tío Yamcha, y rara las veces lo utilizaba con Gokú. Era evidente el infinito odio que Vegeta le tenía al tirano, así que tenía que demostrarle a su padre que también ella compartía el mismo sentimiento de aborrecimiento hacia la lagartija.
—N-no lo... sé. Freezer—Bra hizo una mueca de dolor, le costaba mucho trabajo hablar, quiso dejar de hacerlo, pero la mirada asesina que su padre le lanzó la incitó a decir: —, él morirá pronto… quiero que muera…—Vegeta arqueó una ceja ante sus palabras—. Senshi y yo vamos a derrotarlo…
Una estruendosa carcajada se prescindió por todo el lugar, lo que provocó escalofríos en la niña.
— ¿Cómo planean hacerlo? —Preguntó el príncipe, mirando con despreciable burla a su hija—. Lamento romper tus ilusiones, pero ustedes no podrán vencerlo. Odio admitirlo, pero ese insecto es muy poderoso. Su nivel de pelea no conoce los límites.
Bra tosió, abrazó con fuerza su pecho, en la zona donde Vegeta la había golpeado. Bajó un poco su mirada y la enfocó en un punto en específico, ya se había olvidado de eso.
—Lo superarás—Susurró la niña mirando con una sutil impresión la cola que estaba alrededor de la cintura del saiyajin—. Tu destino es matarlo.
Vegeta trataba de buscar signos de burla en las palabras de Bra, pero no las encontró; al parecer ella estaba muy segura de lo último que dijo. Lo embargó un sentimiento de placer al haber escuchado un dejo de esperanza en ese dulce tono de voz.
—Dime una cosa ¿Eres la hembra de ese tal Senshi? —Volvió a preguntar Vegeta cuyo semblante se volvió más sombrío.
—No—Se escandalizó Bra ante tal pregunta—. É-Él me encontró en un planeta que es-está lejos… no lo recuerdo—Siguió diciendo sin pensar—. No conocí a mis padres. Sen-Senshi me a-acogió y des-desde ese entonces… he vi-viajado con él—Desvió sus ojos hacia el suelo, no quería ver a su padre a la cara cuando seguía mintiéndole—. Los dos queremos derrotar a… Freezer, porque esa lagartija es culpable de que t… mi papá…
Calló de repente cuando sintió a Vegeta demasiado cerca. Él la tomó de la barbilla y la incitó a mirarlo. Bra evitaba los ojos de su padre, no quería volver a ver esa ferocidad, pero era imposible no hacerlo.
— ¿Crees que te voy a creer ese cuento, chiquilla idiota?—Exclamó Vegeta que, sin levantar el tono de voz, hizo respingar a Bra.
—No te estoy mintiendo—Chilló la niña aterrada, eso solo equivalió a una confesión para el sayajin—. Freezer torturó a mi papá…
—Recuerdo que me dijiste que no conociste a tus padres—Dijo Vegeta mientras sonreía.
—Yo…—El poco color que tenía Bra desapareció, Vegeta ensanchó más su sonrisa—. Él trabajaba para esa lagartija ¡Senshi me lo dijo!
— ¿En serio? Entonces ¿Cómo se llamaba tu padre? Toda mi vida he trabajado para Freezer, lo más probable es que lo haya conocido.
—Yo… n-no lo sé—A Bra le temblaba el labio inferior, su padre era muy astuto, intuitivo e inteligente que le era más difícil mantener su mentira.
—No lo sabes—Murmuró Vegeta entre dientes.
—Solo sé que es muy fuerte…
—No lo suficiente—Escupió con frialdad y se alejó de ella bruscamente—. Freezer sigue vivo y lo más probable es que tu padre ya está…
—Mi papá también—Tenía la intención de gritarlo, pero su garganta ya se encontraba demasiado seca y le dolía—. Solo… solo que no sé donde está.
Vegeta la miró con profundo aversión y desprecio, le dio la espalda mientras formulaba la siguiente pregunta.
— ¿Vienes de la galaxia Rizaku?
— ¿Rizaku? No sé qué es eso— Respondió Bra temblorosa a la vez que hacía un esfuerzo sobrehumano por levantarse.
—No lo sabes—Volvió a decir Vegeta, luego se dio media vuelta adoptando una pose de misterio, ensimismado en sus propios pensamientos—. Bueno, tampoco sé si debo creer en ese rumor.
Bra volvió a caer, el dolor la estaba debilitando por cada segundo que pasaba. Vio a su padre, que venía hacia ella, parecía pensativo y muy concentrado.
—Pensaste que era mala ¿Verdad? —Farfulló la niña, ganándose nuevamente la atención del príncipe—. Por eso me golpeaste… Soy buena, yo…
—Chiquilla, te golpeé porque me gusta hacerlo y lamento decirte que aún no he terminado.
Bra sollozó más fuerte, no solo estaba dolida por fuera, sino también por dentro. Su único consuelo era solo pensar que aún se encontraba durmiendo en el frío catre de su celda y que todo lo que estaba pasando era producto de una cruel pesadilla.
—No, no por favor—Gimoteó ella cuando volvió a sentir un brusco agarre en su pierna fracturada—. ¡Te salvé la vida!
—Error— Gruñó Vegeta cabreado, y presionó más su mano en la pantorrilla de la niña. No hubo ninguna pizca de compasión dentro de él.
— ¡Ahhhhhhh!—El largo y desgarrador grito de Bra resonó a una larga distancia, provocando ecos a un rango superior que el auténtico.
— ¡¿Por qué lo hiciste?! —Bramó Vegeta ahora tomando la otra pierna y estrujándola hasta escuchar los huesos romperse. Bra soltó otro alarido más fuerte—. ¡¿Qué ganabas con eso?!
—Porque eres mi pa… eres mi príncipe— Gimoteó la niña, corrigiéndose a tiempo.
Sintió que su padre aflojaba un poco el agarre de sus piernas, el alivio no le duró mucho porque después volvió a experimentar más dolor. De repente, una frase que le recitó el Vegeta del futuro llegó a su memoria:
"Daría mi vida por ti, Bra. Nunca lo olvides"
—Puedo matarte ahora mismo… si quiero…—Lo escuchó decir.
La paciencia de Vegeta ya estaba llegando a su límite, pues la ira se le estaba acumulando en su interior. Alejó sus manos del cuerpo de la niña y se las llevó a su cabeza, parecía que deseaba quitársela. Notaba que las llamas de la furia lo quemaban por dentro, podía sentir en como las flamas ardían y avivaban cundo recordaba que había sido humillado por una maldita niña. Una niña patética que tenía un envidiable nivel de pelea de 13, 000 unidades, ¡¿Cómo era posible?! Ni siquiera él puedo alcanzar ese nivel cuando llegó a su plena adolescencia. La odiaba, deseaba hacerla sufrir más para luego matarla con sus manos de saiyajin, entrelazar sus dedos en ese delicado y blanquecino cuello, y hacer presión hasta sentir los huesos de la columna vertebral quebrarse, y como gran final ver con tanto deleite el último brillo de vida en esos ojos azules. Su anhelo de matarla se vio opacada por la estúpida prohibición de matarse los unos a otros.
Si Vegeta llegara a asesinar a uno de los hombres de Freezer sin el consentimiento de éste, sería sinónimo de traición y condena de muerte. Era una muy buena estratega por parte del tirano seguir aprobando esa absurda pero conveniente ley. Encontrar soldados con capacidades y conocimientos de lucha era una ardua búsqueda por todas las galaxias. Contando, además, de la competencia que los hermanos Cold conllevaban. Las ventas y las conquistas de planetas era algo que se celebraba cada ciclo dentro de la familia Cold. Mientras, más hombres tenía Freezer trabajando para él, más lejos se extendía su reinado de invasión y nuevas razas reputarían conocimiento de su poderosa existencia.
Lamentablemente para Vegeta no podía matarla, por más que quisiera hacerlo no debía, aunque eso no significaba que ya no seguiría descargando su rabia con ella; la chiquilla no tenía porqué saber lo de la prohibición, ahora solo tenía que encontrar la forma de evitar que ella le contara a ese tal Senshi lo que pasó y lo que seguía pasando allí ¿Qué otra opción le quedaba? No quería arriesgar su vida por esa niña tan insignificante, pero a la vez…
—…será lo mejor— Masculló Vegeta como para sí—. Si me traicionas…
— ¡Antes muerta que traicionarte! —Aulló Bra sin importarle el desgarre que le ocasionó el grito a su garganta —. ¡No diré nada, te lo juro! —Sollozó más fuerte para luego decir: — Y también te juro que no le diré nada a Senshi.
Vegeta volvió a sentir una sutil gratitud hacia la niña, no comprendía de donde venía tan absurdo sentimiento. Se recuperó de su leve desconcierto, agitó levemente su cabeza y cruzó los brazos a la altura de su pecho. Se tomó sus minutos para pensar en sus opciones y posibilidades, tenía una decisión que tomar y ese momento parecía perfecto para llevarlo a cabo.
Entonces decidió: la dejaría vivir… por ahora, pero…
—Es curioso—Habló Vegeta en voz alta sin querer.
— ¿Qué es curioso? —Preguntó Bra un poco nerviosa. Mientras su padre parecía alejado de la realidad, ella había ideado un plan de escape: En cuanto Vegeta estuviera distraído, la niña aprovecharía esa distracción para tomarse una semilla del ermitaño y luego correría hacia la nave. Estaba a punto de llevar a cabo su plan cuando lo escuchó hablar. Tenía miedo en ser descubierta, aunque recuperara sus fuerzas, ella no era rival para él—. Pero los saiyajin se hacen más fuertes por cada pelea o cuando están al borde de la muerte.
Bra se inquietó cuando Vegeta la miró con curiosidad, no parecía molesto, todo lo contrarío, sus palabras habían activado una fibra de impresión en él.
— ¿Qué sabes tú de los saiyajins? —Preguntó Vegeta arqueando las cejas y mirándola expectante.
—Te… presentaste como: "El príncipe de los saiyajins".
—Tú lo has dicho, fue solo una presentación—Vegeta se agachó un poco para volverla a tomar de la barbilla—. Ahora responde lo que te pregunté.
Bra no pudo evitarlo y dejó que cayeran más lágrimas de sus ojos azules, al tener a su padre tan cerca de ella le provocaba unas inmensas ganas de abalanzarse hacia él y abrazarlo. Contuvo ese impulso a tiempo, sabía que si lo hacía recibiría en respuesta una muerte segura.
—En mis viajes— Sollozó sin dejar de mirarlo—, escuché muchas historias de ustedes.
— ¿Qué historias? —Alentó Vegeta satisfaciéndose con el suplicio de la niña.
—Que si siguen peleando sin cesar, serán los más poderosos del universo—Dijo con convicción, mientras recordaba las palabras exactas de su padre del futuro—. El poder de los saiyajins no conoce límites, y… —tomó aire por unos instantes para luego decir:—… la transformación del legendario súper saiyajin.
Vio que el semblante de Vegeta adoptaba un aspecto sombrío, en cómo sus labios de curvaban para formar una temible sonrisa, parecía que su única intención era provocar un aire de temor. De pronto, un fuerte estruendo se escuchó a lo lejos. Padre e hija intercambiaron miradas dudosas, seguidamente de enfocar los ojos en el lugar del impacto. Vegeta se colocó su scouter y lo encendió rápidamente, tenía un mal presentimiento y se apresuró a buscar el ki. Sonrió en cuanto supo quien había arribado.
—Vaya, vaya, vaya—Se mofó el saiyajin mirando maravillado la pantalla de su scouter—. Así que no soy el único que, lo mandan por insignificancias a las misiones.
— ¿Quién es? —Susurró Bra intrigada, había sentido un ki maligno, casi al mismo nivel que el de su padre.
Vegeta se percató que aún tenía entre sus dedos la barbilla de la niña, la acercó más hacia él haciendo que ambas narices casi se rozaran.
—Chiquilla, tú y yo nos divertiremos después, ahora tenemos que irnos a la base—La empujó con brusquedad hacia atrás, acto que desencadenó otro sollozo por parte de la niña. Vegeta no le tomó importancia, apagó su scouter y luego se enderezó—. ¿Todavía tienes de esa medicina milagrosa?, ¿La trajiste?
Bra abrió los ojos como platos, a pesar de que le ardía la vista a consecuencia de sus sollozos, su impresión fue más fuerte que su ardor.
—Solo una—Mintió la niña que seguía anonadada—. Olvidé las demás en la base.
—El interrogatorio terminó por hoy, lo pospondremos para la próxima misión. Cómete la medicina—Vegeta volvió a encender su scouter para comprobar en qué tiempo llegaría ese molesto sujeto, se percató que solo le quedaban unos cinco minutos para prepararse. Se dio media vuelta y al ver que Bra seguía conmocionada, fue hacia ella, la tomó del brazo y le gritó: — ¡Muévete! ¡¿Qué esperas?! ¡Y ponte el maldito casco!
— ¿No me vas a delatar? —Farfulló y los ojos se le anegaron en lágrimas de gratitud.
—No—Respondió Vegeta tajante—. Quieres derrotar a Freezer, ¿No es así?
—Claro— Confirmó la niña mirando a su padre horrorizada.
— ¿Qué?
—Dijiste eso con el scouter encendido.
—Hmp—Vegeta tuvo que contenerse para no golpearla, ya tendría otra ocasión para hacerlo—. La intercomunicación está desactivada, estúpida.
A Bra le tembló el labio inferior, pero ya no dijo nada más. Se quitó uno de sus guantes y se las ingenió para sacar una sola semilla del ermitaño. La llevó a su boca y después tragó. Sintió una sensación reconfortante en todo su cuerpo, estaba envuelta de infinita energía; el dolor había desaparecido para dar lugar al alivio. Se puso de pie de un brinco, sus piernas habían sanado milagrosamente. Sentía el ki maligno acercándose, así que se apresuró a colocarse su scouter y el casco. Su padre había desaparecido de su campo de visión, se concentró para localizarlo, pero en ese instante alguien había sido mandado a aterrizar contra el suelo caliente levantando una gran capa de tierra. Bra retrocedió, en cuanto el polvo se dispersó, pudo observarlo mejor: era un ser repugnante, de eso no había ninguna duda, escamoso, morado y tenía una cara de anfibio raro.
Cui se enderezó torpemente, tosiendo gracias al montículo de tierra que había sido levantado. Pudo ver que su scouter estaba lejos de su alcance, necesitaba saber quien fue el imbécil que lo había golpeado por la espalda, así que caminó a grandes zancadas en busca de su rastreador. Paró de repente sus pasos cuando Vegeta se interpuso en su camino.
— ¿Ve-Vegeta? ¡Con qué fuiste tú, maldito mono repugnante! ¡Hazte a un lado, necesito ir por mi scouter! —En ese preciso instante Cui reparó en la presencia de Bra—. ¿Trabajando de niñero, mono? —Se mofó desviando su camino en dirección a la niña—. Eres solo un crío.
—No te metas con él, sabandija—Le advirtió Vegeta fríamente—. Ten presente que es uno de mis hombres—Luego se dirigió a su hija—. Ve a tu nave.
Bra asintió, giró sobre sus talones y emprendió marcha hacia su nave; pero Cui se interpuso frente a ella.
—Solo quiero que me muestres tu poder—Lo incitó Cui tratando de ver, inútilmente, el rostro de la niña por medio del vidrio negro.
—Si lo haces serás historia—Le previno Vegeta, luego se agachó para recoger algo del suelo y volvió a enderezarse—. Y no será por él sino por mí.
—Sabes que el Gran Freezer te mataría y no quieres eso, ¿Verdad? —Chilló Cui con su voz irritable, parecía molesto y levemente asustado.
Vegeta sonrió con más ganas—Tienes razón, no quiero eso—Empezó a decir—, pero me temo que elegiste un mal momento al abordar a este planeta.
— ¡¿Por qué lo dices?! —Gritó cada vez más rabioso.
—Porque nadie más sabe que yo estoy aquí, a excepción de ustedes, claro—Vegeta vio con gran júbilo en como a Cui le temblaba el grueso labio inferior y, también se percató del tic nervioso de un ojo saltón—. Así tengo la libertad de matarte.
— ¡No puedes!, ¡Tú y yo tenemos el mismo nivel de pelea!—Vio con horror en como Vegeta se destornillaba a base de carcajadas, no pudo evitar sentir un escalofrió—. ¡¿De qué te ríes?! — Y al decir eso, se lanzó contra el saiyajin.
Vegeta dejó de reír y puedo esquivar fácilmente el puño de Cui.
—No dejaré que tomes tu scouter para que pidas ayuda, insecto cobarde—A Cui se le subieron los colores de pura rabia—. Es una lástima ya que no podrás saber mi extraordinario nivel de pelea—Dijo a la vez que hacía añicos el aparato entre sus dedos. Entonces se fijó en su hija—. Mmm pensándolo bien, puedes quitarte el casco.
Bra dudó en hacerlo, pero vio la convicción de seguridad en el rostro de su padre y asintió dando una entusiasta cabezada. El casco volvió a caer contra el suelo provocando un sonido lastimero.
— ¡Vegeta!, ¡¿Qué mierda significa esto?! —Se escandalizó Cui en cuanto vio a la pequeña Bra.
Vegeta se acercó a la niña y caminó alrededor de ella—Freezer me la obsequió—Dijo encogiéndose de hombros—. ¿No crees que fue muy considerado conmigo? —Cui temblaba de envidia, a él también le habría gustado recibir un regalo como el del saiyajin. Vegeta se colocó en medio de sus espectadores y volvió a dirigirse a su hija—. Quiero que le digas a esa sabandija mi verdadero poder de pelea.
Bra asintió, encendió su scouter y los números de su pantalla comenzaron a ascender. La tierra bajo sus pies comenzó a temblar, el cielo se torneaba de un negro absoluto y piedras de todos los tamaños empezaron a elevarse.
El aura azul que envolvía a Vegeta era muy electrizante, se podía ver absoluta concentración en sus ojos negros. Su poder seguía incrementándose, desintegrando piedras, rocas y algunos pequeños insectos. Su abrasador ki desprendía un sofocante calor, se podía sentir el sorprendente nivel que había adquirido después de haber comido esa rara medicina. Parecía que estaba a punto de llegar a su límite, así que le hizo una leve señal a la niña.
—Es más de 28,000— Anunció Bra a los presentes, mirando el orgulloso semblante de su padre y la mueca de terror de Cui.
—No… ¡No puede ser!—Farfulló—. ¡Si hace unos días tu poder de pelea era un poco inferior al mío!, ¡Era de 18,000!
—Sigue pensando eso en el infierno—Sentenció Vegeta cuando creó una poderosa esfera de energía y apuntaba a un asustadizo Cui.
— ¡No, Vegeta! ¡Espera por favor! ¡AHHHHHHH!
— ¡No lo hagas! —Imploró Bra a su padre, pero ya era demasiado tarde. Vio con horror en como el cuerpo de Cui era desintegrado, cada partícula de su cuerpo había desaparecido. No quedó nada.
—Eso fue muy fácil—Disertó Vegeta escrutando a una atemorizada Bra que volvía a derramar lágrimas cristalinas—. ¿Te asustó lo que viste?
Bra atisbó, con mucho dolor en su corazón, el tono burlesco y desconsiderado de su padre. Decidió secarse sus lágrimas con su guante y convencerse a sí misma de que la muerte de Cui no fue una gran pérdida, al contrario, había sido lo mejor: un ki maligno menos.
—No, lo he visto en otras ocasiones—A Bra le seguía temblando el labio inferior—. Quiero decir, que… he visto a otros soldados… matando. Además, él era malo.
Vegeta se preguntaba a que seres se le consideraba, según el criterio de ella, "malos". Recordaba que el muchacho de cabello lila también había utilizado ese término cuando se le encomendó a la tarea de aniquilar a la mitad de los pobladores del planeta "Daroyar". Estaba tan aliviado cuando se le hizo saber que esos alienígenas eran, según él, "malos". Tenía una cierta sospecha de lo que significaba para ellos ese término, en ese aspecto le convendría averiguarlo y confirmarlo cuanto antes.
—Sí, él era malo—Concedió Vegeta mientras llevaba su mano enguatada a la mejilla de Bra, y luego le preguntó con falso pesar—. ¿Crees que yo también soy malo?
—No—Respondió Bra sonriendo débilmente—, yo sé que no eres así, solo sigues órdenes de…Freezer—Sintió en como la mano de su padre se posaba en su nuca—. Eres bueno.
—Exacto—Sonrió Vegeta, que sin proponérselo, había adoptado una actitud muy fraternal—. Soy un buen tipo.
—Lo sé.
Vegeta se felicitó mentalmente por su actuación, aunque no tuvo que esforzarse mucho, la chiquilla era tan ingenua y extremadamente estúpida, obtuvo lo que quería de ella, se había ganado su confianza.
—Ni una palabra a nadie de lo que pasó aquí— Le advirtió, volviendo a colocar su mano en el rostro de Bra, específicamente en la mejilla.
—Te lo juro— Le aseguró ella con un hilo de voz.
Trunks revisaba algunos detalles de la máquina del tiempo, era consciente en que no podía usarla para viajar al futuro, pero si para teletransportarse de un planeta a otro. Si continuaba con buenos progresos, tal vez no se requeriría del uso de la cápsula que seguía oculta en su armadura. Con la máquina reparada, él y Bra llegarían a la tierra en un santiamén. Decidió que lo más prudente era que él y Nappa se marcharan del hangar antes de que los científicos despertaran del trance en la que estaban sometidos.
— ¿En cuánto tiempo estarán aquí? —Preguntó Trunks a Nappa, mientras recogía la cápsula de la máquina del tiempo y la guardaba en su estuche.
—Están a solo tres horas de la base principal— Respondió el saiyajin a la vez que almacenaba maquinaria y algunas herramientas en un contenedor.
Trunks asintió, ayudó a Nappa a meter los objetos faltantes sin dejar de concentrarse en verificar cada tres segundos si se acercaba un ki en el hangar.
— ¿Hay algún planeta en dónde nos tome horas en llegar? — Volvió a preguntar el viajero del tiempo cuando vio que todo estaba listo para ser encapsulado.
—No, solo satélites.
—Perfecto. Démonos prisa antes de que lleguen el señor Vegeta, Goten y… Freezer.
—Perfecto, Freezer está aquí— Soltó Vegeta al bajar de la nave y ver con cierta molestia la pantalla de su scouter.
Bra también ya se encontraba en el exterior, y vio con apremio en cómo algunos soldados se arrodillaban ante la imponente presencia de su padre. Éste solo los ignoró y se adentró a la base a grandes zancadas. La joven Brief se apresuró a alcanzarlo, caminaba a lado de él mirando al frente con el corazón palpitante; ella sabía que se dirigían a donde estaba Freezer. Se apresuró a localizar el ki de su hermano, para su desdicha no pudo encontrarlo, y le pareció extraño en no sentir también la presencia de Nappa.
Padre e hija continuaron caminando sin detenerse, hasta que llegaron frente a una gran puerta de acero. Bra se encontraba nerviosa, mientras que Vegeta portaba un aire tranquilo y despreocupado.
—Haz lo que yo— Le ordenó a la niña, luego se quitó un guante y colocó una mano en el escáner. Las puertas se deslizaron y se adentraron a la sala.
…
Bra sintió un fuerte vacío en el estomago, otra vez se encontraba en la boca del lobo. El olor a vino tinto llegaba débilmente a su sentido olfativo, recorrió la sala para ver si había algún cambio en la decoración pero no, todo seguía igual. Vio a su padre caminar con una envidiable confianza hacia el tirano, se detuvo y luego se inclinó en señal de respeto. A Bra no le hacía ninguna gracia arrodillarse frente al tirano, pero no tenía opción, Vegeta le había ordenado que hiciera lo mismo que él. Se encontraba molesta, y eso era poco ¿Cómo era posible que su padre, un saiyajin orgulloso, se postrara ante los pies de esa lagartija? No podía entenderlo, se sentía… asqueada.
—Gran Freezer Majestad…— Comenzó hablar el príncipe, pero la voz de Freezer se precedió impidiendo que siguiera con su falso discurso.
—Soldado Vegeta, veo que estás en… muy buenas condiciones—Los presentes sabían que ese comentario estaba relacionado con el sangriento castigo en el cual fue sometido el saiyajin. Zarbon y Dodoria rieron por lo bajo, Bra agradecía que su casco la salvara de las miradas curiosas porque no dejaba de derramar lágrimas de impotencia, Vegeta no hizo ningún comentario al respeto aunque era tan evidente su rabia por su endurecido semblante. Freezer solo curvó los labios por unos escuetos segundos y en breve clavó sus ojos rojos en dirección a Bra—. Retírate— Le dijo con voz aburrida—, quiero intercambiar algunas palabras con mi soldado de élite… a solas.
Esa orden iba también para Zarbon y Dodoria.
— ¡Pero, señor…!—Exclamó Zarbon indignado. Freezer le lanzó una mirada mortífera que hizo que el soldado retrocediera asustado—. Como usted ordene.
De mala gana cruzó la estancia y salió de ella. Detrás venía Dodoria que sujetó a Bra del brazo sin que ella opusiera resistencia y la arrastró fuera de la sala. Al encontrarse a solas con el saiyajin, Freezer se apresuró a interrogar.
— ¿Y bien? —Apremió el Tirano sin ocultar su ansiedad.
Vegeta lo miró sin comprender—Majestad.
—Me gustaría saber cómo fue la relación con tus nuevos hombres, ¿Qué fue lo que averiguaste? —Preguntó Freezer mientras la luz que se filtraba del ventanal se reflejaba de una forma extraña en sus encarnados ojos—, ¿Hay algo que necesito saber sobre ellos?
—Por supuesto—Respondió Vegeta sin vacilar.
...
Bra seguía sobándose su brazo adolorido, fulminaba con la mirada al sujeto rosado lleno de pinchos que la había sacado groseramente de la sala de trono. Estaba lo más alejada posible de los guardaespaldas de Freezer, sin embargo no se distanció de la puerta principal, tratando de escuchar la plática que su padre estaba teniendo con el Tirano. Un sonidito singular la hizo voltear en dirección a Zarbon. Éste parecía más molesto e indignado que hacía unos momentos, al parecer estaba hablando con alguien por medio del scouter, en menos de un minuto cortó la intercomunicación y se dirigió a ella.
—Puedes entrar, mocoso.
Bra asintió dedicándole una mirada de burla y profundo desprecio antes de darse la vuelta, estaba a punto de quitarse el guante para hacer pasar su mano en el escáner, no obstante Zarbon se le adelantó. Al estar una vez más dentro de la sala, volvió a ponerse más nerviosa y el pánico la dominó. Se dio cuenta en que su padre todavía seguía arrodillado, así que se apresuró a imitarlo.
—Me emociona que Vegeta te haya enseñado buenos modales, soldado Goten— Bra tembló involuntariamente, sin embargo Freezer prosiguió como si nada—. Si continúas así, estarás dentro del rango aceptable, aunque muy por debajo del rango de la élite, por supuesto. Pero si fallas—El tirano sonrió, ese maligno gesto provocó que a Bra se le erizaran los vellos de la nuca—, si cometes alguna falta por más insignificante que sea, entonces le daré mi consentimiento a Vegeta para que te asesine—El aludido la miró de soslayo por una pequeña fracción de segundos y rápidamente desvió su mirada—. Tienes una misión en puerta y tú acompañarás a Vegeta. Él conoce el reporte, así que se encargará de dártelo en cuanto hayan arribado al planeta Inasu.
Bra solo pudo asentir debajo de su casco, lo sentía cada vez más asfixiante por cada minuto que pasaba frente al tirano.
—Ya pueden irse. Mañana al alba quiero que ustedes estén listos para que salgan hacia su próxima misión—Los soldados asintieron una vez más y se pusieron de pie dispuestos a irse—. ¡Ah! Y, soldado Vegeta, enséñale a ese chiquillo en cómo se debe tratar a una hembra.
Vegeta sonrió jovialmente, intercambió unas elocuentes miradas con Freezer para luego decir:
—Por supuesto. Con su permiso, majestad.
Notas de la autora:
Hola :D primero que nada me disculpo con ustedes por la larga ausencia de no subir este capítulo en el tiempo prometido; en serio me siento muy avergonzada. Haré lo que esté en mis manos para que no vuelva a suceder. Bueno, quiero aclarar algunos puntos sobre este capi. El primero es Nappa: Me volví a ver la serie, pues es inevitable ya que no paran de transmitir DBZ en mi país, y siempre que desaparece Majin Buu sale otra vez Raditz (Ya me acostumbré) En fin, me fijé mucho en la forma de ser del saiyajin calvo, me di cuenta que es muy prepotente y demasiado impulsivo, en lo que destaca es que demuestra mucho sus emociones, ni siquiera los disimula XD Está enojado, lo demuestra; está regañado, lo demuestra; está cansado, lo demuestra; está feliz, lo demuestra, aunque luego recupera la compostura. Me está costando mucho escribir a este personaje, por eso y espero que me esté saliendo muy IC.
Segundo punto: Vegeta, me duele en alma escribirlo T.T Me explicaré XD es mi personaje favorito y al decir que me duele en el alma y en el kokoro es porque es: malo jajajaja Perdón, pero es que ya me acostumbré al cambio tan trascendental del príncipe que tuvo lugar al final de la saga de Majin buu y ahora en súper, que volver a verlo como el villano y escribir el mal trato que le da a Bra pues… está siendo un gran reto para mí escribirlo como en su primera etapa (Pero en la serie lo amo cuando veo la saga saiyajin)
Tercer punto: Freezer se me hace fácil, no sé porqué, pero igual espero que esté saliendo creíble.
Sobre el próximo capítulo, ya lo llevo avanzado y se titulará: "Orígenes al descubierto". Vaya spoiler que les he dado D: sorry, pero a lo mejor se lleven una gran sorpresa, quien sabe, algo que no se esperaban, o tal vez sí, el titulo dice mucho. Otra cosa, ya tengo terminado el último capítulo de este fic, ansío por subirlo, aunque me temo que no será pronto ya que le falta mucho a la historia. No tengo la intención de hacer más de 15 capítulos :3
Agradecimientos a: SophyBrief (Gracias por la imagen, linda), Cardenas28, Sora147, Kyojuanime, GabyFlowers1342, 30LucasTaylor, Lupis, Bulma Brief, Brenda Guerrero, naomigomiz, super Princess saiyajin, Lady supersaiyajin, Marilu Bello, Sandy Aureal, Paola, Nizle883, IsabelCordy01, Nina, Ximena, jake, Obed. Chavez1000, Junior VB, gabriell ichijar, tag y Eugenia. Gracias por sus hermosos comentarios, sus favs y sus follows :3
Cualquier duda que tengan, alguna crítica o algo que me quieran comentar: review, PM o Inbox (Tengo una página de facebook, el link está en mi Bio)
Besos y abrazos
Mackenzie Monyer
22/08/16
