Disclaimer: Todo pertenece a C.S Lewis
RESPUESTA A DESAFIO DE Wanda-Maire840
Summary: Ella confió y se entrego a él. Él la traiciono. Ahora ella enfrentara las consecuencias de sus actos. Lucy necesita un nuevo inicio, y Aslan se lo concederá. Ahora "La Valiente" Tendrá una segunda oportunidad. ¿Sabrá aprovecharla esta vez? Lucy/Caspian –
Capitulo VII - Stand In The Rain
"Ella nunca se detendrá
Ella no sabe por que,
Pero cuando esta sola
Siente que todo se viene abajo..."
– ¡Oh Lucy! No tienes idea de como te extrañare – Murmuro Danna abrazando a Lucy. El festival había acabado ya, y era hora de que los Reyes de Narnia regresaran a su hogar.
– Prométeme que iras a Narnia pronto – Dijo ella mientras la abrazaba con fuerza. Danna dejo escapar algunas lágrimas, desatando con eso las hormonas alteradas de Lucy.
– Te lo prometo Lu – Le respondió la archerlander mientras se separaban.
– ¡Vamos Lucy! No quiero que lleguemos al anochecer – Llamo Caspian un poco mas adelante, estaba junto a Khazi despidiéndose de uno de sus verdaderos amigos.
– Fue un placer que vinieran
– El placer fue nuestro – Respondió el telmarino sonriéndole a su amigo antes de compartir un abrazo fraternal. Escucho los pasos de Lucy acercándose a él. Se detuvo enfrente de Khazi y le sonrió antes de abrazarlo.
– Me alegra haberlos conocido – Murmuro con sinceridad.
– A mi también Reina Lucy "La Valiente" – Dijo él mientras se separaba de ella y le dedicaba una reverencia. Lucy rió entre dientes mientras negaba ligeramente con su cabeza. Sin duda el aire de bromas y felicidad que tenía aquel rey jamás desaparecería
Caspian se acerco a Danna y la abrazo ligeramente, no eran amigos muy cercanos. Pero sabía que ella había hecho mucho por él y por Lucy en esas semanas. Y en realidad estaba agradecido con ella.
– En verdad deseo verte pronto en Narnia.
Danna sonrió – Lo haré pronto – Prometió – Suerte con Lucy – Susurro en su oído mientras se alejaba de él sonriendo maliciosamente. El telmarino sintió la sangre subirse hasta sus orejas mientras retrocedía un par de pasos hasta situarse junto a Lucy. Danna le guiño un ojo antes de acercarse a Khazi. Sin duda esa mujer sabia más de lo que aparentaba.
– Adiós – Dijeron los Reyes narnianos a la vez, mientras Caspian ayudaba a Lucy a subir al carruaje. Caspian se recostó de la pared del carruaje mientras Lucy recostaba su cabeza del pecho de Caspian, subía y bajaba regularmente, como si la meciera, incrementando así el sueño que tenia. No pudo evitar proferir un profundo bostezo. Apenas había dormido en la última noche.
– ¿Tienes sueño? – Pregunto Caspian con el ceño fruncido mientras el carruaje empezaba a andar. Lucy asintió una vez torpemente – Despertamos hace tres horas – Dijo algo contrariado.
Lucy negó esta vez – No Cas, tu despertaste hace tres horas. No he dormido nada desde la medianoche.
El ceño de Caspian se frunció aun más – ¿Por que? – Se suponía que de ellos dos, la que más debía descansar era ella. No él.
La Reina se encogió de hombros – La verdad, no lo se... Tan solo, no pude dormir – Murmuro con un suspiro.
Caspian paso sus dedos por el cabello ondulado de ella, intentando relajarla – Duerme Mi Reina – Dijo en un susurro suave. Lucy obedeció y cerró sus ojos dejándose caer en un nuevo sueño. Un sueño intranquilo...
"Ella no se girara
Las sombras son grandes,
Y ella teme
Si cae esa primera lagrima
Las demás no se detendrán..."
Lucy despertó lentamente, sentía su cuerpo exhausto y engarrotado, como si no hubiera dormido en horas. Resoplo con molestia, ¿En realidad era mucho pedir un sueño tranquilo? Al parecer si lo era, se respondió a si misma. Coloco las manos sobre las de Caspian, acariciándolas lentamente detallando cada lugar de ellas. Eran ásperas, pero a la vez, agradables al tacto, continúo acariciándolas centrándose en cada detalle de ellas. Sintió el frió metal del anillo de la monarquía. Se distrajo analizando cada línea y marca de él. Era ostentoso, como muchas de las cosas telmarinas, admitió en su mente. Pero sin duda, en Caspian se veía diferente, podían creer que estaba loca, pero eso era lo que le inspiraba. Caspian era la combinación perfecta entre dos pueblos unidos, entre dos lados totalmente opuestos y a la vez tan parecidos. Él era el Rey que ellos siempre habían deseado y necesitado. Desvió su mirada a la ventana, la noche ya había hecho acto de presencia. Suspiro, sin duda, ya estaban en Narnia y de seguro muy cerca de Cair Paravel. Moría de ganas por regresar a su cama, a su habitación, a su castillo, a su hogar. La había pasado genial en Archerland, aquello no lo podía negar, pero extrañaba su hogar, y deseaba fervientemente regresar a él.
Caspian sonrió en sueños al sentir las suaves caricias de Lucy en sus dedos. Abrió sus ojos lentamente, siendo su primera imagen a una Lucy concentrada en sus manos. Rió entre dientes. La Reina levanto su cabeza al instante.
– ¿Te diviertes? – Pregunto con tono divertido mirándola con una sonrisa.
Lucy se encogió de hombros – Un poco.
Caspian volvió a reír entre dientes. Lucy le saco la lengua infantilmente antes de unirse a sus risas.
– Ya estamos llegando – Murmuro él mientras dejaba que su vista se fijara en la noche oscura. Lucy se irguió para observar, a distancia se veía el Castillo de Cair Paravel alumbrado por las interminables velas. Suspiro.
– Hogar dulce hogar.
– Hogar dulce hogar – Repitió él, pero esta vez, dejando caer su mirada en la cara de Lucy. Su hogar siempre seria en donde estuviera ella. Su rostro estaba iluminado por la suave luz de la luna. Acentuaba su palidez, y a la vez sus ojos verdes. Dándole un aspecto único, bajo su mirada hasta su vientre. Con seguridad, había crecido bastante en esas dos semanas. Cada vez era más notable el crecimiento del hijo que crecía dentro de ella. Un hijo de su propio hermano. Apretó los ojos con fuerza, desterrando esos pensamientos de su mente. Por su bien, por el de ella y por el de su propio hijo era mejor que borrara aquello de su mente, que lo sacara de allí por siempre. Eso ya era un hecho, un suceso que no cambiaria. Algo que ya debía de tener aceptado... En su mente era así, lo había aceptado, pero era extraño, aun lo veía como tal. Pero lo había aceptado tal como era... Y aun así, no había podido evitar enamorarse de la mujer que estaba junto a él.
– Llegamos – Dijo la voz de Gahlea desde el suelo. Caspian resoplo y bajo, ayudando a Lucy a bajar también.
– ¿No descansaste cierto? – Pregunto mirándola con preocupación. La conocía demasiado, y además las ojeras que se estaban formando debajo de sus ojos eran la prueba que necesitaba para asegurar sus dudas.
Lucy cerro sus ojos y negó con su cabeza – No – Dijo en voz baja y con simpleza. Bastante cansada como para pronunciar mas palabras de la cuenta.
Caspian asintió, sin querer hacer que gastara las ultimas energías que le quedaban, se inclino y beso su frente con cariño – Anda, ve a dormir. Y no salgas de la cama hasta que estés descansada – Lucy rió con lentitud mientras asentía se dirigió hasta el castillo. Caspian la siguió con su mirada hasta que se perdió en el interior.
Anduvo por los pasillos de Cair Paravel en silencio, intentando mantener sus ojos abiertos. Sus parpados se le hacían más y más pesados en cada momento. Llego a la puerta de su habitación y la abrió con lentitud, fijando su mirada solo en la cama que yacía en el centro.
Su ceño se frunció al ver el aspecto de la cama, estaba totalmente desordenada, y podía jurar que la había dejado hecha antes de partir. Se despertó al instante, sus instintos defensivos se encendieron al instante.
Click
El sonido de la puerta al cerrarse la hizo girarse al momento.
– Me alegra verte de nuevo querida Lucy – Murmuro una voz que ella conocía. Una voz que le daría un trabajo duro sacar de su cabeza. Su cuerpo se tenso al instante y retrocedió, alejándose lo que más podía de ese hombre. Junto a la puerta, situado totalmente estaba una figura en la oscuridad, una figura que habría reconocido hasta en la peor de sus pesadillas.
– Tarkaan Enrileo – Dijo con la voz temblorosa. Sabía perfectamente que era él. El mismo hombre que había intentado violarla apenas hacia dos semanas – ¿Que hace a.C.?
– Arreglando algunas cuentas – Respondió con voz seca mientras se acercaba a ella con una mirada peligrosa.
– Si valora su vida, lo mejor será que se vaya ahora – Lo desafió ella, sin dejar mostrarse débil ante aquello. Posiblemente ese era el peor error que podía cometer
El carlomeno bufo al instante – ¿Mi vida? Yo ya no tengo una vida, hermosa – Dijo con tono lujurioso y perverso – Mi vida esta arruinada. Y fue por TU culpa.
La respiración de Lucy se agito al instante. Eso era lo que hacia ahí, vengándose. Vengándose de ella.
– Solo conseguirás que te asesinen – Intento persuadirlo.
– ¿Y? Para cuando vengan ya estarás muerta y será tarde – Dijo mientras se acercaba a la puerta y colocaba el seguro, Lucy retrocedió mas hacia la pared alejándose lo mas que podía de aquel ser.
– Gritare y gritare hasta mi último respiro. Gritare hasta que me sangren la garganta. Pero créeme cuando te digo que jamás te saldrás con la tuya – La voz de Lucy sonaba ahora mas firme y seca. Intentando en su fuero interno intimidarlo de alguna manera. Los ojos verdes del Tarkaan se clavaron en los suyos, mirándola con malicia y suciedad.
– Si quieres hazlo, no me interesa. Te lo repito, no me queda nada en esta vida.
– No tiene porque ser así – Su voz se cortó a la mitad de la frase, incapaz de mantener más esa actitud fuerte.
– Por supuesto que tiene que ser así –
– Claro que no... Vete, vete antes de que te asesinen por una tontería.
El Tarkaan se quedo en silencio, como si pensara la respuesta – No será ninguna tontería. Créeme que tu muerte no significara ninguna tontería.
Lucy se tenso ante la frase. ¿La iba a asesinar? Estaban encerrados, ¿Quien podría enterarse de aquello? Estaba perdida, lo sabía. Abrazo su vientre con sus brazos, como si así, lograría salvar a su bebe de su cruel destino.
– No tiene porque ser así – Repitió, intentando taladrar la mente del hombre con esa frase
– Claro que si. Lograre dos cosas con hacer simplemente una... La primera, la trágica muerte de la Reina de Antaño Lucy "La Valiente" – Escupió el nombre con amargura. Lucy se estremeció ante el tono de su voz – Y luego, la depresión en la que se vera sumido el amado Rey Caspian X
– Él acabara contigo – Dijo ella con seguridad. Una seguridad que no supo de donde salio. Pero era capaz de dar su vida por ella.
– No lo creo, después de ti, sigue él...– Respondió con voz oscura. Los ojos de Lucy se abrieron de par en par, una cosa era su muerte, su propia muerte, era su vida. ¿Pero arriesgar la vida de otro por su descuido? ¿Además la de Caspian? Sintió su corazón romperse en pedazos dentro de ella.
"Ella no hará ningún sonido
Esta sola en esta pelea con ella misma
Los susurros la aterran
Si se levanta
Sabrá que caerá..."
– No... No – Suplico – Él no tiene nada que ver, no lo involucres
– ¿Por que no habría de hacerlo? – Dijo mientras tocaba con suavidad la empuñadura de su daga – Casi toda la culpa fue de él... De tu querido Rey, y él también tiene que pagar.
Lucy se estremeció. Lo venia ver, demasiado cerca. Una lagrima cayo por su mejilla. ¿Moriría así? ¿Sin poder haber hecho nada para salvar a su hijo? ¿Sin poder haber hecho nada para salvar al hombre que amaba? Sintió su corazón desfallecer una vez mas.
– No es necesario – Susurro en voz baja mientras veía que Enrileo se acercaba a ella, su daga estaba desenvainada y brillaba en la negrura de la oscuridad.
– Si lo es... No tienes idea de cuanto – Lucy trago saliva con dificultad. No, ella no podía dejarse morir de esa manera. No podía arrebatarla la vida a su bebe de esa manera. No, no podía. No podía fallarle a Aslan, no podía fallarle a Caspian. No, no podía. Ella había pasado por tantas cosas ya, ella tenía que poder con eso... Ella necesitaba sobrevivir. Desvió la mirada hacia una esquina, allí estaban su cordial y su daga. Si era lo suficiente rápida podría alcanzar la daga. Respiro profundamente, tratando de no delatarse ante el carlomeno.
Enrileo dio un par de pasos más. Y ella supo que era el momento indicado... Se desvió de su camino y tomo la daga entre su mano. Un segundo después, un grito resonó en los pasillos de Cair Paravel...
"Quiere ser encontrada
El único camino para salir
Es ir a través
A través de todo lo que huye
Quiere rendirse,
Quiere rendirse y mentir..."
Caspian caminaba en silencio por los pasillos. Había terminado de instalarse y ahora iba rumbo a su habitación.
Una extraña sensación revolvía su estomago e invadía hasta la ultima de sus entrañas. ¿Por que se sentía así? ¿Que estaba pasando? ¿Algo malo quizás? El primer pensamiento que vino a su mente fue Lucy... Pero ella estaba en su habitación durmiendo ¿Tenia que estar bien no? Se pregunto a si mismo, pero la duda en su interior era alarmante.
Sálvala... Ayúdala Un susurro profundo invadió sus oídos. Se giro al instante buscando el dueño de la voz. Sálvala... Ayúdala, repitió la celestial voz...
Un segundo después, escucho un grito desgarrador, un grito capaz de cortar el aire del castillo como una cuchilla de un filo asombroso... Al instante, salio corriendo hacia la habitación de Lucy. Ese grito había sido ella, conocía perfectamente su voz. Era ella...
Corrió lo mas rápido que sus piernas se lo permitieron. Toco con fuerza la puerta.
– ¡LUCY! – Exclamo mientras llevaba su mano hacia el pomo de la puerta. Intento abrirlo pero lo único que oyó fue
Troc troc
La urgencia y la preocupación llenaron al instante su ser, toco la puerta con más fuerza – ¡ABRE LA PUERTA!
Silencio
Intento abrirla de nuevo – Abre la maldita puerta – Suplico mientras intentaba abrirla – Maldición Lucy, ¡ABRE LA PUERTA! – Su ser se estaba desesperando... ¿Que estaba pasando?
A sus oídos llegaron el sonido del revolver de cosas y luego una maldición. Pero venia de una voz masculina.
No estaba sola.
Demasiado preocupado saco fuerzas hasta desde su último músculo. Embistió la puerta de un golpe. Rompió las bisagras por el impacto. La habitación estaba iluminada solo por la luz de la luna. Pero aquello no le importo ni le preocupo. Lo único en lo que centro su atención fue en Lucy, y en el hombre que estaba con ella.
Ambos se giraron ante el estruendo que había provocado. Los ojos marrones se encontraron con los verdes oscuros del traidor.
– Enrileo... – Dijo entre dientes. ¿Que hacia él ahí? Y la pregunta más importante ¿Por que estaba con ella?
– Veo que Lucy ha arruinado nuestro encuentro – Los ojos del carlomeno fulminaron con la mirada a Lucy. Ella no prestaba atención a casi nada, su mano sostenía su brazo con fervor. Un líquido viscoso caía por él. Sangre. Hasta la ultima terminación de Caspian cobro vida ante la ira que le embargaba.
– Sabía que debía haberte asesinado cuando tuve la oportunidad... Y esta vez no la desperdiciare – Murmuro con ira reprimida. Con la última palabra desenvaino a Rhindon con audacia y se lanzo hacia él.
Enrileo respondió al instante desenvainando su cimitarra. La levanto al momento evitando el golpe de Caspian. La furia llenaba al telmarino, no lo iba a dejar con vida, no volvería a poner la vida en peligro. Blandeo su espada de derecha a izquierda yendo directo a su pecho, Enrileo salto hacia atrás, permitiendo que la espada solo rozara su camisa. Estaba dispuesto a acabar con ello, a cualquier precio. Esta vez ataco, llevando su cimitarra a la pierna de Caspian, los reflejos del telmarino no actuaron con suficiente rapidez. El filo cortó su carne, mordió sus labios evitando el grito que luchaba por salir de sus labios.
Una sonrisa de malicia de formo en el rostro del carlomeno, volvió a mover su cimitarra, directo hacia el pecho del rey. Caspian actuó con rapidez y levanto a Rhindon evitando el ataque, usando su fuerza, empujo la espada hacia delante acercándola hacia la garganta del otro. Enrileo trago saliva con dificultad, pero agacho su cabeza saliendo del ataque. Caspian resoplo mas molesto aun, si eso era posible.
Su mirada se desvió un segundo hacia Lucy, su rostro estaba deformado en una mueca de dolor... Ese segundo le costo caro. Enrileo levanto la empuñadura de su cimitarra y golpeo la mandíbula de Caspian y luego golpeo su estomago.
El telmarino sintió como el aire salía por completo de sus pulmones. Con menos fuerza empuño su espada y la levanto de nuevo. El carlomeno uso su espada curvada y enredo la de Caspian, tirándola lejos. Caspian busco con urgencia la daga de su cinturón. Pero era tarde...
Sin esperar un segundo, el carlomeno impulso su espada hacia delante, clavándola por completo en el estomago del Rey.
Caspian sintió la espada atravesándole por completo y luego ser sacado de él de un golpe. Un grito retumbo en sus oídos y desgarro su garganta. Su propio grito. El agudo dolor le invadió de una manera que creía imposible. Cayo en el suelo mientras respiraba con dificultad. Enrileo se acerco a él mientras apuntaba su espada ensangrentada hacia su corazón.
– No eres nadie. Y morirás como nadie – Dijo mientras llevaba su espada hacia atrás, dispuesta a dar un ultimo ataque, directo a su corazón. Cerró sus ojos, esperando que el insoportable dolor recorriera su cuerpo. Esperando que su ultima respiración se diera, que pasara el ultimo latido de su corazón. Llevándose su vida, junto con sus sueños, esperanzas e ilusiones. Espero que la muerte le encontrara.
Pero nunca llego.
En lugar de aquello escucho que un grito salía de la garganta del carlomeno, su cimitarra cayo a un lado y luego el cuerpo se balanceo hacia delante. Con las ultimas fuerzas que tenia, Caspian se hizo a un lado, quitándose del camino.
Sus ojos se encontraron con los de Lucy, que lo miraban con lágrimas en sus ojos. Su vista se nublo y sus ojos empezaron a cerrarse. Mientras era sumido en la oscuridad, el último sonido que escucho fue la voz aterrada de Lucy.
– ¡CASPIAN!
"Levántate en la lluvia
Detente en la razón
Levántate cuando todo haya caído
Levántate con el dolor
No te ahogaras
Y tal vez un día,
Lo que se ha perdido
Pueda ser encontrado
Levantate en la lluvia"
Stand In The Rain - Superchick
