Prologo.

—¡Hey! Jack—Gritaban los niños desde abajo al verlo pasar.

Jack les sonreía y los saludaba mientras comenzaba a escarchar los edificios rumbo al bosque, descaradamente siempre evitaba el hospital, el que fue reconstruido después de aquel terrible incendio hace doce años.

A su paso sin embargo jamás esquivaba la casa Bennett y hasta si era posible saludaba a Sophie, que ahora ella tenía veinte años y ya era toda una mujer; una mujer hermosa y creyente.

Jack rio cuando alcanzo a ver como Conejo se despedía de ella con un beso en la puerta trasera. Desde ese incidente hace doce años Conejo se planteó seriamente la idea de dejar de intervenir en la vida de Sophie, así que Jack apenas enterarse le congelo las patas para asestarle un buen puñetazo en plena barbilla.

—Sophie te quiere. —Dijo muy dolido. —Y TÚ A ELLA. DEJA DE SER TAN COBARDE. —Le grito antes de salir volando.

Se alegraba de que Conejo hubiera entendido el mensaje en ese entonces y esperaba que fueran felices el mayor tiempo que les fuera posible. Si Jamie estuviera él…

—Jamie tendría veinticinco años. —Suspiro Jack llegando por fin a su lago. Aún era temprano para una nevada pero… de entre sus ropas saco el dije que le había dado a Jamie. Lo extrañaba tanto y mantenerse en Burgess calmaba su ansiedad. Sadman un tiempo después de la tragedia se había acercado para decirle que Jamie utilizo su regalo en ese instante final. No había sentido dolor, aun mejor lo último que el castaño vio en sus sueños fue a Jack.

Una risa infantil, dulce, cristalina y extraña como de adolecente llamo su atención, ¿no se suponía que él era el más joven de los espíritus? Con rapidez siguió el sonido de campanillas desafinadas, esa risa le traía nostalgia, la conocía, tanto que el corazón le palpitaba desbocado en el pecho ante lo que podía significar.

Voló como nunca lo hizo solo para darse cuenta que había llegado hasta el hospital, ese que siempre evitaba y cuya sala de recuperación llevaba el nombre de su primer creyente. Un escalofrió lo recorrió y dio media vuelta listo para irse, aun no estaba preparado para enfrentarse a sus recuerdos. Las campanillas desafinadas que eran la risa de un muchacho y que fue lo atrajo nuevamente llamo su atención, con lentitud giro la cabeza estaba seguro que esa risa era igual a la de...

Jack dio un jadeo al ver al ángel castaño vestido de blanco que brincar sobre el césped mientras varios niños corrían detrás.

—Jamie, no es justo. —Decía el más pequeño del grupo. —es trampa, desapareces cuando estoy por atraparte.

Jack no lo podía creer había lo había llamado Jamie, y ciertamente se parecía. ¡No puede ser! Jadeo de la emoción. Quería creer, deseaba tanto que fuera real.

—¡Oh! Vamos… ustedes son siete y yo solo uno. —Contesto sonriente el castaño mientras con su mano hacia volar la hojarasca creando remolinos que les revolvían los cabellos juguetonamente a los niños. —Les daré ventaja.

Sus hebras castañas bailaban con el viento mientras sus ojos destellaban cual soles, y su sonrisa… MiM, su sonrisa era la descripción misma de la felicidad. No podía estar equivocado, ese joven con esencia de niño no podía ser otro que Jamie Bennett.

Su cuerpo cayó en picada y sin importarle nada sus manos se extendieron para atrapar en un abrazó la espalda de aquel muchacho. Fuerte, apretado, cariñoso y anhelante así fue su muestra de afecto.

—Te he extrañado tanto. —Gimió Jack sin despegar su rostro de los sedosos cabellos castaños que conservan ese aroma a galleta y caramelo que tanto amaba.

Jack levanto la cabeza para toparse con aquellos rubíes que su luz tenía por ojos. Jamie le sonreía abiertamente y apenas verse en la posibilidad correspondió el abrazo.

—Yo también te he extrañado Jack.

Jack sintió su corazón volver a latir y a esa parte casi marchita revivir por arte de magia, incluso su centro vibraba, porque no se puede dar alegría sin sentirla y él había estado apagado durante esos doce años.

—MiM me pidió que te diera un recado. —Jack elevo por inercia su vista al cielo sonriendo.—Sonríe Jack.

Cuando regreso su mirada a Jamie apretó el abrazo en forma necesitada.

—Hay algo que quiero darte. —Dijo tirando de la mano del espíritu invernal.

—No te vayas, Jamie, quédate a jugar un rato más…—Pidieron los niños.

—Volveré, solo debo terminar algo que empecé hace mucho.

No parecieron muy conformes pero aceptaron. Mientras volaban Jack no podía dejar de pensar en lo que este encuentro significaba, Jamie su Jamie ahora era un espíritu igual a él.

—Nunca tuve la oportunidad de decirte lo mucho que significabas para mí. —Confeso Jamie apenado pero seguro de sus palabras. —Y quería regalarte algo especial por eso…

Con habilidad entro a la que en antaño fue su habitación y floto hasta la cama, de abajo extraño una caja.

—No pude preguntarte si había una fecha especial que quisieras celebrar o si deseabas que celebrábamos tu cumpleaños como lo hacíamos con el mío, por eso…

Jamie saco una chamarra tipo universitaria azul y blanca. Jack sintió su corazón dar un vuelco. Para eso quería saber su talla.

—Siempre que mirábamos la televisión ponías especial atención a esta prenda y pensé que quizá…

Jack la tomo con suma delicadeza y sus fríos dedos sintieron la suave textura y, para su beneplácito en la parte de atrás igual que los jugadores tenía su nombre grabado.

FROST

Era simplemente perfecta. Agacho la cabeza dejando que sus cabellos blancos le taparan el rostro.

—Jack…—Llamo Jamie ante el silencio del otro. ¿Se habría equivocado al regalarle una prenda?

—En contestación al recado de MiM. —Jamie asintió. — Mi respuesta es: Ahora que Jamie estas aquí, por siempre. —Termino abrazando fuertemente al castaño. Jamás lo dejaría marchar. De su sudadera saco el dije que el mismo le había regalado cuando vivía para volverlo a colocar en su lugar.

—Te quiero Jack. —Confeso Jamie

—Y yo a ti, como no tienes idea.

[…]

Sophie cerró la puerta despacio para que ambos chicos no notaran su presencia. Di un suspiro y bajo las escaleras hacia la sala.

—¿Están arriba? —Más que preguntar Conejo lo afirmaba mientras jugaba con uno de sus Boomerangs

Sophie asintió antes de pedirle que les diera un poco de tiempo, después de todo no es como si fueran a hacer algo malo. Rio para sus adentros, Jamie aún era un niño inocente cuando murió y Jack tampoco tenía noción de lo que implicaba llevar una relación por eso…

—Es una pena. —Murmuro algo triste la rubia.

—Con el tiempo quizá… —quiso decir Conejo.

Sophie elevo las cejas y con las manos en sus caderas angulosas aclaro. —Jack tiene trecientos veinte y algo siendo un espíritu y apenas viene a sentir el amor. ¿Cuánto crees que les tome descubrir que hay más que abrazos? ¿Otros trecientos años?

Conejo boqueo sin saber que contestar.

—Lo sabía. —Dijo ella triunfante mientras desaparecía la distancia que la separaba del Pooka con un andar sensual y enroscando sus brazos alrededor de su cuello fibroso y fuerte. —Por eso yo doy gracias de haber llegado a esta edad. —Concluyo planto un beso bastante sugerente en la boca de su guardián. —Después de todo es bueno para ambos que comprenda la frase "reproducirse como Conejos". —Ella rio aún más fuerte ante el rostro desencajado de su pareja. —Quizás pronto tengas la dicha de ver correr en la madriguera conejitos.

Conejo sintió enrojecer, Sophie era una mujer exquisita y la única capaz de hacerle perder la razón en todo sentido. Por eso un instante después sonreía ante la idea después de todo aunque su centro fuera la esperanza veía muy difícil tener una familia luego de haber perdido a todos los de su raza y ahora…

—Esos dos van a estar ocupados por un buen rato, ¿Qué te parece si regresamos a la madriguera? Hay que dales privacidad. —Argumento Conejo apretando la cintura de la rubia.

Sophie rio limpiamente asintiendo, o si, amaba tener la edad suficiente para disfrutar aquello que su hermano quizá le tomaría un siglo en descubrir.

Fin.

Espero que les hay gustado, saben me quede con ganas de más… así que probablemente saque algunos drables que encajen en esta historia. No aseguro nada, pero de hacerlo supongo que los llamare:

Del mundo: Siete años a tu lado….Sí, así será fácil identificarlos.

Aunque… ¿qué es un drable? Supongo que ya lo descubriré después.

Por cierto la chamarra de Jack es la misma que aparece en la imagen del perfil en el fic. En cuanto vi esa chamarra desee de verdad que la tuviera. Oh! Ya se are un fic en donde Jack vaya a la universidad con Jamie… si, si, si ¡Dios!…

Bien nos leemos antes de que decida comenzar aquí mismo ese fic.

Atte: Ciel Phantomhive.