Notas, Disclaimer y algo que decir:

Nos leemos los domingos.

Juntos leeremos partituras que crearán hermosas y melódicas emociones


Partitura ocho:

El Cumpleaños

-Buenos días - dijo Levi ante su pequeña clase de solos. Recibió una respuesta alejada y temerosa, como todos los días.

Si Rivaille hubiera podido sonreír cada vez que sentía alegría ante el miedo, fuera la persona más alegre del mundo. Se quitó su chaqueta negra de vestir para dejar descubierta una camisa beige que arremangó con cuidado.

Ese día llevaba unos lentes de sol, unos jeans oscuros, zapatos casuales, además de la camisa, que le otorgaba un estilo vanguardista al instuctor.

No hace falta decir que Eren lo observaba cada segundo de clase.

-Lista.- dijo Levi sin interés. Una vez hecho y solicitado las tareas de sus alumnos, se apoyó un poco del escritorio.

Observó a sus estudiantes con calma.

-A finales de Abril haremos un viaje a Hanover-comentó el profesor mirando las diferentes caras y reacciones de sus estudiantes. Por lo general, los chicos se entusiasmaban bastante con la idea.

Y pues, no se equivocaba.

-¿Puede darnos más información?- preguntó Historia sonriente. Ymir parecía una pequeña columna al lado de la chica, pero sus ojos brillaban con intensidad.

-Cada año, en solsticio de primavera se realiza el encuentro anual de orquestas europeas. Este año, la treinta y dos edición, esta escuela de música superior defiende el titulo por segunda vez. Los tres niveles de orquesta se enfrentan con otras escuelas.

"Me gustaría que aprovecharan al máximo esta oportunidad. Ya que muchas personas del mundo de la música se interesarán en ustedes"

Rivaille conocía bien la competencia de música. Él mismo se había presentado hace años. A decir verdad, el pelinegro se arrepentía de ello ya que desde entonces descubrió el término "Spam basura".

-Los privilegios de los ganadores son impensables, tanto a corto como a largo plazo. Les sugiero que practiquen lo que les enseñaré y no vagueen tanto como ahora.

En silencio todos aceptaron el pequeño regaño del profesor. Eso más la mirada impenetrable de Rivaille hicieron el trabajo correcto de aleccionar a los músicos.

-Solo vine a darles esa información. Voy a la reunión donde se decidirá qué y cómo tocar. Tómense el día libre.

Levi se fue sin mirar atrás.

Eren observó esperanzado que lo hiciera, que volteara al menos una sola vez para detallar los preciosos ojos grises del profesor.

Siguió esperando.

Luego que el carro de Rivaille fue desbloqueado, el pelinegro dio las gracias a Eren y se fue. Y desde entonces no ha dirigido ni una mirada al joven ojos verdes.

Aún entonces había brillado por un segundo la mirada del profesor. Pero aquel destello se apagó atrayendo para la comunicación Eren-Levi un rio de amargura.

Si. Rivaille se amargaba cada vez que se acercaba a Eren.

-Vamos Eren-dijo Mikasa indicándole al chico que Armin y ella se irían. El ojos verdes asintió y tomo su mochila gris.

Era un día hermoso en Alemania para siete jóvenes músicos. Armin había captado desde el principio el malestar de Eren y cuanto podía, le indicaba que no todo sería tan sencillo. Que tal vez debería darse por vencido.

-¿Vamos por helado?-preguntó Jean escribiendo a su teléfono. Tal vez, en busca de Marco.

Todos asintieron incondicionalmente. Los helados han de curar todo mal de amor de violinistas.

Eren dejó que Armin pidiera chocolate para él antes de seguir pensando en Rivaille. ¿Qué pasaría por la mente del instructor?

-El fin de semana vamos a la playa- comentó Connie, quien había llegado invitado por Historia- extraño a mis amigos solistas.

-No nos culpes por irte a "cámara", Connie. –dijo Jean molestando a su amigo mientras pedía una helado de avellanas, su favorito.

-El fin de semana es el cumpleaños de Eren- dijo Mikasa con la intención de cortar el tema de la salida, hay que destacar que causó el efecto contrario.

-¿El 30? Cae día sábado. Podemos reservar los boletos hoy para mañana irnos a Rostock. En esta época del año esta bonita.

Eren no pudo negarse. Al día siguiente y contra todo pronóstico. Tenía un bolso hecho, y estaba junto a casi todos los chicos para irse a la dichosa playa en Alemania.

-¿Qué pasará con la clase de Rivaille hoy?-preguntó Eren aún ensimismado ante tanto movimiento. Nadie le respondía y todos esperaban el vuelo desde Berlín.

Eren buscó su teléfono y escribió un texto para el profesor.

"No iremos hoy. Lo siento"

En respuesta. Algo bastante sencillo.

"Los mataré"

Eren sonrió ante la amenaza algo espeluznante y guardó su celular. Ya estaba en el aeropuerto a treinta minutos para abordar con sus amigos a la playa. Poco después de que el chico cayó en cuenta que enserio iban a abordar un avión con once jóvenes más hacia uno de las playas turísticas de Alemania.

El viaje inició con calma, aunque solo entonces se notó la presencia de Reiner dentro del viaje. El rubio odiaba los aviones al borde de entrar en pánico; que así fuera si su mejor amigo no estuviera con él.

Rostock es una ciudad costera ubicada al norte del país, era un hermoso que conservaba un aire antiguo y llenó de paz. Para llegar a él desde el aeropuerto debían andar por tierra unos quince minutos.

Ya Historia había resuelto el problema de la habitación pues su padre tenía un yate cerca de esa zona. El "Reiss 3.2" esperaba por los chicos arreglado y limpio. Contaba con dos camarotes grandes, sala común, baño y una cocina.

-¿Qué tan planeado tenían este viaje?-preguntó Eren observando la maravillosa embarcación.

-No mucho, solo unas dos semanas- dijo Jean sonriente colocándose lentes de sol.

¿Dos semanas? Pensó Eren observando la cantidad de bebidas alcohólicas que tenía el barco. El chico se resignó a su destino y se dedicó a pasarla bien.

De almuerzo tomaron camarones rebosados que Annie preparó con un sabor Ruso bastante intenso.

Todo lo que sucedió después fue diversión universitaria pura.

Los jóvenes bebieron, jugaron con aparatos electrónicos, cantaron canciones, bebieron nuevamente; Reiner, Annie y Berthold fumaban cigarrillos en la parte superior del bote.

A eso de las tres de la tarde, medio embriagados como estaban, empezaron a salir trajes de baños de todos los colores y bermudas de distintos modelos.

-Esto es genial- decía Connie mientras observaba descaradamente a las chicas.

En el caso de Eren, disfrutaba de la compañía de todas y jugaba en el aparato con energía.

La tarde se volvió noche, ya Reiner había recibido una bofetada de Historia por atrevido y una patada en el abdomen por parte de Ymir. Armin y Annie hablaban aparte apoyados en la baranda, parecía una discusión bastante intensa.

Sasha se había dormido de lo embriagada que estaba, Marco y Connie conversaban animadamente. Mikasa vigilaba a Eren que ya había tomado de más y parecía querer lanzarse en cualquier momento.

La noche se mostró calmada. Casi todos dormían en la sala común.

Eren no tenía conciencia de sí. Se había reído demasiado y parecía que nunca hubiese bebido de aquella forma.

Es que nunca había bebido.

El siguiente día fue uno de recuperación, donde todos se levantaron luego del medio día y comieron los milagrosos sándwiches salva vidas.

El segundo fue más calmado que el primero.

-¡Vamos a bañarnos!- ordenó Connie de forma voluntaria arrojándose al agua.

Todos rieron. No porque Connie se lanzara de aquella forma, si no que olvidó bajar la escalerilla del yate, sufría pidiendo ayuda.

Una vez bajada la escalerilla, los demás chicos siguieron su camino.

El cumpleaños de Eren llegó cuando estaba entre amigos y sonrisas. Al abordar nuevamente el barco todos cantaron cumpleaños.

Eren se sentía agradecido. No podría pensar en algún lugar donde se sintiera feliz como en ese momento.

El recuerdo de las manos de Rivaille tocando las suyas para mejorar su postura apareció en un recuerdo fugaz. El olor a manzanilla, que era un olor particular de sus encuentros con Levi, se hizo presente.

Eren deseó tocar su violín, pero necesitaba a Rivaille.

Ese día pasó parecido al anterior. Pero con menos bebida de parte del ojos verde.

Y bueno, como en todo juego universitario. "Siete minutos bajo el cielo"

-Pero no quiero jugar- dijo Eren claramente incómodo.

-Eren. Hasta Mikasa aceptó jugar. ¡No puede ser que el cumpleañero no juegue!- decía Jean

-¿Y qué pasa si me toca Annie, Armin?-preguntaba Eren hablándole a su amigo, suplicando un escape.

-Pues, piensas que eres mi amigo y ves que hacen en siete minutos- dijo Armin, incomodo también por la situación pero animando a Eren.

Lo sentaron entre cuatro personas. Y ya sentado fue difícil escapar del peligroso círculo.

- Estas son las reglas de Siete Minutos bajo el Cielo- empezó Jean.- Giraremos la botella de vodka hasta que se acabe. Quiere decir que el que le toque gira, toma y se va con la persona al techo del yate. El juego acaba cuando la botella se acabe. En esos siete minutos, las personas pueden hacer lo que quieran y los demás deberán quedarse jugando "El tequila quema", Un shot bastante fuerte de tequila. Cuando uno de los dos vuelva del cielo, quien tenga el vaso lo bebe.

Todos asintieron. Las reglas eran claras.

El juego era la muerte.

Inició el juego con Historia e Ymir. Luego Connie y Mikasa, Luego Reiner y Sasha, y así. Parejas no pensadas y pensadas se rotaban mientras los demás jugaban "el tequila se quema".

Eren tocó con Mikasa, momento interesante de mejores amigos para siempre; con Connie, donde los chicos hablaron siete minutos de cualquier cosa; Con Historia, que hablaba animadamente.

Ya casi al final, con casi todos embriagados con tequila o vodka, a Eren le tocó Jean.

El objetivo del juego era crear un ambiente interesante para algo.

-Eren. Estoy algo ebrio- dijo Jean sentándose en la cubierta. Ya era de noche y las estrellas estaban preciosas

-Estamos iguales.- dijo Eren sentándose pesadamente a observar la luna. Estaba hermosa y blanca, tanto que parecía hablar.

El silencio y la brisa creo un ambiente de confort para ambos chicos.

-Marco me dijo que me amaba- dijo Jean sin atreverse a ver a Eren. El chico se sorprendió ante la revelación del pelo castaño.

Marco y Jean eran amigos desde que Eren los conoció el primer día de clase. ¿Qué debía decir ahora? Solo guardar silencio y esperar el resto de la revelación.

Jean esperó alguna respuesta del chico, pero en vista que no dijo nada. Continuó.

-¿Nunca te ha gustado nadie?- preguntó Jean.

Eren recordó cierto cabello negro con una mirada asesina. Asintió más con pesar que con alegría de que la persona que le gustaba era poco más que un asesino en serie.

-Oh. Sabes entonces lo que siento que ahora- dijo Jean sonrojándose.

Eren parpadeó. ¿Qué?

-Le dije que no a Marco porque me gusta alguien más. Es una persona despistada, animada, determinada y con terco amor por la música.

Silencio. Eren tenía la mente en blanco, absorto en pensamientos raros.

-Eres horriblemente despistado.

Dicho esto, tomó a Eren con violencia y lo besó. Sin preámbulos o aviso. Solo lo besó.

El aliento a alcohol, a deseo y a tiempo guardado fue el sabor de aquel beso medio apasionado.

Eren sintió el rechazo automáticamente. Empujó a Jean temblando, observándolo como un animal enjaulado y su ira se incrementó.

Por supuesto, no era la misma reacción que había tenido con Rivaille. Aquello era ira, molestia, impaciencia.

-Me gustas, Eren- dijo ya inseguro Jean. Eren lo observó con cautela.

Al carajo el juego. Sentía mucha rabia para seguir jugando.

Cuando bajó, el chico estaba incomodo en su máxima expresión. Sin mirar a Jean, fingió que vomitaba y se retiró a un camarote.

Todos se rieron y le dejaron ir. El juego continuó sin Eren.

Aquella última noche, Eren la pasó despierto. Pensando en lo que había pasado.

El chico había recibido otra propuesta que jamás había imaginado: entro todos sus amigos jamás imaginó que aquello podría ocurrir.

Jean era un músico talentoso, igual que él. Pero había pasado inadvertido a los ojos del chico debido a la inmensa impresión que el profesor había causado en la mente del chico.

Eren tenía ganas de llorar. Estaba tan enamorado de Levi que el beso de Jean había causado rabia y molestia.

¿Por qué? El castaño no tenía nada con el pelinegro.

"Porque cuando te gusta alguien de verdad, no puedes ver a los lados."

La voz de Rivaille se hizo presente en una frase que jamás dijo. Eren tapó su boca y se dijo a sí mismo que estaba loco.

Rivaille opacó los besos de jean en, aproximadamente una hora. Eren se perdía en el ensueño de escuchar el piano apasionado de Levi, de observar sus caricias, de mirar sus agudos ojos que esperaba amansar alguna vez.

Eren recordó la cara de perplejidad de Rivaille al escucharlo tocar, la ira que casi siempre causaba cuando se equivocaba o la tristeza que explotaba en los ojos del mayor.

Rivaille se instaló en la mente de Eren. Llegó para quedarse.

El chico sintió enormes deseos de volver. Deseo decirle a Levi lo que Jean acababa de confesar.

Así muriera en el camino. Debía decirlo al volver.

Aunque Eren, en efecto, se había acostado molesto con la actitud de su amigo hacía él. La suave sinfonía de Levi logró hacerlo descansar.

El día siguiente, El chico fue el único que se levantó temprano entre sus amigos. Preparó su bolso, se bañó una vez más en el mar, no sin antes bajar la escalerilla del Yate y preparó el desayuno.

El mar esos dos días en Rostock estuvo calmado. Y fue determinante para que la terquedad de Eren atacara a Rivaille al volver.

Aunque se le confesaran, ya era tarde para el chico.

Con su música lograría timbrar el corazón del frio profesor. Pero, ¿Qué pasaría con Jean?

Eren se detuvo a observar a sus amigos, en específico al chico que enfrentó el miedo del rechazo para declararle sus sentimientos. Jean dormía de forma despreocupada sobre el sofá de la sala común. Estaba sin camisa por la calefacción del yate.

El chico pensó entonces que podría hacer para calmar aquellos sentimientos. No podía simplemente aceptarlo. Su mirada giró hacia Marco y miró su taciturna respiración.

¿Marco lucharía por Jean? ¿Qué tanto había hecho el pelo negro por ganarse el afecto de sus amigos?

Eren sintió tristeza. Sintió que la vida era injusta. ¿Cómo evitaba hacer daño entre sus amigos con la información que le había dado Jean ayer?

Es que el amor es así, injusto, raro, antojado y sobre todo, mezquino. Es difícil de manejar y fácil para herir.

Los chicos se despertaron gradualmente. Lo importante de todo es que era un nuevo día. Un día más para la injusticia.