INDESEADO

(Unwanted)

Por LavenderGoddessV

Traducido por Inuhanya

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Capítulo 8: El Regreso de Kakarotto

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"Estás vivo - o, estoy muerta," Bulma se encontró despreocupada de cuál era la realidad, simplemente estaba muy animada por la vista del hombre ante ella. "Oh, por dios, realmente eres tú, Kakarotto!" lanzó sus brazos a su alrededor, presionando su húmedo cuerpo contra el suyo. "No puedo creerlo," sintió cálidas lágrimas bajando por sus mejillas mientras giraba su cabeza, besando cada pulgada de su apuesto rostro antes de presionar sus labios en los suyos, "Cómo te extrañé," la desesperación en sus afectos eran clara prueba de su declaración.

"Sé cómo te sientes." La incomodidad de su abrazo pasó desapercibido para Bulma, estaba muy absorta en el milagro ante ella. Todo lo que importaba era que por algún giro del destino un hombre que amaba había regresado a ella.

"Dónde has estado?" Bulma se separó lo suficiente para mirar sus ojos. Rodeando su rostro en sus palmas, lo bombardeó con una serie de preguntas, "Cómo sobreviviste? Por qué no regresaste conmigo pronto? Dónde has estado? Estás bien? Has-"

Él sonrió sincero mientras retiraba sus manos de su rostro y las encerraba entre las suyas. Frotándolas, intentó calentar sus congelados dedos. "No sabría dónde comenzar, pero este no es el lugar. Necesitamos encontrar un refugio y salir de esta húmeda ropa."

Asintiendo su consentimiento para permitirle un corto respiro de su explicación, decidió que sería mejor encontrar un lugar más cálido para tener esta discusión. Permitiéndole ayudarla a ponerse de pie, observó mientras silbaba por su caballo. Una vez que la bestia descendió hacia ella, él tomó la capa que había estado usando antes para esconder su rostro y lo envolvió a su alrededor antes de ayudarla a subir a su caballo. "Sé de un lugar no muy lejos de aquí donde podemos permanecer indetectados mientras tenemos una oportunidad para," él titubeó, buscando las palabras correctas, "ponernos al día."

Envolviendo sus brazos seguramente alrededor de su cintura, Bulma asintió en rápido acuerdo. Tiempo a solas con él sonaba como una bendición después de su horrible tarde con Nexus. Y luego quién sabe? Había estado esperando toda su vida por este milagro. Ahora todos podrían tener lo que él o ella quisiera. Ella y Kakarotto podrían estar juntos, y gracias al fallido intento de secuestro de Nexus, él y Vegeta ahora podrían tener su guerra, y ella no tendría que vivir más su vida como un instrumento - Vegeta! Por dios, casi se había olvidado de él!

Debería insistir que Kakarotto informara inmediatamente de su seguridad, de su existencia? Por dios, el hermano de Vegeta aún estaba vivo y no tenía idea. Tenía que regresar a casa para decirle, pero le importaría? Sí, le importaría, porque este tal vez era más un sueño hecho realidad para él que para ella. La existencia de Kakarotto significaba que ahora Vegeta tendría su anulación y se volvería un libertino de nuevo, además aún tendría su guerra con el Tomabatsu peleando de su lado. Finalmente tendría su victoria.

No, no tenía razón para apresurar su notificación. Vegeta estaba a punto de librarse de un matrimonio indeseado y aún tendría su gloriosa batalla. Podría esperar mientras ella tenía lo que sin duda sería su única oportunidad de un momento privado con Kakarotto. Después de que su reaparición fuera conocida, su tiempo sin duda estaría totalmente ocupado. Y Vegeta - bueno, probablemente ya estaba haciendo planes de guerra, su desaparición sólo importaría para su pelea con Nexus.

Ah! Qué le importaba? Su amor había regresado; debería estar completa y totalmente enfocada en él. Por qué se preocuparía por la indiferencia de Vegeta hacia ella!? Él no era más una preocupación suya. Pronto su matrimonio estaría anulado y podría estar con el hombre que siempre había querido. Debería estar feliz, pero en vez se sentía vacía por dentro; y toda la reflexión personal nunca le permitiría admitir por qué.

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"Bulma!" Vegeta llamó a su esposa mientras buscaba en el abandonado carruaje que había estado rodeado por cinco cadáveres, todos usando el escudo del Nexusbatsu.

"Parece que alguien nos ha ganado en el rescate de la Reina," decidió Radditz mientras comenzaba a examinar los rastros que el grupo había dejado atrás. Radditz lo había sabido de su experiencia en rastrear. Una vez siguió una legión del Nappabatsu, quien tenía una ventaja de seis días, medio cruzó el planeta sólo para recuperar una espada favorita que le había sido robada en batalla. No sólo había recuperado su espada, sino que condujo a su grupo a una desconocida fortaleza que había sido una crucial marca para guiar a la derrota de Nappa. Fue un viaje que le mereció el respeto de su rey, y los honorables títulos de élite y general que mantenía a este día. "Aquí," señaló dos líneas delgadas que sin duda eran impresiones dejadas por las ruedas de un carruaje. "Debe haber habido un segundo carruaje, porque esas marcas continúan por el camino."

"Entonces aún está con Nexus?" Vegeta asumió que el bastardo simplemente había interceptado poca resistencia, pero no había experimentado una falla.

"No necesariamente," Radditz retrocedió en su investigación antes de cruzar una huella que captó su atención. "Ella debió haber escapado del carruaje; son las huellas de una mujer." El tamaño y forma del zapato eran una prueba. "Se fue por este camino," guió a las élites en el bosque, donde procedió, con algo de dificultad, a rastrearla hacia un dique. Señaló un conjunto de impresiones de cascos que había seguido no muy lejos, y luego donde las impresiones del caballo se detenían, comenzaban las de las botas de un hombre. "Él comenzó a seguirla a pie hasta que se encontró con ella aquí," Radditz miró nervioso sobre el acantilado. "Ambos de sus rastros parecen llevarlos al agua."

Después de una muda pausa donde Vegeta y Radditz se miraron mutuamente, ambos contemplando lo peor, ellos, con las élites, descendieron por la rocosa pendiente para investigar la orilla rodeando el lago. No pasó mucho antes de que Radditz captara el rastro una vez más. "Aquí, las huellas del hombre continúan aquí." Inmediatamente notó que no vio rastro de las huellas de Bulma, llevándolo a creer que si salió del agua, no fue por sus propios medios. "Sí, él la depositó aquí." Notó dos impresiones circulares, aproximadamente del tamaño de las rodillas de un hombre ubicadas directamente en frente de una más grande, menos definida, sin duda donde había depositado a Bulma.

"No hay señales de lucha, estaba inconsciente o no temía de su compañía." Él siguió el camino a donde comenzó a ver dos pares de huellas, una masculina y una femenina, encontrarse con esa de las huellas de caballo que había reconocido de antes. "Diría que era la última. Caminó con él hacia su caballo, después de lo cual tomaron esa dirección." Señaló al este. "Tal vez había estado asustada por el extraño, haciéndola caer en el lago, pero después de que tuvo una oportunidad para explicar que tal vez era un mercenario buscando la recompensa que ofreciste por su regreso, se fue tranquilamente. Tal vez ya está de regreso en el castillo, Señor." Quería ser positivo, pero Vegeta no estaba bajo esa inclinación.

"O tal vez había intentado escapar de Nexus y cuando él la siguió cayó en el agua y después de que la sacó amarró sus manos, obligándola a acompañarlo sin protesta." Él simplemente no era un hombre optimista por naturaleza; esperaba lo peor de todo y todos con los que se encontraba.

"Pero por qué iría solo tras ella, Señor? Por qué el segundo carruaje se iría sin él? Montar caballo con ella sería muy peligroso; alguien podría ubicarlos. Sin mencionar que falla en explicar por qué los únicos cuerpos que encontramos son del grupo de Nexus. Cualquier oposición que encontrara debió haberlo superado. Sí, estoy mucho más dispuesto a creer que alguien desbarató los planes de Nexus."

Vegeta no respondió por un tiempo mientras se permitía un vistazo más de cerca de los rastros al lado del lago. Radditz había tenido razón en una cosa, su esposa no había luchado con su captor a este punto. Habían estado cerca, muy cerca. "Trae los caballos, seguimos sus huellas." Él iba a llegar al fondo de todo esto, entonces iba a reclamar a su esposa, y después de eso, iba a mantenerla amarrada a su lado si esa era la única manera en que pudiera garantizar su seguridad.

Y que dios ayude a cualquier hombre que se atreva a meterse en su camino.

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"Gracias," Bulma sonrió mientras su amigo de siempre envolvía una cálida manta alrededor de sus hombros. Después de su frígido viaje a caballo hacia la segura posada que habían encontrado justo antes de que el frío estuviera listo para caer, el calor del fuego frente al que ahora estaba sentada cómodamente fue el primer alivio que hubiese sentido en lo que parecían horas.

"Realmente deberías quitarte eso, dale una oportunidad para secarse," asintió él, gesturizando torpemente hacia su ropa húmeda. "Prometo no mirar," le disparó una media sonrisa antes de darle la espalda. Justo como lo recordaba, tímido cuando se refería a intimidades.

Atendiendo su consejo, hizo lo que le pidió, removió su capa y traje de montar para extenderlos en una silla para secarlos. Una vez que terminó de desvestirse de todo menos su ropa interior, envolvió la manta que le había ofrecido alrededor de su cuerpo, cubriendo toda su desnuda piel antes de reclamar su asiento en el piso frente al fuego. "Hecho," terminó ella con una media sonrisa que se desvaneció al minuto que se giró para ver que no había sido la única desvistiéndose. Su antiguo prometido ahora estaba desnudo de la cintura para arriba, sus botas removidas, dejándolo vestido sólo en sus ajustados pantalones.

Bulma podría haber sentido un sonrojo en sus mejillas ante la incómoda situación, pero la vista del cicatrizado pecho de su compañero cuando se giró para encararla perturbó su atención. "Qué te pasó?" Sus ojos permanecieron pegados en la larga cicatriz que se extendía en su costado izquierdo. Mientras caminaba hacia ella, tomando asiento en frente de ella ante el fuego, instintivamente alcanzó para tocar la marca. Una vez que estuvo instalado, sus dedos trazaron levemente la mancha, "cuéntame."

Kakarotto permaneció en silencio por un tiempo antes de alcanzar y remover sus tentadores dedos de su pecho, no era de sorprender una mirada de descontento en su rostro. "Esta fue parte de la razón por la que fallé en alertarte de mi existencia, esta es la otra," él bajó su cabeza, mientras levantaba su mano para tocar otra cicatriz, esta en la parte de atrás de su cabeza. Después de darle unos minutos para examinar la marca, él levantó su mirada para encontrarse con la suya. "Mi mente, mi memoria no fue lo que debió haber sido después de mi batalla con Nexus. No sabría por dónde comenzar a contar toda la historia, lo que pasó el día de la derrota de Nappa. Lo que recuerdo no es completamente claro, pero cuando desperté unos días después, al cuidado de una familia cercana de villanos generosos, no tenía idea de quién era, o cómo fui herido."

"No es de sorprender," Bulma lo encontró fácil para ser comprensiva, era difícil no serlo cuando el simple conocimiento de su existencia le traía tanta alegría a su corazón. "Tu herida en la cabeza claramente fue muy severa, he escuchado que la pérdida de memoria resulta de eso. Pero ahora estás mejor, tus recuerdos están completos, no?"

Ella intentó no alarmarse por la titubeante nota en su voz mientras respondía, pero no pudo evitar sino esperar por una respuesta más promisoria. "Este año pasado he estado trazando mis pasos, intentando desesperadamente recordar quién era. No ha sido fácil, pero gradualmente, partes de recuerdos, regresaron a mi, incluyendo mis obligaciones contigo." Él pausó y alcanzó en el bolsillo de su pantalón, "Estábamos enamorados, comprometidos para casarnos. Me diste esto," para shock de Bulma, sacó el largo mechón de su cabello azul que había cortado y trenzado para él como amuleto. "Los villanos que me encontraron me dijeron que estaba sujetándolo con toda la fuerza de voluntad que me quedaba en mi cuerpo. Supe que tenía que ser de alguna importancia. Entre más lo veía, más lo sostenía, inhalando el femenino aroma, lentamente comencé a recordarte, a recordarnos."

Si su corazón pudiera salirse de su pecho, podría haber sido en ese momento. "Oh Kakarotto," ella tocó la trenza. Debió haberle creído cuando le dijo que nunca sería alejado de ella. No debió haber confiado en Vegeta cuando le mostró el destruido guardapelo.

"Y-yo estaba planeando casarme contigo, Bulma. Estábamos comprometidos." Le tomó un momento salir de su silenciosa reflexión cuando escuchó de nuevo su titubeante voz. Estaba más que lista para escuchar atentamente, pero en cuestión de momentos, la dicha había sido despedazada por una rápida realización.

"Oh dios, no sabes," ella cerró sus ojos de repente sintiéndose horriblemente culpable. "Kakarotto, tanto ha pasado en tu ausencia, pensé que estabas muerto, y-yo me sentí tan desesperanzada, nunca pensé por un minuto que-"

"Bulma, cálmate, sólo dime qué pasa." Ella sintió apretar su agarre, una preocupada mirada rodeaba su rostro, haciendo su horrible confesión más dolorosa.

"Oh Kakarotto," sus ojos se aguaron, por qué siempre tenía que ser así para ella? Justo cuando la esperanza se elevaba en su interior, presagiando una oportunidad de verdadera felicidad, tenía que ser destruida rápidamente por la realidad. "Y-yo no puedo casarme contigo inmediatamente, porque estoy - estoy casada con otro." Kakarotto parpadeó, nada desconcertado por su declaración. Debió haberlo notado. "Tenía que casarme, al menos de nombre, para proteger a mi pueblo - tu pueblo de la guerra. Nexus estaba aliado con mi madre para tomar lo que quedaba del Vegeta y del Tomabatsu; no tuve elección, así que-"

"Vegeta," él susurró el nombre con evidente frialdad. Después de tragar y aclarar su garganta, Kakarotto admitió rápidamente, "Sé que te casaste meses después de mi creída muerte." Retractando su abrazo, el hombre se puso de pie. Paseándose varias veces por la habitación, apretó y luego relajó sus puños antes de preguntar, "Te ha tratado bien?" Era una extraña pregunta, especialmente desde que su reacción inmediata fue una de indignación. Por qué dudaría de las atenciones de su hermano para ella? A pesar de su turbio pasado, un pasado del que Kakarotto no tenía conocimiento, Vegeta había sido un perfecto caballero, mucho para su sorpresa, en su matrimonio. Y después de su violento encuentro con Nexus, se sentía más agradecida por el menor de los dos infiernos en que había estado viviendo durante los dos últimos años.

"Ha sido bueno conmigo y sólo ahora puedo reconocer qué tan bueno; pero nada de eso importa más, porque ahora que estás de regreso podemos estar juntos." Ella levantó la mano libre que no había estado sosteniendo la manta en su pecho y rodeó su rostro. El descorazonado frunce que se formó en sus labios inmediatamente encendió su preocupación. "Qué pasa? Si estás preocupado por mi unión con Vegeta, no lo estés; puede anularse fácilmente. Demonios, él ya tenía escritos los papeles; probablemente saltaría ante la oportunidad para deshacerse de m-"

"No es eso," lentamente Kakarotto rodeó la mano que descansaba en su rostro y la bajó a sus labios para un beso. "No importa, no es nada," él extendió una sonrisa en sus labios; extrañamente se vio forzada.

"Kakarotto, estás seguro-" Un fuerte ruido detuvo la pregunta de Bulma. Alguien estaba derribando la puerta. Posicionando a Bulma tras él, Kakarotto se preparó para proteger a su antigua prometida, hasta que abruptamente se dieron cuenta que sus intrusos no eran el enemigo, al menos no uno evidente.

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"Ka-Kak-ka-rotto?" La espada de Vegeta golpeó el piso segundos después de que irrumpiera en la habitación, un pequeño grupo de guardias se reunieron a su alrededor. Los ojos del rey inmediatamente cayeron sobre la muy viva figura de su hermano. De lo que pareció horas, nadie parecía capaz de encontrar su voz hasta que los ojos de Vegeta se movieron de los de Kakarotto hacia los de su esposa escasamente vestida. "Fuera," la baja orden resonó por la habitación; las élites quienes habían estado buscando con su rey conocían una orden de advertencia cuando la escuchaban. En cuestión de segundos la habitación fue despejada, dejando atrás a la familia.

"Hermano," Kakarotto fue el primero en iniciar un diálogo mientras se separaba de Bulma, quien para este punto se había girado de su esposo, no ofreciéndole la cortesía de mirarlo.

La irrespetuosa irracionalidad robó la atención de Vegeta de su resucitado hermano por mucho antes de lograr conjeturar una respuesta, "Así que estás vivo." Fue una simple declaración de los hechos antes de que él, entre dientes, demandara una explicación para semejante milagro. Después de recibir una abreviada versión de lo que Kakarotto le había dicho a Bulma, Vegeta se encontró siseando un poco amargo, "y entonces decidiste marcar tu gran regreso de la muerte al hacer el papel de un héroe. Bien hecho," él aplaudió dos veces en burlona adoración. No estaba seguro qué lo hizo despreciar la vista de su hermano tan intensamente. Se habían separado, a lo peor, en términos indiferentes. Aunque tenían roces típicamente fraternales, la animosidad nunca fue prevalente entre ellos. Y aún ver a su hermano vivo y bien lo hizo querer levantar su espada y atravesarla por el pecho del hombre, enviándolo a la tranquila muerte que todos creían estaba disfrutando.

"Una coincidencia. Estaba pasando por una villa no muy lejos de aquí en camino a tu castillo, planeaba hacer conocida mi existencia cuando escuché noticias de que Bulma había sido secuestrada. No mucho antes de que hubiese notado a dos carruajes extranjeros huyendo por los bosques, se me ocurrió que podría haber sido el grupo de Nexus, así que me dispuse a alcanzarlos."

"Y con una sola mano derrotaste a Nexus y a toda su banda," interrumpió Vegeta sardónico, claramente nada impresionado con la proeza de su hermano - o tal vez muy asombrado.

"Sólo quise distraerlos lo suficiente para que Bulma escapara," continuó Kakarotto como si no hubiese escuchado la amarga interrupción de su hermano. "Una vez que Nexus salió para enfrentarme, esperé hasta que vi que Bulma estaba fuera de la escena antes de seguirla. Mi foco no era matar a Nexus; la seguridad de Bulma estaba más arriba en mi lista de prioridades."

"Por supuesto que sí," el rey sonó casi como si estuviera conteniendo una carcajada. "Y luego déjame adivinar, después de que te aseguraras de que estaba a salvo, la trajiste aquí para que pudiera expresar su gratitud más privadamente." En eso momento logró ganar la atención de su esposa mientras escuchaba un bajo gruñido de ofensa hacer eco en su garganta. Habría saboreado su indignación si de repente no hubiese sido sujetado por su garganta contra la puerta tras él.

"Caímos en un lago; pudimos haber muerto congelados." Vegeta no podía recordar ver a su hermano apretar sus dientes como lo estaba haciendo. Dios, si estaba reaccionando así a un tonto insulto, no podría imaginar cuál sería su reacción si supiera… "Sólo estábamos dejando secar nuestra ropa, así que guárdate tus comentarios. La dama ha pasado hoy por un infierno, no gracias a tu maravillosa protección. No ha hecho nada para ganarse semejante irrespeto de ti."

Ah, un golpe doble, primero acusándolo de incompetencia en su posición de esposo y segundo actuando como su protector. Las agallas! Él era su esposo! No su ausente hermano! Dónde estuvo él cuando Bulma tuvo que enfrentar la traición de su madre? El forzado matrimonio con Nexus? La posibilidad de perder su reino con el hijo del asesino de su padre? Dónde estuvo Kakarotto cuando fue obligada a casarse con un hombre que odiaba? Dónde estuvo cuando se derrumbó incontables veces, llorando por la felicidad que nunca conocería? "Tienes razón, querido hermano," el término fue usado con nada sino el afecto que debió haber habido. "Mi esposa merece mi compasión por lo que ha pasado hoy, así como tú mereces mi respeto por regresármela a salvo. Así que por qué no me dejas ofrecérsela mientras encuentras confort en otra habitación esta noche. Tal vez con Radditz, alguna vez fueron los mejores amigos, no? Por qué no reavivar esa camaradería mientras mi esposa y yo discutimos todo lo que ha pasado."

Kakarotto retrocedió unos pasos, su agarre en su hermano había cesado mientras una mirada perpleja cubría su rostro, como si estuviera tratando de comprender lo que su hermano estaba comunicándole. Al momento lo golpeó, Vegeta lo disfrutó. "Bulma, quieres que me vaya?" el pródigo se giró de su hermano y caminó hacia la silenciosa tercera parte en la habitación. Con el rígido giro de su cabeza ella fijó ojos con el preocupado hombre y luego asintió lentamente, "Está bien; Vegeta y yo tenemos unas cosas que necesitamos discutir, así que para mañana todo se hará correctamente para nosotros." Tomó la mano de Kakarotto, y en un gesto que provocó un gruñido de disgusto de su esposo, ella besó suavemente el herido apéndice.

"Bulma," Kakarotto se acercó más, intentando hacer privadas sus palabras para ella, "No necesitas sentirte intimidada por él-"

"La escuchaste, Kakarotto. Te dijo que te fueras. Vete." La estruendosa voz de su hermano detuvo al joven al comienzo de su confesión. Aunque se veía listo para protestar, un silencioso tirón de Bulma para que saliera finalmente lo sacó de la habitación sin otra palabra.

Tan pronto como la puerta se cerró y el matrimonio quedó solo, sus ojos se fijaron en una muda advertencia. Ambos sabían lo que estaba por venir, otra batalla en su guerra por la supremacía marital.

Cada uno tuvo suficiente en las últimas horas para hacer su pelea una de desgaste, pero ambos sabían que cada estrategia no serviría a ningún propósito en este instante. Cuando las órbitas azules y azabaches se estrellaban en un silencioso bombardeo de ideas y emociones, las palabras se volvían irrelevantes, y cada uno pensaba en cómo este momento podría ser uno de sus últimos juntos.

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Nota de LGV: Sí, ha pasado un tiempo, pero estoy trabajando para subir estos capítulos más rápido. El próximo continúa donde este quedó. Bulma y Vegeta hablan. La reaparición de Kakarotto verdaderamente significa el fin de su matrimonio? Hasta entonces…