¡HE VUELTO! u_uU una disculpa, pues estuve muchíssssssiiiiiimo tiempo fuera, realmente no tengo perdón (?) xD
El final, final dedicado a mi querida DaniVal Gracias por tu apoyo todo este tiempo! ~~~*-*
Sin más dejo la lectura.
PD: Perdón por las faltas de ortografía, si llega a haber algunas xD
Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn no me pertenece. El agradecimiento mayor a Amano Akira-sensei TT-TT la gran autora de esta serie. Ùnicamente uso a sus personajes para mero entretenimiento.
Advertencia: puede haber algo de OCC...
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Todos trataban de seguir con sus vidas, aunque fuera difícil, eso incluí Alaude quienes aunque siempre permanecieron indiferentes, parecían igual de afectados y comprensivos con Daemon. Éste último por su parte poco a poco empezó a aceptar todo y a comportarse como antes. O eso parecía.
En los meses siguientes, llegó a la mansión Vongola, proveniente del norte de Italia, un joven llamado Ricardo, el primo hermano de Giotto. En algunas ocasiones había ido de visita, pero esta vez era diferente, pues estaba tratando unos negocios en la ciudad, por lo que Giotto lo recibió y dejó quedarse. Ricardo era algo violento y un poco mal encarado con todos en la mansión, trabajó consiguiendo reclutas para Vongola con la debida autorización de Primo.
Cozart por su parte, había regresado a su hogar con su familia una vez pasado los demás acontecimientos, pero frecuentemente se comunicaba con Giotto a través de cartas.
Amber que había vuelto a la mansión con el pequeño Taihei, trataban de llevar sus vidas lo más normal posible.
Fue tan repentino lo que sucedió después de que volvieran de sus últimas misiones.
Cuando todos regresaron, Asari vino con una impactante noticia.
— Amber, ¿Recuerdas cuando te dije que al decidir estar conmigo, habría duras pruebas?
— Si… — dijo un poco preocupada por el tono de voz con el que le habló— ¿Por qué lo dices?
— Tienes que ser fuerte...
— ¿Qué… es lo que pasa Ugetsu?
— Cozart-dono y su familia... todos… han fallecido.
— ¡¿Q-Qué?! N-No pue-puede ser… No… ¡No! Primero Elena y… ¿Y ahora Cozart? Todo en poco menos de un año... ¿Cómo pudo pasar?
— ...
— Ugetsu, ¿Qué es lo que pasó?
— No lo sabemos con precisión, pero en base a eso, he tomado una decisión importante.
— ¿De… de qué se trata?
—Prepara tus cosas y las de Taihei, tenemos que partir a primera hora. — Dijo con un poco de seriedad, tal que a Amber no le quedaron ganas de replicar.
— E-Está bien… ¿Para cuánto tiempo tenemos que empacar?
—Empaca todo. Lo que sea de verdadera utilidad llevaremos con nosotros, lo demás lo pasaremos a dejar con tus padres, ya que tenemos que llevar carga ligera.
— Bien… — a pesar de la conmoción, logró mantener la compostura — ¿Hacia dónde iremos?
— Por el momento irán donde Madame Chassier a su casa de campo a las afueras de la ciudad, y en un par de semanas iremos al norte, luego ya veremos.
— ¿Qué es lo que está pasando, Asari? — Amber trataba de no sonar preocupada, pero definitivamente sabía que algo andaba mal.
— Esto sólo es por seguridad. — Decía el aludido más serio que en otras ocasiones, pero inmediatamente, relajó un poco la expresión— No te preocupes, estaremos bien, ya es casi es media noche, alista el equipaje, mañana los iré a dejar con Madame...
—Está bien… — Todavía se sentía algo preocupada, pero era mejor confiar en Asari.
—Estaremos bien, lo prometo — dijo mientras la abrazaba y de pronto, una gran tranquilidad los inundó…
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—La familia Simon… ha sido… exterminada— dijo pesadamente Primo.
Todos acababan de volver de la misión. Asari se encontraba un poco desesperado y dispuesto a ir a la casa de los Agnelli para ver a su esposa pues ella se quedaba con sus padres cuando él salía a una misión; quería prevenirle para empacar, esta noticia cambiaba mucho las cosas.
— ¿Cómo pasó eso?— preguntó Daemon con un tono preocupado.
— No lo sabemos con exactitud, pero todos sus integrantes han muerto en la batalla.
— ¿Cómo sucedió eso? ¡Él no sabía de esta guerrilla en lo absoluto! ¡No tenía por qué estar en ese lugar! — El rostro de G representaba indignación, y no era el único.
— Por alguna razón estaban allí, yo… supongo nos iban a ayudar, pero, no pudimos salvarlos… los encontramos demasiado tarde… — por un momento Giotto se quedó sin habla.
— Yo me enteré que estaban en territorio enemigo y di aviso de que se encontraban rodeados, fue entonces cuando Daemon ofreció a sus hombres para ir a ayudarlos… — mencionó Knuckle con pesadez en sus palabras.
— Pero ya era demasiado tarde… mis hombres no llegaron a tiempo… — Daemon cerró los ojos después de pronunciar su frase.
—Cozart-dono era nuestro amigo— dijo Asari, un poco cabizbajo.
—Tsk... Siempre nos apoyó en lo que pudo, por él estamos aquí, por él se fundó Vongola — terminó diciendo G.
—… — Alaude seguía sin pronunciar palabra alguna.
—Él... Ellos... — Lampo trataba de expresar sus palabras, pero no salían.
—En paz descansen— fue el corto comentario de Knuckle.
— ¿Deberíamos hacer algo? — Volvió a hablar Daemon.
—No, no nos apresuremos; todavía no sabemos qué pasó con exactitud, y quiénes fueron o por qué, necesitamos investigar a fondo.
— Como digas entonces.
— Únicamente quedó esto. — Asari mostró un cilindro pequeño y transparente, que en su interior contenía un líquido rojo.
— ¿Eso es…? — Comenzaba Lampo.
— Sangr… — Knuckle proseguía pero fue interrumpido por Giotto.
— Nuestro pecado. Es el pecado que cargaremos por siempre, al no poder defender a nuestros amigos cuando lo necesitan.
— El Pecado Vongola… — G ahora estaba cabizbajo, las palabras salían pesadas.
— Pero que ingenioso y… honorable. Perfecto para la situación — Daemon no estaba conforme, pero mantenía la compostura, — sin ánimos de ofender, por supuesto.
— Doy por terminada esta reunión, sin más. — Declaró el Cielo Vongola después de unos momentos de silencio — por cierto, ¿Alguien sabe dónde está Ricardo?
— No ha vuelto de su misión. — Daemon no tardó en responder.
—Bien, que se reporte en cuanto llegue — dijo Giotto antes de salir de la sala.
Amber se encontraba nerviosa. Estuvo por dos meses en la casa de campo de su institutriz, con muy pocas visitas de Asari, y hacía diez días que Madame Chassier, el pequeño Taihei y ella habían partido hacia Génova, al norte de Italia. Ugetsu en su última visita prometió alcanzarlas en un mes. Faltaba poco más de veinte días para verlo, lo único que le ayudaba era que no estaba sola. Se había despedido de sus padres, ellos los comprendieron y un poco preocupados, les desearon lo mejor, esperando buenas noticias de ellos pronto.
Los días sin Amber eran pesados para Asari, pero por su bien no podía ir a verla, era muy peligroso exponer a su familia de tal manera, como podía se las había arreglado para ir a verlos fugazmente dos veces en esas tres semanas. Realmente los estaba dejando a un lado por su bien.
Más importante, varios aliados de Vongola habían estado desapareciendo. Se trataba de pequeños grupos de aliados de los cuales normalmente no estarían tan pendientes pues aunque eran buenos amigos, sus contribuciones con la familia habían sido muy pocas, también viejos conocidos desaparecían sin dejar rastro. Solo Giotto, G y él estaban enterados, pero poco faltaba para que todos los demás lo hicieran. La situación era crítica.
El reforzamiento militar para Vongola que había disuelto Primo, regresó después del suceso donde falleció Elena. Todo eso fue aún en contra del deseo del Cielo, pues seguía creyendo que el crecimiento de sus fuerzas desviaría a la familia del camino original para el que fue creada. Con todo eso, Vongola seguía ganando más fama y poder no solo en la región, sino en toda Italia.
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Supuestamente ese día todos habían salido a apoyar a otra familia que se encontraba en una situación crítica; todos salvo Daemon Spade.
Era su oportunidad perfecta.
Había estado por casi dos meses deshaciéndose de las amenazas que hacían débil a Vongola. A traición había eliminado a personas y pequeños grupos que él consideraba debilitaban a su familia, para que de esa manera surgiera todo el potencial que había en el Cielo Vongola, y mostrara su capacidad de liderar con poder y esplendor, inalcanzable para cualquiera, haciendo de su familia la más poderosa, tal como Elena quería.
Pero nada de eso funcionaba. Después de ese tiempo, se dio cuenta de que Giotto no podría abandonar esa suavidad que lo caracterizaba, simplemente el ser blando era su debilidad, y por más que lo intentara, nunca podría ser el líder ideal para Vongola. Necesitaba otro Cielo, y otros guardianes, claro. Si el líder era suave, los guardianes serían suaves también. Así no eran dignos de dirigir a Vongola; no pudo desprender la naturaleza blanda de Giotto, por lo cual ahora tendría que eliminarlo. Claro, si hubo un Primo, tendría que haber un Secondo, y él conocía a la persona perfecta para el puesto. No por nada mostraba las llamas de la ira cuando lo hacían enojar.
Desde ese tiempo se dedicó a prepararle el camino a Ricardo Vongola.
Ya hacía casi un mes desde que llevó a cabo sus planes. Ricardo llegaba hoy de esa misión que le había tomado mucho y Giotto con sus guardianes salieron fuera de casa. Era probable que con su super-intuición Primo ya se hubiera dado cuenta de sus planes, pero no importaba. Era ahora o nunca.
— ¿Estás seguro, Giotto? — preguntó G, nuevamente.
— No hay vuelta atrás. Es lo mejor. Terminando esto, cada quien podrá ir con su familia y vivir una vida de paz.
— Aun así… — Lampo no quería terminar todo así, nadie lo quería.
— Tienes una familia con la cual volver, Lampo. Asari tiene a Amber esperándolo. Knuckle regresará a tiempo completo a la iglesia, como lo solía hacer al principio, incluso G, tiene ahora una familia con la cual debe estar.
— ¿Qué hay de Alaude? — volvió a hablar el más joven de los guardianes.
— Él estará bien. Con la nueva organización que fundó hace poco trabajará en conjunto con Vongola para lograr una mayor eficacia. En teoría será como el segundo al mando de Vongola, después del Cielo, por supuesto. ¿No es así, Alaude?
— Solamente me encargaré de participar en casos necesarios, no trabajaré para ellos — respondió el aludido.
— Así debe de ser. — Sonrió Primo.
— Entonces…aquí acaba todo. — Knuckle lo dijo más para convencerse el mismo, que para cuestionar a su Cielo.
— ¿Cozart-dono estaría de acuerdo? Nunca nos volvimos ni volveremos a comunicar con él, pero ¿En verdad estaría bien terminar así? — Esta vez Asari reflejaba su inquietud.
— Me ha acorralado, como sea, será lo mejor. Terminemos con esto ya. — Giotto tras decir estas palabras salió de la carroza en la que habían permanecido dando vueltas por la ciudad, para entrar a la mansión y enfrentar lo que vendría.
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— Es inútil que traten de detenerme, aún herido, no pueden contra mí. — El último hombre que se encontraba de pie cayó muerto después de recibir un ataque de Daemon Spade quien se encontraba ahora arrodillado y sosteniendo su hombro izquierdo.
Todo el lugar estaba destrozado, la sala estaba hecha un desastre total, hombres tirados en el piso, muertos al tratar de detener al Guardián de la Niebla. Mesas, sillas, todo a su alcance estaba destrozado.
— Vaya que me equivoqué con ustedes, al parecer eran fieles soldados de esta familia, pero lastimosamente eran débiles. — Se jactaba Daemon con una media sonrisa, cuando sintió llegar el momento que esperaba.
La puerta se abrió dando paso al hasta ahora líder de Vongola y a sus guardianes. Giotto estaba al frente seguido por G y Asari. Atrás de ellos, Lampo y Knuckle, y al final Alaude. Todos serios.
— ¿Por qué, Daemon? ¿Por qué has hecho esto? — Giotto hablaba con serenidad y un toque de… ¿Dolor?
— ¿Por qué me lo preguntas? Ya debes saber la respuesta. Junto con mis planes… y mis verdaderos deseos… —sonrió Daemon mientras Giotto le sostenía la mirada, impasible, pero ahora con un toque de molestia. — La familia Vongola que has creado se ha hecho más grande de lo que jamás podría haber soñado. Y tenemos que acelerar este proceso.
Ahora ningún Guardián podía evitar demostrar su molestia por las palabras de la Niebla.
— Lo que estoy tratando de decir es que… — prosiguió, —…no eres apto para gobernar a la actual Vongola.
— ¡¿Qué es eso?! — interrumpió G y dio un paso al frente intentando encararlo, pero fue detenido por Giotto.
— G. Daemon sigue siendo uno de mis Guardianes.
— ¡Pero Primo…! — G dejó su frase a medias al ver la mirada de su líder.
— Es hora, ¿No lo crees, Primo? Tu tiempo ha llegado, y tienes a un honorable sucesor que hará maravillosamente el trabajo que no puedes hacer. ¡Es por el bien de la ciudad, el bien del país, el bien de Vongola! — pronunciaba Daemon Spade victoriosamente.
— Estás en lo correcto, Daemon. No pelearé, dejaré el puesto de líder y me retiraré en paz, pero hay condiciones que se deben de cumplir y cosas que no pueden cambiar.
— Es cierto que hay cosas que no cambiarán, en eso estoy de acuerdo, podremos ver las condiciones cuando llegue Ricardo, si te parece…
— He vuelto, Giotto — decía entrando al salón de juntas el joven Ricardo; detrás de él venían muchos de sus hombres.
—Los esperaba— dijo Primo con toda la tranquilidad del mundo.
Detrás de él, todos sus guardianes a excepción de Daemon Spade se encontraban de pie con una mirada seria.
— Entonces… ¿Por qué la reunión?
— Puede que ya lo intuyas, en este momento haremos la Ceremonia de Sucesión Vongola.
— Así que llegó el momento. Todos aquí respetamos el que seas fuerte, tengas grandes habilidades que todos hemos visto en combate, esa increíble técnica que nadie más puede dominar, que fuera tu idea la creación de los anillos Vongola, que hayas sido el fundador y guía de esta gran Familia, absolutamente todo te lo debemos. Aunque tú seas una persona muy débil, pero débil de corazón. Pero en fin, sabrás lo que es mejor para la organización.
—Me retiraré, pero tendrá que ser bajo las leyes Vongola.
— Ah, ¿Sí? ¿Y cuáles vas a aplicar?
—Son tres únicas.
—Las escucho.
—La primera es — dijo mientras sacaba un objeto cilíndrico de un cajón de su escritorio — la prueba del pacto entre la familia Simon y Vongola. Este frasco será el recuerdo de las antiguas batallas, será nuestra máxima reliquia y se protegerá como nuestro máximo tesoro. Éste de ahora en adelante es "El Pecado Vongola" un símbolo de que ahora en más cuidaremos de nuestra propia familia y de nuestros aliados, se pasará a través del jefe al sucesor al puesto, como símbolo de que este último se ha convertido, junto a sus guardianes en la nueva generación Vongola…
— Entendido. ¿Y las siguientes? — dijo Ricardo sin inmutarse.
— De ahora en adelante, si llega el sucesor del líder, tendrá a sus guardianes, y para tomar posesión del lugar, debe ganárselo. El candidato con sangre Vongola tendrá que luchar por el puesto, en caso de ser necesario. Solo así, se ganará el derecho a ser la siguiente generación, no solo aprobado por el líder actual, sino por los mismos anillos. Además, cuando llegue el momento, el líder pasará por la prueba de la Herencia de Sucesión Vongola Donde los demás aprobaremos eso...
— ¿Demás? ¿Cómo piensas hacer eso Giotto? — decía incrédulo Ricardo.
—Recuerda cuando te dije que nuestra hora ha sido grabada... En su momento pasará... La última, es que la asociación que dirige Alaude, sigue como hasta ahora: seguirá siendo el grupo de asesores externos; por ser un grupo independiente, no tienen por qué seguir órdenes estrictas, pero son asesores y estarán para apoyar a Vongola siempre que se necesite; además el líder de CEDEF estará como segundo al mando de Vongola; cuando el Cielo no esté en condiciones de tomar decisiones, el representante de Consejeros externos, lo hará. Los anillos para pasar a la siguiente generación, serán divididos en dos partes, una parte la tendrá el líder Vongola y la otra estará en resguardo de CEDEF. Ellos tendrán una participación importante en Vongola, puede no ser inmediatamente, pero espero que con el tiempo puedan arreglar las diferencias y trabajar como lo estoy diciendo para las siguientes generaciones.
—Bien, acepto los términos, después de todo, como fundador de Vongola tienes ese derecho...
—Has estado el suficiente tiempo aquí y conoces toda la mecánica de trabajo, y si no fuera así Daemon Spade te asesorará...
— Primo, no me guardes rencor, sabes que sólo es por el bien de Vongola Nufufu~ — pronunció Daemon. Giotto le dedicó una sonrisa sincera, pero que reflejaba tristeza y melancolía.
—No lo hago, a ninguno. Ustedes son mi familia, y a la Familia siempre hay que protegerla... — dejó la pequeña caja que contenía la mitad de los anillos con Alaude y le cedió la otra caja a Ricardo junto con el Pecado Vongola. — De ahora en adelante, quedas a cargo, Vongola Secondo. Nos retiramos — dijo mientras avanzaba hacia el frente y todos los hombres de Ricardo se hacían a un lado para que él y sus guardianes salieran.
— ¿No se quedan a la fiesta? — preguntó Ricardo a la vez que avanzaban. — Ciao Primo. —finalizó con una sonrisa.
Aquí terminaba la primera generación de la Famiglia Vongola liderada por Giotto, y daba paso a la siguiente generación, liderada por Ricardo y en donde se producirían muchos más cambios de los que se previeron.
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Amber se encontraba fuera de la posada, ya se había cumplido el tiempo y Asari no llegaba. Madame Chasier estaba dentro, cuidando al pequeño Taihei pues afuera hacía frío y no se podía estar, sólo la necia de Amber impaciente no escuchó sus advertencias. Estaba a punto de anochecer y el frío aumentaba, sería mejor esperar dentro.
Se levantó dispuesta a retirarse, pero antes de cruzar el marco de la puerta vio de reojo dos siluetas que se acercaban, una más atrás que la otra. Se detuvo súbitamente y sintió su corazón palpitar desenfrenado, en el momento que ella dirigía la mirada hacia las siluetas, y entonces lo vio. Parecía que la energía la abandonaría, contuvo el aliento por un momento y sintió sus piernas desfallecer cuando Asari le dedicó una hermosa sonrisa al cruzarse sus miradas, una sonrisa que únicamente era dirigida a ella; sólo entonces, toda angustia y ansiedad por las que había pasado desapareció. Se acercó a pasos rápidos, quedando casi instantáneamente frente a ella. Pasó su mano derecha por la cintura de Amber mientras ella colocaba sus brazos rodeando su cuello, y sin darse cuenta, una lágrima traicionera bajó por su mejilla derecha en señal de alegría. Asari llevó su mano libre a ese lugar y secó la lágrima suavemente con su pulgar.
— Estoy en casa — pronunció.
— Bienvenido —como un susurro, fue lo único que salió de sus labios.
Posteriormente se dieron un beso que reflejaba la necesidad que habían tenido uno del otro, la soledad que llegaron a sentir y la gran felicidad en la que aquel momento se encontraban. Un beso corto y efusivo, pero con un toque suave. Posteriormente se envolvieron en un gran abrazo queriéndose sentir más cerca del otro.
— Lamento interrumpirlos, en verdad, pero de seguir aquí, acabaremos congelados... — comentó un poco apenada la persona que acompañaba a Asari.
— ¿Giotto? —dijo Amber al momento que se separaban del abrazo.
— Amber, es bueno verte de nuevo.
— Me alegra verte —dijo la aludido al tiempo que se daban un pequeño abrazo.
— Pero, el que estés...
—Giotto nos acompañará en nuestro viaje — interrumpió Asari.
—Oh, ya veo. — prefirió no indagar más por sí sola. — ¿Entonces ya saben a dónde iremos?
— ¿Les parece si platicamos adentro? — Giotto sonreía invitándoles a entrar.
Luego de un efusivo encuentro familiar de Asari con el pequeño Taihei y de la bienvenida de Madame Chassier a los recién llegados, prosiguieron a terminar la plática pendiente mientras consumían una bebida caliente en la mesa.
— Amber querida, ¿Te acuerdas de la promesa que te hice hace un tiempo, sobre ver juntos florecer los árboles de Sakura?
— Si... Un momento, quieres decir que...
— Exacto Amber, iremos a Japón.
—¡Wow! ¡Que sorpresa! Es increíble... Pero Asari, ¿Giotto también nos acompañará? Es decir...
—Han pasado muchas cosas Amber y ya no soy más líder de Vongola, comenzaré de nuevo y qué mejor lugar que el bello país de donde es originario mi amigo...
— Eso... ¿Y qué pasará con Vongola? ¿Y los guardianes? — estaba conmocionada con la noticia.
—Ricardo se hará cargo de ahora en adelante, él y sus guardianes; yo me he retirado porque es lo mejor, Amber; ellos — dijo señalando a Asari haciendo alusión a sus guardianes —aunque hubo algunas oposiciones, al final lo han entendido.
— ¿Y dónde están ahora?
—Todos se han retirado, bueno casi todos; Alaude se quedó en su fundación que de una u otra forma seguirá de cerca los pasos de Vongola. Lampo regresó con su familia a su mansión. G volvió a nuestro pueblo natal con su ahora familia, Knucle lo acompañó, ya que está a menos de una hora de distancia de dónde vivíamos y puede visitar tanto el orfanato como la parroquia en los dos lugares. Yo preferí no regresar con ellos, G ha sido mi amigo de toda la vida y me comprendió antes que nadie, esto es todo lo que podemos hacer, Amber.
—Eso... Tienes razón, supongo que fue una decisión difícil, esto... ¿Y qué hay de Daemon Spade?
—Él... — Asari se alarmó y quiso contestar antes de Giotto, pero este último tomó la palabra.
— Él se quedó. Ahora será el Guardián de la Niebla de Secondo.
— ¿C-Cómo?
— Madame Asari, no cree que ya fueron muchas preguntas hacia Mounssier Giotto? —Intervino por primera vez Madame Chassier — Es mejor dejarlos descansar, ya luego con más calma nos contarán sobre ello, porque supongo, tiempo es lo que nos sobra.
—S-Supongo... Lo lamento Giotto no quise atosigarte con mis preguntas...
— No Amber, está bien así que no te preocupes como dice Madame Chassier, hablaremos luego con calma, ahora si me disculpan, me retiro... — dicho esto, se levantó de su asiento y caminó hacia la puerta — que descancen. —y salió de la habitación.
—Luce cansado.
—Lo está, aun cuando dice que es la mejor decisión se siente responsable de lo que pasó y de lo que pasará. Así que en cuanto se presentó la oportunidad le ofrecí venir con nosotros a Japón y empezar de cero. A él le pareció bien la idea, espero que pueda comenzar una larga y hermosa vida allá con una familia y por supuesto, nosotros...
—¿Acaso no nos consideramos su familia ya?
—Haha~ Sabes a lo que me refiero...
Y así después de una efusiva plática, se dispusieron a se dispusieron a descansar.
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De ahora en adelante solo serían ellos, el pasado no se puede cambiar, pero es muy seguro que el futuro todavía se puede decidir. Con esto en mente, comenzaron su viaje, directo a una nueva vida.
Sí, tal vez como pensaban Giotto y Cozart, algún día sus descendientes sonreirían juntos una vez más como ellos alguna vez lo hicieron. Algún día algún sucesor tendría su misma visión.
Algún día, volverían a eso días felices.
FIN (?)
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Primer fic online terminado.
ShelenyPrice se despide.
Ja-ne! /
