And now I'm still lost
In my dream of fear
It's the end for me
Somewhere in the frost
On the seam of my mind
Waits my destiny

Don't think of gone love again

Gotta' find a way home somehow

Lost in infinite sleep somewhere

Spooky tooth- Lost in my dream.


Strawberry Fields forever

Jet no paraba de hablar, trabajo, trabajo, trabajo, algo sobre cazar a un tipo, un ladrón de arte. No paraba de aportar información sobre él. No le estaba prestando atención. Tenía la vista clavada en la humeante taza de café recién hecho que había delante de él.

El ventilador estaba roto, hacía calor, se quitó la chaqueta y la colocó doblada en el respaldo del sofá.

- Es un trabajo fácil- dijo Jet.

- aja - Spike bebió un trago del café mientras rebuscaba en sus bolsillos su cajetilla de tabaco.

- Estará en la fiesta, la da un tal Sam Malek, acaba de salir de la cárcel, estafa, extorsión, posesión de drogas, varias denuncias de maltrato, una joya vamos, pero él no es nuestro objetivo. Eran socios, volverán a reunirse después de dos años. Tendrán asuntos que tratar... ¿ Spike me estás escuchando?-.

- Una reunión de capullos, si, lo tengo claro- suspiró Spike.

- Un trabajo colega, un trabajo - dijo Jet. - Es lo que necesitamos. Di-ne-ro.

- Si...- dijo escéptico al encenderse un cigarro.

Jet continuaba hablando. Explicando como podían llegar a su objetivo. Se dio cuenta que ni siquiera le estaba escuchando, pero siguió hablando de todas formas.

- ¿ Faye no participa? - preguntó.

Jet sonrió, por fin preguntaba lo que realmente quería saber.

- No se donde está, pensaba que tú lo sabrías.-

- ¿ Y por qué demonios iba a saber yo dónde esta?-

Jet se debatió entre darle un puñetazo por tomarle por idiota o contestarle de mala gana. Spike le miraba con esa cara tan suya de todo me da igual pero en realidad no dejo de darle vueltas. Se rindió, conocía demasiado bien a su amigo para saber que no obtendría una respuesta sincera de él.

- Yo que se Spike, yo que se- dijo finalmente.


La fiesta era una especie de subasta benéfica. Se celebraba en un lujoso hotel situado en el puerto de Tarsis.
El salón del hotel estaba repleto de gente, gente elegante y adinerada. Paseaban sus galas por la estancia, observando las obras de arte, bebiendo y charlando entre ellos. Jet se había integrado en la fiesta con facilidad, parecía divertirse jugando el papel de hombre acaudalado.

No veía a su objetivo por ningún lado. Echó un vistazo rápido a la sala mientras iba a servirse una copa de vino, vio a Faye conversando con un grupo de mujeres.
Era imposible no verla. Llevaba un vestido largo, de encaje verde, que se ceñía a su cuerpo como un guante, con un amplio escote que dejaba sus hombros al descubierto. Un peinado elaborado que recogía su pelo en un moño alto y como único adorno, unos pendientes que parecían diamantes.

No se había dado cuenta de su presencia. Se movía en aquel mundo como si hubiese nacido en él. Había algo falso en sus gestos, calculado y elaborado.
Un hombre alto, bien parecido se acercó a ellas. La mujeres le recibieron con entusiasmo, el tipo agarró a Faye por la cintura.
Ella mantuvo la compostura hasta que se quedaron solos, se apartó con sutileza, pero se él lo impidió agarrándola del brazo. Le dijo algo al oído y ella le dedicó un mirada cargada de odio. Mantuvieron una tensa conversación, Faye parecía cada vez más molesta. Cuando él volvió a agarrarla Faye se soltó de un manotazo y se alejó de él, mezclándose entre los invitados.

Spike se sirvió una copa de vino mientras la buscaba con la mirada. Jet seguía a lo suyo, hablando con la gente, divirtiéndose.
Volvió a verla con una copa en la mano, mirando las obras de arte que se iban a subastar.

- ¿Cuanto pagarías por esto? - preguntó acercándose a ella en silencio, Faye dio un respingo al oírle, se giró con tranquilidad y sonrió con falsedad.

- Está pieza está valorada en más de un millón de woolons - dijo cómo si fuese una experta en arte.

- Mucho dinero para un pobre cowboy- dijo Spike sonriendo.

Un mechón de su pelo se desprendió de su elaborado peinado y tuvo la tentación de colocárselo detrás de la oreja.
Ella sopló el pelo que volvió a caer sobre sus ojos.

- ¿ Trabajando? - preguntó curioso.

- No - contestó el tipo con el que la había visto discutir momentos antes, mientras pasaba la mano por su cintura. - Ella esta aquí conmigo.

Faye no pudo esconder un gesto de desprecio, que trató de ocultar con una mueca que pretendía ser una sonrisa.

- Y... ¿ Eres? - preguntó Spike.

- Sam Malek,coleccionista y dueño de todo esto, estas en mi casa, ¿ Y tu eres? - Malek sacó pecho en un gesto orgulloso y prepotente.

- Mcmartigan, amante del arte en general- dijo con un ligero tono de burla en su voz que hizo sonreír a Faye.- Charlaba con la señorita sobre esa pieza de arte, en la que estoy interesado- dijo Spike señalando la obra de arte.

- No tiene dinero suficiente para pagar su valor- dijo son suficiencia Malek. Faye aprovechó la ocasión para perderse entre la gente.

- Puede ser o puede que le sorprenda, amigo- dijo Spike observando con disimulo cómo se alejaba de ellos.

- La subasta empezará en una hora, le deseo suerte - dijo Malek con desprecio mientras se despedía con un gesto.

- Muchas gracias - contestó Spike con falsedad. - Menudo gilipollas- murmuró disgustado cuando Malek le dejó solo.

Sam hablaba con todo el mundo. Dejaba bien claro quien era el dueño del lugar. Cada uno de sus gestos era un acto pretencioso, haciéndose notar, mostrando la opulencia y el derroche de aquella fiesta.
Volvió a echar un vistazo por la estancia en busca de la recompensa que no parecía estar en ningún lado.

Faye salió discretamente por una de las puertas del salón. La siguió, no podía evitarlo, se sentía como una polilla atraída por la luz.


Estaba apoyada en la barandilla del balcón, fumando, ausente. El vestido verde dibujaba su cuerpo. No se había dado cuenta de qué estaba allí, observándola. Miraba el skyline de la ciudad. Parecía perdida en las luces y los sonidos.
Se acercó a la barandilla y se puso a fumar junto a ella.

- ¿ Como has llegado aquí? - preguntó con tranquilidad, sin mirarlo.

Le enseñó la llave- tarjeta que le había quitado Malek del bolsillo. Faye sonrió con tristeza y volvió a apoyarse en la barandilla.

- Así que era aquí donde estabas metida - dijo Spike mordaz.

- Si- contestó tajante con la vista puesta en la lejanía.

- Una vida de lujo y comodidad, un sueño hecho realidad ¿eh?- dijo tocando sus pendientes.

- Aja- contestó con el mismo tono de voz cortante que había usado antes.

- ¿ Si te pidiera que dejaste todo esto y vinieses conmigo lo harías? - Spike se apoyó en la barandilla mirándola directamente, sonriendo con arrogancia.

- ¿ Perdón? - preguntó confusa poniéndose frente a él.

- Nada, sólo bromeaba - contestó con media sonrisa.

- Lo imaginaba, eres un humorista de primera - dijo con ironía.

- No quisiera yo apartarte de los lujos y las joyas - Spike metió las manos en sus bolsillo al apoyar la espalda en la barandilla.

- Nadie te ha pedido que lo hagas. - Faye se cruzó de brazos apoyándose también en la barandilla.

- Ahora tienes todo lo que quieres, siempre has sido una zorra interesada - Estaba enfadado.

- Sé llama supervivencia. - le miró con acritud, molesta.

- O usar a las personas. - replicó con sarcasmo.

- Llámalo como quieras Spike, pero un desgraciado como tú no debería darme lecciones de moralidad. Eres un hipócrita. - dijo furiosa.

- ...

- ...

Se quedaron frente a frente, mirándose de manera desafiante. Era una cabeza más alto que ella, tenía los brazos cruzados sobre el pecho, protegiéndose, pero aún así le miraba directamente a los ojos. Sus ojos verdes brillaban llenos de rabia.

- ¿ Que haces aquí? - preguntó Malek entrado por la habitación dando un fuerte portazo.

Faye se mordió el labio y cerró los ojos antes de girarse para hablar.

- Necesita alejarme de tu estúpida fiesta. - Faye se llevó una mano a la cabeza y se frotó los ojos, estaba agotada.

- Cállate, hablaba con él - gruño Malek con desprecio.

- Yo, lo mismo que ella - se burló Spike encogiendo los hombros.

- Lárgate de mi fiesta, no quiero chusma como tu molestando a mis invitados.- Parecía furioso, con una pataleta de niñato malcriado al que no hacen caso.

- De acuerdo. - Spike suspiró con exageración y dio un paso al frente.

- ¿ Vienes? - preguntó girándose y tendiendo su mano, ella lo miró incrédula. - Vamos- la cogió de la mano y arrastró fuera de la habitación.

- Escúchame Valentine, si sales por esa puerta, quemaré los discos duros y no tendrás nada, nada de nada. - dijo Malek con desprecio.

Faye se paró en seco en el umbral de la puerta. Spike la miró de arriba a bajo. Parecía abrumada, desolada. No soportaba verla así.

- Sea lo que sea Faye, no lo necesitas- dijo Spike sin soltarla.

Ella lo miró con los ojos cargados de tristeza, casi suplicando que la entendiera. Spike la apretó la mano tirando un poco de ella.

Faye dio un pequeño paso haciendo él y Spike siguió caminando.

- Te mataré, lo juro, a ti y a todos los que te importan - dijo Malek sin moverse del sitio.

- Que original- suspiró Faye caminando tras Spike.

- Si, ya no se amenaza como antes ¿Verdad? - dijo Spike girando la cabeza para sonreír. - Aficionado.


Salieron del hotel en dirección al puerto. Faye se paró frente a la Bebop y comenzó a juguetear con su pulsera, al cabo de unos minutos el Red Tail surcó el cielo y se posó con gracia sobre la cubierta de la nave.

- Ese idiota no se va a quedar con mi nave- murmuró para ella misma.

- ¿ Hay algo que esa pulsera no pueda hacer? - preguntó curioso Spike.

- No tiene detector de indeseables - dijo.

Continuaron caminando sin dirección. No hablaban, andaban el uno al lado del otro en silencio. Faye levantaba su vestido con delicadeza para evitar que se rozara con el suelo, era un gesto descuidado y natural.

- De verdad que tienes un pésimo gusto en los hombres - dijo finalmente Spike rompiendo el silencio.

Faye no dijo nada, se apoyó en la barandilla mirando al mar. Las luces se reflejaban en el agua tranquila que mecía las naves.

- ¿ Quien es ese idiota? - preguntó Spike.

- Es mi ex... mi acreedor, uno de ellos, siempre ha sido un capullo, antes de conoceros había conseguido librarme de él, pero...- dijo lanzando una colilla por la barandilla.

- ¿Pero? - Spike se acercó a ella.

- Nada... es una larga historia, tenía algo que yo quería - contestó con amargura. - Supongo que ya no importa.

- ¿ Es peligroso? - preguntó apoyándose en la barandilla acercándose aún mas, rozándola con sus hombros.

- Nada que no pueda manejar - suspiró .

Spike la miraba con un gesto confuso, se había quedado en silencio otra vez, mirando al horizonte, ensimismada, quiso abrazarla, pero se quedo quieto, observándola.

- Quise decírtelo... - Faye se giró para mirarlo, estaba tan cerca de ella que podía oler su colonia. - No sabía cómo, ni qué, pero..

- El otro día, en el sofá. - contestó Spike pensativo. - Hacia un año que...

- Lo sé - le interrumpió.

- Pensaba en ella - Spike apartó la mirada.

El hecho de que ni siquiera fuera capaz de decir su nombre producía en Faye una desolación absoluta.

- Sigo atascado aquí, en está pesadilla - suspiró con su habitual sonrisa triste en los labios. - Como si estuviese maldito.

- No te estoy pidiendo explicaciones. - Faye volvió a girarse en dirección al mar, se encendió un cigarro y volvió a perderse en sus pensamientos.

- Ya lo sé, nunca me pides nada. - Spike se quedó callado durante un breve instante que se le hizo interminable, la paso el brazo por el hombro con delicadeza.- No quiero pensar en ella cuando estoy contigo, pero hay días en los que no puedo evitar recordarla... y no quiero... contaminar esto.

Se inclinó y apoyó su cabeza sobre la de ella, Faye cerró los ojos y dejó escapar el aire entre sus labios.

- Necesito alcohol- dijo Faye finalmente. - En grandes cantidades.

- Yo también. -


Había mucho humo en el ambiente, la música era suave y agradable, el bar estaba prácticamente vacío. Bebían tranquilamente, brindando en silencio de vez en cuando. Faye tarareaba de vez en cuando al compás de la canción que sonaba. Tenía las mejillas encendidas, de vez en cuando le dedicaba miradas coquetas, sonriendo ligeramente alcoholizada. Aquel vestido no estaba hecho para ese bar, pero a ella no parecía importarle, lo lucía como si fuesen unos pantalones vaqueros.

- ¿ Puedo decir algo? - preguntó girando el taburete y mirándola directamente.

- Como si yo pudiera impedirlo- dijo con sarcasmo bebiendo de un trago el vaso de whisky que había frente a ella.

- Quiero quitarte ese vestido, a ver si me entiendes, es bonito, pero...- Spike sonrió mientras de humedecía los labios.

Ella se sonrojó y a Spike le pareció divertido. Faye pidió que le llenarán el vaso otra vez, y se lo bebió sin mirarle. Se levantó, cuidando metódicamente sus movimientos, mientras se rozaba con él.

- No llevo bragas- susurró en su oído con suavidad al separarse de él.

Spike la siguió hasta el baño, ella se giró justo antes de abrir la puerta y le dedicó un mirada lasciva, la agarró con fuerza al entrar y la empujó contra la pared sin dejar de besarla mientras ella trataba de quitarle el pantalón . La deseaba con locura, le remangó el vestido hasta la cadera. Spike sonrió cuando ella le rodeó con las piernas.

- No hace falta que me quites el vestido- susurró con suavidad acariciando su pelo.

- Eres perversa- murmuró cuando ella comenzó a mover la cadera ritmicamente.

- Eso te encanta - contestó Faye entre gemidos.


Living is easy with eyes closed
Misunderstanding all you see
It's getting hard to be someone but it all works out
It doesn't matter much to me
Let me take you down, cause I'm going to Strawberry Fields
Nothing is real and nothing to get hung about
Strawberry Fields forever

Strawberry Fields forever - The Beatles.