Nota de autora al final.
Dios los cría y ellos se juntan
Dicen que la gente se parece en costumbres, inclinaciones o hasta en ideales. Que se buscan unos a otros.
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– ¡¿Por qué tuvimos que mudarnos mami?!- exclamó una pequeña castaña de ocho años que frunció el ceño e inflaba las mejillas lista para armar un berrinche, y si era necesario hasta patalear. Su madre, Erzebeth, suspiró apesadumbrada, armándose la paciencia para explicarle por enésima vez a la pequeña castaña sobre la reciente mudanza.
Entendía el malestar de su hija. La mudanza fue algo de último momento, pero por su trabajo lo requería. No eran buenos tiempos, lo sabía, y para no tener que pasar por malos momentos tuvieron que trasladarse a otro país.
Su hija no lo tomó para nada bien, eso también lo sabía y por ello recibiría cualquier reclamo de la menor. Dejar la escuela, sus amigos y familiares, su país natal no es nada lindo pero aun así tiene la esperanza de que ella lograra adaptarse rápidamente.
–Cariño- se inclinó para estar a la altura de la niña y e paso secar las lagrimas que empezó a derramar –Se que estas molesta, lo se, pero cuando seas mas grande entenderás los motivos.
Se que es duro dejar atrás a tus amigos pero confía en mi, tengo la certeza de que rápido harás algunos nuevos y quien sabe, tal vez encuentres a otros que le gusten hacer las mismas cosas que a ti- terminó de explicar mientras que acariciaba con mimo y cariño la cabeza de la menor. Esta trataba de analizar las palabras de su madre ¡pero aun asi no quería mudarse!
– ¡¿Pero y mis amigos?!- pregunto sintiéndose nuevamente frustrada porque su mamá no entendía sobre lo mucho que le costo tener a sus viejos amigos. Una nueva ronda de lágrimas se aproximaron por sus orbes verdes queriendo escapar.
–Seguirán siendo tus amigos- dijo con simpleza la mayor –Mira el lado bueno amor- agrego llamando la atención de la menor –tendrás nuevos amigos. Así que ¿Por qué no eres una niña buena y recorres el lugar mientas que mamá termina de hacer unos arreglos con los señores de la mudanza?- dio por terminada la conversación. Le dio un beso a su pequeña en la frente para después dirigirse a la sala de estar donde los hombres esperaban.
Elizabeta con resignación salio hacia el exterior de la casa, parándose en la entrada mientras que contemplaba el barrio.
Bueno, al menos no es tan feo, pensó, hasta las casas de aquí son un poco mas lindas que las de mi antiguo barrio.
Con un suspiro pesado observo que al frente había una plaza. Otro punto a favor del nuevo barrio, ya que en el anterior se encontraba a cinco calles de su casa y casi a menudo no podía ir a jugar sin la compañía de su madre o de algún otro adulto.
Con un nuevo suspiro pasó la manga de su campera por su rostro, secando cualquier rastro de lágrimas. No dejaría que nadie la viera en ese estado y que piensen que es una llorona, por supuesto que no; para luego dirigirse a los columpios que había en ese lugar.
–Así que, tú eres la nueva ¿o me equivoco?- pregunto una repentina voz que saco a la castaña de sus cavilaciones. Alzo el rostro para encontrarse con unos extraños ojos rubíes que la miraban con curiosidad. Contemplo el rostro de aquel extraño. De piel blanca, demasiado según Elizabeta, y cabellos del mismo tono. Hasta podría jurar que nunca había visto a alguien tan… peculiar como aquel extraño niño – ¿Acaso eres muda?- inquirió el chico que pronto se sintió un poco incomodo por el silencioso escaneo de la castaña.
La pregunta del extraño hizo que Elizabeta finalizara con su estudio y volteara el rostro hacia el lado contrario de donde se encontraba ese niño raro. Sentía sus mejillas arder por haberse quedado contemplando mucho tiempo los ojos de él. Para ser sincera eran tan extraños que le atraían.
–Vaya, si que eres rara…- comento el pequeño mientas que empezaba a balancearse –Soy el grandioso Gilbert Weillschmidt- se presento con una gran sonrisa donde se podía ver que le faltaba un diente – ¿Así que con quien tengo el honor de hablar?
–Eso no te incumbe- contesto Elizabeta. No le gustaba para nada el aire altanero de ese niño.
Gilbert enarco una ceja, con que la castaña era un poco tímida, no importa, algo le decía que ella era todo menos tímida.
–Bien, como eres la nueva, tienes el gran honor de ser mi nueva amiga. No es que no tenga amigos, al contrario, creo que a Francis y a Antonio también les gustaran tener un nuevo miembro en el grupo- término de decir el albino con aires de grandeza.
Ahora quien le toco enarcar una ceja fue a Elizabeta ¿es que él nunca se callaba? Escucharlo ya le estaba provocando dolor de cabeza ¿y que pasó con eso de ser su amiga? ¡Ni siquiera aceptó serlo!
Parece que ese chico no recibía ninguna negativa, o al menos las ignoraba. Algo le decía que no se llevaría bien con él.
– ¿Te gusta el futbol?- pregunto nuevamente Gilbert. Ante esa pregunta la castaña asintió con extrañeza. Perfecto, se dijo Gilbert mientras que le dedicaba una sonrisa burlona a su nueva amiga –Bien marimacho, mañana te buscare para que juguemos un partido- y sin más, de un salto se puso de pie y empezó a caminar a dirección de su casa.
– ¿Cómo me llamaste?- inquirió furibunda la pequeña castaña. No le gusto para nada ese mote.
–Marimacho- repitió volteándose a ver como la cara de la aludida se tornaba roja de la furia –deberías ir y hacerte revisar los oídos- comentó como si nada y empezó a correr antes de que fuera atacado por varias ramas que iban a dirección de su grandiosa cabeza.
-Idiota…- dijo Elizabeta para si misma mientras que contemplaba como el albino huía de la paliza que iba a propinarle por haberla llamado así.
Si, sin dudas ese niño no le caía para nada, nada de nada, bien.
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Elizabeta nunca creyó en aquel dicho, le parecía de lo mas absurdo. Ósea, ¿Quién en su sano juicio se parecería o compartiría los mismos gustos con alguien como su egocéntrico vecino de la vuelta de la esquina?
Lastima que en el futuro encontraría muchas similitudes que diferencias con el albino.
¿Reviews?
Aasdfsasdfasdfasdfasda ¡OH MI DIOS! ¿Cuándo fue la última vez que actualicé? En serio, me siento tan avergonzada de haberlo dejado, o mas bien casi abandonado por mucho tiempo. No tengo palabras para explicar lo mal que me siento.
Son muchos los factores quienes me imposibilitaron a seguir escribiendo. Lo bueno es que tengo el tiempo y mi musa a mi lado para seguir escribiendo :)
¿Les gusto?
Sinceramente ame a Gilbert. Creo que todos tuvimos a algún vecino molesto y que al final resultara ser un gran amigo ¿o me equivoco? xD
Bien, ahora si nos vamos a estar viendo en la próxima actualización!
Saludos, Joker-jo \(o¬o)/
